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Artigos: Cuba
Brasil: La próxima ficha a caer PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 22 de Diciembre de 2015 14:18

Resultado de imagem para rousseff fidel castro

Por Jorge Hernández Fonseca.-

La corrupción ha sido la marca de la izquierda brasileña. Cuando gobernó Lula da Silva, Brasil se vio inmerso en el escándalo del “mensualon”, que llevó a la cárcel al ejecutivo en pleno del Partido del Trabajo, PT, de da Silva por ladrones. Lula salvó su piel gracias a muchos empresarios y políticos cómplices e influyentes, que ahora --diez años después-- están en la cárcel por los mismos delitos de corrupción, dirigidos otra vez por el mismo PT, que junto a Lula está siendo investigado.

La situación ahora es tan grave que se ha instaurado un proceso de “impeachment” contra la actual presidenta Dilma Rousseff, heredera del poder de Lula --y como su jefe-- alta dirigente del PT. Brasil ha vibrado este año con tres gigantescas manifestaciones a lo largo y ancho de su geografía pidiendo la renuncia de la presidenta, representante de un partido que quería “un país decente” y lo que ha hecho es instalar la mayor cuadrilla de bandoleros en el gobierno.

Última actualización el Jueves, 24 de Diciembre de 2015 12:51
 
De pies secos y mojados PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 14 de Enero de 2017 11:51

Por CARLOS A. MONTANER.- 

¿Le queda alguna concesión por hacer a Barack Obama? Por lo menos una. Cuba le ha pedido encarecidamente que la víspera de abandonar la presidencia libere a la espía Ana Belén Montes, cuyas delaciones le costaron la vida a algunos agentes norteamericanos. Obama se lo está pensando.


Uno de los últimos actos de gobierno del presidente Barack Obama ha sido legitimar la repatriación a Cuba de los “pies secos”. Era una medida solicitada insistentemente por la dictadura de Raúl Castro. Obama volvió a complacerlo sin exigirle nada a cambio.

Los pies secos son los cubanos que llegaban a territorio norteamericano sin visa, ya fuera por tierra, casi siempre en los puestos fronterizos mexicanos; por mar en balsas o pequeñas embarcaciones; o por aire en aeropuertos en los que aterrizaban en tránsito, supuestamente, hacia otros países.

Los “pies mojados” –los cubanos que eran interceptados por los guardacostas en el mar– ya eran deportados desde que Bill Clinton lo decretó a mediados de los años noventa y pactó con Fidel Castro que los aceptara, a cambio de otorgar a Cuba 20,000 visas todos los años.

Por otra parte, continúa vigente, mientras el Congreso no la derogue, la Ley de Ajuste de 1966. Cualquier cubano que ingrese legalmente en Estados Unidos, al año y un día de haber entrado en el país puede solicitar la residencia.

Devolver a los cubanos que emigran por razones materiales es ignorar que la situación económica de la Isla es la consecuencia de un sistema profundamente injusto

Como la existencia de la Ley de Ajuste se debió a que Cuba se negaba a aceptar la repatriación de sus ciudadanos, y algo había que hacer con ellos para regularizar su situación, es probable que el Congreso de Estados Unidos eventualmente elimine esa legislación, en vista de que Raúl Castro ya los admite de regreso.

En todo caso, devolver a los cubanos que huyen de su país, dado que emigran por razones materiales y no porque son perseguidos políticos, es ignorar que la situación económica de la Isla es la consecuencia de un sistema profundamente injusto e improductivo impuesto a sangre y fuego a esa sociedad. En Cuba, menos los perseguidores, todos son perseguidos políticos.

Además, miles de cubanos que habían emprendido la caminata hacia la “tierra prometida” han quedado varados en las selvas de varios países latinoamericanos, ya sin esperanzas de arribar algún día a Estados Unidos. Se encuentran hoy a merced de mafias y coyotes. Muchos de ellos morirán irremediablemente.

También se anunció el fin del programa de acogida preferencial de los médicos “internacionalistas” cubanos que solicitaran la protección acogiéndose a una medida dictada por George W. Bush. La mayor parte se refugió en Colombia a la espera de que la embajada de Estados Unidos les entregue las visas, como Washington había prometido.

Estos médicos son “esclavos de bata blanca” alquilados por Cuba a otras naciones como Venezuela, Brasil, Angola o Argelia, lo que le ha ganado al régimen de la Isla el sobrenombre de “gobierno proxeneta”. La Habana se reservaba entre el 80 y el 90% de los salarios de sus “esclavos”, abonados por las naciones donde prestaban los servicios. Hasta ahora unos 8.000 han escogido la libertad.

Desde la perspectiva del régimen cubano estos profesionales tenían tres funciones: procurar grandes cantidades de divisas (una de las mayores fuentes de ingreso del Estado), servir de propaganda sobre la solidaridad de la revolución y –algunos de ellos, los “policías”– contribuir a labores de inteligencia.

Tal vez Trump restaure el programa de acogida a los médicos, basado en el reconocimiento implícito de que Cuba es un Estado enemigo

El Gobierno de George W. Bush creó el programa para contrarrestar los tres objetivos: privar de recursos a un país enemigo; neutralizar la propaganda internacionalista con las constantes deserciones; y saber exactamente lo que sucedía en las filas de la revolución, dado que los médicos que escapaban eran una fuente inagotable de información.

¿Qué hará Donald Trump a partir del 20 de enero? Probablemente –nunca se sabe con este contradictorio personaje–, no intentará restituir el privilegio de los “pies secos” cubanos, porque sería incongruente con su rechazo a los inmigrantes ilegales, pero tal vez restaure el programa de acogida a los médicos, basado en el reconocimiento implícito de que Cuba es un Estado enemigo, algo que George W. Bush y los presidentes que lo precedieron en el cargo, republicanos y demócratas, tenían muy claro.

Para los asesores de Trump, los generales y los civiles, es obvio que la Cuba de Raúl Castro es un adversario tenaz dedicado a perjudicar los intereses de Estados Unidos y como a tal lo van a tratar.

Saben que el aparato cubano de inteligencia y propaganda es el principal sostén de la Venezuela chavista y de los países del Socialismo del Siglo XXI. Tampoco ignoran que los hábiles operadores de la Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana les han franqueado las puertas de América Latina a Irán y a los terroristas islámicos, y no olvidan los recientes envíos clandestinos de pertrechos de guerra a Norcorea o a los narcoguerrilleros de las FARC y el ELN descubiertos en un puerto colombiano.

¿Le queda alguna concesión por hacer a Barack Obama? Por lo menos una. Cuba le ha pedido encarecidamente que la víspera de abandonar la presidencia libere a la espía estadounidense Ana Belén Montes, cuyas delaciones le costaron la vida a algunos agentes norteamericanos. Obama se lo está pensando.

Última actualización el Viernes, 20 de Enero de 2017 13:06
 
'Almendrón Driver', un thriller cotidiano en La Habana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 29 de Septiembre de 2016 10:17

Por PABLO PASCUAL MÉNDEZ PIÑA.- 

Que Julio César, un botero de 40 años, eche una mirada al retrovisor del carro para preguntarle a su imagen "¿estás hablando conmigo?", no significa que esté chiflado. Bromea y reconoce ser un cinéfilo de competencia y admirador de Robert De Niro. Cuenta que una noche, frente al semáforo de Prado y Neptuno, una jineterita con aires de Jodie Foster cruzó por delante del almendrón mirándole con fijeza, reviviéndole la escena de Travis Bickle, el personaje protagónico de Taxi Driver.

Más allá de su imaginación, este universitario sentado detrás de un timón por conveniencias económicas, desempeña un rol de reparto en otro thriller, basado en hechos reales, que bien pudiéramos llamar "Almendrón Driver", una suerte de dramatizado sin videocámaras sobre las diferencias entre usuarios y taxistas particulares, quienes rompieron las hostilidades el pasado mes de julio, cuando a consecuencia de la debacle económica cubano-venezolana, fue anunciada la reducción del 50% de las asignaciones de combustible al sector estatal (fuente de abasto de diesel barato a los cuentapropistas), provocando la subida de precios del transporte.

Basado en hechos reales

La gente se queja —comenta Julio Cesar— dentro del carro arman tremendos petates. Nos acusan de inconscientes, descarados; vociferan que ojalá nos decomisen los almendrones y otras barbaridades. Yo les pregunto: ¿Por qué no exigen al Gobierno que mejore el transporte público? Si ponen las guaguas cada cinco minutos, vendo el almendrón y me dedico a otra cosa. Y callan. Porque al pasarle la pelota a Hannibal Lecter, el silencio de los carneros se impone. La fórmula no falla.

El Gobierno no pierde ni a las escupidas —asevera— como mínimo por cada jornada hay que echarle 20 CUC al tanque. Luego espantarse 10 horas detrás del timón para sacar la inversión, impuestos, combustibles, arreglos del carro y comprar los féferes, porque manejar almendrones como muchos piensan erróneamente no da para lujos. En materia de lujos el experto es Antonio Castro Soto del Valle y, que yo sepa, ese tipo no es "almendronero".

Al obligar a los almendroneros a serviciarse en los CUPET y habilitar un número telefónico para denunciar a los violadores de la tarifa (10 pesos), las carreras se han partido en dos tramos; por ejemplo: Playa/Coppelia (10 pesos), Coppelia/ Capitolio (10 pesos). Total: 20 pesos. De esta forma los números dan, de lo contrario tendremos que encaramar el cacharro sobre burros.

Según la sociología, "al hombre le gusta comprar en el mercado más barato y vender en el más caro". Clientes y cuentapropistas se comportan de manera normal. El proceder anormal viene del Estado, que por terror-pánico a las aperturas, no negocia fórmulas mutuamente ventajosas para ambos grupos. Solo le importa evitar que los particulares acumulen riqueza.

Gracias a su aparato mediático victimizan al usuario, satanizan a los particulares y luego Papá Estado interviene látigo en mano para meternos en cintura. Sin embargo, el único logro de la medida es quecuentapropistas y usuarios se traten como enemigos. La propaganda sitúa a los boteros en el bando de los abusadores y especuladores, mientras los pasajeros son potenciales chivatos.

Destapando el tanque de combustible

A nivel nacional el diesel solo ha experimentado rebajas quileras. A pesar de la depreciación del crudo en más de un 60% a nivel mundial, todavía el litro se vende a 1,10 CUC en los garajes CUPET. Por ejemplo, la carrera del Vedado/Capitolio tenía el precio de 10 pesos cubanos porque la totalidad de los almendroneros compraban el combustible malversado al 50% del precio oficial.

Nadie se sorprendió con la noticia. El mercado subterráneo de combustibles es de total conocimiento del Estado, que mediante los impuestos recupera las pérdidas.

Paradójicamente, la Mesa Redonda trató, hace algún tiempo, la supuesta creación de una tarjeta magnética para vender combustible subsidiado a los particulares. ¿Pero dónde está? El abandono de esta idea evidencia que al Estado le conviene más el trapicheo y la corrupción que bajar los precios.

Como ejemplos del descontrol sobresalen el gran robo de una cisterna ferroviaria con capacidad para más de 25.000 litros de diesel destinada al SECONS (Ministerio de la Construcción). Hasta la Policía ha sido pillada sacándole gasolina a los patrulleros para vendérsela a particulares. Sin embargo, el Gobierno y la prensa oficial guardan silencio para no destapar los escándalos.

Consciente de que el pueblo es carnero a morirse, el Estado ni bajará los precios del combustible ni sancionará a los miles de ladrones. Simplemente elevará los impuestos para recuperar lo que le roban. Así acaballa al usuario (los ladrones se camuflan entre ellos) que indirectamente paga lo malversado y ahora costea el sobreprecio de la venta estatal de combustible. Es como un círculo vicioso.

El saldo de la reacción oficial ante las quejas de la población fue de al menos 55 almendrones decomisados y un sinnúmero de licencias retiradas. También las calles quedaron desiertas y menos del 50% de los almendrones dejó de circular, ya fuera porque los papeles de los conductores no estuvieran en regla o los carros no aptos técnicamente, demostrándose el alto grado de corrupción de los controladores estatales.

Fuentes oficiales plantean que en todo el país se han emitido más de 7.400 licencias para ejercer labores de transportistas. Otros estiman que al menos 7.000 boteros más ejercían la ocupación sin ese permiso.

Actualmente, muchos de los sin papeles pasan los cursos de recapacitación (Ley 28) para someterse después al examen del somatón, validar las condiciones técnicas del carro y solicitar la autorización. Acelerar los trámites depende del calibre de los sobornos.

Abriendo el maletero

El Estado cobra impuestos, ¿pero a dónde va el dinero?, nos preguntamos los que vemos a diario las calles desbaratadas. Los almendroneros no ganamos para pagar las reparaciones de amortiguadores a causa de los baches.

Si no se esfuman de los mercados, las gomas son vendidas por el Estado a más del 250% del precio razonable (tomando a Goodyear como referencia). Las cooperativas dedicadas a la chapistería cobran más de 700 CUC por arreglos ligeros y pinturas. Y conseguir piezas de repuestos para los motores diesel es una pesadilla.

A los inconvenientes añadimos la corrupción de los funcionarios, controladores y policías, que parecen estar autorizados a machacarnos. En los días próximos a las navidades se apostan en zonas oscuras para evitar las filmaciones de vídeos y, parando taxis amarillos o almendrones, so pretexto de cometer alguna violación, consiguen el aguinaldo para comprar el puerco, la cerveza y el ron de fin de año.

El transporte en La Habana y otras provincias sin los taxistas privados sería caótico. Nuestro trabajo es duro y arriba de eso tenemos que soportar las descargas de los usuarios, que al llegar a sus destinos nos pagan a regañadientes y nos tiran las puertas para fastidiarnos. Algunos colegas se vengan poniéndoles música de reggaetón a todo volumen. A fin de cuentas, todos somos hijos del maltrato.

Prescindir de nuestros servicios crearía un problema mayor. Los almendroneros damos de comer a corruptos y ladrones, o sea, a media Cuba. También puedo asegurar que acumulo las vivencias necesarias para escribir una novela urbana. Algún día lo experimentaré.

A propósito de tu versión de Taxi Driver a la cubana ¿qué pasó con la joven parecida a Jodie Foster que viste en Prado y Neptuno?

Pues arrimé el carro y la llamé. Ella asomó por la ventanilla para decirme: "El sexo oral cuesta cinco CUC; el intramuscular 20 CUC, y el preservativo hay que pagarlo aparte a cinco CUC". A manera de aperitivo me enseñó un tatuaje pélvico que decía: "Agárrame si puedes". Entonces le pedí una rebaja.

¿Y qué?

Ná, me mandó a la mierda. Y dijo que todos los almendroneros son unos HP. Después tuve que desviarme para el Cardiovascular. A una vieja que vaciló el play desde el asiento trasero le dio una sirimba.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Viernes, 14 de Octubre de 2016 22:40
 
Medir la desesperanza PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 12 de Febrero de 2017 13:56

Medir la desesperanza

Por Yoani Sánchez.- 

Las estadísticas engañan. Solo reflejan valores mensurables, realidades tangibles. Los organismos internacionales nos atiborran de números que miden el desarrollo, la esperanza de vida o el alcance de la educación, pero rara vez aciertan en graduar la insatisfacción, el miedo y el desaliento. Con frecuencia en sus informes se describe a una América Latina y a sus habitantes encerrados en la inopia de los dígitos.

Este año la región tendrá un tenue crecimiento del 1,3%, según ha pronosticado la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Un dato que apenas logra transmitir la envergadura de las vidas que dejará arruinadas el renqueante andar de la zona. Los proyectos inconclusos y un largo rosario de dramas sociales se acentuarán en muchos de estos países en los próximos meses. El caldo de cultivo donde brotan los populismos.

Sin embargo, el drama mayor sigue siendo la falta de horizontes que experimentan millones de habitantes de este lado del planeta.

Un haitiano que cruza la selva del Darién para llegar a Estados Unidos no lo hace solo impulsado por las míseras condiciones que vive en su país, los destrozos dejados por los fenómenos naturales o las repetidas epidemias que se cobran miles de vidas. El más poderoso motor que lo mueve es la desesperanza, la convicción de que en su tierra no tendrá nuevas oportunidades.

No atisbar el fin de la violencia empuja a otros tantos centroamericanos a escapar de sus países. En varias de estas naciones las pandillas se han vuelto un mal entronizado, la corrupción ha corroído el andamiaje interior de las instituciones y los políticos van de un escándalo en otro. El desaliento promueve entonces una respuesta muy diferente a la que genera la indignación. El primero suscita escapar, la segunda rebelarse.

Mientras tanto, en esta isla del Caribe, millones de seres humanos rumian su propia desilusión. Por décadas los cubanos huyeron movidos por la persecución política, los problemas económicos y el hastío. Hasta el pasado 12 de enero esa sensación de asfixia generalizada tenía una salida, se llamaba política de pies secos / pies mojados y el presidente Barack Obama la eliminó a pocos días de concluir su segundo mandato.

Las estadísticas no registran la frustración que atenaza a millones de habitantes de este lado del planeta

Los más acérrimos críticos de aquel privilegio migratorio aseguran que incentivó las deserciones y las salidas ilegales. Hay quienes critican también su injusto carácter al beneficiar con prerrogativas a quienes no escapaban de un conflicto bélico, un genocidio o un cataclismo natural. Olvidan entre sus argumentos que el desaliento también merece ser tenido en cuenta y computado en cualquier fórmula que intente descifrar la fuga masiva que afecta a una nación.

Un error similar al que cometen los organismos como la FAO, el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados o la Cepal que se especializan en medir parámetros al estilo de la cantidad de calorías ingeridas cada día, el efecto del cambio climático en los desplazamientos humanos o las décimas que decreció el Producto Interno Bruto de una nación. Sus reportes y declaraciones jamás sopesan la energía que se acumula bajo la frustración, el peso que tiene la decepción o la impotencia en toda migración.

Cuando más de tres generaciones de individuos han vivido bajo un sistema político y económico que no evoluciona ni progresa, se extiende entre ellos la convicción de que esa situación es eterna e inmutable. Llegan a perder el horizonte y en sus mentes echa raíces la idea de que nada puede hacerse para cambiar el statu quo. A ese punto han ido arribando muchos de los nacidos en Cuba después de enero de 1959 y que crecieron con la convicción de que todo había sido hecho por otros que los antecedieron.

Eso explica que un joven que poco antes dormía bajo un techo en La Habana tenía acceso a una cantidad limitada, pero segura, de alimentos a través del mercado racionado y pasaba sus largas horas libres en el banco de un parque se lance al mar en una balsa a merced de los vientos y de los tiburones. La falta de perspectivas está detrás también de una buena parte de los casos de migrantes isleños que han terminado en los último años en manos de traficantes de personas en Colombia, Panamá o México.

Washington no solo ha cortado una vía de escape, sino que la decisión de la Casa Blanca ha terminado por subir los grados de ese abatimiento que trae la crónica ausencia de sueños que caracteriza al país. La Ley de Ajuste Cubano, implementada desde 1966, se mantiene para quienes logren probar que son perseguidos políticos, pero la sensación más extendida entre los potenciales migrantes es la de haber perdido una última posibilidad de alcanzar un futuro.

Una barrera burocrática es poca cosa para quienes creen que en su patria no les queda nada por hacer

Sin embargo, ese menoscabo de la ilusión tiene pocas posibilidades de transmutarse en rebelión. La teoría de la olla de presión social a la que Obama ha cerrado la válvula de escape para que el fuego de las estrecheces internas y la represión la hagan estallar suena bien como metáfora, pero no incluye algunos importantes ingredientes. Entre ellos la resignación que desarrollan los individuos sometidos a realidades que se presentan como inmutables.

La creencia de que nada puede hacerse y nada cambiará se mantiene por estos lares como el principal estímulo para levar anclas y partir hacia cualquier rincón del planeta. La olla no estallará con un mar de gente en las calles derrocando al Gobierno de Raúl Castro y entonando himnos en ese soñado “día D” que tantos se cansaron de esperar.

Quienes crean que el cierre de una puerta migratoria actuará como el chasquido de los dedos que despierta a una sociedad hipnotizada a la conciencia cívica, se equivocan. La cancelación de esa política de beneficios en territorio estadounidense no alcanza para crear ciudadanos.

Una nueva barrera burocrática es poca cosa ante quienes consideran que han tocado su techo de vuelo y que en su patria no les queda ya nada por hacer. Esa callada convicción nunca aparecerá en las tablas, los gráficos de barras ni los esquemas con que los especialistas explican las causas de los éxodos y los desplazamientos. Pero desconocerla les hace no comprender tan prolongada escapada.

Lejos de los informes y de las estadísticas que todo lo quieren explicar, la desesperanza llevará a los migrantes cubanos hacia otros lares, reorientará su ruta hacia nuevos destinos. En lejanas latitudes florecerán comunidades que degustarán su consabido plato de arroz con frijoles y seguirán diciendo la palabra “chico” ante muchas de sus frases. Son esos que soltarán una lagrimita cuando vean en el mapa ese trozo de tierra largo y estrecho donde un día tuvieron sus raíces, pero sobre el que nunca pudieron dar frutos.

EL PAIS; ESPANHA

Yoani Sánchez es periodista cubana y directora del diario digital 14ymedio.

Última actualización el Lunes, 20 de Febrero de 2017 14:34
 
Venezuela fallida PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 26 de Marzo de 2017 12:40

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Por CARLOS ALBERTO MONTANER.- 

El asunto es más grave. El régimen chavista de Nicolás Maduro, sin duda, ha violado todos los incisos de la Carta Democrática Interamericana de la OEA y merece ser sancionado, pero suspender a Venezuela de la Organización de los Estados Americanos es poca cosa y, tal vez, llega muy tarde. El daño que ha sufrido esa sociedad ha sido muy profundo.

Peor que tratar de convertir a Venezuela en otra Cuba, es haberla transformado en otro Congo, un país caótico y desorganizado, dominado por jefecillos locales que viven a punta de cuchillo. Venezuela, además de ser un Estado forajido que agrede a los demás, es un Estado fallido que incumple sus propias leyes e ignora sus instituciones, del que ha desaparecido el principio de autoridad, la capacidad de reprimir se ha atomizado en mil centros violentos, y el aparato estatal no responde a las órdenes de quienes, supuestamente, mandan.

Peor que tratar de convertir a Venezuela en otra Cuba, es haberla transformado en otro Congo, un país caótico y desorganizado

Maduro, un señor que dice tonterías y baila salsa, dirige precariamente uno de esos centros. “Por ahora” es el más poderoso, pero sólo provisionalmente. Está a su alcance encarcelar a Leopoldo López o a Antonio Ledezma, porque la oposición actúa dentro de unos esquemas republicanos pacíficos y predecibles, pero Maduro no puede controlar a los miles de venezolanos de rompe y rasga, los malandros a los que el chavismo armó y les dio patente de corso para que desvalijaran y aterrorizaran a lo que llaman “la burguesía”, es decir, las personas empeñadas en tener una vida decente y normal.

Es la anomia total. La absoluta falta de principios, valores y normas civilizadas. Aunque quisiera, que no es el caso, Maduro tampoco puede impedir la producción y tráfico de estupefacientes. Esa, desde la perspectiva chavista, es solo una zona más de enriquecimiento. El narcotráfico apenas es una variante del delito. Lo practican muchos generales coludidos con los capos de la droga, e incluso sus propios parientes más cercanos, como sucede con sus narcosobrinos. Hay unos ladrones de cuello blanco que roban en PDVSA. Otros crean empresas de maletín para intermediar en las compras del Estado o reciben cuantiosas coimas de compañías como Odebrecht. En el fondo, son iguales.

¿Cómo llamarlos al orden si el chavismo ha sido una inmensa máquina dedicada a delinquir? El desalmado que mata a una muchacha para robarle un teléfono celular siente que lo que él hace no es peor que aprovecharse de las relaciones personales para obtener dólares a precios preferentes y enriquecerse por medio de cambios tramposos. Cada uno rebaña lo que puede y como puede. El perraje, que es impresentable, usa la navaja o la pistola para extorsionar o matar a cualquiera y huir de la escena del crimen a bordo de una moto. El bandido sofisticado utiliza un bolígrafo de oro, tiene cuenta en un paraíso fiscal, y se prepara para abandonar Venezuela en su propia avioneta tan pronto el barco comience a hundirse. Uno y otro se hermanan en la impunidad y en el desprecio por el país en que nacieron.

Raúl Castro está dispuesto a pelear hasta el último venezolano y ordenará a Maduro que resista y se atrinchere en el discurso antiimperialista

¿Qué más puede ocurrir en Venezuela? Dada la infinita incapacidad del régimen y la creciente pérdida de autoridad, puede suceder cualquier cosa. Ya está sucediendo. El default y la consecuente desaparición del crédito para importar alimentos están a las puertas. Como resultado de ello, es previsible una hambruna que mate a miles de venezolanos o los deje en puro hueso y pellejo. La ausencia prolongada de electricidad y agua potable no es descartable. Tampoco la aparición de unas infecciones monstruosas e incontrolables. Seguirá, in crescendo, la desesperante hiperinflación que va agregándoles ceros a los precios y puede llegar a cifras incalculables, como sucedió en Alemania en los años veinte del siglo pasado o en la década de los ochenta en países andinos del vecindario como Perú, Bolivia y Ecuador.

¿Cómo se le pone fin a esta pesadilla? Es difícil creer que Maduro se acoja al sentido común y busque una solución colegiada junto a la oposición, que es la infinita mayoría del país. Raúl Castro le ordenará que resista y se atrinchere en el discurso antiimperialista. Raúl está dispuesto a pelear hasta el último venezolano. Todo lo que le interesa a La Habana es continuar con el ordeño de la vaca lechera. No veo a Nicolás Maduro perdiendo unas elecciones y colocándole la banda presidencial a Henrique Capriles, a María Corina Machado, y mucho menos a Leopoldo López.

Se cumplirá, sin embargo, un dictum propio de estas situaciones: mientras más dure, y mientras mayor sea la destrucción de los fundamentos nacionales, más dolorosa y sangrienta será la cura.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Viernes, 31 de Marzo de 2017 13:35
 
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