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Artigos: Cuba
Una Cuba nueva ha nacido y busca su destino PDF Imprimir E-mail
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Jueves, 11 de Marzo de 2010 11:34

Por HUBER MATOS ARALUCE

El castrismo cayó en su propia trampa.  No imaginó las repercusiones.  Decidió dejar morir a Orlando Zapata después de acorralarlo con condenas y maltratos,  y de privarlo  de agua durante 18 dieciocho días.  Entonces Guillermo Fariñas, con su protesta solidaria y un lenguaje audaz e inteligente, les hizo frente.  Este ex combatiente castrista de la guerra de Angola ha demostrado, entre otras cosas, que a la hora de ventilar trapos sucios él sí puede y la tiranía no.

La maquinaria castrista, atrapada en sus propios embustes, ha reaccionado torpemente. ¿Quiere decir todo esto que estamos ante las puertas del cambio? ¡No! Estamos en el camino de la victoria de la libertad, que es en la misma dirección, pero no en el momento histórico final.  Sin embargo hay razones para sentirse optimista. ¿Por qué?

 

1)     Porque la dictadura ha perdido completamente la credibilidad y tiene que recurrir a la represión como único medio para contener el descontento de la inmensa mayoría del pueblo cubano.

 

2)     Porque la tiranía ha perdido lo que ellos llamaron la batalla de ideas.  Con todas sus promesas convertidas en fracaso no puede ofrecer a la juventud ni prosperidad ni justicia; por eso eluden hablar del futuro.  Insisten en la temática de la agresión imperialista con una generación que no se deja manipular por los argumentos del bloqueo.

 

3)     Porque el fracaso del totalitarismo marxista y de la economía estatizada en el mundo deja a la democracia multipartidista, con economía de mercado, como la única opción atractiva para los nuevos cubanos.

 

4)     Porque para sobrevivir, la tiranía castrista siempre ha dependido de subvenciones y de complicidad.  Hoy depende del subsidio chavista como ayer del de la URSS, pero nadie puede garantizar la permanencia de Chávez.  Sin éste, la complicidad de gobiernos como los de España   y Brasil  puede ser transitoria.

 

5)     Porque la condena internacional contra los atropellos del régimen está teniendo una repercusión positiva en el pueblo cubano. Los cómplices internacionales quedan al descubierto cuando un gobierno como el francés  protesta por los abusos en Cuba, y cuando el presidente del Parlamento Europeo, Jerzy Buzek  declara que: “No se debe guardar silencio ante la violación de los derechos humanos en Cuba…es muy triste que un joven pierda su vida por querer protestar contra los abusos del gobierno."

 

Ha pasado medio siglo, muchos patriotas cubanos han quedado en el camino.  Pero como el agua de los ríos, la vida en los pueblos se renueva constantemente.  Una Cuba nueva ha nacido y busca su destino. Nada la detendrá. Es la Cuba de José Martí, es la Cuba de Orlando Zapata, el albañil que “venció, aún a costa de su vida.”

 

San José, Costa Rica

 

Última actualización el Jueves, 11 de Marzo de 2010 13:52
 
LLEGÓ LA HORA DE LA UNIDAD DE CUBANOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 10 de Marzo de 2010 14:13

Por: JOSÉ L. MARTEL

No quisiera saber ni hacer un censo si eres pacifista o guerrerista; ni saber aquí en Estados Unidos si votastes por Obama o McCain; si eres conservador, liberal o de ambos bandos extremista o moderado; ni si llegastes en el 1959 o 60, si fuistes de la gente de Camarioca del 70, Mariel 80, Maleconazo 94 o después del 2000. Si dejastes familiares en Cuba o si tus padres, hijos y demás siguen adentro y si tienes que visitarlos. No importa si no mandas remesas o si mantienes a tu gente con lo que ganas aqui o no tienes a quien enviarle dinero. Lo que si importa y de ser consigna nacionalista cubnna es luchar unidos por la  democratización libertaria de Cuba.

La muerte por asesinato de Orlando Zapata Tamayo no ha sido en vano en esta frontal contra la tiranía, a un Guillermo Fariñas empeñado en morir si todos los presos politicos no son liberados. Ya son 51 años de dictadura y los Castro envejecidos pero aún tiranizando a la patria es necesaria la unidad de todos. Aqui un exilio dividido y fajado por líneas y críterios; por visiones y conceptos; y desnudados ante esos asesinos que nos enfrentan y utilizados en muchas ocasiones donde gozan de nuestras absurdas discrepancias y fajazones intensas la reconciliación y unidad de todos se impone. Despertemos y después de este golpe tan duro de perder a un héroe  un mártir, tener en esas prisiones a más de 200 presos políticos y de conciencia incluyendo a figuras como: Oscar Elías Biscet, Diosdado Gonzalez Marrero, Eduardo Díaz Fleitas, Fidel Suárez , Nelson Molinet y cientos más, tomar experiencias y conciencias de crear un solo frente de lucha creando la unidad que nunca hemos tenido aqui en este exilio de Miami.

La solución es de cada uno de nosotros. Aprovechar la situación internacional que por primera vez vemos a la Unión Europea condenando mediante resoluciones a Cuba pidiendo la libertad de los presos políticos e indignados por el fallecimiento de Orlando Zapata Tamyo y no dejar morir a Guillermo Fariñas Hernández. La posición de Francia ante estos hechos y las acusaciones de los legisladores españoles dentro de su parlamento en contra de la politica entreguista de Zapatero-Morantinos hacia Cuba y su desnudez ante Chávez. A Fariñas lo veo como el Gandhi cubano, un pacifista consagrado a ofrendar su vida por una causa justa. Si lo fué en la Inda porque no en Cuba. Las declaraciones de Antonio Bonne Carcacé son claras, si cae Fariñas lo replazo yo en esa huelga de hambre y la lista no termina una verdadera batalla de "carrera de relevos" con un solo propósito llegar a la meta.

Creo que la luz que se disipa al fondo del tunel es vista y creo que la "chismosa" del oficialismo se le apaga. Los tiempos van cambiando el panorama cuando ya un pueblo martirizado, pisoteada y sin esperanza "ha dicho basta y creo que tenemos que andar" sería esto una realidad o un espejismo de ver agua al llegar a un oasís del desierto cubano.

Miami, Florida, USA.
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Lic. José L. Martel
Periodista
Premio "Orden José Ma. Heredia" -INPL 2007
Premio  Estocolmo -Periodismo Digital-2009
Yoani Sánchez y su GENERACION Y
http://vocescubanas.com/generaciony
http://bitacoraparticipativa.blogspot.com/
http://victorcaamano.blogspot.com/
Última actualización el Miércoles, 10 de Marzo de 2010 14:14
 
EN CUBA SI SE MALTRATA, SE GOLPEA, SE VEJA y SE TORTURA PDF Imprimir E-mail
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Martes, 09 de Marzo de 2010 11:39

Por RICARDO SANTIAGO MEDINA SALABARRÍA

Dando lectura a la II parte de su reflexión “El último encuentro con Lula” del 1º de Marzo de 2010, pude leer en uno de los párrafos finales “Lula conoce desde hace muchos años que en nuestro país jamás se torturó a nadie, jamás se ordenó el asesinato de un adversario, jamás se mintió al pueblo” Entiendo esto, por la situación generada para el gobierno de Cuba, tras el deceso del Prisionero de Conciencia Orlando Zapata Tamayo, reconocido como tal por Amnistía Internacional.

Yo: Ricardo Santiago Medina Salabarria, de 41 año de edad, vecino de Santo Tomas # 359 (azotea) entre Árbol Seco y Retiro, municipio Centro Habana, sacerdote de profesión, hago pública mi inconformidad y afirmo que EN CUBA SI SE MALTRATA, SE GOLPEA, SE VEJA y SE TORTURA, a los adversarios del gobierno.

El 1º de agosto de 1994 falleció mi tío menor Osvaldo Medina Dulzaide, de 33 años de edad, a consecuencia de una golpiza. Como causa de muerte se certifico “asfixia mecánica” su cuerpo mostraba varios hematomas, este acto fue denunciado por mi el 22 de de Marzo de 2003, tras escuchar el discurso del entonces jefe de la diplomacia cubana Felipe Pérez Roque, en el pleno de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, el miércoles 16 de marzo, en la que pedía un solo caso de un preso maltratado en las cárceles de Cuba.

En un proceso carente de garantías legales fui arrestado el 22 de julio de 2005 y fui golpeado, de igual forma mi esposa Katia Sonia Martín Véliz y mis dos hijas pequeñas (gemelas) que no alcanzaban los dos años de vida; Estuve 15 meses y 3 días en prisión y nunca fui presentado a ningún tribunal, además de negar todos los recursos presentados por mi defensa.

En mi transitar por estaciones de la policía, Departamento de Investigaciones de 100 y Aldabó, prisión provincial de Pinar del Río y Prisión de Taco-Taco, municipio San Cristóbal, provincia de Pinar del Río, (en el entretiempo del 17 Mayo 06-25 Octubre 06) fui testigo de dos golpizas de las que fuera objeto Orlando Zapata Tamayo, estas golpizas fueron ordenadas por el Mayor Juan Ramón Castillo Sánchez, jefe de la prisión Taco-Taco y tuvo pleno conocimiento de ello el Teniente Coronel Abel Santovenia Po, Director Provincial de Cárceles y Prisiones, en otras dos oportunidades Zapata Tamayo fue encadenado y esposado por más de 12 horas. Yo fui testigo. Por protestar fueron golpeados y encausados 4 presos comunes.

-El 24 de febrero de 2006, por leer un comunicado, fue golpeado el recluso Ariel Hernández Paula, residente en Cabaña, municipio Mariel, a consecuencia de esta golpiza le desprendieron los riñones, a este recluso se le negó la asistencia religiosa en la sala de penados del Hospital Provincial Abel Santamaría el Jefe de la Prisión Provincial de Pinar del Río,  Mayor Jesús.

-También doy testimonio de palizas en contra de los Prisioneros de Conciencia Nelson Molinet Espino y Normando Hernández González quien fue arrastrado en presencia de los demás presos comunes, en el mes de abril 2006, Prisión Provincial Pinar del Río, dirigida por el Mayor Jesús.

-Mientras el presidente Lula estaba en la habana el 24 de febrero, era golpeada Yoani Sánchez, en la 4ta unidad de la PNR del municipio Cerro, ubicada en Infanta y Amenidad; Samper Jefe de Sección 21 la despidió momentos más tarde con escusas no aceptadas, por estar desteñido desdichadamente también fui testigo presencial.

Con mucho respeto me toca decirle al presidente de Brasil que en Cuba se tortura, se maltrata y se veja a los adversarios políticos.  A mi me consta que SI.

 

Ricardo Santiago Medina Salabarría

Ex prisionero político

Miembro del Ejecutivo Nacional del Partido Cuba Independiente y Democrática

Secretario de Presos Políticos

2 de Marzo 2010

 

Última actualización el Martes, 09 de Marzo de 2010 11:41
 
Libros y planchas de hierro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 08 de Marzo de 2010 10:56

Por RAUL RIVERO

La muerte es una mensajera eficaz y despiadada. En sólo una horas --con la agonía final de Orlando Zapata Tamayo-- puso en primera plana, en casi todo el planeta Tierra, un panorama general ampliado del empeño diario del presidio político cubano por no perder la esperanza ni la vida.

La noticia de la muerte del preso, un activista de base, albañil y plomero, conmovió a la comunidad internacional. Provocó una reacción mayoritaria de apoyo a los 200 hombres que continúan en los calabozos por disentir del régimen y un rechazo a la dictadura que ha dejado a la nación cubana sin pan y sin espacio público para la libertad y la palabra.

Lo que pasa es que la vida de un hombre es un precio muy alto para unas pocas horas de actualidad.

Los cubanos que viven en aquellos sótanos necesitan apoyos puntuales todos los días. Que sus nombres, sus rostros disueltos en cifras y estadísticas, recobren los rasgos humanos. Y sus historias civiles, las vidas de ellos con la familia y sus amigos, así como el prolongado tormento de cada minuto tras las rejas, tenga presencia en los ámbitos donde la palabra libre tiene otra carga de significados y el tiempo otro valor.

Hace falta, como complemento a la información y la denuncia, una labor testimonial. El trabajo sereno de contarlo todo sin el temblor provisional de la crónica periodística o el de una nota en un blog. Hay libros poderosos y reveladores que narran diferentes etapas del presidio político cubano.

La Asociación de Iberoamericanos por la Libertad y la Comunidad de Madrid presentarán ahora en España una obra que debe pasar de inmediato a esa biblioteca imprescindible para conocer, de primera mano, la vida dentro de las cárceles de Cuba.

Hablo de Pasión, prisión y destierro, un libro de 237 páginas, en el que el prisionero político Alejandro González Raga, arrestado y condenado durante la Primavera Negra del 2003, cuenta sus experiencias en cárceles de Ciego de Avila y Camagüey.

Es un libro singular porque está escrito desde las soledades provinciales donde no hay embajadas ni prensa extranjera, y el enfrentamiento con la represión y la penuria suele ser más descarnado y sin amparo.

ncluye un pliego fotográfico, documentos y cartas de presos políticos y el acta de la sentencia del autor (exiliado hoy en España), de Enrique Mayo (exiliado en Estados Unidos), del periodista Normando Hernández, condenado a 25 años, y del doctor Alfredo Pulido, con una pena de 14 años, que siguen encarcelados en aquella región de Cuba.

La lectura de Pasión, prisión y destierro, del periodista y activista González Raga (estuvo cinco años en prisión), produce una categoría de inquietud y de dolor que parecía que la civilización había abolido.

El libro, por su hondura, va a contribuir a que se sepa que el drama en prisión no es un relámpago, es un fuego constante. El repaso de esas páginas será un revulsivo para el asombro y la curiosidad que produce la muerte cuando ejerce su oficio de mensajera.

 

Última actualización el Lunes, 08 de Marzo de 2010 10:57
 
LA OBRA INMORTAL DE ZAPATA PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 06 de Marzo de 2010 00:09

Por:HÉCTOR PERAZA LINARES

El socialismo es utopía; el obrero, praxis. El primero es sinónimo de falacia, el segundo de autenticidad. El obrero nació primero que el socialismo.

Orlando Zapata Tamayo, el prisionero de conciencia cubano que el 23 de febrero falleciera después de 85 días en huelga de hambre, en reclamo al régimen castrista de un trato justo y humano para él y para el resto de los 200 presos políticos que hay en Cuba, tenía como oficio la albañilería y la fontanería, y, como profesión, la lucha por la libertad del pueblo que le vio nacer.

Fue un obrero de la libertad.

En términos marxistas sus manos constituían sus medios de producción. No poseía  fábricas, tierras, mansiones, empresas, medios de transporte (a no ser una destartalada bicicleta), ni ordenadores, teléfonos móviles, euros ni dólares. Fue propietario, eso sí, de una gran dignidad, de una inconmensurable valentía, de un gran amor a su pueblo y a los Derechos Humanos.

Orlando Zapata Tamayo, amaba tanto la vida, que murió por defender el derecho de los ciudadanos de la isla a vivir en libertad. Ya lo dice el Himno Nacional cubano: “No temáis una muerte gloriosa/que morir por la Patria es vivir”.

Zapata Tamayo vive, porque su martirio da vida y renovadas fuerzas a los once millones de cubanos que habitan dentro de la isla, así como a los casi tres millones de la diáspora, en su irrenunciable lucha por alcanzar la libertad y la democracia. Su muerte es un aldabonazo en la conciencia del pueblo cubano y del mundo libre.

Desde el punto de vista marxista, Orlando Zapata, no fue burgués, millonario ni explotador. Fue, simplemente, un obrero, un hombre que vivía del sudor de sus manos y de su frente, que trabajaba, como albañil-fontanero, en la tierra gobernada por la burguesía no prevista por Carlos Marx ni por Federico Engels: la comunista-castrista.  Burguesía de nuevo cuño que desde hace 51 años explota el sudor, la sangre, y el sin pan con terror en que malvive la inteligente, simpática, valerosa, hospitalaria, noble y risueña población cubana.

Los dirigentes comunistas cubanos, encabezados ahora por Raúl Castro, se dicen defensores de los derechos de los obreros… Orlando Zapata Tamayo, el humilde albañil de Banes, murió a consecuencia de las torturas que sufrió en las cárceles cubanas de manos de los esbirros del régimen comunista de los hermanos Castro, los más antiguos defensores y practicantes, en el mundo, de las  quiméricas teorías del autor de El Capital.

¿Qué diría Marx si resucitara hoy y conociera el calvario que tuvo que sufrir el obrero, albañil-fontanero, Orlando Zapata Tamayo? Lo más probable, cabe suponer, es que tirara al fuego sus Obras Completas, y volviera, furioso y decepcionado, a su tumba en el londinense cementerio de Highgate, no sin antes haber pedido perdón a la humanidad, y, en particular, al pueblo cubano, por el hecho de que sus teorías económio-filosóficas hayan propiciado la existencia de engendros totalitarios tan siniestros y perversos como el de los hermanos Castro.

El cuerpo de Orlando, fuerte y resistente por el ejercicio diario con ladrillos, bloques, palas, picos, piedras y con sacos de cemento, resistió innumerables torturas físicas y varias huelgas de hambre. Parece que los tiranos decidieron acabar con su vida porque en algún momento pensaron que era un ser inmortal.

Se equivocaron los tiranos. Vivo, no era inmortal. Muerto, sí lo es.

A partir del 23 de febrero el fantasma de Zapata persigue, sin tregua ni descanso, cada vez con más fuerza y universalidad, a los Castro y su opresivo sistema.

Ni el más marxista de los marxistas puede negar que Orlando Zapata Tamayo era un obrero genuino para quien, supuestamente, se hizo la llamada Revolución cubana. Revolución que ha llevado a cumplir prisión, en las más de trescientas cárceles surgidas después de 1959 en “La Perla de las Antillas”,  a más de medio millón de cubanos.

Intelectuales, políticos, científicos, artistas (incluyo al actor Willy Toledo que ha tenido la desfachatez de llamar terrorista a Zapata), y ciudadanos de la izquierda española: pregúntense si los gobernantes comunistas cubanos en realidad defienden los intereses de los que Marx llamaba proletarios. ¿Cómo es posible entonces que torturen hasta la muerte a un descendiente de aquellos obreros que propiciaron las primeras luchas a muerte contra sus “explotadores”, allá por el siglo XVIII? Pregúntense: ¿Qué crimen cometió Orlando, por ejemplo, para que la dictadura castrista le impidiera, criminal y sádicamente,  tomar agua durante casi veinte días, hecho que le produjo una irreversible enfermedad renal?

¿Quiénes son los terroristas en Cuba, señor Toledo? ¿Zapata y los que piensan y actúan como él, o los Castro y sus esbirros? ¿Sabe usted que Fidel Castro, en la prisión de Isla de Pinos, nunca fue golpeado, se cocinaba a su gusto su propia comida, y no hubo un solo día en que no se fumara varios de los mejores puros que se fabricaban en Cuba en aquella época? Para Zapata, la prisión fue un calvario. Para Castro, unas vacaciones turísticas. ¡Y Orlando no asaltó un cuartel!

Zapata Tamayo era de la raza negra. ¿Acaso los Castro, señor Willy Toledo, no se ufanan de haber acabado con el racismo en Cuba? Cabe preguntarse: ¿Lo matan por ser un opositor al régimen, o por ser un individuo de la raza negra que se opone al régimen? Los Castro no son ciegos. Ellos saben que en Cuba la oposición no tiene color. “Crisol de cubanía”, llama Fernando Ortiz al mestizaje en la isla. Entre los miles de opositores  los hay blancos, mulatos, negros y hasta descendientes de chinos. Los opositores entre sí se llaman hermanos. La madre es la Patria, blanca, mulata y negra,  esclavizada. José Martí Pérez, el Apóstol de la independencia de Cuba, lo fijó: “Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro. Cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro”.

Orlando, además de obrero, era oriental. Los Castro consideran a esa zona del país como su santuario. ¡Y le temen a los orientales! ¿Lo matan por ser un opositor al régimen, o por ser un ciudadano de la región oriental, históricamente la más rebelde de Cuba, que se opone al régimen?

Orlando tenía 42 años. Nació cuando los Castro llevaban ocho en el poder. ¿Acaso su edad escolar la pasó en escuelas norteamericanas? No, señor Toledo. Los cursó en Cuba. ¿Creció viendo canales de televisión norteamericanos, o leyendo el Nuevo Herald de Miami, o el periódico El ABC de España? No. Se crió viendo películas y dibujos animados soviéticos, que los niños cubanos de esa época llamaban “muñequitos de palo”, porque eran abominables y aburridísimos. Su adolescencia, juventud y adultez la tuvo obligatoriamente que pasar escuchando, o viendo, noticieros en los que, desde hace más de medio siglo, sólo salen las noticias o reportajes que hablan en favor de la dictadura y ensalzan el Culto a la Personalidad de los dos sátrapas o, que hacen críticas referencias, con acidez y odio permanente, a los Estados Unidos de Norteamérica y a los países desarrollados del mundo occidental, en general.

¿Qué fallo cometieron los ideólogos del marxismo-castrismo para que Zapata no se convirtiera, con el transcurso del tiempo, en el “Hombre Nuevo”, léase el “Hombre Sumiso y Servil” que la Revolución trató durante décadas, infructuosamente, de crear en la isla?

El yerro de los Castro es haber destruido a Cuba, esclavizado al pueblo cubano, y puesto grilletes a su iniciativa y  libertad. La equivocación de ambos dictadores es no querer aceptar que hay personas, como Orlando Zapata Tamayo, o como Guillermo Fariñas, uno de los actuales disidentes en huelga de hambre, que no se resignan a vivir sin libertad ni decoro, ni a permitir que su pueblo agonice y se consuma bajo la opresión, que no están dispuestos a callar y a no luchar contra la infamia y el escarnio de los más elementales derechos del ser humano.

Zapata murió. Probablemente, la dictadura deje también morir, en su vigésima cuarta huelga de alimentos y líquidos, a Fariñas. Le ruego, señor Toledo, que si tal desgracia sucediese, tenga el pudor de no acusar también a Guillermo de terrorista. ¡Si no se atreve a defender la viril y heroica actitud de estos hombres, que desde el fondo de una oscura cueva, pertrechados sólo de sus altruistas ideas, combaten a una poderosa tiranía armada de pistolas, fusiles, cañones y cárceles hasta los dientes, al menos cállese usted!

Orlando, obrero, de piel oscura, sin  propiedades, oriental, nacido con la Revolución, descendiente de los negros  que fueron arrancados del África y traídos a Cuba como esclavos, por supuesto, que no fue, ni siquiera de pensamiento, señor Toledo,  un terrorista, ni un agente de la CIA ni de ninguna potencia extranjera. Fue un hombre que se inmoló por amor a su pueblo. Y los hombres como él merecen el mayor de los respetos.

Zapata Tamayo, con permiso de Willy Toledo, además de un mártir de Cuba, es un mártir de la Humanidad. Porque de grandes hombres es sembrar amor.

Orlando, el albañil-fontanero, disidente y luchador por los Derechos Humanos, desde algún lugar cimero, con la adarga en un brazo y el machete en el otro, ha visto su funeral. Ha visto que su muerte no ha sido en vano. Que la noticia de su fallecimiento ha corrido en Cuba, como la pólvora, de boca en boca, y que la misma ha galopado por el mundo ocupando las primeras páginas de miles de periódicos, de papel y digitales, así como los titulares y comentarios de infinidad de noticieros radiales o televisivos.

Desde la atalaya donde vigilan los mártires, Tamayo, ha divisado que millones de personas, de los cinco continentes, han condenado a la dictadura castrista por el vil asesinato que la misma ha cometido contra su honrosa e insustituible persona. Ha oteado, incluso, que, aunque tímidamente, el presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pedido al gobierno de Cuba que libere a los presos políticos, y que su Ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, fan de los hermanos Castro, no se ha dignado a decir lo mismo.

Los mártires son omnipresentes, excelentísimo Ministro de Relaciones Exteriores.

Pero lo que más ha enorgullecido a Orlando, y por lo que vive convencido de que su muerte no ha sido en vano, es contemplar, desde su peculiar mirador, que su fallecimiento ha hecho el milagro, nunca logrado en 51 años de existencia de la tiranía castrista, de unir a los cubanos disidentes, del interior y del exterior de la isla, en dos objetivos esenciales y comunes para todos: la libertad de los presos políticos y la libertad de Cuba, las dos grandes pasiones de su vida.

En algún olímpico lugar han salido a su encuentro, para abrazarlo como se abraza a un hijo, próceres excelsos de la historia cubana presididos por José Martí Pérez, Antonio Maceo y Grajales, Máximo Gómez, Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte, Perucho Figueredo, Leonor Pérez, Mariana Grajales, Gustavo Arcos Bergnes, Mario Chanes de Armas, Pedro Luis Boitel, y, muy probablemente también, por Camilo Cienfuegos.

Una segunda e infinita comitiva que ha salido a su encuentro, la integran Abraham Lincoln, Vercingetorix, Juana de Arcos, el Cid Campeador, Simón Bolívar, Antonio José de Sucre, José de San Martín,  Martin Luther King, y el Papa Juan Pablo II, entre otras celebridades de la humanidad. Quizás, igualmente se ha sumado a tan ilustre cortejo, arrepentido y abochornado, Carlos Marx, seguido de cerca por Federico Engels.

¡Zapata  ha edificado una obra inmortal!

 

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Madrid, 5 de marzo de 2010

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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