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Artigos: Cuba
Una Cuba libre no debe pagar deudas 'repugnantes' PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 12 de Septiembre de 2022 18:45

Graffiti en una calle de La Habana.

Por RAFAELA CRUZ.-

En 2011, China perdonó a Cuba 6.000 millones de dólares en deuda; en 2013, México la eximió de pagar 487 millones; en 2014, Rusia hizo lo mismo con 35.000 millones y, en 2015, el Club de París condonó 8.500 millones de un total de 11.100 millones que adeudaba la Isla.

Aun después de tanta clemencia, en 2017, último reporte oficial de deuda externa, el Gobierno cubano reconocía seguir debiendo a entidades extranjeras 17.800 millones de dólares, monto que, con toda certeza, ha aumentado en los últimos años, en parte por nuevos préstamos, en parte por acumulación de intereses y principales impagados.

Hasta aquí hemos hablado de "deuda de Cuba" porque así se trata habitualmente el tema, quizás con demasiada ligereza pues ¿es Cuba —término abstracto que engloba a su población— quien debe ese dinero o es el Gobierno?

En un país donde, mediante mecanismos más o menos efectivos y aceptados por mayoría cualificada, el pueblo elije a sus representantes, no cabría diferenciar, de cara a compromisos financieros, entre nación y Gobierno, pero ¿qué pasa cuando los "representantes" se autoimponen y actúan sin el consentimiento ciudadano?

Casualmente, en este tópico Cuba hizo su primera y única aportación a la jerga técnico-económica mundial. Allá por 1898, cuando el Gobierno interventor norteamericano se hizo con el control de la Isla heredó, además, la deuda externa creada por las autoridades españolas.

El pueblo cubano, extraoficialmente representado por Horatio Rubens y Gonzalo de Quesada, exigió a los yankees no asumir tales obligaciones financieras, alegando que habían sido contraídas sin consentimiento ciudadano. Popularmente se le llamó a aquel compromiso "deuda repugnante", término que la academia económica internacional aceptó y usó.

Lamentablemente, el sonoro término "repugnante" made in Cuba está en desuso; ahora se admite más el finolis "deuda odiosa" para designar aquellos compromisos teóricamente nacionales que son creados por dictadores y sátrapas con la mucha complicidad y alguna ingenuidad de instituciones y empresarios foráneos.

Pero la cuestión no termina en la adjetivación de la deuda. Con el objetivo de que quien financie dictaduras sepa que no podrá cobrar cuando estas caigan, y así dificultarle el acceso a crédito a tan deleznables gobiernos, el Nobel de Economía Michael Kremer —probablemente el mayor teórico de este campo— propuso la creación de un organismo internacional que dictaminase cuáles gobiernos eran "repugnantes", para que las deudas contraídas se cancelasen automáticamente cuando cambiase el régimen. Tal organismo no se ha concretado, pero es una idea que la oposición cubana debe valorar cuidadosamente.

Es importante también saber que, para que una deuda sea considerada repugnante, no basta con que la contraiga un tirano, pues hasta estos pueden hacer inversiones socialmente fructíferas. Debe, por tanto, demostrarse que fue utilizada contra los intereses ciudadanos.

Entonces, para que la deuda externa nacional, total o parcial, pueda ser declarada repugnante, no bastaría probar ante una corte internacional que el castrismo es tiránico; es necesario, adicionalmente, demostrar que la deuda se usó en perjuicio de los cubanos.

Aunque ya eso conllevaría una fundamentación jurídica que excede la competencia de este artículo, los tiros podrían ir por demostrar que el castrismo es una maquinaria de destrucción y empobrecimiento —algo no tan difícil de probar—. Así, podría alegarse que cualquier financiamiento otorgado al castrismo contribuyó a dilatar su existencia y azote, lo que debe considerarse perjudicial para los ciudadanos.

En todo caso, las deudas repugnantes no siempre desaparecen. Tan atrás como en 1917, el jurista ruso Aleksandr Naumovich estableció que "si un poder despótico incurre en deuda no por las necesidades o los intereses del Estado, sino para otorgar mayor fuerza a su régimen despótico, para reprimir a la población que se le enfrenta, etc., esta deuda es odiosa para la población de todo el Estado. Esta deuda no es una obligación para la nación; es una deuda del régimen, una deuda personal del poder que la ha tomado".

La deuda, entonces, de mantenerse tras un cambio de régimen en Cuba, podría muy bien recaer sobre quienes representaron y se beneficiaron directamente de la dictadura; con lo que los extranjeros que están enriqueciéndose en la tranquila Isla comunista de barata y dócil mano de obra, mientras comparten yates y juegos de golf con los jeques del Partido Comunista, mañana tendrán que exigirle a esos mismos camaradas, y solo a ellos, si quieren cobrar sus inversiones. ¡Cuba libre no pagará deudas repugnantes!

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Miércoles, 28 de Septiembre de 2022 19:35
 
El Gobierno de Cuba, en su hora más oscura PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 10 de Septiembre de 2022 15:39

De izq. a der.: Ramiro Valdés, Miguel Díaz-Canel, Raúl Castro y José R. Machado Ventura.

Por RAFAELA CRUZ.-

Para los griegos clásicos, una crisis (krinein) era una situación de cambios profundos, inciertos, súbitos y violentos, con consecuencias difícilmente reversibles que trascienden lo coyuntural. El 1959 comenzó en Cuba la Revolución, que es crisis y es tragedia.

Pero en ese periodo crónicamente difícil, ha habido momentos de extremo agravamiento, como los primeros años de la Revolución, el último lustro de los 70, y principalmente, los años 90. Ahora, desde 2017, esa crisis perpetua se está agudizando nuevamente.

Y sí, aún se está lejos del agujero que, cínicamente, Fidel Castro denominó "Periodo Especial", pues comparativamente, hoy se nada en abundancia con respecto a aquellos años donde no existía transporte, los alumbrones eran la norma y la gente, literalmente, quedaba ciega del hambre.

Sin embargo, aun cuando la situación no se ha degradado tanto como hace 30 años, ya ha habido más y mayores protestas que en los años 90, así que se puede afirmar, categóricamente, que el castrismo está en su hora más oscura. Veamos por qué.

Velocidad del empeoramiento

Como Fidel Castro apuntaló su reinado convirtiendo Cuba en un portaaviones soviético, el reajuste geoestratégico después de Gorbachov provocó que la crisis de los 90 cayera de sopetón, a diferencia de la presente, que es un lento declinar.

Recuérdese que las peores torturas no son las que provocan el mayor dolor inmediato, sino las que se regodean en un sádico sufrimiento creciente e inexorable. Un evento rápido, por duro que sea, permite, tras la aceptación, una acomodación sicológica; mientras que un evento progresivo dificulta tal ajuste sicológico, pues cada vez parece que se está en lo peor, se empeora aun más, impidiendo evitar, aparte de la crisis en sí, la frustración constante.

Esta recesión en cámara lenta, como el martirio de la gota china, irrita al pueblo más que aquella abrupta depresión que entonces sucedió.

Trauma

En los 90, aun los que vivieron las crisis previas a la artificial bonanza de la segunda mitad de los 80, no imaginaban cuánto podría empeorar el país, nadie previó los niveles de depauperación a los que se llegaría. La emoción predominante fue la sorpresa.

Hoy, una mayoría de cubanos traumatizados por el Periodo Especial, saben hasta donde podría deteriorarse la economía… y eso les asusta. Ya no hay sorpresa, la emoción predominante es el miedo a regresar a aquello, un miedo que, ocasionalmente, supera al engendrado por los órganos represivos.

Vorágine de cambios

Las reformas políticas y económicas durante el Periodo Especial, aunque grandes, fueron mucho más lentas, de menor calado y más reversibles que las actuales.

Los cambios de hoy, aun lentos en comparación a lo hecho en los 90, son una vorágine, y recuérdese que, la vorágine de reformas en la URSS, que a priori parecía controlable por el PCUS, desató una cascada de transformaciones sociales y económicas que escaparon del control de aquel partido mafioso y opresivo.

El PCC sabe que está caminando por el filo de una navaja, ni ellos mismo podrían decir hasta dónde pueden transformar el modelo sin perder el control, por eso van a tientas, y cuando uno va a tientas… puede caerse.

Desgaste propagandístico

Si entonces se pudo justificar la debacle interna como efecto del derrumbe soviético, un suceso aparentemente exógeno al modelo castrista, las excusas de hoy con el "bloqueo" de EEUU a la cabeza, son cuestionadas por un consenso generalizado —que ya ni los propios administradores de Raúl Castro pueden esconder— sobre la insostenibilidad congénita del modelo castrista. La gente no cree.

Sin ideología

En los 90, el sacrificio era para "salvar el socialismo", que era salvar a Fidel, pero hoy el modelo, a todas luces, evoluciona hacia un capitalismo de compadres totalmente alejado de los principios marxista-estalinistas que conformaron el castrismo.

Hay una transición de un régimen muy ideológico —en imagen— que solo tenía que mostrarse dueño de la doctrina, a uno pragmático, que necesita demostrar su valía mediante resultados palpables, o imponerse por la fuerza, que es siempre una debilidad.

Factor Fidel

La mayoría de los cubanos —incluso entre quienes lo adversaron— admiraron a Fidel, muchísimos lo adoraron y lo exculparon de todo. Fidel era un líder. Si sumamos el liderazgo de todos los gobernantes actuales, incluyendo al heredero Raúl, no se llega a la mitad del que, toda su vida, mantuvo el dictador fundacional. Los cubanos sin Fidel "aguantan" mucho menos.

Descapitalización

Al Periodo Especial se llegó con una acumulación inmensa de capital productivo (maquinaria, infraestructura, industria), pues la etapa soviética dejó camiones, tractores, termoeléctricas, trenes, barcos, maquinaria agrícola, regadíos, presas, fábricas y demás bienes de capital, en un país que aún conservaba calles transitables y casas sin grietas.

De aquello queda muy poco, la inmensa mayoría —comenzando por la industria azucarera, la flota de pesca y la industria y agricultura en general— está diezmada por 30 años de uso sin adecuada amortización o sustitución.

Aun suponiendo que el castrismo mute hacia un sistema eficiente (¡que es mucho suponer!) en Cuba existe muy poco con que trabajar y producir, y lo que hay es viejo y obsoleto.

Inversión extranjera

En estos 30 años, el castrismo se ha quitado varias veces la careta de socio confiable. Cientos de inversores dejaron la Isla con deudas mal pagadas, y miles de proyectos no prosperaron porque el Gobierno siempre supedita la economía a sus intereses particulares.

Cada vez menos capitalistas extranjeros atienden, cuando el castrismo promete "seguridad jurídica". ¿Quién quiere invertir en un país con semejante historial de impunidad y arbitrariedades, que además, sigue fomentando su enemistad con EEUU?

Diáspora

A diferencia de los 90, y cada vez más, los emigrados son conscientes de estar, con sus dineros, alimentando al monstruo que los expulsó de Cuba y mantiene como rehenes a sus familiares, y aunque solo una ínfima minoría se abstendrá de socorrer a sus seres queridos, muchos ya limitan o condicionan su ayuda y se niegan a invertir en la Isla.

El pueblo

El totalitarismo que Fidel implantó con premeditación, alevosía y apoyo de masas inconscientes, anuló completamente una anteriormente viva sociedad civil. Los innumerables panteones funerarios de sociedades fraternales, profesionales, regionales, religiosas, estudiantiles, obreras, sindicales o políticas que hay en el cementerio de Colón, hablan de aquel civismo que quedó trunco, y hasta hace muy poco sumido en la paranoia. Pero ese policía que cada cubano lleva dentro está achicándose, y el pueblo hoy, como jamás lo fue en los 90, es un actor político, aun diminuto, pero en efervescencia.

Los diez puntos anteriores, entre otros, apuntan a que, aunque como dice un comentarista apodado Capitán Nemo, antes "vivimos un periodo especial brutal, y lo aguantamos"… Hoy es diferente.

El castrismo se quedó sin nada que ofrecer. El "contrato social" que cimenta su futuro ya no está basado en ideología o en los "logros" de la revolución, sino en su capacidad para mejorar la economía, y si no lo hace rápido, el pueblo se hartará, aún más, de un liderazgo hueco, ejercido por hombres obesos a quienes no se les va la luz, cuyos hijos alardean lujos impensables para los cubanos comunes.

Pero por muy oscura que esté su hora, el castrismo es una yerba mala, y la yerba mala no sucumbe sola, para erradicarla, hay que arrancarla de raíz, fumigar sus restos y quemar los despojos. Ese desyerbe —proceso político nunca violento— todavía no ha comenzado, pero mientras sigua agudizándose esta crisis, más deseos tendrán los cubanos de aclarar la maleza para sembrar un nuevo futuro.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 25 de Septiembre de 2022 17:01
 
La diáspora cubana financia con sus remesas a Nicolás Maduro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 05 de Septiembre de 2022 18:48

Mercado de los Conejeros, Isla Margarita, Venezuela.

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.- 

El colmo de las ironías que emanan del parasitismo económico del régimen de Raúl Castro y del abuso de la generosidad de la diáspora cubana se dio a conocer hace unos días en Caracas.

Durante una intervención de Nicolás Maduro por la TV, el ministro de Turismo de Venezuela, Alí Padrón, sin disimular mucho su júbilo y tono burlón, dijo que en Isla Margarita, principal polo turístico venezolano, crece por día la avalancha de cubanos que desde Cuba viajan a allí a hacer "turismo de alta gama". Van para hacer compras, expresamente a gastarse "3.000, 4.000 y 5.000 dólares en cuatro días", precisó.

Padrón aseguró que ese tipo de turismo "va a dinamizar la economía del estado Falcón". El narcodictador Maduro celebró la "buena noticia" ofrecida por su ministro, quien comentó el éxito de las dos frecuencias semanales de la aerolínea venezolana Estelar, que desde mediados de agosto unen a La Habana con Isla Margarita.

La dictadura madurista solo les pide a los cubanos interesados que compren una tarjeta de turismo venezolano que cuesta solo 30 euros en efectivo, con vigencia de 30 días.

El costo de esa tarjeta, que en la práctica equivale a una visa, no está incluido en el precio de los paquetes, que por tres noches cuestan 775 dólares, y 870 una semana, y que sí incluyen el boleto de ida y vuelta en avión, el alojamiento, el traslado a los hoteles y a un centro comercial para compras, así como "un plan alimenticio" con "desayuno y cena". Todo a pedir de boca y súper barato.

El ministro venezolano anunció que esos paquetes turísticos para cubanos "en las próximas semanas también estaremos haciéndolo desde La Habana hasta Punto Fijo", en la península de Paraguaná. Y Maduro rápidamente aclaró: "Y Punto Fijo está más cerca de Cuba". En efecto, son unos 700 kilómetros más cerca, a solo 87 minutos de Cuba en avión.

¿De dónde salen los 5.000 dólares gastados de un tirón en Isla Margarita?

Obviamente, se trata de una jugada bien planeada entre Caracas y La Habana en la que ambas dictaduras se benefician a costa de la diáspora cubana, que es la que paga las cuentas.

La tiranía cubana libera así presión social y política al ampliarse el trapicheo de importación de productos hacia la Isla que impiden la hambruna y el colapso absoluto de la economía.

Como es incapaz de abastecer el mercado cubano facilita estos viajes, y ahora mucho más fácilmente al "Mercado de los Conejeros" y otros de Isla Margarita, que estaban de capa caída, para que allí adquieran productos esenciales y luego los vendan en Cuba. Además se facilita que emigren más cubanos descontentos hacia EEUU, que luego enviarán dólares a sus familiares en la Isla.

La narcodictadura madurista, en tanto, capta dinero fácil, pero que con su trabajo y esfuerzo no ha ganado tan fácilmente la emigración cubana.  Porque ¿de dónde sale el grueso de los 3.000 a 5.000 dólares que gastan en un santiamén esos "turistas" cubanos en Venezuela? Hasta los dólares que vende ahora el régimen en las CADECA, a 123 pesos, proceden mayormente del "Imperio".

Claro, a Isla Margarita no solo van comerciantes privados furtivos, "mulas"cuentapropistas legales, sino también familiares y amiguetes de los mafiosos millonarios que mandan en Cuba y son dueños de pequeños negocios en la Isla. Y no solo viajan a Venezuela, sino a otros países de la región.

Lo que pasa es que con este "turismo pacotillero de alta gama" (así debe calificarse), irónicamente la emigración cubana de carambola termina financiando también a la narcodictadura venezolana. Quién lo iba a decir.

El régimen explota los lazos familiares entre los cubanos

Lo indignante es que la dictadura raulista reniega de la importancia sine qua non del dinero que le llega de EEUU (sin el cual ya el castrismo no existiría) y se niega a responder esta pregunta clave: ¿Qué sería hoy de la economía y de los cubanos sin los miles de millones de dólares en efectivo, paquetes de medicinas y artículos de consumo de todo tipo que generosamente envían o llevan directamente en el bolsillo sus compatriotas desde EEUU y el resto del mundo?

Solo entre 2010 y 2020 la diáspora cubana envió a su tierra natal 57.269 millones de dólares, de los cuales 51.543 millones (el 90%) fueron enviados desde EEUU. Esa cifra incluye remesas en efectivo por 29.948 millones de dólares y 27.321 millones de dólares en mercancías, según una investigación realizada por The Havana Consulting Group. Y triplicó el monto total de las exportaciones de bienes de Cuba en esa década.

Sin ese dinero, muchos en la Isla estarían pasando hambre. No pocos habrían fallecido de inanición, o enfermedades curables. Otros estarían fatalmente desnutridos, famélicos, con enfermedades crónicas, y vistiendo puros harapos. Y no es esta una metáfora periodística. Con un poco de matemáticas se puede estimar lo que habría sucedido.

"No los necesitamos", pero dependemos de ustede$$$

Es más, sin el dinero enviado a Cuba por esos mismos "gusanos" y "escoria" que Fidel Castro insultaba y les gritaba "que se vayan, no los queremos, no los necesitamos", la propia dictadura habría sucumbido a raíz del fallecimiento del Tío Sacha, el "paganini" soviético.

Pero, tan canalla como astuto, el "Jefe" (Führer, en alemán) al acabarse la plata que fluía cual celestial manantial desde Moscú legalizó la circulación del dólar. Y se dispararon las remesas y los viajes de cubanos que, como Reyes Magos, llegaban a la Isla cargados de billetes verdes y de regalos para toda la familia y los amigos y vecinos más allegados.

Ambos Castro actuaron como pulgas que al morir su perro se buscan otro y siguen chupando sangre. Si hay algo que muestra la falta de vergüenza de la cúpula dictatorial castrista es cómo chantajea y aprovecha para su propio beneficio los lazos familiares y afectivos entre los cubanos.

Explota los sentimientos más nobles y altruistas de los cubanos como nación. Los chantajea con un mensaje subliminal que les dice: o envían dinero, medicinas y mercancías, o sus familiares aquí la pasarán muy mal, y hasta pueden morir.

Nunca en la historia un pueblo de Occidente ha dependido tanto de las limosnas enviadas desde el extranjero a familiares y amigos.

Sorpresivamente, ahora emigrados cubanos apuntalan a Maduro

Pero la crisis económica en Cuba es ya tan devastadora que ni con divisas regaladas la gente puede adquirir alimentos, ni productos de aseo, ni medicinas, ni nada.  No hay dinero siquiera para abastecer a las shopping.

Por eso ahora dólares y euros aportados por los emigrados cubanos están volando a otros países, incluida Venezuela (también a Panamá, Guyana, Nicaragua, México y hasta Rusia) para comprar barato y luego regresar a Cuba, vender caro y abastecer al mercado negro, el único que funciona en la Isla.

no se trata aquí de estar en contra o a favor de enviar dinero a Cuba. Ese es un asunto delicado que toca sensibles consideraciones humanísticas, familiares, éticas, morales, religiosas, de generosidad personal, etc. Nadie quiere que un familiar suyo en la Isla pase hambre o muera por falta de medicinas.

A mi modo de ver el punto aquí es mostrar tres cosas: 1) el nivel ya alucinante del desprecio que sienten por sus propios compatriotas Raúl "El Cruel" y los vividores mafiosos que lo sostiene todavía en el poder; 2) el casi colapso de la economía cubana, ahora ya incapaz incluso de beneficiarse de todo el dinero regalado en un 90% desde EEUU, pues no tiene cómo abastecer las tiendas en divisas en las que estaba obteniendo hasta 700% de ganancia en productos alimenticios y bienes de primera necesidad que el país es incapaz de producir.

Y la tercera es la conclusión: "sin comerla ni beberla", como se dice en criollo, involuntariamente, para su sorpresa y disgusto, la diáspora cubana de carambola está ayudando a financiar la narcodictadura madurista.  En fin, son aberraciones inherentes al castrismo en su etapa postrera.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Jueves, 22 de Septiembre de 2022 18:19
 
Pagamos hoy el fracaso de la Revolución Energética en Cuba PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 29 de Agosto de 2022 21:48

El fallecido Fidel Castro, con una olla reina de fabricación china. (EFE)

Por  YOANI SÁNCHEZ.-

En una esquina de la cocina la familia ha arrinconado la olla arrocera, una cafetera eléctrica de color rojo y la batidora que antes se usaba para hacer el puré de la abuela postrada. Como una batería de utensilios inútiles, así han quedado los electrodomésticos que hasta hace poco facilitaban la vida en la casa. Al igual que a tantos cubanos, a estos vecinos de la ciudad de Camagüey los cortes eléctricos los han obligado a volver a cocinar con leña.

En 2004, cuando el petróleo venezolano había hecho que Fidel Castro volviera a las andanzas de los megaproyectos y las supersoluciones, comenzó en la Isla la llamada Revolución Energética. Aunque en el discurso oficial se trataba de un proyecto para "transformar radicalmente el proceso de generación y ahorro de electricidad", en la vida cotidiana se tradujo en la sustitución de bombillos de alto consumo, el reemplazo de los viejos refrigeradores de la época capitalista que la gente aún tenía y la venta a plazos de módulos de electrodomésticos para los hogares.

La prensa nacional, y el propio "sabelotodo en jefe" a la cabeza, nos explicaban entonces las ventajas de cocinar con las ollas de presión eléctricas, de reemplazar el molesto queroseno que aún usaban muchas familias por una hornilla moderna que se enchufaba a la corriente y de calentar el agua en una vistosa jarra de plástico que no necesitaba fósforo ni gas, porque solo consumía vatios. En aquellas proyecciones parecía que los apagones ya no volverían, que Hugo Chávez no dejaría de mandar petróleo y que las termoeléctricas funcionarían con eficiencia y estabilidad.

Los grupos electrógenos de los que Castro nos habló hasta el aburrimiento apenas funcionan hoy con eficiencia en unos pocos lugares

Casi 20 años después, nada es como lo describieron aquellos propagandistas del milagro energético cubano. No se ha logrado una "progresiva reducción del gasto" de electricidad ni se eliminaron obstáculos a la hora de hacer acciones tan básicas como refrigerar los alimentos o procesarlos. Muchos de aquellos flamantes electrodomésticos se rompieron con sorprendente rapidez, carecían de piezas de repuesto en los talleres nacionales y tuvieron que ser sustituidos por otros, comprados estos sí, en las tiendas en moneda libremente convertible (MLC) o en el mercado negro que se nutre de los viajeros que llegan desde el extranjero.

Los grupos electrógenos de los que Castro nos habló hasta el aburrimiento apenas funcionan hoy con eficiencia en unos pocos lugares. La falta de combustible, el deterioro técnico, el vandalismo y la mala administración de estos dispositivos se une a su fuerte carga contaminante de ruido y olores que emanan allí donde los coloquen. Como fósiles de un período lejano, muchos de ellos se deterioran bajo el sol en algún descampado o acumulan años sin encenderse a las afueras de alguna institución.

En este verano de apagones y desesperos, no falta quienes indaguen sobre qué ha pasado con los supuestos logros de la Revolución Energética y exijan un balance de cuánto contribuyó aquella campaña al desastre que vivimos ahora al optar por caminos y estrategias que, dos décadas después, han evidenciado que fueron fallidas. Sin embargo, las mismas voces oficialistas que nos auguraban un futuro "luminoso", nunca mejor dicho, en el suministro eléctrico, ahora hacen silencio o evitan mirar hacia ese pasado reciente. Saben que criticar aquellas decisiones es señalar directamente a Fidel Castro. De manera que al no poder hacer el mea culpa de ese proyecto, se vuelven cómplices de sus nefastos resultados.

Parafraseando al refrán popular: prefieren jugar con el cable, antes que cuestionar el ego del promotor de esas ollas de presión eléctricas ahora inservibles.

14 Y MEDIO

Última actualización el Lunes, 19 de Septiembre de 2022 19:26
 
El ocaso del castrismo: La Cuba de hoy es un NO país PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 31 de Julio de 2022 15:20

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Cuba desarrolló históricamente una fuerte industria y agricultura azucarera, que le valió ser la principal fuente exportadora del dulce en una buena parte del Siglo XX, hasta que la ineficiente administración castrista la ha hecho ser una pobre productora que no atina, hoy día, en producir siquiera lo que el país consume, secando así su principal fuente de riqueza y entrada de divisas, con lo cual se ha convertido en un país sin un negocio rentable que lo mantenga.

Una Cuba sin ningún Castro? El país se adentra en terreno desconocido -  Infobae

El castrismo ha puesto sus esperanzas en dos sectores: La esclavitud de los médicos cubanos y el turismo. Las divisas que la dictadura roba a los médicos-esclavos, sólo sirve para “la langosta de Mariela” y enriquecer a Raúl Castro y sus generales. El turismo hace tres años no funciona por la aparición de sucesivas olas de pandemia que todavía estamos sufriendo. Eso y la dolarización de la economía, siguiendo la línea que le ha permitido a Venezuela respirar.

Última actualización el Domingo, 14 de Agosto de 2022 16:24
 
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