Qué coordina Corea del Norte con la Cuba castrista? Raúl Castro y Díaz-Canel repasan relaciones con

El líder del Partido Comunista de Cuba (PCC, único legal), el dictador ...

Brasil: Roces entre Jair Bolsonaro y su ministro de Economía por la reforma jubilatoria

Los choques internos en el gabinete de Jair Bolsonaro mostraron un nuevo capítulo ...

Chavismo crudo: Violento motín en una cárcel de Venezuela: 30 presos muertos

Por lo menos 30 reclusos murieron y 18 guardiacárceles resultaron heridos en un ...

Donald Trump envía otros 1.500 militares a Oriente Medio por la tensión con Irán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que ha ...

"Ato do dia 26 terá apoio a Moro contra centrão: ‘mexeu com ele, mexeu com todos’

"A aprovação pela Câmara da medida provisória do presidente Jair Bolsonaro (PSL) qu...

Cuba


Díaz-Canel y la prensa occidental PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 25 de Marzo de 2019 13:30

Por MIGUEL SALES.-

El presidente subalterno de Cuba, Miguel Díaz-Canel es hombre de pocos viajes y escasas lecturas. A punto de cumplir  59 años de vida, no ha publicado nada reseñable. Si se exceptúan las visitas oficiales, tampoco ha estado muy expuesto a la dinámica de las sociedades modernas y eso se nota en su manera de expresarse.

Cuando alguien así se convierte en alcalde o jefe del Partido Comunista en una zona rural de la Isla, esos atributos pasan inadvertidos. Pero cuando llega a detentar la primera magistratura del país, sus carencias saltan a la vista y lo hacen mucho más vulnerable al escrutinio y la crítica. Eso lo coloca con frecuencia en situaciones incómodas, de las que suele escabullirse mediante la descalificación del adversario o la reiteración de consignas añejas, del tipo "la revolución es indestructible"y cosas por el estilo. Así, en las últimas semanas Díaz-Canel llamó "mal nacidos" a los cubanos que critican a su Gobierno y ha exhortado a solucionar los problemas económicos del país "con más y mejor trabajo" o "con sensibilidad".

La penúltima pifia presidencial ocurrió estos días con motivo de un artículo publicado en el diario The New York Times (NYT), en el que 16 médicos cubanos contaban sus experiencias en el desempeño de "misiones internacionalistas", que es el eufemismo acuñado por el gobierno de La Habana para designar el negocio de la explotación de mano de obra en el extranjero, en condiciones de semiesclavitud.

Los médicos coincidieron en que sus superiores les habían dado instrucciones para que usaran las prestaciones sanitarias como medio de presión sobre los pacientes, a fin de inducir el voto favorable a Maduro en Venezuela. "Médicos cubanos jamás podrán ser difamados", replicó Díaz-Canel en su cuenta de Twitter. "Su extraordinaria obra humana en tierras que el imperio llama 'oscuros rincones del mundo', desmienten al NYT y a su reportero".

Es fácil comprender la desazón del biennacido mandatario. La economía de la Isla va de mal en peor, el sistema de misiones internacionalistas ha sufrido graves reveses y su legalidad está en entredicho incluso en instancias de las Naciones Unidas, y para más inri, un icono de la prensa izquierdista les cede la palabra a unos médicos cimarrones que albergan la absurda pretensión de vivir y trabajar donde les apetezca y cobrar la totalidad de su salario.

A Díaz-Canel le molesta que los siervos de la gleba internacionalistas se emancipen y, sobre todo, le ofende que la prensa relate libremente sus vivencias. Pero la infidelidad del NYT es aún más dolorosa, porque ese diario es un elemento prominente de la mitología castrista. A principios de 1957, Herbert Matthews, enviado especial del periódico, entrevistó a Fidel Castro en la Sierra Maestra. La crónica, trufada de falsedades, marcó el lanzamiento propagandístico del futuro dictador cubano a la escena mundial.

El presidente está convencido de que el control de la información y las comunicaciones es indispensable para la supervivencia del régimen. "A nosotros nos atacan constantemente otros medios de prensa" afirmaba en una entrevista hace unos años, "y yo tengo mucha confianza en el periodismo que hemos formado, en la tradición de periodismo que se ha activado en estos años, que es distinta a la del mundo, en condiciones discímiles [sic], con un modelo propio" (Cubadebate, 4 de julio de 2013). Es obvio que, seis años después, su ideal de prensa todavía lo encarnan el Granma, el Juventud Rebelde y la Mesa Redonda de la televisión nacional.

En un contexto de pluralismo y libre debate de ideas resulta sumamente difícil aplicar las medidas necesarias para mantener el monopolio político del partido único, llámese fascista o comunista. La libertad de información y expresión es un baluarte contra el despotismo y la arbitrariedad del poder absoluto. Por eso el derecho a ejercer esa libertad  figura de manera prominente en la Declaración Universal de Derechos Humanos, aprobada por las Naciones Unidas en 1948. El Artículo 19 de la Declaración estipula que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

De ahí que en Cuba, tras la victoria de 1959, el nuevo régimen revolucionario se aplicara de inmediato la tarea de someter a la densa red de prensa plana, radio y televisión del país. Primero a través de la censura, el chantaje, la presión de las turbas y la injerencia del sindicato único controlado por el gobierno, y más tarde mediante la confiscación directa, que en la jerga orwelliana del sistema se denominó "nacionalización". En menos de dos años, todos los medios de comunicación social estaban en manos del Estado, que además se había apoderado de imprentas, teatros, salas de cines y centros educativos privados.

En ese contexto social creció y estudió El Biennacido. En su universo mental, el monopolio de la información y la comunicación sigue siendo indispensable para mantener la estabilidad del sistema. Aunque le gusta hablar del tema, le cuesta entender que  la revolución tecnológica de los últimos años ha transformado el mundo. La telefonía móvil, la televisión por satélite y el acceso a Internet, aunque limitados y costosos en la Isla, han abierto una brecha considerable en el muro de desinformación y adoctrinamiento que el gobierno levantó para preservar a sus súbditos de "la funesta manía de pensar", que ya denostaban los acólitos de Fernando VII a principios del siglo XIX.

Ahora, por primera vez en 60 años, el régimen cubano vuelve a verse expuesto a la circulación de información veraz, el contraste de opiniones y el debate de ideas sin censura ni cortapisas. La escala del fenómeno es todavía reducida, aunque las tendencias actuales indican que será muy difícil frenarlo.

Por más que se haya incorporado a las redes sociales, Díaz-Canel muestra cierta dificultad para  manejarse con soltura en el nuevo contexto. No alcanza a comprender que, ante la realidad contemporánea, el relato nacional-revolucionario sobre el que se construyó el modelo castrista ha quedado ya tan obsoleto como su empeño totalitario de control del pensamiento. Si lo entendiera, no le echaría la bronca al NYT por un texto que da voz a los médicos cubanos que escogieron la libertad.

Después del traspaso de poder escenificado en abril de 2018, las condiciones en las que el presidente jaifenado tiene que ejercer el cargo y sus declaraciones sobre los problemas nacionales no brindan muchos motivos de optimismo. Sobre todo porque el nuevo mandatario se apresuró a proclamarse heredero acrítico de las ideas y continuador de los actos de sus patrocinadores.

Pero la tarea pendiente de la nueva generación que ahora empieza a acceder (con cierto retraso) a las máximas responsabilidades de gobierno, es precisamente lo contrario: el reconocimiento del fracaso socialista y de la necesidad de cambiar de rumbo. Las reformas cosméticas y las medidas paliativas aplicadas a medias durante el decenio de "raulismo" apenas han modificado la situación que en 2006 dejara en herencia el inquilino del coprolito de Santa Ifigenia.

Cualquier esperanza de forjar un futuro mejor pasa ahora por revertir los errores de 1959: reconstruir el tejido social, reducir las funciones del Estado, privatizar la economía, desinflar el aparato militar, poner en manos de la sociedad civil los medios de comunicación, autorizar la enseñanza privada y religiosa, y devolver a los ciudadanos los derechos y las libertades confiscados desde hace 60 años.

La libertad de opinión y de expresión es un instrumento indispensable para acometer esa tarea. El ejercicio de esa libertad es condición sine qua non para restaurar la tolerancia, la concordia cívica y el respeto al derecho ajeno, y es también el fundamento de la prosperidad y el desarrollo integral.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Sábado, 30 de Marzo de 2019 07:20
 
El último acto de ‘Cubazuela’ PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 24 de Marzo de 2019 05:33

Los fallecidos exgobernantes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Cuba, Fidel Castro, en una imagen de archivo. (Twitter)

Por CARLOS A. MONTANER.-

Carlos Lage, en diciembre de 2005, dijo en Caracas que Cuba tenía dos presidentes: Hugo Chávez y Fidel Castro. “Había surgido Cubazuela”. En ese momento Lage era vicepresidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Era el segundo hombre en Cuba por designación de Fidel. El Comandante le había ordenado que soltara esa perla entre los venezolanos. La idea era, como siempre, de Fidel, pero Chávez estaba de acuerdo. Lage obedeció.

Eso significaba, también, que Venezuela tenía dos presidentes: Fidel Castro y Hugo Chávez. Fidel era el primus inter pares. Fidel había moldeado a Chávez. Lo había desovado. Cuando lo recibió en Cuba, en diciembre de 1994, Chávez era un golpista fracasado bajo la influencia de Norberto Ceresole, un peronista fascistoide argentino, pasado por el desierto de Libia de la mano de Gadafi.

Como la musa política de Chávez era totalmente promiscua, Fidel la preñó con cuatro consignas marxistas y despidió a Ceresole sin contemplaciones. El Comandante no era un teórico, sino un estratega y un táctico que a los 18 años, persuadido de que había sido dotado con un perfil griego como una premonición de la naturaleza, se había cambiado su segundo nombre, Hipólito, y se había puesto Alejandro, por Alejandro Magno. Era su primer paso hacia la conquista del planeta. Algo que resultaba imposible de hacer desde la pobre Cuba, tan lejos de Marx y tan cerca de Estados Unidos, pero sí con la riqueza enorme de Venezuela, especialmente con el barril de petróleo en torno a los cien dólares.

Al canciller cubano de entonces, Felipe Pérez Roque, le encomendó otra tarea para los venezolanos: explicar para qué se aliaban Venezuela y Cuba. Lo hizo en el teatro Teresa Carreño de Caracas. Fidel formuló el guión, leyó cuidadosamente el discurso, y le hizo unas cuantas sugerencias. Ninguna cosa importante se le escapaba a su temperamento minuciosamente manipulador. La tarea que tenían por delante era gigantesca. Sustituir a la desaparecida y traidora URSS en la defensa de los oprimidos del mundo. Luchar y derrotar al vecino americano, enorme, poderoso y bobalicón.

La tarea que tenían por delante era gigantesca. Sustituir a la desaparecida y traidora URSS en la defensa de los oprimidos del mundo

Raúl Castro no aparecía en la ecuación. Era el muchacho ordenado y leal de hacer los recados, pero sin grandeza. Fidel le fabricó la biografía. Lo arrastró al ataque al cuartel Moncada, a la Sierra Maestra y al Ministerio de Defensa, pero no lo respetaba. Lo tenía como a un tipo mediocre, incapaz de leerse un libro, al que dejaría al frente de la armería, pero nada más.

A Hugo Chávez tampoco lo quería. Realmente, no lo soportaba. Chávez sólo era una pistola para asaltar el cielo. Le molestaba la ordinariez del venezolano. Su “parejería”, como les llaman los cubanos a los infelices que quieren ponerse “parejo” al jefe. En una de las frecuentes llamadas de Chávez, Fidel le explicó que, “lamentándolo mucho, tenía que entregarles las relaciones a sus dos hombres de confianza, Lage y Pérez Roque, porque la revolución, por falta de tiempo, le exigía el sacrificio de unos vínculos que apreciaba mucho”. Chávez, impermeable a los rechazos, comenzó a molestar incesantemente a los otros dos personajes.

En 2009 Raúl Castro, con la anuencia fatigada de Fidel, desechó a Lage y a Pérez Roque, los convirtió en no-personas y salieron del juego acusados de ambiciosos y desleales. El 30 de diciembre de 2012 Hugo Chávez murió en La Habana debido a su osadía de tratarse un cáncer en Cuba, aunque no lo desconectaron hasta el 5 de marzo de 2013, a los 60 años exactos de la muerte de Stalin.

El 30 de diciembre de 2012 Hugo Chávez murió en La Habana debido a su osadía de tratarse un cáncer en Cuba, aunque no lo desconectaron hasta el 5 de marzo de 2013

Como a Alejandro Magno lo sorprendió la muerte a los 32 años, y poco después se deshizo su imperio greco-macedonio, a Fidel Castro casi lo mata y lo sacó de combate una diverticulitis a fines de julio de 2006, a los pocos meses de haber desplegado su estrategia en Caracas, e inmediatamente comenzaron a demolerse sus fantasías, aunque permaneció (más o menos) vivo hasta noviembre de 2016.

Nicolás Maduro, el sustituto impuesto por Cuba, se está ahogando por su rapiña, incapacidad y estupidez. Raúl Castro, viejo y cansado, ha nadado para salvarlo, pero, como suele ocurrir, los dos están a punto de asfixiarse en el turbulento remolino postcomunista.

Todos saben que el titiritero es Raúl Castro. Los han abandonado los artistas que fueron a cantarle a Juan Guaidó, Michelle Bachelet, la OEA, la italiana Federica Mogherini, Heinz Dieterich, Noam Chomsky y el sursum corda. Solo les quedan algunos descerebrados profundos sin el menor prestigio.

La imagen de Venezuela es pésima y está dejando al régimen cubano sin amigos ni salvavidas. La ironía es que conquistaron Venezuela tragándose a Chávez y a Maduro y ahora se han indigestado, como dicen los historiadores que le sucedió a Alejandro Magno después de un banquete.

14 Y MEDIO

Última actualización el Viernes, 29 de Marzo de 2019 05:31
 
La Habana es el principal escollo en Venezuela PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 24 de Marzo de 2019 04:45

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.- 

¿Hasta qué punto puede llegar la cobardía de la comunidad internacional para no tomar acción en Venezuela?  Tan fuertes palabras no son del autor de este artículo, sino de Luis Almagro, secretario general de la OEA, quien agregó que "deben mantenerse abiertas todas las opciones".

Y es que el arresto de Roberto Marrero, jefe de despacho del presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, y la escalada de asesinatos y torturas de la dictadura  de Caracas que han sido revelados en los últimos días, muestran que si a Maduro y los invasores cubanos no los paran por la fuerza es muy grande el daño y los sufrimientos que van a seguir causando al pueblo venezolano.

Mientras fuerzas cubanas ocupen Venezuela, Raúl Castro y el Partido Comunista de Cuba (PCC)mantengan el control  y la iniciativa militar-represiva, estratégica y política en esa nación, y continúe la asistencia financiera, comercial  y política de Moscú y Pekín, la dictadura de Nicolás Maduro va a sobrevivir, al menos en el corto plazo.

Una rebelión militar interna sería lo mejor para derrocar a Maduro, pero es difícil que ocurra debido a la abrumadora  red de espías cubanos en el sector castrense que lo impiden. Generales, coroneles, y otros altos oficiales cubanos controlan a la oficialidad venezolana.  Según fuentes locales, Cuba tiene en Venezuela nueve batallones de combate, uno de ellos en Fuerte Tiuna, sede del Ministerio de Defensa. Circulan rumores de que recientemente fueron enviados hacia Venezuela otros 5.000 soldados cubanos.

El teniente venezolano Ronald Dugarte denunció ante la OEA que torturadores cubanos aplican salvajes castigos a los prisioneros políticos, y que él mismo vio cómo un capitán del Ejército torturado orinaba sangre. La guardia de seguridad personal que protege a Maduro está a cargo de cubanos del MININT.

Y es lógico, Maduro se formó políticamente en La Habana. Allí fue adoctrinado y reclutado a mediados de los años 80 por la inteligencia cubana y comenzó a trabajar para el Departamento América de Manuel "Barbarroja" Piñeiro.

El general Castro y su Junta Militar son quienes incitan a los jerarcas chavistas a que maten, torturen, repriman más, y se involucren en el narcotráfico y en el robo al Estado, porque mientras más se embarren con crímenes más tienen que aferrarse al poder, pues de caer Maduro  irán a la cárcel, en Venezuela, en EEUU, o  en La Haya.

El arresto de Marrero y  la "siembra" en su casa de dos fusiles y una granada para acusarlo de terrorista tienen el sello inconfundible de la Seguridad del Estado castrista, heredera de la KGB soviética y la STASI germanoriental (heredera a su vez de la GESTAPO nazi).

Esa táctica cocinada en La Habana consiste en ir cerrando el cerco a Guaidó, pero tanteando con cautela a ver cómo reacciona Washington. Si al apresar a cercanos colaboradores de Guaidó no pasa nada bien fuerte, que vaya más allá de sanciones a individuos, la conclusión del castrochavismo será que si encarcelan a Guaidó tampoco va a pasar nada fuerte que lleve a la pérdida del poder.

Y si Castro II y Maduro mediante este tanteo lograsen llegar hasta Guaidó, habrá sido por el rechazo reiterado al uso de la fuerza en Venezuela por parte del Grupo de Lima y de toda la comunidad internacional con excepción de EEUU.  Al oponerse al uso de la fuerza se les da impunidad a Maduro y a los invasores cubanos. Quienes no están dispuestos a ayudar a los venezolanos es mejor que no lo digan, pues al decirlo apuntalan a la tiranía.

Sancionar a "la fuente" de la tragedia

El castrismo es la fuente del cataclismo venezolano. En marzo de 1981, dos meses después de instalarse Ronald Reagan en la Casa Blanca, el secretario de Estado, general Alexander Haig, le propuso invadir Cuba y acabar con el castrismo para ponerle fin a la guerra en El Salvador, según narran William Leogrande y Peter Kornbluh en su libro Diplomacia encubierta con Cuba.

Haig sostenía que para evitar que los guerrilleros comunistas tomasen el poder en San Salvador había que "ir a la fuente" del problema, que era Cuba. Reagan estuvo pensándolo, pero desistió, pues nadie más en Washington quería comenzar la nueva administración con una guerra.

Luego ningún otro secretario de Estado volvió a responsabilizar al castrismo por su intervencionismo en la región, hasta Mike Pompeo:  "Cuba es el verdadero poder imperialista en Venezuela"denunció recientemente.  Y el vicepresidente de EEUU, Mike Pence  afirmó: "Ha llegado el momento de liberar a Venezuela de Cuba".

Hoy no se trata de invadir a Cuba, sino de que la ONU y todas las democracias  exijan la salida de Venezuela de los únicos invasores reales, los cubanos. Para ello hay que sancionar al régimen de Castro-Díaz-Canel en vez de alabar sus "reformas", ir a pasear por La Habana  y hacer negocios en la Isla. Y hay que hablarle fuerte a Rusia y China, o aplicarles sanciones si siguen apoyando a Maduro.

Cuba, el país más intervencionista de América Latina

Y si de intervenciones militares se trata, hablemos en serio. Desde la independencia de España y Portugal no ha habido en América Latina un Estado más intervencionista que el castrista. Ha pisoteado la soberanía de 15 países: ocho sudamericanos, Bolivia, Argentina, Chile, Colombia, Venezuela, Perú, Brasil y Uruguay; y  siete de Centroamérica y el Caribe: República Dominicana, Granada, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Honduras y Panamá.

Washington en el siglo XX intervino varias veces en Centroamérica y en el Caribe e impuso dictadores. Pero desde 1965 intervino para derrocar tiranías o impedir la "cubanización" de República Dominicana (1965) y Granada (1983);  y en Panamá (1989) para apresar  al narcotraficante dictador Manuel Antonio Noriega, gran aliado de los Castro.

Sin embargo,las intervenciones castristas  han sido para intentar derrocar gobiernos elegidos democráticamente  e implantar tiranías totalitarias procastristas. Tan tempranamente como en abril de 1959  Fidel Castro envió un contingente invasor armado a Panamá de 200 hombres, 82 de ellos cubanos, que desembarcó en un lugar llamado Nombre de Dios.

Cuba entrenó, armó, financió y dirigió las guerrillas que en los años 60 invadieron Argentina (presidente Arturo Ilía, elegido democráticamente), Venezuela (presidentes Rómulo Betancourt y Rafael Leoni, elegidos) y Bolivia (presidente René Barrientos, elegido en 1966).  Las intervenciones se dispararon luego de la Conferencia Tricontinental de La Habana (1966). Allí se lanzó el llamado a la lucha armada para la "liberación nacional" de los pueblos,  al compás de la incendiaria consigna del Che Guevara de "crear, dos, tres...muchos Vietnam".

Se desató una ola de desembarcos y despliegue de guerrillas rurales y terroristas urbanos, entrenados y armados por los Castro. En Uruguay (Tupamaros), Argentina (Montoneros), Colombia, Perú y Venezuela.  En Guatemala y El Salvador Fidel Castro orquestó las guerras civiles más sangrientas de la historia del continente luego de la Revolución Mexicana: 200.000 muertos en Guatemala y 75.000 en El Salvador.

Para colmo, Cuba es el único país de Latinoamérica que ha intervenido con tropas al otro lado del Atlántico (Africa y Medio Oriente). A Angola fueron enviados 427.000 cubanos, y a Etiopía otros 40.000 a combatir contra Somalia.

Ahora las botas cubanas evitan la caída de la peor dictadura en la historia de Sudamérica. Por eso es necesario que las democracias sancionen al castrismo por sus desmanes en Venezuela, y le exijan que retire sus hordas invasoras.

Conclusión: solo con las fuerzas cubanas fuera de Venezuela es que podrá producirse la fractura en el mando militar para sacar a Maduro de Miraflores. De lo contrario será inevitable una intervención liberadora, esa que hoy rechazan tantos gobernantes. Pero para entonces habrá habido más muertes, hambre, dolor y emigración masiva de los venezolanos. ¿Es eso justo?

DIARIO DE CUBA

VÍDEO: Estas son las cámaras de tortura del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela

DDCYouTube21 de Marzo de 2019 - 00:04 CET.0
Última actualización el Domingo, 31 de Marzo de 2019 14:44
 
LA NIÑA DE GUATEMALA NO MURIO DE FRIO NI DE AMOR PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 21 de Marzo de 2019 12:54

Por Dr. Santiago Cárdenas.- 
Los recién casados ,Pepe y Carmen, ambos de 24 años y muy enamorados, llegaron a Ciudad de Guatemala en los primeros días de enero, justo a tiempo para que Martí comenzara sus clases en la Escuela Normal Central de la capital.

A los pocos días Martí recibió una nota que decía así : “ Hace días que llegaste a Guatemala y no has venido a verme. ?Porqué eludes tu visita? Yo no tengo resentimiento contigo,porque tú siempre me hablaste con sinceridad respecto a tu situación moral de compromiso matrimonial con la srta. Zayas Bazán. Te suplico que vengas cuanto antes” – 
María. 
María García Granado y Saborío era una de las hijas de las cinco que tenía don Miguel García Granados, el muy respetado ex presidente de Guatemala.Las fotos la muestran como una muy bonita quinceañera de aspecto sereno; pelo largo,como seda, negrísimo con trenzas, y vestidos muy elaborados. Cantaba bien y tocaba el piano con prestanza ,cuando animaba las fiestas en la Escuela de Mujeres de Centroamérica donde Martí impartía clases gratuitamente.
Pero estas actividades artísticas quedaban mas bien reservadas para el interior de las casonas de la aristocracia capitalina. El ex presidente no era la excepción y todas las semanas invitaba a un grupo de matrimonios y a amigos de su estima para jugar dominó o ajedrez,tomar café, charlar, oír música o declamación.

Existen dos versiones – la de los hermanos Izaguirre, exiliados cubanos -- acerca de cuando Carmen y Pepe se conocieron a la llegada de Martí por primera vez a Guatemala. La de Manuel José: relata que al segundo día de su arribo a Guatemala, Martí fue invitado a una fiesta de disfraces en casa del General García Granados. Estando en el lobby vió entrar a una joven disfrazada de egipcia y pidió que se la presentaran .El flechazo de Cupido fue inmediato, como una “chispa eléctrica”, hiriendo a ambos con gran intensidad. Amor a primera vista.

La historia de su hermano, José María, que era el director de la Escuela Centroamericana de Mujeres , es algo diferente : dice que ellos se conocieron en una velada el 21 de marzo de 1877,organizada por él. Allí María cantó y tocó el piano.

Luego, las visitas de Martí a las tertulias de los García Granados se sucedieron hasta su regreso a México a fines de ese año para las vacaciones de Navidad y contraer matrimonio, según aclaró a la familia del ex presidente desde los primeros momentos del idilio con María.
Al regresar, ya casado, continuó visitando la casa de los García Granados, pero esporádicamente, como lo demuestra el album de bodas que Carmen le llevó al expresidente para su firma. No se conoce con certeza si hubo algún otro encuentro entre María y Martí a espaldas o en presencia de Carmen en los cuatro meses que transcurrieron desde principios de enero hasta el 10 de mayo de 1878 cuando murió María.

LA NIÑA DE GUATEMALA
Lo que inmortalizó a la García Granados fue una poesía de Martí escrita trece años mas tarde en Nueva York en su Versos Sencillos (IX). En esos momentos su matrimonio con Carmen estaba acabado, a pesar de las dos visitas que ella hizo con su hijo Ismaelillo a la Gran Metrópoli con el único propósito de salvar su matrimonio. 
La poesía es una joya literaria conocida en todo el mundo y traducida a todos los idiomas. Una alegoría del romance que no pudo ser, entre un poeta romántico y una jovencita excepcional. Una clásica “ historia de amor” tal como la sintió el autor muchos años después. Pero, carece de veracidad histórica especialmente en lo referente al suicidio implícitamente esbozado en la séptima estrofa.

LOS HECHOS REALES.- ? DE QUE MUERE MARIA ?
Existe una historia familiar que corrió de boca en boca por varias generaciones con visos de realidad. Está sostenida y grabada en Cuba en el 2008 por Sergio García Granados un descendiente directo de la joven por vía paterna que la oyó de su mamá, que fue contemporánea de la difunta.

María, que tenía un resfriado, fue a bañarse en un río o lago a insistencia de un prima, una actividad habitual en ellas. Eso ocurrió a fines de abril o principios de mayo. El catarro, que ya padecía, empeoró en los días subsiguientes por lo que llamaron al médico de la familia que poco pudo hacer dado los limitados recursos de la época.
Esa evolución tórpida es típica de las infecciones respiratorias “altas” virales cuando “bajan” a alvéolos o bronquios transformándose en neumonías bacterianas ; o agravando una tuberculosis pre existente de la cual no hay evidencias históricas.

Abril y mayo son los meses mas calurosos según las estadísticas del clima guatemalteco que revisé ( máximas promediando los 80 F ). Por tanto, no había frío en el agua.No conocemos la hora del fatal baño, ni el tiempo que duró.
No hay registros históricos de una epidemia de influenza en esos años en Latinoamérica; ni es la época de las epidemias recurrentes de esta enfermedad. La fiebre tifoidea es posible si se bebe agua infectada o se traga un sorbo por descuido.
Por último,La Niña pudo haber muerto de una leptospirosis dada las malas condiciones higiénicas de las aguas de la ciudad , especialmente ríos y arroyos donde orinan las ratas infectadas.La leptospirosis tiene una gran mortalidad y era desconocida en esa época. Weil descubrió la espiroqueta infectante unas dos décadas después.

A dos meses del trágico deceso, el 6 Julio de 1878, los Martí regresaron a Cuba, Carmen con seis meses de embarazo, acojidos a la amnistía decretada por Arsenio Martínez Campos en la estela del Pacto del Zanjón .


LA NINA DE GUATEMALA

Quiero, a la sombra de un ala,
contar este cuento en flor:
la niña de Guatemala,
la que se murió de amor.

Eran de lirios los ramos;
y las orlas de reseda
y de jazmín; la enterramos
en una caja de seda...

Ella dio al desmemoriado
una almohadilla de olor;
él volvió, volvió casado;
ella se murió de amor.

Iban cargándola en andas
obispos y embajadores;
detrás iba el pueblo en tandas,
todo cargado de flores...

Ella, por volverlo a ver,
salió a verlo al mirador;
él volvió con su mujer,
ella se murió de amor.

Como de bronce candente,
al beso de despedida,
era su frente -¡la frente
que más he amado en mi vida!...

Se entró de tarde en el río,
la sacó muerta el doctor;
dicen que murió de frío,
yo sé que murió de amor.

Allí, en la bóveda helada,
la pusieron en dos bancos:
besé su mano afilada,
besé sus zapatos blancos.

Callado, al oscurecer,
me llamó el enterrador;
nunca más he vuelto a ver
a la que murió de amor.

Última actualización el Jueves, 21 de Marzo de 2019 12:59
 
La Primavera Negra dieciséis años después PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 21 de Marzo de 2019 12:11

Por ALBERTO MÉNDEZ CASTELLÓ.- 

Una redada policial que cubrió prácticamente todo el territorio nacional, sólo superada por la ocurrida en abril de 1961 en ocasión del desembarco de la Brigada 2506 por Bahía de Cochinos, comenzó a desplegarse en Cuba a partir de la madrugada del 18 de marzo de 2003 y hasta las postrimerías de ese mes, dando lugar a lo que en el mundo se conoció como la Primavera Negra de Cuba.

Decenas de opositores al régimen castristas fueron detenidos, y 75 de ellos, sometidos a procesos sumarísimos, condenados a privación de libertad con sanciones de entre seis y veintiocho años de cárcel, llevando a Amnistía Internacional a declarar que, “los condenados eran presos de conciencia”, visto que las conductas de que se les acusaba eran “pacíficas y se insertaban dentro de los parámetros del ejercicio legítimo de las libertades fundamentales que garantizan las normas internacionales.”

Considerando Amnistía Internacional, además, que los cargos que se les imputaron a estas personas “tenían motivación política y eran desproporcionados a los presuntos delitos.”

Los condenados fueron 74 hombres y una mujer. A ella Fidel Castro la tildó de “una de las cabecillas contrarrevolucionarias más connotadas”. En su casa, el 24 de febrero de 2003, un grupo de opositores se reunió para conmemorar el 108 aniversario de la Guerra de Independencia.

Ese acto patrio, convocado por la oposición, donde también participó James Cason, a la sazón jefe de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Fidel Castro lo tomó como un insulto, ordenando, personalmente, a “proceder contra los principales cabecillas porque estaban muy activos, entre ellos la señora Martha Beatriz Roque”, dijo.

Martha Beatriz, una economista, condenada a prisión en la Primavera Negra y más tarde con licencia extrapenal, se negó a salir de Cuba, desterrada, luego del Grupo de los 75 ser excarcelado como consecuencia de la repulsa nacional e internacional a que se vio sometido el castrismo, luego de esos encarcelamientos desproporcionados.

Pero ni a Martha Beatriz ni al resto de los opositores del Grupo de los 75 excarcelados que permanecen en Cuba, técnicamente, la licencia extrapenal los exime de la sanción principal impuesta ni de las accesorias, por lo que están privados de sus derechos, entre los que están el derecho al sufragio activo y pasivo. En un proceso eleccionario ellos no pueden elegir ni ser elegidos.

Hace dieciséis años, automóviles policiales frenaron, bruscamente y aparatosamente, o con el mayor sigilo, frente a las casas de los opositores de antemano condenados a prisión; en las casas de ellos se vaciaron gavetas, incautaron papeles, libros, viejas máquinas de escribir, y luego las familias vieron partir a sus seres queridos, custodiados por policías, hacia los calabozos.

Yo no era ni soy un “cabecilla contrarrevolucionario”, a decir del difunto Fidel Castro, sólo soy capitán de mí mismo, pero amenazándome por haber escrito la novela Bucaneros, el teniente coronel Abel Cervantes Palomino, en ese entonces jefe de procesos penales en Las Tunas, muy ufano me dijo: “Nosotros conseguimos la mayor sanción de los 75”.

Se refería a Luis Enrique Ferrer García, detenido en Puerto Padre, condenado a 28 años de prisión, luego de celebrarle algo así como un circo romano en la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas.

Y, en días así, no puedo sino llamar a Martha Beatriz para decirle: “Martha, la mujer tiene a su favor la femineidad y a la vez la fortaleza espiritual que le permite apreciar un suceso con la sutileza que muchas veces nos falta a los hombres, luego… ¿Cómo apreció usted los arrestos en 2003 y cómo aprecia las consecuencias de esas detenciones 16 años después?

“Mira, fue muy duro, porque además de sancionarnos como lo hicieron, también la emprendieron con la familia; llevaron a los presos de un extremo del país al otro; pero si el régimen pensó doblegar a la oposición el tiro le salió por la culata. En lugar de disminuir la oposición se incrementó, y dio lugar al surgimiento de las Damas de Blanco, que son el rostro visible de la oposición en el exilio, y en muchos lugares del mundo”.

Martha Beatriz, el mismo Fidel Castro admitió que en febrero y marzo de 2003 “ya estábamos peor que en los días anteriores a aquel 5 de agosto de 1994”, cuando cientos de cubanos protestaron en el malecón de La Habana, imputándole a ustedes la “idea de desatar una emigración masiva, que sería el argumento de una agresión al país” por parte de Estados Unidos.

“Emigraciones masivas en Cuba ha habido unas cuantas, pero los opositores nunca hemos tenido nada que ver con ellas.”

Según Roque Cabello, la única mujer del Grupo de los 75, los arrestos de la Primavera Negra de 2003 ocurrieron en un momento de “debilidad” del régimen, como el que vive “ahora”.

No es secreto, y menos para el régimen castrista, el creciente descontento de la población como resultado del progresivo desabastecimiento que hoy vive Cuba, insatisfacciones acrecentadas por el burocratismo desbordado de un régimen autoritario que, con tal de mantenerse en el poder, decreta hasta cómo deben ser las actuaciones teatrales y las exposiciones de pintura.

Cabe preguntarse: ¿Para acallar a los cubanos optará el castrismo en 2019 por encarcelamientos masivos como los de la Primavera Negra de 2003?

Por la repulsa internacional de aquella vez y la determinación de no pocos opositores de morir en huelga de hambre antes de cumplir sanciones injustas, grandes cosechas de presos no son de esperar.

Pero la existencia del castrismo está supeditada al aplauso, o, cuando menos, al silencio de los cubanos, y para mantener ese aplauso o ese silencio, habida cuenta que la experticia castrista no es la producción de alimentos ni de otros bienes sino la construcción de cárceles, sí es de esperar que no cese, como a lo largo de estos 60 años, el encarcelamiento y hostigamiento de cuantas personas los sabuesos castristas huelan oposición.

“En la vida de un pueblo, el momento crucial es aquel en que el pueblo deja que el poder vaya a parar a manos de criminales”, dijo Willy Brad. Y, mientras en Cuba exista castrismo, nadie que se oponga al régimen está seguro. La historia viene demostrándolo desde 1959 hasta el día de hoy.


CUBANET

Última actualización el Viernes, 22 de Marzo de 2019 06:58
 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 7 de 324

José Martí, bien distante de la idea soc

Indicado en la materia

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-  José Martí destacó que todas las clases de socialismo “convienen en una base general, el programa de nacionalizar la tierra y los elementos de producción”. Pero de...

La mano de Cuba en las conversaciones ve

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Desde las fallidas negociaciones de la oposición venezolana con altos mandos de la dictadura madurista, ya se vio más o menos claro que los planes de la Ha...

La crisis cubana y el ciclo de la sobrev

Indicado en la materia

Por YOANI SÁNCHEZ.- Desde un balcón la mujer ve llegar el camión refrigerado que abastece a la tienda de la esquina. No pierde un segundo y grita: "¡Maricusa, llegó el pollo!". En...

La otra cara de la heredera: ¿Quién es e

Indicado en la materia

Por  TANIA DÍAZ CASTRO.-  Acostumbrados como estamos los cubanos a vivir bajo el manto tenebroso de una dictadura castrista, en la que se ha usado tanto la mentira o el silencio po...

El fracaso del alzamiento en Venezuela y

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Cuba sale de esta crisis siendo la principal ganadora, sin que necesariamente tenga que dejar sus intereses de lado (petróleo) siempre que, durante las negociaciones para retirar to...

La rebelión del 30 de Abril en Venezuela

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Los cubanos sabemos que la principal arma de los servicios secretos de la isla es la infiltración en las huestes enemigas. Por otro lado, es la contrainteligencia cu...

Cuba, Venezuela y Nicaragua 2019: Libert

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Se ha configurado una trilogía “del mal” triangulando a Cuba, Venezuela y Nicaragua como los países donde es necesario actuar democráticamente. El heroísmo de los pueblos nicaragüense y ...