LA PENÚLTIMA RECTIFICACION DE ERRORES Imprimir
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 20 de Septiembre de 2010 11:45

Por ANDRÉS PASCUAL

 

En la Cuba castrocomunista nada es llamado por su nombre; sino que se han utilizado palabras o frases que separen bien “los vicios heredados del capitalismo brutal” de las “ventajas y beneficios de la sociedad del hombre nuevo” hasta en asuntos semánticos. El grado de alienación es francamente ridículo:

-         Si un “enemigo de la clase obrera” muere por tumoraciones malignas, el tipo falleció de cáncer; pero si es un dirigente castrista; o un revolucionario de gloria e historial intachables; entonces se despidió “tras una larga y dolorosa dolencia…”

-         Si al muerto o enemigo del socialismo se le ocurrió irse de algún padecimiento neurológico inmediato, lo hizo por “derrame cerebral o de infarto masivo”, de la acera opuesta y por esa razón, solo puede caer un revolucionario con las botas puestas por “cruel y repentina enfermedad…”

-         La perdida de los valores morales aceleradamente produjo la imposición de la chusma agresiva sobre la decencia ciudadana; así, “señor” fue expulsado de la sociedad cubana para implantar “compañero” con lo que se logro hacer odiosa una palabra de significado sublime; “caballero” desapareció por la vía de los exponentes de la música popular cubana como Van Van o Pablito, con reflejo en la población exageradamente marginal de la Isla, para imponer el sello de garantía de la horda progromista revolucionaria, “asere...”

En el lenguaje oficial de operaciones económico-laborales también los castrocomunistas se han separado del “capitalismo brutal que nos amenaza” con palabras como “interrupto o desvinculado” para dar una impresión forzada de diferencia que alivie las consecuencias de ser un “desempleado”; o que, como la vida misma de carencia absoluta, haga mas llevadero el calvario de quien no tiene trabajo donde no existe ninguna posibilidad de adquirir, ni para esenciales mínimos, si no lo paga miserablemente el Estado.

Parece que es una condena bíblica para el pueblo cubano verse inmerso en campanas de “rectificación de errores” con el castrismo en el poder, sobre las que no tienen la mínima posibilidad de influir con un voto que acredite para bien o para mal.

A finales de los 70’s y mediados de los 80’s rectificaron errores; por supuesto, de la dirigencia ladrona y criminal, pero jamás han corregido el primero y único que ocasiono el desastre, que consistiría en abandonar el país para que otras mentalidades claras y patrióticas intenten arreglar el infierno que han ocasionado después que desbarataron con sus patas y garras lo que gente preocupada e inteligente había hecho con sus cerebros antes de 1959.

Es curioso que la “única cara mala” en estos “arreglos peligrosos y perniciosos” sea la de Raúl, siempre repetida para el discurso decepcionante como símbolo de la represión, lo mismo política que económica, con lo que dejan a buen recaudo la de Fidel como el bueno de la película y quizás utilizable al estilo 60’s o 70’s con aquello de: “Esto Fidel no lo sabe…” o “Que va, hay que elevárselo a Fidel para que arregle esto…” y, sobre esa almohada de piedra se ha recostado el pueblo cubano para una pesadilla que, cuando son 50 anos de penurias y miedos, equivalen realmente a una eternidad.

“Cuentapropistas”, la palabrita ha calado tan hondo que algunos hablan de reformas y ven a Cuba en proceso de desarrollo de precapitalismo monopolista con vestigios de acumulación orginaria autorizada, sin definir lo “que ven” como realidades o visiones fantasmales. Hablan de inversiones por la parte nacional con capital del pueblo sin considerar que capital allá solo pueden tener los “oficialistas de la nomenclatura; o una parte exigua de la población con familiares en “el exterior”, fundamentalmente en E.U.A… ¿De que lugar sacaron esa información? ¿Qué línea de trabajo por cuenta propia fue autorizada que haga pensar que la participación popular desempeñara algún papel importante en “los cambios” que nadie ve ni considera interesantes como no sea para mal del pueblo?

La tiranía solo renuncio a seguir regalándole el dinero a mas de medio millón de personas que hacían como que trabajaban, con lo que trataron durante 50 anos de desmentir el postulado capitalista de que ningún país puede practicar el “full empleo” y desarrollar con eficiencia los índices económicos; es decir, como todo el grupo de países del CAME, que vivieron engañando a sus pueblos; no al mundo, que nunca les creyó nadie fuera de sus fronteras. Pero el CAME no tenia “comunidad nacional en el exterior” para encargarle parte de la responsabilidad en “salvar a su hermano” con dinero dicen que para invertir, desde detrás de un mostrador de Sedanos en Miami a menos de seis dólares la hora sin “overtime” y hasta 56 horas de trabajo, con rentas de $ 600 dólares la mínima y cuentas de electricidad superiores a $ 150. O haciendo arreglos que les impiden llevarle algo al familiar, porque toda la carga en peso le pertenece a la agencia que “le costea el viaje” o a particulares a quienes también se las venden.

La dictadura castrocomunista dejara en manos privadas en apariencias lo que tiene que resolver como dueño absoluto del mar, del cielo, de la tierra y de los habitantes y, cuando por falta de aseguramiento como materia prima, transporte o disponibilidad de insumos; además de elevados e impagables impuestos, los “particulares de nueva edición” no cumplan las expectativas con eficiencia, subirse a la tribuna y decirle a “boca’e jarro” a medio millón de miserables: “esto es capitalismo, ¿Ven por que no es justo ni aplicable aquí?”

El hambre y la escasez son armas utilizadas por los comunistas para sobrevivir históricamente, es un elemento no útil; sino obligatorio: el ciudadano debe ser dependiente del Estado y ellos no van a revocar tal dependencia, por eso la gama de ofertas de trabajo particular es ridícula y, las que no, como el transporte publico, solo quedara en manos de sus dirigentes y militares “disponibles”.

Pero algunos van a hacer algún capital y está por verse como harán compatible la prohibición a un cubano del disfrute de su capitalito en Varadero o en la hotelería nacional de primera para que un gallego o un mejicano muerto de hambre se lo estregue en el hocico al nuevo “inversionista” vedado de todo legalmente.

Esta por verse si están dispuestos a sacrificar el poder político; si, por casualidad, un sector poblacional logra superar las exigencias, hace dinero y prescinde, por su relativa independencia económica, del CDR, del PCC, de la FMC, incluso sus hijos menores de la UPC.

Una causa judicial de un tipo delictivo por enriquecimiento con la confiscación de todos sus bienes esta pendiente aun sin comenzar el experimento, que solo será eso: una medida emergente de la tiranía que busca que le condonen acusaciones criminales por la violación sistemática de todos los derechos ciudadanos. Cuando, preferentemente, los americanos los convaliden como “gente cambiante y respetuosa”, dignos de mejor tratamiento y les levanten el embargo, entonces recuperaran el terreno perdido hacia el único cambio elucubrado: la imposición de una economía mixta castroamericana para poder desarrollar a plenitud su nuevo y verdadero papel de “capataz de la gran finca de los yanquis” o antigua Perla de las Antillas. Pero, ¿Acaso se imagina alguien quien podría vivir en Cuba con los americanos de propietarios y las hienas de Castro como capataces? La próxima línea de envió a familiares pudiera ser de sogas para que se ahorquen…

No, en Cuba no se va a desfidelizar al país nunca; porque, sobre todo los americanos trasnochados y los europeos borrachos de cuentos de alto riesgo no lo van a permitir; de igual forma que la cúpula dictatorial siempre tendrá como enemigo al dinero en bolsillo ajeno. Ya se las arreglaran para revitalizar lo que si es de su interés: mantener el poder político en Cuba. Para eso, con seguridad que ya tienen la carta sucia en una manga.

 

 

 

Última actualización el Lunes, 20 de Septiembre de 2010 11:47