Egipto, ¿un aviso para todos los autoritarios? Imprimir
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Viernes, 04 de Febrero de 2011 11:23

Por Chrystia Freeland

Han sido un par de malas semanas para lo que Vitali Silitski, un politólogo, llama el Autoritario Internacional. Silitski es originario de Bielorrusia, un buen antecedente para estudiar a gobernantes autoritarios, y observador de la problemática manera en que los autócratas del mundo respondieron a las revoluciones en algunas ex repúblicas soviéticas años atrás incrementando la represión en casa y formando un amplio grupo internacional de apoyo.

China es la estrella del Autoritario Internacional, con su robusto crecimiento guiado por un gobierno que aplastó las protestas en la Plaza de Tiananmen en 1989 pero ahora gana aplausos hasta de líderes occidentales que reconocen que a veces es más eficaz para lograr algo que las quejosas democracias. Pero así como el Autoritario Internacional se vio reforzado por el modelo chino y lo que inspiró, las revueltas en Egipto y Túnez han perturbado a los gobernantes no electos en el mundo.

"Cuando se ve a alguien como (presidente Hugo) Chávez en Venezuela relacionándose con alguien como (el iraní Mahmoud) Ahmadinejad queda claro que estos regímenes autoritarios están formando una alianza que les ayuda a mantener su control", dijo Aryeh Neier, presidente de la fundación Open Society. "Si yo fuera (el chino) Hu Jintao, estaría nervioso en este momento", añadió.

Si uno fuese un dictador, lo que más temor da del levantamiento de Egipto es lo inesperado. Mohamed A. El-Erian, presidente ejecutivo de Pimco, es hijo de un diplomático egipcio, tiene pasaporte egipcio y pasó gran parte de su niñez en ese país. Es un experto en mercados emergentes, donde el cambio de régimen es usual, y pasó la Navidad con su familia en Egipto. Pero, como todo el mundo, también se sorprendió. "Estos procesos no son lineales", dijo El-Erian. "No pasa nada, no pasa nada, no pasa nada y no pasa nada, y luego pasa todo. Las protestas se adelantan a los actores políticos tanto en Egipto como en Occidente", añadió.

Eso fue lo que sucedió la semana pasada en la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, que ignoró ampliamente los eventos en Oriente Medio en su programa oficial. Sin embargo, Egipto era el centro de las conversaciones en los corredores, cafés, y, aparte de los participantes árabes, algunos de los más fascinados eran los rusos.

Eso se debía a que, como dijo el líder opositor Boris Y. Nemtsov en una conversación telefónica desde Moscú esta semana, "muchos en Rusia están viendo similitudes entre Mubarak y Putin". Una similitud clave, según Nemtsov, un ex viceprimer ministro y gobernador provincial, es que "ambos son regímenes corruptos y ambos regímenes se han centrado en el enriquecimiento de un grupo pequeño de personas alrededor del líder".

El-Erian coincide en que la brecha entre los súper privilegiados y el resto era el talón de Aquiles del régimen de Mubarak. La debilidad era invisible, o considerada irrelevante, para muchos debido al crecimiento de la economía. Pero la lección es que los regímenes autoritarios más frágiles no son necesariamente lo más pobres. Con frecuencia son aquellos en los que la economía tiene un desempeño razonablemente bueno, pero donde los ingresos son repartidos de forma desigual. De ahí, por ejemplo, las quejas en Túnez sobre el enriquecimiento de Leila Trabelsi, esposa del derrocado presidente, comúnmente llamada "la peluquera", y su familia.

"En Egipto había un problema de distribución de ingresos, pese a que la economía había crecido muchísimo", dijo El-Erian. Los chinos son vistos por algunos como los autoritarios más inteligentes del mundo. Un ejemplo podría ser la guerra de información que China ha llevado adelante sobre los eventos en Egipto, restringiendo el acceso por Internet a noticias independientes mientras los medios oficiales enfatizan el "caos" por sobre la revuelta. Otro ejemplo es que los líderes chinos son conscientes de su vulnerabilidad a la percepción pública de que el Gobierno del Partido Comunista se centra en enriquecer a los líderes, en vez de generar prosperidad para todos.

Por ello es que una de las historias más significativas en China recientemente fue la condena de Li Qiming, hijo de un oficial de policía de alto rango, por atropellar y matar a una joven mujer. Li Qiming confiaba en que el nepotismo lo protegería, ya que se alejó del lugar del accidente gritando "¡Demándenme si se atreven. Mi padre es Li Gang!" Pese a los esfuerzos iniciales para ocultar el incidente, el alarde de privilegios no tuvo éxito. Los camaradas sentenciaron el domingo a Li a seis años de prisión.

Para el Autoritario Internacional, esa es una lección de la caída de la peluquera de Túnez. En algún momento, los rusos escucharon. Hablando en Davos antes de que la revuelta en Egipto ganara fuerza, el presidente Dmitri Medvedev dijo: "Lo que sucedió en Túnez, creo, es una lección sustancial para aprender para cualquier autoridad. Las autoridades no deben simplemente sentarse a observar sino caminar con la sociedad. Cuando las autoridades no se ponen al día con el desarrollo de la sociedad, no cumplen con las aspiraciones de la gente, el resultado es muy triste".

Nemtsov no cree que los gobernantes de Rusia necesariamente escuchen ese consejo. Rusia tiene crudo, señaló, "pero el régimen ruso es tan corrupto que requiere que el precio del petróleo suba constantemente. El crudo no salvará a Putin".

Para Occidente, una conclusión debe ser que aunque es más fácil trabajar con los plutócratas autoritarios que con los disidentes -Hillary Rodham Clinton, la secretaria de Estado de Estados Unidos, ha hablado públicamente sobre su amistad con Mubarak y su esposa, Suzanne, quien ha hecho campaña por los derechos femeninos- acercarse a los activistas no es sólo moralmente justificable, sino también pragmático.

Carl Bildt, el ministro de Relaciones Exteriores de Suecia, escribió en un correo electrónico que una consecuencia indirecta del levantamiento en Egipto será que "los Gobiernos occidentales estarán más alerta a la necesidad de acercarse a la sociedad civil en estas sociedades y llevar adelante una especie de agenda democrática". El ministro envió el mensaje desde Varsovia, donde estaba trabajando para apoyar a la oposición de Bielorrusia.

De hecho, la parte más difícil de derrocar a regímenes autoritarios es con frecuencia el día después. "Si uno mira las transiciones más exitosas -Polonia, México, Taiwán- han sido largos recorridos", dijo Lucan Way, un politólogo de la Universidad de Toronto. "Uno quiere que en esos lugares hayan oposiciones establecidas, y eso no ocurre en dos semanas", añadió.

Silitski comenta que el Autoritario Internacional fue envalentonado por los decepcionantes desempeños de los gobiernos instalados por las revueltas: la Revolución Rosa en Georgia, la Naranja en Ucrania y la Revolución de los Tulipanes en Kirguiztán. Tal vez ahora se necesitaría la Democracia Internacional para prevenir un similar decepcionante segundo acto en el mundo árabe.

Fuente: Reuters

Chrystia Freeland es editora general de la agencia de noticias Reuters desde marzo de 2010. Fue jefa de redacción del Financial Times. Trabajó en Kiev, Moscú,Londres, Toronto y en la actualidad en Nueva York. Es autora de Sale of Century (La liquidación del siglo, 2000), un sobre el pasaje de Rusia del comunismo al capitalismo.