Caso Snowden tranca el juego a chavistas Imprimir
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 04 de Agosto de 2013 12:00
Por FABIO RAFAEL FIALLO.-

Si hay algo en que el chavismo ha descollado, es en atribuir a Estados Unidos todo tipo de maquinaciones. El "comandante eterno" veía la "mano del imperio" por doquier. La vio detrás de la independencia de Kosovo; detrás de las protestas de los tibetanos contra el gobierno central chino. La vio de nuevo en el terremoto de Haití. Hasta terminar atribuyéndole al "imperio" el cáncer que lo llevó a la tumba.

Los herederos de Chávez no se han quedado atrás en la puja de denuncias de conspiraciones yanquis, arguyendo en cada ocasión poseer pruebas que paradójicamente siempre se abstienen de presentar.

Ante tal avalancha de imputaciones, es sorprendente que los chavistas hayan dejado pasar una hipótesis que de absurda no tiene nada, a saber: la posibilidad de que el espía Edward Snowden, que ellos tanto alaban, esté actuando, no por principios humanistas como él afirma, sino conforme a un plan de Estados Unidos.

Sin duda, las declaraciones de Snowden ponen en aprietos a la administración estadounidense. Sin duda, el escándalo así causado brinda la ocasión para que regímenes autoritarios y dictatoriales, enemigos de EEUU, se erijan en profesores de moral.

Pero si se escudriña fríamente, lo que ha develado Snowden no contiene ningún detalle concreto que pueda calificarse de estremecedor.

Sus revelaciones no hacen sino confirmar que el espionaje norteamericano tiene como objetivo principal impedir nuevos atentados terroristas como los del 11 de septiembre.

Las revelaciones muestran igualmente que dicho espionaje intenta también conocer los objetivos de otros países en materia de negociaciones comerciales. Aquí tampoco hay nada nuevo: todos los países industriales hacen lo mismo, cada uno con los medios a su alcance [1].

Si hay algo que caracteriza las confidencias de Snowden, es la exigüidad de las mismas.

Como señala el columnista Charles Lane del Washington Post, Snowden no ha mencionado un solo caso en que los programas de espionaje de EEUU hayan perjudicado a alguien [2] (lo que no significa que esos casos no existan). Por otra parte, como destaca el New York Times, escuchar conversaciones de residentes de otros países, como Snowden alega, no viola la legislación estadounidense [3].

Comparados a las revelaciones del agente de la CIA Philip Agee a propósito de los vínculos entre EEUU y las dictaduras militares latinoamericanas en los años 60, o a las de Daniel Ellsberg, analista militar que dio a conocer los Papeles del Pentágono, documentos ultra confidenciales sobre la toma de decisiones durante la guerra de Vietnam, o a los millares de informes secretos suministrados por el soldado Bradley Manning a Wikileaks, los datos develados por Snowden adolecen de superficialidad.

La parquedad de Snowden justifica pensar que está siendo utilizado por los servicios de inteligencia de su país.

Otra señal de que hay gato encerrado: si sus denuncias fueron motivadas por cuestiones morales, ¿por qué solicitar asilo a regímenes con récords execrables en materia de respeto de derechos humanos? ¿Por qué no haber permanecido en Estados Unidos como hizo Daniel Ellsberg, cuyos abogados lograron evitarle la prisión? Ese comportamiento sólo tiene coherencia si lo que está detrás es una velada maniobra de infiltración.

Ahora bien, ¿cuál podría ser el móvil de EEUU al provocar tal escándalo? Muy simple. Los servicios de inteligencia de los regímenes que hoy se deleitan con el caso Snowden ajustarán sus programas de espionaje y sus redes informáticas en función de lo que él les ha dado a conocer. Y si EEUU está detrás de las revelaciones de su espía, habrá logrado que países rivales reformateen sus programas de espionaje de acuerdo a lo transmitido por Snowden. A partir de ese momento, le sería más fácil a EEUU penetrar los programas en cuestión.

Pero, ¿por qué tanto ajetreo, de parte de EEUU, por obtener la repatriación de Snowden? Por dos razones: para dar mayor credibilidad a lo que él está diciendo y para recuperarlo antes de que sus anfitriones se den cuenta de la existencia de una trampa.

Quedaría por dilucidar si Snowden está consciente de participar en una maniobra, o si por el contrario sus empleadores, detectando cierta fragilidad psicológica en él, decidieron aprovechar la misma induciéndolo a saltar al campo contrario.

Esto último no es imposible. Un país que supo montar un programa de vacunación para atrapar a Osama bin Laden puede perfectamente moldear uno de sus agentes e infiltrarlo con el fin de despistar el espionaje de países rivales.

Esta eventualidad les tranca el juego a los chavistas. Pues si continúan ensalzando a Snowden y descartan la hipótesis de que se trata de una maquinación del "imperio", deberían reconocer que sus denuncias de conspiraciones yanquis son menos factibles y menos fundamentadas que dicha hipótesis. Y si realmente creen en los complots del "imperio" que no cesan de denunciar, tendrían que aceptar la hipótesis en cuestión y admitir que podrían estar pecando de ingenuos en el enigmático caso Snowden.


Tomado de EL UNIVERSAL
domingo 4 de agosto de 2013 12:00 AM

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

[1] Renaud Girard, "Les Américains nous espionnent? La belle affaire!", Le Figaro (París), 15-07-2013.

[2] Charles Lane, "NSA surveillance is within democracy's bounds", Washington Post, 15-07-2013.

[3] "Listening in on Europe", New York Times, 02-07-2013.