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Artigos: Mundo
¿Será Francisco el nuevo Moisés de la Iglesia? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 30 de Julio de 2013 00:55

Por Juan Arias.-

En Brasil, la Iglesia —con Francisco como un nuevo Moisés bíblico— ha sido llamada a atravesar su desierto en busca de una tierra nueva para huir de la esclavitud en que la había colocado su alejamiento de la gente.

Es posible que, como Moisés, tampoco Francisco vea a la Iglesia llegar a esa tierra prometida que el sueña, en la que no exista ya la “psicología de príncipes” en los obispos; en la que estos sean pobres de corazón y de bienes; que no suspiren por las cebollas y los cocidos de carne que dejaron atrás y que no vuelvan a adorar los becerros de oro.

La revolución que el Papa ha lanzado desde Brasil a todo el mundo, como ya se esperaba, va en serio. No existen dudas después de su discurso duro, con autoridad, sin concesiones, pronunciado a los representantes de las conferencias episcopales de América Latina y de algún modo a los 3.000 obispos del mundo.

Francisco quiere acabar con una Iglesia que se ha revestido hasta ahora de mil oropeles ideológicos que poco tienen que ver con la sencilla, y a la vez exigente, propuesta evangélica.

Ha desnudado a la Iglesia de las falsas ideologías tanto de izquierdas como de derechas que habían cambiado la idea evangélica del encuentro con los excluidos, de la misericordia sin reservas, del encuentro incluso corporal, físico, con el prójimo, sin miedo al cuerpo, por categorías de sociología o de psicología que acabaron acuñando en la Iglesia una espiritualidad elitista, desencarnada, sin compromiso con su realidad primitiva cuando desafiaba a los ídolos del poder.

Les ha venido a decir a los obispos que la Iglesia no puede continuar como hasta ahora. Que tiene que cambiar de piel, dejar de ser burocrática, olvidarse de los demonios del carrierismo. Les ha dicho que, más que en el mañana de sus vidas, piensen en el hoy de los que sufren ahora y no pueden esperar. “El hoy es la eternidad”, les dijo a los obispos. Y ese hoy y esos marginados de la sociedad son “la carne de la Iglesia”.

Hasta ahora, incluso los papas más abiertos,hablaban siempre de reformar a la Curia, el Gobierno central del Vaticano. Francisco, que deberá hacer también eso y con urgencia, ha propuesto en Brasil una revolución global de la Iglesia.

Cuando habló de la “humildad social”, estaba traduciendo el mandato evangélico de que el mayor se haga el menor para ir al encuentro del prójimo, que es un igual a nosotros.

No sabemos aún cómo los diferentes movimientos de la Iglesia como el Opus Dei, los pentecostalista, los de Comunión y Liberación o los mismos teólogos de la liberación analizarán ahora las graves palabras de Francisco en Río.

Para él no sirven las metodologías liberales ni las marxistas para encarnar el evangelio en la gente. Las ha tachado a todas de ideologías elitistas. Como alternativa a los conceptos políticos de derechas, centro o izquierdas, Francisco ha acuñado para su pontificado una nueva: la de la periferia, que es, les ha dicho a los obispos, donde se deben colocar como “pastores” y no como “príncipes”; como anunciadores de esperanza y no como burócratas o administradores de una empresa o de una ONG.

En cierto modo les ha dicho a los obispos que se dejen de bizantinismo y que salgan a la calle a tomar de la mano a todos los que buscan una ayuda, un consuelo, un consejo o simplemente un hombro donde llorar ese dolor que no hay ideología capaz de consolar.

¿Dejarán a Francisco - que se ha presentado despojado y cercano a la gente, sin las insignias reales del papado -llevar a cabo esa novedad histórica que obligará a la Iglesia a una catarsis colectiva?

¿Lo escucharán y seguirán en esa travesía del desierto? ¿En esa conversión existencial para desnudarse, como hizo el joven Francisco, de su cómoda vida pasada para seguir al pie de la letra el evangelio compartiendo la vida de los sin poder y sin dinero?

Difícil de adivinar. Moisés no llegó a ver la Tierra prometida, pero el pueblo judío consiguió, al final, librarse de la esclavitud de los ídolos.

Tomado de EL PAÍS; ESPAÑA

 
El Papa se hace fuerte en Brasil PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 30 de Julio de 2013 00:56

Artículo de EL PAIS; ESPAÑA.-

Hasta hace cuatro meses, el mensaje de la Iglesia era despacito y buena letra. Ante los graves problemas que amenazaban con socavar los cimientos de una institución milenaria —las denuncias de pederastia, la corrupción económica—, la respuesta indolente de sus altos mandatarios bloqueaba cualquier cambio: “Ese problema ya lo tuvimos en el siglo XIII”. Joseph Ratzinger, anciano y solo, fue aislado convenientemente por la curia romana, que se disputó ferozmente la túnica de su sucesión. Su escandalosa renuncia —el grito de un hombre que jamás había levantado la voz— propició la llegada de Jorge Mario Bergoglio. El papa argentino no solo está decidido a limpiar el Vaticano, sino a utilizar la fuerza que sigue teniendo la Iglesia —representada en los cientos de miles de jóvenes que han participado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Río de Janeiro— para luchar por un mundo más justo. Su mensaje final a las más de dos millones de personas reunidas en la playa de Copacabana no deja lugar a dudas: “Llevar el evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia; para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio; para edificar un mundo nuevo”.

Las imágenes, aunque espectaculares, no alcanzan a reflejar el ambiente de fiesta que rodeó la presencia del papa Francisco en Brasil. Durante casi una semana, a pesar de la lluvia y los problemas de organización, cientos de miles de jóvenes llegados de todo el mundo han participado en las catequesis con los obispos y, sobre todo, en los encuentros con un Papa que, lejos de pedirles mesura, los ha animado a armar jaleo. Si hay que elegir un momento clave, tal vez fue en el encuentro con los muchachos argentinos donde Bergoglio trazó su hoja de ruta: “Quiero que salgan a la calle a armar lío, quiero que la Iglesia salga a la calle, quiero que la Iglesia abandone la mundanidad, la comodidad y el clericalismo, que dejemos de estar encerrados en nosotros mismos. Que me perdonen los obispos y los curas, pero ese es mi consejo…”. De Brasil, el papa Francisco se lleva a Roma el respaldo total de la infantería de la Iglesia para luchar contra “la incoherencia” del Vaticano.

"Quiero que la iglesia salga a la calle a armar lío, que abandone el clericalismo", ha dicho el papa Francisco

El sábado por la noche, al principio de la Vigilia que se celebró en la playa de Copacabana, el Papa volvió a alentar a los jóvenes para que tomen las riendas de su futuro. “Por favor”, les dijo, “no dejen que otros sean los protagonistas de los cambios, ustedes son el futuro”. Por momentos, más que el anciano jefe de una iglesia milenaria parecía un líder radical que agitaba a las masas. Su voz sonaba por los altavoces de toda la avenida Atlántica entre aplausos de los muchachos que ya iban preparando sus sacos de dormir para pasar la noche al raso. “No sean cobardes, no balconeen la vida, no se queden mirando en el balcón sin participar, entrad en ella, como hizo Jesús, y construid un mundo mejor y más justo”.

De nuevo, el Papa construyó su discurso en paralelo. Una parte, destinada a fortalecer la fe ya existente de los jóvenes que, desde todas las partes del mundo, han viajado hasta Río de Janeiro para encontrarse con él. La otra —a menudo más extensa— dirigida a todos los públicos, destinada a quienes desde hace cuatro meses observan, entre sorprendidos e incrédulos, la irrupción en el panorama mundial, no solo religioso, de este Papa con ganas de pelea. En este plano, animó a los jóvenes a no tener miedo de “ir a contracorriente”. Les confió que había seguido “atentamente” las noticias sobre los cientos de miles de jóvenes que en muchas partes del mundo, y últimamente en Brasil, se han manifestado en las calles “para expresar el deseo de una civilización más justa y fraterna”. El papa Francisco ofreció un claro espaldarazo a los indignados: “Son jóvenes que quieren ser protagonistas del cambio. Los aliento a que, motivados por los valores del evangelio, sigan superando la apatía y ofreciendo una respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas presentes en sus países”.

El Papa regresa a Roma más fuerte. Ahora deberá afrontar temas duros, como la reforma del banco del Vaticano

Será muy interesante observar en los próximos meses qué lectura hacen de estos consejos muy claros de Jorge Mario Bergoglio —salir a la calle, armar lío, ser protagonistas del cambio hacia el compromiso social de los gobernantes— los sectores más conservadores de, por ejemplo, la Conferencia Episcopal española, liderada todavía por monseñor Rouco Varela y alineada hasta formar un solo cuerpo con un Gobierno que —por sus obras los conoceréis— camina en la dirección contraria a los postulados y el estilo del nuevo Papa. Rouco y el Gobierno del Partido Popular (PP) siguen poniendo el acento en el infierno —demonizar al contrario, recortar los derechos civiles que la base católica ya había aceptado con tolerancia— mientras que Bergoglio apuesta hasta la saciedad por el encuentro con el distinto y, sobre todo, por el diálogo “sin gratuitas ideas preconcebidas”. Desde Brasil, el Papa regresa a Roma más fuerte. Pero su próximo viaje no será tan placentero. La reforma de la curia y, sobre todo, del banco del Vaticano, se presentan como una auténtica incursión en el lado oscuro.

Tomado de EL PAÍS; ESPAÑA

 
Idolos con pies de barro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 29 de Julio de 2013 15:02

Por Roberto A. Solera, Editor Cubaenelmundo.com.-

El mundo vive en el reino de los mitos. Estos son divulgados en forma contínua por los medios de comunicación, que no son más que las tenazas de los que manejan los hilos del poder y que de forma sistemática y contínua martillan sobre la conciencia y el área pensante de los cerebros ciudadanos.

De esa forma algo o alguien que no tiene valor para ser elogiado o ética pasa a ser el summa cum laude de un área del conocimiento, de la sociedad, de la política e incluso de la Historia. No importa el verdadero e intrínsico valor de algo o alguien, los medios de comunicación se encargan –por encargo—de hacerlo brillar sin importar si en realidad despide destellos de grandeza o de verdad o si sólo es como los planetas reflejo de los que dominan la política, las artes, las ciencias.

Dicen que un terrorista puede serlo para sus enemigos o patriota para sus partidarios.

Quien hoy pone una bomba o mata inmisericordemente a otros, mañana pasará a ser paladín de la libertad, de la decencia de los preclaros luchadores por la libertad, insigne prócer o paradigma a imitar.

Los ejemplos abundan y aunque conocidos en su momento por sus congéneres sus
defectos, errores o simplemente sus crimenes pasan al desván del olvido, muy a propósito si los interesados en que lo sean, se lo proponen.

Hoy un Mandela puede ser figura respetada y enaltecida por su lucha por el fin del
apartheid en Sudafrica y es cariñosamente recordado por sus conciudadanos. No
se menciona su afán terrorista en contra del establecimiento político sudafricano ni
se muestran los delitos por los cuales fue condenado a decenas de años. Mandela
encabezaba desde 1961 el grupo denominado la Lanza de la Nación, brazo armado
de la ANC que llevó a cabo múltiples sabotajes y ataques donde murieron incluso
víctimas inocentes, tras Mandela advertir al gobierno sudafricano de cual serían las
consecuencias de no aceptar sus demandas de una constituyente.

Del Mandela terrorista pasamos al dulce anciano estadista venerado por las masas
de su país. No hay mención a los actos vandálicos perpetrados por la ANC que fueron apoyados por  su ex esposa Winnie en multiples declaraciones y que aterrorizaron a sus compatriotas con las famosas llantas incendiadas colgadas al cuello de sus enemigos [Necklacing]  que inmovilizaban sus brazos y le provocaba una horrible muerte, quien fue acusada y condenada por el secuestro de varios enemigos.

A Mandela nacido en 1918 en la Familia Real de los Thembu, se le dio el nombre de
Rolihlahla ("el que causa problemas") al nacer. Años después se le llamaría "Madiba", el nombre de su clan. Hijo de Gadla, nieto de Mandela, bisnieto de Ngubengcuka (Rey de los Themba en el territorio de Transkei, provincia del Cabo Oriental). Revolucionario izquierdista anti-apartheid, y aliado del partido comunista sudafricano, prisionero en Robben Island de 1964 a 1990 y Premio Nóbel de la Paz en 1993 asi como Presidente de Sudáfrica de 1994 a 1999.  

En la biografía de Mandela, que fue bautizado en Inglaterra como Nelson y quien
estudió en los mejores centros educativos de Gran Bretaña y de su propia patria,
Sudáfrica, titulándose como abogado y miembro del Colegio de Abogados, no se perfila que los sudafricanos negros podían estudiar y subir en la escala social, aunque eran discriminados por su piel al igual que los mulatos, hindúes y asiáticos de todo tipo.

Tampoco se hace mucho o ningún énfasis en su alianza con los comunistas ni
se menciona que ordenó la campaña de terrorismo por la cual fue condenado y
permaneció mas de dos decenas de años preso.“…ha llamado la atención el tono hagiográfico de los retratos de Mandela: el ex presidente sudafricano sería un ser impoluto, clarividente y pacífico, un estadista a lo Gandhi que fue capaz de acabar con el odioso apartheid y llevar la paz, la justicia, la reconciliación y la prosperidad a su país gracias a su actitud no violenta, generosa y

Esta historia rosa tiene, como mínimo, un problema:  no es verdad. Porque Nelson
Mandela, como líder del  Congreso Nacional Africano, tuvo responsabilidad en actos
terroristas y asesinatos políticos, no sólo contra los blancos sino contra negros,
principalmente zulúes, contrarios a su política (es cierto, no obstante, que en
comparación con quien fue su esposa, Winnie, Mandela sale bastante bien parado).

No fue casualidad que en 1962 la Unión Soviética le concediera el "prestigioso" premio http://www.intereconomia.com/blog/vida-inteligente/nelson-mandela-hombre-carne-yhueso-20130704

Se construyó el mito e incluso muchos cubanos exiliados o no lo ven como
paradigma de la libertad aunque su apoyo al régimen castrista fue explícito y notorio, fundamentalmente basado en la ayuda militar que le prestó a la lucha del ANC por conquistar el poder en Sudafrica y en la antigua Africa del Sudoeste (antigua posesión colonial alemana que la Liga de las Naciones le dio a Sudafrica para administrar en 1915, tras finalizar la I Guerra Mundial) y hoy Namibia.

Se piensa que Mandela liberó a los sudafricanos del  apartheid  olvidando que fue el
bloqueo mundial –éste sí realmente tal cosa—el que hizo que los Afrikaners, colonos de origen holandés que dominaban el poder político y económico, aunque antes habían sido liquidados por los colonos ingleses durante las guerras boers, buscaran salida económica a los problemas que agobiaban a su nación.

La situación economica interna y el bloqueo mundial a Sudáfrica fueron los reales
libertarios y supresores del apartheid.     

Abundan otros ejemplos mitológicos: el ex presidente de Haití Jean Bertrand Aristide, durante cuyo gobierno, también se practicó la terrible y deleznable práctica de las llantas incendiadas con gasolina colgando del cuello de los opositores.

Aristide, presidente en dos ocasiones y expulsado del poder las dos veces por golpes de estado tiene sus detractores y defensores, así como su partido Fanmi Lavalas y es otros de los mitos de los medios (aunque ahora esté en el desván del olvido).

En el pasado no muy lejano era figura ínclita en las noticias. Se siguió su saga al ir al exilio por última vez al Africa, primero a la República Centro Africana y luego a Sudáfrica, donde se dejó casi de hablar de él, y tampoco es muy conocida la gestión del presidente Barack Obama para que no lo dejaran regresar a su país, Haití. Hoy allí está pero al parecer no es noticia meritoria de divulgación.

El Verdadero Aristide The Real Bertrand Aristide, 10 January 1994 New American  http://www.thenewamerican.com/usnews/politics/item/2958-the-real-bertrand-aristide “El verdadero Aristide no es una visión bonita. Aristide ha tomado prestado fuertemente de sus mentores, Nelson y Winnie Mandela y sus rufianes terroristas del  ANC (Congreso Nacional Africano). Aristide ha probado ser un ávido estudiante del estilo de violencia pandillera del ANC y ha adoptado como marca de fábrica el “collar” [Necklace] de la ANC," al que él llama ‘Pere Lebrun’. El ‘collar’ por supuesto es un terrible instrumento de tortura y asesinato que los miembros del ANC han utilizado contra miles de compatriotas negros africanos. Para los no familiarizados con este “bello instrumento”, las propias palabras de Aristide, este es una llanta de automóvil llena de gasolina o diesel que se le pone alrededor del cuello a la indefensa víctima y se le prende fuego.

Desafortunadamente para Aristide y los que maquillan su imagen, fue captado por las cámaras de televisión en una exhortación asesina incitando a sus seguidores a poner el ‘collar’ a la oposición. Filmes de televisión del discurso de Aristide en Port-au-Prince el 27 de septiembre de 1991 a sus partidarios de poner el ‘collar’ de una llanta con gasolina son un poco difícil de reconciliar con su santona imagen. Una muestra del Evangelio según Aristide: “El que finja ser uno de nuestros partidarios, sólo agarrenlo, y asegúrense que reciba lo que se merece con la herramienta que ahora Uds. tienen en sus manos (refiriéndose al ‘collar’ de llantas]. La llanta que arde –¡qué hermoso instrumento! Está en la moda. Huele bien. Y dondequiera que uno vaya, quiere olerlo”.

Los ejemplos adicionales son múltiples: Menachem Begin, israelita judío natural de Brest en el Imperio Ruso estudió en Polonia, dirigió Irgun, un desprendimiento del paramilitar Haganah. Begin ordenó la voladura de la sede militar y adiministrativa británica en el Hotel King David en Jerusalen, en 1946. El ataque fue ejecutado como parte de una respuesta conjunta a la Operación Agatha de los británicos durante la cual muchos judíos fueron arrestados, se incautaron armas y la Agencia Judía, de donde fueron sacados muchos documentos, fue asaltada. Irgun luego adujo que las advertencias de evacuar el hotel habían sido enviadas pero que no se les prestó atención. Murieron 91 personas, británicos,  árabes y judíos.

Begin, tras la creación del Estado de Israel fue Primer ministro a partir del 20 de junio de 1977. En 1978 Begin, asistido por el Ministro de Relaciones Exteriores Moshe Dayany el de Defensa Ezer Weizman, vino a Washington para negociar los Acuerdos de Camp David, que condujeron al tratado de Paz Israel-Egipto de 1979 con el presidente egipcio, Anwar el Sadat, quien pagaría con su vida el 6 de octubre de 1981 la acción, siendo ultimado por un grupo de militares de la Hermandad Musulmana en una parada militar

Podemos mencionar sin entrar en muchos detalles al Emperador  de Japón Hiroito quien tras la II Guerra Mundial continuó en el trono del Imperio del Sol Naciente mientras que Hideki Tojo, su primer ministro, fue juzgado, condenado a muerte y ahorcado el 23 de diciembre de 1948, acusado de ser el máximo responsable del ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, que llevó a la Guerra en el Pacifico a Estados Unidos

Por otra parte, la prensa cubana tuvo mucho interés en  Ahmed Ben Bella, primer
presidente de Argelia a quien veía como carismático líder de la insurrección argelina
contra los colonialistas franceses. Argelia fue la primera gran aventura militar cubana cuando Efigenio Almejeira al mando de fuerzas militares colaboró con armas y hombres en la Guerra Argelia-Marruecos. Ben Bella estuvo de visita en Cuba en 1962 y fue recibido con vítores y gritos rítmicos musicales de ¡Ben Bella,  Ben Bella! por los jóvenes miembros de la UJC del Ministerio de Comunicaciones al desfilar por la Calzada de Rancho Boyeros procedente del Aeropuerto del mismo nombre. Ben Bella, al parecer era bien visto por el Gobierno cubano. No obstante cuando Ben Bella fue depuesto por un golpe militar de su ex compañero en el Frente Nacional de Liberación (FNL) Coronel Houari Boumedienne,  quien primero lo tuvo prisionero en su propio hogar y años después le permitió exiliarse en Suiza, desapareció de los medios de prensa cubana y más nunca tuvo relevancia noticiosa. Argelia y Cuba vivieron algun tiempo de agrias relaciones donde incluso Fidel Castro se burló  públicamente en la Plaza de la Revolución de Abdelaziz Bouteflika, íntimo amigo de Ben Bella y su Ministro de Relaciones Exteriores haciendo un rejuego con su nombre, que resuena como el inglés ‘butterfly’ [mariposa]. Bouteflika continuó en su cargo con Boumedienne y tuvo su choque con la Justicia al acusársele de un desfalco millonario por el que fue condenado; no obstante nunca restituyó la suma millonaria total de la que se había apropiado y solo

Pudiéramos continuar con los ejemplos de mitos creados por los medios o apoyados por éstos. Sólo dos ejemplos fundamentales: Adolfo Hitler y Benito Mussolilni.

Suscintamente ambos dictadores fueron aplaudidos estruendosamente por su pueblos a los que llevaron a la destrucción durante la Segunda Guerra Mundial. Hitler con los vociferantes  ‘Sig Heil’ al  Führer de las muchedumbres alemanas –que luego alegaron nunca fueron nazistas o seguidoras del nationalsocialismus (nacionalsocialismo). Mussolini –Il Duce—líder del Partido Nacional Fascista recibía iguales aclamaciones  desde su balcón favorito --"el balcón de Mussolini" – de donde lanzaba sus histriónicos discursos a la multitud en el Palazzo di Venecia, en la Plaza del mismo nombre  en Roma.

Mussolini había sido socialista y dirigente máximo de este partido en Italia, y exiliado en Suiza se codeó con Vladimir Illich Lenin cuando ambos estaban allí.

‘Il Duce’ [el Líder] gobernó a Italia de 1922 a 1943 en que fue destituído por el Rey
Vittorio Emmanuele III y sustituido por el Mariscal Pietro Badoglio. Mussolini fue
detenido por órdenes del Rey aunque más tarde fue liberado el 12 de septiembre de 1943 por  un comando nazi al mando de Otto Skozerny, SS-Obersturmbannführer de la Waffen-SS en la II Guerra Mundial. Mussolini formó en el norte de Italia la República Socialista Italiana hasta su muerte, mientras trataba de escapar a los Alpes [otros dicen que a Suiza], por partisanos comunistas el 29 de abril de 1945 y colgado por los tobillos en una gasolinera Esso en Piazzale Loreto en Milán.

Adolfo Hitler: su caso es extremadamente conocido desde su ascensión al poder tras haber estado preso por su  putsch tratando ganar el poder   y escribir en prisión Mein Kampf (Mi Lucha). Durante su juicio por el putsch de Munich, Hitler pronuncio un alegato que anos mas tarde resonaria en los oidos de los cubanos en boca del “lider” Fidel Castro Ruz:  "Pronúnciennos culpables mil veces que la diosa de la corte eterna de la historia sonreirá y romperá en pedazos las decisiones del fiscal del estado y el veredicto de la corte porque [la historia] nos absolverá." Adolf Hitler


El Mariscal Paul von Hindenburg presidente de la República de Weimar (Alemania) lo nombró Canciller en 1933 tras haberse negado a hacerlo en varias oportunidades.

Su trayectoria política y personal es harto conocida y sobre todo su odiosa y horrenda filosofía de exterminar a los judíos alemanes, luego extendida a las otras naciones que lo apoyaban o que habían sido conquistadas.

Ambos, Mussolini y Hitler tuvieron enorme impacto en el mundo del siglo XX y
aunque fueron derrotados estruendosamente en la Guerra Mundial II, aún hoy tienen partidarios y son ideolizados por múltiples gentes, que incluso en el caso de Hitler llegan a negar la existencia del Holocausto judío donde millones de personas, tras ser perseguidas y maltratadas fueron exterminadas con extrema eficiencia típica alemana en los hornos de los campos de concentración.    

Mussolini logró victorias militares a principios de su carrera cuando tras la segunda
guerra contra Abisinia (Etiopía) hizo coronar al Rey de Italia emperador etíope y Rey de Albania, títulos a los que luego tuvo que renunciar.

No obstante el apoyo a Mussolini brindado por  el Rey italiano este no tuvo que afrontar juicio o prision por sus actos. Sólo al perder la guerra abdicó en su hijo Umberto. No obstante, la monarquía italiana fue abolida e Italia pasó a ser una República.  

Fidel Castro Ruz: El autoproclamado Máximo Líder fue durante mucho tiempo el favorito de los medios cubanos de prensa e incluso de otros países del mundo. Aún hoy, tras más de 50 años de gobierno absolutista, tiene defensores que lo proclaman como salvador de Cuba aún cuando los hechos indiquen lo contrario. Sin duda carismático individuo que se cuida hasta el último detalle en sus apariciones publicas –por ejemplo muy rara vez ha aparecido con espejuelos aunque sea tremendamente miope y practica en privado los gestos y posiciones que luego usará en sus prolongados discursos.

Sin importar la realidad política, económica y social de la antigua próspera república de Cuba gran parte del mundo y la mayoria de los medios de comunicación del planeta lo proyectan en una dimensión distinta a la realidad cubana como magnífico dirigente e importantísimo gobernante que ha influenciado los momentos históricos mundiales, desde su asalto al Cuartel Moncada –donde dicho sea de paso ni siquiera entró--  su permanencia en la Sierra Maestra, la derrota de los cubanos anticastristas en Bahía de Cochinos, la Crisis de los Cohetes en octubre de 1962 y luego como fuerza decisiva en las guerras africanas de Angola, Mozambique, el Cuerno de Africa, etc.

Se creía que su ausencia o desaparición física desencadenaría un cataclismo político
en Cuba lo cual no ocurrió,  al enfermarse y dejar, al parecer, la más alta posición en él. Fue sustituído por su hermano, nombrado de dedo, Raúl Castro Ruz quien ni
remotamente tiene su carisma ni goza de la ascendencia que ejercía su hermano mayor Fidel  en la escena política cubana, bajo su férrea férula durante decenas de años.

Aunque durante años Fidel Castro ha tratado de mostrar a su hermano Raúl, como
dirigente preclaro y activo partícipe de la revolución castrista un sólo hecho demuestra que ‘no es tan fiero el lobo como parece’ o se presenta.

Se ha documentado que en el ataque al Cuartel Moncada en 1953, Raúl, no estuvo
directamente involucrado en el hecho sino que ocupó el Hospital ‘Saturnino Lora’
de Santiago de Cuba, acción paralela a la del Moncada conjuntamente con el asalto
al Cuartel de Bayamo. Tras ser hecho prisionero por las fuerzas gubernamentales,
al huir del hospital Saturnino Lora, se le practicó a Raúl Castro la conocida prueba
de la parafina para saber si había rastros de pólvora en sus manos tras disparar –
presuntamente—un arma de fuego. La prueba dio resultado negativo. Raúl no había disparado un arma, todo documentado en el libro el Asalto al Moncada del Dr. Antonio

Lamentablemente, no obstante los casos que demuestran fehacientemente que los
medios de prensa idolizan a quien quieren proyectar como figuras sin tacha o meritorias de admiración, la prensa tratará en todos los casos de promover a quienes sus intereses necesitan, creando mitos que más adelante la ‘historia’ recogerá como adalides.

Última actualización el Lunes, 29 de Julio de 2013 15:15
 
Snowden apuntala la Ciberguerra mundial PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 23 de Julio de 2013 11:51

Por: Heriberto Araujo.-

Las revelaciones del ex agente dinamitan las esperanzas de crear a corto plazo un marco para que China y el resto del planeta actúen en base a reglas en el ciberespacio

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En Hong Kong hay quien piensa que Edward Snowden es un agente secreto de Pekín. Es casi imposible saberlo con los datos que hasta la fecha son de conocimiento público. Si tuviera que apostar, diría que no. Puede que el ‘héroe’ Snowden tenga una agenda oculta y sea en realidad un ‘villano’, pero de lo que no cabe duda es que sus revelaciones –obtenidas por la vía del coraje individual o con ayuda de agentes- tienen una consecuencia a medio plazo que debería preocuparnos a todos: el apuntalamiento de un estado de guerra permanente y descontrolada en el ciberespacio.

Que Estados Unidos espiaba masivamente y lo hacía con los métodos más sofisticados no era un secreto para nadie en el sector de la seguridad en las telecomunicaciones. El ejemplo más claro quizá sea el programa Stuxnet, lanzado en 2010 y cuyo objetivo fue retrasar el programa nuclear iraní por medio de un virus –un simple archivo informático- que desbarató parte del sistema de centrifugado de uranio del complejo nuclear de Natanz. Para lograrlo, probablemente Estados Unidos tuvo primero que entrar en las redes de Siemens, pues era el que vendió el software necesario para la gestión de las centrifugadoras.

Lo que revela sobre todo el ‘caso Snowden’ son dos premisas que antes desconocíamos y que ahora deslegitiman a la Casa Blanca para liderar la lucha contra la anarquía en el ciberespacio. Primero: Estados Unidos no espía sólo con el objeto de garantizar su seguridad nacional (¿qué hay de “estratégico para la seguridad nacional” en las sedes de la UE en Bruselas o Nueva York, o en la Universidad Tsinghua?), y por lo tanto podría haber espiado también con el objetivo de robar secretos industriales o información política. Segundo, el sector “privado” (Microsoft, Facebook, Google, Amazon, Apple) y “público” en Estados Unidos no son completamente independientes el uno del otro, como aseguran, sino que se retroalimentan. No hablamos del mismo nivel que en China, donde los presidentes de las empresas públicas devienen de la noche a la mañana gobernadores provinciales, pero este caso refleja que la Casa Blanca aprovecha el tirón de Silicon Valley para espiar al planeta.
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Lo grave no es que de ello se pueda desprender que Estados Unidos haya podido superar a China como mayor cibercleptocracia mundial (algo todavía por ver), sino que Washington jugara con cartas marcadas en la baraja que quería imponer al resto. Porque Estados Unidos era el único país con la influencia suficiente para lograr que China –además de Rusia, Israel, Francia, entre otros- aceptara el establecimiento de normas consensuadas a nivel mundial para deshacer el actual estado de ciberguerra, en el que cualquiera puede espiar con cualquier objetivo sin consecuencias, puesto que no existe un marco legal internacional que penalice al agresor.

Esos son probablemente los argumentos que los diplomáticos chinos podrán encima de la mesa la próxima vez que la Administración del presidente Barack Obama acuse a Pekín de ser el mayor ciberespía industrial del planeta y se atreva a pedir cambios. Algo que probablemente dejaremos de escuchar en algunos meses (o años).

Tomado de EL PAÍS; ESPAÑA

 
Un Papa así no se había visto nunca PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tomado de INFOBAE   
Lunes, 15 de Julio de 2013 11:03

Por Sandro Magister.-

El viaje simbólico a Lampedusa. La gran popularidad. La reforma de la curia. El calculado silencio sobre temas éticos. Pero también el primer error en un nombramiento para el IOR. El reto de Francisco para cambiar la Iglesia encuentra obstáculos y enemigos, también en el Vaticano.

Al entrar en su cuarto mes como Papa, Jorge Mario Bergoglio ha producido su primera encíclica y realizado su primer viaje, dos actos simbólicamente poderosos, pero de signo casi opuesto.

Es verdad que la Lumen fidei lleva la firma de Papa Francisco, pero ha sido ideada y escrita casi en su totalidad por Benedicto XVI. Haciéndola propia, Bergoglio ha querido testimoniar su plena conformidad con su predecesor en el desarrollo de la misión típica de los sucesores de Pedro: “confirmar la fe”.

El viaje a Lampedusa marca, en cambio, una separación neta. El teólogo Joseph Ratzinger, para expresar de una manera cristiana el encuentro y el choque entre civilizaciones, habría impartido gustosamente una docta lectio magistralis en la universidad islámica de Al Azhar. El pastor Bergoglio, en cambio, se ha inspirado en Francisco y, del mismo modo que el santo de Asís empezó su misión besando a los leprosos, expulsados de las ciudades de la época, así el Papa que ha tomado su nombre ha querido ir, antes de nada, a una islita perdida, atracadero y naufragio de miles de emigrantes y prófugos. En la misa ha querido que se volvieran a escuchar las páginas bíblicas de Caín que mata a Abel y de la matanza de los inocentes. Un viaje de penitencia.

No es extraño que después del viaje a Lampedusa la popularidad universal de Francisco haya tocado sus picos más altos. “Las estadísticas las hace Dios”, ha dicho. Pero hay una evidente coincidencia entre las palabras y los gestos de este Papa y los que le podría sugerir un planificador científico de su éxito. Es difícil que la opinión pública católica y laica conteste algo de lo que hace y dice, empezando por ese “cuánto me gustaría una Iglesia pobre y para los pobres” que se ha convertido en el carné de identidad del actual pontificado.

EL INFALIBLE PARADIGMA

Un elemento clave de la popularidad de Francisco es su credibilidad personal. Como arzobispo de Buenos Aires vivía en un modesto piso de dos habitaciones. Se cocinaba él mismo. Se movía en autobús y metro. Huía como de la peste de las citas mundanas. No ha querido nunca hacer carrera, más bien al contrario, se apartó con paciencia cuando su misma Compañía de Jesús, de la cual había sido durante algunos años el superior provincial en Argentina, lo depuso y aisló bruscamente.

También por esto, cada vez que invoca pobreza para la Iglesia y golpea fuerte contra las ambiciones de poder y la codicia presentes en el ámbito eclesiástico, ninguna voz se alza para criticarlo. ¿Quién podría justificar la opresión del necesitado y hacer apología de las inmerecidas carreras? ¿Quién podría contestar a Francisco que hay que predicar una cosa y hacer la contraria? En los labios del actual Papa, lo de la Iglesia pobre es un paradigma infalible. Logra un consenso prácticamente universal, tanto entre los amigos como entre los enemigos más acérrimos de la Iglesia, los que la querrían tan depauperada como para que desapareciera del todo.

Pero hay también otro factor clave de la popularidad de Francisco. Sus invectivas, por ejemplo, contra la “tiranía invisible” de los centros financieros internacionales no golpean un objetivo específico y reconocible y, por tanto, ninguno de los verdaderos o presuntos “poderes fuertes” se siente efectivamente atacado o provocado para reaccionar.

También cuando sus reprimendas tienen como objetivo las fechorías internas de la Iglesia, siempre habla en general. Una vez que Papa Bergoglio, en una de sus coloquiales homilías matutinas, avanzó una duda explícita sobre el futuro del IOR, el Instituto para las Obras de Religión, el discutido “banco” vaticano, los portavoces compitieron para ver quién le quitaba hierro al asunto. Y otra vez, en la que denunció que un “lobby gay” en el Vaticano “es verdad, existe”, la minimización se disparó a todos los niveles. Incluso la opinión pública laica, hoy en día más prodiga que nunca endosando acusaciones de homofobia, le perdonó esta declaración con una indulgencia que probablemente no habría concedido a su predecesor.

Benedicto XVI, efectivamente, era distinto. A pesar del trato apacible, a menudo era muy explícito y directo exprimiendo sus juicios y poniendo contra las cuerdas a quien le escuchaba. El terremoto que provocó su lección en Ratisbona sigue siendo el efecto más clamoroso. Pero otro de sus importantes discursos ilustra aún mejor el caso.

Fue durante su tercer y último viaje a Alemania, en septiembre de 2011. En Friburgo, el Papa Joseph Ratzinger quiso reunirse con una representación de los católicos alemanes “comprometidos en la Iglesia y la sociedad”. Y a ellos, como también a los obispos de Alemania presentes casi al completo, les dirigió serenamente palabras de una tremenda severidad, muy exigentes, todas ellas centradas sobre el deber de una Iglesia pobre que “se despoja (…) de su riqueza terrena”, que debe “desligarse del mundo” y que “liberada de fardos y privilegios materiales y políticos” podrá, así, “dedicarse mejor y de manera verdaderamente cristiana al mundo entero”.

Pues bien, este discurso fue acogido con frialdad y rápidamente silenciado por aquellos a quien el Papa se había dirigido en primer lugar, porque justamente los había mirado a ellos con determinación, solicitando un cambio a esa Iglesia alemana que él conocía muy bien, rica, satisfecha de sí misma, burocratizada y politizada, pero pobre de Evangelio.

PALABRAS Y SILENCIO

El modo de hablar del Papa Francisco es probablemente uno de sus rasgos más originales. Es sencillo, comprensible, comunicativo. Tiene la apariencia de la improvisación, pero en realidad está cuidadosamente estudiado, tanto en la invención de las fórmulas –la “burbuja de jabón” con la que en Lampedusa ha representado el egoísmo de los modernos Herodes– como en los fundamentos de la fe cristiana que él más ama repetir y que se condensan en un consolador “todo es gracia”, la gracia de Dios que sin cesar perdona, aunque todos sigamos siendo pecadores.

Pero además de las cosas dichas están las que han sido deliberadamente calladas. No puede ser casualidad que tras ciento veinte días de pontificado no hayan salido aún de los labios de Francisco las palabras aborto, eutanasia, matrimonio homosexual.

Papa Bergoglio ha conseguido esquivarlas incluso en la jornada que ha dedicado a la Evangelium vitae, la tremenda encíclica publicada por Juan Pablo II en 1995, en el momento culminante de su épica batalla en defensa de la vida “desde la concepción a la muerte natural”.

Karol Wojtyla y, después de él, Benedicto XVI se dedicaron incansablemente en primera persona a hacer frente al desafío histórico que representa la hodierna ideología del nacer y el morir, como también la disolución de la dualidad “criatural” entre hombre y mujer. Bergoglio no. Parece ya comprobado que ha decidido callar sobre estos temas que atañen la esfera política de todo Occidente, incluida América Latina, convencido de que dichas intervenciones no son competencia del Papa sino de los obispos de cada nación. A los italianos se lo dijo con palabras inequívocas: “El diálogo con las instituciones políticas es cosa vuestra”.

El riesgo de esta división de las tareas es alto para el mismo Francisco dado el juicio poco halagador que parece tener sobre la calidad media de los obispos del mundo, pero es un riesgo que quiere correr. Su silencio es otro de los factores que explican la benevolencia de la opinión pública laica respecto a él.

LA CURIA

Además, hay a su favor la visible voluntad de reformar la curia romana y, en particular, de incidir sobre ese bubón que es el IOR.

El Papa ha confiado el estudio de una reforma de la curia a un consejo internacional de ocho cardenales, todos nombrados por él, los cuales, a su vez, han llamado a consulta a expertos de su confianza. Hay quien ha visto en esto el primer paso hacia una democratización de la Iglesia, con el pasaje de una autoridad monocrática a una oligárquica. Como un perfecto jesuita, Bergoglio quiere más bien aplicar a su ejercicio del papado el modelo propio de la Compañía de Jesús, en el cual las decisiones no son tomadas colegiadamente, sino sólo por el prepósito general, en absoluta autonomía, tras haber escuchado separadamente a los propios asistentes y a toda persona que desee.

Es, por tanto, previsible que a principios de octubre, cuando por primera vez se reúnan en Roma los ocho cardenales consejeros para depositar sobre la mesa los proyectos recogidos, los pareceres sean muy distintos.

Un preaviso de contraste de opiniones ha tenido lugar en Alemania, donde también al ex director de la filial de Múnich de la agencia McKinsey, Thomas von Mitschke-Collande, se le ha pedido un proyecto de reforma de la curia. Esta petición le fue dirigida por el poderoso secretario de la conferencia episcopal alemana, el jesuita Hans Langerdörfer, a espaldas del arzobispo de Múnich, Reinhard Marx, que es además uno de los ocho consejeros nombrados por el Papa; es más, con gran disgusto por su parte, pues el arzobispo tiene un juicio bastante negativo sobre von Mitschke-Collande, sobre todo después de la lectura de su último libro, con el polémico título: ¿Quiere la Iglesia eliminarse a sí misma? Hechos y análisis de un consultor empresarial.

Mientras tanto, otra alta personalidad de la Iglesia alemana ha hecho llegar a la congregación para la doctrina de la fe otro escrito del hombre de la agencia McKinsey, evidenciando los errores doctrinales de los cuales sería portador.

EL IOR

Si sobre la reforma de la curia y sobre una selección más rigurosa de los candidatos a obispos las iniciativas del Papa Francisco siguen estando aún sólo a nivel de anuncio –por otra parte, saludado también éste por un consenso general–, varios hechos concretos han tenido lugar, en cambio, en lo que respecta al IOR. Pero por obra, sin embargo, no tanto del Papa como de diversos actores, entre ellos contrastantes a veces, tanto internos como externos a la Iglesia, incluyendo además un desastroso infortunio que recayó sobre Francisco en persona.

El actor externo que ha tenido un papel decisivo determinando los acontecimientos ha sido la magistratura italiana, que en junio ordenó el arresto de monseñor Nunzio Scarano, que hasta el mes anterior había sido responsable de contabilidad de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica. Se le acusa de tráfico ilegal de dinero realizado en 2012, también a través de cuentas del IOR y con el consentimiento de los máximos dirigentes del instituto, precisamente mientras el Vaticano estaba comprometido ante el mundo en la adopción de las más severas normas internacionales contra al blanqueo de dinero.

Contemporáneamente, de nuevo la magistratura italiana ha cerrado la investigación sobre el director y el vicedirector del IOR, Paolo Cipriani y Massimo Tulli, acusado ambos de movimientos sospechosos de dinero en catorce operaciones realizadas entre 2010 y 2011: por tanto, de nuevo mientras Benedicto XVI impulsaba una obra general de reordenación y de limpieza de las oficinas financieras vaticanas.

La consecuencia inexorable de estos actos de la magistratura italiana ha sido la dimisión de Cipriani y de Tulli, es decir, precisamente de las dos personas que en la primavera de 2012 el entonces presidente del IOR, Ettore Gotti Tedeschi, había querido que fueran destituidos, considerándolos los verdaderos responsables de las fechorías del instituto. Pero en cambio lo que obtuvo fue, el 24 de mayo, su propia brutal expulsión del consejo del IOR por orden del cardenal secretario de Estado, Tarcisio Bertone.

EL ESCÁNDALO

Sobre este fondo de ruinas, el Papa Francisco ha tomado por iniciativa propia dos disposiciones.

El 15 de junio nombró “prelado” del IOR, con plenos poderes, a monseñor Battista Ricca, por él conocido y apreciado como director de la Domus Sanctae Marthae, donde ha elegido vivir en lugar de los apartamentos pontificios.

Y el 24 del mismo mes instituyó una comisión de investigación sobre el IOR, que referirá sólo a él y que está formada por cinco personalidades externas y competentes, entre las cuales está la ex embajadora de los Estados Unidos ante la Santa Sede y docente de derecho en Harvard, Mary Ann Glendon.

Sin embargo, desafortunadamente, cuando el Papa Francisco instituyó esta comisión, ya había descubierto que se había equivocado de manera clamorosa con el primer nombramiento, el del “prelado”.

Efectivamente, en los días inmediatamente anteriores al 24 de junio, al reunirse con los nuncios vaticanos que había llegado a Roma procedentes de todo el mundo, había obtenido de algunos de ellos informaciones incontestables sobre la “conducta escandalosa” demostrada por monseñor Ricca en el 2000 y 2001 en Uruguay, cuando prestaba servicio en la nunciatura de este país, de la cual fue bruscamente apartado para ser, por último, llamado a Roma.

La causa del asiento vacío en el concierto del 22 de junio ofrecido en su honor fue, tal vez, también el dolor que sintió Francisco al descubrir este error suyo al reunirse con los nuncios en esas mismas horas y esos mismos días. Ningún Papa es infalible. Ni siquiera el más amado por todos.

 

 
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