El G20 y la economía real: ¿qué está en juego? Imprimir
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 26 de Junio de 2010 13:09
Por JUAN SOMAVIA

En vísperas de la reunión de los líderes del G20 este fin de semana en Toronto, nuevamente nos enfrentamos a una coyuntura crítica.

A pesar de la frágil recuperación económica, el desempleo a nivel mundial supera los 210 millones de personas -un récord histórico. El desempleo juvenil alcanza niveles inaceptables. Se están revirtiendo los avances logrados en la reducción del número de trabajadores que viven con menos de 1,25 dólares por día. La economía informal va en aumento.

La percepción general sobre la falta de justicia -antes visto como un problema principalmente en los países en desarrollo- se está expandiendo en el mundo desarrollado. Las tensiones sociales están creciendo y se ven traducidas en protestas en contra de las medidas de ajuste y a favor de más trabajo.

Hasta hace ocho semanas, las decisiones acordadas por el G20 en septiembre del año pasado eran consideradas el camino correcto para salir de la crisis, es decir: ubicar el empleo de calidad al centro de la recuperación e ir cancelando las medidas de estímulo a medida de que la recuperación económica y del empleo se fuera afianzando.

De repente, este consenso comenzó a ser cuestionado. La crisis de la deuda soberana y el creciente déficit fiscal en Europa llevó a que se recortara el gasto social, se elevaran las tasas de interés e se impulsaran medidas de ajuste.

Estos temas dominaron la reciente Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT, de la cual participaron más de 4.000 representantes de gobiernos, trabajadores y empleadores. Sus conclusiones pueden resumirse en los siguientes puntos:

Primero, precisamos una estrategia equilibrada de políticas convergentes que proteja y promueva las inversiones productivas y el crecimiento con alto coeficiente de empleo, y que lo haga de una manera responsable desde el punto de vista fiscal.

Segundo, el crecimiento debe generar trabajo. Esto significa profundizar lo acordado por el G20 en Pittsburg.

Tercero, las personas -y en especial los jóvenes- deben contar con los conocimientos necesarios para realizar los trabajos que son creados.

Cuarto, la creación de empleo debe ser un objetivo prioritario para los gobiernos, al igual que lo es la baja inflación, las políticas fiscales ordenadas y demás objetivos macroeconómicos.

Quinto, y esto es muy importante, precisamos un sistema financiero que esté al servicio de la economía real, no lo opuesto.

Se espera que la economía mundial crezca en alrededor de cuatro por ciento este año. ¿Pero qué importa esto para una persona que no consigue trabajo o que no cuenta con una protección social adecuada en tiempos de crisis? ¿Y qué hay de las pequeñas empresas que tienen dificultades para obtener crédito y que no pueden beneficiarse de la frágil recuperación económica?

La única salida sustentable de la crisis es por medio de la reactivación de la economía real, más empleos y mayores ingresos gubernamentales.

También es preciso abordar el déficit fiscal y la deuda soberana. Los países, a partir de su particular situación, pueden implementar estrategias equilibradas, graduales y creíbles para cancelar las medidas de estímulo que han servido para rescatar a la economía mundial de una profunda recesión y que han salvado o creado millones de empleos desde que comenzó la crisis.

Deseo transmitir aquí el apoyo de los mandantes de la OIT a los desafíos asumidos por el G20. Sus mensajes resaltan la importancia del diálogo político y social a la hora de encontrar el equilibrio político justo para encarar estos temas. Lo que está en juego es el futuro de la economía real.

Director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
http://www.ilo.org

Última actualización el Sábado, 26 de Junio de 2010 13:11