El artivista cubano Otero Alcántara está débil en prisión tras suspender la huelga de hambre

El artivista cubano Luis Manuel Otero Alcántara, uno de los líderes del Movimiento ...

Una investigación reveló que las disidencias de las FARC crecen y se extienden rápidamente sobre ter

“Las células de las ex FARC están fuertemente arraigadas en las minas ...

La Organización Mundial de la Salud confirmó que hay un brote de fiebre amarilla en Venezuela

La Organización Mundial de la Salud (OMS) comunicó hoy de un brote ...

Al menos seis muertos durante una protesta convocada por Hezbollah contra un juez en Beirut

Al menos seis personas murieron hoy y otras 30 resultaron heridas en ...

Como cientistas conseguiram resolver enigma de epidemia que deixou 50 mil cubanos com problemas de v

Enquanto Cuba enfrentava uma grave crise econômica no início da década de ...

Artigos: Mundo
El sueño y la pesadilla americanas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 21 de Noviembre de 2010 11:56

Por CARLOS ALBERTO MONTANER

Casi todas las personas del planeta tienen dos identidades: la nacional y la ciudadana. La identidad nacional es subjetiva. De una manera natural, como se respira o se suda, uno se siente parte de cierta tribu. El habla, la gesticulación, las referencias culturales nos dotan de algunos rasgos comunes. Esa identidad comienza a forjarse en la niñez, pero se consolida en la adolescencia.

Hay un momento en el que la persona no duda: se siente francés, español o norteamericano. Cuando cree que la nación peligra --por ejemplo, el 11 de septiembre de 2001, tras el ataque a las Torres Gemelas--, la reacción es totalmente emotiva. Siente la agresión como algo personal aunque esté a mil kilómetros de distancia. En esos tensos instantes responde a los símbolos inscritos en su cerebro. Los himnos y las banderas lo sacuden emocionalmente y es capaz de matar o morir en defensa de la tribu. Siente que ama a su patria y sufre por ella.

La identidad ciudadana, en cambio, es totalmente artificial. El Estado determina a quién se la asigna y a quién se la niega. Es una cuestión estrictamente legal. Los extranjeros, si son residentes legales, pueden solicitarla a los cinco años de estar avecindados en el país. Pero también tienen derecho a ella algunos ``extranjeros emocionales''.

Por ejemplo, el hijo de un ciudadano norteamericano criado y educado en México, probablemente tendrá la ciudadanía norteamericana si inscribieron su nacimiento en el consulado, aunque su verdadera identidad nacional, la emocional, sea mexicana. Tal vez no habla inglés, acaso ignora los rudimentos de la historia norteamericana y no se siente parte de esa tribu, pero la ley le asigna esta ciudadanía. Cuando los terroristas de Al Qaida atacaron las Torres Gemelas casi seguramente le pareció un acto bárbaro y censurable, pero no lo percibió como un fenómeno personal. Su vínculo con Estados Unidos era puramente racional.

Esta observación viene a cuento del debate norteamericano sobre los jóvenes inmigrantes ilegales llegados en la niñez a Estados Unidos, país en el que crecieron, estudiaron y al que tienen como suyo. Parece que la mayoría del Congreso se inclina por negarles la residencia. Estos legisladores no sienten la menor solidaridad con estos connacionales . Sólo les conceden derechos a los conciudadanos. A estos connacionales prefieren dejarlos como indocumentados, expuestos a la deportación y sin posibilidades de trabajar, crear riquezas y pagar impuestos.

Técnicamente, son extranjeros y eso les basta para negarles el derecho a vivir en el único país al que psicológica y emocionalmente se sienten vinculados. Aman a Estados Unidos, hablan en inglés (a veces sólo hablan inglés) y no tienen otras referencias culturales que las estadounidenses, pero eso no les importa. Se comportan como americanos y parecen norteamericanos, pero es un espejismo: para la mayoría de los legisladores norteamericanos no lo son legalmente y carecen de derechos.

A la propuesta de ley con la que algunos legisladores razonables desean ponerle fin a este cruel disparate le llaman ``dream act'' por aquello del sueño americano. Son las siglas de Development, Relief and Education for Alien Minors Act (Acta de fomento para el progreso, alivio y educación para menores extranjeros). El razonamiento de quienes quieren expulsarlos es legalista. Como sus padres los trajeron ilegalmente, no se les debe perdonar ese pecado original, aunque algunos eran niños pequeños totalmente inocentes de cualquier delito.

uienes están dispuestos a otorgarles la residencia, en cambio, enarbolan el sentido común: están aquí, son más de seiscientos mil, son estudiantes, y forman parte de nuestra tribu. Tienen muy buenas oportunidades de convertirse en adultos productivos: ¿qué sentido tiene perjudicarlos y, de paso, crearle al conjunto de la sociedad unos enormes problemas que no tendría si a estos muchachos se les permitiera agregar la identidad ciudadana, de la que carecen, a la identidad nacional, que ya tienen y que nadie les podrá arrebatar nunca porque la tienen grabada en el corazón?

Dentro de unos días la ley será discutida y votada. El panorama no parece muy propicio. Ojalá que el sentido común y la compasión los ilumine. Uno de esos jóvenes me lo dijo muy gráficamente: ``mi sueño americano se ha transformado en una pesadilla''. Eso es injusto.

www.firmaspress.com



Read more: http://www.elnuevoherald.com/2010/11/21/841317/carlos-alberto-montaner-el-sueno.html#ixzz15uuPVo5B
 
OBAMA, LA CRISIS ECONÓMICA Y LA REFORMA DE LA SALUD PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 06 de Noviembre de 2010 10:06

 

Por JORGE HERNÁNDEZ FONSECA

Cuando Barack Obama, en Diciembre de 2008 --ya presidente electo de Estados Unidos-- proclamó sus prioridades como futuro presidente (eran muy pocas tareas, cuatro o cinco a lo sumo) había dos de ellas que, para un observador de la realidad norteamericana desde Brasil, resultaban un poco extrañas, a partir de la constatación de una crisis económica en EUA de proporciones astronómicas: la reforma del sistema de salud norteamericano y el incentivo al uso energías renovables. Esta última tenía cierta explicación, si se entiende que los altos precios del petróleo extranjero hubieran sido parcialmente culpados por la mega crisis presente.

 

Claro que estos 2 puntos enumerados en aquel entonces por Obama revisten una importancia fundamental para cualquier nación. Sólo que Obama fue electo en medio de una crisis económica, doméstica y financiera de la que no se tiene precedentes desde inicios del siglo XX y la lógica simple indicaba que la principal tarea era resolver la crisis de manera perentoria.

 

Petróleo a 150 dólares el barril hace estallar cualquier economía y claramente que había que tomar medidas inmediatas, además lógicamente de iniciar un camino de desarrollar fuetes alternativas de energía, pero sólo con un efecto a medio y largo plazo. En aquel momento, las prioridades tenían que ser el corto plazo, con las familias norteamericana perdiendo sus casas. El gobierno anterior --de George Bush-- había hecho aprobar un apoyo financiero a la banca de cifras astronómicas, ayuda complementada por Obama al llegar a la Casa Blanca, deteniendo del desastre bancario y el alguna que otra gran empresa automotriz, entre las principales.

 

No obstante lo importante de la salud del sistema bancario y de las grandes empresas, los reflejos de estos problemas en la población que había elegido a Obama para resolver la crisis (los que perdían sus residencias por el accionamiento de hipotecas) no tuvieron una solución “social”, que hubiera sido deseada entonces por decenas de miles de familias estadounidenses, que vieron como ejecutivos bancarios, que los habían engañado antes, continuaban disfrutando de “primas” y privilegios, independientemente de haber (ellos) quebrado a todo el país.

 

Después de haber hecho aprobar la ayuda millonaria a los bancos, los intereses presidenciales se focalizaron en la reforma del sistema de salud, mientas miles de familias norteamericanas perdían sus casas y sus trabajos, terreno de acciones que Obama simplemente abandonó.

 

Los intereses de la gran mayoría de norteamericanos entonces eran la pérdida de sus casas y la ausencia de puestos de trabajo, muy lejos de la prioridad presidencial. Tiene que haber habido una discusión de prioridades en el seno del equipo presidencial y es evidente que alguno de sus miembros hubiera enfocado la cuestión de la manera que lo hacemos en esta. Sin embargo, alguna otra razón forzó el consenso, desviando la atención prioritaria hacia la reforma de la salud. Hay que decir que esta reforma era de interés personal de Obama, aunque no era de la mayoría de los estadounidenses atrapados en una espiral económica y residencial.

 

Conjeturando, podemos decir que una alternativa entonces hubiera podido ser el argumento siguiente, expresado en el seno del equipo presidencial: la reforma del sistema de salud pudiera adelantarse y ser resuelto en los primeros dos años del gobierno Obama, cuando contaba con mayoría en ambas casas legislativas (después sería una incógnita) para concentrase los últimos dos años en la solución de los problemas económicos y de las residencias perdidas, a lo cual el partido republicano, aunque ganara la mayoría (como lo acaba de hacer) no debería oponerse por razones obvias y le garantizaría un segundo mandato por mejora de la economía.

 

Este razonamiento sin embargo choca con una realidad palpable: dos de los más importantes asesores de Obama (y que por tanto estuvieron envueltos en las decisiones que analizamos antes) renunciaron a sus altos cargos en el Gabinete presidencial antes de la debacle de las elecciones legislativas del martes 2 de Noviembre, lo que indica que algo de lo acordado al inicio --y ejecutado en estos dos años-- no se hizo precisamente como se debería haber hecho.

 

¿Habrían estado los funcionarios renunciantes en contra de jerarquizar de inicio la reforma del sistema de salud y ahora, comprendiendo el error en la toma de decisiones quisieron dejar claro su descontento con Obama? Sólo lo sabremos en el futuro, si alguno de ellos se decide a escribir algo al respecto, después de su paso por la Casa Blanca, escrito como memorias.

 

El día después de reconocer su derrota en el Capitolio, Obama inició una ofensiva internacional saturando de dólares el mercado mundial, (dólares obtenidos sin contrapartida de ningún tipo, solamente “echando a andar la maquinita”). EUA se queja de que China no pone su moneda a flotar, vinculándola al dólar en una paridad fija, lo que le da a China fuertes ventajas competitivas. La solución de Obama ha sido inundar de dólares el mercado, para provocar una devaluación de su moneda y ganar competitividad en aquellos países que sí utilizan el mecanismo de moneda flotante, lo que Brasil ha clasificado como una “guerra de monedas”.

 

La estrategia de Obama es devaluar el dólar frente a Europa, Brasil y otros países, para de esa manera intentar vender en esos mercados productos norteamericanos de manera ventajosa (y aumentar el empleo dentro de EUA). Esta guerra de monedas provocará el proteccionismo comercial, ya que los países ven en esta estrategia de EUA la voluntad de tratar de difundir su crisis entre muchos países, para que cada cual pague una parte de lo que ahora sufre EUA.

 

De manera que, el inicio de la solución de los problemas económicos muy probablemente provocará una guerra comercial y aumentará el proteccionismo, alargando el final de la crisis, lo que dudosamente dará tiempo a Obama de resolver el problema del empleo en poco tiempo.

 

Un problema de prioridades invertidas, en medio de una crisis de grandes proporciones al inicio de su gobierno, le ha ocasionado a Obama una derrota histórica, que seguramente le hará pagar un alto precio en su segundo período de dos años al frente de la Casa Blanca. Los altos asesores del presidente que renunciaron tendrán un óptica mejor de esas consecuencias.

5 de Noviembre de 2010

 

 

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

 

 
"TRINI" SE ESTRENA CON UN DESATINO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 26 de Octubre de 2010 10:48

Editorial de libertaddigital.com

Mal empieza la nueva ministra de Asuntos Exteriores. Si pretendía hacer una demostración de continuismo con la infame política de su antecesor, lo ha conseguido de pleno apelando al diálogo con la dictadura castrista ante la Unión Europea. Esta vieja demanda de Moratinos, sumada a la del levantamiento de las sanciones por parte de los Veintisiete, es el programa máximo del socialismo español en lo que a política cubana se refiere. A cambio el régimen de los Castro poco o muy poco ofrece. Alguna que otra excarcelación y vagas promesas de reforma que nunca se materializan en nada concreto.

Con esto y con mucho menos el Gobierno español se da por satisfecho. Desde que llegó al poder hace más de seis años, Zapatero ha impreso un toque muy personal a las relaciones con Cuba que, tratando de "normalizarlas", las ha llevado a extremos totalmente absurdos como la reciente crisis de los refugiados por la que supo pasar de puntillas para que no le salpicase. Esta tolerancia absoluta con los desmanes del tirano se ha cobrado, por de pronto, la dignidad de disidentes que, como Guillermo Fariñas, premio Sajarov del Parlamento Europeo, nada tienen que agradecer al Gobierno español y mucho que reprocharle.

Trinidad Jiménez tenía la oportunidad de dar un golpe de timón y arreglar en lo posible el monumental desaguisado diplomático que ha recibido como herencia. Pero, lejos de matizar la postura española y devolver el asunto a los cauces normales, se ha reafirmado en los atavismos procastristas propios de Moratinos. Debe de ir inscrito en alguna parte del código genético de los gobiernos de Zapatero una lenidad extrema con los déspotas caribeños. No tiene otra explicación sino la lamentable actitud de nuestro Ministerio de Exteriores hacia una de las dictaduras más abominables de todo el mundo.

Y no hay lugar a equívocos. España debe esforzarse en mantener y fortalecer los lazos con Cuba, nación hermana que lucha desde hace medio siglo por su libertad, pero extremar las precauciones hacia su Gobierno, una tiranía comunista de la peor especie que tiene secuestrado el país mediante el uso y el abuso de la violencia y la coacción en todos los ámbitos de la vida. Esa debe de ser la principal preocupación de nuestros ministros de Exteriores y no ejercer de portavoces oficiosos de los hermanos Castro y su odioso régimen dictatorial.

La Posición Común europea no debe variar un ápice mientras en Cuba no se abra un auténtico proceso democratizador en el que concurran todos los cubanos sin importar la filiación política o ideológica, incluyendo, claro está, a la inmensa Cuba errante que vive repartida por el mundo en un interminable exilio. Esa es la única política cubana que una democracia europea puede permitirse. El resto es simple y llana traición a la Cuba que sufre la dictadura disfrazándolo de juegos florales.

Jiménez no se hace ningún favor hablando en nombre de los Castro, tampoco nos lo hace a los españoles, a quienes representa, y, por supuesto, cada vez que pide diálogo con el verdugo propina una dolorosa puñalada por la espalda a los dos millones largos de desterrados y al creciente número de disidentes que viven dentro de la isla.

 
EL SINDROME DE LA INGRATITUD A OBAMA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 25 de Octubre de 2010 01:35

Por CHARLES KRAUTHAMMER

Traducido por Alfredo M. Cepero

En un intento cada vez mas desesperado por ofrecer una explicación al inminente colapso del partido en las elecciones que se avecinan, los demócratas han incurrido en lo que durante medio siglo ellos han atribuido a la derecha de este país: el estilo paranoico en política norteamericana. Hablan de conspiraciones tenebrosas—dinero secreto, influencia extranjera y grandes conspiraciones—con Karl Rove y Ed Gillespie dirigiendo el proceso tras bastidores. Lo único que ha faltado es el ángulo de Halliburton-Dick Cheney.

Pero después del fracaso de estos rumores, el Presidente Obama se ha aparecido con algo nuevo, algo menos común, algo mas digno de su estatura intelectual. Ahora nos ofrece una explicación científica, incluso neurológica, sobre sus actuales problemas políticos. Según Obama, todo parece indicar que el electorado ha perdido a tal punto su equilibrio mental a causa de sus ansiedades y temores que ya no es capaz de pensar con claridad. Parte de la razón por la cual “la ciencia, los hechos y los argumentos no han tenido éxito en convencer a la gente”—dijo el presidente a un grupo de Massachusetts—“es porque los norteamericanos estamos predispuestos a perder el sentido cuando tenemos miedo. Y el país tiene miedo”.

En el proceso de iniciar una nueva rama de la ciencia del conocimiento—“la psicología liberal”—Obama ha descubierto un nuevo principio: un cerebro asustado esta predispuesto a actuar en forma errática y a votar por los republicanos.

Y de esto no deben caber dudas. Obama, después de todo, se ha pasado los dos últimos años proporcionando al “ciudadano común” los “Nuevos Cimientos” de una sociedad mas regulada, mejor estructurada y mas humana y, sin embargo, le pagan con una recalcitrante y desafiante oposición. Les ha dado plan de salud, plan de estímulo, regulaciones financieras y el inicio de “protege y negocia”—y el electorado se nuestra no solamente inconmovible sino ingrato.

Confrontado con este indescifrable acertijo, el Dr. Obama emitió un diagnóstico sobre una dolencia psicológica desconocida hasta este momento: el “síndrome de la ingratitud a Obama”. A causa del mismo, la totalidad de la población está tan agobiada por ansiedades económicas que ha quedado  neurológicamente incapacitada para apreciar “los hechos y la ciencia” sobre las que están basadas las leyes y las bendiciones que su presidente ha derramado sobre ellos desde las alturas.

Pero yo tengo una explicación mejor. Mejor porque se adhiere a un consagrado principio científico por el cual la explicación mas correcta sobre cualquier fenómeno es la mas breve y la mas simple. Y no hay nada más simple que el resultado de la encuesta Gallup sobre las inclinaciones ideológicas del pueblo norteamericano. Conservadores 42 %, Moderados 35 %y liberales (izquierdistas para los hispanos) 20 %. No es necesario aparecerse con nuevos síndromes o elaboradas ficciones para comprender que cualquiera que trate de imponer una agenda de izquierda sobre un pueblo definitivamente de centro-derecha—un pueblo que es un 80 por ciento reacio a la izquierda—va a confrontar un masivo rechazo.

Por otra parte, por encima de cualquier ideología está la realidad empírica. En este mismo instante, el modelo social demócrata hacia el cual Obama esta tratando de llevar con osadía y desparpajo al pueblo norteamericano se derrumba en Europa a pasos agigantados. No son solamente las probabilidades reales de un colapso económico del tipo de Grecia, España, Portugal e Irlanda que incluso podría llevar a economías más sólidas a serios problemas financieros. Es el obvio colapso moral de un sistema que, después de dos generaciones de una creciente tutela ciudadana de la cuna a la tumba, ha lanzado a millones de personas a las calles de Francia en violentas protestas nada menos que contra el incremento de la edad de retiro de 60 a 62 años.

Ante este espectáculo de lo que definitivamente puede ser calificado como decadencia, el electorado “predispuesto” contra Obama dice que NO, NO a nosotros y NO aquí. El “ciudadano común” ha visto el futuro—Grecia y Francia—y ha concluido que el sistema no funciona. Y de ahí la intensa oposición a la agenda de transformación de los “Nuevos Cimientos”. La lógica es impecable. Solamente los más confusos intelectuales se atreverían a introducir la social democracia en Norteamérica precisamente en el momento en que los ejemplos más famosos de este modelo en Europa se derrumban en forma caótica.

Y este mensaje político no es realmente nuevo. Ya lo habían enviado con claridad meridiana las elecciones en Virginia, New Jersey y Massachusetts. En ellas los independientes—aquellos electores sin preferencias ideológicas hacia la derecha o la izquierda—votaron 2-a-1, 2-a-1 y 3-a-1 respectivamente contra los demócratas.

La historia de los dos últimos años es tan simple como es dramática. Es la épica historia de una administración con una agenda altamente ideológica confrontando la creciente resistencia del pueblo norteamericano con respecto a temas como el alcance y el tamaño del poder del gobierno y, aún más importante, la naturaleza del contrato social norteamericano.

La decisión de esta cuestión tendrá lugar el próximo 2 de noviembre. Ese día el “ciudadano común” tendrá última palabra.

Última actualización el Lunes, 25 de Octubre de 2010 01:37
 
VAYA MENEO! PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 13 de Octubre de 2010 11:17

Por ALFONSO USSÍA

Todos esperábamos una pitada a Zapatero. Pero lo del desfile más que una pitada ha sido un broncazo. ¡Vaya meneo! Y lo malo para Zapatero es que no ha hecho más que empezar su merecido calvario ululado. Pocos ministros se han salvado del desafecto popular. Acostumbra a decir Zapatero que los pitos en el desfile de la Fiesta Nacional son un rito, una desagradable costumbre pasajera. No caiga en el error. Lo de ayer superó cualquier expectativa. La gente no lo soporta. El pueblo no lo aguanta. Y no intuyo en el Presidente del Gobierno el cuajo necesario para oír, un día sí y el otro también, la regañina constante de la ciudadanía.


Estaba previsto que desfilaran nueve abanderados hispanoamericanos. Afortunadamente, sólo lo hicieron ocho. Se bajó del carro a última hora la bandera de Venezuela. Todo mi respeto a esa bandera. Pero no al botarate que está llevando a ese gran país  al desastre.

Escribí ayer que los militares desfilan al paso de la decencia y del honor. Entre la decencia y el honor no tiene sitio ni lugar el representante militar de un Gobierno que ampara a la ETA y a las FARC. Se dice que el abanderado venezolano se puso malito. Ese, al menos, es el argumento diplomático venezolano. Mejor. La bandera de Venezuela no tiene la culpa de representar un régimen corrupto y tirano que cobija terroristas. Ya desfilará por la Castellana cuando Venezuela y los venezolanos se libren del millonario primate. No millonario de nacimiento o trabajo sino como consecuencia de su sentido de la distribución marxista del dinero del petróleo. Casi todo para mí y un poquito para los que estén de mi lado.

Con independencia de la repentina enfermedad del abanderado venezolano, hay que volver al meneo. Rafael «El Gallo» protagonizó una horrible tarde en la plaza de toros de Madrid. Recién llegado al hotel, un aficionado se interesó por su suerte. «División de opiniones», comentó el genial torero. «Pues he oído que la bronca ha sido de órdago, maestro». Y Rafael aclaró su punto de vista. «Ha sido división de opiniones. Unos se lo han hecho en mi padre y otros en mi madre. ¿Está clarito?». Ninguna culpa tienen los padres del señor Zapatero. Y ayer, el pueblo no se dividió en la opinión. No se acordaron de sus progenitores. Fue una bronca unánime, clamorosa, insistente y creciente dedicada exclusivamente a él. El Gobierno se llevó lo suyo por ser su Gobierno. Se le fue agriando el semblante durante el transcurso del desfile de la crisis, que así lo han llamado. Al principio sonreía. Al final, ni con cosquillas. Las pitadas de años pasados pueden ser consideradas caricias comparadas con el broncazo de ayer.

Algo le afectará, aunque manifieste lo contrario. No se metió en la maleta del coche al terminar el desfile porque no queda airoso ni bonito, pero ganas de hacerlo le sobraron. ¡Qué zipizape, qué marimonera, qué pelotera, qué trapatiesta, qué ridículo! Sus medios afines dirán hoy que el público era de derechas. Era el pueblo, monines. Todo consecuencia de las mentiras, del desgobierno, de la errática y funesta política social y económica. Bronca a la inutilidad, a la incompetencia, a la falsedad y al resentimiento. No se engañen. Las ovaciones a los Reyes demostraron que el pueblo sabe establecer diferencias. ¡Qué meneo!

 
«InicioPrev31323334353637383940PróximoFin»

Página 32 de 45