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Artigos: Cuba
Yunior, el traidor PDF Imprimir E-mail
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Viernes, 19 de Noviembre de 2021 13:17

Opositor Yunior García en España: "No les voy a dar el gusto, pienso volver  a Cuba"

Por NÉSTOR DÍAZ DE VILLEGAS.-

De la noche a la mañana, hemos visto a Yunior García Aguilera convertirse en el traidor de la última tragicomedia cubana. El dramaturgo se habría dado a sí mismo el beso de Judas y renegado de sus propios principios.

Yunior traicionaba al público creyente al aceptar las 30 monedas del exilio.

En la mañana del 15 de noviembre, detrás de las persianas de su apartamento de La Coronela, con una rosa blanca en el puño, Yunior fue el símbolo de la resistencia, el continuador de la lucha cívica y el heredero de la sagrada misión del 11 de julio.

Ahora, para muchos cubanos, era menos que un mercenario: era un paria.

La semana previa al 15 de noviembre, el día que su grupo, Archipiélago, convocó a la marcha, la Seguridad del Estado declaró abierta la cacería de contrarrevolucionarios. La emprendedora Saily González y la periodista Yadiris Luis Fuentes permanecían tras las rejas de unos domicilios convertidos en mazmorras. Todos los barrios de Cuba fueron guetos de Varsovia (Hamlet y Katherine Bisquet habían sido enviados realmente a Varsovia). Para crear una Cuba inclusiva, los generales habían sacado de escena a los cubanos. Ya llegarían los cruceros cargados de extras.

Cuba fue, por una horas, un teatro vacío. Las tropas de choque que recorrían las calles blandiendo porras eran solo tramoya. La dictadura decretó un Día Nacional de la Defensa y una semana de juegos militares, simulacros de invasiones y despliegue de turbas antimotines.

La chusma se había trepado al escenario, y la farsa de una nación indivisa alcanzó niveles pornográficos. Jóvenes delegados acamparon en los parques de la ciudad, en tiendas de lona que impedían el paso a los manifestantes. Se instalaron cámaras y se talaron árboles que molestaban la visión clara e ininterrumpida de los nuevos herejes.

El trovador Pablo Milanés y el guitarrero Leo Brouwer, avergonzados, se desmarcaban del régimen en sendos actos de contrición que emocionaron a sus prosélitos. Leo caminaba a tientas por una casa en tinieblas, sosteniendo una vela, como si buscara al último cubano justo y no pudiera encontrarlo… ¡solo tenía que coger la ruta 222 y bajarse en La Coronela!

Señoras en pijamas, blandiendo rifles automáticos aparecieron por entonces en las redes sociales: eran la parte más canallesca de los escuadrones paramilitares que se aprestaban a cazar manifestantes. Los camilitos tomaban posiciones estratégicas, y los viejos revolucionarios, cargados de medallas, mantenían sus bates a mano. Karatecas y palestinos importados para la ocasión, montaban guardia en sus motorinos, listos para una nueva carga al machete.

Un espía con cabeza de cerdo y cara de primate fue llevado a la plaza y presentado al pueblo como distinguido humanista y doctor en Medicina. La farsa animalesca, pespunteada de berridos y cacareos, concluyó con aplausos atronadores y la entrega de un diploma.

Mientras tanto, el dramaturgo y su damisela en apuros pedían a los cubanos vestirse de blanco, el color de una pureza cívica ya irrecuperable. Ni toda el agua del Caribe podría lavar el estiércol que ha manchado a sus compatriotas por más de medio siglo.

Entonces, casi paralelamente, se abrieron las puertas del aeropuerto de Miami, y una turba de carneros desesperados, empujando carricoches rebosantes de mercancía, abarrotó la terminal aérea. Habían pagado hasta 1.600 dólares por un vuelo de 35 minutos, pues no estaban dispuestos a dejar morir de hambre a sus familiares de la isla cautiva, ni privarlos de sus medicinas para la diabetes y la hipertensión, la sarna y el eczema. Apretaban contra sus pechos bolsas de sicotrópicos, laxativos y diuréticos. ¡No serían ellos los que pondrían los muertos! ¡Que los pusieran otros! Por lo menos en el aeropuerto José Martí, hubo una marcha de los que regresaban patrióticamente al archipiélago.

Yunior ha dicho, en entrevista con Ian Padrón —cuyo padre creó los símbolos castrenses que apuntalaron, durante más de 50 años, el imaginario mambí de la casta militar cubana— que, en algún momento, dentro de su caja negra de La Coronela, se sintió solo. Una admisión sencilla, pero cargada de significado. Porque la verdad es que ni un solo ciudadano o ciudadana de los 12 millones de habitantes del archipiélago tocó a su puerta para apoyarlo. En ese momento de oscuro total, hasta el mismísimo Jesucristo hubiera dicho: "¡Señor, aparta de mí esta mierda!".

Era la hora en que miles de madres tomaban las manitas de sus hijitos y partían hacia los colegios recién reabiertos. Los uniformes escolares, disponibles en los almacenes Valsán de Miami y adquiridos con el sudor agrio de los desterrados, llegan a Cuba en los jolongos de las mulas. Facebook recogió las instantáneas de las madres con sus hijos, camino de los centros de adoctrinamiento… ¡el día de la marcha ciudadana!

Por eso afirmo, sin ser crítico teatral, que, comparado con Yunior, Vaclav Havel fue un Tres Patines, y que confrontada con Dayana Prieto, Rosa Parks fue Chiquitica Rubalcaba. ¡Un teatro de la crueldad del tamaño de una ratonera que asuste al ejército más poderoso de Latinoamérica! ¡Reclamar el asiento que te disputan, no en una guagua, sino en la sala de tu propia casa!

Solo en la Cuba totalitaria el heroísmo es totalmente teatral, pues incluye el desprecio al héroe por la propia compañía que debía secundarlo. En el gran espectáculo de la miseria cubana, donde hay siempre un elenco dispuesto a entrarle a tomatazos al protagonista, Yunior García Aguilera ha alcanzado la grandeza trágica de un Hamlet.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Martes, 30 de Noviembre de 2021 21:56
 
Cuba: El 15 N en contexto PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 17 de Noviembre de 2021 15:41

Las 5 cosas que debes saber este 15 de noviembre: Cuba protesta para exigir  un futuro mejor

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Hay mucho rechazo al interior del ejército cubano por la actuación desfachatada y sin control de la policía política contra jóvenes manifestantes pacíficos. Hay rechazo al interior del partido y de sectores intelectuales oficialistas por la crueldad y el bajo talante de los represores, que no obedecen siquiera las leyes de la dictadura. Hay un caldo de cultivo negativo entre los que todavía apoyan la dictadura, que pudiera cristalizar un resquebrajamiento del hasta ahora monolítico bloque de apoyo a una “revolución”, que ya no existe más hace muchos años.

Cuba: El 15 N en contexto

Jorge Hernández Fonseca

17 de Noviembre de 2021

Lo peligroso para la dictadura cubana de las manifestaciones programadas por la oposición política cubana al castrismo para el pasado 15 de Noviembre, está fuertemente relacionadas al contexto de lo que sucede hoy en la realidad de la isla. Es verdad --como se ha escrito-- que manifestaciones aisladas no derriban gobiernos y menos dictaduras marxistas. Sin embargo, estas manifestaciones si pueden crear una dinámica fuera de control, que puede conducir a situaciones cercanas al derribo de un régimen dictatorial, ya comprobadamente impopular.

Hay que recordar que en el contexto al interior del castrismo hay una fuerte división en lucha abierta por el poder, creado en parte por la impopular decisión de Raúl Castro de nombrar a Díaz Canel al frente del gobierno y del partido. La defenestración del ministro de las fuerzas armadas castristas, Leopoldo Cintras Frías, producto de su oposición al nombramiento de Díaz Canel, es una fisura grave al seno de la dictadura. Así las cosas, Díaz Canel no es “el títere de los militares cubanos” como se pudiera imaginar, él es el títere de la familia Castro, parte de la cual no se resigna a “perder” el poder a la muerte de Raúl, por quedar en manos de Canel.

Así, se deduce del análisis anterior, que hay por lo menos dos (o tres) grupos con intereses diferentes respecto al poder, contando que al seno de la familia Castro hay diferencias también relacionadas al nombramiento de Canel como “máximo líder”, cuestionado por López Callejas y Alejandro Castro, ambos con aspiraciones dictatoriales. Este aspecto quedó claro cuando hizo aparición repentina en el panorama político castrista Carlos Lage. Todo lo anterior, que no se relaciona directamente con el 15 N, configura sin embargo el contexto que enfrenta la dictadura.

Es conocido adicionalmente el diferendo eterno entre “las gentes de Fidel y las gentes de Raúl”. También es importante para el análisis, la tradicional pugna entre el ejército cubano y la policía política, esta última que reina sola reprimiendo, encarcelando e incluso juzgando y decidiendo sentencias judiciales. Todo este contexto de división es el caldo de cultivo contextual al 15N.

En este panorama, la dictadura castrista no se podía permitir el desarrollo de manifestaciones populares, porque cualquier incidente represivo podría salirse del control y generar la intervención del ejército en favor de los manifestantes, como ya ha ocurrido en numerosos casos de países sometidos a dictaduras comunistas. Manifestaciones populares fuera del control dictatorial, como las que se producirían en 15N, podrían ser la chispa para materializar la lucha al interior del partido y el gobierno, entre los diferentes grupos conformados por la oposición al nombramiento de Canel, el diferendo Fidel-Raúl y la disputa MINIFAR-MININT.

Hay mucho rechazo al interior del ejército cubano por la actuación desfachatada y sin control de la policía política contra jóvenes manifestantes pacíficos. Hay rechazo al interior del partido y de sectores intelectuales oficialistas por la crueldad y el bajo talante de los represores, que no obedecen siquiera las leyes de la dictadura. Hay un caldo de cultivo negativo entre los que todavía apoyan la dictadura, que pudiera cristalizar un resquebrajamiento del hasta ahora monolítico bloque de apoyo a una “revolución”, que ya no existe más hace muchos años.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Lunes, 29 de Noviembre de 2021 22:13
 
La humillante "victoria" de la dictadura cubana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 17 de Noviembre de 2021 12:51

Partidarios del Gobierno durante el acto de repudio ante la vivienda de Yunior García Aguilera este domingo. (EFE)

Por REINALDO ESCOBAR.-

Desde el fallido asalto al cuartel Moncada en 1953 hasta la debacle de la Tarea Ordenamiento, la derrota ha sido una constante en la historia de lo que se ha dado en llamar la Revolución Cubana. La intención de industrializar el país, la pretensión de "liberar" América Latina, la Zafra de los 10 Millones, el Plan Alimentario, el perfeccionamiento empresarial, el desastre de Granada y el desmantelamiento de la Red Avispa bastarían para afirmar que han sido más escasas las victorias.

A un precio que nadie podrá calcular hasta que no se desclasifiquen los documentos secretos del Ministerio del Interior, la represión para impedir la Marcha Cívica por el Cambio convocada por el grupo Archipiélago ha resultado efectiva solo porque se lograron mantener las calles vacías a golpe de terror. Para ello fue necesario la movilización de miles de efectivos en todo el país, poner a disposición cientos de vehículos y realizar innumerables gastos en logística.

Más que el desproporcionado desembolso de las arcas públicas para infundir miedo a una población desarmada, habrá que evaluar cuánto se gastó en capital político, cuánta confianza internacional se dilapidó, cuánta decepción en sus propias bases habrá provocado el despropósito de usar la fuerza frente a quienes solo querían caminar por las calles. Por las calles de su propio país.

Por abyectas que sean las personas que se prestaron para participar en los mítines de repudio contra los organizadores de la marcha, la suciedad que ha quedado en sus conciencias crecerá con el tiempo

Por abyectas que sean las personas que se prestaron para participar en los mítines de repudio contra los organizadores de la marcha, la suciedad que ha quedado en sus conciencias crecerá con el tiempo. Cuando su descendencia vea en las redes sociales la vulgaridad, el abuso, la intolerancia brutal con que sus padres o abuelos insultaban rabiosamente a ciudadanos decentes, no tendrán forma de explicar a sus hijos o a sus nietos que estaban haciendo lo correcto.

Si esa es la paz que ha proclamado quien enarbola el título de "presidente de la República", si ese es el tipo de diálogo que ha afirmado estar dispuesto a promover, entonces es él quien provoca la confrontación y los deseos de decirle: "Guarde usted esas propuestas, no nos entendemos".

Esta del 15 de noviembre de 2021 será una "victoria" amarga de recordar, se esconderá debajo de la alfombra, como ocurrió con los mítines de repudio de 1980 que no aparecen en ninguna efeméride gloriosa de las que muestra el oficialismo, y cuya participación como victimario nadie anota orgulloso en su autobiografía.

Debiera darles vergüenza.

14 Y MEDIO

Última actualización el Lunes, 22 de Noviembre de 2021 22:04
 
El éxito del #15NCuba PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 16 de Noviembre de 2021 13:24

Cartel frente a la embajada de Cuba en Washington.

Por PABLO DÍAZ ESPÍ.-

El 15 de noviembre apenas unos pocos lograron marchar por las calles cubanas. Desde distintos puntos de la Isla, informaciones de periodistas independientes e imágenes y testimonios publicados en redes sociales coincidieron: la tensión se palpó en el aire de unas avenidas vacías, tomadas por policías, agentes de civil y turbas listas para la represión.

Hubo decenas de arrestos y centenares de detenciones domiciliarias, todas ilegales. Frente a las casas de los coordinadores de la marcha y de numerosos opositores se desplegaron esos actos de repudio que durante décadas han envilecido la vida nacional. Hordas de zombies vociferantes, en harapos o ataviadas con banderas, camisetas del Che y relojes de oro falso, se desgañitaron lo mismo en La Habana que en Santa Clara, Holguín o Camagüey.

Todavía gritaban cuando el régimen cantó victoria, demasiado vivo aún el recuerdo de miles de cubanos marchando de forma pacífica y espontánea por las calles el pasado 11 de julio.

En ese sentido, poco sucedió a ojos de quienes soñaron con un final súbito de la dictadura, y a ojos de la propia dictadura, cada vez más temerosa de que esa posibilidad se materialice. Sin embargo, para quienes entienden ese fin como fruto de un proceso ya irreversibleel 15 de noviembre fue un triunfo, un gran paso de las fuerzas del cambio.

En primer lugar, porque el castrismo no está diseñado para convivir con ninguna desafección, necesita el teatro de la unidad y la unanimidad. Y el 15N ha evidenciado que en la Cuba actual hay de todo menos eso. Reconocidos músicos como Pablo MilanésChucho Valdés o Leo Brouwer, quienes durante años apoyaron el sistema, alzaron sus voces de manera clara a raíz de los últimos sucesos. Son apenas las señales más visibles de un sentimiento cada vez más extendido entre los cubanos: el rechazo a la violencia y la intolerancia tras las que se parapeta el régimen.

Por otra parte, la convocatoria ha galvanizado a cubanos por todo el mundo. La nación libre, esa que radica fuera de la Isla, se manifestó en 120 ciudades, en un reclamo de libertad. Tras las protestas del 11J, la convocatoria del 15N ha transformado la apatía y la desesperanza ante la ausencia de cambios en un movimiento cívico que exige estos cambios de forma abierta y firme, con un espíritu optimista, inclusivo.

En los últimos días y semanas el activismo ha ganado cientos de miles de voces, y no solo en la Cuba del exilio, la emigrada, sino en esa nación líquida que va y viene, que trata de sobrevivir más allá de las fronteras de la Isla dado el fracaso económico de las políticas del régimen, enfrascado en transformar el inoperante socialismo en un capitalismo corporativista, en manos de una élite.

A los miles de familiares de detenidos y condenados por el 11J, se suman ahora parientes y amigos de esos que marcharon lo mismo en Quito que en Ciudad de México, en Houston que en Madrid. La cantidad de manifestaciones en el mundo demostró que la Cuba que quiere cambios no es minoritaria, y que si dentro de la Isla la convocatoria no tuvo un apoyo masivo, se debió exclusivamente al terror desplegado en las calles.

Al provocar ese terror, el régimen ha quedado desnudo ante instituciones internacionales y Gobiernos democráticos. En el nuevo escenario es impensable hablar de deshielos diplomáticos, de oportunidades o de inversión económica.

Este 15 de noviembre, Cuba y el Gobierno de Díaz-Canel y de quienes lo dirigen desde las sombras quedaron expuestos como lo que son: la primera, como una sociedad atada y aterrorizada, pero decidida a cambiar; el segundo, como un régimen arcaico y decadente, sin otra estrategia que huir hacia adelante, al costo que sea necesario.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 21 de Noviembre de 2021 20:02
 
Reaparecen Carlos Lage y Raúl Castro: Cuba castrista dividida PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 18 de Octubre de 2021 20:44

 

Away From “The Honey Of Power” Carlos Lage Focuses On Fighting Mosquitoes /  14ymedio, Zunilda Mata – Translating Cuba

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Analistas del panorama político cubano se han apresurado a prever que Lage ha sido llamado por Raúl Castro para sustituir a Díaz Canel, sometido actualmente a un proceso evidente de “fritura”, para cargar todas las “culpas” de la rebelión popular acontecida y por acontecer. Tiene mucha lógica ese razonamiento, sólo que, desde mi personal punto de vista, en ese caso Raúl no se habría decidido por un hombre que él mismo, no solo defenestró, sino que sobre el cual hizo rodar ríos de tinta contra su persona. Esto, teniendo a su lado a personajes que siempre han querido sustituir a Díaz Canel, como su propio hijo Alejando Castro Espín y su ex yerno, López Callejas. ¿Para qué ir a buscar entonces a un fidelista desprestigiado y no a uno propio?


Reaparecen Carlos Lage y Raúl Castro: Cuba castrista dividida

Jorge Hernández Fonseca

18 de Octubre de 2021

La aparición en el escenario político cubano actual de Carlos Lage, sustituido de su cargo como vice-presidente desde inicios del 2009 --figura muy cercana al entonces dictador cubano Fidel Castro-- ha ocasionado un verdadero terremoto en la política interna castrista. Esta re-aparición tiene más connotación por el contexto en que la misma se materializa: por un lado, la oposición política cubana ha ejecutado una revuelta popular a mediados de Julio pasado y amenaza con reeditar las manifestaciones populares opositoras el próximo 15 de Noviembre. Por otro lado, el dictador de turno Raúl Castro, ausente hasta ahora de los eventos políticos y partidarios, ha comenzado a aparecer recibiendo dos importantes dignatarios extranjeros, sin la presencia de Díaz Canel, de manera muy extraña para alguien que aparentó hasta ahora “no tener cargos”.

A estos contextos inmediatos, hay que sumarles otros elementos importantes que colaboran al análisis de lo que sucede hoy al interior de la cúpula cubana. El día anterior a la toma de posesión de Díaz Canel al frente del Estado y del partido, Raúl Castro defenestró al general Leopoldo Cintras Frías del ministerio de las fuerzas armadas cubanas, sustituyéndolo por el actual ministro, Álvaro López Miera. La razón de la sustitución: Cintras Frías no concordaba con el nombramiento de Díaz Canel. El resentimiento por esta desfrenetación pudiera tener un peso, ahora que Díaz Canel se ha demostrado incompetente ante las manifestaciones opositoras y pudiera cargar con las culpas de algo inédito en 62 años de dictadura: la rebelión del pueblo contra el régimen (que “pudiera” decirse que fue “un mal manejo” de Díaz Canel).

Hay dos elementos importantes a tener en cuenta en el caso Carlos Lage. Primero, en sus declaraciones actuales Lage hace un panegírico laudatorio hacia Fidel Castro, pero –y en segundo lugar-- no hace absolutamente ninguna referencia positiva sobre Raúl Castro, quien lo apartara de sus cargos, cuando Raúl –quirúrgicamente-- se dedicó entonces a tirar de su camino a todos los cercanos a su hermano mayor. Aquí hay un sentimiento similar al que recientemente sufrió el general Cintras Frías, lo cual ¿pondría a ambos “del mismo lado”? sabiendo que en Cuba siempre hubo ese “celo” entre “las gentes del Fidel y las de Raúl”.

Analistas del panorama político cubano se han apresurado a prever que Lage ha sido llamado por Raúl Castro para sustituir a Díaz Canel, sometido actualmente a un proceso evidente de “fritura”, para cargar todas las “culpas” de la rebelión popular acontecida y por acontecer. Tiene mucha lógica ese razonamiento, sólo que, desde mi personal punto de vista, en ese caso Raúl no se habría decidido por un hombre que él mismo, no solo defenestró, sino que sobre el cual hizo rodar ríos de tinta contra su persona. Esto, teniendo a su lado a personajes que siempre han querido sustituir a Díaz Canel, como su propio hijo Alejando Castro Espín y su ex yerno, López Callejas. ¿Para qué ir a buscar entonces a un fidelista desprestigiado y no a uno propio?

Así las cosas, estimo que hay una división triple (en tres bandos) en la cúpula gobernante cubana. El grupo más fuerte, encabezado por Raúl Castro, el nuevo ministro de las fuerzas armadas, Álvaro López Miera, fuerzas de la policía política y el ministerio del interior y un largo etc.. Un segundo grupo, encabezado por el general Cintras Frías y una buena parte de los mandos del ejército que comandó largos años, junto a Carlos Lage y otro etc. compuesto por fidelistas defenestrados por Raúl. Y finalmente un tercer grupo, que estando cerca de Raúl, no le perdonan haber puesto a Díaz Canel y no a “ellos”, como López Callejas y Alejando Castro Espín. Claro que este tercer grupo es muy cercano a Raúl Castro en lo concerniente a su lealtad filial, pero se oponen a sus ‘gustos’ políticos como Díaz Canel y otras designaciones.

Ese es el panorama probable al interior de la cúpula gobernante. En estos tres grupos no hay demócratas en los que confiar. Todos quieren continuar explotando al sufrido pueblo cubano como hasta ahora, pero con cambios hacia un esquema vietnamita-chino, por eso la presencia extemporánea del presidente del Viet Nam, recibido por Raúl Castro. El grupo más radical es el grupo de Raúl Castro, empeñado en no contradecir el legado de Fidel. El grupo de Cintras y Lage muy probablemente clamen por la instauración de un régimen como el vietnamita-chino y el grupo de Alejando-López Callejas no es posible predecir su ideología, porque es movido por ambiciones personales. ¿Podría haber negociaciones entre esos tres grupos? Claramente que sí, pero de no haberlas, podrían desatar una guerra civil de consecuencias impredecibles, que podría llegar incluso a la intervención en Cuba de una fuerza internacional de “paz”.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Martes, 26 de Octubre de 2021 20:46
 
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