Nosotros somos el enemigo Por PEDRO CORZO

Los extremos se confunden. Parece que en un momento determinado se transforman ...

Colombia: la Corte Suprema ordenó el arresto domiciliario de Álvaro Uribe en un caso por fraude proc

La Corte Suprema de Colombia ordenó este martes el arresto domicilario del ...

Reapareció Diosdado Cabello después de casi un mes de ser diagnosticado con coronavirus

El dirigente oficialista de Venezuela Diosdado Cabello, considerado el número dos del ...

Gigantezca explosión en Beirut: así quedó la capital de El Líbano

Escombros por doquier, columnas de humo y el incesante chirrido de las ...

Rodrigo Maia (DEM-RJ) mantém a convicção sobre a aprovação do impeachment de Dilma Rousseff, mas que

Dilma Rousseff comentou as declarações do presidente da Câmara dos Deputados, Rodrigo ...

Artigos: Cuba
El mercado negro 'también está pelao': hay que tener dólares para comer en La Habana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 31 de Julio de 2020 23:59

Anaqueles vacíos en la TRD de 26 y 15, en La Habana, el 27 de julio.

Por JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ.- 

Después de caminar todo el barrio Arletis Castro logró encontrar un "sobrecito" de café Hola al precio de 25 pesos. Solo un mes atrás ese mismo sobre costaba en el mercado negro 15 pesos. A través de la libreta de racionamiento, por donde se distribuye mensualmente, cuesta cuatro pesos.

"Tengo albañiles reparándome la casa y hacerles el almuerzo me sale casi más caro que la reparación misma porque no hay nada en las tiendas en CUC y el mercado negro está 'pelao'", comentó Castro, vecina del consejo popular Los Sitios.

En las tiendas en CUC de La Habana no hay café de ninguna variedad. También están desabastecidas de alimentos y otros productos básicos desde semanas antes de las aperturas de más de 70 establecimientos en el país surtidos con todo tipo de mercancías, pero exclusivamente para quienes tengan una tarjeta magnética asociada a una cuenta en Moneda Libremente Convertible.

"Que la red de revendedores apenas tenga como oferta condimentos y productos de aseo importados es proporcional al desabastecimiento de las tiendas en CUC, donde el panorama son estantes vacíos y la desaparición de las colas ante sus puertas", comentó Castro.

La consecuencia es una subida drástica de precios en el mercado negro. Un tubo de pasta de dientes cuesta actualmente entre cinco y ocho CUC. Los llamados "cuadritos de condimentos" —de tomate, costillitas de res y sazón completo— también escasean. Los precios de estos condimentos han subido cinco pesos (CUP) al menos 20 cada unidad.

"Los cuadritos ya era imposible encontrarlos en las tiendas desde hace bastante tiempo porque son un producto acaparado casi exclusivo por quienes nos dedicamos a la reventa. En los almacenes de ninguna tienda en La Habana hay", aseguró Daniel, quien en los alrededores de La Palma, donde tiene su pequeño negocio, revende estos condimentos a un CUC en medio de la protesta de los clientes.

Uno de ellos, al parecer habitual, preguntó a Daniel por leche en polvo y puré de tomate. "Vete a las tiendas en dólares que allí sí hay de todo", le respondieron varios de los allí aglomerados.

Tony siempre tenía surtido hasta hace un mes en su negocio de reventa de aceite, pollo, perritos calientes y café, gracias a su conexión en varios almacenes de tiendas comercializadoras en CUC.

"Pero desde dos semanas antes de abrir las tiendas en dólares mis contactos me dijeron que estirara la mercadería porque no estaba entrando nada y no había noticias de cuándo abastecerían. Las pocas tiendas que están surtiendo no pueden hacer movimientos raros porque tienen la vigilancia redoblada", dijo Tony, quien aseguró que la misma situación es en toda La Habana.

Afirmó haber tenido acceso visual a media docena de almacenes de tiendas en CUC. "No hay ni frazadas de piso".

"Llevo años en este giro y ni en las peores épocas había visto cosa igual. Desde que abrieron las tiendas en dólares el negocio de la reventa cayó en picado. Fui a tantear las mercancías en dólares, pero no da negocio porque son demasiado caras", puntualizó Tony.

Un recorrido por barriadas habaneras y por el circuito de revendedores que las atraviesa permitió comprobar que el mercado negro experimenta igual desabastecimiento que la llamada red de tiendas recaudadoras de divisas (TRD) o en CUC.

"Lo que se conoce como mercado negro está sostenido por los revendedores —entre estos los actualmente conocidos como 'coleros'—, o por quienes estamos conectados directamente con la gente de los almacenes en las tiendas", explicó Malena, quien se dedica a revender alimentos y artículos de aseo desde hace años por la zona de Cuatro Caminos.

"Pero al estar desabastecidas las tiendas en CUC y sus almacenes eso repercute en el mercado negro. Ahora mismo solo se está viviendo de lo poquito que llega a través de la red de coleros y, como en las tiendas no hay nada, pues aquí, en nuestras 'mesas', la escasez es la misma", añadió Malena.

Los habaneros temen a que continúe el aumento desproporcionado de los precios en el mercado negro como resultado del desabastecimiento que impera en las tiendas de las que la mayoría de los cubanos, sin acceso a los establecimientos con ventas exclusivas en dólares, dependen para surtir su despensa familiar.

"Aunque parezca inaudito, los cubanos de a pie dependemos de un mercado negro generado mayormente por la corrupción, no por los revendedores que ahora el Gobierno denomina coleros y a quienes pretende responsabilizar de la crisis", apuntó Elisa Estévez Barrientos.

"Los coleros o revendedores sostienen a una pequeña zona en los barrios, no a un municipio entero ni a parte del sector privado, como quieren hacer creer en los medios de prensa del Estado. Este hecho lo corrobora que ese mercado negro está ahora mismo tocando fondo producto del desabastecimiento de las tiendas donde los cubanos que no recibimos remesas compramos", concluyó Estévez Barrientos.

El Gobierno negó haber guardado alimentos y otros productos para la apertura de las bien surtidas tiendas en Moneda Libremente Convertible. Ana María Ortega Tamayo, directora general de las Tiendas Caribe, una cadena de los militares cubanos, aseguró que muchos artículos llegaron al país 48 horas antes de que abrieran los establecimientos y fueron trasladados en ese tiempo incluso a las provincias.

La explicación no ha convencido a muchos cubanos, fundamentalmente porque implica un nivel de eficiencia desacostumbrado en la gestión del Gobierno.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 02 de Agosto de 2020 20:10
 
Rumbo a la hambruna: el equivocado orden de las medidas económicas en Cuba PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 30 de Julio de 2020 04:23

Martí, calesero.

Por DIMAS CASTELLANOS.- 

El Gobierno se debate en una insalvable contradicción: superar la crisis en que está sumido el país y sostener el modelo que la generó; hundido en la insolvencia financiera, sin suficiente inversión extranjera, sin acceso a los mercados de capital y en medio de la reducción de ingresos por turismo, remesas y alquiler de profesionales.

En marzo de 2020, Miguel-Díaz-Canel dijo: "Los problemas financieros del país se agravan, los problemas de disponibilidad de divisas se agravan y nosotros estamos enfrentando esta situación con las enormes limitaciones que nos impone el bloqueo... Van a existir colas porque no tenemos el aseguramiento para resolver los problemas de desabastecimiento".

Por su parte, el ministro de Economía, Alejandro Gil, planteó: "se requiere más planificación, más control de las medidas, más rigor en su cumplimiento y más disciplina en los actores económicos". Y en la reunión del Consejo de Ministros del mes de mayo, reconoció: "no se puede distribuir una riqueza que no se ha creado".

Más tarde, el 16 de julio, Miguel Díaz-Canel planteó que la situación era desafiante, que no se podía seguir haciendo lo mismo, y anunció un paquete de medidas postergadas durante años, sin explicar por qué se postergaron. En consecuencia, anunció una "estrategia". Si con ese término se designa un conjunto de acciones encaminadas hacia un fin, y ese fin es sacar al país de la crisis, las medidas anunciadas no califican como tales, pues parten de un postulado falso.

Cualquier estrategia dirigida a superar la crisis cubana tiene que partir del punto donde se torció el rumbo anunciado en 1959, cuando en lugar de lo prometido —elecciones inmediatas, restitución de la Constitución de 1940 y un programa que aumentaría notablemente la producción agrícola, que duplicaría la capacidad de consumo de la población campesina y que borraría su pavorosa cifra de desempleo crónico, logrando para el pueblo "un nivel de vida superior al de cualquier otra nación"—, se tomó el rumbo del totalitarismo.

La ineficiencia productiva, el desabastecimiento progresivo y la importación de alimentos y artículos producibles en el país, son efectos de ese modelo totalitario, caracterizado por la falta de libertad de los productores, los precios topados, la represión contra la iniciativa privada y los intermediarios; en definitiva, de una economía prisionera de la política y la ideología.

Camuflar la crisis cubana con la generada por la pandemia del covid-19 a nivel mundial, significa eludir el origen de la verdadera causa: la estatización de la propiedad sobre los medios de producción, la eliminación de la institucionalidad existente, el secuestro de las libertades ciudadanas y la concentración del poder en un Partido y en una persona. Por tanto, la salida de ese estado tiene que comenzar por precisar, al margen de la ideología y de intereses partidistas, cuál es la verdadera causa.

Cuba necesita de un crecimiento rápido en la esfera productiva

Durante décadas, desde la sociedad civil hemos venido clamando por una reforma de la propiedad, por la creación de pequeñas y medianas empresas, porque los cubanos puedan ser empresarios, por dotar a los productores de personalidad jurídica, etc.; es decir, por la esfera de la producción. Sin embargo, las medidas han comenzado por la esfera de la circulación: eliminar el absurdo gravamen del 10% al dólar para facilitar la venta a los cubanos "ricos", con lo que se repite un camino fracasado y se institucionalizan las diferencias sociales; y por la venta mediante tarjetas magnéticas, que constituyen un paso atrás en relación a medidas similares implantadas hace casi 30 años, con la diferencia de que son más limitadas aún, pues ahora no basta con poseer dólares para comprar en efectivo. Es decir, un orden contrario a los objetivos declarados.

Aunque tardías, limitadas e insuficientes, el valor de las medidas anunciadas radica en el reconocimiento de una crisis que se aproxima inexorablemente a la hambruna.

Al comenzar por la circulación (comercialización de aseo, alimentos y ferretería), una buena parte de lo que se recaude irá a manos de los proveedores. Algo similar a lo que le ocurrió a España con el oro y la plata que sacó de las Américas, que por falta de una infraestructura interna, siguió camino hacia otros países europeos de mayor desarrollo.

A fines de 2019, ante la insolvencia financiera y habituado al parasitismo, el Gobierno puso el ojo en las remesas familiares. Comenzó a vender equipos electrodomésticos en moneda libremente convertible, mediante tarjetas magnéticas, para controlar las divisas que enviaban los familiares desde el exterior, sin que el resultado mejorara la deprimida producción nacional.

Cuba necesita de un crecimiento rápido en la esfera productiva, comenzando por la agricultura, para aliviar el desabastecimiento, satisfacer la demanda nacional, sustituir importaciones y ahorrar parte de los casi 800 millones de dólares que se invierten anualmente en la compra de alimentos y otros artículos producibles en el país.

Hacer, no solo decir

En 2007, Raúl Castro reconoció que las deficiencias, errores y actitudes burocráticas se reflejaban en los campos infectados de marabú. Para revertir esa situación se dictaron varios decretos-leyes sin obtener los resultados esperados. El común denominador de esas legislaciones es la ausencia de una reforma de la propiedad, de pequeñas y medianas empresas, de personalidad jurídica de los productores y de trabas como el monopolio de Acopio, una institución burocrática que impone al productor lo que debe producir, la cantidad, el precio, y obliga a entregar la mayor parte al Estado. Seis años después, en mayo de 2013, Marino Murillo Jorge, entonces vicepresidente del Consejo de Estado, dijo: "las medidas que durante décadas se han puesto en práctica en la forma de gestionar la tierra no han conducido al necesario aumento de la producción".

Hay que añadir que las medidas puestas en práctica entre 2013 y 2020 tampoco dieron resultados. Se impone pues, hacer las cosas de otra manera, no solo enunciarlo.

La recuperación tras la Guerra de Independencia, un ejemplo

El éxito o el fracaso de las transformaciones sociales guarda relación con la existencia o no de libertades. Antes de 1959 la economía cubana, aunque con marcadas diferencias sociales, era una de las más fuertes de la región. Hoy decrece, las diferencias sociales aumentan, los valores se pierden, y el Estado se hunde en la incapacidad y la insolvencia financiera. Por tanto, se alza como necesidad ineludible la restitución de los derechos y libertades refrendados en la Constitución de 1940, adaptados a la época de las novísimas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Solo así, tanto en la política como en la economía o la cultura, los cubanos podrán devenir agentes activos.

Se necesita la promulgación de una nueva ley de inversiones que contemple a los cubanos; la formación de pequeñas y medianas empresas en todos los sectores productivos y de servicios; la entrega o venta de la tierra en usufructo a propiedad de los productores; el fomento de cooperativas y no de asociaciones de usufructuarios dependientes del Estado; la erradicación del listado de actividades permitidas a los trabajadores por cuenta propia; la eliminación de los monopolios estatales de acopio, y de exportación e importación, viva expresión de la naturaleza totalitaria del Estado cubano.

La superación de las ruinas provocadas a fines del siglo XIX por la Guerra de Independencia, muestra que la actual situación de desastre se puede superar. Aquella guerra destruyó entre el 80 y el 90 % de la agricultura y la industria, se perdieron más de 300.000 habitantes (uno de cada cinco personas), y una parte considerable de la clase empresarial cubana desapareció. Para aquilatar la recuperación basta el ejemplo del ganado vacuno, que de las 120.000 cabezas que sobrevivieron, ya en 1903 había 1.223.613.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 02 de Agosto de 2020 00:27
 
'Es una traición bien pensada': las nuevas tiendas en divisas vistas desde barrios pobres cubanos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 23 de Julio de 2020 04:24

Tiendas en dólares en Cuba, del sueño a la desesperanza...

Por GERÓNIMO GARCÍA.- 

Parodiando una frase utilizada por Fidel Castro contra los cubanos que abandonaban la Isla por el puerto del Mariel en 1980 —"no los queremos, no los necesitamos"—, vecinos del barrio habanero Pueblo Nuevo repudiaron la apertura de las nuevas tiendas donde se comercializan alimentos y productos de aseo en Moneda Libremente Convertible.

"No queremos tiendas en dólares, no las necesitamos", dijeron residentes en el barrio, agobiados por demasiados meses de escasez, y que ahora ven las estanterías de las tiendas de los militares repletas de productos.

"Los dólares sí van a dividir al país. Los trabajadores estatales, junto a la gente que no recibe remesas del extranjero, estaremos en el peor de los extremos", afirmó Vicente Argudín, empleados de una fábrica de tabacos y único sostén económico de una familia compuesta por seis miembros.

"No puedo creer en las justificaciones de Díaz-Canel porque es imposible entender que los mismos productos que durante los últimos meses escasearon y provocaron kilométricas colas, ahora estén disponibles exclusivamente en dólares", señaló Argudín.

Un delegado del Poder Popular de esta misma barriada expresó que "no hay una sola cuadra en este consejo popular donde los cederistas no estén indignados" y expresen su desagrado.

"Y tienen toda la razón en lo que dicen. Abrir estas tiendas exclusivamente para comprar en dólares es un tremendo error del Partido, y no solo es mi opinión, sino la de otros compañeros cuadros del territorio", dijo este delegado.

En un recorrido realizado el domingo por las tiendas de Centro Habana, Habana Vieja y Cerro que comercializan productos en CUC, fue posible comprobar que se encontraban desabastecidas de alimentos y de productos de aseo y de higiene.

"Lo que define a esta medida es apartheid económico", dijo Tamara López, trabajadora de Comercio, vecina del Cerro, y "muy atenta a cuanto acontece en las redes sociales" cubanas.

"Abrir estas tiendas para la captación de dólares americanos no sería del todo malo si las mercancías vendidas allí fuesen de otra naturaleza. Pero vender en dólares alimentos, productos de aseo y artículos de primera necesidad que le han negado al pueblo aun en medio de la pandemia, es criminal. Esto agranda las desigualdades sociales, que ya estaban antes de la llegada del coronavirus", opinó López, quien además llamó la atención sobre un aspecto que consideró poco abordado.

"Esto ocurre en el doble aislamiento provocado por la pandemia, donde los cubanos no tenemos para dónde correr, y es bien sabido que el Gobierno siempre aplica la teoría de la plaza sitiada".

La pandemia de Covid-19 dejó de ser tema de conversación en las barriadas habaneras tras el anuncio y posterior apertura, este lunes, de más de 70 tiendas en toda la Isla para comercializar "productos de alta gama".

"De alta gama nada, de alta falta de respeto al pueblo trabajador, a los jubilados, a todos los que no tenemos familia afuera que nos ayude a aliviar el infierno en que se convirtió este país", criticó Yadira Lezcano casi al borde del llanto por la impotencia.

"Este pueblo lleva meses humillado haciendo colas, siendo atropellado en ellas por la Policía y por la corrupción. ¿Y cuál es la solución del Gobierno?: la mentira, la división y el abandono", añadió.

"Venden en dólares lo que tenían almacenado mientras nos matábamos unos a otros en las colas, porque esas mercancías no aparecieron por arte de magia", fustigó Lezcano, vecina de Habana Vieja, madre de tres hijos y multada por hacer colas por la madrugada.

Las tiendas, en las que solo es posible comprar con una tarjeta magnética asociada a una cuenta en divisas, han causado un profundo rechazo entre los sectores más pobres, que son mayoría en el país.

El Gobierno apuesta precisamente a aquellos a los que Fidel Castro rechazaba en su frase de 1980, a los emigrados que envían remesas a sus familiares en la Isla.

No pocos han dejado a un lado las "diferencias ideológicas" para sumarse a la oleada de críticas.

"Creo que el Partido debería dar marcha atrás porque esto no se trata de ninguna campaña del enemigo", puntualizó Felipe, delegado del Poder Popular en el Cerro, quien aseguró haber solicitado una reunión entre los factores de su territorio ante una situación "que se nos puede ir de las manos".

"Tenemos que ser francos, el pueblo entero se está haciendo preguntas que son difíciles de responder y llevan respuestas directas", consideró. "Vender efectos electrodomésticos y equipos automotores en dólares está bien, pero alimentos, artículos de aseo y de primera necesidad es otra cosa mucho más compleja y el desacuerdo del pueblo es absoluto. Las calles están revueltas".

Felipe dijo tener esperanzas de que en próximos días "abastezcan las tiendas en CUC o se retroceda en la comercialización en dólares de determinados productos".

Por su parte Amelia Báez, jubilada después de más de 30 años de servicio en Educación y de membresía en el Partido Comunista, dijo no tener ninguna esperanza en que vaya a "revertirse esta situación, que podrá ser totalmente errónea pero que estuvo bien planificada".

"No estamos ante algo pensado a lo loco. Lo pensaron bien, y precisamente por ello considero que es una traición al pueblo cubano, por mucho que se empeñen en convencernos de que es un beneficio para el país", razonó Báez. "Ya el Partido demostró que no salvará al país ni con los dólares que recaude en estas tiendas".

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Sábado, 01 de Agosto de 2020 00:06
 
Enroque corto de Raúl Castro en Cuba: un guiño a Joe Biden PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 20 de Julio de 2020 23:49

Cola para comprar pollo en Santiago de Cuba este 17 de julio.

Por EMILIO MORALES.- 

A cuatro meses de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, y agobiado por el demoledor cerco que le ha puesto el Covid-19 a la maltrecha economía cubana —sumado a la ineficiencia de su medieval modelo y al impacto de las sanciones de Washington—, el Gobierno cubano elimina el grillete del 10% que llevaba puesto el dólar desde 2004, y anuncia un cosmético paquete de medidas sin profundizar en detalles sobre el alcance que tendrán.

El plan incluye —según la cantinflesca intervención del ministro de Economía, Alejandro Gil Fernández, en la televisión estatal—, ampliar el sector "cuentapropista", permitir las cooperativas no estatales, legalizar la pequeña y mediana empresa privadas, crear un mercado mayorista que abastezca a los trabajadores por cuenta propia, permitir que el sector privado exporte y venda en la zona de libre comercio de Mariel, entre otras medidas que, en la mayoría de los casos, no se sabe cómo ni cuándo entrarán en vigor. Todas ellas han sido durante años un reclamo de economistas de dentro y fuera de la Isla, nunca tomados en cuenta.

Sin embargo, la parte más visible de la nueva píldora que tendrá que tragarse el pueblo cubano, es que la Corporación CIMEX, rey del mercado minorista dolarizado en la Isla y propiedad de las Fuerzas Armadas, abrirá decenas de tiendas para vender productos de diverso tipo en dólares estadounidenses, a través del uso de tarjetas magnéticas asociadas a cuentas en divisas que, previsiblemente, tendrán que ser cargadas desde el exterior.

Una vez más, el Estado totalitario traza su estrategia de sobrevivencia sobre las espaldas de la diáspora.

En realidad, el anuncio de estas medidas más bien es un enroque corto de Raúl Castro, ya en su despedida, con la esperanza puesta en que la Casa Blanca cambie de inquilino el próximo noviembre. Por eso, desde ya, tira una alfombra rojo-pálida para tratar de atraer la mirada de Joe Biden e intentar recuperar el estatus que le ofreciera Obama y que el propio general desaprovechó.

Mientras tanto, los trabajadores de la Isla se preparan para recibir, sin anestesia, esta medida que sin duda va a impactar fuertemente sus vidas y las profundas grietas que hoy tiene la sociedad cubana.

Alejandro Gil sigue improvisando

"El país está en un momento económico que trasciende más allá de una tensión habitual, estamos en una situación excepcional, y requerimos de una estrategia que nos conduzca sin improvisaciones", dijo Gil en el anuncio de las medidas.

Desde que este individuo asumió el rol de ministro de Economía lo único que he hecho es, justamente, improvisar. No hay una medida tomada por este señor que haya dado un respiro a la maltrecha economía cubana. Lo único que hemos visto han sido trabas al cuentapropismo, una política para topar precios (incluidos los del sector privado), una política para descarrilar el mercado de las mulas, y el inicio de un proceso de dolarización que está mal diseñado e implementado y que, lejos de mejorar la economía, ha distorsionado aún más el mercado al introducir una tercera moneda. El efecto inmediato ha sido una subida de la inflación y una carrera desenfrenada por comprar dólares en el mercado negro cambiario.

Ahora, Gil ha dicho que, "ante más incertidumbre, mayor debe ser la planificación. Por eso tenemos una estrategia pormenorizada que está acorde con nuestro modelo económico y con los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, que se enfoca en levantar trabas, y en operar de manera más funcional nuestra economía".

Entre las medidas mencionadas se encuentra trabajar en el diseño de la micro, pequeña y mediana empresa. En este sentido, el funcionario dijo que pueden ser "estatales, privadas y mixtas". En la práctica esto siempre ha sido un tabú en Cuba. Los cuentapropistas no tienen personalidad jurídica y tampoco existe una ley que los proteja.

Por otra parte, en ningún momento el ministro Gil se refirió a libertad empresarial, liberación de precios, apertura de un mercado de oferta y demanda, libre contratación con empresas extranjeras, posibilidad de invertir en conjunto con empresarios extranjeros, etc.

El funcionario expresó que el Gobierno cubano trabaja en el diseño de un mercado mayorista con ofertas en moneda libremente convertible (MLC), tanto para la base productiva como para el sector no estatal. Asimismo, anunció la apertura de las tiendas minoristas dedicados a la venta en MLC, en las que solo se podrá comprar con tarjetas magnéticas.

Las tiendas han abierto este 20 de julio, día en que también se elimina el gravamen del 10% que hasta ahora se les aplicaba a los dólares estadounidenses en el sistema bancario de la Isla.

Sin embargo, Gil no explicó qué harán para cumplir la promesa de no dejar desamparado al que no tiene dólares para comprar en esas tiendas; tampoco explicó cómo van a mantener el mercado con tres monedas diferentes, ni cómo será la contabilidad de las empresas con esta "novedosa" variante.

Dolarización improvisada y grandes diferencias sociales

El Gobierno cubano intenta autoinventarse. Ahora es la presión de captar dólares la que ha lo ha llevado a implementar una dolarización improvisada que, lejos de traer beneficios a todo el pueblo, va a generar grandes diferencias en la agobiada sociedad cubana.

Ante la limitante impuesta por la crisis del Covid-19, el salvavidas del Gobierno descansa en la diáspora y en su capacidad de poder enviar dinero y productos a la Isla. El Gobierno cubano se aprovecha de las circunstancias para tratar de incentivar el envío de remesas desde el exterior, que ayuden a paliar las ineficiencias de un sistema incapaz de permitir que los cubanos de la Isla pueden producir riquezas.

Lo cierto es que la estrategia para desarrollar el país no existe. Lo que se intenta implementar son medidas de sobrevivencia tras 60 años de acumulación de problemas, 60 años con una población sometida a la pobreza y a una generación en el poder que ha creado un modelo donde el poder perpetuo y la limitación del individuo han sido la clave de su existencia.

La economía cubana es una economía parásita, esa es la verdadera génesis de su modelo. Siempre ha dependido de una potencia externa (la URSS, desde 1960 hasta 1991) y después de un benefactor adoctrinado y sometido, Venezuela (desde 1999 hasta nuestros días), el cual se ha convertido en el país más pobre de América Latina en tan solo 20 años. La metamorfosis venezolana ha sido más meteórica que la cubana.

Ahora, en el horizonte no se avizora el surgimiento de una potencia sustituta que asuma el rol de alimentar a la parásita economía cubana. Por tanto, sobrevivencia del Gobierno de la Isla depende de sí mismo.

Para ello, necesita dar pasos para un entendimiento con Estados Unidos y hay dos cartas sobre la mesa para los próximos cuatro años: Donald Trump o Joe Biden.

La apuesta de Raúl Castro es Biden, por eso ha destapado este anuncio a cuatro meses de las elecciones norteamericanas. De ganar Trump, tendrá que hacer una apertura profunda al menos en lo económico, si de verdad quiere sobrevivir y evitar que el país se vaya a pique con estallido social incluido. Los tiempos que estamos viviendo no son para andar jugando a las improvisaciones.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Miércoles, 29 de Julio de 2020 01:31
 
La dolarización castrista. Un análisis PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 20 de Julio de 2020 00:38

Nenhuma descrição de foto disponível.


Por Jorge Hernández Fonseca.-

Las medidas tomadas por la dictadura para paliar su crisis económica tienen varias facetas de análisis, la principal de las cuales es la evidencia de haberse tomado (estas decisiones) a la espera de las elecciones norteamericanas para presidente. Si es electo el actual presidente Trump, habrá que “profundizar” con nuevas medidas. Si Trump es derrotado, con estas medidas la dictadura volverá al inmovilismo, en la hipótesis de que vendrán vientos mejores desde EUA.


La dolarización castrista. Un análisis

Jorge Hernández Fonseca

19 de Julio de 2020

La dictadura cubana (en crisis terminal) ha decidido jugarse la primera carta del inevitable camino al capitalismo: dolarizar parcialmente su economía. Digo parcialmente porque la capacidad explotadora de la dirigencia comunista cubana solamente dolarizará las ventas. Los salarios continuarán pagándose en una moneda inservible, lección tomada del procedimiento que hacía la familia Castro en su finca de Birán: pagar con vales-compras de su propia bodega.

Las medidas tomadas por la dictadura para paliar su crisis económica tienen varias facetas de análisis, la principal de las cuales es la evidencia de haberse tomado (estas decisiones) a la espera de las elecciones norteamericanas para presidente. Si es electo el actual presidente Trump, habrá que “profundizar” con nuevas medidas. Si Trump es derrotado, con estas medidas la dictadura volverá al inmovilismo, en la hipótesis de que vendrán vientos mejores desde EUA.

Con la dolarización parcial de la economía (se pretende vender hasta la comida en dólares) la dictadura sostiene la hipótesis malintencionada de que los cubanos en el extranjero, financiemos incluso la comida de nuestras familias en la isla, en función de que se continuará pagando los salarios internos en pesos cubanos no convertibles. Así, la dictadura planea paliar en parte su crisis endémica y recaudar además los dólares que su economía no produce.

La medida, además de profundizar en la división social interna --entre los que tienen dólares y los que no lo tienen-- atiende solamente la parte de la economía menos trascendente, la comercialización y la distribución. La producción de valores, es decir, de bienes y servicios, que es la parte principal de toda economía, no será atendida ahora y por tanto, desde el punto de vista económico, no habrá crecimiento de ningún tipo, al no haber producción de valores.

Ningún país puede aspirar a desarrollar su economía dolarizando las ventas de productos básicos solamente. Si no existe la libertad económica, de que cada persona según su capacidad emprendedora, se empeñe personalmente en producir bienes y servicios y le deje solamente al estado (burocrático, rígido, lento y desinformado) la responsabilidad de producir los bienes y los servicios que la sociedad demanda, mientras eso no suceda, no habrá solución a la crisis económica y mucho menos a las libertades democráticas que toda Cuba demanda.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Lunes, 27 de Julio de 2020 20:15
 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 1 de 379