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Artigos: Latinoamérica Fidelochavista
Honduras y el plan secreto para legitimar a Raúl Castro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:20

Huber Matos Araluce

San José, Costa RicaUn inesperado acontecimiento político en Honduras trajo a la superficie realidades ocultas y puso en relieve verdades convenientemente pasadas por alto. En Honduras el incipiente imperialismo brasileño sacó sus garras.   Hugo Chávez demostró hasta dónde puede llegar.  José Miguel Insulza hizo encallar a la OEA. La política latinoamericana mostró su incoherencia y hasta la paloma de Obama perdió algunas plumas. En Honduras naufragó el plan secreto para legitimar a Raúl Castro en Cuba.

Pocos en la región hubieran imaginado que detrás del presidente brasileño había otro personaje esperando su turno. Lula da Silva sorprendió con sus contradicciones. Reclamó con prepotencia el regreso de Zelaya a la presidencia para salvar la democracia en Honduras, mientras llenaba de abrazos y cordialidades a sus entrañables amigos, el dictador de Cuba y su hermano Raúl. Con similar deferencia es aliado de la teocracia iraní, que acaba de robar una elección reconocida como legítima por Lula da Silva. Irán es promotor del terrorismo internacional, su régimen reprimió con brutalidad a quienes protestaron por el robo de la elección y trató con increíble crueldad a quienes fueron arrestados. Lula no está por la democracia en Honduras ni por la tiranía en Cuba o en Irán.  Lula está por lo que cree que le conviene a Brasil en su camino a la hegemonía regional. El imperialismo brasileño ya enseñó sus uñas; hispanoamericanos, tomemos nota.

A Hugo Chávez le faltó todo lo que le sobró a Micheletti.  El venezolano demostró que con petrodólares no pueden comprarse ni inteligencia ni  coraje. Con ambas cosas hay que nacer.  La estrategia del castro-chavismo en Honduras fue primitiva, insolente y estúpida.

José Miguel Insulza demostró que no se pude servir a dos amos, el ALBA y la OEA.   En una entrevista inmediatamente después de la expulsión de Zelaya, declaró a CNN que sobre el caso de Honduras lo único que podía hacer la OEA era una denuncia moral.  Pero inmediatamente después de encontrarse en Managua con el cuate de Hugo Chávez, se lanzó como un miura contra la clase política hondureña.  Con amenazas, prepotencia y promesas incumplidas, Insulza ha escrito una triste página en la historia del organismo regional.

Los sucesos en Honduras descarrilaron el plan secreto para legitimar el poder de Raúl Castro en Cuba, en el cual la diplomacia brasileña y la venezolana trabajaron intensamente. El objetivo era que Latinoamérica, con el respaldo del gobierno español, presentara a Obama un frente unido apoyando a Raúl Castro en Cuba, con el argumento de que una transición ya estaba en marcha y que requería de la dirección de Raúl para garantizar la estabilidad del proceso. Presionado por la comunidad internacional, pues España se haría cargo de convencer a la Unión Europea, el presidente estadounidense suspendería incondicionalmente el embargo. Como compensación, el capital estadounidense entraría en Cuba con inversiones que le permitirían una buena tajada de la economía cubana.

El primer paso consistía en el levantamiento de las sanciones a la dictadura castrista.  Así sucedió por decisión unánime de las naciones latinoamericanas en Tegucigalpa a principios de junio.  No fue un hecho aislado ni fortuito.  Con toda intención, ni uno solo de los presidentes latinoamericanos mencionó la falta de un estado de derecho en Cuba. Con anterioridad presidentes latinoamericanos habían viajado a Cuba a saludar al convaleciente Fidel Castro y a su escogido sucesor Raúl. Persuadida por Brasil, Costa Rica había anunciado su decisión de restablecer relaciones diplomáticas con Cuba tres meses antes. Arias alegó la existencia de nuevas realidades.  El Departamento de Estado en Washington no era ajeno ni se opuso a estas maniobras.

El Secretario General fue entrevistado por CNN inmediatamente después de que la OEA levantó las sanciones a la dictadura castrista, abriendo la puerta a un ingreso a la OEA por iniciativa de Raúl, después de la muerte de Fidel.  En esa entrevista Insulza anunció eufórico que estaba seguro de que hasta el embargo estadounidense también se levantaría, e insinuó que, en el caso de Cuba, la OEA podría ser flexible en la interpretación de la Carta Democrática. Con toda razón, la Carta Democrática jamás se ha usado para defender la democracia en Venezuela. ¿Por qué aplicarla en Cuba?

Menos de 30 días después, Manuel Zelaya perdía la presidencia y la democracia se pondría inusitadamente de moda en la OEA y en la ONU.  La presión de Hugo Chávez a Insulza fue decisiva.  Nadie en este continente, ni fuera de él, quiso perder la ocasión de redimirse.  Honduras les daba la oportunidad de lavarse el pecado de haber guardado un silencio cómplice, y en otros casos cobarde, ante el estrangulamiento de la democracia en Venezuela.

La consecuencia no calculada fue que, al resaltar la virginidad democrática de cada uno de los enemigos del “golpe de estado”, y al utilizar todo tipo de sanciones contra quienes sacaron a Zelaya del poder, convencidos de que podrían doblegar a Roberto Micheletti y su gobierno, el esquema para colar por la puerta de atrás al nuevo dictador castrista en la OEA se ha convertido en una tarea casi imposible.  Después de Honduras y su aislamiento internacional, para ingresar en el organismo regional Raúl Castro tendría que hacer en Cuba elecciones debidamente supervisadas por todos sus miembros, incluyendo los Estados Unidos.

En Honduras ha triunfado el derecho del pueblo a escoger a su gobernante, que era en esta crisis lo prioritario, en lugar de encasquillarse amedrentando y humillando a la mayoría del pueblo y a sus representantes, culpándolos por errores y exigiéndoles acciones que ninguno de los actores internacionales exige a los Castro y a Hugo Chávez, transgresores brutales de los derechos humanos y la democracia en este continente.  En Honduras los grandes perdedores han sido la hipocresía y la demagogia latinoamericana, y se descarriló el plan para legitimar el fraude raulista. La OEA ha sufrido una innecesaria pero merecida lección y la paloma de Obama tendrá que aprender a volar menos errática y con menos plumas.

 

Fonte: Identificada en el texto

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Las lecturas equivocadas de "Itamaraty" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 17:52

por José Luis Martínez

La política exterior del presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha sido pautada por el esfuerzo consistente de ampliar cada vez más la presencia de Brasil en el mundo.

Por José Luis Martínez, 14 de Diciembre de 2009

Itamaraty

Palacio de Itamaraty en Brasilia, sede el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil

Como potencia regional emergente ha actuado activamente en la esfera de la diplomacia internacional para poner a Brasil en el centro de estructuras de poder internacional. Incluso, David Rothkopf, analista de la revista Foreign Policy de Estados Unidos, nombró a Celso Amorim como el mejor ministro de asuntos exteriores del mundo por la diplomacia que desarrolla Itamaraty.

Sin embargo, en los últimos tiempos ha cometido algunos desaciertos, en su tradicional y sólida política exterior, que demorarán las aspiraciones de esa potencia regional para convertirse en un actor de primer orden en la geopolítica mundial.

 

El presidente Lula, su asesor principal en política exterior, Marco Aurélio García, el ex vice ministro de Exteriores, Samuel Pinheiro Guimaraes, -considerado uno de los intelectuales cuyas ideas influyen en la política externa del actual gobierno-, hicieron una lectura equivocada de la crisis hondureña cuando decidieron involucrarse de lleno y apoyar, hasta las últimas consecuencias, la restitución del presidente constitucional Manuel Zelaya.

La ofensiva política exterior brasileña no fue suficiente y no logró acuerdos ni unanimidades en la OEA y ni en la Cumbre Iberoamericana, y fracasó en su intención de restituir al mandatario centroamericano depuesto por un por un heterodoxo golpe de Estado. Y por el contrario, tras elecciones presidenciales que tuvieron una alta participación, muchos de los países de la región comenzaron a aceptar los resultados de las urnas, como parte de un proceso para que Honduras vuelva a la democracia plena.

El error fue tan evidente que en Itamaraty, varias voces cuestionan el cambio de la política exterior brasileña al romper con el principio de no intervención, y califican las decisiones como erradas y costosas para los intereses de la diplomacia de la potencia subregional.
El ex canciller mexicano Jorge Castañeda, en una extensa entrevista en O Estado de Sao Paulo, decía que Brasil se estaría comportando como un “enano” más que como un gigante diplomático al asumir batallas menores por un país poco decisivo. Ello tampoco se correspondería, sostuvo, con las aspiraciones de Brasil a ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

La política tradicional de Itamaraty, establecida por el Barón de Río Branco en la primera década del siglo pasado, y continuada durante años posteriores, con gobiernos de distinta orientación ideológica, establecía que, en Centroamérica y el Caribe, Brasil reconocía la primacía de Estados Unidos en la resolución de las crisis y conflictos de la región, mientras que el sur del continente quedaba baja la influencia de la poderosa cancillería brasileña.

“Brasilia está en el hemisferio Sur. Washington está en el hemisferio Norte. Es natural que las cosas, a veces, sean vistas de forma diferente”, sostiene el canciller Celso Amorim, que sin embargo justificó la implicación de su país en Honduras. El viejo pacto no escrito entre Brasilia y Washington se rompió con la crisis hondureña.

En círculos diplomáticos ven esta situación como consecuencia de una jugada política de Venezuela, que colocó a Brasil ante un hecho consumado y con poca posibilidad de maniobra, pero también en forma paralela cuestionan la creciente influencia del izquierdista PT, que de la mano de Marco Aurélio García y Samuel Pinheiro Guimares -amigo del presidente, Hugo Chávez, y tachado como representante del antiimperialismo en Itamaraty- dirigen la política exterior brasileña hacia América Latina. Algunos diplomáticos temen que la tradicional política de Estado de Itamaraty, se convierta en una política que responda únicamente al izquierdista PT.

No son pocos dentro de la cancillería brasileña que ya empezaron a hablar de flexibilizar la posición ante los hechos consumados en Honduras, tras el pronunciamiento de las urnas. Incluso hablan de preparase a darle el asilo político a Zelaya, que ya anunció que formará un grupo político para aglutinar a sus seguidores. Incluso, Itamaraty le solicitó a México que recibiera Zelaya como forma de buscar una salida del atolladero en el que se metió, algo que en principio desechó el propio presidente depuesto.

Claro está, que si Itamaraty hubiera logrado con su intervención resolver la crisis de Honduras estaría festejando su éxito, y Brasilia habría comenzado a asumir el tipo de liderazgo regional de una potencia. Pero eso no sucedió y las consecuencias de decisiones precipitadas que no tuvieron el final que Brasil quería, ya dejaron algunas consecuencias para su política exterior.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, fue claro y directo en una carta enviada a su colega brasileño, más allá de los elogios mutuos que tiempo atrás de habían prodigado. La Casa Blanca decidió aceptar el resultado de las elecciones hondureñas como forma de avanzar en la normalización democrática, mientras que Brasil no las reconoce y sigue sosteniendo a Zelaya que está refugiado en su embajada en Tegucigalpa.

La controvertida visita del presidente iraní Mahmoud Ahmadineyad a Brasil fue también otro de los hechos que le valieron varias críticas al presidente Lula, no solo al interior de su país sino también en el exterior, ya que el gobierno brasileño le dio el oxígeno que buscaba el régimen de los ayatolás cada vez más cuestionado y sancionado por su carrera nuclear. Teherán, logro avanzar un casillero en América Latina luego de afianzar su alianza estratégica con los países del ALBA. La penetración diplomática iraní se consolida con el abrazo de la nación más influyente de la región.

La carta de Obama llegó al presidente Lula el domingo 22 de noviembre, precisamente un día antes que Lula recibiera para una reunión al líder de Irán, Mahmud Ahmadinejad. Mientras que Washington cuestiona al régimen iraní, Lula le dio el apoyo y el espaldarazo que la teocracia necesita, ante las sanciones mundiales y ante una sociedad iraní cada vez más critica por la represión a la oposición.

El asesor de Lula para asuntos internacionales, Marco Aurélio García, dijo que la posición de Estados Unidos ante las elecciones en Honduras era “equivocada”, y sostuvo que Brasil “ve con preocupación algunos síntomas y algunas posturas de Estados Unidos que, sobre la situación en Honduras, es de nítido desacuerdo con los países suramericanos”, dijo. Brasil ya había criticado a Washington por el uso de las bases colombianas ante el temor que su liderazgo en América del Sur se viera cuestionado.

Pero además el asesor de Lula, reconoció explícitamente el derecho de Teherán a desarrollar un programa de generación de energía nuclear. Mientras que por abrumadora mayoría, la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) condenaba la política de Irán en este campo, lo que abrió el camino para que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas apruebe nuevas sanciones en su contra, Brasil se abstuvo de votar la sanción. Samuel Pinheiro Guimares, justificó a los países subdesarrollados que procuran fortalecer su poderío militar y atómico.

A cambio de la generosidad recibida de Brasil -Lula fue uno de los primeros gobernantes en felicitar la cuestionada reelección de Ahmadinejad el 12 de junio pasado-, el presidente iraní respaldó las pretensiones brasileñas de ocupar un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU.

La crisis en Honduras y la reciente visita del presidente iraní, sumado a las otras diferencias políticas que mantiene con Washington, perjudicará las ambiciones brasileñas de tornarse un actor relevante en la escena internacional, al menos en el mediano plazo. Brasil seguirá buscando ocupar espacios de poder e influencia, pero el fracaso de su política exterior en Honduras y el entusiasta apoyo de Lula a Ahmadinejad, no pasaron desapercibidos en la comunidad internacional.

Tomado de: http://spanish.safe-democracy.org/2009/12/14/las-lecturas-equivocadas-de-itamaraty/

Fonte: Identificada en el texto

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Última actualización el Domingo, 20 de Diciembre de 2009 17:54
 
SOCIALISMO, CAPITALISMO Y NATURALEZA HUMANA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 22:06

Jorge Hernández Fonseca

20 de Septiembre de 2008

 

Fidel Castro acaba de publicar una de sus reflexiones, en la que abunda sobre la esencia del socialismo que defiende para Cuba, sobre todo, en los aspectos que pudiéramos denominar como “asuntos morales”. Por el contenido teórico-práctico de esta reflexión, pudiéramos decir que este artículo suyo puede considerarse como el testamento político-ideológico del dictador.

 

Castro trata de la situación de calamidad ética y moral que se abate sobre la isla después del paso de los huracanes Gustav e Ike, criticando los robos, desfalcos, desvíos de recursos y otros males propios del sistema de escasez que ha implantado. Tal debe ser el nivel de corrupción imperante en todos los niveles del sistema de mando castrista, que les ordena “mano dura”.

 

Sin embargo, y a pesar de reconocer la podredumbre imperante dentro de su propio partido comunista ante la desgracia cubana, comenta introductoramente aspectos de la “naturaleza humana”, en lo que él estima que es el capitalismo y lo que él quisiera que fuera el socialismo.

 

Claro que el dictador cubano caricaturiza al socialismo como siendo “el bueno” mientras que al capitalismo le deja el papel del “malo”. Es el tradicional enfoque maniqueo “blanco-negro” lo que resalta cuando escribe sobre la desmoralización de una sociedad socialista empobrecida.

 

Por considerar importante desentrañar lo que pasa por la cabeza del dictador cubano en su postrer momento --asociado al análisis del desbarajuste y la corrupción dentro de su propio partido-- quiero exponer en extenso todo el párrafo introductorio al desastre que después critica, comenzando por la tradicional zanahoria, con la que promete “el futuro luminoso” de siempre:

La lucha es el único camino de los pueblos en la actualidad para alcanzar una comunidad en la cual vivir con justicia social y decoro, la antítesis del capitalismo y los principios que rigen el odioso e injusto sistema. En la dura batalla por esos objetivos, el peor enemigo es el instinto egoísta del ser humano. Si el capitalismo significa la constante utilización de ese instinto, el socialismo es la batalla incesante contra tal tendencia natural. Si otras veces en la historia la alternativa era volver al pasado, hoy tal alternativa no existe. Se trata de una batalla que corresponde librar fundamentalmente a nuestro glorioso Partido.”

Varias consideraciones deben hacerse ante semejantes aseveraciones:

 

En primer lugar, Fidel Castro mezcla aspectos éticos y morales --temas típicos para ser abordados (con un enfoque personal y voluntario) por las religiones, o las asociaciones fraternales-- con los objetivos de un partido político que profesa la filosofía y la práctica marxista-leninista, sabidamente contrarios a ética y la moral occidental, a la que denominan despectivamente como “moral burguesa”, defendiendo a cambio una “moral clasista”, que especialmente en Cuba tiene un postulado ético único: “con Fidel todo, contra Fidel nada”.

 

En segundo lugar, el hecho de tomar como elemento clave lo que el dictador denomina como “el instinto egoísta del ser humano” sobre el cual el socialismo debe librar una “batalla incesante contra tal tendencia natural”. Notemos que el dictador no describe defectos “egoístas” del capitalismo y los achaca sin ambigüedades “al ser humano” --capitalista o comunista-- por considerarlos una “tendencia natural” contra la cual debe librase “una batalla que corresponde al partido”. Sin embargo, no es difícil demostrar que no es precisamente el “egoísmo” lo que hace progresar a las empresas capitalistas, todo lo contrario, cuando una empresa capitalista está compuesta de manera notable por personas “egoístas”, difícilmente la empresa progresa.

 

De manera que, lo que mueve la sociedad capitalista no es precisamente el “egoísmo”. El motor del progreso humano es un “instinto natural”, antropológico, de progreso individual (o familiar) que el socialismo tanto rechaza en su afán de ‘unanimidad’, contra el cual un partido político muy poco puede hacer (salvo anularlo a la fuerza) y que cuando por excesivo perjudica el convivio social, ha sido ‘campo’ de las religiones. ¿Es acaso el marxismo leninismo una religión que pregona el sometimiento de la naturaleza humana a los caprichos de un dictador, como hizo Chauchescu en Rumania, Stalin en Rusia, Mao en China o Fidel Castro en Cuba?

 

En tercer lugar, el pensamiento expuesto deja claro que “el socialismo es una batalla incesante contra una tendencia natural”, lo que viene a corroborar –dicho por el máximo responsable del desastre socialista cubano-- la imposibilidad de cualquier tipo de triunfo en esa batalla. Es sabido --según el filósofo y economista inglés David Hume-- que “todo programa político, que tenga como objetivo cambiar la naturaleza humana, es francamente fantasioso”.

 

En cuarto lugar, el capitalismo no significa “la constante utilización de ese instinto…”. El capitalismo es un sistema económico para generar bienes y servicios de manera eficiente (pudiéramos decir que es el sistema económico más eficiente en nuestro grado actual de estadío económico-histórico-social) del cual nadie es directamente responsable y se debe a la materialización de lo mejor que la sociedad humana en su conjunto ha adoptado naturalmente para producir bienes y servicios y donde los desvíos de conducta ética o moral son corregidos.

 

La esencia del socialismo estatizante es otra. La invención de un sistema económico artificial (no creado por la sociedad humana, sino imaginado en una mente febril, una noche de verano) y puesto en práctica como la manera de “modificar la conducta humana” a través de un partido político, que como el partido comunista de Cuba ahora --ante la desgracia natural del dos ciclones-- roba, desvía, traiciona y hace barbaridades, después de medio siglo de “lucha incesante contra las tendencias naturales”. Esa es la ideología íntima del dictador cubano y es el drama del pueblo de la isla, sometido a un experimento para cambiar “su tendencia natural”.

 

En esta ‘reflexión’, tenemos por escrito una declaración inequívoca de lo que el socialismo marxista pretende con la sociedad humana, sea en Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador o Paraguay: cambiar la naturaleza de las personas a través de una dictadura, encabezada por un partido elitista que, cuando sucede alguna desgracia, roba, desvía, aprovecha, sin aparecer por ningún lado el “cambio de naturaleza” a que el dictador ha querido obligar a los cubanos.

 

Con relación a los desvíos de los aspectos éticos y morales, la sociedad occidental lucha contra el desvío egoísta del ser humano a través de las religiones y las leyes, cada vez más severas. Capitalismo no es sinónimo de egoísmo. En realidad los hombres que individualmente han amasado las mayores fortunas históricamente, son personas de una capacidad individual de sacrificio y frugalidad ejemplares, carentes de la ostentación que por el contrario abunda en personeros comunistas como Hugo Chávez, Rafael Correa, Evo Morales y Fidel Castro.

 

El capitalismo no es un sistema social, es un sistema económico que no es perfecto y como demuestran los problemas por los que atraviesa la sociedad norteamericana de hoy día, es totalmente perfeccionable. Su esencia es admitir errores y enmendarlos, con vistas a continuar esa lenta (pero continua) lucha de perfeccionamiento natural de un sistema que carece de postulados inamovibles, fuera de los estrictamente asociados a la naturaleza humana.

 

No es posible además admitir juicios morales o éticos sobre el sistema occidental, --como los emitidos por el dictador cubano en su ‘reflexión”-- cuando en el mismo escrito es capaz de decidir (como si nada) sobre el fusilamiento (o no) de quienes ahora en Cuba roban, saquean y desvían dentro del partido comunista que él dirige, “para cambiar la naturaleza humana”.

 

El socialismo es un fracaso en toda la línea precisamente porque pretende modificar lo que estima como un defecto de esa naturaleza humana, cuando en realidad incentiva lo peor que hay en el hombre, eliminando la religión, adoptando filosofías materialistas y eliminado los valores morales de la sociedad para sojuzgarla, en pos del mantenimiento férreo de una dictadura personal, verdadero objetivo escondido en todo andamiaje marxista leninista.

 

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AGUNAS ARISTAS OCULTAS EN LA CRÍSIS HIPOTECARIA NORTEAMERICANA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 22:09

Jorge Hernández Fonseca

24 de Septiembre de 2008

 

Todavía es muy temprano para hacer un análisis integral de lo que aún sucede dentro de la crisis hipotecaria que se desarrolla en los Estados Unidos y que afecta de manera más o menos fuerte al resto del mundo. Sin embargo, varios elementos claves ya han sido aislados a partir de los estudios tendientes a su solución, lo que nos guía en el presente trabajo.

 

Entre los analistas financieros internacionales es casi unánime que la crisis tiene tres componentes básicos: Primero, el elevado número de hipotecas pactadas sin un adecuado análisis, en el sentido que los hipotecados carecían de las garantías reales para hacer frente a los pagos derivados de las responsabilidades adquiridas para un futuro de largo plazo (por lo que son conocidas como hipotecas “sub-prime”, es decir, dudosas) lo que se vino a confirmar cuando una abrumadora mayoría de ellos dejó de honrar sus compromisos financieros, desatando la actual crisis. Es consenso generalizado que este factor es el detonante principal.

 

Segundo, el irresponsable procedimiento seguido por determinadas empresas del sector financiero con estas hipotecas, al convertirlas en “derivativos” (son paquetes de títulos mezclados, cuyo valor se “juega” en las bolsas, aumentando o disminuyendo al compás de la especulación característica de los ”mercados de fututos”, es decir, del aumento o disminución del valor de estos títulos, a semanas o meses vista) pero que tienen su valor real anclado en el potencial pago (o no) de los dudosos compromisos originales hechos por los hipotecados.

 

Tercero, la falta efectiva de un control por parte de órganos reguladores del sistema financiero, que según se sabe ahora, ni siquiera existen en la mayoría de los complejos meandros del juego de las bolsas y sus frecuentes, intrincadas y riesgosas “innovaciones”, lo que terminó por permitir que se asumieran riesgos excesivos que llevaron a todo el sistema al desastre.

 

Cada uno de estos tres factores detonantes de la crisis, tiene a su vez elementos asociados, sobre los que debería abundarse con vistas a que similares  situaciones dejen de producirse en el futuro. En cuanto al primer factor, ya los bancos hipotecarios toman medidas para evitar dar préstamos sin las debidas garantías. Sobre el segundo punto ya se actúa, impidiendo a determinadas organizaciones financieras (bancos), continuar en el camino de proyectar nuevos e irresponsables “derivativos” con papeles de dudosa procedencia, dejándolos como simples instituciones bancarias. El tercer factor se ataca proponiéndose nuevos mecanismos e instituciones de control y regulación para el trabajo de las bolsas, sobre todo en “futuros”.

 

Existe sin embargo una complejidad sumergida en los detalles de cada solución propuesta, así como en el análisis de las verdaderas causas que provocaron la distorsión que quiere atacarse. Una de ellas, de la que poco se habla en las últimas semanas, pero que personalmente considero la real causa (oculta) detonante de esta crisis, es la escalada de los precisos del petróleo. No es posible que un producto tan importante como el petróleo escale en tan poco tiempo precios 5-6 veces su valor real, sin consecuencias catastróficas para todo el sistema.

 

En el pasado ya hubo varios “choques del petróleo”, a partir de la primera crisis petrolera de los años 70 del siglo pasado. Cada crisis trajo aparejada respuestas sistémicas diferentes. En algunos casos la respuesta vino a través de un aumento de la inflación mundial, en otros por la disminución del crecimiento económico y así por delante, hasta que se equilibraban los intereses en pugna y el petróleo regresaba a un nivel aceptable para la economía mundial.

 

En el caso de la crisis que nos ocupa en este análisis, los precios del petróleo escalaron de manera vertiginosa hasta llegar a casi 150 dólares el barril, desde valores del orden de los 25 dólares el barril. Esta escalada de precios del petróleo a su vez tiene causas múltiples y complejas: el crecimiento acelerado de varios países populosos en vías de desarrollo, que antes apenas consumían crudo; la guerra de Irak; el conflicto latente con Irán, la especulación y otros factores menores que temporalmente también colaboraron al mecanismo de esta alza.

 

Con el petróleo a un nivel estratosférico de precios, el mundo globalizado gastaba verdaderas fortunas diarias de un producto que realmente no tenía ese valor. Ese dinero sin respaldo real, que pasaba de las manos de los consumidores a los productores, iba finalmente a engordar las arcas de los bancos, lo que provocó una irresponsable y excesiva oferta de créditos, sobre todo en el primer mundo (donde supuestamente todos tienen respaldos financieros) y fue el componente principal que provocó los préstamos que ahora tiene de rodillas al mercado financiero en EUA.

 

Las causas de una crisis sistémica como esta no es única; son múltiples y complejas. Pero no es posible que ahora ya no se hable más de los altos precios del petróleo asociado a lo sucedido, cuando los precios del petróleo han estado en la base de otros efectos nocivos que afectan al globo, como el encarecimiento de los precios de los alimentos, de los  precios de la gasolina y el transporte, impulsando la inflación global que esto conlleva. Es evidente que el exceso de créditos provocado por la verdadera bolla inflada con los exorbitantes precios del petróleo, colaboró a la irresponsabilidad de dar créditos a quienes no tenían como pagarlos.

 

Específicamente, en EUA, la escalada de precios del petróleo trajo –junto a otros factores, como los gastos derivados los costos de las guerras de Afganistán e Irak (que a su vez colaboraron a reforzar los precios del crudo)-- consecuencias que se pagan ahora. Como que el río de dinero que EUA gastaba en petróleo y en las guerras tuvo consecuencias en los balances financieros norteamericanos, fue necesario elevar, por parte del FED, las tasas de interés desde valores muy próximos a cero, hasta valores prohibitivos para gentes que, con pocos recursos, habían pactados sus hipotecas, y dejaron de pagarlas. Esta es la clave del problema analizado.

 

Hubo una nube gigantesca de dinero surgida con la subida artificial de los precios del crudo, que retornó a EUA a través de las instituciones bancarias internacionales globalizadas (los vendedores de petróleo depositaban en estos bancos sus lucros petroleros) y ahora ha estallado esfumándose de manera casi mágica, en consonancia con su dudoso origen real, al estar asociado al precio inflado de un producto (petróleo) que realmente vale 5 veces menos.

 

¿Por qué no se habla del petróleo cuando hoy se analiza la crisis hipotecaria?, es una buena pregunta, cuya respuesta se implica a los factores políticos envueltos en una campaña electoral por la Casa Blanca, empeñados ambos en un complejo proceso por conservar buenas relaciones con intereses económicos poderosos del país que cada cual planea dirigir en el futuro.

 

Esta crisis hipotecaria pasará, porque el capitalismo de mercado tiene implícito el germen de su auto conservación (así como el comunismo tiene implícito el germen de su autodestrucción). Sin embargo, sirva este análisis sólo para alertar sobre un factor desestabilizador en manos enemigas, presente en la economía norteamericana, el petróleo, que aún Estados Unidos no se ha decido a atacar como debería y que en el futuro pudiera ponerlo de rodillas, otra vez.

 

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UNASUR: ¿PRIMER PASO PARA LA UNIÓN? UN ANÁLISIS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 22:21

Jorge Hernández Fonseca

24 de Mayo de 2008

 

Doce mandatarios de América del Sur acaban de firmar en Brasilia el protocolo que crea la Unión de Países del Sur, UNASUR, un intento de unir los actuales países Sudamericanos en un conglomerado unitario, a imagen y semejanza de la actual Unión Europea.

 

Para todos los latinoamericanos, el intento unitario nos toca directamente, aunque de inicio solamente formen parte del naciente bloque los países situados geográficamente entre los límites de Colombia con Panamá por el norte, donde termina la América Central, y la Patagonia chileno-argentina por el sur, donde se inicia la Antártica. El único país situado en el Cono Sur que no forma parte de la Unión --de inicio-- es la Guyana Francesa, considerada por Francia departamento de ultramar, y como tal, carente de la independencia de su Metrópolis.

 

Es notorio resaltar el llamado que la naciente Unión ha hecho al resto de la América Latina (América Central e islas del Caribe, Cuba incluida) a solicitar su ingreso formal al nuevo Bloque, inicialmente como países asociados, con un (largo) plazo de cinco años para ser permanentes.

 

El esfuerzo unitario se inscribe directamente en una tendencia centrípeta estratégica de asociación en Bloques, con vistas enfrentar los retos de la Globalización en marcha, diametralmente opuesta a las fuerzas centrífugas que actúan hoy dentro de importantes países ya establecidos, como lo son España, China y Rusia, por citar los ejemplos más sobresalientes.

 

Numerosos retos enfrenta el desafío en marcha. La UNASUR nació bajo el impacto de la renuncia del que sería su primer Secretario General, el expresidente ecuatoriano Rodrigo Borja, que por razones asociadas a diferencias de enfoque dentro del Bloque, declinó su mandato antes de comenzarlo. Se trata del primer problema a ser enfrentado: la existencia de dos bloques comerciales (y pretendidamente económicos) en el seno de UNASUR, el MERCOSUR y el Pacto Andino, cada uno de los cuales con serios problemas todavía no resueltos.

 

Aparentemente ha sido la eficiente diplomacia brasileña la que ha dado los pasos burocráticos iniciales para formulación de la estructura y lineamientos del Bloque, aspecto que se percibe detrás de la renuncia de Borja, que declaró la imposibilidad de asumir su papel, si la unión de los actuales bloques comerciales existentes (anteriormente citados) no se acometía con la prioridad que la seriedad de la formación de UNASUR requiería. No fue atendido y renunció.

 

Este detalle inicial lanza un primer e importante manto de dudas sobre las verdaderas intenciones detrás de la formación de este Bloque, en este delicado momento de Sudamérica. Si la UNASUR pretende espejarse en la Unión Europea --como se ha especulado casi oficialmente-- un primer paso casi obligado es abordar prioritariamente la unión comercial, seguido de la unión aduanera, hasta llegar a cierto grado de unión económica, en paralelo y dando base y soporte a un parlamento político, sí contemplado en UNASUR desde el principio.

 

Si es que hubo oposición en el Bloque naciente para abordar de inicio la unión del MERCOSUR y el Pacto Andino (como lo demostraría la renuncia de Borja), ¿cuál sería la prioridad que los organizadores entienden como paso inicial? Esta pregunta nos lleva directamente a pensar en los problemas ya existentes dentro de Bloque naciente, como potenciales asuntos que centrarían la atención de la Unión en sus inicios y que vale la pena pasar a revisar en detalles.

 

Un aspecto relacionado con la problemática anterior, y que ha formado parte consustancial del impulso que la diplomacia brasileña ha dado a esta Unión, ha sido la propuesta –asociada a la creación de la Unión-- de formalizar también un Consejo de Defensa Sudamericano (una OTAN Sudamericana) en el terreno estrictamente militar, lo que nos lleva de la mano a este campo.

 

Sudamérica enfrenta un contexto militar complicado actualmente. Ha habido movimiento de tropas en países vecinos hacia la frontera con Colombia, provocado por una inclusión militar colombiana previa dentro de Ecuador, para aniquilar una base de las FARC en el territorio vecino, originando la crisis que probablemente sirvió de base para la propuesta del Consejo.

 

La entusiasta aceptación por parte de Hugo Chávez, Rafael Correa y Evo Morales, dando un sospechoso calor a la propuesta brasileña de crear un ente militar para Sudamérica, nos mueve a meditar en los reales objetivos que estos tres personajes pretenden dar a semejante Comisión Militar. Recordemos que Evo Morales enfrenta una verdadera rebelión civil e institucional dentro de su país, debido a sus imposiciones arbitrarias y daría cualquier cosa por la existencia de una fuerza miliar interventora que le garantice su poder “constitucional”.

 

Algo parecido pudiera decirse de Rafael Correa, que preside un país con una historia de golpes de estado sólo superada por la Bolivia de Evo Morales, al que le convendría una fuerza militar ajena, que detenga los posibles “desatinos” de su ejército, con el cual está torpemente enfrentado. Hugo Chávez a su vez, sufre un malestar creciente dentro de su ejército y vería con buenos ojos “el sacrificio del ejército brasileño enfrentando en Venezuela a sus enemigos”. A esta óptica se suma la negativa de Álvaro Uribe a participar de semejante y nebuloso engendro.

 

Hay un detalle que no podemos dejar de pasar por alto en este análisis y que definitivamente ha puesto el dedo sobre la llaga de la sospecha: el presidente Lula, anfitrión de la reunión de los 12 presidentes convocados para la creación de UNASUR, antes de la misma, tuvo un “desayuno de trabajo” con sólo tres de ellos: Hugo Chávez, Rafael Correas y Evo Morales. Una atención especial de Lula a estos tres representantes de la izquierda beligerante mueve a la sospecha. ¿Serán estos personajes los beneficiados con el UNASUR y su aparato militar?

 

Como contexto de la reunión de Brasilia para crear UNASUR podemos citar además: El extemporáneo viaje de un Evo Morales --en crisis dentro de su país-- a la Habana, a visitar nada menos que a Fidel Castro, ideólogo de la subversión continental. La firma de un tratado de apoyo militar entre Venezuela y Bolivia, rubricado por Evo Morales y Hugo Chávez en Caracas, un día antes de la reunión de UNASUR, con evidentes finalidades intervencionistas.

 

Son puntos preocupantes adicionales, las palabras del presidente venezolano justamente antes de embarcar hacia Brasilia, donde relacionó la creación de UNASUR con la “revolución continental”, un sueño fidelista que ahora se materializaría de manera encubierta, si es que hay detrás de la creación de UNASUR intereses aviesos a la democracia en la región, como los defendidos por Chávez, Morales, y Correa, auque de manera sub-liminar en sus declaraciones.

 

Casi simultáneamente a que o que ocurría en Brasil, en Miami el candidato a la Casa Blanca, Barck Obama, se reunía con los cubanos y hablaba de la libertad de la isla, asociada indisolublemente a una política norteamericana más coherente hacia América Latina. Tiene toda la razón, pero también tiene el peso de las dudas que adivinan en sus palabras más un esfuerzo electoral que una realidad tangible: Mientras haya en Cuba un oráculo al que los presidentes latinoamericanos consulten (en todo el espectro, desde Álvaro Uribe hasta Hugo Chávez) no habrá paz ni verdadera democracia en la región, potenciada (o no) con UNASUR.

 

La unión latinoamericana se impone con base a requisitos de protección comercial, por razones de complementación económica y como manera a hacerle frente a la globalización en marcha, además de por razones obvias de raíces comunes e geoestratégicas. Si este es el objetivo, bienvenida sea la UNASUR y “levantamos nuestra copa para brindar”. Si por el contrario, los objetivos son los de atender a los mezquinos intereses de dominio por parte de una ideología fracasada, que se refugia en intereses comunes para imponerles a nuestros pueblos un sistema empobrecedor y opresivo “quebramos nuestra copa”, como lo haría José Martí en nuestro lugar.

 

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