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Artigos: Cuba
La agonía socialista de “Nuestra América” PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 25 de Junio de 2017 12:18

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos.- Mientras la naturaleza se acomodaba a la sutileza de los cambios ante la llegada del solsticio del verano, este 21 de junio, ciertos hechos de naturaleza política con fuerte connotación e incidencia en lo social estremecían ese amplio territorio que se extiende del enorme río Bravo hasta la inhóspita Patagonia.

Nuestra América – como definiría el colosal cubano José Martí a esta gran extensión continental – no deja de ser noticia. Cargamentos de drogas procedentes del “nuevo mundo” son incautados en diversos puntos del orbe, el connotado escándalo de la Odebrecht ha sacudido a notables personajes de estos parajes, importantes reuniones han hecho coincidir en magnas citas a los cancilleres y representantes de estados de la región; pero sin duda, ninguno de estos hechos ha conmovido mas al mundo que la serie secuencial de crímenes cometidos por las fuerzas policiales venezolanas incitadas por el dictador Nicolás Maduro, el personaje del momento, y ya no tan célebre por sus idioteces, sus frases fuera de contexto, sus graves errores conceptuales o su limitada expresión, sino por su desmedida crueldad y su falta de discernimiento para asumir de una vez y por todas que su fin ya llegó, y no le queda nada por hacer en el devastado país suramericano.

En la patria de Bolívar se han mantenido acciones de protesta a través de heroicas marchas pacíficas. Un colosal movimiento opositor, y aun más, todo un pueblo que ya rebasó los límites de su capacidad de adaptación al mal, se han mantenido por más de dos meses en las calles, y aunque lamentablemente han muerto ya más de setenta hombres violentamente agredidos por las fuerzas policiales, la gente está con aquel ímpetu que los conducirá finalmente a su triunfo definitivo.

Un presidente –que llegó al poder de la forma en que todos saben– se siente acorralado y como carece de inteligencia ha preferido imponerse por la fuerza antes de doblegarse y reconocer que está perdido. La imposición de su proyecto de la Constitucional, la agresión y reajustes ilegales para dejar sin voz a la Asamblea Nacional, así como el traspaso de todo su poder al Tribunal Supremo de Justicia –manipulado por el chavismo–, han sido parte de su maquiavélico plan, el que según se dice, es ideado desde La Habana por las maléficas huestes del castrismo que siempre han dirigido el proyecto de revolución bolivariana iniciado por Chávez.

La comunidad internacional – y en este sentido me refiero no solo a aquellos organismos e instancias con cierto poder ejecutivo en toda la región, como la Organización de Estados Americanos, OEA, la Organización de las Naciones Unidas, ONU, etc., sino a todos los que en el orden político, judicial, social, científico, ético y religioso tengan que ver con la preservación de la vida humana y con el equilibrio del mundo, así como personalidades que en el orden individual puedan levantar su voz y ser escuchados- ha intentado, aunque tal vez no con la fuerza necesaria, poner freno al caos que impera en la nación suramericana.

Hace ya más de un año Luis Almagro, el secretario general de la OEA, ha querido activar y poder aplicar la llamada Carta Democrática de dicha institución, y la indecisión de unos, la negativa de otros, y los posibles beneficios que se puedan perder al dejar de ser aliados de la dictadura chavista por parte de unos pocos, ha mantenido desde entonces una incertidumbre y apatía política que ha impedido el accionar de esta entidad, y las buenas intenciones de su secretario general no han logrado consumarse como acto concreto, lo que se ratificó en las recientes tenidas de estos últimos días.

Así las cosas, las víctimas se van sumando día a día, por desgracia siguiendo un patrón común: se trata de jóvenes, pacíficos, opositores, muchos de los cuales salieron por vez primera en son de protesta, tal vez, más que por una verdadera convicción política, por aquel ímpetu y esnobismo tan sui generis entre los jóvenes. De cualquier modo, se trata de verdaderos asesinatos por los que tendrá que responder el presidente del país ante las leyes terrenales, y también su alma – si es que podemos referirnos en estos términos a aquellos que la han perdido- ante las leyes divinas.

Mientras tanto, en la región del Caribe, en Cuba, su mayor isla, se arremete contra el presidente estadounidense Donald Trump después de su sonado discurso en Miami, la cuna del llamado exilio cubano, en territorio de la Florida. Lo que va quedando de la ahogada dictadura castrista hace reajustes inmediatos de ciertos proyectos que tal vez pensaron serían realidades algún día, y ahora con las nuevas disposiciones de Trump se desvanecen.

Las bondades de Obama – sin entrar en este contexto en la polémica en torno a los controversiales nexos entre este y el régimen de La Habana- para con el mal  gobierno de la isla a cambio de nada han llegado a su fin. Una nueva directriz, que al parecer será férrea, al menos con la cúpula castrista, y no precisamente con las masas poblacionales de la nación, según ha declarado el propio presidente estadounidense, y como tanto se ha comentado ya por los que saben del tema, y mucho más por los que no tienen ideas claras en torno al complejo y difícil asunto de las relaciones bilaterales de ambas naciones.

En Cuba la represión ha aumentado considerablemente en los dos últimos años. Las prohibiciones de todo tipo se han mantenido por décadas, las violaciones de los derechos ciudadanos mínimos son tan comunes que no son percibidos por los que durante años se han adaptado a la supervivencia, las golpizas a las Damas de Blanco, las persecuciones, los encarcelamientos, allanamientos y difamación a numerosos opositores del régimen se han convertido en hechos comunes, y las condiciones precarias en que vive la población mayoritaria caracterizan al panorama sociopolítico actual de Cuba.

En Ecuador las cosas van tomando un matiz bien diferente. Una dramática década dictatorial – en la que como es lógico, no todo fue terrible, por cuanto, en el terreno social se emprendieron obras de peso que beneficiaron a grandes sectores poblacionales, los que lamentablemente aun viven en condiciones de pobreza inimaginables, amén de la cobertura educacional y de salud, a pesar de las limitaciones de esta última al ser demasiado elemental –  llegó a su fin toda vez que este 24 de mayo Lenín Moreno asumía oficialmente la presidencia del país, y aunque se trata de un continuismo político, por cuanto, Moreno representa al propio partido oficialista Alianza PAIS, de tendencia izquierdista, lo cierto es, al menos por ahora, que el continuismo es tan solo en la apariencia.

Moreno ha centralizado su labor en una reformación social muy necesaria en aquel país, donde su economía había entrado en recesión a pesar de los crecimientos difundidos por Rafael Correa, su predecesor. Los índices de desempleo y subempleo son preocupantes, y la pobreza y pobreza extrema ocupan lugares importantes en la región.

La corrupción alcanzó notoriedad a través de las propias acciones de directivos del gobierno y miembros del Partido Alianza PAIS, incluidos el ya expresidente  Rafael Correa, y el vicepresidente actual Jorge Glas, quien se desempeñara como vicepresidente en la segunda etapa del régimen de Correa, a pesar de que ambos han negado abiertamente estar involucrados en acciones de naturaleza delictiva, sobre todo con el sonado caso de Odebrecht.

Moreno, dejando a un lado la retórica socialista, no haciendo referencia a la revolución ciudadana, no acudiendo a las estereotipadas frases vacías del comunismo, al parecer intenta establecer una línea de demarcación entre la década angustiosa y el presente reformador. El diálogo, la inclusión, saber escuchar, permitir el protagonismo de sus subordinados, entre otros matices, están caracterizando su actual mandato, lo que contrasta con la ironía y la prepotencia de aquel que se creyó emperador de Los Andes – haciendo alusión a Rafael Correa-.

Nicaragua y Bolivia permanecen en silencio. Recientemente Daniel Ortega se pronunció a favor de la no injerencia en los asuntos internos de las naciones, específicamente respecto al caso de Venezuela, lo que como era de esperar solo encontró eco entre los pocos simpatizantes que quedan de la izquierda regional. Evo Morales es preferible que solo escuche ante la posibilidad de que siga cometiendo errores garrafales, y referirse al irreal hecho de los indígenas de los Andes enfrentados al Imperio Romano. No obstante, ya anunció que Bolivia se enfrentaría a Estados Unidos por el hecho de que él era antiimperialista. Ambos perpetuados en el poder a expensas de acciones fraudulentas, el primero con la manipulación de las últimas elecciones, y el segundo en la espera de un reajuste permisivo “legal” para continuar otro mandato a pesar de que el actual es ya inconstitucional.

Así andan las cosas en aquellas naciones de “Nuestra América” que han querido mantenerse atadas a un socialismo – que ya dejó de serlo hace mucho tiempo- aunque para esto se tenga que encarcelar, torturar y asesinar, en los casos concretos de Cuba y Venezuela; aunque la verdad se acerca, tal vez lentamente; pero se acerca. “Para verdades trabajamos, y no para sueños” dijo José Martí, y al fin llegaremos a poner “la justicia tan alta como las palmas”.

 
Trump cambia la política norteamericana hacia Cuba: Un análisis PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 18 de Junio de 2017 10:49

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Donald Trump enmienda el camino torcido iniciado por Obama al negociar con Raúl Castro haciéndole concesiones sin pedir nada a cambio. En este sentido --y a pesar del grandioso acto de recibimiento de Trump en Miami-- de su emotivo discurso y de la firma de la orden presidencial que cambia su política, estamos solamente en el inicio del camino que conducirá, a medio plazo, a la incorporación de la isla al concierto de naciones democráticas, libres del totalitarismo comunista que ha sufrido durante más de medio siglo ante la indolencia mundial.

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En segundo lugar, el castrismo se ha preparado para semejante golpe de timón de parte de Trump tomado algunas medidas oportunistas, como cartas para responder a Trump.

Última actualización el Sábado, 24 de Junio de 2017 12:42
 
Trump y su nueva política cubana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 18 de Junio de 2017 10:58

Donald Trump firma su nueva directiva en la política hacia Cuba. (CC)

Por CARLOS ALBERTO MONTANER.- 

El presidente Donald Trump se propone modificar y endurecer la política de Barack Obama con relación a Cuba. Obama, que acertó en ciertos aspectos sociales de su política interna, erró totalmente en su estrategia cubana. Me parece, pues, razonable cambiarla. No todo lo que Trump hace es equivocado. A veces, entre tuits insomnes, acierta.

Si hay algo que el jefe de cualquier Estado debe tener muy claro, es precisar quiénes son los amigos y los enemigos de la nación a la que le toca proteger. Trump sabe o intuye que los Castro, desde hace décadas, intentan perjudicar a su país por cualquier medio. En 1957 Fidel Castro escribió una carta a Celia Sánchez, entonces su amante y confidente, explicándole que la lucha contra Batista (la carta está firmada en Sierra Maestra) era sólo el prólogo de la batalla épica que libraría contra Washington durante toda su vida.

Fidel Castro, que fue un comunista convencido, cumplió esa promesa, luego reiterada docenas de veces oralmente y por la naturaleza de sus acciones. Por eso, cuando Fidel murió, Donald Trump, que había sido electo presidente pocas semanas antes, pero todavía no había tomado posesión, tras calificarlo  como un “dictador brutal”, dijo: "A pesar de que las tragedias, muertes y dolor causados por Fidel Castro no pueden ser borradas, nuestro Gobierno hará todo lo posible para asegurar que el pueblo cubano pueda iniciar finalmente su camino hacia la prosperidad y libertad".

En consecuencia, Trump, a los pocos meses de iniciar su andadura, ha retomado el propósito de cambiar el régimen cubano, irresponsablemente cancelado por Barack Obama en abril de 2015, como anunció el expresidente durante la Cumbre de Panamá, aunque, contradictoriamente, tuvo la solidaria cortesía de reunirse con disidentes cubanos que habían viajado desde la Isla, gesto simbólico que hay que agradecerle.

¿Por qué Trump ha retomado la estrategia de “contener” a Cuba? Porque Raúl Castro no ha renunciado a la confrontación, lo que aconseja privarlo de fondos

¿Por qué Trump ha retomado la estrategia de “contener” a Cuba, como se decía en la jerga de la Guerra Fría? Porque Trump y sus asesores, guiados por la experiencia del senador Marco Rubio y del congresista Mario Díaz-Balart, verdaderos expertos en el tema, piensan que Raúl Castro no ha renunciado a la confrontación, lo que aconseja privarlo de fondos.

Muy en consonancia con la impronta que Fidel dejó a su hermano y a su régimen, la revolución cubana continúa siendo enemiga de los ideales e intereses de Estados Unidos, como si la URSS continuara existiendo y el marxismo no se hubiera desacreditado totalmente hace ya más de un cuarto de siglo. Para Cuba la Guerra Fría no ha concluido. Para ellos, “la lucha sigue”.

Eso se demuestra en la alianza cubana con Corea del Norte, que incluye suministros clandestinos de equipos bélicos, prohibidos por Naciones Unidas, incluso mientras negociaba el deshielo con Washington. Es evidente en el respaldo a Siria, a Irán, a Bielorrusia, a la Rusia de Putin, y a cuanto dictador u “hombre fuerte” se enfrenta a las democracias occidentales. Se prueba en la permanente hostilidad contra el Estado de Israel, pero, sobre todo, queda clarísimo en la actuación de Raúl Castro en el caso venezolano.

Si Obama creía que la dictadura cubana, a cambio de buenas relaciones, ayudaría a Estados Unidos a moderar la conducta de la Venezuela de Chávez y Maduro, se equivocó

Si Obama creía que la dictadura cubana, a cambio de buenas relaciones, ayudaría a Estados Unidos a moderar la conducta de la Venezuela de Chávez y Maduro, se equivocó de plano. La Cuba de Raúl Castro se dedica a echar gasolina al incendio que devora a ese país, con el objeto de no perder los subsidios que le genera la enorme colonia sudamericana.

Los militares cubanos son el sostén esencial de la dictadura de Nicolás Maduro, personaje formado en la Escuela de Cuadros del Partido Comunista cubano llamada “Ñico López”.  Proporcionan inteligencia y adiestramiento a sus colegas venezolanos para que repriman cruelmente a los demócratas de la oposición. Los muy hábiles operadores políticos cubanos, formados en la tradición del KGB y la Stasi, asesoran a los chavistas y le dan forma y sentido a la alianza de los cinco gobiernos patológicamente “antiyanquis” de América Latina: la propia Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador.

Tiene razón el presidente Trump cuando afirma que Barack Obama (pese a su hermoso discurso en defensa de la democracia pronunciado en La Habana) no debió haber entregado todas las fichas norteamericanas sin que Raúl Castro hiciera concesiones fundamentales en beneficio del pueblo cubano y de su derecho a la libertad y la democracia. Eso es lo que Trump ahora intenta corregir.

14 Y MEDIO

Última actualización el Viernes, 23 de Junio de 2017 11:57
 
Las culpas de Trump PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 20 de Junio de 2017 11:40

Por ARMANDO CHAGUACEDA.-

El anuncio del presidente Donald Trump acerca de la revisión de la política hacia Cuba causó enorme revuelo. Pese a lo limitado de su alcance —en cuanto a afectación al legado de Obama y al esperable impacto de las medidas— adversarios y personeros de la Habana se apresuran a aplaudir o condenar el giro trumpista. Para algunos es una firme solución ante la longeva dictadura comunista, para otros una agresión imperialista a la soberanía nacional.

Sin embargo, valdría la pena pasar revista a decisiones y desempeños recientes del Gobierno cubano para justipreciar las responsabilidades de Washington en las dinámicas internas de la Isla. Más allá de las escasas credenciales soberanistas de tal percepción —compartida por no pocos oficialistas y opositores isleños—, lo cierto es que los datos hablan por sí solos.

Repasemos el terreno socioeconómico. ¿Es el Departamento del Tesoro responsable de no lograr las prometidas unificación monetaria y valorización del peso, causante de la reconocida recesión económica de 2016? ¿La Reserva Federal tiene la culpa de las políticas crediticia e impositiva que limitan el potencial de los emprendedores? ¿Es el Servicio Nacional de Parques responsable de las medidas ineficaces que no revierten la degradación ambiental? ¿Serán Betsy DeVos y Tom Price directamente imputables por los déficits de cobertura y calidad de los sistemas de educación y salud isleños?

Miremos al ámbito político. ¿Son los agentes de Homeland Security los responsables de la estrategia represiva que ha impuesto severas cárceles y juicios —y no simples detenciones breves, como dicen algunos cubanólogos— a más de 150 activistas opositores, incluida una buena cantidad de mujeres pobres, negras y campesinas? ¿Es el FBI el que recientemente expulsó de universidades de la Isla a profesores y estudiantes críticos, incluidos varios socialistas? ¿El Fiscal General asesora, en silencio y sin considerar demandas y propuestas ciudadanas, la revisión cupular y secreta de la Constitución y Ley Electoral cubanas? ¿Será la CIA, haciendo gala de su experticia subversiva y golpista, la que apoya el actual asalto de Nicolás Maduro contra la Constitución y democracia bolivarianas? ¿Son el Pentágono y la NSA quienes reforzaron los nexos de las FAR con el ejército de Corea del Norte —incluida la venta de armamento prohibido por la ONU— y del MININT con los servicios de inteligencia rusos?

Lo arriba señalado es apenas una muestra de acciones y resultados del Gobierno cubano en los últimos años, en respuesta a la política aperturista de Obama. Indican que las medidas de Trump no son responsables del rumbo elegido por La Habana. Su maximización del control frente a la apertura es, como diría cualquier sociólogo, una variable independiente. Remite más al ADN del régimen insular que a unas sanciones calificables según aquel refrán popular: mucho ruido y pocas nueces.


Este artículo apareció en el diario mexicano La Razón. Se reprodujo en el Diario de Cuba con autorización del autor.

DIARIO DE CUBA

 
Un tercer partido en Estados Unidos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 03 de Junio de 2017 12:37

Por Jorge Hernández Fonseca

Aparentemente, las bondades del bipartidismo han comenzado a agotarse. Si bien un escenario político de demasiados partidos es poco funcional, la presencia de un tercer partido fuerte en el escenario político norteamericano vendría a constituirse en una especie de fiel de la balanza.


Un tercer partido en Estados Unidos

Jorge Hernández Fonseca

1 de Junio de 2017

El fenómeno Donald Trump en la política interna de EUA, independientemente de la simpatía o no que podamos tener con su proyecto político, pudiera sin embargo destrabar un aspecto importante de la política doméstica norteamericana: la excesiva polarización y la ausencia fatal y creciente de diálogo entre los dos partidos tradicionales, el Demócrata y el Republicano.

La política bipartidista norteamericana ha demostrado con creces sus ventajas para la estabilidad del panorama político. Sin embargo, en el último cuarto de siglo ha venido demostrando cierto agotamiento al hacer inviable aspectos tan simples como el nombramiento de un funcionario. La aprobación de los presupuestos anuales es el terreno donde más evidente es la pugna bipartidista, amenazando más de una vez con “paralizar al gobierno”, algo grave.

Aparentemente, las bondades del bipartidismo han comenzado a agotarse. Si bien un escenario político de demasiados partidos es poco funcional, la presencia de un tercer partido fuerte en el escenario político norteamericano vendría a constituirse en una especie de fiel de la balanza.

Hay desde luego otros partidos en EUA fuera de los dos grandes, sin embargo, estamos hablando de un tercer partido tan fuerte como los dos existentes y eso solamente es posible si se da en EUA una situación como la actual: un presidente electo, sin el apoyo de ninguno de los dos partidos tradicionales. Nada más indicado entonces que Donald Trump cree su partido.

El partido que crearía Trump no solamente sería el abanderado de su ideología política, diferente como se sabe de la tradición republicana y de la demócrata, sería además el partido que lideraría en algunos casos, o apoyaría a uno de los otros dos partidos en pugna, en otro, papel que ahora no es desempeñado por nadie y que resulta necesario en un momento de la historia norteamericana donde el bipartidismo tradicional da muestras de total disfuncionalidad.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Sábado, 03 de Junio de 2017 12:49
 
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