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Artigos: Cuba
LA FE DE LOS CUBANOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Jueves, 08 de Abril de 2010 12:00

Por OSWALDO PAYÁ SARDIÑAS

Cuando estoy redactando las respuestas a los discursos del Señor Frei Betto, de la Señora Caridad Diego y del Reverendo Rául Suárez, publicados en el periódico Granma el Viernes Santo 2 de Abril,  me  comunican que en la prisión Combinado del Este al prisionero de conciencia Regis Iglesias Ramírez, le fue negada la asistencia a los oficios que celebró el Cardenal Ortega,  en ese centro de reclusión. Ningún prisionero de conciencia pudo estar presente en esos oficios.

Regis Iglesias, es un joven de Liberación, es uno de los Prisioneros de la Primavera de Cuba, vocero de nuestro movimiento, condenado a dieciocho años por impulsar el Proyecto Varela. Al igual que otros prisioneros de conciencia cubanos, se niega a vestir el uniforme de prisionero común. Pero Regis sabe, como todos nosotros, que para Jesús no son barreras las paredes y las rejas de esa inhumana prisión y que allí está con ellos celebrando su Resurrección.

A Regis y a muchos prisioneros políticos le imponen como condición vestir el uniforme de prisionero común para asistir a los oficios religiosos. Ellos no aceptan el chantaje.

Esa mentalidad del condicionamiento, es semejante  a la lógica del Señor Betto, según la cual, los cristianos pueden ser aceptados como tales para apoyar la revolución o más bien el proyecto totalitario impuesto en Cuba. Esa doctrina “de ponerse el uniforme” y no la del derecho inalienable de los hijo de Dios, ha estado en el fondo de la labor de Frei Betto en Cuba.

Frei Betto (no se si aun es fraile, lo digo con respeto) en Cuba ha sido la antitesis de la liberación, pues ha propagado la doctrina de la sumisión, del condicionamiento, del alineamiento de los creyentes con el totalitarismo como condición para el respeto al culto religioso.  Con su apoyo a un régimen opresivo, el no defiende el derecho ni la libertad de conciencia, sino que niega el derecho de los seres humanos cuya fuente es la primera libertad, sin condiciones, la libertad de los hijos de Dios.  Su visión es reaccionaria y palaciega, èl mira a los creyentes cubanos a través de Fidel Castro, por eso cuando  pactó su libro lo hizo a través de ese prisma. Betto prefirió hablar de Fidel y la Religión. Yo quiero hablar del pueblo de Dios, del pueblo y la religión, del cubano y su fe, como diría el padre Santana, que murió en la diáspora. Quiero hablar de otro fraile, fray Miguel Angel Loredo, siempre parte entrañable de nuestra iglesia, aunque está en el destierro, después de convertirse en “alguien molesto”. El fue y es, víctima de una patraña de estado, acusado con falsedades, juzgado y condenado a prisión donde estuvo por años. Estoy seguro, porque le conozco, en el no hay odio ni rencor, pero el ocultamiento de la verdad en cuestión, es una injusticia sostenida contra el y contra la iglesia y el pueblo de Cuba. Frei Betto pudiera denunciar esta injusticia contra otro fraile.   Si Betto viene al barrio del Cerro, aquí en el parque Manila, vera un letrero pintado en Julio de 2006, que dice “en una plaza sitiada la disidencia es traición”. Lo escribieron turbas del Partido Comunista, los Comité de Defensa de la Revolución dirigidos por la Seguridad del Estado, bajo órdenes del gobierno en represalia por el lanzamiento del Programa Todos Cubanos (www.oswaldopaya.org), algo que jamás se atrevería a publicar, como no ha publicado el Proyecto Varela. Ese domingo de Julio del 2006, regresábamos de la iglesia  mi esposa, nuestros  tres hijos y yo. Ahí estaban las turbas, apoyadas por policías uniformados, provocándonos, haciéndonos fotos y burlas con toda la fuerza de la cobardía que da este poder. Días después completaron el cartel poniendo como firma “San Ignacio de Loyola. Otro acto de repudio el 29 de Julio de ese año, también frente a mi casa y terminaron cantando la Internacional. “Ni cesar ni burgués ni Dios” dice, en su nostalgia estalinista. El asunto es que en el Libro de Ignacio Ramonet (el de Le monde Diplomatic) que al parecer ya se escribía por aquellas fechas, aparece en las primeras paginas la frase “en una plaza sitiada la disidencia es traición”.

Ramonet al igual que Betto hizo un libro con Fidel Castro, pero de 100 horas, en eso superó sus 23 horas. Por eso, por la cuestión de los libros es que cito este hecho. Yo se que los cubanos piensan y piensan bien.

Frei Betto aquí en Cuba es un hombre del palacio, no ha defendido al pueblo, sino al status de la minoría de poder, no ha defendido a los pobres que no tienen  ni  voz para decir que son pobres. Aquí en Cuba puede hablar a través de Granma, órgano oficial del Partido Comunista e insultar millones de creyentes cubanos, desfigurando la historia y la realidad de la persecución y de la opresión que hemos sufrido y que sufrimos. Betto, oculta el intento del régimen comunista, de descristianizar  nuestra vida,  nuestra cultura. De esa manera, el régimen, pretendía anular o silenciar la fe de los cubanos, la raíz cristiana y la memoria cristiana  de nuestro pueblo. Esa descristianización le era imprescindible para someter al pueblo totalmente y apropiarse perversamente de la persona humana. Toda una política de estado y doctrina de estado que se realizaba en la negación sistemática de las creencias de los cubanos, de su moral, de sus valores, de su familia y de las tradiciones cristianas del pueblo. Se realizó en la persecución, el confinamiento en campos de trabajo forzado a miles de jóvenes creyentes, el despojo abusivo. Se realizó y se realiza en la exclusión, la infamia contra los hijos y padres de la iglesia, el chantaje, el boicot, el adoctrinamiento ateo bajo coacción despiadada contra niños indefensos, los abusos mas cobardes, el destierro y el martirio. Betto lo reduce todo irrespetuosamente diciendo que era una cuestión de “prejuicio de los comunistas y miedo de los creyentes”. Ante todo y por justicia debo decir a nombre de unos miles de cubanos, que todo ese horror, no logró que negáramos nuestra fe ni nuestra pertenencia a la iglesia. Muchos por esa causa sufren aún el destierro, en la iglesia de la diáspora cubana y otros dentro de Cuba, pero sin miedo Señor Betto. Se convierte Frei Betto, en alentador de la intolerancia y de la imposición de la mentira abusando de la desventaja de un pueblo amordazado,  reforzando el daño a nivel mas profundo que ha hecho al ser humano este orden sin derechos, que todavía se impone por el miedo. El pueblo cubano no necesita, ni quiere que alguien venga de afuera a  ocupar el lugar de capellán del trono, porque es un lugar que ningún miembro de la iglesia en Cuba aceptó, ni aceptará jamás.

En Cuba, puede que hayan muchos comunistas, el caso es que siempre han habido muchos mas creyentes, inclusive cuando los comunistas no podían decir que eran creyentes.  Hay  un régimen de miedo contra los creyentes, contra los comunistas, contra los comunistas creyentes y contra los ni son creyentes ni comunistas, porque es el miedo contra los cubanos.

El camino de cambios pacíficos que proponemos junto a la mayoría de los que están en prisión injusta, lo pueden encontrar resumido en el documento “Unidos en la Esperanza” ( www.oswaldopaya.org). Yo lo invito a Usted Señor Frei Betto a un debate o diálogo sobre esto y sobre lo que Usted quiera, en los medios de difusión cubanos, que paga el pueblo, pero que Usted usa y nosotros no podemos usar para expresarnos.

Si Frei Betto quiere servir la causa de la justicia y la paz, que promueva el dialogo entre cubanos, sin exclusiones, como hombres y mujeres libres. Aunque lo tendrá que hacer desde el extranjero, porque si se atreve a hacerlo, ya no entra mas a Cuba. Al menos por ahora. El lo sabe, el sabe que aquí él tampoco es libre, aunque puede ser libre si  se une en el espíritu del Movimiento Cristiano Liberación.

El perdón y la reconciliación lo lograremos en un ambiente de confianza y esa solo se da en el respeto a los derechos y a la libertad de todos y cada uno de los cubanos, sin condiciones. Eso si es liberación.

 

 

 

Oswaldo José Payá Sardiñas

Coordinador del Movimiento Cristiano Liberación

Domingo de Resurrección del año 2010

 

Última actualización el Jueves, 08 de Abril de 2010 12:01
 
Cuba, final del juego PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 07 de Abril de 2010 10:40

Por ZOE VALDÉS

Después del asesinato de Orlando Zapata Tamayo, al que su carcelero privó de agua durante 18 días, mientras el reo se extinguía en una huelga de hambre en la que exigía mejoramientos carcelarios, de otras huelgas de hambre por parte de opositores -como son los casos de Guillermo Fariñas y de Franklin Pelegrino- y de huelgas y ayunos de presos políticos, además de siete días de marcha de las Damas de Blanco, en las que se hizo sentir la represión y la violencia en su contra, de una paliza a Reina Luisa Tamayo Danger, madre de Orlando Zapata Tamayo, después de todo eso, sin contar la crisis de corrupción entre los jerarcas de Cubana de Aviación, y de empresarios extranjeros encarcelados, después de todo ese rosario de desgracias, por fin, habló Raúl Castro.
La única novedad del discurso de Raúl Castro es que amenaza con hacer desaparecer Cuba.

¿Qué dijo que valiera la pena? En síntesis, nada. Habló de un país hundido en la miseria y en el desencanto, aunque lo hizo con fintas, (más que metáforas, a él no se le dan los giros literarios en los que su hermano era un experto), porque bien sabe él que ese país lo han hundido él y su hermano, nadie más, volvió con el teque o descarga verborreica al referirse a los enemigos, al eterno imperialismo yanqui, y la novedad fue, un estreno: el enemigo europeo; era de esperar. Siempre que quieren créditos bancarios, se ponen a lloriquear como víctimas.

Y entonces, espantó con esa maravillosa frase amenazadora: "Este país jamás será doblegado. Antes prefiere desaparecer, como lo demostramos en 1962". ¿Estará dejando entrever que Vladimir Putín jugaría el papel de Nikita Krouchtchev? Mediocre momento de histrionismo; a lo más que puede aspirar Raúl Castro es a estas maromas de saltimbanqui, que sólo lo colocan no sólo fuera del juego, sino en el punto final del mismo.

Lo que resulta evidente es que se agotaron los grandes y memorables instantes (que duraron medio siglo), de su hermano mayor acaparándose el show. Pobre Raúl, hasta para su propio espectáculo llegó tarde, justo en el minuto en que se corren las cortinas que sellan el desenlace. No se ha dado cuenta aún de que, aunque coloque al niño balsero Elián González, hoy convertido en un joven sumamente serio y triste, vestido de militar, a tartamudear unas parrafadas mal aprendidas, el reflector del mundo se ha enfocado en los verdaderos protagonistas del cambio, en Óscar Elías Biscet, en Ariel Sigler Amaya, en Ricardo González Alfonso, en Guillermo Fariñas, en Franklin Pelegrino; en las valientes Damas de Blanco, y en la madre de Orlando Zapata Tamayo, la señora Reina Luisa Tamayo Danger, quien después de haber sido apaleada por los agentes de la seguridad del Estado, cuando se dirigía a la iglesia, no ha vacilado en enviar su denuncia al mundo, reclamando que nos hagamos eco de sus exigencias, que no son otras que las de una madre a la que no le han entregado aún el acta de defunción de su hijo asesinado, y que exige respeto, libertad, para que pueda haber paz.

Raúl Castro, con esa poca gracia que lo obligó a vivir a la sombra de su hermano, afirma que no aceptará chantajes, y, sin embargo, chantajea al mundo amenazándolo con que hará desaparecer la isla. Ah, curioso, ya no es que irán los americanos a invadirla y a bombardearla, ellos solitos se encargarán del último pistoletazo, del tiro de gracia final. Muy gracioso, si no fuera porque ya nadie lo escucha, aun cuando lo aplaudan, ¿o es que lo habrán escuchado alguna vez?

Lo que sí habrá que recordarle a Raúl Castro, aunque seguramente lo tendrá muy fresco en su memoria, es un poema de Heberto Padilla, del poemario que desencadenó los juicios estalinistas en la isla, un proceso que empezó en 1968 y culminó con el encarcelamiento del poeta en 1971, y que como broche de oro no tiene desperdicio:

Para escribir en el álbum de un tirano
Protégete de los vacilantes, / porque un día sabrán lo que no quieren. / Protégete de los balbucientes, / de Juan-el-gago, Pedro-el-mudo, / porque descubrirán un día su voz fuerte. / Protégete de los tímidos y los apabullados, / porque un día dejarán de ponerse en pie cuando entres.

Zoé Valdés, escritora cubana, vive exiliada en París.
06/04/2010
Última actualización el Miércoles, 07 de Abril de 2010 10:43
 
El mito se derrumba: la responsabilidad histórica del exilio cubano PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 05 de Abril de 2010 14:46

Por HUBER MATOS ARALUCE

El multitudinario y patriótico desfile en Miami, seguido por las marchas en Los Ángeles, New York y otras ciudades, trajeron a la superficie una realidad sepultada por años de fracasos y frustraciones: los cubanos del exilio podemos agruparnos alrededor de diferentes banderas políticas y ventilar nuestras diferencias ideológicas como enemigos al parecer irreconciliables; pero cuando el clarín suena, somos un solo pueblo que ama a Cuba y que nunca la ha olvidado.

Pero ¿durará el entusiasmo? ¿Estamos ante un fervor pasajero? ¿Morirá cuando la tiranía no se desmorone ante nuestros ojos, como tantos esperan?

Corremos el peligro de confundir la etapa final del castrismo – que puede durar su tiempo - con un colapso cercano e inevitable. Estamos celebrando la victoria antes de ganar una batalla en la cual la mayoría de los exilados todavía no ha decidido participar.

La tarea no es ni fácil ni corta. Cada cubano exiliado debe evaluar si ya cumplió con quienes luchan en Cuba, o si aprovechará la oportunidad histórica de ayudar a enterrar un régimen enfermo y a sembrar el árbol de la democracia en su lugar.

Cada compatriota se debe preguntar si quiere ser espectador o protagonista. Si va a contribuir con los aplausos desde la gradería o si va a asumir la responsabilidad que le corresponde.

En Cuba hay una oposición que ha mostrado valor y determinación. Es un pequeño ejército de activistas que día a día no saben ni cómo van a alimentar a sus familias. Sin embargo, no descansan y luchan sin recursos.

Ni Orlando Zapata, que murió sin saber el impacto trascendental de su muerte, ni los presos políticos, ni las Damas de Blanco, ni los disidentes se detuvieron a esperar las condiciones ideales para enfrentar al régimen.

No esperaron que el pueblo cubano perdiera el temor, que las organizaciones del exilio o de la isla se unieran, que Washington los ayudara o que España y Latinoamérica dejaran de coquetear con el castrismo. Simplemente dieron un paso adelante.

El exilio debe emularlos. La decisión de participar en este esfuerzo es una cuestión de índole personal: se simpatiza con los que luchan por la democracia o se es indiferente. Si la decisión es la de la solidaridad, hay que actuar.

Ya sea que usted decida apoyar a quienes en la isla organizan el partido Cuba Independiente y Democrática (CID), o bien que escoja alguna otra opción, le invito a que sea selectivo; a que estudie, pregunte y le dé seguimiento a su patrocinio.

El exilio cubano puede influir de una manera determinante en el fin del castrismo y en un auténtico tránsito a la democracia, evitando que una negociación a espaldas del pueblo cubano, le arrebate de nuevo su soberanía.

Estas marchas patrióticas han derrumbado el mito del derrotismo que tanto daño ha causado hasta ahora. Ha comenzado una nueva etapa y solo asumiendo la responsabilidad que nos corresponde, cumpliremos con los que ayer murieron por la libertad, los hoy se sacrifican por ella y los que mañana y siempre la defenderán. No atrasemos la ayuda a los compatriotas que en Cuba harán buen uso de ella.

Patria, Pueblo y Libertad

San José, Costa Rica

Última actualización el Lunes, 05 de Abril de 2010 14:51
 
EL BOBO DE LA YUCA PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 04 de Abril de 2010 03:10

Por JORGE HERNÁNDEZ FONSECA

El bobo de la yuca es un tonto inútil porque destila bobería por los cuatro costa'os. A pesar de ser un tipo chévere y expansivo, y gustarle mucho los periódicos, él casi nunca entiende muy bien lo que quieren decir las muchas noticias que siempre está leyendo.

“BRUNO Y ALARCÓN DICEN QUE ‘CUBA Y LA DICTADURA’ SON LA MISMA COSA”

Él leyó hace unos días que el Canciller cubano Bruno Rodríguez se cansó de hablar mal de los huelguistas de hambre en Cuba, acusándolos de ser partes de una campaña “contra Cuba”. El bobo se quedó como que loco. ¿Cómo es que un cubano, en Cuba, puede hacer una campaña contra Cuba? ¿No será que la campaña es contra “la dictadura” y que el Canciller quiere asociar ‘Cuba’ a la ‘dictadura’ que la oprime?

El bobo de la yuca está cada vez más confuso, porque hoy leyó la misma diatriba, pero de parte de Alarcón. El bobo cree que Alarcón es un hombre inteligente (por el cabezón que tiene) pero leyó de él la misma frase que dijo Bruno. El bobo, en su bobería, pensó que si dos “altos dirigentes” de la dictadura insistían en confundir a ‘Cuba’ con la ‘dictadura’ que la oprime, es que debe haber algo de verdá en eso… y se quedó medio convencido.

El bobo de la yuca leyó sin embargo otra noticia que lo dejó mal. Uno de los huelguistas de hambre, en Cuba, aclaró por radio e Internet que él no era “un instrumento de los enemigos de la revolución”, sino “un enemigo de la revolución”. El bobo no quiso creer lo que leía, porque una declaración de esas jamás la había leído, de un cubano, en Cuba.

El bobo de la yuca, que come mucho trapo y mucho papel, pero que de comemierda no tiene un pelo, está seguro de que cuando al guapo del barrio le dan una ‘bofetá’ de ese tamaño, atrás vienen muchas otras y que el tumba’o de Bruno y Alarcón confundiendo ‘Cuba’ con la ‘dictadura’ que la oprime, le está llegando la hora de “recoger los bates” y irse con su “música a otra parte”.

 

03 de Abril de 2010

http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Domingo, 04 de Abril de 2010 03:14
 
Silvio, el”Che” de la Trova PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 03 de Abril de 2010 12:46

Por PEDRO CORZO

Silvio Rodríguez ha sido un icono de la revolución cubana, solo comparado a Ernesto Guevara y el propio Fidel Castro. Si se fuera a seleccionar un artista para simbolizar la revolución, nueve de cada diez cubanos dirían sin poner reparos que ese dudoso honor le corresponde a este trovador de notable talento que entregó su alma al diablo del castrismo.

No cabe dudas que una cercana rival sería Alicia Alonso, pero Silvio por practicar un arte más popular, que llega más directamente al pueblo y en consecuencia se presta a una mayor politización, obtendría la victoria. Otro canta autor notable es Pablo Milanes, el resto de los creadores del castrismo independientemente a su vocación de servicio a la dictadura, han logrado cierto relieve por la conjunción del talento y la inversión política y económica que la dictadura hizo en ellos.

Valdría la pena un día investigar cuanto se ha gastado el castrismo en promover figuras nacionales y extranjeras. Cuantos festivales, libros, conferencias, seminarios, viajes, instituciones culturales de diferentes tipos y conciertos, entre otras actividades, ha auspiciado el estado mecenas cubano que al final de cuentas le cobra bien caro la obediencia a los artistas que distingue.

Silvio y Pablo Rodríguez han sido parte sustancial de la historia del arte cubanos, pero también de la política, en todos estos años. El talento de uno y el otro  le fue muy útil al castrismo. Fueron los arquetipos de una juventud que se identificaba con el nuevo orden. La irreverencia siempre prudente, como la que se aprecia en ¡Ojala!, siempre fue excusada. Ellos le cantaban a la utopia, al hombre nuevo, al nuevo mundo que se forjaría en la isla del doctor Castro.

En los tiempos duros. Cuando la censura se impuso y muchos artistas conocieron el exilio, la cárcel y hasta la muerte por defender sus convicciones, estos virtuosos de la trova en el mejor de los casos practicaron un silencio cómplice, o explicito en el caso de Rodríguez, que aceptó ser diputado a una Asamblea Nacional, que él, mejor que muchos, sabia que no representaba al pueblo.

La ternura de la poesía de ambos y las melodías de sus composiciones eran propicias por igual para un  primer beso, una guardia en una trinchera con el fango hasta el cuello o empuñar el fusil para ejecutar un enemigo. El arte de los dos se prestaba mágicamente para engalanar la épica revolucionaria, en particular para hacer hervir la sangre a aquellos que están siempre dispuestos a soñar, aunque para ello haya que matar al cordero.

La Nueva Trova marcó un hito en la historia de Cuba, y en la del mundo de habla hispana. Silvio y Pablo, por mucho tiempo ambos perdieron el apellido consecuencia de la inmensa simpatía que le profesaban en la isla y fuera de ella, recorrieron el mundo con un mensaje de amor, justicia y paz, mientras en la isla de los dos, esos sentimientos y conceptos estaban ausentes.

Con el tiempo la figura de los dos trovadores se agotó en el terruño que les vio nacer. Sus admiradores, que siempre les asociaron al proceso, se percataron que todos envejecían, pero no de igual manera. Silvio y Pablo se enriquecieron, vestían y viajaban, poseían bienes con los que sus compatriotas no podían soñar y junto a sus antiguos patrocinadores seguían defendiendo un modelo político fracasado que solo había funcionado para quienes detentaban el poder, o para quienes estaban dispuestos, a la sombra de la miserable vida de los otros, brillar hasta el fin de los tiempos.

Silvio Rodríguez, regresando al titulo de estos apuntes, ha sido una especie de Ernesto Guevara en lo que respecta a la promoción de la cultura del castrismo en el exterior.

Si el guerrillero argentino-cubano personifica la violencia revolucionaria, el odio como maquina selectiva para matar y es la bandera de aquellos que quieren el cambio sin saber donde les conduce, el talentoso juglar, particularmente en Hispanoamérica, ha sido la figura artística de Cuba que mas identifican con la revolución, no porque su público lo haya querido, sino porque él se ha prestado a dar la imagen de un artista comprometido con la justicia y la igualdad que supuestamente existen en la isla.

Silvio y Pablo han sido artistas plenamente identificados con la dictadura. El presente es consecuencia del pasado que ellos ayudaron a construir. Lo que ocurre hoy, también sucedió ayer. Los vecinos de Dachau y Treblinka afirmaban que ellos nunca vieron el humo ni sintieron el olor a carne quemada, pero los campos estaban allí, y lo que ha sucedido en Cuba durante cincuenta y un años ha estado a la vista y los oídos de estos notables trovadores, que a pesar de la sensibilidad que les caracteriza, no han escuchado el clamor del silencio que aplasta a sus compatriotas desde hace mucho tiempo.



Pedro Corzo

Última actualización el Sábado, 03 de Abril de 2010 12:48
 
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