Lagarde en el FMI: ¿Qué opina América Latina? Imprimir
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 08 de Julio de 2011 11:48

Por Federico Steinberg

Como era previsible, Christine Lagarde le ha ganado la carrera a Agustín Carstens y será la próxima Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). A primera vista, para América Latina esto suena como una muy mala noticia. Era la primera vez que un latinoamericano, el Gobernador del Banco Central de México, aspiraba seriamente al puesto. Pero se enfrentaba con la regla no escrita según la cual un europeo siempre dirige el FMI (y a cambio un estadounidense es su número dos y también dirige del Banco Mundial), y no ha podido romper este maleficio.

La hasta hoy ministra de Finanzas francesa ha salido elegida con los votos de europeos y estadounidenses, e incluso con los de algunos países en desarrollo, lo que muestra que la cohesión de las potencias emergentes es más un mito que una realidad. Una vez más, le proceso de selección no ha estado basado en criterios de objetividad, mérito y capacidad, lo que ha despertado ciertas críticas por parte de algunos países emergentes.

No se trata de que Lagarde no sea una buena candidata (que lo es) sino de que la falta de transparencia del proceso de selección, la ausencia de debate sobre quién sería el mejor candidato y la importancia simbólica de que esta poderosa institución siga estando en manos europeas socaban la legitimidad del proceso.

La elección de Lagarde muestra bien que aunque los países emergentes están ganando peso en la economía mundial a gran velocidad, todavía no son capaces de transformar esa mayor presencia en poder e influencia. Aunque está en marcha una reforma de cuotas en el FMI para transferirles un 6% de los votos (lo que supondrá una pérdida de la misma cuantía para los países avanzados), Occidente sigue siendo hegemónico en la institución, como muestra la siguiente tabla.

Cuotas y votos del FMI (%)

(20 países con mayor porcentaje de voto, todos ellos por encima del 1%)

De hecho, como demuestra el recientemente publicado Índice Elcano de Presencia Global del Real Instituto Elcano (IEPG), la presencia de los países emergentes, aunque destacada en el ámbito económico, es todavía limitada en los campos militar, científico, social y cultural. Y mucho menos en su capacidad de influencia real para dar forma a los procesos de gobernanza económica internacional. Por utilizar un término de actualidad, pueden dejar oír su voz por estar indignados por el actual orden internacional pero todavía no tienen poder suficiente para modificarlo, algo que posiblemente sí tendrán en las próximas décadas.

Pero más allá de este tema, qué puede esperar América Latina del FMI de Lagarde. Bajo la nueva dirección, el FMI intentará continuar y consolidar los cambios que impulsó su anterior Director Gerente desde el estallido de la crisis. Estos cambios, que fueron muy bien recibidos por los países de América Latina, se centraron en aumentar la capacidad de préstamo de la institución, modificar los criterios de condicionalidad de sus créditos y cambiar radicalmente su discurso sobre las bondades de la liberalización financiera y los problemas de los controles de capital.

Además, el FMI incentivó el uso de políticas contra cíclicas en todo el mundo (incluida América Latina) ante el shock externo que supuso la crisis financiera; es decir, sólo ha prescrito su dura medicina de los años noventa a países que tuvieran problemas de deuda y déficit de los que fueran responsables, como en los casos de Grecia, Irlanda y Portugal.

En todo caso, América Latina es una región que está creciendo con fortaleza y que, por el momento (y esperemos que por muchos años), no necesitará de los préstamos del FMI. Por lo tanto, puede permitirse el lujo de esperar, ayudar a Lagarde a rediseñar este nuevo FMI que el mundo necesita para el siglo XXI y volver a la carga para que su Director Gerente no sea un europeo dentro de unos años. Tal vez entonces obtenga una victoria (con el permiso de China).

Infolatam
Madrid, 29 junio 2011