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China y la guerra contra Estados Unidos PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 13 de Enero de 2019 01:45

El contralmirante chino Lou Yuan sugirió que los misiles de su país deben barrer del mapa dos portaviones norteamericanos. (Foto: EFE/Matt Brown/Cortesía Fuerza Naval de los Estados Unidos)

Por CARLOS A. MONTANER.-

Lou Yuan es un notable contraalmirante chino. Se distingue por su fiero nacionalismo y su ortodoxia partidista. (Su padre, en cambio, fue acusado de burgués y procapitalista por Mao). La revista Epoch Times acaba de publicar unas declaraciones suyas en las que sugiere que los misiles chinos deben barrer del mapa dos portaviones norteamericanos para que Estados Unidos sienta en carne propia la muerte de 10.000 marinos. (La dotación de cada uno de los enormes barcos puede llegar a las cinco mil almas). 

La idea de destruir dos portaviones y no dos ciudades es porque Yuan, en realidad, no pretende una guerra nuclear con Estados Unidos, sino darles una lección convencional a los odiados "gringos". Los misiles no necesariamente tienen que llevar cargas atómicas. Mi impresión es que destruir dos portaviones es un casus belli. Washington respondería con un ataque total a China y se iniciaría la Tercera Guerra.

China no sólo rechaza los aranceles. Tal vez ése es el pretexto. Le molesta la presencia militar americana en su vecindario

China no sólo rechaza los aranceles. Tal vez ése es el pretexto. Le molesta la presencia militar americana en su vecindario. Si el grito de la Doctrina Monroe (1823) fue "América para los americanos", el de Xi Jinping es "Asia para los chinos". A la jerarquía china le irrita que le disputen el derecho a crear islas artificiales y convertirlas en bases militares. Son muchos los agravios históricos directos e indirectos: la Guerra del Opio impuesta por los británicos. La ocupación de Japón en Taiwán y en Manchuria. El dominio estadounidense de Filipinas entre 1898 y 1946, (salvo la ocupación japonesa durante parte de la Segunda Guerra). 

¿Hablaba Lou Yuan por su cuenta y riesgo? No lo creo. Es verdad que Yuan es un académico, y estos personajes tienen licencia para especular, pero sospecho que la alta dirección del Partido Comunista le pidió esa declaración y la perfilaron juntos. Es una forma de recordarle al gobierno norteamericano que con la China actual no se juega. No por gusto China es la segunda potencia militar, tecnológica y financiera del planeta. 

Y acaso la primera si se mide el PIB en poder adquisitivo: China, 25 billones (trillones en inglés) frente a USA 20 billones (o trillones). Sólo que cuando se divide ese enorme PIB entre la población de los dos países, la diferencia es abismal. USA tiene casi 60.000 dólares por cada uno de sus 325 millones de habitantes, mientras China apenas llega a 17.000 para sus 1.400 millones de personas. (Taiwán, la China pequeñita e isleña, alcanzó los 50.000 dólares USA para sus 23 millones de seres: una suma que es casi tres veces la de China continental).

Pero dejémonos de ceros. Eso no sirve para explicar ningún gran conflicto. ¿Le conviene a alguien una Tercera Guerra? Realmente, a nadie. Ni siquiera a los fabricantes de armas. Probablemente mueran. Sigue siendo correcto el razonamiento del general Ike Eisenhower: si hay una nueva guerra mundial no existe forma humana de mantenerla dentro de los límites de la batalla convencional. Uno de los bandos utilizaría las arma atómicas, aunque sólo sea para dar el primer golpe.

Como la población china es tan numerosa, y como, tradicionalmente, la vida humana en China ha significado poco, Xi Jinping pudiera sentir la tentación de ir a la guerra

Como la población china es tan numerosa, y como, tradicionalmente, la vida humana en China ha significado poco, Xi Jinping pudiera sentir la tentación de ir a la guerra y sacrificar mil millones de compatriotas, pero no se trata de manpower sino de la enorme capacidad de destrucción que tiene Estados Unidos. USA la emplearía a fondo. Todo lo que China ha logrado tras la muerte de Mao se evaporaría en centenares de hongos atómicos. Y todo lo que Estados Unidos ha conseguido en los últimos dos siglos también se iría a bolina. Los dos contendientes saldrían derrotados.

¿Por qué alguien querría un horrible espectáculo de esa naturaleza? Uno puede entender que los chinos sientan que ha llegado la hora de la revancha contra Occidente. Hasta el siglo XV China fue la nación más poderosa del planeta. Luego vino un cambio de paradigmas que provocó la asunción de nuevas potencias y el rezago de otras. China, España, Portugal, Turquía, fueron orilladas por Inglaterra. La revolución industrial impuso el objetivo del progreso y la prosperidad creciente como tarea de la sociedad civil y del gobierno.

Hoy China ha aprendido esa lección. Le falta por comprender que uno de los rasgos más importantes del mundo occidental es que miran al futuro incierto y no al pasado glorioso. Ésa es la clave.

14 Y MEDIO

Última actualización el Domingo, 20 de Enero de 2019 02:11
 
Revolución es decepción PDF Imprimir E-mail
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Viernes, 11 de Enero de 2019 01:28

El 60 aniversario de la Revolución se celebró en el cementerio de Santa Ifigenia, a pocos metros de la tumba de Fidel Castro. (Granma)

Por YOANI SÁNCHEZ.-

Como un gesto de profundo simbolismo, el 1 de enero el acto oficial para celebrar el 60º aniversario del triunfo de la Revolución cubana se hizo en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba. Más que el cumpleaños de algo vivo, sus defensores se reunieron alrededor del cadáver de un proceso, del ataúd de una utopía.

Las consignas oficiales conmemoraron que hace seis décadas unos barbudos bajaron de la Sierra Maestra e irrumpieron en la vida nacional, pero eso no significa que el país lleve todo ese tiempo en renovación. Queda como tarea para académicos la determinación puntual de la fecha en que los propósitos primigenios fueron traicionados, pero en el día a día es fácil darse cuenta de que la Revolución se nos volvió cadáver.

Como un terremoto o un huracán, el proceso que se inició en 1959 tuvo un corto tiempo de sacudidas, pero las consecuencias de aquel impulso inicial se han extendido en el tiempo y determinado la vida de millones de personas. Los vientos que generó arrasaron generaciones y moldearon la mentalidad de todo un pueblo. Sus coletazos represivos han afectado a todos, con más intensidad y gravedad que el beneficio de sus llamadas "conquistas" sociales.

Sus coletazos represivos han afectado a todos, con más intensidad y gravedad que el beneficio de sus llamadas "conquistas" sociales

Ahora, aunque el Gobierno insiste en seguir llamándole "Revolución cubana" a la situación política, económica y social que hemos vivido, cualquier estudioso de la historia puede encontrar periodos notablemente diferenciados en los que han cambiado los paradigmas, los propósitos y sobre todo los plazos para cumplir la promesa inicial de un futuro luminoso. La cronología de la decepción tiene más fechas que aquella destinada a los instantes de satisfacción.

De momento, es casi obligatorio hacer un balance para contrastar logros y fracasos, sobre todo para responder a la pregunta de si tantos sacrificios, muertes, pérdida de derechos, éxodos, prisiones, se corresponden con lo alcanzado, o —al menos— con lo que se proclama como logrado. ¿Valió la pena poner patas arriba una nación, desarticular su economía para volverla a redefinir y empujar al exilio a millones de hijos de esta tierra?

A lo largo de las tres primeras décadas, el propósito expresamente declarado del proceso era "construir el socialismo" y específicamente el sistema descrito en los manuales de la academia soviética, de los cuales no era posible apartarse un milímetro so pena de incurrir en el grave pecado del revisionismo. Eran los tiempos de dibujar el futuro con colores vivos y reclamar el sacrificio absoluto de los cubanos en aras de ese ideal.

Cuando el sistema colapsó en Europa del Este, las autoridades de la Isla se apresuraron a agregar el pronombre posesivo "nuestro" al socialismo y a partir de allí cualquier transgresión del dogma fue permitida. Retocaron el proyecto para que encajara en el nuevo contexto histórico y con semejante labor de maquillaje traicionaron a los seguidores más ortodoxos. Allí fue donde la Revolución murió para quienes aún no la habían enterrado cuando el éxodo de Mariel en 1980, el apoyo de Fidel Castro a la entrada de los tanques soviéticos en Praga en 1968, o los fusilamientos masivos de los primeros años.

Una decena de octogenarios, autoproclamados como la generación histórica empieza a preparar su retirada

A inicios de la década de los noventa del siglo pasado y sin que mediara una explicación fundamentada en la teoría marxista, los religiosos de cualquier denominación fueron invitados a ingresar en el Partido Comunista, los negocios privados, que habían sido exterminados y satanizados en la Ofensiva Revolucionaria, fueron permitidos y para colmo de herejías, al no existir ya "la tubería" por donde llegaba el subsidio de la Unión Soviética, se consideró necesario y provechoso aceptar y promover las inversiones extranjeras, obviamente de países capitalistas.

Los preceptos del "igualitarismo" ramplón que habían moldeado la realidad social durante los primeros pasos del proceso se toparon con la realidad de que surgieron nuevos ricos y que el Estado no podía garantizar un mercado racionado que pudiera cubrir las necesidades de la gente ni un sistema de privilegios materiales para ganar fidelidades. El dinero retomó su valor de cambio en la medida que el turismo extranjero llegó a la Isla y el dólar delineó el nuevo rostro de la cotidianidad en la Isla.

Agotado el entusiasmo, apagada la ilusión de que el proceso revolucionario pudiera ofrecer una vida digna a cada cubano, solo quedó la represión para mantener el control. Las conquistas en servicios públicos, como la educación y la salud, también sufrieron un franco deterioro y hoy languidecen bajo los problemas de infraestructura, la excesiva ideologización y las grandes ausencias éticas.

El líder inicial tampoco está. Los años de la convocatoria permanente y de la movilización perenne que impuso Fidel Castro han quedado atrás. Su hermano, Raúl Castro, trató de imponer el pragmatismo durante su mandato pero apenas logró destrabar algunos absurdos legales como permitir que los cubanos pudieran viajar y vender o comprar autos y casas. Su sucesor, Miguel Díaz-Canel, no logra pasar del discurso de la continuidad aunque se vista en manga de camisa y se muestre, por primera vez en más de medio siglo, acompañado de una primera dama.

De ahí que el aniversario 60º se celebre en un momento crucial. Una decena de octogenarios, sobrevivientes de purgas, infartos y accidentes, autoproclamados como la generación histórica de la Revolución, empieza a preparar su retirada y a aceptar la ineludible realidad de que necesitan un relevo. Los nuevos lobos de la camada exhiben sus manos limpias de sangre y confiscaciones mientras juran lealtad y prometen sostener la continuidad a cualquier precio.

La convocatoria permanente y la movilización perenne que impuso Fidel Castro ha quedado atrás

De momento, el hecho más notorio y trascendente que deja su marca en el sexagésimo cumpleaños es la nueva Constitución de la República. Una relación de artículos que busca dejar "atado y bien atado" el sistema para los potenciales herederos que quieran atreverse a cambiar algo. Es la hoja de ruta del inmovilismo, el rígido e inapelable testamento político de un proceso que una vez se vanaglorió de renovador e irreverente.

El texto de la nueva Carta Magna ha sido promovido como una forma de adecuar los propósitos iniciales de justicia social a los nuevos tiempos que impone el siglo XXI. Sin embargo, a todas luces se trata de un conjunto de normativas para atar las manos a cualquier reformista que pretenda cambiar el rumbo. No son alas para el futuro sino un ancla firmemente aferrada en el pasado, un peso muerto con etiqueta de "revolucionario".

En su articulado se consagra la "irrevocabilidad del socialismo" y el rol de máxima fuerza dirigente del Partido Comunista, claro ejemplo de la voluntad conservadora —negación del espíritu revolucionario— que desde hace mucho tiempo domina al régimen. Se trata del último gesto para intentar controlar desde la tumba de la Revolución cubana la vida que discurre aquí afuera. Un difunto que busca regular cada paso, cada bocanada, como si el ataúd de la historia pudiera condicionar el futuro.

14 Y MEDIO

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Este artículo fue publicado originalmente en el diario español El País.

 

Última actualización el Sábado, 19 de Enero de 2019 01:56
 
'El Gobierno quiere todo el control, todo el dinero y nada de diálogo' PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 06 de Enero de 2019 01:45

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Por JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ.- 

Pese la crisis del transporte urbano, que ha ido agravándose en las últimas semanas, muchos habaneros concuerdan en que no habrá soluciones para las demandas exigidas por los transportistas privados al Gobierno cubano.

Las normativas aprobadas por el Ministerio de Transporte (MITRANS), como parte de las disposiciones para el ejercicio del "trabajo por cuenta propia", están muy lejos de incentivar la actividad privada, coincidieron una veintena de transportistas entrevistados.

Con la justificación de adecuar su sistema de organización y control, el Gobierno dictó al menos tres resoluciones, recogidas en la Gaceta Oficial No. 35 Extraordinaria, del 10 de julio de 2018, que dejan como resultado más limitaciones que aperturas.

Alexis Sarmiento, quien realiza el itinerario La Habana-Cienfuegos, recordó que en febrero de 2017 varios transportistas privados ya habían exigido la libre circulación, alegando para ello que la licencia de operación del transporte es nacional y una sola para todos.

"Fue una exigencia a partir de la aprobación del Acuerdo 185/2016 del Consejo de la Administración Provincial (CAP), que nos obligaba, entre otras cosas, a fijar precios referenciales máximos para 30 rutas. Esta fue una de las razones por las cuales organizamos la huelga '0 Carros'", ahondó Sarmiento.

La Resolución 174/2018 detalla, entre otras categorías, las de:

Taxi de alto confort o clásico: servicio de transporte de pasajeros hacia cualquier destino, en piqueras exclusivas para el turismo, por reservas en las oficinas comerciales. Su pago es por taxímetro o acuerdo de pago por kilómetro recorrido, según tarifario establecido.

Taxi rutero: servicio de transporte de pasajeros que se realiza de acuerdo con el tráfico autorizado por sistemas de piqueras o de rutas predeterminadas en cada territorio.

Taxi libre: servicio de transporte de pasajeros que se produce en la vía pública hacia cualquier destino. No puede brindar el servicio de alto confort o clásico, ni el servicio rutero.

De estas tres modalidades los transportistas consultados coincidieron en que la de taxi libre permite un margen de beneficios más amplio, al no estar sujeta a las obligaciones de los agenciados (alto confort), ni a las rutas y tarifas fijas impuestas a los taxis ruteros.

Oscar Casanella, bioquímico y gestor de la agencia de viajes privada Qvainside, aseguró que desde hace años mantiene una base de datos de cientos de transportistas privados de toda la Isla.

"De unos 150 transportistas que solicitaron la modalidad de taxi libre, solo a uno le aprobaron la licencia para operar en toda Cuba. El resto solo puede hacerlo en La Habana", dijo.

"Mi familia tiene un carro de alto confort por el que debe pagar más de 700CUC entre combustible e impuestos, y otro en categoría de taxi libre, que debe pagar como mínimo 220CUC en combustible más otros 120CUC", ilustró Casanella.

Con cinco años de experiencia en el servicio de taxi de alto confort en las inmediaciones de La Habana Vieja, "El Vara" concordó en que al Gobierno no le conviene la existencia de taxis libres, y que ninguna de las disposiciones emitidas por el MITRANS pretenden solucionar la crisis del transporte, que se traduce en graves afectaciones a la población.

"Prefieren a los ruteros para controlar las tarifas y la ruta, o a los agenciados por los 700CUC que estamos obligados a desembolsar cada mes. El Gobierno quiere todo el control y todo el dinero, no quiere diálogo, y cualquier exigencia la convierte en asunto político", apuntó "El Vara" y añadió una pregunta que consideró esencial: "¿Por qué razón el sector privado tiene que asumir las obligaciones que corresponden al Estado?"

"Y el Estado qué pone"

Fuentes del MITRANS aseguraron que desde mediados de noviembre el Gobierno habría indicado retirar a inspectores del transporte y solicitado a la Policía hacer la vista gorda con los taxis ilegales hasta mediados de enero, cuando se supone deben entrar en circulación unos 600 ómnibus estatales.

"Pero tanto la Policía como los inspectores siguen en las calles sofocando a los boteros", afirmó Rubén Pomares, transportista que cubre la ruta Vedado-Alamar.

"¿Y quiénes van a conducir esos 600 ómnibus en caso de ser cierto?", preguntó. "Los choferes estatales ya no están dispuestos a trabajar por los ínfimos salarios que les paga el Estado y, por otra parte, esos nuevos ómnibus serían para reemplazar a más del 60% de los existentes, que circulan por puro milagro", fustigó Pomares.

Un funcionario de la Dirección Provincial de Transporte informó que hasta el momento no existe ninguna convocatoria para la contratación de nuevos conductores de ómnibus.

"Tampoco se sabe si esos ómnibus serán adicionados al sistema de cooperativas o a los paraderos estatales. Y mucho menos se ha comentado sobre reformas salariales para este sector estatal", aclaró el funcionario.

La actual crisis de la transportación urbana en La Habana, que se expresa en grandes aglomeraciones que duran horas en paradas y piqueras de cooperativas, así como trifulcas para abordar los escasos ómnibus estatales, va en ascenso debido a las reacciones de los transportistas privados ante las disposiciones gubernamentales.

Entre las regulaciones que impone el Decreto 175/2018 en La Habana, se prevé como requisitos adicionales exigir el contrato suscrito con la entidad FINCIMEX S.A., del consorcio militar GAESA, para la adquisición del combustible por tarjeta magnética, y tener cuenta bancaria para realizar las transacciones de pago con las entidades estatales.

"Abrir la cuenta bancaria fiscal y obtener el contrato para la adquisición del combustible nos costaría unos 476CUC", dijo Juan Miguel Sánchez, transportista que aseguró encontrarse en proceso de obtener el permiso de operar bajo la modalidad de taxi libre.

"Es mucho dinero y demasiadas restricciones que desalientan, pero es preferible a que te sorprendan boteando ilegal. Te pueden quitar la licencia si no consumes el mínimo de combustible, lo que significa que ni puedes disfrutar de vacaciones ni te puedes enfermar, además de que el Gobierno de la provincia tiene la potestad de emitir las restricciones que les parezcan convenientes", advirtió Sánchez.

La Dirección General de Transporte de La Habana es la entidad administrativa que tiene el encargo de tramitar y controlar los asuntos relacionados con las licencias, incluyendo su registro y la emisión de certificaciones sobre su posesión. Además, el Consejo de la Administración Provincial de La Habana podría establecer, a discreción, restricciones adicionales.

Eric Alonso Gómez, ingeniero mecánico, tenía planes de obtener la licencia de operación del transporte en la modalidad de taxi libre para mejorar su economía doméstica. Después de revisar las disposiciones, se encuentra en una disyuntiva.

"No quiero perder mi vínculo de trabajo estatal. Creí que después de mi jornada laboral podría botear libre cuatro o cinco horas diarias, pero la obligación de comprar y consumir el mínimo de combustible es una obligación que, de no cumplir, me costaría la licencia".

"Es decir, en Cuba no es permitido el pluriempleo para nadie. Te obligan a elegir siempre entre una cosa y la otra. En el medio de esa ecuación, el Gobierno no tiene en cuenta al principal afectado: el pueblo", concluyó Gómez.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Viernes, 18 de Enero de 2019 02:15
 
Pedraza, Yzquierdo y la crisis de gobierno de Díaz-Canel PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 10 de Enero de 2019 02:55



Por ELÍAS AMOR.- 

Ya tenemos crisis de gobierno con Miguel Díaz-Canel. Como si quisiera coger el toro por los cuernos, y cuando falta poco más de un mes para la fecha de la votación de la reforma constitucional, Díaz-Canel se lleva por delante a dos ministros de la vieja guardia, y a juicio de quien esto escribe, de los que han tenido una peor ejecución de las políticas a su cargo.Además, con competencias muy sensibles en materia económica.

Por un lado, la señora Lina Pedraza es relevada de un ministerio que carece de justificación en un sistema de economía de mercado, al menos con el nombre tan largo que tiene —Ministerio de Finanzas y Precios—. Posiblemente, cuando los comunistas cubanos se den cuenta que controlar los precios en una economía es someterla a una permanente camisa de fuerza de incompetencia, y abandonen dicha práctica, muchas cosas podrán cambiar. Pero no. Díaz-Canel no ha querido esperar ese momento y sustituye a la señora Pedraza, por la señora Meisi Bolaños Weiss, que era viceministra desde abril de 2007 y que por edad, 48 años, pertenece a su generación.

En cuanto al otro departamento con cambios, la noticia puede ser buena. Se trata de Transporte, donde el señor Adel Yzquierdo, de 73 años, ajetreado por absurdas presiones ideológicas, ha sido incapaz de resolver el problema que tiene el país, y enfrentarse a todos los boteros de La Habana, en demanda de sus justas reivindicaciones. En este caso, Yzquierdo ha sido sustituido por un nuevo en esta plaza, por Eduardo Rodríguez, de 52 años, de la generación de Díaz-Canel.

¿Cambios estéticos o cambios necesarios? ¿Cambios electoralistas? Hay para todo tipo de versiones.

La ministra de Finanzas y Precios ha sido especialmente obstinada en mantener los controles de precios en los mercados que acaban provocando la escasez de alimentos, como por ejemplo, el pan a finales de este año. Es evidente que desconoce el significado de cadena de valor, según el cual, si se trastoca el precio de un escalón, los demás sufren sus efectos. Al final, es un departamento que carece de justificación, que detrae importantes recursos para subvencionar a los productores estatales ineficientes, y que no ha sido capaz en ningún año de conseguir la estabilidad de precios. Basta con ir a un establecimiento en moneda fuerte y ver los precios a que se venden los productos.

Por lo que respecta a las finanzas, la señora Pedraza será recordada por su obsesión, errónea, por aumentar la carga fiscal sobre los trabajadores por cuenta propia que comienzan sus negocios. Grave error, si los impuestos, tasas y gravámenes recaen con fuerza sobre estos emprendedores que tienen escasa capacidad, por no decir, nula, financiera, sus proyectos quedarán frenados. La señora Pedraza tampoco ha querido ser consciente de ello. Su misión era recaudar, y así le han ido las cosas.

Ojalá su sustituta la señora Bolaños, tome buena nota de estas lecciones prácticas de economía, y adopte medidas para facilitar una mayor libertad en la formación de precios, reduzca las subvenciones de explotación y rebaje la presión fiscal sobre los emprendedores. Como sé que no lo va a hacer, pienso que su gestión acabará siendo más o menos lo mismo, y las consecuencias ya las podemos aventurar.

En cuanto al señor Yzquierdo, su nómina de fracasos de gestión ha sido, igualmente elevada, pero mucho más mediática. La breve nota informativa de Granma no alude a su parte de responsabilidad en el accidente de aviación en Cuba durante el pasado año, que costó la vida de 112 personas. Uno de los peores que se recuerdan, y además, en condiciones difíciles de explicar y asumir. Muchos cubanos recuerdan las vagas e inadecuadas explicaciones ofrecidas por Yzquierdo tras el accidente, y sobre todo, la indignación al ver cómo culpaba al embargo de los defectos de seguridad de la compañía encargada de los vuelos por su ministerio.

Como ya he señalado, Yzquierdo se marcha con el honor de haber sido el primer ministro comunista de Cuba que ha afrontado una huelga de trabajadores del taxi, los boteros, indignados por el escaso o nulo apoyo que les otorgan las autoridades a pesar de la necesidad de sus servicios.

"Liberados" de sus tareas la señora Pedraza y el señor Yzquierdo, sus relevos tienen que asumir el pésimo estado en que se encuentra la herencia recibida, y hacer algo por mejorar las condiciones de vida de los cubanos.

Si la señora Bolaños no lo tendrá fácil, como ya hemos señalado, Eduardo Rodríguez lo tiene más complicado aún. Y aunque se cita su experiencia en el sector desde 2006, una vez más tenemos que subir algunos peldaños en la escala para tratar de descifrar realmente quién es el responsable del desastre de gestión y administración de las políticas públicas de transporte en Cuba. Se prima el transporte menos sostenible, el ferrocarril o el cabotaje se encuentran abandonados y no existen redes de servicio de transporte adecuadas a los patrones de distribución de la población. Al sector privado se le autoriza a cuenta gotas. La inversión extranjera, ni se acerca. Mal, muy mal la herencia recibida.

En cuanto a Díaz-Canel, relevar ministros suele ser una estrategia que mejora la popularidad presidencial, sobre todo cuando los que son sustituidos presentan un balance pésimo en su gestión. En Cuba, donde la permanencia comunista en el poder desde 1959 ha permitido consolidar las trayectorias administrativas y políticas más largas de la historia mundial (Ramiro Valdés, Machado Ventura, el propio "Gallego" Fernández hasta hace unos días, son buenos ejemplos), este tipo de relevos "políticos" parecen una novedad. Pero no conviene hacerse ilusiones. El timonel, sin que sepamos muy bien quién es, sigue siendo el mismo, el que pone palos en la rueda para que nada cambie, y solo aspira a ganar tiempo. Tiempo, ¿para qué?


Este artículo apareció originalmente en el blog Cubaeconomía. Se reproduce con autorización del autor.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Jueves, 17 de Enero de 2019 06:15
 
Los dos príncipes: Jair Bolsonaro y López Obrador PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 02 de Diciembre de 2018 02:47

 

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Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Al final de período de cuatro años podremos comparar el estado socio económico de México y Brasil para hacer un juicio de valor respecto a los gobiernos de izquierda y derecha. Con independencia de lo que ocurra con los regímenes izquierdistas ya existentes, la competencia entre el México de AMLO y el Brasil de Jair Bolsonaro emergerá como una demostración respecto a cuál de los sistemas político-económico más se aviene al objetivo de desarrollo para Nuestra América.


Los dos príncipes: Jair Bolsonaro y López Obrador

Jorge Hernández Fonseca

1 de Diciembre de 2018

En épocas de derrotas socialistas a lo largo y ancho de Nuestra América, surge una victoria electoral inobjetable de la izquierda en México: el triunfo y la toma de posesión como presidente de ese país, de Andrés Manuel López Obrador, AMLO, que anuncia un “cambio de régimen” desde el viejo y esperpéntico capitalismo mexicano, hacia el socialismo de su partido MORENA. Algo así ya lo habíamos visto en la Venezuela de Hugo Chávez, en el Brasil de Lula da Silva y en la Nicaragua de Daniel Ortega, para no hablar de la decrépita dictadura de los Castro.


Dentro de un mes exactamente toma posesión en Brasil Jair Bolsonaro, impulsado por otra inobjetable victoria electoral, en este caso contra la izquierda local, el cual anuncia un gobierno “de derechas”, liberal capitalista en la economía y conservador en el aspecto de la cultura y los valores de la sociedad brasileña. Este contraste servirá como “experimento” socio-político-económico, para definir --sino científicamente, al menos en igualdad de condiciones-- cual de ambos lados del espectro político tiene mejores resultados globales: la derecha o la izquierda.


No soy neutral en esta competencia, apuesto a mi “caballo ganador”: Jair Bolsonaro. En su discurso de toma de posesión, AMLO ya preanunció el inicio del desastre populista de izquierda que tomará cuenta de México por desgracia los próximos seis años. Aumentos de los valores que se usarán en el sistema de retiro de los mexicanos, y otros gastos “sociales”, sin decirnos de donde salen los recursos financieros para esos gastos, fuera de lo que la izquierda denomina como “justicia social”. No es que no haya injusticias, es que los gastos no pueden ser mayores que los ingresos. Ese desbalance es el origen inequívoco del desastre económico.


No importa que México exhiba de entrada una sociedad bien afinada económicamente con el país más poderoso del Mundo, los EUA. Acaba de firmarse en Buenos Aires la continuación del NAFTA, una sociedad México-Canadá-EUA en el área económica. Brasil por su parte inicia desde cero la posibilidad de una alianza política con los EUA, que hasta el presente no tiene visos de alianza económica, pero si tiene prenuncios de una fuerte alianza política y “militar”.


Adicionalmente, ya AMLO comenzó a enseñar las uñas. Seguramente dará apoyo a Maduro en Venezuela, a Ortega en Nicaragua y a Raúl Castro en Cuba, mientras que por otro lado se consolida la alianza EUA-Brasil-Colombia, que finalmente extirpará parcialmente el cáncer dictatorial en Latinoamérica. En ese sentido, México, fuera del apoyo político en organizaciones internacionales, podrá hacer muy poco para preservar lo más rancio de los regímenes de izquierda latinoamericana. Lo que todavía no queda claro es la solución de la dictadura cubana.


El período presidencial en México es de seis años, en Brasil es de cuatro años. Al final de período de cuatro años podremos comparar el estado socio económico de México y Brasil para hacer un juicio de valor respecto a los gobiernos de izquierda y derecha. Con independencia de lo que ocurra con los regímenes izquierdistas ya existentes, la competencia entre el México de AMLO y el Brasil de Jair Bolsonaro emergerá como una demostración respecto a cuál de los sistemas político-económico más se aviene al objetivo de desarrollo para Nuestra América.


Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Sábado, 08 de Diciembre de 2018 02:14
 
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