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Artigos: Cuba
La arrogancia de la policía política cubana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 18 de Enero de 2020 19:14

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Por YOANI SÁNCHEZ.-

En la última década varias han sido las grabaciones de interrogatorios policiales que los activistas cubanos han logrado hacer y sacar a la luz. En muchas de ellas se escucha a oficiales de la Seguridad del Estado intimidar, amenazar y comportarse como dueños y señores de todo el país, por encima de las leyes, de la vida humana y de los derechos ciudadanos. Pero el audio logrado por el fotógrafo Javier Caso durante una "entrevista" con la policía política tiene un valor incalculable como testimonio y como radiografía de toda una época.

El cubano, residente en Estados Unidos y hermano de la reconocida actriz Ana de Armas, visitó recientemente la isla y contactó en varias ocasiones con la actriz Lynn Cruz y el director de cine Miguel Coyula. Bastó un encuentro con sus amigos de toda una vida para recibir una citación del Departamento de Inmigración y Extranjería. Una vez allí, se desarrolló un guion bien conocido por disidentes, opositores y todo periodista independiente que ha sido convocado alguna vez a este tipo de encerrona policial.

El audio que grabó Caso, quien por el solo hecho de registrar las voces en un dispositivo evidencia una gran valentía, logra transmitir el absurdo de la situación, la arrogancia de los interrogadores y esa atmósfera donde el individuo está a merced de un aparato de vigilancia y control capaz de saltarse sin miramientos la Constitución, el Código Penal y cuanta resolución legal exista en esta Isla. El joven fotógrafo se encontró ante dos hombres que personifican el verdadero poder que controla Cuba, por encima de diputados, ministros y presidentes.

Es una cara grotesca y cruel que brota desde la impunidad de una institución represiva que ha campeado a sus anchas por décadas

Los oficiales quedan en ridículo, dicen barbaridades como que la policía cubana es la quinta mejor del mundo o se atreven a decidir quién puede ser llamado artista o no, aunque ellos mismos tal vez no sepan ni jota de expresiones creativas ni arte contemporáneo.

El gran triunfo de Caso es llevar, con aparente ingenuidad pero con mucha inteligencia, la conversación a un punto en que los segurosos tienen que quitarse la máscara y mostrar el verdadero rostro que se esconde bajo las formalidades burocráticas y del aparente respeto al orden. Es una cara grotesca y cruel que nace de la impunidad de una institución represiva que ha campeado a sus anchas por décadas y cuya altanería termina por llevarla al ridículo en esta conversación.

Desde que las nuevas tecnologías irrumpieron en la Isla, muchos han sido los testimonios (fotos, audios, videos) que atestiguan el marco de falta de derechos en el que vivimos los cubanos, pero esta grabación tienen un mérito especial. Además de la calidad con la que se escucha y la ecuanimidad del interrogado para tirar de la lengua a los oficiales, este testimonio provoca una indignación que no se aplaca fácilmente. En la medida en que se oye, hay una rabia que brota y se convierte en decisión y en convicción: no podemos permitir que la policía política siga gobernando Cuba.

14 Y MEDIO

Última actualización el Martes, 21 de Enero de 2020 14:43
 
“Clandestinos” Un análisis PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 14 de Enero de 2020 20:08

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Por Jorge Hernández Fonseca.- 


Como golpes transgresores y públicos, las acciones de Clandestinos son como bocanadas de aire puro y fresco que la sociedad cubana de dentro de la isla aporta la futuro de la patria, señalando un camino de rebeldía, sin el cual los cubanos no mereceríamos ser libres. La acción directa contra Martí sin embargo, puede (y debe) ser subsanada eligiendo mejor los verdaderos símbolos castristas, de manera a cortar por lo sano una discusión en torno al respeto que merece el mejor de los cubanos de todos los tiempos, aliado ciertamente de nuestra lucha.


“Clandestinos” Un análisis

Jorge Hernández Fonseca

14 de Enero de 2010

El fenómeno Clandestinos, aparecido en Cuba como fuerza opositora pública al pintar con tinta roja (o sangre) diversos bustos de José Martí, denota con su accionar un nuevo tipo de oposición a la dictadura castrista en el terreno concreto del mundo real, no sólo de ideas.


Hasta el presente habían existido dos formas diferentes de lucha contra la dictadura castrista opresora: la lucha violenta de las décadas del sesenta y parte de los setenta, manifiestamente violenta, caracterizada por una lucha armada en ciudades y campos de la isla. Esta batalla fue derrotada por la dictadura en encarnizada y desigual lucha, tras la cual el castrismo implantó el “terror revolucionario”, al continuar fusilando patriotas cubanos sólo por disentir. La segunda forma de lucha --pacífica-- incluso hasta en el lenguaje, que ha venido siendo acallada por la violencia extrajudicial, como los viles asesinatos de Oswaldo Payá y Laura Pollán, entre otros.


Clandestinos inaugura una tercera forma de lucha, con características duales de las dos formas anteriores: es pacífica porque usa tinta roja y no una bomba contra el busto de Martí (como sí lo hizo el movimiento del Fidel Castro en su época) pero acepta la confrontación contra la dictadura en el terreno físico de los hechos, al arriesgarse físicamente con acciones transgresoras. Este fenómeno tiene además otra importante virtud, “Clandestinos” somos todo(a)s lo(a)s cubano(a)s, dentro y fuera de la isla, que incluso como “lobo(a)s solitario(a)s” podemos asestar golpes al régimen que nos oprime, discrimina y marginaliza, por ser cubanos.


El atentar contra un símbolo como José Martí, Clandestinos demuestra del daño antropológico (Dagoberto Valdés) que la dictadura cubana ha infringido en buena parte de la población cubana. El hecho de pensar que mancillando el busto de Martí solamente se mancilla a la dictadura cubana es un error sobre el cual no vale la pena seriamente insistir. Instamos desde estas páginas a Clandestinos a elegir mejor las víctimas (hay muchas) para trazar objetivos verdaderamente asociados al marxismo/fidelismo, del cual ciertamente Martí no forma parte.


En el hecho de manchar con tinta roja (o sangre) un busto de Martí hay dos hechos que se conjugan: por un lado, como Martí ha sido –pretendidamente-- monopolizado por el castrismo, se realiza una acción transgresora y pública, que le duele al régimen cubano en su orgullo, desafiando el supuesto “control total” de la sociedad. Por otro lado, mancilla el símbolo político, intelectual y moral más alto de la sociedad cubana de todos los tiempos, dentro y fuera del país.


Como golpes transgresores y públicos, las acciones de Clandestinos son como bocanadas de aire puro y fresco que la sociedad cubana de dentro de la isla aporta la futuro de la patria, señalando un camino de rebeldía, sin el cual los cubanos no mereceríamos ser libres. La acción directa contra Martí sin embargo, puede (y debe) ser subsanada eligiendo mejor los verdaderos símbolos castristas, de manera a cortar por lo sano una discusión en torno al respeto que merece el mejor de los cubanos de todos los tiempos, aliado ciertamente de nuestra lucha.


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Última actualización el Lunes, 20 de Enero de 2020 15:52
 
Crece la polémica sobre la identidad de Clandestinos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 10 de Enero de 2020 04:45

Se desconoce la naturaleza del grupo autodenominado Clandestinos y si los actos promocionados en sus redes sociales han sido cometidos en realidad.

Por LUZ ESCOBAR / MARIO J. PENTÓN.-

La duda, la polémica y la pasión rodean a Clandestinos, un grupo anónimo que, a través de las redes sociales, asegura haber vertido sangre de cerdo sobre varios bustos de José Martí en La Habana. El Gobierno dijo haber detenido a dos de sus integrantes este miércoles, pero la organización asegura que no conoce a los apresados.

El diario oficial Granma publicó este miércoles que la policía detuvo a Panter Rodríguez Baró, de 44 años y "con múltiples antecedentes policiacos", y Yoel Prieto Tamayo, de 29 años, "los autores de la profanación de algunos bustos del Apóstol José Martí", pero sin mencionar el nombre del grupo.

"El agravio se denunció como una sucia maniobra mediática para hacer creer que en Cuba existe un clima de inseguridad y violencia", sostiene la nota, que fue leída en el noticiero de la televisión.

La información leída en el Noticiero Estelar cuestionó también la celeridad con que la noticia se difundió en redes sociales y medios independientes. "Las fotos que mostraban los bustos del héroe nacional cubiertos por sangre de cerdo fueron hechas públicas a través de internet en muy breve tiempo después de su realización", apuntó el texto. "De ellas se hicieron eco varios medios alternativos que están al servicio de quienes buscan orquestar mentiras contra la realidad cubana".

Clandestinos desmintió inmediatamente cualquier relación con los detenidos. "No conocemos a esas personas. Ningún miembro de nuestra organización ha sido detenido"

Clandestinos desmintió inmediatamente cualquier relación con los detenidos. "No conocemos a esas personas. Ningún miembro de nuestra organización ha sido detenido", dijo, por escrito y sin revelar su identidad, uno de sus supuestos integrantes en un intercambio con 14ymedioel Nuevo Herald.

"No somos un grupo político", agregó el presunto miembro de Clandestinos, que reivindicó que viertan "sangre de cerdo" sobre Martí porque su imagen "ha sido muy manipulada por la dictadura".

"Martí ha sido ultrajado al usar su nombre para el oprobio contra el pueblo, para el abuso", añadió. Según su versión, el grupo escogió la figura de Martí porque "es amado por todos los cubanos".

"Es nuestro héroe nacional, nuestro apóstol, y cualquier acción con su figura tiene gran impacto", agregó.

Desde inicios de este año, los internautas cubanos debaten si sus acciones se enmarcan dentro de la protesta o el vandalismo, o si es una estrategia de la omnipresente Seguridad del Estado para justificar la represión contra los disidentes, pero hasta el momento hay pocas evidencias y escasos testigos.

Un recorrido realizado por 14ymedio por varios lugares donde Clandestinos asegura haber realizado acciones deja muy pocas certezas. El día 4 de enero, la valla ubicada a un costado de la rotonda de la Ciudad Deportiva, en la que se ve el rostro de José Martí, Fidel Castro y Lázaro Peña, no mostraba intervención alguna ni trazas de haber sido cambiada aunque dos días antes en un video de Clandestinos se veía con una mancha roja.

Busto de José Martí a las afueras del Ministerio de Transporte, a la izquierda foto tomada por Enrique Sánchez el 1 de enero y a la derecha una imagen de 14ymedio el 4 de enero. (14ymedio)Busto de José Martí a las afueras del Ministerio de Transporte, a la izquierda foto tomada por Enrique Sánchez el 1 de enero y a la derecha una imagen de 14ymedio el 4 de enero. (14ymedio)

No fue posible localizar un busto con sangre en un periplo por los alrededores del Estadio Latinoamericano, donde el grupo dijo haber vertido sangre sobre una de estas esculturas. En los alrededores de la estación de Policía de la calle Infanta próxima a Manglar tampoco había rastros de acción alguna dos días después.

Los intentos por obtener de Clandestinos las ubicaciones precisas de los bustos manchados no han servido para localizarlos, además, las autoridades pueden haber limpiado y pintado muchos de ellos tras el tiempo transcurrido.

El grupo toma su nombre de una película de Fernando Pérez que aborda la lucha clandestina contra el régimen de Fulgencio Batista y es precavido para no dar detalles que permitan identificar a ninguno de sus componentes. Uno de sus integrantes apareció en un vídeo publicado en Facebook pero cubierto con una capucha y a la prensa solo le responden a través de chats y con parquedad.

La prensa oficial cubana ha dado rienda suelta a su indignación pero ha sido muy parca en materia de información sobre los hechos, incluso en la nota de la detención. El personal de las revistas BohemiaVerde Olivo, cuya redacción está cerca de los edificios más emblemáticos del poder en La Habana, protagonizaron el lunes un acto de rechazo a Clandestinos, llamándolos "contrarrevolucionarios", "viles" y "apátridas".

Según Bohemia un busto de Martí realizado por el ahora fallecido escultor cubano José Delarra tuvo que ser restaurado tras la acción del grupo, pero no mostraron fotos de la acción.

Vagas columnas de opinión, textos de reivindicación alrededor de la figura del héroe nacional, referencias a las sanciones previstas en el Código Penal contra quienes "no merecen ser llamados cubanos" han aparecido en medios como CubadebateGranma y han sido replicados por miembros del Gobierno, incluido Miguel Díaz-Canel.

Clandestinos afirma que ese es su mayor reconocimiento. "¿Cómo van a protestar por algo que no ha pasado?", señalan ante la incredulidad de muchos cubanos que piensan que se trata de un bulo o un fotomontaje en las redes sociales.

El anonimato ha facilitado que personas que no tenían inicialmente vínculos con Clandestinos se hayan unido a la causa, ya sea siguiéndolos o, incluso, imitándolos. En algunos muros de Facebook se comparte el lema "todos somos clandestinos" colocando al grupo en la tesitura de tener que reivindicar o negar acciones que se puedan llevar a cabo de manera independiente.

"Queremos enviar un mensaje a la dictadura: esto es guerra. Estamos cansados de bajar la cabeza. Y al pueblo el mensaje es claro: llegó la Hora (sic)", dijo el supuesto representante de Clandestinos

"Queremos enviar un mensaje a la dictadura: esto es guerra. Estamos cansados de bajar la cabeza. Y al pueblo el mensaje es claro: llegó la Hora (sic)", dijo el supuesto representante de Clandestinos.

La organización cuenta con miembros en Cuba y el exilio, agregó el vocero, pero se negó a revelar la cantidad de militantes. Eso sí, dijo que en su mayoría se trataba de jóvenes que estaban "cansados de la dictadura".

Uno de los pocos testigos de la acción de Clandestinos ha sido el meteorólogo Enrique Sánchez. "Andaba por la zona del Ministerio de Transporte y me llamó la atención que estuviera el busto manchado, vandalizado", dijo Sánchez en declaraciones a este diario.

"Fue el primero de enero, en horas de la tarde cuando lo vi. El hecho me indignó y por ello tomé la foto, para quejarme en Twitter por la impunidad con la que se hizo", agregó. Sánchez aseguró que no está de acuerdo con "mancillar símbolos nacionales como modo de protesta".

Poco después, este diario pudo confirmar que el busto había sido limpiado, vuelto a pintar y habían colocado una ofrenda floral a sus pies.

Desde Miami, donde se encuentra de visita, el opositor Guillermo Fariñas habló sobre el tema con el canal América Noticias. El disidente mostró un intercambio de mensajes que sostuvo con un internauta que se identificó como miembro del grupo. "Lo que hacen es ejercer el derecho a la rebelión", dijo el galardonado con el Premio Sájarov del Parlamento Europeo.

"Es un grupo que no usa los mismos métodos no violentos nuestros", aclaró Fariñas. "Otros opositores y yo vamos por un sendero, pero el derecho a la rebelión existe y ellos pueden ir por senderos de otro tipo".

Busto de José Martí en las afueras de la Estación de Policía del Cerro, uno de los lugares que señaló Clandestinos en sus acciones. (14ymedio)Busto de José Martí en las afueras de la Estación de Policía del Cerro, uno de los lugares que señaló Clandestinos en sus acciones. (14ymedio)

Por su parte, para el periodista y director de la revista Tremenda Nota, Maykel González Vivero, "el problema son los bustos, lo que está vivo se defiende solo", según escribió en su cuenta de Facebook. "Una cosa es Martí, criticable por otra parte, y otra los bustos, los pedestales, que hablan de quien los erige, ni siquiera del propio Martí, y son cosa muerta", añadió.

El opositor Antonio González Rodiles critica el movimiento Clandestinos. "En una época donde al régimen le va resultando imposible ocultar a la oposición, le vendrá de maravilla elementos para mostrar a una marginal, chusma, vandálica, incapaz... Siempre ha trabajado esa línea", escribió en su perfil de Facebook. Varios seguidores del disidente dijeron que podría tratarse de una provocación orquestada por el Gobierno.

En las últimas décadas han sido frecuentes en Cuba las pintadas en muros y fachadas denunciando la actuación de las autoridades con lemas como "Abajo Fidel" o "Abajo Raúl". Sin embargo, las intervenciones alrededor de la figura de José Martí han estado más circunscritas a la escena artística.

A inicios de 2018 se desató una intensa polémica en torno a la censura del filme Quiero hacer una película, del realizador Yimit Ramírez. El Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos (ICAIC) retiró la cinta de la Muestra Joven ICAIC porque uno de los personajes "se expresa de forma inaceptable" sobre José Martí, al que califica de "mojón" y "maricón".

"No es algo que pueda admitirse simplemente como expresión de la libertad de creación", añadió la institución en un comunicado publicado en su muro de Facebook, que avivó el debate sobre la santificación de la figura de Martí.

14 Y MEDIO

Última actualización el Martes, 14 de Enero de 2020 05:37
 
Cuba y América Latina: confluencia en el uso político de los militares PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 08 de Enero de 2020 04:44

Designación de Manuel Marrero como primer ministro de Cuba.

Por RUT DIAMINT LAURA TEDESCO.- 

En los últimos meses de 2019, asistimos a una inesperada ola de descontento popular contra presidentes que manipulaban el discurso democrático o atropellaban derechos. En todos los casos, esos presidentes, que accedieron al poder por medio de elecciones democráticas, terminaron llamando a las jefaturas militares o policiales para reprimir las movilizaciones y garantizar su permanencia en el cargo.

En realidad, esto no comenzó en octubre pasado. Un rápido repaso nos recuerda al presidente de Guatemala, Jimmy Morales, en su asunción en enero de 2016 rodeado de oficiales. Asimismo, en enero de este año, Jair Bolsonaro, excapitán del Ejército, asumía la Presidencia de Brasil apelando a un discurso religioso, reivindicativo de las dictaduras de la década de los 70, y amparando su poder en el nombramiento de más de 140 oficiales en puestos del Gobierno.

Los hechos más recientes nos muestran a Iván Duque, presidente de Colombia, perdiendo apoyo popular por la represión de las protestas de Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla, que eran una reacción al aumento de los precios de la canasta familiar.

El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, anunció una serie de medidas económicas que provocaron protestas de tal calibre en Quito, que el gobernante tuvo que refugiarse en Guayaquil y retirar las medidas. Finalmente, convocó a la pacificación rodeado de policías y militares.

En los primeros días de octubre, el presidente de Perú, Martín Vizcarra, junto a los jefes de las Fuerzas Armadas y de la Policía, apelaba al respaldo ciudadano tras disolver el Congreso. Sebastián Piñera, en Chile, puso a los carabineros en las calles y decretó el toque de queda por las protestas frente al aumento del transporte público.

También los gobiernos considerados como progresistas recurrieron a los militares para asegurar su permanencia. En Bolivia, Evo Morales dedicó buena parte de su gestión a cautivar a los militares, quienes pasaron de considerarlo un traidor a la patria, a verlo como el artífice de la estabilidad política y económica. No obstante, esas fuerzas aliadas se reacomodaron rápidamente con las nuevas autoridades y aceptaron reprimir al pueblo. En Venezuela, las fuerzas armadas son el sostén del "Proyecto Bolivariano". Reproduciendo un modelo que se asemeja demasiado al cubano, estos militares tienen el control sobre la economía, las finanzas y los negocios ilegales.

Hace unos días, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel nombró al excoronel Manuel Marrero como primer ministro. Marrero no se ha destacado por su carrera militar, ya que fue jefe del grupo técnico de inversiones, subdirector y director general del hotel Río de Luna y subdelegado de la empresa militar Gaviota para las provincias orientales.

Marrero combina la fortaleza económica y política del postcastrismo: trabajó en el entramado militar que controla el sector clave del turismo. En 1999 llegó a la vicepresidencia del Grupo de Turismo Gaviota y, en 2001, a la presidencia. En 2017 recibió el Premio Excelencias Turísticas. De 2004 a 2019 fue ministro de Turismo.

El turismo es clave en lo económico, las FAR son claves en lo político y controlan el negocio del turismo.

El nombramiento de Marrero sorprendió, ya que era un funcionario poco conocido, no era uno de los candidatos que se vislumbraban como posible segundo del presidente. Sin embargo, 594 diputados de la Asamblea Nacional de Cuba lo ratificaron.

Además, Díaz-Canel designó como secretario del Consejo de Ministros al general de brigada José Amado Cabrera Guerra, un virtual jefe de Gabinete, hombre de confianza de Raúl Castro, quien le asignó esas funciones en 2009.

El Consejo de Ministros de Cuba cuenta con otros militares: el ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, general de Cuerpo de Ejército, Leopoldo Cintra Frías, y el vicealmirante Julio César Gandarilla Bermejo, como ministro del Interior. A ellos se suman miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, como el general de Cuerpo de Ejército Álvaro López Miera, quien es también viceministro primero de las FAR y jefe del Estado Mayor General, y el general de Cuerpo de Ejército Ramón Espinosa Martín, viceministro de las FAR, entre otros. Todo ello es evidencia del peso militar en las decisiones políticas.

La foto de la designación de Marrero como primer ministro habla por sí sola de una realidad que muchos desdeñan, otros desconocen y algunos intentan ocultar: en Cuba, los militares ya no se preparan para el combate, sino para controlar la economía y blindar al presidente. ¿Es realmente casualidad que un miembro de GAESA, el poderoso conglomerado empresarial que maneja un alto porciento de la economía cubana, asuma la segunda función del Estado?

Esto da lugar a dos interpretaciones. Por una parte, el sector crítico solo ve una fachada de reparto de poder y está convencido de que nada cambia. Por otra parte, la mayoría de los cubanos sigue sin expresar su opinión ante esta designación, por miedo, por desidia, por cansancio o porque esto es ajeno a sus luchas cotidianas.

Más que la investidura de un funcionario de segunda línea, asombra que, pese a que los militares siguen siendo realmente una de las instituciones que toman decisiones en la Isla, se conozca tan poco acerca de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

En América Latina, el retorno democrático logró que los militares volvieran al cuartel. Pero en los últimos años, nuevamente, las fuerzas armadas incrementaron su participación en la política y su injerencia en la toma de decisiones. La preocupación por el control civil democrático de las fuerzas armadas se va desvaneciendo. En regímenes de dudosa legitimidad democrática, ese concepto de control civil, extensamente debatido en la literatura, no tiene cabida. Quizás en este punto Argentina puede ser una excepción, ya que la política de derechos humanos de los gobiernos democráticos ha desprestigiado a los militares poderosamente.

Sin embargo, tanto para Cuba, como para el resto de los países de la región, este sesgado y gradual aumento de la participación militar en la sociedad y el Estado tiene consecuencias nefastas. Una institución que mantiene el monopolio de la fuerza pública, es un riesgo para la defensa de los derechos humanos. Es también un desequilibrio para el juego institucional.

En la mayoría de los países latinoamericanos, parte de la sociedad recuerda con amargura la impericia, la corrupción, y especialmente la represión y la violencia instauradas por los militares. Las fuerzas armadas han sido creadas y entrenadas para proteger al país y a todos sus habitantes, y no a un régimen de gobierno. Este es un tema permanente, que los medios de prensa, los intelectuales, los grupos sociales y políticos tienen que fiscalizar continuamente.

Lamentablemente, 2019 muestra que países democráticos como Chile, Ecuador, Brasil y Colombia están militarizando su política como lo han hecho Cuba y Venezuela. En vez de un avance democrático la región se está militarizando.

Cuba, y también Venezuela, empoderan a los militares como guardianes de sus regímenes, los ubican en funciones privilegiadas, pero la paradoja es que al mismo tiempo corroen el sistema político y vacían de contenido a sus propias revoluciones.

Solo una activa implicación de la sociedad civil, a nivel nacional y regional, puede contener esta intensificación de las funciones militares, que deteriora la vida de los ciudadanos.

DIAIRO DE CUBA

Sobre las autoras:

Rut Diamint: Investigadora principal de Conicet, profesora de la Universidad Torcuato Di Tella, de Buenos Aires, Argentina.

Laura Tedesco: Vicedecana de Humanidades y Ciencias Sociales de Saint Louis University/Madrid Campus

Última actualización el Domingo, 12 de Enero de 2020 12:58
 
Cuba 2020 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 01 de Enero de 2020 09:15

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Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Hay dos aspectos conjugados en el llamado “problema cubano”. El primero es derivado de un uso arbitrario del poder político por parte del castrismo. Dictadura política con decisiones equivocadas en todos los ámbitos. La isla clama por libertad política. El segundo es la libertad económica y de emprendimiento. Liberar las fuerzas productivas propias de los cubanos.

Cuba 2020

Jorge Hernández Fonseca

1 de Enero de 2010

Los cubanos comenzamos el Año Nuevo con la tristeza de enfrentar una isla en bancarrota, una infraestructura destruida, una organización productiva de nivel rural y una industria administrada de manera feudal. Todo eso, después de 61 años de una revolución que ha perdido totalmente su rumbo. Los más viejos no recordamos la alegría de la derrota de la anterior dictadura y los jóvenes sólo han conocido vicisitudes. Cuba no puede continuar por ese camino equivocado.

La generación castrista está organizando la sucesión al poder, con la hipótesis falsa de que habrá continuidad en el desastre. Esto simplemente es imposible. El país no puede caer más bajo, los gobernantes se han corrompido por las mieles del poder --cosa que debe cesar-- y los cubanos simples deben de parar de pensar en abandonar su país. El país va directo al fracaso.

Hay dos aspectos conjugados en el llamado “problema cubano”. El primero es derivado de un uso arbitrario del poder político por parte del castrismo. Dictadura política con decisiones equivocadas en todos los ámbitos. La isla clama por libertad política. El segundo es la libertad económica y de emprendimiento. Liberar las fuerzas productivas propias de los cubanos.

Las señales desde el seno dictatorial cubano dan indicio de comprender ambos problemas. Sin embargo, no van a entregar el poder político. Respecto a la economía, hay señales de que pretenden ir al capitalismo, imitando a China y a Viet Nam, pero esperan la muerte de Raúl Castro para iniciar el proceso. Así, el país se desangra aguardando las buenas nuevas.

Recientemente se nombró a un primer ministro, aspecto anodino política y económicamente hablando. Sólo sirvió para denotar el fortalecimiento de Díaz Canel, que consiguió convencer a Raúl de nombrar un hombre del cual nadie hablaba para el cargo y cuyo único mérito es ser “gente de Díaz Canel”, eliminando la posibilidad de que nombraran algún familiar de Raúl.

Este detalle (el fortalecimiento político de Díaz Canel) sumado a recientes palabras suyas expresando que “la liberación de fuerzas productivas no sería la privatización” indica que el actual hombre fuerte de la Habana sabe muy bien el camino de la solución económica y que solamente aguarda por la desaparición física del hermano menor de los Castro para actuar.

Si bien Fidel constituyó un freno a los cambios que Raúl quería ejecutar, ahora es Raúl quien detiene la solución económica. Desapareciendo Raúl del escenario, ninguno de los “históricos” (Machado o Ramirito) con vida podrá detener la ida al capitalismo en la economía, que ya casi es un hecho decidido en los grupos de poder castrista que llevarán adelante la sucesión.

Restará la lucha por la irrenunciable democratización de las libertades políticas; pero al menos, los cubanos al interior de la isla podrán finalmente, después de más de 61 años, desayunar, almorzar y comer, porque sólo la irrestricta libertad económica garantizará la abundancia.

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Última actualización el Martes, 07 de Enero de 2020 05:41
 
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