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07 de Abril de 2020
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Cataluña en su laberinto PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 04 de Enero de 2018 20:09

Por MIGUEL SALES.- 

El jueves 21 de diciembre el 80% del electorado catalán acudió a las urnas para votar de manera tranquila y ordenada, en unas elecciones autonómicas realizadas con todas las garantías democráticas, aunque caracterizadas también por algunas anomalías.

De los cabezas de lista de los principales partidos, uno estaba en prisión preventiva (Oriol Junqueras, de Esquerra Republicana de Catalunya) y otro se encontraba prófugo de la justicia en Bruselas (Carles Puigdemont, de Junts per Catalunya). Ambos están acusados de haber proclamado la República Catalana el pasado 27 de octubre, cuando presidían el Gobierno autonómico, saltándose la legalidad vigente y vulnerando la Constitución Española.

El meollo de la cuestión, como se viene planteando desde hace algunos años, es la posibilidad de separar a Cataluña del Reino de España y constituirla en república independiente. En la configuración actual del Estado español, en el que Cataluña es una comunidad autónoma sujeta a las leyes y la Constitución de 1978, esa secesión es imposible. El ordenamiento jurídico vigente garantiza la integridad territorial del país y el concepto de soberanía nacional implica que no bastaría el voto mayoritario de los residentes de una región para que ésta pudiera independizarse.

Ni siquiera una mayoría abrumadora de votos locales podría privar al resto de los españoles del derecho a decidir sobre el conjunto del territorio nacional. Un señor de Ayamonte o una señora de Gijón tienen los mismos derechos a decidir sobre Cataluña —una parte de España, que es su país— que los que tiene cualquier vecino de Badalona a decidir sobre Huelva o Asturias. De modo que solo una reforma constitucional que autorizara el desmembramiento del país mediante un referéndum nacional vinculante podría abrir el camino hacia un divorcio pacífico. Y ningún gobierno, ni de la izquierda ni de la derecha, parece estar dispuesto a acometer un proceso así, que fácilmente podría terminar con la secesión de otros territorios (País Vasco, Galicia, Valencia), la caída de la monarquía borbónica y la desaparición de un país que tiene más de 500 años y que ha desempeñado en el mundo una función histórica y cultural de enorme importancia.

Ante esa situación, los partidos separatistas catalanes decidieron en 2017 oponer a la legalidad constituida una presunta legitimidad constituyente. El problema con que han tropezado es que esa legitimidad que invocaron no era suficiente ni siquiera para reformar el Estatuto de Autonomía y mucho menos para proclamar la independencia. En respuesta, el Estado español aplicó el artículo 155 de la Constitución, destituyó al Gobierno regional y convocó las elecciones que acaban de celebrarse.

El resultado de los comicios era previsible y ha sido muy similar al de años anteriores. Algo menos de la mitad de los votantes apoyó al separatismo y un 52% se inclinó por el constitucionalismo. Inés Arrimadas, cabeza de lista del partido centrista Ciudadanos, ganó en número de sufragios y escaños, pero difícilmente podrá formar gobierno, porque los partidarios de la independencia, al unir fuerzas, cuentan con una exigua mayoría parlamentaria.

Como viene ocurriendo desde hace muchos años, alrededor del 45% de los residentes en Cataluña no quieren seguir siendo españoles. Fue ese sentimiento, azuzado desde el Gobierno autonómico por Puigdemont, Junqueras y sus colaboradores, lo que condujo al referéndum ilegal del 1 de octubre y a la posterior proclamación unilateral de independencia, que terminó anulada por los tribunales y la acción del gobierno central.

Pero entre el fallido referéndum separatista de octubre y la aplicación del artículo 155, ocurrieron tres acontecimientos que no fueron obra del gobierno de Mariano Rajoy y que los independentistas no habían previsto, al menos en la escala en la que efectivamente sucedieron: 3.000 empresas se marcharon de la región, la otra mitad de la población de Cataluña, que se siente tan catalana como española, salió a la calle en dos ocasiones para manifestarse masivamente contra la independencia, y todos los Estados europeos respondieron con una negativa al intento de secesión.

Este baño de realidad desmontó las falacias del relato separatista y, sin embargo, no ha propiciado la solución que el Gobierno esperaba de las urnas.

Cuando el Senado aprobó la aplicación del artículo 155 para hacer frente al golpe separatista que estaba en marcha en Cataluña, Mariano Rajoy tuvo en sus manos la herramienta que le hubiera permitido solucionar el problema, al menos para los próximos decenios. Antes de celebrar nuevas elecciones hubiera sido preciso desarticular la red clientelar que el separatismo había implantado mediante prácticas de corrupción, malversación y prevaricación, intervenir los medios de comunicación a su servicio, sanear el sistema educativo que se había convertido en una máquina de adoctrinamiento nacionalista, purgar el aparato de seguridad, instrumento de los partidos catalanistas que han ejercido el poder durante casi 40 años y, de ser posible, cambiar la ley electoral que privilegia al voto rural, en las zonas donde los separatistas son mayoría. Entre otros fines, esas medidas hubieran permitido que, mientras tanto, los tribunales juzgasen e inhabilitasen a los culpables de la trama golpista, y que la estabilidad política frenara la fuga de empresas y la recesión que amenazaba a la región.

Pero una tarea así habría requerido una intervención prolongada del poder central y la adopción de medidas impopulares. En su lugar, Rajoy optó por la aplicación efímera y homeopática del 155: cesantía de la cúpula gubernamental y convocatoria inmediata de elecciones autonómicas. Para que el nuevo Gobierno se ocupara de acometer la labor que él no quería o no podía realizar.

En la medida en que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Europa Occidental ha avanzado hacia la integración y la formación de una entidad supranacional que consolide la paz, la democracia y el desarrollo en el continente, el empeño separatista de una fracción de los catalanes constituye un esfuerzo antihistórico. Como quedó demostrado en octubre, ningún Gobierno europeo apoyaría la independencia unilateral del territorio de un Estado miembro, simplemente porque cada país de Europa contiene en su interior una o varias cataluñas. Si el precedente de una Cataluña independiente se hiciera realidad, Córcega, Padania, Baviera o Bretaña podrían plantear mañana reivindicaciones similares. (El caso de Escocia, que durante siglos fue un reino soberano y luego se unió a Inglaterra por voluntad propia y mediante un tratado revocable, no tiene casi nada que ver con la situación de los otros aspirantes).

Por eso, en el hipotético caso de que la secesión se produjese, Cataluña llegaría a ser exactamente lo contrario de lo que auguraban los dirigentes independentistas: un país dividido y empobrecido, fuera de la OTAN, del euro y de la Unión Europea. Y, como queda explicado, las consecuencias para el resto de España serían aún peores.

Una parte del electorado catalán, cegado todavía por el fervor nacionalista, votó el 21 de diciembre por mantener el pulso al Estado. Los demás, la mayoría, optaron por seguir siendo catalanes, españoles y europeos. Un voto histórico y una lección de democracia. Pero también la prolongación de un conflicto sin perspectivas de solución ni a corto ni a medio plazo.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 28 de Enero de 2018 16:58
 
Rafael Correa, el lado oculto de su nueva visita a Ecuador PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 08 de Enero de 2018 20:37

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.- 

¿Qué se propone realmente Rafael Correa con esta segunda visita a Ecuador desde que dejara su trono el pasado mayo? En esta ocasión su justificación para el sorpresivo viaje ha sido promover una  campaña por el “No” a la Consulta Popular que en breve tendrá lugar en Ecuador, y digo que es una justificación, por cuanto, su presencia en la patria de Alfaro tiene su lado oculto, que cual misteriosa sombra se va aproximando sutilmente a la realidad de su objetivo.

Rafael Correa, el lado oculto de su nueva visita a Ecuador.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

Santa Cruz de Tenerife. España.- Dentro de la octava de Año Nuevo y a solo cuatro días para la celebración cristiana de La Epifanía o Día de Reyes, El Universo, uno de los diarios más importantes de Ecuador, anunciaba otro retorno inesperado del expresidente Rafael Correa a la nación andina, algo que se materializaba la víspera de dicha festividad, cual milagroso y simbólico “regalo” – la ironía de manera sutil es a veces recomendable en este tipo de escritos, de ahí que me tome hoy la licencia–  para una nación que desde hace ocho meses, en que comenzara el mandato de Lenín Moreno, ha mantenido un ambiente político muy tenso, toda vez que desde el inicio mismo de su etapa como gobernante surgieron grandes contradicciones que terminaron con una división rotunda del Partido Alianza, el movimiento fundado por Correa hace más de una década.

El viernes cinco de enero llegó el exmandatario a tierras andinas para comenzar, lo que según sus propias palabras, sería una campaña por el “No” previa a la realización de la Consulta Popular prevista para el próximo 4 de febrero, y en la que el presidente Lenín Moreno, haciendo uso de sus facultades y poderes como primer mandatario del país, y previa aprobación formal por parte del Tribunal Supremo Electoral, convoca al pueblo ecuatoriano a responder una serie de siete preguntas que, de resultar aprobadas darían un viraje definitivo a ciertos aspectos relacionados con el sentido de la democracia de esta nación.

Creo haber comentado ya en algún escrito que no podemos hacer afirmaciones categóricas de hechos, y sobre todo del comportamiento y actitudes de ciertas personalidades, toda vez que siempre el sentido de nuestra apreciación será subjetiva, por lo que estará sujeta a ciertos sesgos que pondrán en duda nuestras afirmaciones, por lo que mi valoración en este sentido no deberá tomarse como un referente absoluto, sino como lo que realmente es: una opinión; pero una opinión fundamentada a través del estudio de una serie secuencial de acontecimientos que han sacudido a Ecuador en los últimos tiempos.

No logro recordar a ningún expresidente que luego de dejar sus funciones, según lo reglamentado, mantuviera una actitud tan obstinada, que llega a la obsesión y al delirio, como en el caso de Rafael Correa. Al parecer carece de la capacidad para aceptar su condición actual como exmandatario, expresidente, y todos los ex posibles, amén de su aislamiento ante la rotunda pérdida de una popularidad conquistada a la fuerza y mediante el engaño y la manipulación, amén de su frustración al no poder continuar dirigiendo a todos en una nación de la que aun se cree dueño.

¿Qué se propone realmente Rafael Correa con esta segunda visita a Ecuador desde que dejara su trono el pasado mayo? En esta ocasión su justificación para el sorpresivo viaje ha sido promover una  campaña por el “No” a la Consulta Popular que en breve tendrá lugar en Ecuador, y digo que es una justificación, por cuanto, su presencia en la patria de Alfaro tiene su lado oculto, que cual misteriosa sombra se va aproximando sutilmente a la realidad de su objetivo.

Recordemos que uno de los temas ejes dentro de la consulta es la posibilidad de eliminar la reelección indefinida, con lo que el retorno del excéntrico exmandatario – si lograra obtener un Sí, algo que se espera, por cuanto, el nivel de apreciación por el “Si” en esta pregunta, de acuerdo a estimaciones de la encuestadora Cedatos es de un 66.8%– quedaría imposibilitado, y esto garantizaría dejarlo a un lado para los comicios del 2021, en los que el líder izquierdista aspira a recuperar la presidencia; aunque lo intente ocultar.

De ahí que Correa se pronunciara de manera enérgica y despectiva a través de las redes sociales que tanto le apasionan, y ha utilizado para desatar una injusta y sucia campaña contra Moreno; pero como esta modalidad no ha dado resultado, y lejos de ganar votos, pierde espacios cada día, ha acudido a otros mecanismos que le puedan ofrecer cierta garantía a su maquiavélico plan.

Correa fue capaz de denunciar al actual presidente en la Organización de Estados Americanos, OEA, por alteración del orden constitucional en Ecuador, con lo que trató de impedir la Consulta Popular, o al menos, crear un ambiente desfavorable en torno a su realización, lo que también fracasó a pesar de las inseguridades e incongruencias del secretario general de este organismo, señor Luis Almagro, quien hizo declaraciones informales desde su cuenta de Twitter que ponían en duda los procederes de Moreno.

Ante la serie secuencial de fracasos – téngase en cuenta la esterilidad de su visita anterior, hace solo unas semanas, con el pretexto de participar en una fantasmal convención no reconocida oficialmente de Alianza PAIS– al exmandatario solo le faltaba presentarse directamente y emprender una campaña por el “No”, de igual forma en que asumió, aunque esto resulte paradójico, hace casi un año su rol como principal promotor en una inmoral y violenta campaña a favor de la candidatura Moreno-Glas, y como sabéis, ahora Lenín Moreno es su peor enemigo – Correa se ha autoproclamado como el principal opositor del morenismo–, mientras que Jorge Glas se encuentra tras las rejas, y con aprobación definitiva para la realización de juicio político, cumpliendo seis años de prisión (la pena máxima) por sus implicaciones en el escandaloso caso Odebrecht.

Es justamente a este punto a donde quiero llegar para que se comprenda la idea acerca de lo que he llamado el lado oculto de esta nueva visita. Si Jorge Glas está prisionero por su probada comprobación en los hechos de la gran empresa constructora brasileña, y fue el vicepresidente durante el segundo mandato de la década correísta, es de suponer que el presidente de la nación no estuviera ajeno a lo que ocurría en el área estratégica de la que se ocupaba Glas.

Si Jorge Glas es culpable Rafael Correa también lo es, y su llegada a Ecuador para boicotear la realización de la Consulta Popular, considerado un acto de carácter democrático, debe ser motivo para que de una vez y por todas se inicie una investigación que logre vincularlo definitivamente a las acciones de corrupción que caracterizaron a su gobierno, cuya administración dejó una deuda que se aproxima a los 60.000 millones de dólares; y no solo vincularlo, sino demostrar su protagonismo como la cabeza pensante de todos los escandalosos hechos que  han estremecido al país.

Este es el verdadero objetivo de lo que se ha convertido en una obsesión para el señor Rafael Correa, esto es, el tema de la Consulta Popular. A un ser tan malvado no puede interesarle la democracia de su país, ni la dura situación económica por la que atraviesa, ni la deuda dejada y heredada por su sucesor, ni los altos índices de delincuencia, pobreza, desempleo y subempleo.

Sus objetivos son evidentes: 1. Desestabilizar al nuevo gobierno (¿Golpe de estado blando?), 2.Boicotear la Consulta Popular, de modo particular mediante la obtención del “No” para los aspectos relacionados con la Reelección Indefinida, el cese del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, y derogación de la ley de Plusvalía (los que le afectan directamente). 3. Abrir la brecha para su retorno a la presidencia en 2021; pero detrás de estos objetivos bien definidos se esconde su verdadera intención: reintegrarse de manera activa a la vida política del país como mecanismo protector que pueda garantizarle cierta inmunidad ante la justicia, o al menos atenuar su posible sentencia.

Así están las cosas en la patria de Eloy Alfaro por estos días navideños y de magos del oriente. Habrá que esperar los resultados definitivos (la totalidad de los votos escrutados) y definitorios (por lo que representan para el presente y el futuro de Ecuador).  Por el momento podemos adelantar que Moreno está en su mejor momento político, con un apoyo a su gestión del 70,9%, de acuerdo con la encuestadora Cedatos, mientras que Correa solo cuenta hoy con el 26,3%, muy lejos del 64% del que gozaba en el 2007 cuando inició su administración presidencial. Para un 64%, de los 780 encuestados como sondeo de opinión realizado por Eureknow, el retorno del expresidente Correa es negativo para el país, siendo las argumentaciones más frecuentes las que dicen que esto es porque “divide al Ecuador” y porque “es un manipulador y mentiroso”.

Nada más exacto para describir a quien ha sido capaz de envolver a estadistas, politólogos, religiosos, catedráticos, intelectuales y hombres de ciencia de todas partes del mundo, los que han admirado y condecorado hasta el cansancio a quien debería estar junto a Glas tras las rejas.

Última actualización el Domingo, 28 de Enero de 2018 17:09
 
Pedro Bial: Democracia em Vertigem é "insuportável, Petra chora o filme inteiro" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 04 de Febrero de 2020 01:30

Por Pedro Bial.-

Pedro Bial fez duras críticas o documentário brasileiro Democracia em Vertigem, indicado ao Oscar 2020 na categoria. Para o apresentador, filme sobre o impeachment de Dilma Rousseff e a prisão de Lula é "insuportável".

Pedro Bial - TV Globo

"Eu dei muita risada. É um 'non sequitur' atrás do outro", disse, ao programa Timeline, da Rádio Gaúcha. A expressão em latim caracteriza um discurso cujas conclusões não decorrem das premissas. "[O filme] vai contando as coisas num pé com bunda danado", continuou. Bial também criticou a "narração miada, insuportável, onde ela [Petra Costa, a diretora e narradora] fica choramingando o filme inteiro".

Última actualización el Martes, 18 de Febrero de 2020 01:47
 
El Alma de los Hombres PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 28 de Diciembre de 2018 09:02

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Por Óscar E. Gastélum.- 

Menos de dos semanas de que Andrés Manuel López Obrador tomó posesión cómo presidente de lo que queda de México, el país está sumido en el caos y la incertidumbre. Los tenedores de bonos de lo que iba a ser nuestro nuevo aeropuerto revolotean como zopilotes alrededor de las finanzas públicas (y ese es apenas el primero de los problemas que tendremos que enfrentar gracias a la cancelación del NAICM); el poder judicial se tambalea ante una andanada de ataques y descalificaciones groseras orquestadas por un demagogo que, obstinado en transformarse en un autócrata sin contrapesos, atiza el resentimiento de la plebe y lo encauza en contra de uno de los tres poderes de la Unión; los propagandistas del régimen siguen escupiendo mentiras, veneno, hiel y lambisconería rastrera, al tiempo que reciben jugosos huesos como premio por sus abyectos servicios; diariamente contemplamos con impotencia el desmantelamiento irresponsable y sistemático del Estado mexicano; los inversionistas huyen con millones y millones de dólares de un país que súbitamente se volvió inestable y riesgoso; los burócratas de todos los niveles sucumben al desánimo ante el maltrato al que los están sometiendo; la violencia no cesa frente a las ocurrencias y los disparates de las nuevas autoridades, ni ante los chanclazos de las madrecitas. Y un interminable etcétera de errores imperdonables y peligrosos despropósitos se van acumulando con el paso de los días.

Como si todo esto fuera poco, cada mañana, muy tempranito, el demagogo se para frente a un puñado de desdichados reporteros y, enfundado en un traje arrugado y horroroso, baña a la nación en un viscoso vómito de mentiras, necedades y desvaríos que, de ser pronunciados por un ciudadano común, lo llevarían inevitablemente al manicomio. La situación es tan opresiva e irrespirable que mucha gente empieza a presentar signos de estrés postraumático y agotamiento emocional, algo insólito para un sexenio tan ridículamente joven. Y no, ese ejército de gente harta y asqueada ante la nueva realidad nacional no está compuesto por corruptos y sinvergüenzas aterrados ante una revuelta justiciera que amenaza con destruir sus privilegios y transformar el país para bien (de hecho ellos no podrían estar más tranquilos), sino por ciudadanos ejemplares que alguna vez soñaron con vivir en una patria más justa, libre, segura y moderna. Y que quisieran seguir construyendo un país plenamente democrático, un Estado de derecho con instituciones sólidas, capaces de combatir la corrupción y la impunidad, con servicios públicos de primera categoría que ayuden a cerrar la brecha entre ricos y pobres, y con un justo equilibrio entre libertad e igualdad de oportunidades. Gente que alucinaba la ineptitud, la pusilanimidad y la corrupción impúdica de Peña Nieto, pero que sabe muy bien que la autocracia que están construyendo el demagogo y su secta será muchísimo peor que lo que hemos vivido en este par de décadas de imperfecta e incipiente democracia.

Pero eso es precisamente lo que quiere el demagogo: desanimarnos y envenenarnos. Sepultarnos bajo un pesado alud de imbecilidad, locuras y mentiras. Atosigarnos con fealdad e insultos constantes a nuestra inteligencia. Agotarnos mentalmente. Convencernos de que su movimiento es una aplanadora invencible y de que cualquier tipo de resistencia es inútil. Volver la atmósfera irrespirable para que salgamos huyendo rumbo al exilio o nos refugiemos en la pasividad, la indiferencia, el cinismo y la apatía. Por eso hay que estar preparados y defendernos de sus tácticas. Pues no estamos frente a un mal gobierno común y corriente, como tantos que hemos padecido y sobrevivido en el pasado, sino ante un régimen potencialmente maligno, que podría precipitarnos al abismo y provocar una catástrofe de dimensiones apocalípticas. Es por ello que ni el apaciguamiento ni el colaboracionismo son opciones honorables o viables frente a un personaje como López Obrador. ¿Cómo podemos entonces enfrentarlo eficazmente? Para empezar, tenemos que impedir que el demagogo monopolice nuestra atención y nuestro tiempo. Debemos recordar constantemente que a pesar de los pesares la vida sigue siendo hermosa y digna de ser vivida, y buscar refugio en nuestros seres queridos y en nuestras pasiones: el arte, los viajes, el amor, la belleza, el deporte y todo lo que le dé sentido a nuestra existencia, y que las destructivas pezuñas del demagogo no puedan tocar. Esos respiros cotidianos son indispensables para cargar pilas y seguir combatiendo sin cuartel a este repelente y peligroso régimen.

En segundo lugar, tengamos bien presente que lo que estamos defendiendo son valores y principios sagrados e invaluables, lo mejor de nuestra civilización. Pues lo que está en juego es nada más y nada menos que la continuidad del proyecto ilustrado, hoy amenazado por la reacción y el obscurantismo de la postverdad. Nuestro deber es reivindicar la razón, la decencia, la democracia, la libertad, la verdad, el imperio de la ley, la dignidad humana, la belleza, la excelencia, el humor y la sabiduría. Y soñar con un futuro mejor, no con un pasado idealizado e irrepetible. Cuando nos sintamos desmotivados o alicaídos, pensemos en el infierno que debe ser trabajar como propagandista de López Obrador, tener que salir diariamente a justificar lo injustificable y tratar de defender, con las armas de la razón, a un ser irracional que medra con el caos y la mentira. Imaginemos lo que deben sentir quienes sacrificaron su reputación y su honor en el altar de un demagogo narcisista y cavernario. No puedo ni siquiera imaginar semejante tortura.

Y por último, tenemos que divertirnos defendiendo nuestras convicciones y luchando contra este régimen fascistoide. Sí, lo que está en juego es el futuro de nuestro país y del mundo moderno, pero lúdico no es sinónimo de frívolo ni antónimo de serio. Y es que la resistencia contra el demagogo y su secta será fresca, transgresora, irónica, divertida, juvenil e irreverente o no será. Nuestros rivales tienen por delante la pesadillesca tarea de defender a un anciano mitómano, reaccionario y todopoderoso. Nosotros tenemos la razón y la verdad de nuestro lado y todo el arsenal de la rebeldía a nuestra disposición. Ellos son los nuevos voceros del sistema, tan grises, mendaces, corrompidos y vomitivamente lambiscones como los viejos. Mientras que nosotros irradiamos el seductor y glamoroso halo de la subversión.

Sí, hoy por hoy la imbecilidad maligna y destructiva del demagogo, que está organizando una ceremonia new age para pedirle permiso a la “madre tierra” de destruirla y que acaba de pagarle sus favores electorales a Elba Esther Gordillo poniendo el futuro de millones de niños en sus garras, luce tan invencible que tiene hundida en una profunda depresión a mucha gente noble y decente. Es comprensible, pero no podemos olvidar que el mundo moderno ya ha atravesado por crisis tan o más peligrosas que esta. Imaginemos, por ejemplo, el nivel de desesperanza que sentía un ciudadano con nuestros valores a principios de 1933, cuando la civilización, cercada por dos monstruos totalitarios, parecía condenada a ser devorada por las tinieblas. Sin embargo, el mundo democrático y moderno no solamente sobrevivió a aquel infierno, sino que emergió fortalecido de la pesadilla. Hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que ese triunfo de la luz sobre la obscuridad se repita en nuestros días. Pues como dijo el inmortal Thomas Paine:

«Estos son los tiempos que ponen a prueba el alma de los hombres. El soldado de verano y el patriota de tiempos tranquilos se abstendrán de prestar servicios a su país; pero el que puede resistir ahora merece el amor y agradecimiento de hombres y mujeres. La tiranía, como el infierno, no es fácil de vencer; pero tenemos este consuelo: que cuanto más duro es el conflicto, tanto más glorioso es el triunfo. Lo que nos cuesta poco, lo estimamos también en poco: es sólo lo que nos cuesta lo que da a cada cosa su valor».

Ojalá que estemos a la altura de las circunstancias. Feliz Navidad y que en 2019 veamos el principio del fin de esta tenebrosa era de barbarie y locura global…

JURISTASUNAM

Última actualización el Domingo, 03 de Febrero de 2019 02:38
 
Se busca uno o varios patriotas venezolanos, Por CARLOS A. MONTANER PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 30 de Marzo de 2020 00:21

Creo que esto significa el fin del chavismo. El jueves 26 de marzo Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros de sus cómplices más cercanos fueron formalmente acusados de narcotráfico, lavado de dinero y colaboración con las bandas terroristas de las FARC, por las más altas instancias del Gobierno de Estados Unidos. Incluso, les pusieron precio a las cabezas de este triste elenco.

Fotografia cedida por prensa de Miraflores donde se ve a Nicolás Maduro vestir como militar en un acto de gobierno el pasado 17 de febrero del 2020, en Caracas. (EFE)

La ceremonia fue muy notoria. EE UU quería darle peso y entidad al mensaje, como si cerca de Maduro y del poder hubiera personas previamente contactadas directa o indirectamente por Elliott Abrams que exigían un alto nivel de compromiso por parte de Washington. (Abrams es un hábil diplomático norteamericano a quien le han encargado que coordine el manicomio venezolano).

Última actualización el Jueves, 02 de Abril de 2020 06:07
 
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