Estados Unidos, la elección que marcará el siglo Imprimir
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 03 de Noviembre de 2016 10:39

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La elección del próximo 8 de noviembre en Estados Unidos será histórica porque, entre otras razones, por primera vez hay la posibilidad de que una mujer asuma la presidencia de ese país, afirman las académicas Guadalupe González, del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) y Sandra Serrano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

"Hay quienes dicen que es la más importante desde 1932, cuando ganó Franklin D. Roosevelt", afirma González. Además, dice, es "inédita" respecto de las declaraciones de Donald Trump, el candidato republicano, es el sentido de que podría no aceptar el resultado

"Es un hecho sin precedentes en la política de Estados Unidos porque ningún candidato había cuestionado la posibilidad de que esta elección fuera ilegal", dice la académica del CIDE.

Por eso considera que "hay muchísimo en juego" si se mira desde el equilibrio de poder entre liberales y conservadores, y su influencia en la Suprema Corte estadounidense en relación con temas como el derecho al aborto, la posesión y portación de armas y el matrimonio igualitario, entre otros.

"Si llegara a la presidencia Donald Trump, le daría la vuelta a muchas decisiones con respecto a los derechos de la mujer, y si gana Hillary Clinton veríamos una Corte más liberal", afirma la académica.

Serrano coincide en que es una elección "fundamental" sobre todo por las grandes posibilidades de que una mujer llegue a la presidencia. "Eso marca un símbolo en todo el mundo de la importancia de las mujeres líderes y de que no tengamos miedo de ellas en la política", afirma.

La especialista considera, no obstante, que la posible elección de Hillary Clinton no modificará mucho la política estadounidense de los últimos ocho años. "La pelea por la candidatura demócrata la llevó un poquito a la izquierda, pero no demasiado, y ella, como presidenta, no parece que vaya a significar un cambio fundamental en ese sentido".

González, del CIDE, advierte en cambio que en la elección hay mucho en riesgo para México y el mundo porque Trump ha cuestionado pilares del sistema liberal de la posguerra, como el libre comercio o las alianzas internacionales de las cuales nacieron organismo como la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Con Trump, dice, "está en juego toda la red de tratados que tiene Estados Unidos". México, por lo tanto, también tiene mucho que ganar o perder en esta elección, "porque básicamente la relación entre ambos países se institucionalizó después del Tratado de Libre Comercio (de 1994) y ahora se ha abierto la posibilidad de revisarlo", explica.

A Serrano además le preocupa el racismo que ha despertado la candidatura de Trump entre algunos sectores de la sociedad estadounidense. "Hay que mantener los ojos abiertos frente a ese nivel tan amplio de racismo, de discriminación muy arraigada en muchas partes del pueblo estadounidense. Esa sí es una preocupación con la que debemos quedarnos para pensar a largo plazo: qué es lo que está pasando, por qué la gente está reaccionando así en distintas poblaciones, porque eso no cerrará tan fácilmente, esté o no Trump", dice.

 

LAS POSIBILIDADES DEL TRIUNFO

A pesar de la ventaja que la candidata demócrata Hillary Clinton mantiene frente a su adversario republicano Donald Trump, las especialistas guardan reservas respecto de los resultados.

"Me llama mucho la atención que, a pesar de todos los errores de Trump, de su caída en los debates y de que ha puesto en su contra a las mujeres, que son electorado más importante en Estados Unidos, en las encuestas Clinton no ha despuntando tanto y la diferencia, en promedio, oscila entre siete y seis puntos. Eso nos dice que Clinton no tiene una base electoral fuerte en mucho estados", dice González, del CIDE.

Para la académica, un posible triunfo de Clinton dependerá de su capacidad para "sacar a las urnas al electorado joven que apoyó a Bernie Sanders -el precandidato que la enfrentó en las internas del Partido Demócrata- y que no la quieren".

También pesa en la balanza la capacidad de Trump para llevar a cabo una "operación cicatriz" en el Partido Republicano y atraer el voto de los moderados, explica.

Frente a la posibilidad de un triunfo cuestionado, González advierte que es difícil que suceda. "Lo que podemos esperar, probablemente, es que haya algunos distritos en disputa que tuvieran que ser valorados por la Suprema Corte, porque allá la disputa de un distrito pueden revertir muchos votos electorales.

Por eso, dice, aunque las encuestas señalan que el margen de Clinton es relativamente amplio con respecto a Trump, en realidad dependerá de los estados en disputa.

Serrano, por su parte, confía en que Clinton mantenga la ventaja que arrojan las encuestas. "Parecería que la tendencia de Clinton ya no es reversible, aunque no vaya a ganar por un margen tan amplio como se hubiera querido o se esperaba después del último debate", dice.

Frente a los números que evidencian la poca participación electoral de los latinos con derecho a voto en Estados Unidos, Guadalupe González advierte que en esta elección jugarán un papel determinante.

"Esta es la primera ocasión en la que hay un récord en el número de electores latinos potenciales, estamos hablando de alrededor 28 millones de personas en edad de votar, son latinos y son elegibles, es decir, son ciudadanos con derechos", explica.

Considera que uno de los efectos positivos de la campaña de Trump es que ha movilizado a los latinos, que normalmente votan menos que cualquier otro sector de Estados Unidos.

"Ahora creo que vamos a ver una población latina que en esta ocasión saldrá de manera más masiva a las urnas, y que tendrán un peso mayor que en otras elecciones, en estados en disputa como Colorado, Nevada, Florida, Carolina del Norte, Ohio, donde ellos pueden hacer una diferencia importante", explica.

Pero Serrano, de la Flacso, considera que aun con el triunfo de Clinton el escenario para los latinos no será distinto. "Me parece que van a seguir la tendencia que han mantenido en los últimos 10, 15 años respecto de la política migratoria y política exterior en relación con México y América Latina, no van a cambiar demasiado". No habrá muro, dice, pero tampoco una política migratoria de corte legal.

Para México, además, cualquier que sea el resultado de la elección, su posición será compleja, advierte González.

"Si pierde Trump se verá el error de haberlo invitado, pues puede dejar al gobierno con una cierta distancia frente a Clinton, quien ha externado su molestia por ese trato diferenciado", dice.

 

Encuestas ¿son confiables?

La carrera entre Hillary Clinton y Donald Trump aparece cada vez más estrecha, aún cuando la demócrata aventaja al republicano en la mayoría de las encuestas y en el Colegio Electoral, tras la decisión del FBI de reabrir el escándalo de los correos electrónicos.

A una semana de los comicios, Clinton supera a Trump por cinco puntos porcentuales en la "encuesta de encuestas" de la cadena CNN, que representa el promedio de los cinco sondeos nacionales más recientes, virtualmente sin cambios desde el fin de semana, después del anuncio del FBI.

Clinton mantiene además una sólida ventaja en la aritmética más decisiva de los comicios, el Colegio Electoral --con 278 votos electorales en su columna, ocho más de los necesarios para ganar- comparado con 179 para Trump, según el prestigiado The Cook Political Report.

Aunque los seguidores de Trump declaran en los sondeos un mayor entusiasmo para su candidato que los partidarios de Clinton, las evidencias preliminares del proceso de voto temprano muestran una mayor participación de los votantes registrados como demócratas en los estados "campos de batalla".

En total más de 23 millones de votos tempranos han sido depositados, la mayor porción de los cuales tuvieron lugar antes de la nueva polémica del FBI, y Trump corre el riesgo de perder estados que habían sido sólidamente republicanos, como Carolina del Norte, Arizona o Georgia.

En Carolina del Norte, un estado clave para Trump y que fue ganado por el republicano Mitt Romney en 2012, Clinton lleva el 53.1 por ciento del voto temprano, comparado con el 42.2 por ciento para Trump, de acuerdo con el sondeo de The Upshot de The New York Times.

Expertos independientes coinciden que la irrupción del director del FBI, James Comey, en la escena política tuvo el impacto de estrechar la brecha entre Clinton y Trump, pero no afectó de manera fundamental la dinámica de una carrera donde la ex primera dama mantiene la ventaja, aunque menor.

Pero el reciente traspié de los sondeos de opinión que erraron al predecir la derrota del Brexit en el voto de Gran Bretaña sobre su permanencia en la Unión Europea, detonó aquí especulaciones sobre la posibilidad de un error estadístico similar en la puja Clinton-Trump. (Notimex)

 

Llegan a la recta final entre acusaciones

Donald Trump podría llevar a Estados Unidos a la guerra nuclear, advierte Hillary Clinton. La candidata demócrata podría sumir al país en una crisis constitucional, acusa el empresario.

A medida que la mordaz contienda presidencial da tumbos a la recta final, cada candidato proyecta al otro de manera agresiva como una opción catastrófica para la Casa Blanca. El exaltar sus propias virtudes y visiones ya pasó a segundo término.

Es una conclusión desagradable de una contienda entre dos de los candidatos presidenciales más impopulares en la política estadounidense moderna. Las acusaciones de agresión sexual que han perseguido al aspirante republicano en las últimas semanas y una nueva revisión por parte del FBI a los usos que le dio Clinton al correo electrónico posiblemente refuercen las percepciones negativas del público, lo que deja a los candidatos con el único argumento de presentarse, básicamente, como la mejor opción entre dos nominados poco atractivos.

"Preferiría estar hablando aquí sobre prácticamente cualquier otra cosa", dijo Clinton el martes durante un mitin en Florida, en donde desató una serie de ataques sobre el carácter y las aptitudes de Trump para la Casa Blanca. "Pero no puedo simplemente hablar de todas las cosas buenas que queremos hacer".

De hecho, los discursos de Clinton en su última semana completa de campaña se han enfocado de manera abrumadora en Trump. El lunes se expresó en contra de darle la autoridad al magnate de ordenar un ataque atómico, y se hizo acompañar por un exfuncionario de lanzamiento nuclear para fortalecer su argumento.

"Imaginen a sus asesores atemorizados de decirle lo que él no quiere escuchar, compitiendo contra su legendario margen breve de atención para tomar decisiones de vida o muerte que son demasiado complejas para resumirse en un solo tuit", afirmó Clinton el lunes en Ohio. "Luego imagínenlo sumergiéndonos en una guerra porque alguien lo hizo enojar".

Luego de pasar gran parte del verano y el otoño arremetiendo contra Trump, Clinton había planeado cerrar su campaña con un tono más positivo. Habló sobre darles a los estadounidenses motivos para votar a favor, no sólo en contra. Y con las encuestas de opinión pública mostrándola con claras ventajas en la mayoría de los estados sin inclinación marcada por uno u otro partido, comenzó a hablar sobre cómo sanar las divisiones y unir al país después de los comicios.

Pero sus asesores dicen que vieron que la contienda se volvió más reñida incluso antes de que el FBI lanzara su nueva revisión de correos electrónicos. La campaña ahora cree que necesita un último esfuerzo para mostrar a Trump como una opción inaceptable con el fin de asegurarse el triunfo entre los votantes indecisos.

Clinton se enfocó ayer martes en los comentarios degradantes y depredadores de Trump sobre las mujeres, acusándolo de "abusivo". En esta ocasión se hizo acompañar de la ex Miss Universo venezolana Alicia Machado. El multimillonario criticó a Machado por subir de peso tras ganar el certamen de 1996.

La retórica de campaña de Trump siempre ha sido oscura, llena de descripciones mordaces de un país que se desmorona, y no se ha inhibido en criticar a Clinton. A menudo se refiere a ella como "la deshonesta Hillary" y "la persona más corrupta que haya aspirado jamás a la Casa Blanca".

Pero Trump también ha incrementado su andanada verbal, luego de que en las últimas semanas de octubre recibió un par de obsequios políticos que podrían darle grandes resultados: el proyectado incremento en la tasa de las primas del sistema de gastos médicos auspiciado por el presidente Barack Obama y la reveladora carta del director del FBI, James Comey, en la que informa que sus agentes revisan correos electrónicos que podrían estar relacionados con el servidor privado que usó Clinton. Su campaña ve el asunto del FBI como una oportunidad en particular para reforzar las dudas sobre la credibilidad de Clinton y para recordarles a los votantes que, si la envían a la Casa Blanca, ello podría representar el regreso de los escándalos que marcaron la presidencia de Bill Clinton en la década de 1990. (AP)