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Artigos: Cuba
Luisa Ortega Díaz, la verdadera fiscal general de Venezuela PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 19 de Septiembre de 2017 16:12

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos.- Si José Martí hubiera vivido en estos tiempos, o si la Dra. Luisa Ortega Díaz, la valiente fiscal general de Venezuela – y no escribo ex-fiscal, a pesar de haber sido destituida de su cargo recientemente, porque no reconozco tal destitución por un organismo ilegal e inconstitucional– hubiera vivido en los tiempos de Martí, el noble escritor y político cubano le hubiera dedicado un ensayo, una crónica, o al menos, un breve artículo; pero de lo que no debe haber dudas, es de que la agudeza de su mirada, con aquella visión futura, quasi profética, y su pensamiento, de firmes convicciones y total entereza, se enfocarían en el actuar de la enérgica mujer que ha sido capaz –desde la humildad a pesar de su jerarquía, sin las pretensiones de un protagonismo merecido y finalmente ganado; pero sí con la certeza de un definitivo triunfo de la democracia, de los derechos de los venezolanos y de la restitución del orden constitucional de su patria– de enfrentarse a la dictadura venezolana, y de manera particular, a su presidente Nicolás Maduro.

Acudo de manera recurrente a José Martí, no solo por ser un apasionado defensor del pensamiento del autor de Versos Libres; sino porque en su tiempo fue uno de los cronistas más activos, y se refirió a los más disímiles temas, tanto de la política y de la sociedad, de la ciencia y el arte, de la filosofía y de la religión; amén de valorar con agudeza y sentido crítico a las más importantes personalidades de su tiempo.

Recordemos sus ejemplares ensayos y escritos dedicados a los filósofos Emerson, Alcott y Marx, al científico naturalista Darwin, al escritor Whitman, a los líderes religiosos Henri W. Beecher, Edward McGlynn, y muy especialmente el que hace referencia a la pensadora inglesa Annie Besant por motivo de su visita a los Estados Unidos, cuyo texto ha estado presente en mi pensamiento en la medida en que transcurren estos difíciles días para la jurista venezolana Luisa Ortega, muy distante en tiempo, estilo, profesión y pensamiento, de la también Doctora Honoris Causa en Leyes, Annie Besant, pero con un elemento en común, el sentido de la justicia y el deber de proclamar la verdad ante el mundo.

Besant adquirió su protagonismo durante la primera mitad del pasado siglo XX. Estuvo vinculada a la vida política de la India, país donde fue miembro de su parlamento, y fue defensora de su independencia junto a Gandhi, a pesar de ser de origen inglés, o como ella misma diría: irlandés. Ortega Díaz se alza en pleno siglo XXI contra una de las más terribles dictaduras del momento, y denuncia al presidente venezolano por crímenes de lesa humanidad y narcotráfico.

De modo que si el Apóstol cubano estuviera, al menos físicamente entre nosotros, con seguridad ya habría dedicado un colosal escrito a la luchadora venezolana; pero siendo prácticos, y como esto no podrá ser, y me siento en deuda con Luisa Ortega por haber permanecido en silencio, a pesar de tenerla siempre en mi pensamiento, es que me decidí a escribir sobre la inmaculada mujer que tiene temerosos a muchos de los protagonistas y defensores del régimen venezolano con sus bien fundamentadas acusaciones; aunque como es lógico, jamás podré aproximarme a ese estilo único de José Martí, pleno de un barroquismo extraordinario, ni a ese saber decir con los dotes de todo un aristócrata de la palabra, a pesar de su sencillez y su humildad.

La destitución, una vez que la llamada Asamblea Nacional Constituyente entró en acción, ha sido uno de los actos más siniestros cometidos por el régimen dictatorial de Maduro en los últimos tiempos. La fiscal general se negó a reconocer el último invento del régimen, y no solo esto, sino que se pronunció de manera enérgica contra lo que considera un acto fraudulento, algo que hizo no solo desde la óptica de su aguda apreciación, sino basada en una hipótesis fundamentada desde el punto de vista legal, apoyada con datos y denuncias de una empresa procesadora de datos involucrada en el escrutinio de la constituyente.

Esta denuncia ha sido capaz de hacerla desde su propia patria, aun con la certeza de que se enfrentaría a la persecución y a las amenazas del régimen, y que estaba exponiendo al peligro su propia vida. Más tarde desde Colombia, a donde primero se tuvo que refugiar, toda vez que su morada fuera allanada y supiera que se le estaba preparando su desaparición, continuó su denuncia con conocimiento de causa, y desde la perspectiva de la legalidad y lo jurídico, al ser considerada una experta en estos asuntos, dada su condición de doctora en leyes, y su cargo como fiscal general de Venezuela.

Esta mujer que ha demostrado una voluntad y una firmeza envidiables, se alza como un símbolo de la lucha del pueblo venezolano, y como un estandarte de la ética y el profesionalismo. Su histórica intervención el 23 de agosto en la reunión de fiscales de Mercosur, promovida por la Fiscalía de Brasil, constituye un alegato que ha marcado pautas definitorias ante la comunidad internacional en relación con el difícil drama del pueblo venezolano. Allí se refirió a la escases material de su pueblo, a las deficiencias de su sistema sanitario, a la corrupción de su gobierno, y creó las bases para un urgente accionar de la comunidad internacional que permita la captura del dictador Maduro, y su sentencia definitiva por los crímenes y violaciones que fundamentó con precisión y maestría.

De traidora la han acusado los seguidores del régimen de Maduro. Denunciar lo mal hecho y proclamar la verdad en todas partes no es traicionar. En cambio, situarse al lado del chavismo-madurismo constituye una ofensa a los ideales de Bolívar, a quien no traicionó.  “No tengo miedo, estoy dispuesta a enfrentar lo que sea para defender los derechos de los venezolanos”. (…) “Por estar al lado de las calamidades que está pasando en este momento el pueblo de Venezuela yo estoy dispuesta a sacrificar lo que sea”, han sido algunas de sus declaraciones en pos de la causa venezolana.

Pero los que no actúan y se mantienen en las penumbras del silencio, solo observando y criticando a aquellos que como la Dra. Ortega han experimentado la madurez política necesaria para asumir definitivamente su rol, también le han lanzado sus envenenados dardos. Se le ha acusado además de chavista y nos incitan a remitirnos a un pasado, en el que la valerosa mujer se opuso a las declaraciones de la relatora especial de la Organización de Naciones Unidas, ONU, Gabriela Knaul sobre la independencia de los jueces y fiscales en Venezuela.

Durante la vigésimo sexta sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU celebrado en Bruselas, en 2014, es cierto que se mostró defensora del chavismo al exponer sus opiniones en relación con el delicado tema de los derechos humanos en su país, lo que no le da derecho a nadie para atacarle. Hemos de vivir en un eterno presente, y lo cierto es que el presente de Luisa Ortega es digno de admirar al haber experimentado un viraje en su pensamiento político y en su proyección jurídica.

No obstante, en todos los hombres está latente la capacidad de evolucionar en todos los sentidos, y la madurez política no tiene lugar en un instante, sino que adviene como consecuencia de un natural proceso de desenvolvimiento intelectual que culmina con un viraje radical y renovador. Es esto, justamente lo que ha ocurrido en esta ejemplar mujer, que ahora le llaman de manera despectiva los simpatizantes del régimen madurista, turista mundial. Un turismo consistente en una evasión necesaria hacia Colombia, por cuanto, su vida corría peligro ante las amenazas de la dictadura, o la asistencia a una reunión convocada por los juristas brasileños, en la que denunció ante el mundo las implicaciones de la alta cúpula del gobierno de su patria en la corrupción y el narcotráfico, o responder a una ronda de preguntas en las cadenas televisivas de los Estados Unidos, país donde se encuentra actualmente, y donde asume sus gastos sin ser financiada por nadie, según sus propias declaraciones.

Desde la perspectiva de esa interiorización de su derecho individual por encima de todas las cosas, y al propio tiempo, respetando el derecho ajeno, Luisa Ortega se ha convertido, tal vez, sin ser consciente de esto, en una fiel exponente del liberalismo libertario moderno, algo que deberá tenerse en consideración al referirnos a su trayectoria dentro de la oposición venezolana.

Fue nombrada por la Asamblea Nacional – de mayoría chavista-  como fiscal general, en 2007, puesto que desempeñó por una década hasta su reciente separación por la Asamblea Nacional Constituyente. Desde su cargo, y su postura como jurista, alertó de la ruptura del orden constitucional cuando dos sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) le usurparon los poderes al Parlamento venezolano a finales de marzo. Desde entonces, sus denuncias no cesaron, pronunciándose contra el régimen por las violaciones de derechos humanos. De igual manera condenó y no reconoció a la Asamblea Constituyente, lo que considera el paso determinante para la instauración de un nuevo gobierno de facto y un duro golpe contra la constitución.

En los momentos de mayor tensión política, mientras se fraguaba el engendro madurista sobre la nueva constitución, miles de venezolanos protestaban en las calles, más de un centenar de jóvenes eran asesinados, y la opinión internacional se proyectaba de modo enérgico contra el gobierno de Maduro, pensé que la fiscal tenía sus días contados. Karma, dirían los hinduistas y budistas, destino, los católicos cristianos, suerte, los ateos y gente común. De cualquier modo, al parecer no estaba predeterminada su muerte, y la valiente mujer logró burlar a Maduro y su gente, y con su libre albedrío, cual símbolo de una libertad añorada y necesitada de todo un pueblo, salió de su patria pues se veía forzada a cambiar de casa cada noche ante el presagio de una inminente muerte o desaparición.

“Tengo una persecución permanente, en mi casa, los sitios por donde me desplazo”. (…) “Yo no sé qué oscuros propósitos y qué oscuros planes puedan ellos tener, no solamente privarme de mi libertad, sino también privarme de mi vida”, ha declarado.

La intachable señora que con clase y estilo, y a su vez sencillez innata, les ha dicho las verdades frente a frente, y las ha proclamado ante el mundo, ha sido la promotora para la oficialización de una orden de captura por parte de la INTERPOL. Si el asesino y narcotraficante sigue haciendo de las suyas en la patria de Bolívar, solo podrá hacerlo allí. Si da un paso fuera del territorio venezolano tendrá que vérselas con la justicia, y también esto es algo que debemos a la jurista y luchadora por los derechos humanos de los venezolanos.

Cuando esta odisea finalice – algo que nadie sabe en realidad, y cualquier pronóstico, incluido el que el propio autor de estas líneas ha expresado, es pura especulación, y nada deberá sorprendernos si tenemos en cuenta el caso de la dictadura comunista cubana con más de medio siglo de existencia– los nombres de Chávez y Maduro pasarán a engrosar el listado de tenebrosos dictadores de la historia continental, los de algunos de los líderes de la oposición pasarán al merecido lugar que les corresponde; pero el de Luisa Ortega Díaz, la fiscal general de Venezuela, ocupará un espacio permanente en la historia de la lucha pacifista y la resistencia del pueblo venezolano.

 
Elián, el niño tótem PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 28 de Agosto de 2017 17:01

Por FRANCISCO ALMAGRO DOMÍNGUEZ.- 

La cadena de noticias CNN ha coproducido el documental Elián, trasmitido el jueves 24 de agosto, y proyectada su retrasmisión para el viernes de esa misma semana. El filme de más de una hora de duración hace un extenso y bien documentado recuento de aquel evento, raro y a la vez común, del enfrentamiento entre el régimen y la diáspora cubana, sobre todo la afincada en el sur de la Florida.

Fantástico, porque el rescate de un niño en el medio del océano donde han perdido la vida miles de cubanos tratando de alcanzar la orilla opuesta está lleno de misterios, de verdaderos milagros. Común, porque el "caso" Elián no es el primero ni el último episodio de la pugna entre compatriotas en más de medio siglo; una lucha entre hermanos que ha lacerado a la familia cubana como ningún otro momento en la historia. Absurdo, agregaríamos, porque al pasar los años, enfriarse las emociones, podemos hacer un análisis objetivo, maduro, de lo sucedido. Y lo más importante: evitar cometer errores parecidos.

Todo comenzó aquel Día de Acción de Gracias de 1999. Para darle más mística al asunto, se dijo que la balsa solitaria con el niño de cinco años flotando cerca de las costas floridanas estaba rodeada de delfines, cual ángeles de la guardia marinos. El contexto no podía ser más propicio para la desdicha del niño en tierra, que había salvado la vida en el mar.

La Cuba de finales de los 90 pasaba por un momento crítico en el plano ideológico. La visita del papa Juan Pablo II en 1998 había traído esperanza y paz, dos palabras desaparecidas de los hogares cubanos. La gente regresaba a la Iglesia Católica. El Sagrado Corazón de Jesús, desempolvado, sustituía la imagen de Fidel en las salas de las casas de la Isla. La despenalización del dólar en 1993 había sido una estocada ideológica mortal: ahora valía la moneda del enemigo; la manera de conseguirla era marchándose del país o "resolviendo por fuera". El discurso "revolucionario" hacia aguas por doquier.

Los Estados Unidos de 1999 también eran débiles en ideas, en propuestas. Tiempo preelectoral, Bill Clinton había agotado su capital político en el affair Mónica Lewinsky. Si los demócratas querían seguir en la Casa Blanca debían parecer más duros que los republicanos, quienes preparaban varios candidatos de pedigrí familiar en el partido, como George W. Bush. En esa lidia tenían espacio los legisladores cubanoamericanos, por entonces con voces en el Congreso como la de la invencible Ileana Ross Lehtinen.

De modo que cuando aparece Elián, el niño naúfrago, están todas las condiciones dadas para que se convierta en un símbolo político para ambas orillas. Por un momento, desgraciadamente, se olvidaron los aspectos humanos y objetivos del hecho. El primero y más importante era, y seguirá siendo, el niño. Un chico de cinco años que ha perdido a su madre y aún tiene un padre que lo ama, sin lugar a dudas, le pertenece por derecho natural a su progenitor. No hubo ni habrá nunca justificación legal ni ética para querer separarlo de su padre. Este dilema, artificial, nunca debió politizarse.

Sabiendo de entrada que era una pelea justa, que podía ganarla, y tras entrevistar al padre —e investigarlo hasta el tuétano—, Fidel Castro se percata de estar ante una oportunidad insólita. Castro era un excelente peleador a la riposta; lanza un jab provocativo: entregar el niño en menos de 72 horas. El exilio se pone en guardia, y ataca: Elián nos pertenece, y no lo vamos a entregar. Habían cometido dos errores fatales que están en todos los manuales de guerra: no se echa la pelea que no se tiene la certeza de ganar, y el enemigo no puede escoger ni el terreno ni tomar la iniciativa en el combate.

A partir de ese momento, Elián se convirtió en un niño-tótem. El tótem es una figura simbólica, mitológica, a la cual la tribu atribuye todo tipo de milagros y dichas. Pueden ser objetos o animales. La función del tótem en las antiguas culturas amerindias era representar y guiar al pueblo. Quien vea las imágenes de este documental no puede sino sentir aprehensión por cómo, a ambos lados del mar, se hicieron fotos del niño en poses ingenuas, pedestres, tras las cuales marchaban miles de cubanos en Miami y en La Habana al mismo tiempo. Recordaban así escenas de histerias colectivas cubanas de otras épocas, como el "entierro del gorrión" (1868) y el fusilamiento de los estudiantes de Medicina en 1871.

Fidel Castro quería al niño como una especie de trofeo. Un niño hecho símbolo gracias a la resistencia hecha en esta orilla, olvidando de la enseñanza salomónica: el Rey ordena cortar la criatura por la mitad para entregarlo a las dos mujeres; solo la madre verdadera, la que lo ama, lo cede para evitar su muerte. El resultado de ir "contra Fidel" fue que el castrismo se hizo más fuerte: movilizó como nunca a millones de personas, distrayéndolas de la necesidad de comer y vestirse, y de paso dio a los comisarios ideológicos suficiente parque para seguir en combate.

Precisamente, en la última parte del documental, Elián mismo se "echa tierra encima" cuando dice que él sí es el símbolo —tótem— en que lo han convertido; cree, de verdad, ser alguien importante, quien puede reconciliar a todos los cubanos. Pero entre palabras aprendidas y de cierta ingenua soberbia, se desliza un joven noble, con todas las carencias espirituales y los baches culturales de quienes han crecido en nuestro país durante los últimos años. En Elián queda todavía algo rescatable, y no es del mar, cuando llega a decir que quisiera visitar EEUU y podría reencontrarse con sus familiares. Muy bien por Elián: volver al niño que nunca debió dejar de ser.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Jueves, 31 de Agosto de 2017 13:36
 
La coherencia de la intelligentsia cubana en el exilio PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 22 de Agosto de 2017 12:50

Por Santiago Cardenas.-

La intelligentsia cubana en el exilio ha sido coherente con su pueblo. Ha adversado al marxismo y  durante seis decenios, con errores y virtudes, ha hecho propuestas  para superar el daño castropológico en la isla. Se supone con  un mínimo de compasión en los juicios , un poquitito  de amor cristiano , con  buena voluntad y siguiendo la lógica más elemental que eso es precisamente lo que tenía que hacer. Sin embargo "eso" le molesta a algunos. A los pedantes consensuados. Ver mas abajo.

La dignísima Academia de la diáspora agrupada en torno a ; o en la línea del icónico  maestro Jaime Suschliki no tiene nada que consensuar. Es una expresión natural y legítima  de su pueblo,  a quién refleja fielmente : la voz educada, grácil  y culta de los que no tienen  voz. Su parto  eutócico, sin fórceps  se hizo despacio , acudiendo no a fantasías , sino a realidades muy concretas desde  los ayes de los huérfanos y la brutalidad de las requisas  hasta los olores de las mojoneras.

No se sabe  el porqué  las víctimas del comunismo, incluyendo sus intelectuales, no  "caen " simpáticas. Recuérdese al exilio  de los rusos blancos amenazado de expulsión en París. La Academia  tory cubana, agrupada en  el ICCAS no ha sido  ni será la excepción de ese determinismo histórico,máxime cuando  con coherencia y democracia  es la  expresión culta y educada, pero intransigente,  de un pueblo sufriente al cual ha representado con facilidad por ósmosis social. La trapisondadas de los comunistas cubanos no han sido fantasías.Por eso nunca hubo necesidad de un acuerdo o consensus entre  la Academia  y su pueblo.  Fueron ,desde los mismos inicios, la misma cosa.

La  anti academia miamera -- bajo el influjo   de las barras del Saratoga,quién sabe  si de Paseo y Línea,--está  conformada por  snobistas blancos, de buena posición, con amnesia selectiva , un poco de narcisismo intelectual  y acceso fácil a la media. Pedantes que miran por encima del hombro. Pero, lo principal es su desprecio por todo lo que huela a exilio, cuando es verdadero.Sí  ; necesitan consensuarse  porque por su  fragilidad y su poca importancia   camino van del basurero de la historia.

 
Solidaridad hacia venezolanos Vs. indiferencia hacia cubanos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 31 de Agosto de 2017 13:32

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos.- La comunidad internacional está dando grandes muestras de solidaridad hacia el pueblo venezolano que sufre una crítica situación como consecuencia del gran conflicto político generado por el régimen dictatorial de Nicolás Maduro.

La imposición de un nuevo “orden constitucional” – considerado ilegal y no reconocido por un conjunto de naciones e instituciones del mundo –, el marcado incremento de la represión, las carencias extremas de alimentos y medicinas, las constantes manifestaciones de la oposición, y de forma general, de la mayoría de la población, y de manera particular, las muertes ocurridas durante las acciones de protesta – que incluyen más de un centenar de jóvenes pacíficos-, ha sido más que suficiente para que desde todas partes del mundo tengan lugar pronunciamientos de apoyo incondicional al pueblo venezolano, al propio tiempo que se proyectan contra el corrupto y sanguinario régimen de Nicolás Maduro.

Esto debe ser motivo de una reflexión y análisis profundo, por cuanto, vale que reconozcamos todas esas muestras de hermandad que demuestran el grado de comprensión del fenómeno venezolano por parte de aquellos que han asumido actitudes dignas en este sentido, algo que comparto plenamente, y desde mi posición y de la manera en que se y puedo hacerlo, también me he situado al lado de los venezolanos, lo que supone una oposición a su régimen y de manera particular a su presidente.

No obstante, he estado cuestionándome algunos aspectos que quisiera comentar con la esperanza de que puedan llegar al corazón de unos y al pensamiento de otros, pero de cualquier modo, llegar para ejercer su influencia en esa sensibilidad innata a la condición humana.

En primer lugar creo que existen reacciones muy diferentes si se compara el comportamiento de todos los organismos internacionales, instituciones, personalidades, mandatarios, etc., en su actitud hacia el gran conflicto venezolano y la ya quasi eterna agonía cubana.

Recordemos que las lamentables muertes recientes en Venezuela han sido numerosas, es cierto, pero jamás será comparable a los miles de cubanos que han muerto durante décadas en sus terribles travesías por el mar, y más recientemente, a través de las selvas centroamericanas. En ambos casos el elemento desencadenante es el mismo, aunque en contextos diferentes. La existencia de un régimen comunista totalitario con una fuerte maquinaria represora es el elemento común en ambas naciones, algo que la comunidad internacional debe repudiar con la misma fuerza.

Algunos podrán afirmar que se trata de diferentes circunstancias, y esto es cierto; pero de cualquier modo, no resulta comparable el número de víctimas de la isla caribeña con el de Venezuela, y no solo el total de vidas perdidas; sino la persecución mantenida hacia todo aquello que se aparte de los cánones establecidos por la dictadura comunista de Cuba durante casi seis décadas, algo que resulta mucho más trascendental si se le compara con las acciones represivas del gobierno venezolano durante su etapa de Revolución Bolivariana a partir de 1999 con la asunción del poder por Hugo Chávez.

Téngase en cuenta que el drama venezolano ha alcanzado su clímax en los últimos años a diferencia de la agonía cubana, la que se inició justamente con la toma del poder por el dictador Fidel Castro y sus acólitos barbudos, quienes comenzaron la brutal aniquilación de cientos de cubanos a través de fusilamientos masivos dirigidos por un guerrillero extranjero que sigue siendo motivo de veneración en Cuba.

En lo adelante no ha habido una tregua para los cubanos. El éxodo masivo hacia los Estados Unidos y otros países, la escases de alimentos y medicamentos, la marginación y el ostracismo de aquellos considerados desafectos al régimen, la hambruna con sus consecuencias permanentes para la salud de muchos durante el llamado período especial, entre otros ejemplos, constituyen pruebas que demuestran la crueldad de una dictadura que se ha mostrado victoriosa ante cada una de las acciones arremetidas contra los cubanos.

Sin embargo, actualmente la comunidad internacional se ha mostrado con cierta frialdad ante el drama cubano. No ha existido un sentido de unidad por parte de los países de América Latina mediante la cual se pronuncien de manera enérgica contra las atrocidades del régimen castrista; algo que en otros tiempos fue diferente y países como Costa Rica y México – por solo citar dos ejemplos contundentes– hace solo unos años llegaron a la ruptura transitoria de sus relaciones diplomáticas.

La reunión extraordinaria convocada con urgencia para realizarse en Perú a pocas horas de la puesta en marcha de la constituyente de Maduro, con el no reconocimiento de su legitimidad por un considerable número de países, es una muestra del reconocimiento prioritario al dramático caso venezolano; algo que no sucede con Cuba, un país donde cada semana son golpeadas y encarceladas decenas de mujeres que de modo pacífico marchan intentando asistir a misa, donde cada día son amenazados, detenidos, golpeados y puestos en prisión miembros de organizaciones opositoras, donde se ha desatado una persecución desmedida hacia reporteros y comentaristas independientes, y donde todos los ciudadanos son sometidos a un estricto control por parte del régimen, sin que olvidemos la lamentable situación económica del pueblo cubano que ha estado sufriendo las carencias de alimentos y medicamentos.

Sin embargo, con el gobierno comunista cubano – a pesar de conocerse sus serias implicaciones en el narcotráfico, su papel ideador, controlador y ejecutor en todo lo referente a la situación venezolana, y sus oscuros lazos con naciones patrocinadoras del terrorismo–  se establecen diálogos, se desarrollan convenios y se mantienen lazos oficiales que lejos de aislarlo y mantenerlo en el lugar que merece, le ofrecen cierta perspectiva de proyección internacional, a diferencia de los enérgicos pronunciamientos que desde todas partes del mundo han facilitado el aislamiento total del régimen de Nicolás Maduro.

Así las cosas, mientras en Cuba las multitudes luchan por sobrevivir, las grandes instancias internacionales y los gobiernos democráticos del mundo se olvidan demasiado de los cubanos al darle prioridad a otros conflictos, los que sin duda, son importantes y merecen su apoyo; pero no debe descuidarse jamás la crítica situación económica, social y política de la mayor de las Antillas.

Mientras el mundo entero se pronuncia en contra de Maduro y su Constituyente, en La Habana, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP – una institución fantasmal, de la que solo se tiene noticias de manera muy esporádica y en caso de simulaciones como estas–, se convocó a una marcha en apoyo al gobierno venezolano y a su líder Nicolás Maduro.

Un grupúsculo de unas trescientas personas forzadas a la acción desfiló por solo unos quince minutos por la céntrica calle G, conocida como Avenida de los Presidentes, como muestra de una complicidad de la que también el mundo sabe; aunque muchos prefieren guardar silencio, y mantenerse al margen de lo mal hecho, como si todo se le pudiera dejar al destino…

 
El marxismo, una religión sin ética PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 03 de Agosto de 2017 18:36

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Por Jorge Hernández Fonseca.- 

La aplicación del marxismo en Latinoamérica nos muestra su verdadero rostro: Cuba, país próspero antes de la revolución marxista, convertido en un país miserable. Venezuela, el país más rico de Latinoamérica, suplicando por un corredor humanitario que suministre comida, papel higiénico y pasta de dientes. Similar a la Rusia de Stalin, la Camboya de Pol-Pot, la Rumania de Ceausescu, la China de Mao y un largo etcétera revelador de su fracaso.


El marxismo, una religión sin ética

Jorge Hernández Fonseca

1 de Agosto de 2017

La situación dictatorial por la que atraviesa hoy Venezuela, me lleva a reflexionar sobre las causas motivacionales que tendría Nicolás Maduro para, alegremente, danzar públicamente sobre los 16 cadáveres que dejó la represión que ordenó durante la votación de la constituyente que convocara contra la voluntad mayoritaria expresada por el pueblo venezolano días antes.

La ideología marxista que Maduro profesa, muy probablemente está en la base de la falta de sensibilidad mostrada por el dictador y del aferramiento al poder que muestra, por encima de todo y de todos. Es el materialismo marxista histórico la motivación básica de la necesidad de mantener el poder contra la voluntad del pueblo y es el materialismo marxista filosófico la fuerza que lleva a Maduro a reprimir sin compasión, basado en la “razón” que supuestamente posee.

El marxismo se auto denomina como una “ciencia” cuando en realidad es una filosofía. Se adjudica la condición de ciencia para apropiarse de “la” verdad, en un campo donde hay profusión de puntos de vista. El hecho del marxismo no ser ciencia, se comprueba al analizar su impacto en todas las sociedades que han abrazado sus principios, dejando secuelas de asesinatos “justificados”, de pobreza material, de falta de producción de bienes y servicios, deficiencias que han aparecido en todas las sociedades proclamadas como “marxistas”.

El marxismo, como las religiones, lleva a sus fieles a fanatizarse con sus principios, supuestamente inamovibles. Los fanáticos religiosos, igual que los fanáticos marxistas, son capaces de matar sin compasión. Los religiosos pensando que son un ejército que protegen al “creador” y los marxistas, un ejército que “limpia” la sociedad de “explotadores capitalistas” que hay que exterminar para que surja la “luminosa sociedad comunista”, que nunca llega.

La aplicación del marxismo en Latinoamérica nos muestra su verdadero rostro: Cuba, país próspero antes de la revolución marxista, convertido en un país miserable. Venezuela, el país más rico de Latinoamérica, suplicando por un corredor humanitario que suministre comida, papel higiénico y pasta de dientes. Similar a la Rusia de Stalin, la Camboya de Pol-Pot, la Rumania de Ceausescu, la China de Mao y un largo etcétera revelador de su fracaso.

Todavía hay marxistas --fieles de esa religión sin ética-- supuestamente democráticos, que después de infinidad de experimentos socialistas o comunistas basados en el marxismo, se manifiestan partidarios de nuevos experimentos sociales basados en sus creencias religiosas de corte marxista. En países democráticos como Brasil y Argentina, que no experimentaron el marxismo extremista, luchan hoy para salir de los problemas económicos y sociales creados en sus sociedades debido al afán marxista “bien intencionado” de sus dirigentes “socialistas”.

Se sabe que la sociedad capitalista de mercado debe desarrollarse hacia modelos más “justos”, pero también se sabe que el marxismo ha fracasado siempre como base de esos desarrollos.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Lunes, 14 de Agosto de 2017 01:48
 
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