Día de las Madres: La inseguridad alimentaria marca las vidas de las madres cubanas

"Crítico", así consideran cuatro activistas de la Alianza Cubana por la Inclusión (ACI) ...

Sobre la destitución del fiscal general y los jueces supremos en El Salvador

Cuando el partido Nuevas Ideas (NI) de Nayib Bukele obtuvo una amplia ...

Dia de las Madres: “Ningún violador merece perdón ni olvido”: el calvario de la esclava sexual de un

“Yo tenía 18 años”, repite insistentemente Linda Loaiza López Soto, como si ...

Londres: Duras críticas de The Economist al gobierno Duque: afirma que su legado “le asegurará a Col

El paro nacional, protestas desatadas por el proyecto de reforma tributaria del ...

Bolsonaro chama CPI da pandemia de vexame

O presidente Jair Bolsonaro afirmou neste sábado (8) a um grupo de ap...

Cuba


Cuba: La crisis de identidad PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 13 de Septiembre de 2011 22:05

Por HUBER MATOS ARALUCE

(el camino de la revolución o el del compromiso V)

 

En los capítulos anteriores hemos analizado algunos de  los factores cuya dinámica  propia y el efecto que tengan unos sobre otros determinarán el curso de los acontecimientos en Cuba.

 

Comentamos las circunstancias de una gerontocracia agotada por su incompetencia y su senilidad que no puede manejar las difíciles circunstancias que afronta.  Una nomenclatura arrinconada ante el fracaso;  la complicidad con los atropellos del régimen y la necesidad de redimirse.  Un exilio complejo, poderoso y fragmentado.  Hemos insistido en tratar de comprender al cubano en su contexto multigeneracional y multicultural.

 

Los cubanos colectivamente atravesamos lo que pudiéramos definir como una crisis de identidad.  Esta analogía de un fenómeno propio de la juventud nos puede servir de ayuda y, si alguien se lo propusiera, hasta de hipótesis.  El individuo en su adolescencia pasa por una crisis psicosocial.  Si logra superarla, alcanza un nivel superior de confianza en sí mismo que le  permite entre otras cosas actuar con mayor seguridad.

 

El pueblo cubano ha estado sometido a fuerzas desintegradoras de su voluntad colectiva. Está convencido de que no puede controlar su presente y ni soñar con un futuro.  No saben si son de aquí o de allá.  Quieren huir de lo que se supone es “su” tierra pero que no les pertenece.  Los que emigran no dejan de añorar a Cuba, esa patria lejana y cercana, prohibida o perdida.

 

Cuba era una república muy joven, con solo medio siglo de independencia.  En esa etapa de pubertad institucional y cultural, fue víctima de un régimen totalitario completamente ajeno a sus valores e idiosincrasia.  Un sistema que se impuso con fanatismo y terror.

 

Reconocer toda esta problemática, no nos convierte en fatalistas.  El cubano sigue siendo intenso, alegre y creativo.  Lo que llamamos una crisis de identidad colectiva todavía sin superar ha anulado su capacidad de una respuesta política efectiva.

 

Generalizar es fácil y cómodo, pero casi siempre conduce al error. Cada cubano es un mundo.  Las generalizaciones son necesarias para describir a grandes rasgos lo que no pudiera hacerse de otra forma.

 

¿En qué consiste esa crisis?  Cada uno la percibe y la experimenta de forma diferente, pero el resultado es una frágil o inexistente cohesión social, que no es lo mismo que falta de unidad.  Esta última es una consecuencia de la primera.

 

La falta de cohesión no es una característica permanente de una sociedad.  Depende de factores y circunstancias sobre los que hemos comentado en los artículos anteriores.  Si analizamos el fenómeno cubano con este prisma, la realidad se aclara.  Aparecen contrastes importantes y podemos notar su dinámica.  Hay cambios.

 

La dictadura ha luchado en forma  permanente contra esa cohesión.  Una sociedad de  buenos y villanos es más fácil de controlar.  El régimen ha dirigido la manipulación contra sus enemigos “contrarrevolucionarios” y contra los seguidores “revolucionarios”.  Entre estos el que duda o no obedece es un traidor.  Nadie escapa.  Todos los cubanos – desconfiando unos de otros - difícilmente se pueden poner de acuerdo en nada.

 

Continuará…

 

Última actualización el Martes, 13 de Septiembre de 2011 22:18
 
Algunas consideraciones sobre el 11/09 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 11 de Septiembre de 2011 21:28

 

Por Jorge Hernández Fonseca.-

Si el ataque del 11 de Septiembre tuvo motivaciones anti-imperialistas, ¿por qué fue ejecutado por una organización terrorista árabe, asentada entonces en Afganistán, antigua posesión imperial árabe? ¿Es que el imperio norteamericano era ‘malo’ y el imperio árabe del siglo VI era ‘bueno’ y debe retornar?

 

Décimo aniversario del 11 de Septiembre. Algunas consideraciones

Jorge Hernández Fonseca

 

11 de Septiembre de 2011

 

Cuando nos asomamos a la historia universal con interés político, observamos que en el devenir de los largos siglos que tejieron la civilización humana actual, la existencia de lo que pudiéramos denominar “impulsos civilizatorios”. Fueron creados por pueblos y etnias diferentes, asentadas en lugares disímiles, que se constituyeron, cada uno en su lugar y su época, dentro de sociedades más desarrolladas que la media de su tiempo histórico, desde que este proceso comenzara con la primera civilización surgida en la confluencia de los ríos Éufrates y Tigris.

 

Hago esta introducción necesaria para decir que los Estados Unidos era (y todavía lo es) en fase con las sociedades a las que históricamente me he referido antes, la sociedad más avanzada de nuestro tiempo, al momento de recibir los ataques del 11 de Septiembre del 2001.

 

Diez años antes de este ataque (y anteriormente, sobre todo durante la segunda mitad del Siglo XX) la Unión Soviética, en los campos social, político y militar, se había posicionado como siendo una sociedad alternativa a la ideología que emanaba de Norteamérica, con la cual compartió el papel hegemónico, disputando la supremacía en un mundo que se globalizaba.

 

La Unión Soviética y su sistema mundial de países satélites explotaron desde dentro (sólo quedan Cuba, por desgracia, y Corea del Norte) dejando a EUA como única potencia mundial. Fue entonces que surgió el ataque que destruyó la Torres gemelas del Word Trade Center y una parte del Pentágono estadounidense, cambiando radicalmente el curso de la historia actual.

 

El resentimiento de la izquierda mundial pro soviética (derrotada) hizo circular el infundio de que, incluso siendo considerado como un ataque bárbaro, Estados Unidos de alguna manera lo había ‘provocado’, al haberse constituido en un “imperio” que intentaba sojuzgar el mundo unipolar remanente del derrumbe de la Unión Soviética. Ese criterio, aminorado hoy por las revelaciones sobre la crueldad contra las víctimas inocentes, parcialmente subsiste.

 

Regresando a la historia de la humanidad, comprobamos que las sociedades más avanzadas establecieron sus dominios sobre los vecinos y a partir de la organización política de la época, establecieron “imperios”. Como se dijo antes, estos imperios no obedecieron a razones locales, a etnias, ni a recursos naturales solamente. Una confluencia compleja de factores fue lo que cristalizó en cada caso, y el foco de poder se movió por todo el planeta (de manera que no hay etnias superiores) pasando por todos los continentes y llegando al Nuevo Mundo, en EUA.

 

Una primera consideración: El tal “imperio” norteamericano de nuestros días, no es más que la materialización actualizada de lo que históricamente ocurrió de manera --pudiéramos decir-- ‘natural’ en la historia humana: los caldeos dominaron de inicio el mundo de su época, los asirios después dominaron, los egipcios también dominaron, los chinos dominaron, los persas dominaron, los griegos dominaron, los romanos dominaron, los árabes dominaron, los portugueses dominaron, los españoles dominaron, los ingleses dominaron, los franceses dominaron, los rusos dominaron, los alemanes dominaron y así, los norteamericanos dominan. Sobre el dominio, no hay inocentes, todos, cuando pudieron, impusieron sus reglas de juego.

 

Los árabes por ejemplo, cuando dominaron el mundo de su época (incluyendo una parte importante de Europa, que no consiguieron tomar completa al perder una batalla naval casi que de milagro) impusieron su cultura y su religión al mundo de entonces y por eso ahora se extiende por buena parte de África, casi toda Asia y una parte de Europa. Si el ataque del 11 de Septiembre tuvo motivaciones anti-imperialistas, ¿por qué fue ejecutado por una organización terrorista árabe, asentada entonces en Afganistán, antigua posesión imperial árabe? ¿Es que el imperio norteamericano era ‘malo’ y el imperio árabe del siglo VI era ‘bueno’ y debe retornar?

 

De manera que, por la historia de los organizadores y participantes en los atentados del 11 de Septiembre --incluso a la luz de los hombres honestos de la izquierda mundial anti-norteamericana-- podemos concluir que no hubo razones políticas, éticas ni morales que justificaran la carnicería de hombres, mujeres y niños en un ataque tan bárbaro contra civiles.

 

En cuanto a la disputa de Estados Unidos con la antigua Unión Soviética, nos hubiera gustado saber la opinión de los críticos de Norteamérica, analizando la variante de los comunistas soviéticos haber ganado la guerra fría. El mundo sería hoy una enorme cárcel-manicomio, como literato algo ha podido imaginar hasta el presente, incluyendo a George Orwell y su 1984.

 

Hay países en el mundo con potencial de competir con Estados Unidos, que observan con mirada crítica el proceder internacional del país más avanzado de su tiempo. China en Asia es un ejemplo, pero también ella misma es observada con temor por Japón, el que por su vez es visto con desconfianza por Corea del Sur. Brasil en América del Sur ha mantenido posiciones internacionales críticas hacia EUA. Sin embargo, Argentina mira con celos el proceder internacional de Brasil y Uruguay por su vez, mira con mucha desconfianza a Argentina.

 

La política “imperial”, que el resto del mundo le critica a EUA, los países asiáticos se lo critican a China, así como en Sudamérica se lo critican al Brasil. ¿Hay realmente un comportamiento “imperial” en Brasil o en China? Es posible que la defensa de los intereses de los países poderos sea visto como política imperial por aquellos competidores menos poderosos. Algo similar ocurrió históricamente con la destrucción de Cartago por Roma, en un episodio sobre el cual no se hace hoy una lectura ética ni moral, sino una lectura práctica, asociada al poderío de Roma. Se entiende que si Cartago hubiera podido, hubiera por su vez destruido a Roma.

 

¿Es válida la política de las grandes potencias de querer imponer sus puntos de vista en la arena internacional? La respuesta no debe ser un tratado de ética ni de moral. Si la Unión Soviética hubiera ganado la guerra fría, hubiera impuesto su sistema comunista en todo el mundo sin contemplaciones, como lo hizo con las “Repúblicas” que componían su “Unión”.

 

Por otro lado, la lectura de la gran potencia haciendo la voluntad de otros países está por escribirse en más de 5 mil años de civilización. Si los bárbaros ataques del 11 de Septiembre hubieran sellado el triunfo de Al Qaida sobre EUA al derribar las Torres Gemelas, hubieran impuesto su ley islámica y obligado a las mujeres norteamericanas a usar la burka. De todo esto los cubanos tenemos una experiencia providencial: cuando luchaba contra la dictadura de Batista, Fidel Castro hablaba de libertad y era el peor enemigo de las dictaduras. Una vez en el poder, se entronizó con “esa fuerza más” fusilando y sojuzgando al pueblo cubano como nunca.

 

El que suscribe es hijo de una Nación pequeña de territorio, con recursos naturales limitados y aunque posee un caudal de valores humanos grandes en su población, difícilmente en el futuro se verá ante la tarea de administrar el foco civilizatorio de las grandes potencias han capitalizado históricamente. De manera que, mi óptica objetiva sobre el proceder político natural de los países poderosos no procede de la constatación de ser parte de una Nación-imperio, sino del convencimiento de que la política internacional es un juego de poderes, donde todos se juntan para tratar de derribar al más fuerte --no para imponer la justicia-- sino para hacer lo mismo que históricamente han hecho los poderosos a lo largo de la historia.

 

No conozco por dentro los Estados Unidos, pero conozco suficientemente su política y la historia universal como para saber que, entre los que hasta ahora compiten por derrotarlo --dentro o fuera del mundo occidental-- ninguno reúne más méritos propios que EUA, con todas sus imperfecciones, para continuar liderando este complicado mundo en el que vivimos.

 

 

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

 

 
Cuba un estado represor PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 09 de Septiembre de 2011 11:12

Por Pedro Corzo

La capacidad de maniobras del régimen cubano es innegable. Ha tenido la habilidad de reinventarse en más de una ocasión, sin temor a contradecir la ideología sobre la que dice sostenerse.

Pero en la sobrevivencia del totalitarismo ha influido de manera determinante su capacidad represiva. Otros factores han concurrido a su longevidad, pero evidentemente el castigo o la reprimenda, según el caso, ocupa un sitial importante en el arsenal que le ha permitido conservar el poder.

La represión no ha podido sofocar a la oposición aunque sin dudas la ha controlado eficientemente, al extremo que nunca ha sido, a pesar del heroísmo de quienes en su momento ejercieron el derecho a actuar en base a sus convicciones, un peligro a la estabilidad del régimen.

La represión en Cuba puede ir desde la brutalidad extrema a la sofisticación más exquisita. Es constante, relativamente uniforme en sus reacciones y enmarcada en un proyecto en el que el victimario responde a un plan general y no a situaciones coyunturales.

La policía política cubana, en cualquiera de las siglas con las que se identifique, es fría y calculadora porque procura evaluar previamente los perjuicios que se derivan de sus acciones.

La represión ha sido institucional. Su aplicación en tiempo y profundidad depende del alto gobierno, no de un funcionario que en base a su humor, carácter y prejuicio toma decisiones.

Cierto que los resultados pueden variar, la represión no es una ciencia exacta como las matemáticas, pero con la planificación y coordinación en su implementación, se pueden disminuir los daños colaterales que puedan afectar los cimientos del poder.

La represión ha tenido a su disposición incontables recursos para imponer el control. No ha dudado en aplicar la violencia extrema, la cárcel, el paredón, o el abuso en cualquiera de sus formas, pero siempre lo ha hecho enmarcado en la mayor discreción, y cuando esto no ha sido posible, ha recurrido a las turbas divinas del castrismo para aplastar cualquier oposición.

Los mítines de repudio, Camarioca, las Brigadas Johnson, las cacerías de El Mariel, los sucesos de la embajada de Perú, los balseros de 1994, los acosos y golpizas contra la oposición, los arrestos de la Primavera Negra y las vilezas contra las Damas de Blanco, son un apretado resumen del prontuario del maldad del totalitarismo cubano que procura extirpar todo lo que pueda afectar su sobrevivencia.

Esta labor deleznable ha sido cumplida, las más de las veces, por funcionarios vestidos de civil que liderando concentraciones de supuestos ciudadanos irritados han aplastado y sofocado la dignidad ciudadana. Este cuadro de civiles contra opositores, le ha permitido al régimen disfrutar por años una imagen de falsa popularidad, que fue muy útil para esconder bajo la alfombra del totalitarismo todas las brutalidades.

En la prisión la situación es diferente. El esbirro está vestido de verde olivo o al menos la pistola la lleva al descubierto. Los interrogatorios despiadados. Aislamiento. Severas modificaciones ambientales. Fusilamientos, ejecuciones extrajudiciales, largas condenas a prisión, torturas que incluyen experimentos biológicos como los de la escalera de Boniato, la aplicación del pentotal sódico y los electroshock entre otras bestialidades, sin que se olviden los ahogamientos de la laguna de Topes de Collantes, son realizados por funcionarios que usan uniformes y sus grados, porque saben que solo los sobrevivientes podrán ser testigos de sus crímenes.

La represión uniformada ha sido la mayor parte de las veces encubierta. El sicario, el esbirro, viste de civil. Los autos policiales circulan por lo regular como vehículos regulares y los arrestos no son informados por los medios salvo que forme parte de una campaña que tiene el fin de generar una intimidación masiva, o enviar un mensaje al exterior de que el régimen proyecta algo de proporciones que trascenderán las fronteras.

No obstante, la represión es la isla está cambiando, no es que sea menos brutal, sino que se está quitando la careta. Los gases lacrimógenos y los policías antimotines rompen el ancestral principio castrista de tirar y esconder la mano, lo que implica que el régimen está en una fase de agotamiento irreversible, ya que su principal instrumento de control se está deteriorando.

El ciclo final de la dictadura se aproxima. Sin contar el obituario, en días o meses, el régimen está acabado, su liderazgo ha perdido la confianza de quienes le creyeron por décadas, y la fatiga del poder ha alcanzado a los más conspicuos de sus dirigentes.

Pero la represión fue y es la última cara del sistema, y no es de dudar que en sus postrimerías, procure callar el clamor de los sin derechos con una ferocidad sin antecedentes.



 
La tiranía y el gobierno español: amor con amor se paga PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 09 de Septiembre de 2011 10:14

Por HUBER MATOS ARALUCE

Estos cariños que empiezan

Con suave calma, que luego

Respeto y tiempo alimentan,

Y son del cuerpo sostén,…

¿Cómo es posible que mueran

Si uno en el otro se apoyan

Y con dos vidas alientan?

 

Amor con amor se paga”. José Martí 1875

Tres miembros de ETA (la organización terrorista vasca), Elena Barcena Argüelles, Francisco Pérez Lekue y José Ignacio Etxarte Urbieta, vivían en Cuba y huyeron de la isla de sus sueños a Venezuela.  Cuando el primero de septiembre desembarcaron del velero que según ellos los había llevado a la libertad, fueron capturados por las tropas de Hugo Chávez.  Su gobierno prometió entregarlos de regreso a Cuba.  ¿Inexplicable?  No.

 

Por medio siglo el castrismo ha convertido a Cuba en el refugio, centro de entrenamiento y avituallamiento del terrorismo internacional.  Pero los terroristas también son monedas de cambio.  Sirven para negociarlos con otros gobiernos.  Con España, por ejemplo.

 

Un cable de la agencia de noticias EFE fechado el pasado tres de a septiembre en Madrid informó que:

 

“La ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, ha destacado el sábado en Sopot, Polonia, la cooperación entre España y Cuba en el control de los miembros de ETA que se encuentran en la isla, lo que ha permitido, dijo, la detención de los tres etarras.

“Desde hace mucho tiempo tenemos un conocimiento perfecto y exacto de cómo está la situación de miembros de ETA en el exterior”

Según Jiménez, la cooperación con el gobierno cubano en este ámbito “es muy estrecha”, como prueba el hecho de que fue La Habana quien informó de la fuga de Barcena Argüelles, Pérez Lekue y Etxarte Urbieta”.

Según la canciller española, Cuba le sirve a España de una especie de cárcel de los terroristas de la ETA que se refugiaron en la isla sin saber que habían caído en el calabozo.  No sabemos cuánto España le paga a la tiranía castrista por este servicio tan importante; el precio debe ser sustancial.

 

Por esta relación tan íntima es que cuatro días después, cuando la dictadura suspendió las credenciales al reportero del periódico español “El País” en La Habana, Mauricio Vincent, la reacción de la misma funcionaria española fue moderada. Ella declaró:

 

“Es una decisión ‘injusta’ y ‘criticable desde el punto de vista del derecho a la información’, dice la canciller Trinidad Jiménez…
calificó este miércoles de “gran error” la decisión de las autoridades cubanas de retirar la credencial de prensa al corresponsal en la Isla del diario español El País. “…consideró que se trata de una decisión “injusta” con Vincent y, “criticable desde el punto de vista del derecho a la información”, reportó EFE.”

Mauricio Vincent no es el único representante de la prensa internacional sujeto al chantaje del régimen.  En los últimos días de agosto el gobierno castrista rechazó  la designación del periodista Juan Castro Olivera como jefe de redacción de la sede de la Agence France Presse (AFP) en Cuba.

 

En realidad lo que está sucediendo en Cuba es mucho más lamentable que la violación al derecho de la información.  Lo verdaderamente grave es que en los últimos meses la represión en Cuba ha llegado a niveles tan abusivos que la prensa extranjera en La Habana, si los calla, compromete su credibilidad.  La canciller española  no condena con firmeza esos atropellos contra el pueblo cubano porque entre su gobierno y el castrismo  la cooperación “es muy estrecha”, haciendo honor al viejo proverbio, “amor con amor se paga”.

 
Silvio Rodríguez, la doble moral y la libertad afectiva PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 07 de Septiembre de 2011 10:51

Por Carlos Alberto Montaner

Silvio Rodríguez acaba de desempolvar en su blog una vieja carta pública que él y Pablo Milanés me enviaron hace más de un cuarto de siglo. Yo los había invitado, también públicamente, a que se quedaran exiliados y denunciaran la dictadura, dadas las dudas y las críticas que ambos tenían del régimen. Pensaba más en Silvio que en Pablo —con quien nunca me había cruzado una palabra—, debido a que, poco antes, en Madrid, había cenado con Silvio en casa de un amigo común.

En la cena, que transcurrió de manera muy agradable, Silvio presentó una imagen de persona dialogante, deseosa de cambios que le pusieran fin a la división de los cubanos, y, aunque sin estridencias, se quejó de los peores aspectos de la dictadura. Esa noche percibí que el cantautor, en realidad, no creía en el gobierno que solía defender, y me pareció que era un prisionero de la doble moral que devasta psicológicamente a tantos cubanos atrapados en una penosa disonancia entre lo que creen, lo que dicen y lo que hacen. Esa lacerante ambivalencia que intuí luego me la confirmaron algunos de sus más íntimos amigos y amigas.

¿Por qué Silvio retoma hoy su vieja carta? Tal vez, no lo sé con certeza, para cerrar el reciente cruce de correspondencia que tuvo conmigo y complacer a la policía política, que no quedó muy satisfecha con este intercambio epistolar con "el enemigo". Pero también sospecho que lo hace como una forma de distanciarse de la postura de Pablo Milanés, a quien indirectamente le reprocha su fugaz, pero amable encuentro conmigo, y como una forma de rechazo al deseo manifestado por el autor de Yolanda de propiciar la reconciliación de los cubanos sin renunciar a sus convicciones revolucionarias, patente durante su concierto en Miami. La estrategia de la dictadura, que es hoy la de Silvio, es mantener la crispación y el odio como una forma de legitimar los peores aspectos de la represión.

En efecto, en el guión escrito por la Seguridad cubana, las Damas de Blanco no son unas señoras dignas que recorren las calles pidiendo el respeto por los derechos humanos en medio de un coro de insultos y empellones orquestado por la policía política, sino asalariadas de Washington que cobran por sembrar la discordia en medio de una sociedad que les da su merecido, ejemplarmente unánime en el respaldo al gobierno. Los exiliados no son demócratas que quisieran una transición pacífica a la española o a la checa, con respeto para todas las partes, sino unos terroristas sedientos de sangre al servicio de la CIA, a los que se les debe negar todo trato y cerrar todas las puertas.

Para el Departamento Ideológico del Partido Comunista, que es la cabeza intelectual de la policía política, la mejor estrategia para mantener el régimen intacto y sin hacer concesiones a la voluntad popular, que claramente desea cambios profundos del sistema tras más de 50 años de desastres, consiste en sostener la inexistente rivalidad y contradicción entre una Cuba heroica que no puede bajar la guardia, asediada por Washington con el auxilio de unos cuantos canallas que quieren modificar el sistema para liquidar a sus enemigos a sangre y fuego y revertir los supuestos logros de la revolución. De donde se deduce que con esos tipos siniestros, tanto los disidentes dentro de la Isla, como los exiliados que se califican como demócratas, no puede haber ningún tipo de relación, salvo el desprecio y la denuncia. Por eso la andanada oficial contra Pablo Milanés, a la que ahora, vergonzosa y oblicuamente, se une Silvio Rodríguez.

Lo curioso es que esta crispación artificialmente alimentada desde el poder no es nueva en la historia de Cuba. En 1878, cuando se firmó la paz tras una década de guerra entre mambises y españoles (y los criollos que los apoyaban), los enemigos de la reconciliación decían que era imposible la convivencia armónica entre adversarios que se habían hecho tanto daño en el campo de batalla, pero no fue así: unos y otros, por lo menos hasta 1895, hasta que la intransigencia colonial hizo imposible una evolución pacífica, se integraron en partidos políticos enfrentados en el terreno cívico sin que se produjeran actos significativos de venganza protagonizados por los cubanos o los españoles.

El mismo fenómeno volvió a ocurrir en 1902, tras la inauguración de la República de Cuba propiciada por Estados Unidos después de su victoria frente a España en la guerra del 98. En efecto, entre 1895 y 1898 había ocurrido otra guerra fulminante y terrible, dirigida a sangre y fuego por Valeriano Weyler al frente del ejército español, pero cuando los cubanos asumieron el mando del país, lejos de vengarse de los españoles residentes en la Isla, dueños de casi todos los circuitos comerciales, lo que hicieron fue darles un abrazo a los enemigos de la víspera, reconciliarse con ellos y propiciar la inmigración de más españoles. Nunca fue más numerosa, positiva e influyente la sociedad española en Cuba que en el primer tercio del siglo XX, cuando el país era independiente.

Lo que quiero decir es que el odio permanente no es un rasgo de la mentalidad social de los cubanos como pretenden los defensores de la última dictadura comunista de Occidente. En 1933, los cubanos derrocaron a un dictador, el general Gerardo Machado,  y ya en 1940 los machadistas formaban parte del juego político nacional y tuvieron una amplia representación entre los representantes del pueblo que redactaron la Constitución de 1940.

Si en la década de los ochenta, sin ningún éxito, insté a Silvio Rodríguez a desertar y denunciar al régimen, hoy le pido que recapacite, como ha hecho Pablo Milanés, y en lugar de dinamitar los puentes, se dedique a construirlos para que la totalidad de los cubanos, y no solo un puñado de comunistas dirigidos por una dinastía militar de carácter familiar, puedan expresar libremente sus preferencias políticas para comenzar sin ira la transición hacia la libertad.

Sería útil que Silvio comprendiera que cuando Pablo habla de reconciliación, en realidad está ejerciendo un derecho poco recordado pero inmensamente importante: el de la libertad afectiva, también conculcado por la dictadura de los Castro. Un régimen que secuestró el corazón de los cubanos y los obligó a cortar todo tipo de lazo con los exiliados o los desafectos, ya fueran hermanos, hijos, padres o amigos, está lleno de odio. Un régimen que convirtió a los homosexuales en detestados enemigos del pueblo y los maltrató y encerró en campos de concentración, como antes habían hecho los nazis, es la representación del horror moral y la barbarie. Un régimen dedicado a disgregar a la población, en lugar de predicar la confraternidad entre la inevitable y bienvenida variedad, que decreta el odio como norma de convivencia y combate el perdón y la reconciliación, es un régimen muy enfermo.

La sociedad cubana, Silvio, necesita urgentemente superar esta etapa, pasar la página y construir una Cuba futura con todos y para el bien de todos, como quería Martí, en la que nunca más el gobierno se apodere de las emociones de los ciudadanos y les dicte a quién deben querer y a quién deben rechazar. Los cubanos, Silvio, tienen que recuperar la coherencia ética y renunciar a esa lacerante doble moral que los tortura. La libertad afectiva no es una figura retórica. Es una necesidad básica del espíritu. Es el componente clave de la felicidad individual.

Tomado del DIARIO DE CUBA

 
«InicioPrev311312313314315316317318319320PróximoFin»

Página 317 de 414

Cuba, Venezuela o Haití, ¿quién gana la

Indicado en la materia

Por RAFAELA CRUZ.- Un reciente informe del FMI confirma lo que la Universidad Católica Andrés Bello venía alertando desde el 2020, ya Haití no es el país más pobre del continente que Américo Vespucio puso en...

Díaz Canel ante la cumbre Iberoamericana

Indicado en la materia

Por Elías Amor.-  Mal. Muy mal la primera intervención internacional de Díaz Canel, desde el nuevo cargo de primer secretario comunista, amén de presidente de Cuba, en el foro de la Cu...

Las tres preocupaciones del liderazgo po

Indicado en la materia

Por CARLOS M. RODRÍGUEZ ARECHAVALETA.- Recién ha concluido el VIII Congreso del PCC, y la interrogante de orden es qué cambia en la nueva circunstancia. Es frustrante el contraste entre la arrolladora dinámica de...

El octavo congreso (el último) de los co

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Parto de la tesis de que “el castrismo contiene, como todo régimen comunista, el germen de su propia autodestrucción”. Del Reino Unido nos llegan noticias de la pr...

Los Golpes de Estado: de Napoleón Bonapa

Indicado en la materia

Por Santiago Cárdenas.-  Fue Malaparte. Curzio. El escritor europeo más influyente y conocido durante la II Guerra Mundial y en los años de sus terribles secuelas, quien en su libro epónimo, ”L...

PATRIA Y VIDA: ¿De dónde son los cantant

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  ¿Raúl tú quieres saber, de dónde son los cantantes? Son de la Habana y cantan en Miami… Tararea todo cubano, de la isla o el exilio, después ...

Los comunistas no tienen competencia par

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Hay un debate estéril (por inútil) en Cuba, queriendo incorporar herramientas del capitalismo para paliar la hambruna que se avecina, después de un largo período de 62 añ...