'No hay voluntad política en la dictadura cubana para escuchar las propuestas que como sociedad esta

Varios activistas cubanos de derechos humanos y periodistas intervinieron el jueves en ...

Coronavirus en México: pese a lo que dice el gobierno, la pandemia crece a ritmo acelerado

El gobierno mexicano parece estar enviando mensajes confusos que podrían dar una ...

El FBI detuvo a un grupo de venezolanos y cubanos que pagaban para causar caos en las protestas en E

El FBI logró la captura en Miami y otras ciudades de Estados ...

Una encuesta reportó que el 58% de los votantes apoya una intervención militar contra las protestas

Un 58% de estadounidenses registrados para votar se expresó a favor del ...

TSE julga ações que pedem cassação da chapa Bolsonaro-Mourão em 9 de junho

O presidente do TSE (Tribunal Superior Eleitoral), ministro Luís Roberto Barroso, incluiu ...

Cuba


¿Cambiará realmente la economía cubana tras el Covid-19? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 23 de Mayo de 2020 23:50

Por ELÍAS AMOR.- 

Cuando existe un solo medio de comunicación oficial que se dedica a glosar los actos del Gobierno, la oportunidad del ciudadano de realizar un contraste de la realidad, queda anulada. Los cubanos lo saben bien. Pese a contar con un alto nivel educativo, solo pueden obtener información de su Gobierno a partir de las páginas de Granma y aliados, cada día más enclaustrados en presentar una realidad errónea y obsoleta, como la mejor para el país.

Miguel Díaz-Canel recorriendo un vivero.

El mensaje oficial, al menos en materia de asuntos económicos, ya no cuaja. Una nota titulada "Pensar el desarrollo desde nuestras raíces" es un buen ejemplo de esa propaganda dogmática. Nadie cree en Cuba que la economía puede superar el Covid-19 con principios de la política del Gobierno comunista como "la planificación, el ahorro, el enfrentamiento a la corrupción y las ilegalidades, así como la búsqueda constante de alternativas para sustituir importaciones y potenciar las producciones nacionales".

Última actualización el Lunes, 01 de Junio de 2020 00:10
 
En Cuba el campo es prisionero de los militares PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 23 de Mayo de 2020 23:42

Ceremonia militar en Villa Clara.

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.- 

En Cuba, en plena pandemia del Covid-19, las aglomeraciones de personas en las colas para tratar de conseguir algún alimento (no siempre se logra) son más grandes que nunca. El coronavirus llegó a la Isla en medio de la peor crisis económica desde la desaparición del mecenas soviético que mantuvo a flote el castrismo por 30 años, agravada por la negativa de Raúl Castro de liberar las fuerzas productivas y abrir el sector privado.

Cuba es probablemente el único país de Occidente cuyos ciudadanos corren todo el tiempo el riesgo de contagiarse con el Covid-19 porque están obligados a salir diariamente a la calle. Si no lo hacen, no comen.

Ello ocurre porque Cuba es el único país del hemisferio en el que el Estado siembra, cosecha y distribuye los productos del campo. Y encima obliga a los campesinos, que poseen solo el 23% de las tierras cultivables, a que le entreguen al Estado todo lo que producen, pese a que les paga a precios bajísimos, para distribuirlos estatalmente.

Vale destacar una ironía dramática: los pueblos de Cuba y Corea del Norte, las naciones más pobres del antiguo "campo socialista" (junto con Mongolia y Vietnam), eran los peor alimentados, y son precisamente los dos que han seguido sometidos al modelo estatista estalinista que les impide alimentarse bien.

¿Y por qué con tan pésimos resultados en la agricultura estatal Castro II no libera el campo como sus aliados Vietnam y China? Esos dos países asiáticos siguen sometidos a las dictaduras totalitarias de sus partidos comunistas, pero la gente no se alimenta mal porque en el campo ya no opera el Estado, sino las leyes del mercado, como en el resto del mundo normal.

En Corea del Norte, en cambio, han muerto de hambre millones de personas y hay millones de familias, incluyendo los niños, fatalmente desnutridos. En 1998 el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU reveló que el 60% de los niños norcoreanos menores de siete años estaban "atrofiados" física o mentalmente debido a la desnutrición. Según organizaciones internacionales, entre 1996 y 1999 murieron de hambre dos millones de norcoreanos. Y en 2008 un estudio conjunto del PMA y la FAO reveló que el 40% de la población norcoreana, casi 10 millones de personas, necesitaban ayuda alimentaria internacional.

¿Y cómo le ha ido a Cuba con el Estado disfrazado de campesino? De exportadora de productos agropecuarios en los años 50 cuando la agricultura era privada, al estatizarse el campo Cuba pasó a  importar el 81% de los alimentos, pues ya no se producen en la Isla.

Y un dato clave, los rendimientos estatales agrícolas de Cuba se pasean con ventaja entre los más bajos del planeta. El promedio mundial de rendimiento en la caña de azúcar en 2018 fue de 72,6 toneladas por hectárea, y en Cuba no sobrepasó las 37 toneladas.

Desde 1967, Cuba, que fue la azucarera mundial durante 160 años, registra los más bajos rendimientos de Latinoamérica y del mundo, con cifras oficiales que oscilan entre 24 y 42 toneladas de caña por hectárea. Perú, Guatemala y Colombia obtienen entre 93 y 120 toneladas; Brasil entre 80 y 90; El Salvador, 82; Honduras, 70; México 75-85 toneladas.

Capitalismo militar de Estado sin competencia privada

La razón por la que Castro II se niega a entregar las tierras al sector privado no es ideológica ni política, como él hace creer. El general sabe de sobra que, como admitió su hermano Fidel en un desliz, el modelo socialista "no funciona". Ni el dictador, ni nadie en el resto de la elite castrista creen en Marx o Lenin, ni en ninguna otra musaraña doctrinaria fidelista o guevarista de las que se enseñan en las escuelas cubanas.

Esa cúspide cubana es en verdad una cofradía mafiosa anhelante de dinero y poder. Y ahora, cuando por razones biológicas sus principales jefes históricos ya tienen que pasar el poder a sucesores, quieren que todo se afinque en un modelo neocastrista de capitalismo militar de Estado, totalmente en manos de las Fuerzas Armadas en lo político, militar, económico, mediático y cultural.

Con eso aspiran a garantizar el bienestar de sus familias y sus descendientes, los de la casta militar en general, de la alta burocracia heredera de los históricos, y de los jerarcas más conspicuos del régimen "neocastrista" deseado, de claros rasgos fascistas.

Es más, Raúl Castro está más emparentado ideológicamente con Mussolini que con Marx y Lenin. En Italia, el Duce de hecho militarizó la economía, pues estableció agencias reguladoras estatales fascistas que dictaban órdenes a todas las industrias, comercios y sindicatos del país. Y le hacía la guerra a quienes se oponían u obstaculizaban a su concepción castrense de la economía y la sociedad.

O sea, la obsesión de Castro II por someter la economía a los militares es más mussolinista que marxista-leninista. Y ese "nuevo orden" neocastrista solo se puede montar dentro de un sistema político totalitario de partido único, con un férreo control de los medios de comunicación, sin derechos y libertades civiles y feroz represión.

Además, el general hace rato viene dando pasos en sus planes de sucesión que tienen tufo fascistoide. Y se destacan la incesante escalada represiva contra opositores y cualquier expresión pública de descontento en las calles, y el "Plan contra alteraciones del orden y disturbios contrarrevolucionarios", en el que por orden del PCC, la CTC ha obligado a los simples trabajadores a firmar un documento en que se comprometen a salir a reprimir, con palos incluso, cualquier manifestación o actividad pública que a la dictadura no le guste.

Por otra parte, la nueva Constitución impide que el sector privado, incluyendo el agropecuario, le haga competencia a los militares y obstaculice la consolidación del capitalismo militar de Estado. Por ley, los cuentapropistas y los campesinos no pueden negociar con entidades extranjeras. Solo los militares pueden hacerlo.

La casta castrense no quiere saber de ninguna propiedad privada ajena a su modelo militarizado. Los militares quieren ser únicamente ellos quienes comercien con EEUU y hacerse millonarios ellos solos cuando se elimine el "bloqueo", una posibilidad que otra vez acarician con la esperanza de que Joe Biden derrote a Trump en noviembre. Claro, de no derogarse las actuales leyes estalinistas, nunca habrá inversiones estadounidenses en Cuba.

La economía colapsará si no se abre el sector privado

Así las cosas, pareciera que la agricultura en lo fundamental va a continuar en manos del Estado y ni hablar de entregar tierras a privados para que las cultiven. Sin embargo, esos planes castristas anticubanos súbitamente han chocado con la peor pandemia mundial en un siglo, que ha empeorado dramáticamente el panorama socioeconómico de Cuba.
La situación ha cambiado radicalmente. Lo que queda de la economía cubana marcha hacia el colapso si no se desmantela el estatismo estalinista a ultranza y se liberan las fuerzas productivas, prioritariamente las del campo en las actuales circunstancias,

Las finanzas del Estado cubano ya casi no existen. No hay dinero para importar en un país que lo tiene que importar casi todo porque produce muy poco. Desde Caracas a La Habana apenas llegan subsidios y petróleo gratis, el turismo se ha desplomado, las remesas y paquetes han disminuido, la explotación de médicos en ultramar ha bajado sensiblemente. Apenas puede exportar sus productos tradicionales (azúcar, níquel, tabaco, ron y biofármacos) porque los produce en poca cuantía; y no tiene acceso a créditos pues no paga lo que debe.

En fin, es más evidente que nunca la necesidad de acabar con el estatismo, sobre todo en el campo. De lo contrario puede ocurrir una catástrofe humanitaria en Cuba.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Miércoles, 03 de Junio de 2020 00:12
 
No habrá República sin pagar el precio definitivo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 21 de Mayo de 2020 20:01

cuba protesta protestas libertad

Por JAVIER PRADA.- 

Las buenas noticias sobre el enfrentamiento a la pandemia han dejado la emergencia sanitaria en un segundo plano y abierto la conversación a otros temas de actualidad, más entretenidos. El 118 aniversario de la instauración de la única y verdadera República que ha existido, ha traído las obligadas comparaciones entre lo que antes éramos y lo que somos hoy. Las redes ayer se llenaron de catarsis nostálgicas, agresivas, gemebundas; pero más que nada cíclicas.

Sucede lo mismo cada año y no solo por el 20 de mayo. La imposibilidad de huir físicamente de esta miseria atroz provoca que la imaginación y la memoria se desboquen hacia el pasado republicano. Que si llegamos a tener tanta comida per cápita; que si fuimos el primer país de Iberoamérica en tener tranvía, automóvil y alumbrado eléctrico público; que si el primer hotel con aire acondicionado… Tuvimos todo eso y lo más importante: una Constitución que plantó a Cuba a la cabeza de América Latina en materia de derechos políticos, económicos y sociales. Una verdadera joya.

Hubo crecimiento de todo tipo hasta que llegó el Comandante, mandó a parar y además arrasó con lo que muchísimo que había. Resultado: el presente. Sobre cómo salir de esto nadie tiene una idea clara. Es más fácil y gratificante escapar al pasado a través del recuerdo de quienes lo vivieron o de nuestra propia fantasía sobre un país mejor, que sabemos no está en el futuro a corto o mediano plazo. Tan poco prometedor luce el porvenir, que miramos atrás para enorgullecernos e inspirarnos.

Tanto anhelamos que no hacemos nada por diversas razones, desde preservar la vida hasta dejarnos ganar por la incertidumbre de cómo será el reordenamiento nacional después del hipotético derrocamiento. Una vez depuesta la actual corruptela, ¿quién gobernará? ¿Dónde están esos líderes de pensamiento prodemocrático que desean trabajar por una República donde se reconozcan todas las libertades y prosperen los individuos sin renunciar a programas de salud y educación gratuitas, y de mejor calidad? ¿Dónde está el programa político para esa Cuba democrática y de qué manera el pueblo lo llevará a cabo?

Seis décadas de dictadura no solo han debilitado y corrompido la nación hasta sus cimientos. También han impregnado en su gente la desconfianza hacia los líderes. Fidel Castro se encargó de cercenar esa credibilidad a golpe de terror y engaño, convirtiendo a los cubanos en seres temerosos y apolíticos que prefieren malo conocido que bueno por conocer.

Esa es una de las principales razones por las que el cambio no se proyecta de forma objetiva. Los cubanos desconfían tanto de Díaz-Canel y Raúl Castro como de cualquier líder opositor. El discursillo machacado desde la infancia sobre el pretendido servilismo al amo yanqui, obstaculiza el entendimiento entre los ciudadanos y la oposición política dentro o fuera de la Isla. Ese temor popular a traicionar la “moral revolucionaria” ha sido el principal aliado de la dictadura frente a otras alternativas políticas que supuestamente buscarían venderle el país al «imperialismo».

Algunos defienden la idea de que el régimen castrista podría recapacitar y cambiar con un poco de presión. A la mayoría le da igual si existe un solo partido, encima comunista, con tal que declare la libertad de empresa y respete de verdad los derechos civiles. Incluso si decidiera no respetar tales derechos en su totalidad, pero concediera plena autonomía a los emprendedores, sería suficiente para millones de cubanos que se han adaptado a entender su país solo en términos económicos. Es así de simple.

Estamos más lejos que nunca de esa República que nació en presencia del Generalísimo, por eso corremos hacia ella con el pensamiento. El presente se diluye en arranques de euforia, en un querer y no poder, en invocar un nuevo Maleconazo del que esta vez sí se enterará todo el mundo porque hay Internet. Está claro que la dictadura no podrá ocultarlo, pero saldrá a reprimirlo. Para el castrismo jamás será una revuelta del pueblo insatisfecho a causa de tantas privaciones; sino un alzamiento pagado desde Miami, o Washington DC, da lo mismo; la cuestión es culpar a Estados Unidos para justificar el uso desmedido de la violencia. Había que matarlos, dirán, porque eran mercenarios enemigos de la revolución.

Ese podría ser el desenlace de otro Maleconazo, tan necesario como el de 1994 pero mucho más peligroso porque el castrismo está herido de muerte y lo sabe. Sin embargo, los cubanos no están preparados para morir. No están preparados para confrontar su propia historia y entender que no solo les han mentido sin compasión; sino que es casi imposible restaurar la República que quería José Martí, sin pagar el precio definitivo que pagó el Apóstol.

CUBANET

Última actualización el Sábado, 30 de Mayo de 2020 00:18
 
O le abren vía al sector privado o habrá hambruna en Cuba PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 18 de Mayo de 2020 14:31

Una bodega en La Habana.

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.- 

En Atenas, a mediados del siglo IV antes de Cristo, Platón era el maestro de Aristóteles. El discípulo, sin embargo, tenía los pies más firmes en tierra que su tutor, quien proponía abolir la propiedad privada para crear la sociedad perfecta basada en la propiedad colectiva o comunal (comunista). ¡Craso error!, le dijo el alumno a su profesor, la propiedad privada es superior porque "la diversidad humana es más productiva", y porque "los bienes cuando son comunes reciben menor cuidado que cuando son propios".

Unos 1.600 años después, en plena Edad Media (siglo XIII), el filósofo y sacerdote Tomás de Aquino dijo lo mismo: "el individuo propietario es más responsable y administra mejor".

Y 510 años más tarde, ese principio de la condición humana (básicamente individual) en que se basa toda economía fue enunciado ya formalmente por uno de los fundadores de la Economía Política, el escocés liberal Adam Smith, en La riqueza de las naciones (1776): "No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés (…) al buscar su propio interés el hombre a menudo favorece el de la sociedad mejor que cuando realmente desea hacerlo".

En otras palabras, por instinto natural los seres humanos buscamos un beneficio personal, y a medida que lo logramos se beneficia toda la sociedad. La riqueza material de una nación no es más que la sumatoria de las riquezas creadas por los individuos.

El ojo del amo engorda el caballo

Esa ley natural de cómo y por qué funciona toda economía se define popularmente en Cuba con una antigua frase proverbial que se aplica con la típica gracia criolla: "El ojo del amo engorda el caballo".

Por violar esas leyes de la naturaleza humana fue que fracasó el experimento social diseñado por Marx. Y no hay que hacer una larga historia, ya conocida, sino destacar que si Raúl Castro, el Buró Político y la burocracia encabezada por Miguel Díaz-Canel se siguen negando a reinstaurar la propiedad privada, sobre todo la del campo, habrá hambruna en Cuba como nunca desde la llegada del Gran Almirante a Bariay, salvo la causada por el gobernador español Valeriano Weyler con su "reconcentración" de familias cubanas en 1896.

Porque si antes del Covid-19 ya la crisis agrícola-alimentaria y económica cubana era grave, ahora con la pandemia puede llegar a niveles desastrosos.

Sin turismo, sin apenas subsidios venezolanos y petróleo gratis, con la explotación de médicos en el extranjero disminuida, con la caída de las remesas y viajes de "gusanos" a la Isla, sin materias primas para producir y exportar los bienes tradicionales (azúcar, níquel, tabaco, ron y biofármacos), y sin acceso a créditos comerciales (pues no paga a los acreedores) no pueden importarse alimentos suficientes.

Para colmo, el régimen de Castro II recientemente anunció que enviará inspectores a cada cooperativa para vigilar que se entregue a Acopio (el Estado) todo lo producido y no oculten nada para comercializarlo privadamente a mejor precio. ¿Quién ganará con semejante estupidez? Nadie. Si los campesinos no pueden vender nada por su cuenta, para ganar más, producirán menos y se agravará la escasez de alimentos.

O sea, no hay cómo evitar el hambre en Cuba, ahora con menos divisas que nunca para importar, si el Estado sigue a cargo de la agricultura, cosa que no sucede en ningún otro lugar del planeta, salvo Corea del Norte. El campo en todo el mundo normal está en manos privadas.

Cuba era el mayor exportador de alimentos de Latinoamérica

Lo triste es que esto ocurre en una isla tropical de fértiles tierras que, antes de ser intervenidas y estatizadas por el castrismo, habían hecho de Cuba el mayor exportador de productos agropecuarios de América Latina en proporción a su población, según un informe de 1957 de la FAO.

El país se autoabastecía de carne de res, leche, frutas tropicales, café, tabaco, y exportaba sus excedentes, y en pescados y mariscos, carne de cerdo, de pollo, viandas, hortalizas, y huevos. Ocupaba el primer lugar en América Latina en consumo de pescado y el tercero en consumo de calorías, con 2.682 diarias. Había casi siete millones de cabezas de ganado vacuno, una vaca por habitante y se producían casi 1.000 millones de litros de leche al año. Poseía la mejor ganadería tropical del mundo y había desplazado a EEUU en la exportación hacia Latinoamérica de sementales de la raza cebú, unos 1.000 toros anuales.

Pero llegó Fidel Castro y ni siquiera repartió las tierras confiscadas entre campesinos y agricultores sin tierra, como había prometido, sino que asesorado por el "Che" Guevara (enemigo de la propiedad privada) las estatizó y creó empresas estatales como los sovjoses en la Unión Soviética y las comunas en China.

Se desplomó la producción agropecuaria. La zafra azucarera cayó de 6,8 millones de toneladas a 3,8 millones, el país se quedó casi sin divisas para importar alimentos, equipos y materas primas. Y en marzo de 1962 surgió la cartilla de racionamiento de alimentos, aún vigente. Si no hubo hambruna en Cuba fue por los subsidios soviéticos.

Fidel sabía que la "comunas" mataban de hambre a los chinos

Lo peor es que la llegada de Fidel Castro al poder coincidió con el "Gran Salto Adelante" (1958-1961) lanzado por Mao en China, que consistió en la colectivización de las tierras y la creación de empresas estatales (comunas platónicas), y la confiscación de las cosechas a los campesinos. La producción agropecuaria se desplomó y cerca de 40 millones de chinos murieron de hambre en los 17 años siguientes.

Fidel estaba al tanto de esa hambruna en China, pero no le importó. Fue un crimen por el cual debió ser destituido y metido en la cárcel. Aquello mismo lo hace ahora su hermano, con el agravante de que es él (Raúl Castro) quien en toda la cúpula dictatorial conoce mejor que nadie  que "el ojo del amo engorda el caballo", pues fue administrador de la tienda y los almacenes de su padre terrateniente en Birán y, según contó el viejo Castro, lo hacía muy bien.

Un país que era exportador de alimentos ahora importa el 81% de lo que consume. En vez de una vaca por habitante hay tres habitantes por vaca (3,6 millones de cabezas flaquísimas), se produce menos de la mitad de la leche que hace 62 años, y de 60.000 toneladas de café en 1958, hoy se producen 8.000 toneladas.

Por algo 33 de los 35 países (excepto Cuba y Corea del Norte) en los que fue impuesto el estatismo comunista lo tiraron a la basura. En Vietnam antes de las reformas iniciadas en 1986 (Doi Moi) las tierras estaban estatizadas. Millones de vietnamitas luego de la guerra con EEUU (1955-1975) siguieron muriendo, pero de hambre debido a la agricultura estatal. Volvió la propiedad privada, se entregaron las tierras a quienes las querían trabajar, se eliminó el control de precios y los campesinos empezaron a producir libremente y a exportar e importar. Se acabó el hambre y Vietnam es ahora el segundo exportador mundial de arroz y de café.

En cambio, en Cuba casi el 30% de las tierras cultivables están ociosas y más de un millón de hectáreas están cubiertas de marabú. Las empresas agrícolas estatales registran algunos de los rendimientos de campo más bajos del mundo.  
Los agricultores privados solo disponen del 23% de los 6,3 millones de hectáreas tierras cultivables. El Estado posee el otro 77%, incluyendo un 50% en empresas estatales y el resto son tierras arrendadas a 243.000 usufructuarios.

Es simple: sin propiedad privada no hay economía ni agricultura que valga. Y no hay comida. Se impone ya acabar con las "comunas" castristas y entregar esas tierras estatales, con su título de propiedad, a quienes la quieran trabajar; dejar que produzcan libremente, fijen sus propios precios, vendan sus cosechas al mercado, exporten e importen. Eso solo para empezar.

Última actualización el Viernes, 29 de Mayo de 2020 17:51
 
HACIA LA RUINA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 17 de Mayo de 2020 01:55

A imagem pode conter: 1 pessoa, árvore, chapéu, céu e atividades ao ar livre

Por José Roberto Guzzo.- 

Son 150 millones los que pueden caer en la pobreza extrema si la economía mundial cae un 5% en 2020, el número más frecuente en las cuentas que los economistas internacionales, si se mantiene la parálisis de la producción, el comercio y el trabajo. De estos horrendos totales, ¿cuántos morirán no de la enfermedad, sino de miseria, causados directamente por la ruina económica del mundo? No se trata de ahorrar "dinero", o "capitalismo", o los "dioses del comercio", los cuales deben dar paso "a la vida", como dicen los defensores del encierro radical.

HACIA LA RUINA
José Roberto Guzzo:


El comentarista político Dennis Prager, uno de los pensadores conservadores más activos en los Estados Unidos, recientemente hizo una observación inquietante. "Para aquellos que están abiertos a leer pensamientos con los que pueden diferir", escribió Prager, puede ser el caso notar la siguiente idea: "El cierre global no es solo un error, sino también posiblemente el peor error que el mundo ya se ha comprometido ". Esta noción, dice, es vista como absurda e inmoral por todos los que confían en la posición de la mayoría de los líderes mundiales, científicos y médicos, pensadores y medios de comunicación frente a la catástrofe que estamos experimentando hoy. Pero absurdo e inmoral, por el contrario, quizás sea precisamente lo que hoy pasa por sabiduría indiscutible. La forma en que todas estas personas manejan a covid-19 es, de hecho, el resultado de la suma de "trampa, cobardía e inmadurez que dominan el planeta Tierra hoy, porque las élites son tramposos, cobardes e inmaduros", concluye Prager.

Te hace pensar un poco, ¿no? Es obvio que no estamos aquí frente a calamidades como la guerra impuesta al mundo por el nazismo, el Holocausto del pueblo judío o las guerras de religión. La fuente de todo esto es la acción de personas malvadas que han tomado el poder. En la decisión de detener a las sociedades para luchar contra covid-19, la fuente del desastre radica en el error en una escala monumental, y los errores de este tamaño no son cometidos necesariamente por personas malas, sino por tontos, arrogantes e ineptos. Estos, desafortunadamente, viven en gran número entre nosotros y ocupan posiciones de autoridad en todas partes. Es una locura que 7 mil millones de personas en los cuatro rincones del mundo, en este mismo momento, estén haciendo solo lo que los políticos deciden que es "esencial": ¿quién confía en los políticos y los gobiernos hasta ese extremo? Casi nadie, pero eso es exactamente lo que está sucediendo.
Lo que se debatirá es tan antiguo como el mundo: la medicina para enfrentar la epidemia muestra signos cada vez más claros de que puede estar matando al paciente. Para salvar vidas, tenemos que destruir el mundo en el que vivimos, eso es lo que dicen y hacen en la práctica, con sus decisiones diarias, las autoridades públicas y las fuerzas que los apoyan. "Puede que estemos viendo la posibilidad de hambre en unas tres docenas de países hoy", dijo David Beasley, director ejecutivo de la FAO, a mediados de abril, la insospechada FAO de las Naciones Unidas y los globalistas, la hermana gemela de la FAO. OMS. "Existe un peligro real de que muera más gente por el impacto económico de covid-19 que por el virus mismo".
En las cuentas de que la FAO es un problema real para todos, y que los ejecutores y partidarios del encierro radical se niegan a tener sobre la mesa hoy, 260 millones de personas estarán sujetas a hambre este año en todo el mundo, el doble de la cifra. 2019.
No hay comparación posible con las 300,000 muertes causadas por covid-19 hasta el momento, ni con los 4.3 millones de personas afectadas por el virus desde diciembre del año pasado, cuando apareció en China. Otros 150 millones pueden caer en la pobreza extrema si la economía mundial cae un 5% en 2020, el número más frecuente en las cuentas que los economistas internacionales están haciendo, si se mantiene la parálisis de la producción, el comercio y el trabajo. De estos horrendos totales, ¿cuántos morirán no de la enfermedad, sino de miseria, causados directamente por la ruina económica del mundo? No se trata de ahorrar "dinero", o "capitalismo", o los "dioses del comercio", los cuales deben dar paso "a la vida", como dicen los defensores del encierro radical. Es precisamente la destrucción de vidas. Las víctimas, en ese caso, morirán como las infectadas por el virus, sólo que en cámara lenta, fuera de los hospitales, en los lugares desafortunados donde pasan sus vidas.
Solo una guerra nuclear podría tener un potencial de devastación tan grande como lo que está siendo diseñado por la ideología que se aplica del "desapego social". No impone, como la gente escucha todos los días, una "mera molestia" para las clases medias y altas, que debe hacerse en nombre de la salud común. Más bien, impone una desgracia inmediata y breve a los cientos de millones de personas que se quedarán sin un centavo en sus bolsillos, sin trabajo y sin suficiente comida. "No hay duda en mi cabeza de que cuando miramos hacia atrás a lo que está sucediendo hoy, veremos que el daño causado por el bloqueo superará con creces cualquier ahorro de vida", dice Michael Levitt, profesor de biología estructural en la Facultad de Medicina de Universidad de Stanford y Premio Nobel de Química 2013.
Los países con fuertes escudos sociales y una población que tiene recursos financieros, como en el mundo desarrollado, tienen la fuerza para tomar el paso.
Pero la mayoría de los países son pobres, o muy pobres, y no tienen dónde confiar. Brasil está entre ellos, como todos saben. Aquí, aquellos que viven de la clase media baja siempre están a un paso de la miseria total; En cualquier caso, caen de la pobreza al hambre. ¿Estas personas, que necesitan trabajo diario para tener la esperanza de mejorar sus vidas o simplemente mantenerse con vida, tienen menos derechos que las víctimas del virus? La mayoría de los funcionarios del gobierno brasileño piensan que sí. Quien se gana la vida sin tener que trabajar también: una gran proporción de los 12 millones de funcionarios públicos en todos los niveles, los que viven de los ingresos, los ricos en general. ¿Por qué se preocuparían por los pobres? No existen, no tienen rostro, ni nombre, ni alma: son figuras que pasan por la calle y no dejan registro; Todos ya están muertos.
"En todo el mundo están haciendo lo mismo que aquí en Brasil", dicen diez de cada diez fanáticos de "quedarse en casa". Pues ese es precisamente el problema: ¿qué pasa si el resto del mundo está equivocado? No sería la primera vez, ya que la historia está cansada de mostrar.

Última actualización el Martes, 26 de Mayo de 2020 00:18
 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 1 de 369

En Cuba el campo es prisionero de los mi

Indicado en la materia

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.-  En Cuba, en plena pandemia del Covid-19, las aglomeraciones de personas en las colas para tratar de conseguir algún alimento (no siempre se logra) son más grandes que nu...

¿Cambiará realmente la economía cubana t

Indicado en la materia

Por ELÍAS AMOR.-  Cuando existe un solo medio de comunicación oficial que se dedica a glosar los actos del Gobierno, la oportunidad del ciudadano de realizar un contraste de la realidad, queda ...

No habrá República sin pagar el precio d

Indicado en la materia

Por JAVIER PRADA.-  Las buenas noticias sobre el enfrentamiento a la pandemia han dejado la emergencia sanitaria en un segundo plano y abierto la conversación a otros temas de actualidad, más en...

O le abren vía al sector privado o habrá

Indicado en la materia

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.-  En Atenas, a mediados del siglo IV antes de Cristo, Platón era el maestro de Aristóteles. El discípulo, sin embargo, tenía los pies más firmes en tierra qu...

Crisis política en Brasil: ¿Hay peligro

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  La respuesta a la pregunta sobre el peligro de la izquierda en las próximas elecciones queda respondida, no hay peligro. La izquierda en Brasil es fuerte, pero no...

La economía cubana (y el castrismo) en c

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Demás estaría decir que es precisamente ahora el momento de mayor debilidad del castrismo en los más de sesenta años de opresión. Cualquier chispa podría hacer saltar po...

El Coronavirus: Los comunistas chinos co

Indicado en la materia

  Por Jorge Hernandez Fonseca.-  Varios médicos y enfermeras chinas alertaron de la potencial epidemia-pandemia. La responsabilidad del equivocado tratamiento que recibieron recae sobre las autoridades comunistas, prestas siempre a acallar toda ...