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Artigos: Mundo
Trump no entiende lo que significa Estados Unidos para el mundo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 09 de Febrero de 2017 11:12

Por CARLOS ALBERTO MONTANER.-

(Infolatam).- ¡Madre mía! El señor Donald Trump no lleva dos semanas en la Casa Blanca y ya se ha peleado severamente con Enrique Peña Nieto,presidente de México, y ha reñido con el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau, por el asunto del TLC, y con el de Australia, Malcom Turnbull, debido al compromiso previamente firmado con Obama para trasladar a USA a varios cientos de refugiados sirios.

¿No sabe Donald Trump que los países directamente desovados por Inglaterra (USA, Canadá, Australia y Nueva Zelanda y, claro, la madre patria británica) tienen una valiosa alianza secreta de intercambio de inteligencia (UKUSA Agreement) que peligra con esas tensiones inútiles?

No ha quedado títere o aliado con cabeza. Muchos han reaccionado con incomodidad. La canciller alemana Ángela Merkel y el premier francés François Hollande; la mitad del Reino Unido que votó (y perdió) contra el Brexit; y hasta la Unión Europea, que advirtió que le negaría el placet Ted Malloch, embajador elegido por el presidente de Estados Unidos (aún sin confirmar), por su desprecio por la  UE  y su menosprecio por el euro.

Las consecuencias de estos desencuentros son múltiples y todas muy costosas. Las 27 naciones de la Unión Europea (UE) –ya descontado el autoexcluido Reino Unido— se separarán más de Estados Unidos en todos los terrenos, pese a las docenas de bases e instalaciones militares creadas por Washington en Europa, fundamentalmente en Alemania y, en menor grado, en Italia.

Para el presidente Trump, que viene del mundillo empresarial de los bienes raíces, donde todo se mide por el bottom line o pérdidas y beneficios, esos países han vivido de la protección americana sin aportar lo que les corresponde, acaso porque no entiende que USA estaba pagando por un escudo protector internacional para no tener que pelear en territorio americano, mientras multiplicaba y repartía los blancos potenciales a los que debía hacerle frente la URSS.

Esa era la estrategia de rodear al enemigo. Por una punta, se amenazaba al peligroso adversario, por la otra, se protegía a Estados Unidos.

Pasé los últimos 20 años de la Guerra Fría (1970-1990) en Madrid. Sabíamos que, si se desataba un conflicto bélico entre Moscú y Washington, la capital de España sería arrasada por los misiles soviéticos dirigidos contra la base aérea de Torrejón de Ardoz, de la misma manera que la base naval de Rota, en Cádiz, Andalucía, también sería pulverizada. En esos años la URSS contaba con más de 5 000 ojivas nucleares. Muchos más que los blancos militares, de manera que numerosas ciudades europeas y norteamericanas hubieran sido borradas de los mapas.

trumpEl problema de fondo es que Trump cree que Estados Unidos es una nación como cualquier otra y, en tal condición, supone, debe velar por sus intereses económicos. No se da cuenta de que Estados Unidos es una entidad diferente, modelo y motor del resto de una buena parte del planeta, como en el pasado remoto lo fueron Persia, Grecia y Roma, hasta que se desplazó el eje fundamental de Occidente al Norte de Europa y, posteriormente, en el medievo tardío, a las puertas del Renacimiento, comenzó a gestarse el mundo actual con la aparición de naciones-estados.

A España le tocó ese papel rector en el siglo XVI, antes de la Ilustración, y luego fueron Francia e Inglaterra, hasta que Estados Unidos se convirtiera en la fuerza dominante y “cabeza del mundo libre” desde el fin de la Segunda Guerra mundial.

Es verdad que Estados Unidos carga con un peso desproporcionado de los costos de esa responsabilidad, pero eso fue lo que determinaron Roosevelt en Bretton Woods y Truman cuando creó el Plan Marshall, la OTAN, la CIA, la OEA y el resto de los mecanismos de defensa frente al espasmo imperial soviético.

Fue ese análisis el que llevó al país a la Guerra de Corea o a “Ike” Einsehower a heredar a regañadientes el rol francés en Indochina con la desastrosa guerra vietnamita que luego afrontarían Kennedy y, sobre todo, Johnson.

Con sus luces y sombras, con marchas y contramarchas, Estados Unidos ha llevado razonablemente bien “el peso de la púrpura”, como les dicen los españoles a los costos tremendos de asumir el poder.

Lógicamente, ese papel de primus inter pares llegará un día al final y el país será sustituido por otra entidad líder, pero los síntomas vitales de Estados Unidos hoy siguen siendo los mejores del mundo en los terrenos militar, científico y financiero. Lo que está fallando, debido a Donald Trump, es la comprensión histórica del fenómeno del liderazgo de su país. Y eso es gravísimo.

*Periodista y escritor. Su último libro es la novela Tiempo de Canallas

INFOLATAM

 
¿Por quién doblan las campanas en Alepo? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 03 de Enero de 2017 11:46

Por Emilio Campmany.-

España sólo nos acordamos de las guerras cuando la televisión muestra sus desastres. De ahí que sea noticia la caída de Alepo, por los horrores que la tele enseña a la hora de cenar. El País se hace cruces ante la indiferencia de la comunidad internacional. Y El Mundo denuncia que Europa se llame andana. Para ambos, Rusia es culpable. A Irán lo mencionan, pero por alguna razón no lo consideran igual de responsable. Y eso a pesar de que El País admite que los causantes de las mayores atrocidades son los terroristas de Hezbolá, organización que todo el mundo sabe que depende de Teherán. El Mundo acierta a poner el dedo en la llaga al recordar la inactividad de Washington durante estos últimos meses, aunque lo explica por el síndrome de pato cojo de Obama y la incertidumbre provocada por la elección de Trump. No obstante, el mismo editorialista reconoce que el giro se produjo 2015, cuando Obama todavía no cojeaba y nadie esperaba que Trump ganara. Ninguno de los dos periódicos se pregunta qué pasó en 2015 que hizo que los vientos rolaran y soplaran desde entonces a favor del régimen de Bashar al Asad.

Si se repasa la agenda internacional, lo relevante de aquel año fue el acuerdo nuclear con Irán, firmado en julio. Existe la vehemente sospecha de que Obama no sólo concedió el levantamiento de las sanciones a cambio de la supuesta renuncia al programa atómico iraní. Cada vez está más claro que, entre las condiciones inconfesas, firmadas pero secretas, o simplemente tácitas, estuvo dejar las manos libres a Irán en Siria. Por eso, a partir de la firma del acuerdo, Putin incrementó la presencia de sus tropas allí. Por eso, Asad está ganando la guerra.

No sé hasta qué punto un realista podría considerar ventajoso este acuerdo, en virtud del cual Irán renuncia a su programa nuclear a cambio de que le esté permitido masacrar a los sirios. Lo que es insufrible, fastidioso y estomagante es ver cómo la izquierda llora las ruinas de Alepo, clama por las constantes violaciones de los derechos humanos y denuncia que no se acoge a los refugiados que el conflicto genera a la vez que se niega a ver lo que tiene delante de los ojos. Que no sólo es que el principal responsable de todo es Irán, el régimen que financia a Podemos. Sino que encima el culpable de que pueda hacerlo impunemente es Obama, que se lo consiente porque a ello le obliga un tratado que no tenía otra finalidad que la de demostrar que posee aquello de lo que sus antecesores carecieron, la capacidad de suscribir pactos con el régimen de los ayatolás. Claro que, a base de ceder, bien fácil es alcanzar acuerdos.

Cuando la izquierda oye doblar las campanas en Alepo, no debería preguntarse por quién doblan. Doblan por ella. Por ella y por su adalid, Barack Obama.

LIBERTAD DIGITAL

 
FIN DE LA PESADILLA OBAMA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 01 de Enero de 2017 14:34

Por Hugo J. Byrne.-

De acuerdo a quienes conocen los intrincados vericuetos de la mente, los sueños desagradables que llamamos pesadillas sólo duran segundos y ocurren justamente antes de despertar. No obstante, en nuestra memoria unas pesadillas duran más que otras, aunque lo que ocurre en realidad es que algunas son más angustiosas y en consecuencia parecen más largas.

Estamos a pocos días de despertar de la peor pesadilla que ha afectado a esta nación desde la Guerra Civil, ambas Guerras Mundiales y septiembre 11 del 2001. Esta ha durado ocho fatídicos años. ¿Realmente tanto tiempo? Me quedo algo corto. En realidad esa pesadilla empezó algunas semanas antes de que el Mesías de MSNBC, CNN y el New York Times, se convirtiera en candidato demócrata a la presidencia en 2008.

Durante un debate de esa campaña con la candidata Clinton, Obama afirmó que en su criterio los impuestos federales a las ganancias a largo plazo se debían aumentar, aunque causaran menores recaudaciones federales. Tan simple como eso. Desde ese momento supe la naturaleza de lo que se nos venía encima: un presidente fanáticamente activista de la izquierda. Un arrogante y convencido socialista. Alguien quien aspiraba “beneficiar a la humanidad” mediante la renuncia de Estados Unidos al liderazgo mundial. Obama aún habla y actúa como si la existencia de Estados Unidos haya sido un factor negativo en el devenir histórico de la humanidad. Increíblemente no está sólo.

La Cátedra de Historia de la Universidad George Washington por ejemplo, acaba de informar oficialmente al público que elimina de su currículo el estudio de la Historia de Estados Unidos. Me pregunto con qué lo substituirá.

Como todos los aferrados a nociones utópicas, Obama es incapaz de distinguir entre la verdad y el absurdo. Por eso es “neutral” entre Israel, nuestro único aliado confiable y los terroristas musulmanes que lo asedian y amenazan con su extinción.

Su peregrinación apologética por las naciones Islámicas al comenzar su desastrosa administración, incluyendo su abyecta, exagerada reverencia al Rey de Arabia Saudita, fueron elocuentes demostraciones de lo que estaba por venir. Sus confusas y despistadas referencias históricas a las Cruzadas fueron un insulto a la inteligencia de todo estudioso honesto de historia. Su elocuente silencio de las múltiples formas de conquista y opresión histórica del occidente por parte de los terroristas mahometanos es inconcebible. Se dice con sobrada razón que ocultar la verdad equivale a engañar. Yo diría que ignorar la verdad es en sí una mentira. La más insidiosa de todas y Obama la practica desvergonzadamente.

La última puñalada traicionera de Obama a Israel, ocurrió en ese cónclave estridente, pomposamente llamado “Consejo de Seguridad de Naciones Unidas”. En ese organismo debatiente se reúne con regularidad una manada de figurones representando una serie de estados, muchos de los cuales son artificiales y nunca han representado sociedades legítimas. Estas cajas de resonancia infrahumanas sólo tienen el banal propósito de oírse hablar entre sí y ser escuchadas por los regímenes que las auspician. El podio de la “Asamblea General de Naciones Unidas” ha servido de tribuna de antropófagos confesos, como Idi Amín Dada y genocidas también confesos, como Ernesto Guevara.

Es un gran error despreciar el peligro que representa “Naciones Unidas” para Estados Unidos. Su sede, en New York no es más que un cubil de espías y un permanente refugio subversivo de enemigos de esta república, todos provistos de pasaportes diplomáticos. Estos “representantes extranjeros”, no sólo son bien capaces de cometer todo tipo de fechorías aquí, sino que lo único que podemos hacer para castigar su ilegal comportamiento es expulsarlos de nuestro territorio. No en balde el forjador de “Naciones Unidas” y redactor de sus estatutos, Alger Hiss, sirvió varios años en prisión, convicto de perjurio. Hiss espiaba contra su patria para la dichosamente difunta Unión Soviética.

Hace pocas horas el delegado de Obama ante esa sucursal del infierno, se abstuvo de votar contra una resolución que condenaba la construcción de nuevos asentamientos en territorio israelita, colonizado y civilizado desde 1967. ¿Alguien razonablemente objetaría que se construyeran nuevos condominios en San Antonio, Texas, o en San Diego, California, alegando que esas tierras en un tiempo no muy lejano no eran parte del territorio de Estados Unidos? ¿Le daría el lector potestad a “Naciones Unidas” para condenar la construcción de tales ampliaciones urbanas?

El Primer Ministro israelí acusa a Washington de urdir esa llamada resolución en el “Consejo de Seguridad”. El Presidente Obama, a través de sus voceros en la Casa Blanca, lo niega. Amigo lector: ¿Quién le ha mentido a usted varias veces antes, Obama o Netanyahu?

No hay mal que dure cien años y las buenas noticias son que la pesadilla Obama termina el 20 de enero próximo. Un nuevo ejecutivo se ocupará de conducir esta nación desde esa fecha.

Donald Trump nos prometió “desecar la ciénaga” ¿Cuál mejor primer paso sería que expulsar para siempre a “Naciones Unidas” del territorio americano junto a todos los reptiles venenosos que la habitan? De ser posible deberíamos incluir al mismísimo Obama y al Embajador John Kerry en el cambalache.

Pasadena, 27 de diciembre del 2016

 
"Populismo" elegida palabra del año 2016 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 30 de Diciembre de 2016 16:04


Por Fundéu BBVA

Por cuarto año consecutivo, la Fundéu BBVA ha dado a conocer su palabra del año, elegida entre aquellos términos que han marcado la actualidad informativa de 2016 y tienen, además, interés desde el punto de vista lingüístico.

Tras elegir "escrache" en 2013, "selfi" en 2014 y "refugiado" en 2015, el equipo de la Fundación ha optado en esta ocasión por "populismo", una palabra originalmente neutra, pero que se ha ido cargando de connotaciones hasta convertirse en un arma en el debate político.

Con la victoria de Donald Trump en EEUU, el fracaso de las políticas de la Coalición de la Izquierda Radical Syriza en Grecia, la crisis por la que pasa Podemos en España y la amenazante victoria del Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia la elección de "populismo" como palabra del año está más que justificada, ya que engloba tanto a la derecha como a la izquierda. "Parecía claro que en un año tan político como este, con acontecimientos de importancia global como el 'brexit', la victoria electoral de Donald Trump y los diferentes procesos electorales y plebiscitarios en América y España, la palabra del año de Fundéu tenía que venir de ese ámbito", ha explicado el coordinador general de la Fundación, Javier Lascuráin.

De hecho, varias de las doce candidatas que se anunciaron hace unos días estaban relacionadas con la política: 'sorpaso', 'abstenciocracia', 'posverdad' y la ganadora, "populismo".

"Finalmente nos hemos decidido por 'populismo', que ya lleva algún tiempo en el centro del debate político y que desde el punto de vista lingüístico está viviendo un proceso de ampliación y cambio de significado, cargándose de connotaciones a menudo negativas", señala Lascuráin.

Esa evolución, "que no es nueva pero que posiblemente se ha acelerado en los últimos tiempos" parte de un uso neutro de las palabras "populismo" y "populista" que tuvieron durante un tiempo significados próximos a "popular".

"A lo largo de los últimos meses hemos recibido muchas consultas sobre el significado real de 'populismo', ya que parece evidente que el uso que se le da en los medios y en el debate político va más allá de la simple defensa de los intereses populares que mencionan, con distintos matices, la mayoría de los diccionarios", añade. "Ese es uno de sus sentidos, aunque seguramente el que menos se use en la actualidad. También hay quienes prefieren definirlo como la tendencia política que pretende devolver el poder a las masas populares frente a las élites".

No obstante, en los medios de comunicación parece estar imponiéndose una visión negativa del término, que suele aplicarse "a políticos de todas las ideologías pero que tienen en común la apelación emotiva al ciudadano y la oferta de soluciones simples a problemas complejos", explica el coordinador de la Fundéu BBVA.

El interés de esa evolución, de ese proceso que algunos lingüistas denominan relexicalización y que "está ocurriendo cada día ante nuestros ojos en los medios de comunicación", es lo que ha propiciado la elección de "populismo".

Antes de dar a conocer la decisión final, la Fundación publicó una lista de doce palabras finalistas en la que, además de las palabras del ámbito de la política figuraban otras como "youtubero", la adaptación propuesta del anglicismo "youtuber", y "ningufonear", una alternativa al inglés "phubbing" que se usa para definir la actitud de quien solo presta atención a su dispositivo móvil mientras desatiende a quien tiene delante.

Otras de las presentes en la lista comparten el hecho de que sus significados se han ido ampliando a través del uso que hacen de ellas los hablantes, como "bizarro", "cuñadismo" y "vendehumos". Completaban la lista términos como "LGTBfobia", "papilomavirus" y "videoarbitraje".

LIBERTAD DIGITAL

 
Escupitajo a la literatura (El Nobel a Bob Dylan) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 16 de Octubre de 2016 18:52

Por FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

Sé que llego tarde, pues fue el pasado jueves cuando una pandilla de dinosaurios borrachuzos otorgó el Nobel de literatura a un escritor novel. Tan novel que nunca ha escrito nada fuera de unas letrillas para canciones tan cursis como un epitalamio de almanaque para chicuelas góticas y tan insulsas como su autor y sus arpegios de laringe de gato. Sí, llego tarde y cuanto se puede decir ya está dicho, pero, aun así, hay hechos tan escandalosos que no llevan fecha de caducidad. También de Hitler o de Stalin se ha escrito cuanto cabía escribir, y con todo y con eso seguimos condenándolos. Ocioso es aclarar que no equiparo a los aguardentosos mariachis de Estocolmo, patria querida, ni al mediocre guitarrista que tiene un montón de hijos y quizá haya plantado un árbol, pero que jamás ha escrito un libro, con ninguno de los dos monstruos citados. Se trata sólo de una hipérbole pedagógica. Los carcamales de la Academia sueca han incurrido en un grave insulto a la literatura y en una no menos grave falta de respeto hacia quienes de verdad, con mejor o peor fortuna, la ejercen. No es la primera vez que el jurado del Nobel hace lo que aquí denuncio, pero nunca habían llegado tan lejos. Ni siquiera cuando dieron el premio al cómico Dario Fo, que escritor de verdad no era, pero que al menos había escrito payasadas, astracanadas, diálogos y monólogos que ni pintiparados para el Club de la Comedia. Vargas Llosa y todos sus iguales vivos deberían devolver la titularidad del premio, aunque no el cheque que lo acompaña. Año tras año esos borrachines, que a nadie representan, dan su caprichoso espaldarazo a escritores segundones, tercerones, cuarterones y, por lo general, desconocidos (con razón), pero con algún que otro título de dudosa importancia en su historial. Año tras año se olvidan de los buenos escritores (Murakami, Roth, Auster, Ian McEwan, Martin Amis o, en otros tiempos, Proust,Borges, Graham Greene y Mishima), con alguna que otra rara excepción, pues equivocarse siempre es imposible, como la de Vargas Llosa, por volver a citar sólo al que ya he citado. Con Bob Dylan se entra al trapo del mundo de hoy, cuyos mimbres son la frivolidad, la superficialidad, la espectacularidad, el infantilismo y, por supuesto, el relativismo. Acábese ya esta farsa y envíese a los diplodocus del Nobel la colección de la Pleiade traducida al sueco. Pero... ¿Sabrán leer?

 
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