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Artigos: Latinoamérica Fidelochavista
Lenín Moreno Vs. Rafael Correa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 26 de Octubre de 2017 13:57

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.- 

Desde la campaña promocional que precedió a las recientes elecciones presidenciales ya podía vislumbrarse que, una vez que Moreno asumiera el poder,  podrían ocurrir ciertos cambios en el orden social que beneficiarían sobremanera al país.


Lenín Moreno Vs. Rafael Correa.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

Naples. Estados Unidos.- No creo estar obsesionado. Tampoco quisiera que los lectores tuvieran esa percepción de quien, con frecuencia, escribe sobre un mismo tema. Resulta que mientras más me introduzco en el complejo y difícil asunto de la situación política de Ecuador van surgiendo inquietudes en torno a la idea de cómo será el desenlace final de la polémica Correa Vs. Moreno, la crisis del Partido Alianza PAIS, el destino del vicepresidente Jorge Glas, actualmente en prisión, la inserción de la oposición en la actividad económica y política de la nación, y por último; aunque de suceder sería lo peor, un posible regreso de Correa a la política ecuatoriana.

Temas que, como es lógico, no puedo abordar en un mismo escrito, por lo que los iré desarrollando en los próximos días. Por hoy vamos a concentrarnos en la idea en torno a la polémica Correa-Moreno, y a las amenazas del primero con volver a insertarse en la política del país.

Desde la campaña promocional que precedió a las recientes elecciones presidenciales ya podía vislumbrarse que, una vez que Moreno asumiera el poder,  podrían ocurrir ciertos cambios en el orden social que beneficiarían sobremanera al país. Por otra parte, era de esperar que los métodos de gobierno fueran diferentes a los de su predecesor, y esto no solo por la idea de que cada cual tiene su estilo propio, sino porque el actual mandatario estaba convencido de la ineficacia de la imposición, el despotismo, el totalitarismo, la prepotencia y todas las antivirtudes que caracterizan al excéntrico y egocéntrico Rafael Correa.

Correa comenzó aferrado a ciertos ideales socialistas, dados por una “protección sin límites a los desposeídos”, ansias de lograr grandes cambios sociales en su país, y realzar su economía, pero terminó dejando a su patria con una deuda que se acerca a los 60 000 millones de dólares, algo que el minimiza, una crisis total de su economía, a pesar de que él sigue afirmando que no es cierta, y hasta agrediendo a los indígenas de la etnia Shuar en la lejana amazonía del oriente de Ecuador, hecho al que no se dio la importancia que merecía en su momento, y hoy día es algo completamente olvidado.

Así las cosas, Lenín Moreno, el presidente actual, a pesar de representar al mismo partido fundado por Correa, el oficialista Alianza PAIS, de tendencia izquierdista, con firmeza está tratando de dar solución a la difícil situación económica que heredó de la llamada Revolución Ciudadana, con lo que se va desprendiendo de aquellos remanentes matizados por la tendencia socialista forzada e impuesta –  solo en teoría, y mala teoría, toda vez que sus promotores jamás tuvieron ideas claras en torno a las premisas presentadas por Marx hacia el final del siglo XIX, y que siguen siendo el paradigma del modelo socialista- por un gobierno dictatorial durante una década.

La declaración pública de la enorme deuda y de la crisis económica por parte de Moreno fue el elemento desencadenante de la confrontación con Rafael Correa. Desde Bélgica, a donde se fue a residir una vez que terminara su mandato, Correa ha desacreditado a su sucesor, a quien ha llamado traidor, mediocre, ignorante, y cualquier calificativo inapropiado para definir a Moreno, un hombre culto, serio, sincero, y ante todo, con una perspectiva diametralmente opuesta a los conceptos correístas respecto a la democracia, la tolerancia y el respeto constitucional.

Las contradicciones Correa-Moreno han alcanzado su clímax recientemente a partir de dos importantes y definitorias propuestas de este último. Una consulta popular que abarca siete aspectos, de los que hay dos que están siendo motivo de fuertes tensiones – cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, y eliminación de la reelección indefinida–, y un plan de medidas económicas, que no ha sido bien recibido por la oposición – lo que no resulta conveniente en este crucial momento– han reforzado las pugnas entre ambos.

El talón de Aquiles de la consulta popular ha sido el tema de la eliminación de la reelección indefinida, algo que no está en la llamada Carta Magna de Montecristi, y que durante las múltiples enmiendas que se hicieron durante la tenebrosa década correísta se modificó  tras la aprobación, en 2015, por la Asamblea Nacional, casi en su totalidad de tendencia izquierdista, manipulada por el dictador Rafael Correa.

La aceptación de la eliminación de una reelección indefinida pondría el fin definitivo a toda posibilidad de que Correa pueda regresar a la política de Ecuador. Esto impediría a todo aquel que ocupó determinado cargo, ya sea como presidente, vicepresidente, pero aún más, alcaldes y dirigentes de la asamblea a niveles municipales, volver a ser propuesto para un nuevo mandato.

La enmienda de Correa tenía como fin esa posibilidad de perpetuación en el poder, algo tan distintivo en todos los líderes del llamado Socialismo del siglo XXI. La Asamblea Nacional lo aprobó, pero el mandatario no pudo salirse con la suya puesto que acordaron como disposición transitoria, que solo se aplicaría a partir del 24 de mayo de 2017, una vez que las elecciones presidenciales se hubieran realizado, y ya este era el segundo mandato de Correa, y de acuerdo a la Constitución de Montecristi de 2008, solo es aceptada una reelección.

Correa preparó a quien consideró su “fiel camarada” de Alianza PAIS con el objetivo de garantizar un continuismo político y regresar para los comicios del 2021, momento en que ya estaría en vigor la elección indefinida; pero no contó con que Moreno daría un viraje radical a la política del país, y mucho menos que lanzaría una consulta popular para eliminar una de las tantas enmiendas añadidas durante su mandato. “Ganamos la presidencia y ahora es peor que si hubiera ganado la oposición, con mucha más maldad, con mucha más mentira, con mucha más desvergüenza", ha declarado el exmandatario.

Mientras que Lenín Moreno ha afirmado recientemente: “La reelección indefinida es una distorsión de la vida democrática y una falta de respeto a nuevos líderes y jóvenes que tienen derecho a optar por dignidades. Es una aberración política que va contra principios de Constitución de Montecristi y los míos propios”.

¿Qué le queda por hacer al prepotente economista que acabó con la economía del país? Pues está amenazando – ya lo había hecho cuando se veía que Guillermo Lasso por la oposición era un fuerte contrincante en las elecciones, de hecho, todo parece indicar que fue Lasso quien realmente ganó, pero como es habitual en los gobiernos izquierdistas, los resultados fueron cambiados y manipulados a su forma– con regresar a Ecuador y convocar a una nueva Asamblea Nacional Constituyente – al estilo de Maduro en Venezuela– con lo que teóricamente podría hacer cesar al gobierno de Moreno y organizar nuevas elecciones antes de que finalice su mandato.

Esperemos que no se llegue a este punto y que los ecuatorianos puedan librase definitivamente de la sombra del correísmo. Tal vez en prisión el ofuscado exmandatario cese de sus insultos. Ya lo ha dicho Lenín Moreno, durante su participación en el Gabinete Binacional, junto a Pedro Pablo Kuczynski, el presidente peruano, en Trujillo, Perú: "En Ecuador no tenemos presidentes presos; pero no hemos perdido la esperanza".

De cualquier modo, ya Correa no cuenta para nada, a pesar de que desde Europa se sigue entrometiendo en todo lo que acontece en torno a la política ecuatoriana; pero él es tan solo una sombra, temerosa; pero solo una sombra, y la oposición, cada vez más fortalecida, y ahora en unión del nuevo presidente Lenín Moreno no permitirán que Ecuador, la patria de Eloy Alfaro, sea convertida en una Cuba o una Venezuela.

Última actualización el Sábado, 11 de Noviembre de 2017 13:13
 
Lenín Moreno en la ONU PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 28 de Septiembre de 2017 13:21

Por Alberto Roteta Dorado.- 

Moreno acaba de hacer su primera proyección internacional como presidente, y lo ha hecho desde la humildad y la sencillez que hasta ahora lo han caracterizado; pero con una firmeza y una seguridad en sus actos que le han asegurado el triunfo.

Resultado de imagem para Lenín Moreno en la ONU

De hecho, según la apreciación del mandatario, la reducción de la polarización política de Ecuador no es ya una simple propuesta, sino un verdadero logro. El proceso de reconciliación nacional, mediante el cual, aquellos que no coinciden ideológicamente, se vuelven a encontrar a pesar de sus diferencias, ha sido un paso determinante en la aceptación de su estilo de mandato.

Última actualización el Lunes, 30 de Octubre de 2017 17:36
 
Evo Morales y sus recientes erradas opiniones PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 18 de Octubre de 2017 12:46

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.- 

Sería pedirle demasiado al iletrado mandatario boliviano – y no se me mal interprete con lo de iletrado, se perfectamente que no todos pueden ser grandes intelectuales, pero también tengo muy clara la idea que si han de serlo aquellos que quieran ser presidentes, no solo de un país, sino de una institución, de un grupo, etc. – que trate de interpretar las palabras del obispo en su real dimensión.


Evo Morales y sus recientes erradas opiniones.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

Naples. Estados Unidos.-  Evo Morales, el presidente boliviano, vuelve a ser noticia por estos días. Su aspiración a un cuarto mandato de gobierno – que sería tan inconstitucional como su actual período, el tercero– ha motivado grandes acciones de protesta en Bolivia, por cuyas avenidas han marchado miles de bolivianos en su contra, así como la crítica de la comunidad internacional, algo a lo que no ha hecho caso alguno, toda vez que se mantiene con firmeza en su postura para lograr la perpetuidad en el poder, rasgo muy característico de todos los líderes regionales de tendencia socialista. Recordemos los casos de Chávez y Maduro en Venezuela, Correa en Ecuador, Ortega en Nicaragua, y como es lógico los emblemáticos hermanos Castro en Cuba.

Pero no solo es noticia por su gestión política para gobernar Bolivia por un nuevo período a partir de 2019, sino por sus simplistas y erradas opiniones, las que junto a sus errores conceptuales, sus desacertados comentarios y su pésima dicción, lo hacen un personaje risible.

Este domingo, 15 de octubre, expresó su inconformidad con algunos representantes de la Iglesia Católica Romana al tergiversar una opinión del presidente de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) y obispo de la ciudad de Potosí, Monseñor Ricardo Centellas, quien se refirió a la idea de no permitir que los populismos se conviertan en dictaduras, algo que está en relación con la pretensión del Partido Movimiento Al Socialismo (MAS), de postura izquierdista que promueve el llamado Socialismo del siglo XXI en aquel país, y del cual, Morales es su líder.

No obstante, el confundido presidente, quiso darle otra visión – algo común dentro del populismo político– con la que pudiera desacreditar al dirigente religioso una vez que se le pueda acusar por discriminación a partir de las palabras de Morales, quien ha dicho que algunos curas no “aguantan” – tremenda expresión para ser dicha por un presidente– que los indios sean presidentes de gobierno. (Un presidente en plenitud de sus facultades hubiera dicho que los curas no toleran que los indígenas sean presidentes, y no indios porque no es lo mismo).

Sería pedirle demasiado al iletrado mandatario boliviano – y no se me mal interprete con lo de iletrado, se perfectamente que no todos pueden ser grandes intelectuales, pero también tengo muy clara la idea que si han de serlo aquellos que quieran ser presidentes, no solo de un país, sino de una institución, de un grupo, etc. – que trate de interpretar las palabras del obispo en su real dimensión. No importa si se es indígena, afrodescendiente, o caucásico, la esencia del asunto está en un no rotundo al populismo, que se extiende cual mortífera plaga para ahogar a las democracias, y lo que está ocurriendo en Bolivia es un ejemplo muy preciso en este sentido, independientemente a que su presidente sea un indígena o no.

Pero es que Evo Morales hace solo unos días también tergiversó, ¿o no comprendió?, la determinación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la retirada de Estados Unidos de la UNESCO. “Nuevamente E.U. le da la espalda al multilateralismo. Ahora se retira de la UNESCO. Intenta asfixiar lo que no puede controlar”. (…) “Prefiere la violencia de las armas y rehúye la paz de los pueblos”, ha afirmado Morales.

Solo el podrá explicarnos lo que ha querido decir con asfixiar y controlar, pues por más que intento interpretar a quien va a asfixiar Donald Trump con su retirada de la UNESCO, y qué es lo que no puede controlar, no logro tener una respuesta.

Este no es el contexto para un análisis crítico respecto a la actitud de Trump, actitud que no celebro; por cuanto la UNESCO, tiene un significado trascendental al ser una organización de las Naciones Unidas con fines pacíficos encaminada a temas dentro de los campos de la Educación, la Ciencia y la Cultura, y E.U. como superpotencia debe permanecer en dicha instancia y contribuir con su apoyo incondicional justo en las circunstancias actuales.

Sería pedirle también demasiado a Evo que trate de adentrarse en el complejo y polémico tema de los conflictos en el Medio Oriente, la unión entre E.U. e Israel, el desacuerdo del Gobierno Norteamericano respecto al reconocimiento de los palestinos como un estado, entre otros puntos, los que han sido determinantes para la decisión de Trump, aunque se estén manejando trivialidades como cierto anquilosamiento del organismo y su necesidad de renovación por encima del “sesgo de Israel”.

Y para poner fin a mi comentario les cuento que Morales acaba de publicar este domingo en su cuenta de Twitter: “Por la vida de Luis Almagro, por la democracia del pueblo latinoamericano, hay que dotarle de un siquiatra”. Para Morales el gobierno de Estados Unidos y sus aliados, incluyendo a Luis Almagro, secretario general de la OEA, constituyen una amenaza para la democracia del mundo, con lo que Evo reafirma, aunque sin darse cuenta de ello, su sello distintivo de populista.

Recordemos que los líderes del populismo suelen atribuir su mala situación social a supuestas conspiraciones, ya sean internas, o sea, desde el seno de la oposición nacional, o a los intereses de fuerzas extranjeras, ya sean las grandes potencias como Estados Unidos, o determinadas organizaciones e instituciones como la ONU, la OEA, etc.

Así las cosas, el ataque verbal de Morales a Luis Almagro está motivado por la posición de este último en defensa de la democracia del pueblo venezolano, lo que presupone su oposición al dictatorial gobierno de Nicolás Maduro, a quien el mandatario indígena apoya incondicionalmente, al extremo que ha escrito, también este domingo en su Twitter: “Deseamos mucho éxito en elecciones de gobiernos regionales en Venezuela. La democracia triunfa gracias a la Revolución Bolivariana ¡Suerte!”, con lo que demuestra la pérdida total de su raciocinio, por lo que el psiquiatra deberá ser contratado para él y no para Almagro.

De cualquier modo, el presidente de Bolivia no cuenta para nada. Ya he afirmado en otras ocasiones que carece de la capacidad para poder distinguir entre una acción, o al menos un gesto heroico, y la complicidad de un acto criminal. Jamás saldrá de su obstinada idea socialista, aunque desconoce las verdaderas claves para la comprensión de aquello que en el orden teórico expusieron sus fundadores, y que han tergiversado sus colegas latinoamericanos populistas, que como él, se apoderaron del poder para no querer dejarlo.

Última actualización el Sábado, 28 de Octubre de 2017 13:54
 
Vicepresidente de Ecuador suspendido de sus funciones e implicado en el escándalo Odebrecht PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 04 de Agosto de 2017 16:44

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos. Ecuador, la pequeña nación suramericana se estremece por estos días; aunque ante la magnitud del grave conflicto venezolano los sucesos de la patria de Eloy Alfaro pasan a un lugar secundario.

No obstante, dada su importancia, no solo para el país, sino para la región no hemos de pasar por alto al menos tres sucesos: su grave situación económica vista como una verdadera crisis, una millonaria deuda heredada del correísmo, que supera los $57 mil millones, y por último, la suspensión de sus funciones por parte del presidente de la República al vicepresidente actual, Jorge Glas, por sus serias implicaciones en el escándalo Odebrecht y en otros casos de corrupción.

Es justamente en este último punto donde quiero detenerme, y no lo haré con fines especulativos; sino sin dejarme influenciar por el sensacionalismo – del cual siempre he estado apartado, aún sabiendo que pudiera tener menos lectores que si me dedicara a temas desde una óptica “amarillista”- y asumiendo una postura crítica y a la vez justa.

En primer lugar, jamás fui defensor del binomio presidencial Lenín Moreno-Jorge Glas. El hecho de representar a un partido de línea izquierdista fue suficiente como para rechazar de manera enérgica esta propuesta que significaba una continuidad de la línea socialista impuesta por Rafael Correa durante su década dictatorial.

Segundo, el hecho de que la campaña pre-elección fuera promovida por el propio Rafael Correa, no solo dentro de Ecuador, sino en varios países como Italia, España y Estados Unidos, en los que se concentran la mayor parte de los emigrados ecuatorianos, reforzaba aún más el rechazo hacia los candidatos de Alianza PAIS, el partido oficialista dirigido por Correa.

Tercero, independientemente de estos dos elementos y de considerar a Guillermo Lasso, el representante de la oposición por el Movimiento Político CREO-SUMA - actualmente solo como CREO-, como el candidato a la presidencia con excelentes condiciones y una perspectiva de cambios radicales, no podía pronunciarme en contra de Lenín Moreno por el hecho de que representara un continuismo político con el que estaba en desacuerdo, por cuanto, no encontré jamás elementos que me permitieran caracterizarlo de manera negativa.

Contrariamente,  Lenín Moreno – y esto es algo que apenas se sabe- fue nominado al premio Nobel de la paz, y ha realizado una labor encomiable en pos del bienestar social de los discapacitados en Ecuador, además de sus funciones como representante diplomático en Ginebra, por lo que supe de manera muy anticipada que su mandato – suponiendo que resultara triunfador, algo que al final sucedió- sería muy diferente al estilo prepotente y totalitarista de Rafael Correa.

Así las cosas, durante los dos meses de su mandato una serie de transformaciones radicales han tenido lugar en Ecuador, cambios que lo alejan definitivamente – para bien de la nación y de la región- del llamado socialismo del siglo XXI, y esto es algo que ha desatado una polémica muy grande y grave entre el actual mandatario y el expresidente, quien desde Bélgica, a donde se ha ido a disfrutar mientras dejó una enorme deuda y un país en las ruinas, ha arremetido contra Moreno, a quien considera un traidor.

El grave conflicto político surge en medio de la crisis económica al presentar el Partido Izquierda Democrática un comunicado al presidente Moreno en el que se pronuncian sobre las recientes revelaciones de audios filtrados en el caso Odebrecht, en el que se hace referencia al vicepresidente Jorge Glas durante una conversación, supuestamente entre el excontralor Carlos Pólit y el alto ejecutivo internacional de la constructora, José Conceição dos Santos Filho.

Wilma Andrade Muñoz, Presidenta Nacional de Izquierda Democrática, hacia el final del oficio enviado al presidente Moreno expresó: “Señor presidente, por el respeto que se merece el país y los ecuatorianos, es el momento que usted le retire la confianza y pida la renuncia del señor Jorge Glas a la vicepresidencia de la República del Ecuador, única forma de demostrar que no se ampara ni  solapa la corrupción, de no hacerlo terminará contaminándole”.

Por su parte, Guillermo Lasso y el Bloque de CREO han pedido también al presidente la renuncia de Jorge Glas a la vicepresidencia. Moreno se mantuvo dos días guardando silencio sobre el caso de Jorge Glas, pero justo este jueves 3 de agosto, determinó suspenderlo de sus funciones.

A través de la firma del decreto ejecutivo 100, Lenín Moreno suspende a Glas de sus funciones en el Consejo Productivo, en el Consejo Consultivo Productivo y Tributario, y en el Comité de la Reconstrucción, lo que le había sido asignado una vez que comenzara el nuevo mandatario.

Mientras,  la Fiscalía General abrió este jueves una indagación tras haber recibido un informe de Contraloría General del Estado con indicios de responsabilidad penal dentro del proceso de contratación del Consorcio DGC (conformado por Dygoil y Gente Oil Development Ecuador LLC) para la explotación petrolera en el campo Singue (en Sucumbíos).

El fiscal general precisó que Glas es uno de los indagados por un “potencial delito de peculado”, aunque  explicó que recién se inicia la investigación y que podrían confirmarse o descartarse dichos indicios.

Contraloría determinó que entre 2013 y 2016 el Estado pagó a estas contratistas privadas $ 137,5 millones por la extracción de 4,9 millones de barriles, con tarifa de $ 33,50 por barril. No obstante, la Contraloría detectó que la tarifa debió ser menor ($ 32,45) considerando que el número de barriles extraídos fue 244,7% más de lo que se preveía podía obtenerse en 20 años. La mayor producción debió alertar a las autoridades a renegociar la tarifa. Esto no ocurrió y por ello se considera que ha habido un perjuicio al fisco de $ 5,2 millones.

Finalmente el diario O'Globo publicó la noche de este jueves una información en la que José Conceição Filho, exdirector de Odebrecht en Ecuador, pagó por lo menos 14,1 millones de dólares en sobornos entre 2012 y 2016 al vicepresidente Jorge Glas. El exfuncionario de Odebrecht afirmó en su declaración que hizo con Glas y con Ricardo Rivera -a quien identificó como su intermediario- lo mismo que hizo con el excontrolador Carlos Pólit: grabó conversaciones con ambos, para producir una prueba que corroborara sus relatos. Se asegura que en uno de los encuentros, en la propia oficina de la Vicepresidencia, Glas pidió dinero para su campaña electoral.

Desde su cuenta de Twitter, Rafael Correa, con su cinismo e ironía característicos ha expresado en relación con la suspensión de Glas: “¡Ups! ¡El "diálogo sólo ha sido para los que odian la Revolución! Adelante, JORGE. – refiriéndose al vicepresidente suspendido-. Tómalo como una condecoración”.

No se trata de una traición del presidente Moreno; sino de una enérgica denuncia a la corrupción heredada de un dictador que fue capaz de cuadruplicar la deuda ecuatoriana durante la década de su mandato. Esperemos que en los próximos días también Correa pase a formar la lista de los corruptos comprobados del socialismo del siglo XXI.

Última actualización el Sábado, 02 de Septiembre de 2017 13:36
 
El fenómeno venezolano después de la Constituyente PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 15 de Agosto de 2017 12:17

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos.- Una de las mayores pruebas que demuestran que el régimen chavista-madurista atraviesa por el peor momento de su oscura y tenebrosa historia es el contundente rechazo de la comunidad internacional, de manera particular, la decisión de diecisiete países de América Latina y el Caribe, cuyos cancilleres reunidos en Lima, Perú, reafirmaron que en Venezuela no hay una democracia, y por lo tanto, desconocen todos los actos jurídicos que realice la Asamblea Nacional Constituyente, entre ellos, aquellos contratos de Venezuela no aprobados por la Asamblea Nacional.

Hace solo unos días al tratar algunos temas en torno al complejo contexto de América Latina, y especialmente de Venezuela, me anticipaba en tres aspectos. Primero, al comentar acerca del aislamiento – al que decidí llamar ostracismo ante el posible grado superlativo que alcanzaría - en que quedaría sumida Venezuela a partir de la implantación por la fuerza de la Constituyente –en lo que creo no haberme equivocado–, el gobierno de Nicolás Maduro recibiría la desaprobación de todos sus actos.

El hecho de que los gobiernos democráticos de estos diecisiete países de Latinoamérica y el Caribe se nieguen a aceptar aquello que han interpretado – y con mucha razón y conocimiento de causa- como ilegítimo, nos da la medida de esta condición a la que ya hice referencia en mi escrito, La Constituyente y el ostracismo venezolano en el contexto latinoamericano, en el que me referí  a “un estado de ostracismo que la hace desaparecer del contexto de la región junto a sus pocos aliados”.

Segundo, también he dicho que Maduro tiene sus días contados – solo que no pronostiqué la exactitud de los días-, y esto pudiera parecer una superficialidad amarillista; pero no es así. La difícil situación política que prevalece en su país nos permite asegurar que la posibilidad de que aparezca alguien con valentía y ansias de hacerlo desaparecer no está descartada, y esto sería, sin duda, una excelente manera que contribuiría, aunque no radicalmente, a la restitución del orden constitucional y de la democracia.

Tercero, además afirmé que ciertos sectores del propio ejército asumirían su rol de verdaderos defensores del pueblo venezolano y se rebelarían contra Nicolás Maduro, algo que está ocurriendo lentamente, pero está ocurriendo, desde varios puntos del país. De modo que estamos en el preámbulo del estallido de una verdadera guerra. Una guerra, que llamarla necesaria en pleno siglo XXI, resulta una paradoja; pero no queda otra opción.

“Una opción sería que las cosas terminaran en un verdadero mar de sangre originado por un enfrentamiento de una sección del propio ejército contra el gobierno y sus fuerzas represivas, en este caso el ilegítimo presidente resultaría eliminado de la forma en que las multitudes quisieran”, afirmé hace unos días en un escrito titulado: Convulsos y decisivos días para “Nuestra América”, publicado en varios medios, lo que aun no se ha logrado consumar como acto en su totalidad; aunque los levantamientos que por estos días han tenido lugar en varios lugares del país demuestran la posibilidad de que esta hipótesis se haga realidad, lo que sería la vía de mayor posibilidad para exterminar definitivamente al régimen comunista que encabeza Nicolás Maduro.

Ya las formas de lucha no violenta y de resistencia pacífica han sido agotadas, y por otra parte, dichas variantes de lucha empiezan a perder su valor desde el momento en que se instauró la Constituyente, por cuanto, esto presupone un mayor grado de totalitarismo y la pérdida de los espacios mínimos para el accionar de los movimientos opositores – control absoluto de los medios de difusión, eliminación de la posibilidad de marchar pacíficamente, prohibiciones de actos y reuniones, etc.-, lo que frenaría el desarrollo de las variantes no violentas, las que hasta el presente han ocupado el protagonismo en la lucha contra la dictadura venezolana.

El régimen se ha burlado de los pocos diálogos y rondas de conversaciones que en torno al tema venezolano se han realizado. Luis Almagro, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos, OEA, se ha desgastado en los últimos tiempos – desde mucho antes de la agudización de la crisis ha estado intentando aplicar la llamada Carta Democrática y ahora se declaró como no reconocedor de la Constituyente- durante su encomiable lucha en pos del pueblo venezolano, pero sin resultados concretos.

De la Santa Sede, sería preferible asumir la misma actitud del Sumo Pontífice, es decir, guardar silencio. El mutismo sepulcral del Papa Francisco lo hace cómplice del régimen. Jamás pensé que una figura que representa a una institución con una tradición de fe y de servicio humanitario de tantos siglos fuera capaz de estar indiferente ante la barbarie de la dictadura venezolana. Recordemos que sus escasos pronunciamientos tienen un matiz que los hace susceptibles de ser interpretados en varias direcciones, dando la impresión de querer dar una apariencia a la comunidad católica que en el fondo no es.

En esencia, no ha habido un verdadero pronunciamiento del Vaticano que pueda estremecer al dictador, algo que el mundo ha estado esperando; pero ya va siendo tarde. Al menos, ante las más de cien muertes ocurridas en estos últimos tres meses como consecuencia de las protestas populares contra el chavismo, la comunidad internacional ha esperado una sabia y contundente intervención de quien, se supone, se sitúe siempre al lado de la justicia – si es que realmente representa la justicia divina, y el orden y la armonía del universo-.

Las sanciones por parte del gobierno de Estados Unidos no funcionarán, y lejos de traer algún beneficio, perjudican directamente al pueblo venezolano que cada vez más perece en la miseria, y esto no solo lo digo yo, sino que el relator especial de la Organización de las Naciones Unidas, ONU, sobre derechos humanos y sanciones internacionales, Idriss Jazairy, recomendó este viernes no imponer medidas restrictivas a Venezuela por la crisis democrática que vive el país pues – según cree – estas medidas solo empeorarían el sufrimiento de los ciudadanos venezolanos. “Las sanciones son perturbadoras para cualquier estado y pueden tener un impacto particularmente devastador en los ciudadanos de países en desarrollo cuando perjudican la economía” (…) “Insto a todos los países a evitar la aplicación de sanciones salvo que sean aprobadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, tal como requiere la Carta” (del organismo) precisó el relator.

Por otro lado Donald Trump y su administración están ahora, justo ahora que Venezuela está más necesitada que nunca, inmersos en el conflicto de Corea del Norte y las graves consecuencias que como resultado de una intervención inminente se desatarían. Las presuntas participaciones de China, Japón y Corea del Sur, prácticamente vaticinan el inicio de una tercera guerra mundial; aunque Trump acaba de expresar la noche de este viernes, 11 de agosto:

“Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluyendo, posiblemente, una opción militar si es necesario", algo que me impresiona muy distante a pesar de que el polémico presidente hizo referencia a la “cercanía” de Venezuela.

De modo que, aunque resulte controversial, la guerra sería un paso necesario. El enfrentamiento entre un segmento sublevado del ejército venezolano y las fuerzas defensoras del madurismo – adiestradas y dirigidas por el sistema comunista cubano- es ya un hecho inminente, tal vez lo único que pudiera sacar definitivamente el remanente comunista de la perdida nación suramericana.

 
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