La Transición Raulista: Fortalezas y Amenazas Imprimir
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Jueves, 12 de Abril de 2012 19:08

Por Jorge Hernández Fonseca.-

La tesis de que la oposición política cubana es la que realmente debería encabezar el proceso de transición viene dado por dos aspectos que se conjugan sumándose: Primero, la transición Raulista es --como en China-- hacia un sistema capitalista sin libertades políticas, siendo que la oposición política cubana propugna una transición política a la democracia y tomando como base el mercado. Segundo, una transición política y económica ejecutada por los personeros de viejo régimen comunista –como pudieran pretender algunos de los generales de Raúl a su muerte-- pudiera resultar en un régimen capitalista voraz y primitivo en lo económico y el establecimiento de una semi-democracia en lo político, cuyo ejemplo es la Rusia de Putin.

 

La Transición Raulista: Fortalezas y Amenazas

Jorge Hernández Fonseca

 

6 de Abril de 2012

No más expresé mi convicción por esta vía de que el general Raúl Castro pretende encabezar una transición al capitalismo --después de haber resultado exitoso en el proceso de sucesión que le precedió-- un articulista de dentro de la isla salió a negar fehacientemente que semejante proceso de transición exista. Es su derecho. El principal argumento para negar la transición raulista es lo dicho por un ministro de la dictadura castrista, Marino Murilo --durante la visita del Papa-- respecto a que “no habría apertura política en Cuba”. Como este argumento es poco convincente (transición al capitalismo ya se hizo en China, sin “apertura política”, encabezada también por un Secretario General del Partido Comunista Chino) continúo creyendo que las pretensiones raulistas van en esa dirección, cooptando el derecho de la oposición cubana.

 

La tesis de que la oposición política cubana es la que realmente debería encabezar el proceso de transición viene dado por dos aspectos que se conjugan sumándose: Primero, la transición Raulista es --como en China-- hacia un sistema capitalista sin libertades políticas, siendo que la oposición política cubana propugna una transición política a la democracia y tomando como base el mercado. Segundo, una transición política y económica ejecutada por los personeros de viejo régimen comunista –como pudieran pretender algunos de los generales de Raúl a su muerte-- pudiera resultar en un régimen capitalista voraz y primitivo en lo económico y el establecimiento de una semi-democracia en lo político, cuyo ejemplo es la Rusia de Putin.

 

Las tres etapas en la que el problema cubano está insertado de manera natural (sobre lo cual escribí un artículo anterior titulado “Las Etapas del Raulismo”) tienen puntos fuertes para la dictadura castrista, así como puntos débiles que ponen en peligro sus planes. A continuación, pasaré a analizar cada etapa y los previsibles puntos fuertes y los probables puntos débiles en cada caso, siempre respecto a los intereses de Raúl Castro y sus generales contra la oposición cubana. Como apunté en el artículo anterior ya referido, la primera etapa es la situación actual de tránsito lento hacia una economía cubana capitalista. La segunda etapa sobrevendría a la muerte de Fidel Castro y la tercera etapa vendría con la muerte del propio Raúl Castro.

 

En la primera etapa, es decir, la situación actual, la dictadura cubana cuenta con varios puntos fuertes, como los siguientes (sin pretender agotar en adelante los puntos expuestos):

  • Existe una óptica norteamericana bi-partidista para la solución del problema cubano basado en el mantenimiento de los órganos armados del castrismo, sabidamente poderosos y experimentados, que aleje el peligro de un vacío de poder en la isla durante la transición, lo que probablemente provocaría el tan temido éxodo balsero cubano hacia La Florida --por un lado-- y por otro, el peligro de que el narcotráfico organizado se apodere de las estructuras sociales cubanas y del incipiente gobierno democrático;
  • Hay otra óptica, también bi-partidista en España, respecto al trato normal con el gobierno de la dictadura para proteger los intereses económicos comprometidos dentro de la isla con el castrismo, queriendo preservarlos durante el proceso de transición raulista;
  • El espaldarazo nacional e internacional que una visita exitosa del Papa significó, sumado a la influencia dentro de Cuba de la alta jerarquía católica y sus voceros, que claman por todos los medios a apoyar una transición pacífica basado en Raúl y sus cambios;
  • Una oposición política cubana dentro y fuera de la isla dividida, que se hace escuchar atomizadamente y que todavía no aprendió la lección de su homóloga, --la oposición venezolana a Chávez-- de crear una unión provisional para enfrentar el adversario;
  • Un control casi absoluto por parte de las fuerzas represivas dentro de la isla sobre las fuerzas opositoras, como quedó demostrado durante la visita de Benedicto XVI --sólo hubo un intento aislado de protesta-- porque las fuerzas disidentes estaban bajo control;
  • Una pasividad cómplice en los países democráticos de América Latina, que para nada alzan sus voces de repulsa a una dictadura de más de medio siglo, sumado al apoyo decidido del frente castrista en Latinoamérica, representado por los países del ALBA, sumado a un apoyo claro de parte de Rusia, China e Irán, entre otros;

 

Los puntos débiles de esta primera etapa de la transición raulista --la etapa actual-- son:

  • La dictadura cubana es mantenida económicamente por el régimen de Hugo Chávez en Venezuela, el que envía 100 mil barriles diarios de petróleo que ahora corren el riego de ser cortados por dos razones que se suman: la enfermedad grave del caudillo venezolano, y las próximas elecciones presidenciales de Octubre. En este caso, habría que ver los resultados de las perforaciones por petróleo que Raúl incentiva en la costa norte cubana y los acuerdos que ha debido firmar, sin haberse hechos públicos;
  • La prolongación de la enfermedad de Fidel Castro que lo mantiene con vida y le permite torpedear, en unos casos --y limitar en otros-- las medidas necesarias a tomar dentro del proceso de cambios que ejecutan Raúl y sus generales contra el “modelo” anterior;
  • La corrupción rampante existentes dentro de las filas de la dictadura, que amenaza con desintegrar el gobierno desde dentro y que se suma al sentimiento de impunidad de que disfrutan las “primeras familias reales” reforzando el rechazo popular al castrismo;
  • El profundo sentimiento de desengaño y reprobación existente en el seno mayoritario de la población cubana, llevándola a la inercia (que la dictadura usa para sus objetivos) pero que pudiera volverse contra la fuerzas represivas cuando menos lo esperen;

 

La segunda etapa sobrevendría a la muerte del dictador mayor, Fidel Castro. Puntos fuertes:

  • La desaparición física del Fidel Castro significaría una liberación para tomar todo tipo de medidas liberalizantes en la economía, ahora dormidas por respeto a la imagen del líder del desastre cubano, lo cual pudiera incrementar el apoyo internacional, sobre todo dentro de EUA, Europa (España incluida) y Brasil, interesados en invertir en Cuba;
  • En esta etapa se incrementaría el poder de los generales de Raúl sobre aquellos reductos aún en manos de los hombres de Fidel Castro, ya que aprovecharían para tener el control total de las riendas del gobierno y el estado para sus planes sucesorios;
  • Raúl y sus generales pudieran ensayar una tímida apertura política, usando los partidos títeres que la policía política tiene preparados dentro de la isla y los que aceptarían las “limitaciones iniciales” que un “experimento” de ese tipo tiene implícito;

 

Los puntos débiles de esta segunda etapa, la muerte de Fidel Castro, serían:

  • El peligro de una rebelión de los sectores asociados al dictador mayor, muchos de ellos armados –y ahora en desgracia-- lo que pudiera provocar una guerra civil contra la que no había otra opción que la entrada de una fuerza internacional, con EUA al frente;
  • La falta de economistas y otros recursos humanos experimentados en la economía de mercado, que China por ejemplo resolvió importando consultores de alto nivel, pudieran retrasar e incluso dar al traste con el empeño de materializar una economía capitalista;
  • La falta de carisma de Raúl y sus generales, que restaría la unanimidad de que ahora disfruta la “revolución cubana” en los sectores populares e intelectuales internacionales, que para Raúl y sus generales resultaría muy difícil de ser compensado;

 

La tercera etapa, la muerte del propio Raúl Castro, tendría los puntos fuertes siguientes:

  • Los generales (o el general) de Raúl, que encabece el proceso de sucederlo, al tener las manos libres que lo ataban a los hermanos Castro, tendría una facilidad negociadora --nacional e internacional-- mayor que la disfrutada por los dictadores por más de medio siglo y podría incentivar un “borrón y cuenta nueva” desde el poder, que llevaría la isla a una transición a la democracia por un lado, o a un sistema estilo Rusia, por otro;
  • La existencia de esta etapa, implica una solución aceptable y exitosa por parte de Raúl y sus generales en la etapa anterior, lo que significaría un avance por la aceptación de su concurso en el gobierno de la isla, que conllevaría un apoyo internacional importante;

 

Los puntos débiles de la tercera etapa, a la muerte de Raúl Castro, serían:

  • La desaparición física de Raúl podría desatar una lucha por el poder dentro de las fuerzas armadas y el gobierno dictatorial, con más posibilidades de ocurrir que a la muerte de Fidel Castro, lo que va a depender del tiempo que dure la segunda etapa, para Raúl poder neutralizar las diferencias y conseguir un consenso para su sucesión, cosa extremadamente difícil en las circunstancias actuales de pretensiones familiares;
  • Un gobierno que quiera ser la continuación del gobierno de Fidel Castro, llegaría a esta etapa desacreditado, con muy pocas posibilidades de estructurar algo creíble;

 

Repito que no pretendo haber sido totalizador en el análisis y que probablemente algunos puntos han quedado sin ser considerados, aunque considero que lo principal ha sido abordado. Como artículo público, los análisis que se hagan sobre el mismo pudieran ser aprovechados por la oposición democrática en su empeño por una Cuba mejor. Considero adicionalmente que las condiciones actuales favorecen a un esfuerzo unitario de la oposición política cubana, como condición necesaria (aunque no suficiente) para poder luchar con cierta perspectiva de éxito contra los planes raulistas de monopolizar el gobierno a medio plazo.

 

 

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