“Yo no creo en el comunismo”, afirma diputada panameña hija de un amigo de Fidel Castro

La diputada del Partido Revolucionario Democrático (PRD), Zulay Rodríguez, es consciente de ...

Fernández contra Fernández en Argentina

Argentina adora el fútbol. Y hoy juega su peor partido. El equipo ...

Juan Guaidó: “Maduro fue a la CELAC desesperado por legitimidad pero no tiene ni tendrá reconocimien

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, criticó la presencia del dictador ...

Francia alertó sobre una grave crisis entre aliados y pidió una reflexión de la OTAN tras la conform

Francia acusó el sábado a Australia y a Estados Unidos de mentir ...

O Brasil busca o ‘novo normal’ pós-covid, sob alerta de especialistas para não queimar a largada

Desde o início da pandemia da covid-19 a família da professora Maria ...

Artigos: Cuba
Apertura de fronteras: 'El Gobierno no puede darse el lujo de llenar el país de turistas mientras el pueblo queda de espectador' PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 17 de Septiembre de 2021 12:20

Apertura de fronteras.

Por JORGE ENRIQUE RODRÍGUEZ.-

El Gobierno cubano anunció que las fronteras del país abrirían gradualmente a partir del próximo 15 de noviembre. El principal argumento gubernamental para este paso es la necesidad de hacer despegar la economía y el peso que tiene en esta el turismo internacional. Los habaneros, sin embargo, tienen poca fe en que la medida beneficie a la población.

"Al menos en La Habana no han informado si habrá flexibilización en las medidas restrictivas para una población que lleva más de un semestre viendo, o haciendo, enormes colas como único entretenimiento", señala a DIARIO DE CUBA María de la Caridad Argüelles, trabajadora privada y vecina de La Lisa.

"Si sacamos cuentas y activamos la memoria, es fácil concluir que la apertura de las fronteras solo tendrá beneficio para el Estado. Miles de personas no tienen empleo regular desde que se anunció el último rebrote de Covid-19 y se decretó el toque de queda con grandísimas afectaciones para los negocios privados, especialmente aquellos relacionados directamente con el turismo extranjero. Nadie cuestiona que el Estado garantice sus ganancias, pero no puede ser a expensas de que los cubanos sigamos llevando a cuestas un saco vacío", subraya Argüelles, quien además llama la atención respecto a que el Gobierno permitirá "mayor movilidad de los visitantes y la posibilidad de realizar excursiones citadinas".

Carmen Aguilera, dueña de un pequeño hostal en la zona de Habana del Este, no confía en que la apertura sea positiva para el sector privado, "al menos no aquí en La Habana", en tanto se especificó que "la flexibilización" solo sería para aquellos negocios que tenían contrato con el Ministerio de Turismo.

"Para sobrevivir todos estos meses, muchos tuvimos que alquilar a cubanos de manera oculta y prácticamente a cuenta gotas, porque no todos pueden pagar los precios que obligatoriamente tuvimos que incrementar luego del reordenamiento monetario. No tengo ninguna fe en que el Estado nos permita una tajada del pastel con esta apertura que promocionaron con bombo y platillo. La propia realidad se impone", arguye Aguilera en referencia directa a que el Gobierno de La Habana impuso, entre los días 2 de agosto y 10 de septiembre, un total de 1.731 multas de 2.000 o 3.000 pesos por indisciplina social, a los ciudadanos que se bañaban en las aguas del litoral.

El primer secretario del Partido en la provincia, Luis Antonio Torres Iríbar, y el gobernador Reinaldo García Zapata, exigieron mayor rigor tanto a los representantes gubernamentales de los municipios costeros, como a los órganos de inspección y autoridades del orden. Además, hicieron un llamado a la ciudadanía a respetar las medidas y normas sanitarias que, según ambos funcionarios, es la única forma de vencer al Covid-19 y de que "podamos disfrutar de las bondades de la naturaleza".

"Una exigencia cínica y descarada, en el contexto de la apertura de las fronteras al turismo extranjero, que envía un mensaje claro: el sector privado es un utensilio, y no parte indispensable en el 'despegue' de la economía nacional", ataja la doctora Sonia Carballo, que abandonó su profesión, hace cinco años, para dedicarse a la actividad privada.

"Si observamos el patrón de las estadísticas que el propio Gobierno expone cada mañana respecto a los contagios, puede deducirse que las mismas circunstancias pandémicas persistirán en noviembre a pesar de la justificación de que, para esa fecha, el 90% de la población estaría vacunada. Es totalmente contraproducente lo que expresa Salud Pública y lo que proyecta el Ministerio de Turismo. Por tanto, lo que ocurrirá es que la población seguirá confinada, con toque de queda y las mismas restricciones para evitar empeorar el panorama pandémico ante la avalancha de turistas, aunque la situación epidemiológica en La Habana sea menos crítica, en comparación con otras provincias o regiones del país", recalca Carballo.

Otros habaneros propietarios de negocios privados se muestran optimistas ante la reapertura de fronteras y confían en que el Gobierno tome medidas para flexibilizar las actividades del sector privado, que genera el 30% de los empleos en Cuba.

Pero no cifran sus esperanzas tanto la buena voluntad gubernamental como en la presión de cubanos que llevan dos años sin obtener ingresos fijosincurriendo incluso en actividades ilegales para sobrevivir.

"La presión ciudadana podría marcar la diferencia en este sentido. Los hostales y restaurantes generan mucho empleo directa e indirectamente, y la situación económica para el cubano de a pie es sumamente tensa. Al Gobierno no le conviene una protesta masiva ante los ojos del turista", especuló José Antonio Roldán, administrador de dos hostales en las cercanías del casco histórico de la Habana Vieja.

"No se trata de un entusiasmo gratuito, sino de que el Gobierno no puede darse el lujo de llenar el país de turistas mientras el pueblo se queda de mero espectador. Los precios de la sobrevida son de espanto por toda la escasez y por una crisis económica que no se arreglará ni con un milagro. Una participación del cubano de a pie, que podría drenar la presión a través de los empleos que genera el sector privado, no sería la solución al drama del país, pero al menos retrasaría el caos en el que estamos once millones de personas", concluyó Roldán.

DIARIO DE CUBA

 

Última actualización el Sábado, 18 de Septiembre de 2021 19:42
 
La parte honesta de la izquierda latinoamericana se disculpa: “Silencio, Cuba” PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 07 de Septiembre de 2021 13:03

Silêncio, Cuba: 9788577531318: Amazon.com: Books

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

La lucha continúa, no solamente en las calles y avenidas de toda Latinoamérica, como sobre todo en el terreno ideológico e intelectual para preservar los “valores” que han hecho a la sociedad occidental grande: el cristianismo y su ética, el capitalismo y su práctica económica y la democracia política, fruto de las revoluciones, americana primero, de 1786 y la francesa posterior, de 1789.


La parte honesta de la izquierda latinoamericana se disculpa: “Silencio, Cuba”

Jorge Hernández Fonseca

6 de Septiembre de 2021

El levantamiento popular cubano del 11 de Julio no solamente significó un hito interno de proporciones amazónicas, sino que externamente, a la izquierda continental, le demostró con creces lo que el exilio cubano no ha podido hacer en más de 60 años de luchas: los llamados “logros de la revolución cubana”, se hicieron (hace mucho tiempo que ya no son más) a cambio de entregar la libertad del pueblo cubano a cambio. Esa es la tesis del libro “Silencio, Cuba” http://cubalibredigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=38644:claudia-hilb-el-circuito-de-denuncias-los-amigos-que-se-delatan-que-se-ve-en-la-vida-de-los-otros-tambien-esta-en-cuba&catid=2:secundaria&Itemid=21.

En efecto, la argentina Claudia Hilb, integrante de los grupos de opinión izquierdistas favorables a la “revolución cubana”, acaba de entregarnos un libro revelador del carácter “autoritario” (para no nombrarlo de “tiránico”) del proceso político-social “opresivo” que se lleva a cabo en la isla hace nada menos que 62 años. Lo anterior no resulta extraño entre gentes honestas. Lo extraño es que, siendo una persona culta, no sepa rigurosamente nada sobre las teorías de la revoluciones marxistas-leninistas, que comienzan justificando la “dictadura del proletariado”, para descubrir que realmente es una dictadura “contra el proletariado” y el resto del pueblo.

Este reconocimiento tardío resulta extraño en el contexto actual, en el que una buena parte del capitalismo mundial ha abrazado métodos marxistas, pretendiendo implantar un “pensamiento único” y estableciendo una especie de persecución al puro estilo macartista, en que todo aquel que difiera de lo acuñado como “políticamente correcto”, en casi todos los aspectos de la vida en este Siglo XXI: como los efectos del “cambio climático” (ya no es más el “calentamiento global”, que era un “error”), los derechos de las minorías y los homosexuales, el derecho a la emigración descontrolada, el derecho a voto sin identificarse y un largo y sorprendente etcétera. http://cubalibredigital.com/index.php?option=com_content&view=article&id=38643:el-macartismo-se-volvio-de-izquierda-pensamiento-unico-en-nombre-de-la-diversidad&catid=19:principal&Itemid=24

No obstante lo anterior, el reconocimiento del “fallo revolucionario” de no apoyar al pueblo cubano en su lucha por la democracia tiene el valor de alguien honesto ponerse de parte de la realidad dura y cruda del pueblo de la isla. Los venezolanos de hoy se quejan “del mundo” que no los apoya contra la dictadura madurista, pero ellos mismos nunca apoyaron a la Cuba que sufría el castrismo cuando eran una democracia pujante. Lo mismo sucede hoy con los nicaragüenses, bolivianos y peruanos aspirantes a “revolucionarios marxistas”, como también están amenazados los chilenos, los colombianos y los brasileños.

La lucha continúa, no solamente en las calles y avenidas de toda Latinoamérica, como sobre todo en el terreno ideológico e intelectual para preservar los “valores” que han hecho a la sociedad occidental grande: el cristianismo y su ética, el capitalismo y su práctica económica y la democracia política, fruto de las revoluciones, americana primero, de 1786 y la francesa posterior, de 1789.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Viernes, 17 de Septiembre de 2021 13:12
 
Nuevo ministerio castrista, un híbrido nazi-orwelliano PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 04 de Septiembre de 2021 11:45

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.- 

Nicolás Maquiavelo sostenía que "gobernar es hacer creer", Joseph Goebbels aseguraba que "una mentira repetida mil veces puede convertirse en verdad", y el filósofo estadounidense William James, a principios de siglo XX, afirmaba: "solo es verdad lo que me es útil".

Represión contra Ramón Espinosa, fotógrafo de AP. La Habana, 11 de julio de 2021.

El célebre florentino, padre de la ciencia política moderna, en El Príncipe (1532) mostró teóricamente cómo se miente desde el poder, o cuando se aspira al poder. Goebbels, el ministro de Propaganda de la Alemania hitleriana mostró con su maquinaria para mentir y distorsionar la realidad cómo lo falso se imponía sobre la verdad en gran parte del pueblo alemán. Y James llevó el cinismo pragmático a niveles alucinantes.

Última actualización el Miércoles, 15 de Septiembre de 2021 15:43
 
Las cinco preguntas de detective sobre los ataques acústicos de La Habana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 30 de Agosto de 2021 13:31

Ataques acústicos en La Habana le cambiaron la estructura del cerebro a  diplomáticos estadounidenses

Por JUAN ANTONIO BLANCO.-

El presidente Joe Biden ha apremiado a la comisión que debe emitir un veredicto sobre los ataques acústicos ocurridos en Cuba. Una cascada de artículos periodísticos tienden a subrayar incógnitas y misterios pendientes dejando en los lectores el sabor de que es imposible determinar qué sucedió y sí Cuba es o no responsable de esos hechos. Lo cierto es que de las cinco preguntas clásicas que se formula un detective de homicidios —qué, dónde, cuándo, quién y por qué— hay varias despejadas.

¿Qué?

Se sabe qué fue lo que sucedió: la salud de poco más de dos docenas de diplomáticos de EEUU fue dañada de manera grave y permanente. Esto está más allá de toda discusión. Lo demostraron múltiples exámenes clínicos efectuados por varios médicos y especialistas de diferentes instituciones apoyados en pruebas de laboratorio, MRI, y otros instrumentos de gran precisión.

Conocemos con exactitud dónde ocurrieron estos hechos: en las casas alquiladas por EEUU al Estado cubano como viviendas para los diplomáticos estadounidenses y sus familiares en La Habana. Igualmente conocemos el contexto operativo en que se produjeron esos actos. Sabemos que esas residencias diplomáticas y sus inquilinos estadounidenses son los más vigilados de todo el país, 24x7, por el sistema de seguridad del Estado totalitario cubano que incluye sistemas remotos de escuchas y seguimiento de sus movimientos.

¿Cuándo?

Se sabe que los ataques acústicos se iniciaron en 2016, en pleno furor del llamado deshielo, aunque se hicieron públicos en agosto de 2017. Para entonces ya se habían restablecido a nivel de embajadas las sedes diplomáticas en ambos países. Las negociaciones habían comenzado temprano en  2013 y culminado con la decisión de restablecer relaciones diplomáticas plenas, lo que se hizo público por los presidentes de EEUU y Cuba el 17 de diciembre de 2015.

¿Quién?

Se esgrimen dos hipótesis: la que culpa exclusivamente al Gobierno cubano y la que lo exculpa suponiendo que un tercer actor los realizó de manera independiente. Las otras explicaciones son risibles, al estilo de que una manada de grillos emitían ruidos que solo escuchaban los estadounidenses, o que se trataba de una histeria colectiva desarrollada por los 26 diplomáticos.

La hipótesis del tercer actor autónomo es la más frecuente entre quienes quieren exonerar a la elite de poder cubana y su Ministerio del Interior (MININT) por lo ocurrido. Sin embargo, para que un tercer actor pueda operar de manera autónoma e independiente de la red de la Contrainteligencia cubana debe disponer de facilidades logísticas excepcionales que solo tiene el MININT: locales próximos a esas viviendas donde puedan instalarse puntos fijos de vigilancia para operar varios equipos transmisores contra más de una docena de residencias diplomáticas, las 24 horas durante meses, sin ser descubiertos por las múltiples escuchas y agentes operativos de la Contrainteligencia cubana.

Puede valorarse la hipótesis de que el MININT realizó estas acciones con la cooperación de otro servicio de inteligencia extranjero que quizás proporcionó el dispositivo y los operadores capacitados en su empleo. Sin embargo, nunca en las pasadas seis décadas las operaciones encubiertas cubanas dentro de la Isla  fueron dirigidas por agencias extranjeras. Una operación de esta naturaleza, de haber necesitado de la cooperación de terceros, siempre se habría ejecutado bajo la autorización y pleno conocimiento de la máxima autoridad del país, así como bajo la supervisión y control logístico de la autoridad ejecutiva de la Contrainteligencia cubana.

¿Por qué?

El proceso de negociaciones con EEUU conocido como deshielo nunca fue el objetivo primario para la elite de poder cubana. Ese era su Plan B en caso de que perdiesen Venezuela. El Plan A era no perder el control sobre Venezuela después de que muriese Chávez. Los Castro sabían que eso podía ocurrir de un momento a otro por el agresivo y letal cáncer que le aquejaba. Las conversaciones con EEUU corrían en tiempo paralelo a una fase crítica de la dominación de Venezuela por Cuba. Progresaba el peligroso cáncer de Chávez, al tiempo que se aproximaban elecciones presidenciales (abril de 2013) y parlamentarias (diciembre de 2015) en aquel país, y crecía la oposición popular al régimen bolivariano. El deshielo no era otra cosa que un seguro de vida de la elite de poder cubana —su Plan B— en caso de perder Venezuela.

Despreciar y sabotear la oportunidad de normalizar relaciones con Washington fue una constante de Fidel Castro, todavía vivo e influyente en 2015. Lo había hecho en 1959, 1975, 1978, 1996, y ahora se disponía a reincidir en su conducta después de sacarle partido económico y de imagen internacional a la generosa rama de olivo que le ofrecía el presidente Obama.

Una vez asegurado su control sobre Caracas había llegado la hora de cosechar remesas, viajes turísticos, cancelación de deudas, mientras cerraba la puerta a los negocios provenientes de EEUU y restablecía el control sobre el masivo de flujo de visitantes y diplomáticos estadounidenses que se movían libremente en las instituciones oficiales y la sociedad civil.

También había llegado la hora de restablecer controles, restricciones e impuestos asfixiantes sobre el incipiente sector no estatal que pudiera desarrollarse a la sombra del deshielo. El descenso de ese sector fue una decisión deliberada de la elite de poder cubana y comenzó en esa etapa, no fue resultado de las sanciones del presidente Donald Trump.

¿Fueron accidentales los daños ocasionados?

Si las emisiones de energía se iniciaron para escuchar dentro de las residencias pero de forma accidental comenzaron a dañar gravemente la salud de los diplomáticos, nada impidió que se continuase cuando se supo el daño que estaban causando. Los oficiales a cargo de esa operación, en especial el coronel Alejandro Castro Espín, no las detuvieron al enterarse (incluso antes que el propio embajador estadounidense) de lo que sucedía.  A su mesa llegaban los informes diarios del personal de los equipos de escucha que se turnaban en seguir y resumir las conversaciones de esos diplomáticos las 24 horas del día. En ellos se reflejaban sus comentarios sobre las dolencias que los aquejaban. Los niños llorando por dolores de cabeza, pérdidas de equilibrio y vómitos no los conmovieron.

En resumen: incluso la hipótesis de que podrían haber sido daños colaterales accidentales, no deliberados ni previstos, pierde todo valor desde el momento en que en el MININT supo lo que estaba sucediendo y continuaron durante meses estas acciones.

El uso de equipos de emisión de energía que perjudicaron la salud de los diplomáticos de EEUU y Canadá fue aprobado por miembros de la alta jerarquía cubana y estaban bajo control operativo de su servicio de Contrainteligencia, aun de haber sido, si ese fue el caso,  manejado por algún técnico de otra nacionalidad.

El coronel Alejandro Castro Espín era el máximo responsable de supervisar esa operación y no la detuvo al conocer que dos docenas de diplomáticos estadounidenses se quejaban de los mismos inexplicables padecimientos.

Si espiar enemigos tiene una larga tradición en la política internacional, la Convención de Ginebra establece con claridad la responsabilidad que tiene el país anfitrión por la seguridad de los diplomáticos extranjeros acreditados en su territorio.

El suavemente llamado "síndrome de La Habana" fue, desde el momento en que los sistemas clandestinos de escuchas detectaron las quejas en los hogares de los estadounidenses, un ataque consciente y despiadado contra la salud de esos diplomáticos y sus familiares incluyendo menores.

La lección principal

Washington debe seguir investigando qué tecnología produce esos efectos y quiénes las han empleado en otros puntos del mundo donde se afirma que han ocurrido después de lo ocurrido en La Habana. Pero lo que sí ha sido documentado plenamente desde el punto de vista médico en más de dos docenas de diplomáticos en Cuba son las afectaciones ocurridas. 

Al margen del modo en que la Administración Biden proceda en la política bilateral en lo adelante, hay una lección importante que derivar de lo ocurrido.

Cuba es un país secuestrado por una oligarquía que se ha apoderado de las principales instituciones y las ha puesto a su servicio. Por esa razón, la forma de definir "sus mejores intereses" no es la misma que emplea un Gobierno democrático, en una sociedad abierta, con economía de mercado y Estado de derecho.

El máximo objetivo de esa nueva oligarquía cubana no es fomentar la paz regional y el bienestar colectivo, sino su eternización en el poder y el enriquecimiento personal. En ese paradigma la búsqueda de la estabilidad para ellos es algo diferente de lo que ese concepto representa para los decisores en Washington. No buscan la gobernabilidad democrática como herramienta de estabilidad sino el ejercicio del poder totalitario.

Cualquier valoración de cómo conducir la política hacia Cuba que intente olvidar o minimizar el significado de los ataques acústicos o desconozca la lección principal que emana de ellos, está condenada al fracaso.

Lo que es peor: enviaría un mensaje de debilidad a los enemigos de EEUU en todo el mundo.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Lunes, 13 de Septiembre de 2021 14:49
 
EL FRACASO DEL CASTRO-SOCIALISMO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 09 de Agosto de 2021 17:27

La libertad en serio | elcato.org

Por Jorge Hernández Fonseca.-

Ningún estado le dijo a Edison que inventara la lámpara eléctrica, o le “orientó” a Bill Gates que desarrollara programas de computación, y mucho menos le pidió a Tesla que inventara la corriente alterna, o a Flemim que descubriera la penicilina… Sólo la libertad emprendedora de que disfrutaban estas personas no comprometidas políticamente fue lo que posibilitó los aportes que hicieron, sobre los cuales el estado carece de jurisdicción. Su nombre es muy simple y se llama “capitalismo”.

 

EL FRACASO DEL CASTRO-SOCIALISMO
Jorge Hernández Fonseca
7 de Agosto de 2021
La dinámica de la sociedad humana es extremadamente complicada. Las relaciones dentro de la familia --núcleo básico de la sociedad-- se sabe también lo complejo que resultan. Pero la sociedad progresa y se ha desarrollado cierto conocimiento sobre la mecánica social a lo largo del devenir histórico, en ese lento camino trillado por el hombre hasta nuestros días. Sin embargo, todavía carecemos del conocimiento suficiente para tener el dominio científico de la compleja dinámica social, de manera que algunos experimentos en este campo han resultado un verdadero fracaso. Tal es el caso del castrismo socialista-marxista.
Cuando una sociedad es sometida a guiarse solamente por los designios de un grupo reducido de personas, por talentosas y bien intencionadas que estas sean, la sociedad desperdicia su capacidad implícita en los talentos individuales de cada célula fuera del grupo dirigente, de cada ser actuante y capaz --individualmente-- de ofrecer soluciones, actuar positivamente y resolver problemas. Si una sociedad no cuenta con el talento encerrado en todos y cada uno de sus miembros, simplemente viola la regla más elemental del progreso en sociedad: el talento de un grupo social es la suma de todos los talentos individuales y no la del grupo dirigente solamente.
Ante la actual situación de penuria en que se encuentran hoy los cubanos de la isla, ¿cómo es posible imaginar –como imagina la dictadura cubana-- que un solo hombre, Raúl Castro, va a resolver el problema que tiene que ser resuelto por 11 millones de personas, por 3 millones de familias, por 500 mil empresas emprendedoras que nada tengan que ver con el estado? No se trata de culpar a los cubanos “de no querer trabajar” --como ahora dicen en los corrillos los dirigentes del partido comunista cubano-- se trata de que oficial y legalmente, cada uno de esos cubanos debe ser liberado para emprender, trabajar y ayudar a resolver los problemas de su sociedad. Sin libertad emprendedora nunca habrá solución nacional en la isla.
En una sociedad libre, si el estado decide que los recursos disponibles los va a dedicar al sector del turismo extranjero, debe haber libertad para que el resto de los ciudadanos tenga la posibilidad de resolver los serios problemas que tiene y que nada tienen que ver con el turismo, sino con las necesidades más elementales de sus miembros. Para ello hay que dar libertad económica, de manera que los emprendedores, atomizados por miles en toda sociedad, creen las empresas de producir comida, de comercializar productos, de reparar casas, de transportar personas, de hacer proyectos y un largo etcétera, que nada tiene que ver con el estado y sus prioridades, siempre asociadas a intereses políticos y gubernamentales.
Si el ciclón “castrismo” ha devastado la isla, ¿cómo el estado no va a permitir que los cubanos se organicen para solucionar los problemas de producción, comercialización y servicio que resuelvan los problemas que el estado no resuelve? La sociedad humana no funciona como un ejército. En las batallas hay que guiarse por una única orden, en la sociedad no. Cada célula social ha de especializarse en resolver el problema que ella entienda como prioritario sin intervención de estado y que sea el resto de los miembros de la sociedad quienes premien, o castiguen, la elección emprendedora de cada cual, según ésta se considere necesaria o no.
Ningún estado le dijo a Edison que inventara la lámpara eléctrica, o le “orientó” a Bill Gates que desarrollara programas de computación, y mucho menos le pidió a Tesla que inventara la corriente alterna, o a Flemim que descubriera la penicilina… Sólo la libertad emprendedora de que disfrutaban estas personas no comprometidas políticamente fue lo que posibilitó los aportes que hicieron, sobre los cuales el estado carece de jurisdicción. Su nombre es muy simple y se llama “capitalismo”.
Artículos de este autor pueden ser encontrados en www.cubalibredigital.com

 

Última actualización el Sábado, 14 de Agosto de 2021 12:46
 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 1 de 427