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Artigos: Latinoamérica Democrática
Argentina: camino a la elección presidencial PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 07 de Julio de 2015 11:05

Por Carlos Malamud.-

Uno a uno se van agotando todos los plazos que conducen a la primera vuelta de la elección presidencial argentina, a celebrar el próximo 25 de octubre. El último episodio, ocurrido el pasado domingo 5 de julio, consistió en una serie de comicios en cinco circunscripciones del país, comenzando por la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Córdoba, e incluyendo también a las provincias de La Rioja, Corrientes y La Pampa.

De esta forma en los últimos tres meses se ha votado en 12 provincias, incluyendo la Capital Federal, con resultados muy distintos, como son los cuatro triunfos del kirchnerista Frente para la Victoria (FpV) (La Rioja, Tierra del Fuego, Chaco y Salta). Por su parte, los éxitos opositores se distribuyeron entre candidaturas locales (Neuquén y Río Negro), el peronismo disidente (Córdoba y La Pampa), el radicalismo con distintas alianzas (Mendoza y Corrientes), el socialismo (Santa Fe) o el PRO de Mauricio Macri (Ciudad de Buenos Aires).

Quizá el primer dato a registrar de las cinco elecciones del pasado domingo es que las candidaturas del oficialismo kirchnerista sólo se impusieron en La Rioja, donde el gobernador electo respondía a la estricta disciplina gubernamental. Sin embargo, y pese a la magnitud de la derrota recibida en las otras cuatro provincias, la principal alusión política de la presidente Cristina Fernández a la realidad electoral circundante se efectuó vía twitter y tuvo por objeto felicitar al pueblo griego y a Alexis Tsipras, algo bastante alejado de lo ocurrido en Argentina.

El segundo elemento destacado es la imposibilidad de generalizar ante la fragmentación de la estructura partidaria y el carácter mutable de las alianzas. Se podría decir que el oficialismo es el conglomerado más compacto, aunque no podría descartarse un aumento de las contradicciones entre “sciolistas” y “cristinistas”. De momento, la voluntad de mantenerse en el poder es el mejor cemento que mantiene prietas las filas, pero los puntos de desacuerdo, comenzando por el estilo de gobernar, son amplios.

Tampoco se puede dejar de mencionar al peronismo disidente, encabezado por el candidato Sergio Massa y su contrincante interno, el gobernador cordobés José Manuel de la Sota. Al compartir con el kirchnerismo el campo justicialista la gran incógnita es que pasaría en una eventual segunda vuelta de la que estuvieran ausentes. ¿Primaría su carácter renovador o su condición de peronistas? ¿Terminarían decantándose por Macri o apoyando a Scioli? El futuro político argentino podría depender, en buena medida, de cómo se resuelva esta ecuación, hoy por hoy irresoluble.

Finalmente tenemos al mundo no peronista, donde se bien se ha producido una alianza de macristas y radicales, más la participación de Lilita Carrió, hay otros grupos y liderazgos que han quedado fuera, como los socialistas de Santa Fe. Tampoco Macri fue capaz de fraguar una coalición o alianza electoral con el peronismo disidente de Massa, lo que lo hubiera situado en mejor situación para la elección presidencial. La derrota del candidato de Macri en Santa Fe se ha intentado explicar por la mala gestión de las alianzas.

Para complicar las cosas, tanto Macri como Massa carecen de sólidas estructuras partidarias en el interior del país y sin ellas es prácticamente imposible imponerse en la gran contienda. Esto explica que unos y otros intentaran en su momento, con éxito desigual, acercarse a los radicales. Pero algunas de las alianzas provinciales ensayadas aún subsisten y así vemos como en algunos casos los radicales ganan junto al macrismo, o el massismo, o a los dos juntos.

De ahí la dificultad de generalizar a partir de los datos fragmentados de las elecciones provinciales celebradas hasta la fecha. Retomando su clásica manera de hacer política y en el recurso permanente a los hechos consumados, en las últimas dos semanas, especialmente tras la definición de la fórmula Daniel Scioli – Carlos Zannini, el kirchnerismo quiso instalar ante la opinión pública la idea de que ya había ganado la elección. No sólo eso, sino que se impondría cómodamente en la primera vuelta. La idea intentaba respaldarse en diversas encuestas que mostraban a un Scioli bastante crecido, aunque últimamente en las más diversas partes del mundo los sondeos electorales no se caracterizan por su capacidad predictiva ni por su fiabilidad.

Sin embargo, si algo demuestran las elecciones celebradas hasta ahora es que la lucha está sumamente pareja, que con bastante probabilidad habrá segunda vuelta y que de momento las incertidumbres superan a las certezas. Es verdad que todavía no se ha votado en la provincia de Buenos Aires, se hará el mismo día que las presidenciales, ya que su 37% del total de electores es determinante, pero en los siguientes cuatro distritos (Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y Mendoza), que suman otro 29,24%, triunfó la oposición y el kirchnerismo quedó a mucha distancia.

Las elecciones primarias del próximo 9 de agosto aclararán bastante las cosas, pero aún así todavía será pronto para la hora de la verdad. Sólo entonces sabremos si el cambio se impuso a la continuidad o, como apuntaba Daniel Zovatto en estas mismas páginas, si habrá continuidad con algo de cambio .

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Colombia. Periodismo con Fronteras PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 05 de Julio de 2015 13:25

Por Pedro Corzo.-

Puentes Melo es un periodista incomodo, molesto, una especie de piedra en el zapato de quienes buscan junto a la impunidad, privilegios, porque sin ser un enemigo de la Paz, es un crítico severo de la manera en el que presidente Juan Manuel Santos conduce las negociaciones en La Habana con la narco guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Colombia. Periodismo con Fronteras.

El periodismo es un oficio peligroso cuando se ejerce a cabalidad, lo que significa no ajustarse  a lo políticamente correcto y menos temer las depredaciones de las que son capaces los poderosos de cualquier clase cuando arriban a la conclusión de que sus intereses están siendo afectados por un justiciero de la información.

El comunicador que considera prioritario informar de lo que puede ser de importancia interés para la ciudadanía, particularmente los casos de corrupción, tráfico de influencia y drogas,  y los abuso de  autoridad en los que incurren algunos funcionarios públicos, es una especie de juez que incomoda a los burócratas que, a veces, aun sin estar involucrados en negociados deshonestos, quieren que los procesos de investigación se desarrollen a su medida y no como el defensor independiente procura.

Paradójicamente estas situaciones no solo se presentan en países como Cuba y Venezuela donde la libertad de prensa en el primero no existe y en el segundo está al borde de la desaparición, ocurren también en países como Colombia donde la labor de un periodista investigativo independiente, Ricardo Puente Melo, director de Periodismo sin Fronteras, ha tenido que asilarse para impedir ser arrestado o sufrir un perjuicio mayor.

Puentes Melo es un periodista incomodo, molesto, una especie de piedra en el zapato de quienes buscan junto a la impunidad, privilegios, porque sin ser un enemigo de la Paz, es un crítico severo de la manera en el que presidente Juan Manuel Santos conduce las negociaciones en La Habana con la narco guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.

Puentes reprochó severamente al presidente Santos y a su ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, por no haberle prestado apoyo aéreo a los militares de las fuerzas armadas nacionales que habían sido atacados por las FARC, qué resultó en la muerte de diez militares.

El director de Periodismo sin Fronteras ha sido critico también de las Fuerzas Armadas de su país al escribir, " en todos los diálogos anteriores –excepto en éste- siempre hemos tenido militares que portan con honor su uniforme y estaban dispuestos a cumplir su compromiso de defender la patria". Puentes Melo evoca a oficiales como el coronel Jaime Hernández López , quien se negó a hacer honores de Jefe de Estado a Fidel Castro y al general Harold Bedoya que prefirió la baja militar antes de actuar contra sus convicciones.

Investigaciones e informaciones como estas, en la opinión de varios analistas, llevaron a que el gobierno le retirara a Puentes la cobertura de protección que le brindaba por su labor de periodista investigativo.

Sin embargo la gota que colmó la copa y condujo a la fiscalía a actuar contra Puentes Melo está relacionada con una acusación de la ex fiscal Ángela Buitrago, quien condujo la instrucción del proceso del Palacio de Justicia que condenó en primera instancia al coronel Alfonso Plazas Vega y al General Arias Cabrales, en junio de 2010.

Lo difícil de entender y lo apunta en un interesante trabajo el investigador Eduardo MacKenzie, es que Puentes Melo no había sido informado por la justicia de que estaba siendo investigado y demandado por la ex fiscal Buitrago, y que el magistrado aun antes de que el periodista fuera declarado culpable, ordenó la confiscación del apartamento donde residía y trabajaba.

El diferendo entre Buitrago y Puentes Melo es que el periodista ha sido muy crítico de la investigación realizada por la ex fiscal sobre los sucesos que tuvieron lugar en el Palacio de Justicia, ocupado por los guerrilleros del M-19 en 1985, lo que motivó un enfrentamiento con el ejercito que resultó en la muerte de 11 magistrado, otras 65 personas, la quema del edificio y de los archivos que guardaba.

Como consecuencia de sus acusaciones contra la fiscal de malos manejos de la investigación y de inventar testigos, Puentes Melo y su familia tuvieron que escapar de su país, pero aun hay mas, situación que demuestra la fragilidad del periodista ante el Poder, y es que primero fue acusado ante la unidad antiterrorista de la Fiscalía quien realizó una investigación sin resultados, por lo que la impugnación debió ser trasladada a otro juzgado, bajo la figura de “injuria y calumnia agravada”, más contumacia, como si Puentes hubiera decidido ignorar el proceso, cuando en realidad desconocía que estaba siendo investigado, según afirma su propio abogado.

Todo parece indicar que la situación para los periodistas en Colombia se complica. Recurrir a los tribunales para limitar la libertad de informar y divulgar es propio de una dictadura no de un estado democrático como el colombiano, o es que acaso los enemigos de las FARC, aun antes de concluir las conversaciones de "paz",  ¿ van a ser víctimas de las históricas depredaciones de los narcoterroristas?.



Pedro Corzo

Periodista
 
En Brasil, ni hay Gobierno ni hay oposición PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 28 de Junio de 2015 11:35

Por LUIS NASSIF.-

Vivimos una época complicada en la vida del país. El Gobierno Dilma se acabó. Puede ser que renazca más adelante. Pero por el momento, no hay pruebas de que los signos vitales se conserven.

Con la desintegración del poder central, el país se ha convertido en una sálvese quien pueda. Ritos, procedimientos, procesos que dejan de ser observados, la misma racionalidad se deja de lado, provocando la aparición de pequeños tiranos que invaden todos los poros de la vida nacional.

Las relaciones sociales se ven afectadas por los trogloditas que salen del baúl de la Inquisición e invaden las calles y las instituciones.

En el Congreso, el Presidente Eduardo Cunha comenzó a atropellar las formas y a imponer su voluntad personal y del bajísimo clero de la casa.

El STF (Tribunal Supremo), el ministro Gilmar Mendes se aprovecha del uso del cajón de los procedimientos, que en otras épocas de la historia, sería considerada escandalosa: cómo obtener, para eventos del IDP (Instituto Brasiliense de Derecho Público), su propiedad, patrocinios corporativos con fuertes demandas en el Supremo.

Un fiscal adscrito al TCU (Tribunal Federal de Auditoría) militante de las marchas pro-juicio político, se ve en el derecho a expresar una opinión sobre la viabilidad de las empresas clave en la política industrial de la pre-sal.

La prensa ayuda a demoler los servicios de financiación del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social) construidos duramente en las administraciones FHC y Lula.

En Curitiba, un juez de primera instancia, fiscales y delegados, distribuyen prisiones preventivas sin la menor preocupación de legitimarlas.

En el Banco Central, un grupo de burócratas define a discreción el nivel de tasas de interés en la economía, crea un escenario claramente insostenible para la deuda pública, sin que nadie se interponga en su camino.

Lo que asegura la buena gobernanza no son sólo las prerrogativas institucionales de la presidencia de la República sino la existencia de un conjunto coherente de ideas, no sólo económicas, sino legitimadoras, capaces de unir a los más diversos sectores alrededor de la idea de nación.

La presidenta ya no consigue estructurar ningún discurso.

El segundo anclaje debe ser partidos políticos. Pero tampoco existen programáticamente.

El vacío de poder y de propuestas sería la oportunidad de la oposición para presentarse como una verdadera alternativa de poder. Pero logra ser todavía peor y menos seria que lo que se combate.

Hoy en día, el juego político consiste en la fabricación diaria de ocurrencias para aparecer en los medios.

La teatralidad armada por Aécio Neves y compañía en la visita a Venezuela sería un episodio vergonzoso en cualquier circunstancia, una broma, si no hubiera sido protagonizada por un candidato a presidente de la Republica y por senadores de la Republica.

Convierten un problema de tráfico – registrado incluso por periódicos de la oposición en Venezuela – y meras manifestaciones callejeras en incidente diplomático. Y todavía se las arreglan para obtener la solidaridad del líder del PT en la Cámara. El otro candidato de la oposición, José Serra, se aprovecha del vacío de poder para hacer negocios con el presidente del Senado, Renan Calheiros.

Es una época vergonzosa de la historia, una prueba trágica que la falta de gobierno y la falta de oposición en este país tornan absolutamente incierta la salida política a la crisis.

Correo electrónico: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Blog: www.luisnassif.com.br

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México y la violencia: ¿es el “Estado” el único culpable? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 26 de Mayo de 2015 10:49

Por Carlos Malamud.-

En El señor de las moscas William Golding describe dramáticamente la maldad y la violencia que anidan en niños y adolescentes, especialmente cuando unos y otros actúan de forma gregaria. Las horrendas muertes de Simon y Piggy a manos de sus compañeros son dos momentos que marcan el clímax de una situación agravada por el aislamiento y la soledad del grupo protagonista de la novela.

(Infolatam).- Un ambiente similar se debe haber vivido en los macabros episodios que condujeron a la muerte de un niño de 6 años en Chihuahua, a mediados de mayo. El pequeño fue asesinado por cinco menores de 11 a 15 años (dos chicas y tres chicos), que jugaban a que lo secuestraban. Tras una sesión de torturas, la odisea terminó con su muerte. Según la última versión del fiscal, “todo empezó como un juego. Lo agarraban para bromas”…, pero “se les pasó la mano” y lo mataron “para evitar más problemas”.

Sólo los dos mayores de 15 años pueden ser imputados y condenados, mientras que los otros tres serán enviados a un centro de menores. El dantesco episodio dio lugar a diversas interpretaciones y pedidos de responsabilidades, como la de juzgar a los padres de los agresores. También se especuló con la existencia de ritos satánicos a partir de la vinculación del grupo asesino al culto a “la santa muerte”, tras ser introducidos por los cabecillas del “cartel de Sinaloa”, dirigido por el “Chapo” Guzmán.

Tampoco faltó la periodista avispada que intentó aprovecharse, buscando armar un gran show televisivo nacional. La presentadora Laura Bozzo inició una campaña para modificar el Código Penal en lo referente a menores infractores. Incluso se hizo cargo de los honorarios del abogado de la madre tras cambiar al anterior por alguien de su confianza. Un tweet suyo expresa claramente sus intenciones: “Si las leyes no sirven para hacer justicia deben cambiarlas por que de lo contrario la gente lo hará no vamos a permitir la impunidad BASTA”. Su prédica amarillista y catastrofista recuerda la precampaña electoral del Partido Verde Ecologista, multa de las autoridades electorales incluida, al pedir un endurecimiento sustancial de las penas de cárcel, incluyendo la muerte para secuestradores y asesinos.

Siguiendo la tónica dominante en México, la responsabilidad mayor recayó en el “Estado”, con mayúsculas y omnipotente. Al igual que con los 43 normalistas de Ayotzinapa, el estado mexicano es responsable de prácticamente todo, sea por acción u omisión. En el caso de Iguala, la Red de Alerta Temprana, integrada, entre otras, por la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones de Derechos Humanos o la Asociación Nacional de Abogados Democráticos, 10 días después de los sucesos, publicó el comunicado: “La matanza de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa… La causa de las causas: un genocidio equiparado. Responsabilidad del Estado mexicano”.

Él apunta a que las reformas estructurales, comenzando por la educativa, intentan liquidar el modelo de formación normalista y que esto explica la masacre de Iguala. También se suma la pasividad o complicidad de las fuerzas armadas y de seguridad municipales, estaduales y federales que dejaron indefensas a las víctimas. Los autores concluyen en “la alta responsabilidad de los tres niveles de gobierno” y la “responsabilidad por negligencia criminal” del presidente Enrique Peña Nieto, del gobernador de Guerrero Ángel Aguirre Rivero y del alcalde de Iguala  José Luis Abarca Velázquez.

En el asesinato de Chihuahua se vuelve a insistir en la responsabilidad estatal. Algunos expertos y activistas de derechos humanos culparon al Estado por su omisión “en la implementación de políticas públicas” favorables a los niños en “zonas azotadas” por el crimen. De las columnas de opinión y editoriales escritos al respecto se puede leer: “Todos somos corresponsables, pero la responsabilidad mayor es del Estado”; “Los autores intelectuales del infanticidio de Cristopher Márquez y del homicidio espiritual de quienes le dieron muerte física son los gobiernos que no tienen ningún programa de desarrollo social y humano” o “Nadie se hizo cargo; ni el Estado, ni las empresas se responsabilizaron de la atención de los niños, de su educación, del mejoramiento del entorno de ellos y sus familias, de su formación, etc.”.

Volvemos a ver en la actualidad mexicana, en particular, y latinoamericana, en general, un colosal sobredimensionamiento del estado y los gobiernos y sus responsabilidades. Es verdad que si en México el sistema judicial funcionara como debe y la impunidad no protegiera a los delincuentes, la violencia no estaría tan instalada. O que si hubiera políticas sociales más eficaces la marginalidad estaría menos extendida. Sin embargo, al depositar toda o buena parte de la culpa de la violencia en el Estado cada uno de los distintos actores sociales descarga su propia responsabilidad en otros. Pareciera que ni los padres, ni las familias, ni los colegios, ni los medios de comunicación, tienen nada que decir en estos casos concretos, por no hablar de los sicarios y narcotraficantes.

Cuando en una parte no despreciable de la juventud mexicana domina la idea de que es mejor vivir “cinco años como rey que cincuenta como buey”, o cuando los narcocorridos y la cultura de la violencia tienen una importante llegada social, es porque algo falla en el plano individual. Una escuela más eficiente o mejores maestros facilitarían las cosas, pero esa discusión nos llevaría también a hablar de importantes beneficios sindicales y corporativos que dificultan las cosas. Por eso, mientras el hilo discursivo dominante mantenga la culpa cuasi absoluta del estado en casi todo lo negativo que ocurre en el país, la posibilidad de que México salga de su laberinto de violencia es realmente escasa. Como dice el viejo refrán, que cada palo aguante su vela, incluyendo, por supuesto, al estado, pero también a los individuos y a otros actores sociales, sin olvidarnos de los delincuentes.

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El fin del PRI PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 22 de Mayo de 2015 10:53

Por Rubén Aguilar Valenzuela

El PRI no crece en el número de sus simpatizantes y todo su trabajo se reduce a mantener y alimentar su voto duro que ronda en el 30 por ciento, mismo que se distribuye en porcentajes semejantes en las distintas regiones del país. En un primer nivel de análisis esos números le garantizan ganar la próxima elección federal, por debilidad de la oposición, pero esconden la realidad del partido en el poder.

(Infolatam).- En 2012, el regreso del PRI a la presidencia no le ha implicado el crecimiento de sus seguidores. Cuando un partido, para el caso el PRI, asume que ya no tiene capacidad de convencer a más electores que su voto duro es aceptar que ahora solo le toca usufructuar, es su única posibilidad, lo que construyó en el pasado y vivir de sus rentas hasta que éstas se agoten.

En los dos y medios años que va del sexenio, el presidente y su partido han tenido una baja valoración, en torno al 40 por ciento para el caso del presidente, hay encuestas que lo sitúan todavía más abajo, y en la sociedad se ha consolidado la imagen, misma que tiende a crecer, de que este gobierno y los priistas en general son corruptos, frívolos y dispendiosos.

La estrategia electoral del PRI ante este escenario ha sido la de concentrar todos sus esfuerzos en mantener “amarrado” a su voto duro a través de distintos tipos de dádivas, pero sin hacer ningún esfuerzo, lo consideran inútil, para ampliar el número de sus simpatizantes. Confía en que su estructura, de su yo más fuerte que la de los otros partidos, sea capaz de sacar a sufragar a sus “bases” el día de la elección.

Si el PRI ya no puede crecer, todos los datos indican eso, hacen evidente que en el futuro próximo ya no tendrá posibilidades de hacerse del poder. Ahora lo previsible es que el voto duro se va a seguir reduciendo, tal como ha ocurrido en los últimos 25 años. Los porcentajes acumulados históricamente le han permitido mantenerse y ganar, pero un día, que está próximo, los porcentajes del voto de sus simpatizantes ya no se lo van a permitir.

Hoy si la oposición se une, cosa que no se ve fácil, pero tampoco es imposible, el PRI perdería las elecciones federales del 2018 y buena parte de los estados que ahora gobierna. Si el PRI no cambia su manera de hacer política, de gestionar el poder y su forma de acercarse a la sociedad no podrá crecer y de esta manera solo obtendrá el poder mientras le den los números de su voto duro.

Si el PRI no se transforma, ahora no se ve cómo, está en camino a su fin como instancia hegemónica. El volver a la presidencia, que implica el regreso de viejas prácticas, marca el inicio de esta etapa y no la de su expansión. La posibilidad de triunfar en las elecciones ya no depende del PRI, sino de la debilidad de la oposición. Ella tiene la palabra.

INFOLATAM

Twitter: @RubenAguilar

 
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