China y EE.UU. en Latam: ¿quien gana? Imprimir
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 14 de Agosto de 2013 20:06

Por Peter Hakim.-

Latinoamérica no fue sujeto especial de atención, si es que la tuvo,  en la Cumbre de EE.UU. – China celebrada el mes pasado en California.  A pesar de que el Presidente chino Xi Jinping,  el Presidente de EE.UU., Barack Obama, y el Vicepresidente Joe Biden, todos ellos, viajaran a Latinoamérica el mes pasado con considerables coincidencias en sus itinerarios, lo que pasa es que, sencillamente,  la región no es un tema prioritario para cualquier país. No hay ningún conflicto serio entre China y Estados Unidos relacionado con Latinoamérica. Ni hay evidencias de que los EE.UU. estén especialmente atribulados por la rápida escalada de la presencia de China—o de que los dos países se consideren como adversarios o rivales, que pugnan por el poder, recursos o  aliados en la región.

 

(Infolatam).- En sendos artículos del Miami Herald, Obama y Biden repitieron similares mensajes: por ejemplo, que los EE.UU. obtienen un gran beneficio con una Latinoamérica próspera

Xi efectivamente explicó esta ausencia de conflicto y polémica cuándo  dijo en México que “cuanto más desarrollo en Latinoamérica, mejor  para China”.  En sendos artículos  del Miami Herald, Obama y Biden repitieron similares mensajes:  por ejemplo,  que los EE.UU. obtienen  un gran beneficio con una Latinoamérica próspera. Este mensaje explica por qué ambos,  EE.UU. y China,  tienen, -  y aparentemente así lo hacen-  que dar la bienvenida a los acuerdos  comerciales de cada uno con América Latina.

Hay un amplio consenso—en Washington y en la región—de que el comercio de China, y más recientemente la inversión y los créditos, han sido claves en el dinámico crecimiento económico latinoamericano de la última década. Según el Banco Mundial, el FMI, y prácticamente todos los analistas de Wall Street, las importaciones chinas han generado un fuerte viento de cola propulsor del crecimiento de la región. Una profunda o prolongada disminución de las compras de China sería un golpe duro que se acusaría inmediatamente.

El comercio de China con Latinoamérica aumentó desde 15 mil millones de dólares en el año 2000, a alrededor de 200 mil millones en el último año. Es cierto que México y unos cuantos otros países han perdido terreno al apoderarse China  de parte de sus  mercados internacionales, particularmente en EE.UU. y Latinoamérica. Pero esto es el resultado de la expansión industrial de China y del comercio global, no de su implicación específica en Latinoamérica. Y México está recuperando ventas con el incremento de los salarios chinos ya que se ha hecho más competitivo.

Igualmente China es bien consciente de cuánto depende la prosperidad de Latinoamérica del acceso a los mercados, las inversiones, la tecnología y las remesas de EE.U… Es por esto que  11 de los 18 países latinoamericanos han firmado acuerdos de libre comercio con los EE.UU. (China tiene tres acuerdos similares con Chile, Perú, y Costa Rica—todos ellos socios de EE.UU.)  Los dirigentes de China saben que cualquier debilitamiento del papel de los EE.UU. en Latinoamérica disminuiría las exportaciones de China a la región y la harían mucho menos atractiva para las nuevas inversiones de China.

No hay que negar que EE.UU. y China están compitiendo por mercados y oportunidades de inversión en Latinoamérica, pero por vías tan lejanas que la competencia no resulta muy diferente que con Europa o Japón. Seamos sinceros, la preeminencia económica de EE.UU. en la región ha decaído, mientras que la presencia de China ha aumentado desde hace ya tiempo.  Hace doce años un 55 por ciento de las importaciones latinoamericanas provenían de EE.UU. En el último año EE.UU. supuso sólo aproximadamente un tercio de las importaciones de la región.

 

La visita de Xi a Latinoamérica pareció para ser puramente económica

La participación de China en el comercio de Brasil, Chile, y Perú ha superado al de los EE.UU., y ocupa muy de cerca un segundo puesto en Colombia y Argentina. Pero  aunque la participación de EE.UU. en el mercado de Latinoamérica haya disminuido en un 40 por ciento desde el año 2000, el valor absoluto de las exportaciones de EE.UU. a la región se ha duplicado y las inversiones se han disparado, creciendo significativamente mucho más deprisa que las exportaciones al resto del mundo. El hecho es que las grandes compras chinas de commodities en Latinoamérica está haciendo de la región un cliente más potente y mejor para los productos de EE.UU.

En resumen, Washington tendría que continuar dando la bienvenida a la presencia activa y en expansión de China en Latinoamérica, tanto como China tendría que celebrar  un fuerte rol de EE.UU. en la región. Lejos de ser perjudicada por China en Latinoamérica, la economía de EE.UU. se ha beneficiado más que nunca en su comercio y sus inversiones en la región.  Un dato, China se ha centrado principalmente en objetivos económicos y ha demostrado poco interés en objetivos políticos o de seguridad.

La visita de Xi a Latinoamérica pareció para ser puramente  económica. Algunos observadores, aun así, sugirieron que su visita a tres vecinos de EE.UU. y socios de comercio preferente—México, Costa Rica, y Trinidad y Tobago—era, en efecto, una intrusión sobre el terreno de EE.UU. y debería ser entendido como un reto político a Washington,  quizás incluso como una señal de la preocupación de China por la decisión del gobierno de Obama de reforzar el perfil de EE.UU. en Asia. Quizás. Pero los tres destinos de Xi  son también socios importantes para China.  Si China decide financiar el muchimillonario proyecto de un canal nuevo a través de Nicaragua, mi suposición es que los bancos y las empresas d EE.UU. se apresurarán para participar también  y habrá abundancia de beneficios alrededor.

Por último, Latinoamérica ha logrado tener una situación de win-win  con China y con los EE.UU., y con pocas excepciones, con su propia región —y  permanecerá así durante algún tiempo. Esta es una de las razones por las que la región no estuvo en el orden del día de Xi y de Obama en California.

Tomao de INFOLATAM