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Cuba


¿Ejército de los Castro o de la República?, PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 21 de Diciembre de 2009 01:53

por Pedro Corzo

Sin lugar a dudas el régimen cubano se ha sostenido más en el aparato militar y en la policía política que en cualquier otro organismo del estado, incluyendo al inefable Partido Comunista.

Más del 65% de la alta dirigencia isleña es de extracción castrense y un número considerable de miembros del Comité Central del Partido también lo son. Los Castro, son más evocado como militares (comandantes) que como líderes político y en las purgas que se produjeron en el gobierno en el verano y otoño de 1989 la estructura que salió más favorecida fue la militar y sorpresivamente el equipo que se suponía leal y ortodoxo, el ministerio del interior, fue el gran perdedor.

Todo el cuerpo de dirección del Ministerio del Interior fue removido y la mayoría sancionado a fuertes condenas de cárcel, incluyendo al último ministro del ramo antes de la purga, José Abrahantes, quien murió en el marco de una gran interrogante en una celda castrista.

En los albores de la Revolución fue la policía política con su tenebroso G-2; los sangrientos L.C.B. y sus crueles Guardafronteras los mejores cancerberos del sátrapa. Las milicias parecía que iban a sustituir al ejército, ya que las dictaduras con pretensiones faraónicas, en Castro se veían esas inclinaciones, habían utilizado fuerzas paramilitares (Adolfo Hitler los Camisas Pardas y las S.S.; Benito Mussolini, Las Camisas Negras; Mao Tse Tung, los Guardias Rojos, etc.) no solo para la toma del poder político y su conservación, sino también como agentes de penetración y desestabilización en las fuerzas regulares del estado para  lograr su total control.

En 1959 se apreciaba que el rumbo que conducía a la dictadura política había sido asumido con plena conciencia por la nomenclatura. El ejército como institución del estado, no participó en el conflicto interno que padeció el país, a excepción de las grandes operaciones militares contra los alzados en armas.

La represión, el trabajo sucio de todos los días se lo dejaron a la Seguridad del Estado, pero no nos engañemos, esos represores también habían formado parte del ejército rebelde. Era una nueva versión del policía bueno y el policía malo.

Pocos se dieron cuenta de la militarización de la sociedad. Los comandantes se convertían en ministros, la sociedad cada día parecía más un cuartel y  en cada crisis el militar se vestía de civil y ocupaba el puesto del funcionario que había sido defenestrado.

En 50 años de dictadura, el ejército ha tenido una línea de mando sin quebrantos visibles (posible excepción caso Ochoa) lo que expresa una estabilidad y fidelidad no igualada en otros organismos, incluyendo el ministerio del Interior.

Los apetitos imperiales de los Castro siempre fueron satisfechos por los militares que de manera encubierta o actuando como gendarmes internacionales intervinieron en tres continentes sin que se produjeran cuestionamientos a los dictados del tirano. Siempre han mostrado disciplina, deseo de servir, una mística de gloria, u otro sentir que cohesionaba e impedía trágicas fracturas.

Las fuerzas armadas del régimen de los Castro aparentan una inquebrantable lealtad. En ellas habrá quienes lo hagan por devoción al “máximo líder”; otros por la pasión que les embargó cuando cumplían funciones pretorianas a miles de millas de las costas de Cuba, y por supuesto debe haber quienes lo hacen por convicciones políticas.

Pero el tiempo ha pasado, las medallas han perdido brillo y los vientres se han extendido junto a las artritis físicas, pero también morales que debe causar el haber construido un edificio que se derrumba y cada día se parece menos a lo que muchos de sus constructores, particularmente los militares, proyectaron.

Es de suponer, que en Cuba, solo por el conocimiento de lo que ha sucedido en otros cuerpos militares que se identificaron con dictaduras y que en un momento determinado fueron factores fundamentales en su democratización o que por lo menos intentaron  remover la jerarquía, haya un grupo de militares con sentido común que se percate que de no impulsar cambios  el país se hundirá mas en el tremedal en que se encuentra y en consecuencia ellos perderán sus privilegios.

No obstante no debemos perder de vista que los ejércitos formados en los desaparecidos países socialistas no intervinieron en la caída de los gobiernos del bloque, si exceptuamos el fugaz episodio del golpe de estado contra Mijail Gorvachov. Hay que tener en consideración que el actual aparato militar fue creado en 1959, por los Castro, a diferencia de los ejércitos ya constituidos que encontraron Hitler, Mussolini, Khomeyni, etc., es lógico creer en la galvanización de las fuerzas militares alrededor de sus lideres,  gracias a lo cual en la isla se ha establecido un régimen político-militar sin antecedentes en el hemisferio.

Sin embargo, los fracasos subvierten valores y fidelidades al igual que se producen “fatigas” en los metales, y en Cuba, indudablemente los fiascos han hipotecado el presente y futuro del individuo y la sociedad.

En otros ejércitos, caudillistas o profesionales, situaciones como la de la isla han originado crisis terminales en las dictaduras. Ejemplo como el derrocamiento del portugués Marcelo Caetano en abril de 1974, después de servir al gobierno de Oliveira Salazar por más de 30 años; en Egipto fue el ejercito el que derrocó al rey Faruk I, Mussolini tuvo serios problemas con las Fuerzas Armadas en los últimos años de su gobierno, pero sin dudas la expresión más genuina de que la totalidad de una fuerza armada no es absolutamente leal a su comandante en Jefe aunque aparenten lo contrario, fue el sector de los militares germanos que aunque servían al Tercer Reich, según pasaba el tiempo tenían mas reservas sobre la obediencia que debían rendirle a Adolfo Hitler, lo que se mostró a plenitud el 20 de agosto de 1944 cuando altos oficiales de la Wehsmarcht en la persona del conde Staumferberg, protagonizaron un atentado contra el jerarca nazi.

Ejemplos hay de obediencia y rebeldía a través de la historia, por lo que cabe preguntarse, enfrentaran los Castro una operación Walkiria, que haga temblar la dictadura hasta destruirla, o los militares cubanos continuaran actuando  en contra de sus propios intereses al persistir en apoyar un régimen que no cuenta con el respaldo de su pueblo.

 

Pedro Corzo

Diciembre 2009

Fonte: PenhadeCuba

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Fallece el sacerdote Titillo Villaverde PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:17

por Alberto Muller

Después de una obra apostólica admirable en Cuba, Venezuela, Estados Unidos y otros países latinoamericanos, falleció en Miami el sacerdote dominico, Francisco Villaverde Lamadriz.

‘El padre Villaverde, como buen dominico, constantemente pensaba en evangelizar. Nunca conocí un momento en su vida que Jesucristo no fuera su prioridad’', expresó monseñor Agustín Román, retirado obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Miami.

Desde el año 2003 se había incorporado a la parroquia de San Juan Bosco, ayudando a las comunidades más necesitadas de La Pequeña Habana, entre otras labores parroquiales.

``El padre Villaverde fue un apóstol dedicado a la labor evangelizadora, un hombre excelente que .trabajó arduamente por los jóvenes cubanos'', afirmó monseñor Emilio Vallina, de San Juan Bosco.

Villaverde fue expulsado de Cuba en 1961. Le sobreviven, además de su hermano Raúl, su hermana Cira Villaverde, 11 sobrinos y 25 sobrinos nietos.

Descanse en paz este santo de la Iglesia Católica Cubana, tan querido y admirado por la juventud cubana de su época.

Su velorio se realizará hoy viernes, de 6 a 11 p.m. en la Iglesia St. Dominic, en 5909 NW 7th Street. Allí también será oficiada una misa mañana sábado a las 10 a.m. Luego, el cortejo fúnebre partirá al Cementerio Our Lady of Mercy, 11411 NW 25th Street, en Doral.

Fonte: Identificada en el texto

http://www.cubalibredigital.com

 
Sobre negros, blancos, cetrinos, taínos y café con leche PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:12

Por Luis Tornés Aguililla.  Irún, 6 de diciembre de 2009.

 

¡ En Cuba sí hay racismo !.

La República de los Generales y Doctores se fundó también sobre esa base, aupando un «blanqueo» en la sociedad republicana auspiciado por los interventores americanos primero, aliados a muchos autonomistas que fueron la punta de lanza de los intereses foráneos y a ex partidarios de la España derrotada;  y luego, por antiguos mambises que llegaron al poder al producirse un vacío en el liderazgo de las filas insurrectas, por la desaparición física de la mayoría de los líderes naturales independentistas.

 

En los primeros años republicanos se propició la llegada masiva de españoles, cuyo número superó incluso al de los llegados a Cuba durante la Colonia.

 

Muchos mambises negros - que constituían casi la mayoría de los alzados en armas en la última guerra de Independencia - no vieron satisfechas sus ansias económicas, por artimañas culturales aduciendo su ignorancia académica mientras otros - muy pocos- sí llegaban a altas posiciones.

 

De los primeros, viene a la mente el Gral. Quintín Banderas, que sólo obtuvo un mísero puesto en una dependencia oficial del que más tarde fue cesanteado y finalmente en la Guerrita de Agosto en 1905 fue macheteado bestialmente por las fuerzas gubernamentales. De los últimos, un ejemplo es Martín Morúa Delgado  quien fue electo presidente del Senado republicano aunque sufriendo, en ocasiones, desprecios encubiertos como cuando él fue invitado a una recepción oficial pero no su esposa.

 

Otro fue el General Generoso Campos Marquetti que había sido elegido miembro de la Cámara de Representantes, seguido por su hermano Francisco en 1905.

 

El General Generoso Campos Marquetti dijo un día « Me apena y me duele ver a mi país disfrutando con trabajo la libertad conquistada con tanta sangre y con tantos heroísmos. El término medio de las masas de nuestra población, ve claro el camino recto por donde Cuba no tardaría en merecer la admira­ción y los aplausos del mundo. Pero la nociva influencia de los revoltosos de otros países, enma­rañan nuestra política hasta ha­cernos caer en un campo de abrojos….. ».

 

El partido de Los Independientes « de Color » fue fundado  en  1908 en La Habana por  Evaristo Estenoz, Pedro Ivonet, el periodista  Gregorio Surín y un grupo de partidarios, muchos de los cuales habían sido veteranos del Ejército Libertador. El propio Estenoz había sido ayudante del General Quintín Banderas.  El Ejército de Cuba masacró a más de 5 000 cubanos negros –cifra no oficial - sólo en Oriente y algunos blancos en 1912 en la guerra conocida como  la « Guerrita de los Negros », tras el alzamiento de Estenoz y de sus compañeros al éstos creer cerrados los accesos a las posiciones que pensaban se merecían y prohibírseles –mediante la « Ley Morúa » formar un partido Independiente « de Color ».

 

 

El Gral. José Monteagudo los combatió ferozmente provocando la muerte a miles de alzados, mayoritariamente negros e incluso a pacíficos cubanos negros que no habían participado en la rebelión. Estenoz murió en un enfrentamiento con las fuerzas del Gral. Monteagudo y al día siguiente Ivonet fue capturado y mientras era transportado hacia la ciudad de Santiago de Cuba, un mulato, teniente del Ejército –ironías de la vida—le aplicó la ley de Fuga –muerto mientras trataba de escapar- creación de la Revolución mexicana - .

 

Pero, hablamos de 1912, a casi 100 años de este año 2009 en el que hemos celebrado con alegría el vigésimo aniversario del derrumbe del « Muro de Berlín ».

 

Ya en 1933, en la República de Militares y Estudiantes resultado del  derrocamiento del Gral. Gerardo Machado, un nuevo grupo tomó el poder encabezado por Fulgencio Batista, mulato de chino, taíno y negro.

 

Sus correligionarios,  muchos de ellos negros o mulatos ascendieron en la escala tanto económica como social, integrándose en su mayoría a una nueva realidad nacional al amparo (solamente teórico) de la Constitución de 1940, la cual prohibía cualquier tipo de discriminación racial.

 

Ello no quiere decir que después de 1933 no existieran en la sociedad cubana fuertes rezagos de la discriminación anterior puesto que en algunos lugares privados ésta se practicaba muy sutilmente, incluso es notorio que a Batista al tratar de entrar al « Habana Yacht Club » le «tiraron la bola negra» o sea le vetaron la entrada no obstante su alta posición política y militar.

 

Estos fuertes rezagos generarían, al pasar de los años, de manera mecánica y exponencial el racismo palpable en la Cuba de hoy  en la que los esquemas estéticos y culturales dominantes  agregados a la realidad económica de los cubanos negros, conforman una especie de apartheid de facto, una línea invisible, una comidilla íntima entre gente de buena y mala compañía porque el castrismo, por oportunismo político y en su calidad de promotor de la miseria, actuó como neutralizador del proceso natural de integración de todos los habitantes de la isla en una Nación única e indivisible.

 

En este fin de año de 2009, se acaban de marchar de Cuba unos ciudadanos de Estados Unidos de América que han denunciado la discriminación racial contra los negros en Cuba  y han hecho bien pero  nuestro país no tiene la misma historia que Estados Unidos donde, sin hablar ya de la guerra de independencia, nunca hubo entre 1861 y 1864, durante la guerra civil entre el norte y el sur, ningún oficial superior negro o mulato en las fuerzas de la Unión mientras que en Cuba, después de 1868 hubo generales y oficiales negros y mulatos con mando y tropas durante las dos guerras de independencia contra España.

 

Hoy, a finales de 2009, se agita el problema del racismo en Cuba –cosa que no es algo nuevo— como el que agita un trapo rojo delante de un toro y resulta que uno de los impulsores de la campaña es un negro – de origen jamaiquino-, Charles «Carlos» Moore con una historia de animosidad racial hacia los « gubanos blancos burgueses » olvidando que sus propias raíces ideológicas son comunistas con inclinaciones al maoísmo y olvidando también que sólo vivió en Cuba de 1961 a 1963 cuando se asiló en una embajada africana, marchó a Egipto donde estudió y luego, en Francia, colaboró con « Présence Africaine ».

 

Según el historiador Hugh Thomas, Charles Moore fue traductor de Fidel Castro en el hotel Theresa de Harlem en 1961 antes de ir a Cuba como traductor de Radio Free Dixie, emisora dirigida por el líder negro Robert Williams que, a la sazón, vivía permanentemente en el Hotel Capri de La Habana sufragado por el muy internacionalista gobierno castrista.

 

Hay unas interrogantes :

¿Por qué esta tardía acusación y condena del racismo en Cuba ?.

¿ Por qué hoy, cuando hasta ayer los llamados « afroamericanos » han apoyado sin ambages al régimen de Fidel Castro ?.

¿A qué viene este repentino cambio con pataleo ?.

¿ Estaremos ante motivaciones políticas a largo plazo o ante una excelente y florentina maniobra del castrismo ?.

 

Sea lo que fuere, la doctrina republicana de los cubanos en estos años en que celebramos el lento pero seguro derrumbe del castrismo, debe ser la integración nacional por encima del color de la piel aunque la Nación cubana esté hoy malherida después de medio siglo de traiciones, de desparpajo colectivo con cobardía y bacanálica entrada a mentiras.

 

La noción de «afroamericano»  es asunto de Estados Unidos.

Nosotros no somos «hispanocubanos» ni «taínocubanos” de modo que la elucubración de un ente «afrocubano» que muchos enarbolan no corresponde a nuestra realidad política o sociológica.

 

Con la misma intensidad, cuando algunos camagüeyanos majaderos hablan con sorna de la futura « República del Camagüey » - cosa que ni ellos mismos se creen -, nos cuesta trabajo imaginar que haya gente en Cuba y fuera de ella aspirando a una Cuba negra con o sin división territorial ( favor de mirar fugazmente en dirección de Haití y Santo Domingo ).

 

Las estadísticas de las que pudiese brotar una minoría blanca sujeta a una discriminación al revés tienen como base las cifras y las malas intenciones pero, como bien sabemos, el papel lo aguanta todo y tanto más que, siguiendo el pragmatismo del señor de Trier (Alemania ), lo determinante en Cuba será, como en todas partes, un asunto de los que tengan la capacidad financiera de obrar. El resto es literatura y alboroto y, por eso mismo, nuestro país necesita ahorrarse las crispaciones étnicas, raciales o comunitarias lo cual, de paso, quitará leña al fuego que el régimen dictatorial parece estar preparándonos para el día de después…..

 

Debemos prestar una atención especial a aquello de siempre precisar que en Cuba solamente hay cubanos porque cuando venga el cambio hacia la democracia, la realidad económica de las familias cubanas no se ajustará para nada a las esperanzas legítimas de hoy y ello puede provocar situaciones nefastas e inesperadas.

 

En una palabra :  nunca ha habido odio racial en Cuba como sí lo hubo y todavía lo hay en Estados Unidos por lo que, aunque sólo fuere por honestidad intelectual, no debemos aceptar el paralelismo entre la vida de los « afronorteamericanos » y los cubanos negros. Son dos historias fundamentalmente diferentes.

 

En este asunto potencialmente tan grave, los intelectuales cubanos, los científicos y las personalidades políticas de la oposición al castrofascismo fuera y dentro de Cuba tienen una responsabilidad determinante para evitar que Fidel Castro y su tropa no nos dejen, al morir, una bomba sin espoleta, es decir, una guerra racial  injustificada  e  irracional .

 

NOTA :

El presente artículo contó con la indispensable colaboración

del Profesor Roberto Solera de Castro.

 

Fonte: Identificada en el texto

http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:13
 
Por qué no se debe levantar el embargo (20) CAPITULO FINAL PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:06

por Huber Matos Araluce

San José, Costa Rica

El capitalismo no es la democracia.  El capitalismo es un modelo económico que ha demostrado capacidad para adaptarse a sistemas políticos diametralmente opuestos.  Cede ante un Estado de derecho, pero cuando este no existe es implacable en el abuso.  Una apertura de la dictadura castrista hacia el capitalismo no garantizará el respeto a los derechos humanos.  La única garantía hacia un Estado de derecho en Cuba es una constitución democrática, leyes, instituciones y una cultura de tolerancia.  Creer que se puede construir una democracia sin validar como primer paso una constitución, es un autoengaño.

Cuando ha convenido a sus intereses, el castrismo se ha amancebado con el capitalismo. Lo hizo cuando perdió la subvención soviética.  Asoció a los empresarios canadienses y españoles a su monopolio económico de la isla.  Extenderá los mismos o mayores privilegios al capital estadounidense, ante el peligro de perder la vital subvención chavista.  En cuyo caso el capitalismo norteamericano, con sus inmensos recursos, se haría dueño de lo mejor de Cuba en detrimento de los cubanos, limitados en derechos y oportunidades. Este esquema le permitirá a la nomenclatura y a las mafias extranjeras hacerse también dueñas de lo que quede de Cuba.  Este escenario es solo posible si Obama levanta el embargo unilateralmente.  Una posición firme del gobierno de los Estados Unidos, por el contrario, fortalecerá a la oposición democrática y al sector de la nomenclatura que aspira a un cambio hacia la libertad.

En las circunstancias actuales visualizo estos  escenarios:

1)    No muy seguros de que Chávez mantenga el poder, pero sin disposición a negociar una transición democrática con los Estados Unidos, los reaccionarios dan a los cubanos en la isla espacios de iniciativa privada con tres propósitos: a) Tratar de frenar el deterioro. b) Aliviar el descontento interno creando expectativas de progreso a mediano y largo plazo c) Mejorar una imagen en el exterior para inducir eventualmente a la administración Obama a un acuerdo en que se levante el embargo sin que el castrismo ceda el monopolio político, pero pareciendo que lo hará.  En mi opinión en este plan está Raúl Castro de acuerdo con el gobierno de Zapatero, Lula da Silva, intereses económicos y políticos en España, Brasil y los Estados Unidos, y el Secretario General de la OEA, entre otros.  Levantar la prohibición de viajes a los turistas estadounidenses es parte importante de esta estrategia de desmantelar el embargo gradualmente.  Si se falla, siempre les quedan alternativas.

 

2)    Ante el hecho o el temor inminente de que Chávez pueda perder el poder en Venezuela, o ante un deterioro inmanejable de la situación interna, y una vez eliminada la influencia de Fidel Castro por muerte natural o por una incapacidad  mental total, Raúl Castro reitera su oferta a Obama de discutir “de todo” a cambio del levantamiento del embargo.  En este caso, con el respaldo de los Estados Unidos se podría negociar, entre la oposición y la nomenclatura progresista,  una transición democrática pacífica y ordenada, en la cual los cubanos en la isla podrán competir por su justa participación el desarrollo del país.

 

3)    Convencidos de que la subvención de Chávez continuará evitando el colapso material del país, los reaccionarios (con o sin Fidel Castro presente) se niegan a negociar con los Estados Unidos, mantienen el control a base de represión, hacen cambios cosméticos pero no implementan una apertura efectiva en el campo económico.

 

No descarto fluidez en los escenarios, ni tampoco el eventual hecho imponderable.  Tampoco la posibilidad, improbable pero no imposible,  de una cadena de acontecimientos que disloque el frágil control que la dictadura mantiene sobre la población, y desemboque en cuestión de horas, días o meses, en una nueva realidad nacional. No estoy refiriéndome a la muerte de Fidel Castro, porque no creo que vaya a desatar tal reacción. Por alguna razón la tiranía ha demostrado un gran temor a las pequeñas y esporádicas manifestaciones públicas de protesta, a las que reprimen inmediatamente.  Da la impresión de que creen que se pueden convertir en una protesta de mayores proporciones.

 

La desaparición de Raúl Castro del escenario político no se puede descartar, por accidente o por enfermedad, puede fugarse al exterior, o ser eliminado en un arreglo entre los generales cubanos y los Estados Unidos como un paso previo a negociaciones.

Hemos analizado el embargo en su contexto histórico y actual, pero especialmente proyectando su efecto en el porvenir.  La posibilidad de negociarlo es real; fue el propio Raúl Castro quien planteó una negociación, aunque luego tuviera que retirar su propuesta. No insistir en su oferta inicial seria un absurdo.

El castrismo es una praxis fracasada y el comunismo una ideología sin legitimidad. La población cubana está descontenta y quiere un cambio hacia la democracia.  Tiempo más o tiempo menos, el castrismo demagógico y brutal cede por agotamiento y ante nuevas circunstancias, para las que no tiene respuestas.  Sin duda, el levantamiento unilateral del embargo estadounidense le daría oxígeno a una dictadura en franca decadencia.  Tal acción, lejos de viabilizar la democracia en Cuba, le daría al capital estadounidense la oportunidad de hacer a gran escala lo que ha hecho España en Cuba: en la medida en que al régimen le ha convenido, han monopolizado un sector estratégico de la economía cubana en detrimento del pueblo.

Las transiciones hacia la democracia en los países ex comunistas demuestran que solo dan resultado donde han estado más claras las metas y han sido más transparentes los procedimientos; de lo contrario han servido para la alianza entre burócratas y mafias con capitalistas sin escrúpulos.  Por eso, en el contexto del embargo - el tema central de este análisis - hemos insistido en una negociación, y en la prioridad de una constitución democrática que garantice la  transición a un Estado de derecho en Cuba.

 

San José, Costa Rica

Noviembre 20 de 2009

Fonte: Identificada en el texto

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Las damas en el blanco PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 17:59

por RAUL RIVERO

Los golpes técnicos, las llaves, las artes del acoso, la histeria que se contagia como una mala fiebre y las consignas desinfladas y muertas de la dictadura no han podido acallar el mensaje de las damas de blanco que --esta semana-- pedían libertad para los presos políticos en La Habana, repartían Declaraciones de los Derechos Humanos y se escudaban en estos dos símbolos frágiles de la fortaleza humana: flores y lápices.

Las escenas de fuerza, los empujones, la agresividad convocada por los organizadores de ese linchamiento verbal a medio centenar de mujeres que luchan por liberar a sus familiares de la prisión se han visto en el mundo entero. Y la violencia, la exactitud matemática y la saña con que se les persiguió después hasta la casa de su presidenta, Laura Pollán, acentuaron las líneas del retrato en primer plano de la cara del régimen.

Las damas de blanco, que llevan ya casi siete años (desde la primavera del 2003) en el empeño pacífico, pero firme, de sacar a sus esposos, hijos, padres y hermanos de las cárceles, han aprendido a resistir la represión creciente del régimen. No hay claudicaciones ni abandonos porque no tienen la ambición de mantenerse en el poder o conquistarlo. Ellas trabajan para que alguien, a quien arrancaron a la fuerza de su casa, vuelva y recupere la vida con su familia.

En los últimos años, mientras la economía, la sociedad, la existencia misma se deprime y se agota, el régimen lo único que ha hecho crecer es la violencia contra las damas de blanco y ha subido también el hostigamiento contra 206 prisioneros políticos. Ellos y sus defensoras representan el más auténtico poderío y la reserva moral de esa sociedad.

Los hombres obstinados y peligrosos que pueden organizar una maniobra militar con miles de soldados en los escombros del país, no tienen capacidad para impedir que las integrantes de la asociación femenina salgan a la calle a protestar.

Ahora bien, el escandaloso ejercicio de las fuerzas armadas --el llamado Bastión 2009-- y la movilización de las brigadas de respuesta rápida para asediar a medio centenar de mujeres tienen un mismo objetivo: atemorizar a la población. Repartir nuevas oleadas de miedo para prolongar la agonía de los cubanos.

Ellas han demostrado que su entrega a la libertad de los presos está blindada ante esas maniobras. Los mítines de repudio, se sabe hace mucho tiempo, son un invento de los represores profesionales en el que el temor que se trata de imponer a las víctimas se instala también en el pecho de los verdugos. Eso se ve reflejado en la rabia gratuita de sus coreografías y se oye en la clave patética de los coros.

Las salidas de las damas de blanco en la víspera del Día de los Derechos Humanos (y su regreso a las calles 24 horas después), con sus respectivos episodios de violencia prolongada que organizó la dictadura enseñan la esencia de los dos grupos.

Lo grave del asunto es que ha pasado otro año. Las mujeres que vemos en las fotos bajo los ataques de la brigadas que pastorea la policía son las mismas personas que estaban allí hace doce meses. Y los que están en los calabozos, enfermos y acosados, son también los mismos, y entran en la conclusión de una década detrás de la reja porque quisieron, quieren libertad para todos. Y el tiempo es como los ríos, aunque nadie lo ve llegar al agua azul.

Fonte: El Nuevo Herald

http:www.elherald.com

Última actualización el Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:00
 
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