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VIAJERA TERMINAL: Crónicas suizo-cubanas (XVII): AL CIERRE: viaje al centro de mi ser PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:04

por Iria González-Rodiles

Quienes tienen ojos para ver y llorar comprenderán;

la verdad se oculta a los que sólo tienen ojos para leer.

(Veilleur de Paris, Adrien Pasquali*)

 

Después de detenerme, continuaré mi viaje, aunque en silencio. Un silencio que tal vez se asemeje un poco al mutis hecho, en determinado momento, por Oriana Fallaci o Guillermo Cabrera Infante.  O al modo expresado por el escritor suizo Nicolas Bouvier: “Uno no viaja para adornarse de exotismo y de anécdotas como un árbol de Navidad, sino para que el camino lo desplume a uno, lo aclare, lo escurra” (1).

 

A veces las muchas palabras enredan, empañan, en vez de lograr el efecto que realmente pretenden. En silencio se ha de ir en ocasiones, porque, como escribió José Martí, “hay cosas que para lograrlas han de andar a ocultas”. Y porque hay silencios que hablan, también, mejor aún que las palabras.

 

El XVII es un buen número para detenerme. El 17 de Diciembre es el día de San Lázaro. A lo largo de una Cuba fragmentada y en ruinas por añejas reyertas políticas, celebran este día los cubanos –sin faltar ni un año—, en la intimidad o al descubierto.  Allá, San Lázaro –no importa el atributo –si el amigo resucitado por Jesús, si el mendigo de la parábola bíblica  o el Babalú-Ayé de los yorubas— une, dentro o fuera de los templos, a todos los cubanos, sin discriminatorias excepciones. Y esta armonía que la celebración propicia, difiere ampliamente de la situación que vivimos a diario, desde hace medio siglo, en Cuba.

 

En el Santuario de El Rincón, de La Habana,  durante este encuentro de los creyentes con el popular y milagroso santito, comenzará, varios días antes del señalado, la más grande y auténtica “Marcha” del Pueblo Cubano. La espontaneidad marca siempre otra gran diferencia  entre este desfile religioso y las citaciones gubernamentales. Por demás, mi primer nieto,  (Lázaro) Rafael Diego, nació ese día: una especie de simbiosis entre dos países diametralmente opuestos, Suiza y Cuba, enlazados en el presente y para el futuro, por medio de esa sangre infantil.

 

Dado un extraño designio, existen almas nómadas o sedentarias. La mía es viajera, andante.  Mi vida ha estado marcada por los viajes, por los constantes cambios, desde mi niñez: debido al trabajo de mi padre –ingeniero ilustre de la Cuban Electric Company—, quien, junto a otros, iba construyendo las plantas eléctricas que aún funcionan en Cuba. Apenas cuando yo tenía dos años de edad, mi familia partió de El Guaso guantanamero hacia Camagüey; luego, hacia Cienfuegos; tiempo después, hacia Matanzas...finalmente, hacia La Habana. Desde “el arranque” hasta “el ahora”  he recibido “toda clase de lecciones”, pero pienso que la vida es así, un eterno aprendizaje. Quién sabe si aún después de la muerte, prosigue.

 

Y cuando llegue el día del último viaje,

Y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,

Me encontréis a bordo ligero de equipaje,

Casi desnudo, como los hijos de la mar (2)

 

El periodismo televisivo también me proporcionó constantes recorridos en mi tierra natal,  con viajes por todas las provincias y la Isla de Pinos: desde distintos puntos del país, por sus montañas, llanos, playas, campos y ciudades, centros de trabajo, de estudio y culturales, reporté en numerosas ocasiones. Pero aquellos viajes de familia o profesionales eran agradables. Otros, no lo resultaron del todo,  como las dos ocasiones en que salí de Cuba, mucho antes de mi partida hacia el exilio en Suiza:

 

La primera vez,  en 1966, hacia el Norte del antiguo Vietnam dividido, en misión de trabajo, exponiéndome a que las bombas o rockets de la aviación norteamericana y los fragmentos de metralla de la artillería antiaérea vietnamita cayeran sobre mi cabeza de forma accidental. A pesar de todo, un agente de la Seguridad del Estado cubana, durante un interrogatorio,  calificó este viaje como “una oportunidad” que me habían dado. Sí, de acuerdo, “la oportunidad” de morir inútilmente a mis 22 años, como le sucedió a tantos otros jóvenes cubanos, enviados a las guerras de Angola, Etiopía, Yemen, Argelia, las guerras de guerrillas latinoamericanas...a las cuales el distinguido agente jamás tuvo “la oportunidad” de exponerse.

 

La segunda, en 1984, para reportar la vida y el trabajo de los marinos cubanos en el barco granalero Antonio Maceo, motonave que estuvo amenazada por un fuerte huracán, durante toda la travesía hacia Canadá, bordeando la costa Este de Estados Unidos. Por demás, la embarcación se escoró  peligrosamente durante la carga en el puerto de Goderich,  del Lago Urón, y  fue azotada por una galerna en el viaje de regreso a la Isla. Y yo, dentro del barco, junto a los demás, claro está. Gracias a la pericia del capitán y de la  tripulación, el barco no zozobró.

 

Pero hubo otros itinerarios que considero más traumatizantes: cuando en Cuba me convertí en una “sin techo” junto a mis dos niños, aún muy pequeñitos, pernoctando en distintas casas de algunos conocidos. O cuando rodé por los Centros de Refugiados suizos y las casas de exilados cubanos en el país helvético, dando tropezones y descubriendo un mundo extraño, desconocido, ajeno al mío. No me siento víctima, pero, a veces, si los malos recuerdos me asaltan, recurro a El Zahir que no es un gurú, babalao, monje, pastor, chamán o sacerdote, sino el libro de un escritor que posee cierto don especial para entrar al corazón humano y sanarlo con sus mensajes:

 

Según la tradición de las estepas, llamada Tengri, para vivir a plenitud era preciso estar en constante movimiento, y sólo así cada día era diferente al otro. Cuando pasaban por las ciudades, los nómadas pensaban: “pobres, las personas que viven aquí, para ellas todo es igual”. Posiblemente las personas de la ciudad veían a los nómadas y pensaban: “pobres, no tienen un lugar para vivir”. Los nómadas no tenían pasado, sólo presente, y por eso siempre eran felices –hasta que los gobernantes comunistas los obligaron a dejar de viajar, y los metieron en haciendas colectivas” (3).

 

Como la mayoría de los cubanos, yo también experimenté lo mismo que los nómadas esteparios: en Cuba intentaron ‘encerrarme’ dentro de esa Isla Prisión –aún así, tierra siempre amada— y de mantenerme sometida, dentro y fuera de mí misma, con los falsos esquemas impuestos o inoculados durante décadas. Y no lo lograron. Nadie lo impedirá ahora tampoco. Digo como dijo un poeta español: Deshago el camino andando / y salgo a mi propio encuentro.

 

Desde que me decidí a escribir con transparencia sobre la situación en Cuba –todo aquello que, dada la censura, me resultó imposible expresar de forma más directa en mis programas televisivos de corte crítico Puntos de Vista— comencé a ser blanco de rabietas políticas bilaterales. Por eso, igual que la muchacha del filme cubano Alicia en el pueblo de las maravillas –sepultado en los archivos cinematográficos de la Isla por “subversivo”—, me pregunto: ¿Qué hace aún una mujer como yo en medio de tanta basura?

 

(“Nunca empañes tu vida hablando mal de mujer”, aconsejaba José Martí, Maestro y Apóstol, líder i-ni-gua-la-ble en la historia de Cuba.  Al parecer, algunos que se autotitulan “martianos” olvidan los Versos Sencillos –o bien, la descripción de la bailarina española— de José Julián Martí y Pérez, quien, ante todo, era un caballero por excelencia, como casi ya no existen hoy en día).

 

Perretas políticas bilaterales aparte, yo, otros, hicimos lo que debíamos. Y ahora hago lo que debo, también. Pero, tal parece que, una vez más, castristas y anticastristas coinciden: ambos dan la impresión de haber preferido que yo, otros, continuáramos sometidos al sistema totalitario cubano, en vez de arriesgarnos a colaborar para que Cuba salga definitivamente de su atascamiento político y económico: Lo siento, I’m sorry, je suis désolé, entschuldigen, pero es un asunto patrio que nos ocupa y responsabiliza a todos los cubanos por igual. Sin excepciones. Y si la mayoría de los cubanos dentro de la Isla hubiesen hecho lo mismo que yo, que otros,  probablemente Cuba andaría por caminos más próximos a la democracia y el despegue económico a estas alturas, a pesar de los castristas y los anticastristas.

 

La insuperable periodista Oriana Fallaci, escribió a raíz del bestial ataque arremetido por el  terrorismo musulmán contra las Torres Gemelas, en su libro Orgullo y rabia: “(...) La Italia todavía mussoliniana, de los fascistas negros y rojos, que te inducen a exhumar la terrible agudeza de Ennio Flaiano: “En Italia los fascistas se dividen en dos categorias: los fascistas y los antifascistas.

 

Orianna, dondequiera te encuentres, cualquiera sea la dimensión, la estrella, la  galaxia, donde te halles, escúchame y acéptame esta paráfrasis: “La Cuba todavía castrista, aunque con infinitos matices y colores, ocultos tras apariencias azules o rojas de sus ciudadanos, se asemeja a la cita que exhumaste de Ennio Flaiano: “En Cuba, en el exilio, en todo el mundo, los castristas se dividen en dos categorías: los castristas y los anticastristas”. No hay que vivir en un país totalitario para dejarse corromper por el totalitarismo”: George Orwell, estoy de acuerdo contigo.

 

“(...) –todas las doctrinas me tiran en lo absurdo—;

quiero escribir amor, o libertad, o memoria, o tiempo—

todo se lo llevan los que han logrado acuerdos falsos—

(...) Me veo, y voy con miedo y con recelo hasta mi espíritu. (4)

 

Pero los dimediretes políticos bilaterales, lejos de dañarme, han logrado que, al modo del escritor suizo, Nicolas Bouvier, me desplume, me aclare, me escurra, al menos, de gran parte de toda la basura inculcada por este mundo desde mi nacimiento hasta el instante exacto en que escribo esta crónica viajera. Y sé, lo experimento: “En el momento en que empezamos a arrojar el lastre, a eliminar lo que no nos pertenece, lo que proviene del exterior, es cuando ya estamos bien encaminados” (5).

 

Guillermo Cabrera Infante, dice en Mea Cuba: “He renunciado a cualquier esquema político para conducir mi vida. Es decir, toda solución política para mi vida”. Yo también.  Pero no  renuncio a conducirla desde la óptica de los derechos humanos, porque la Declaración Universal no excluye a ninguna persona.

 

Y porque es preciso insistir en el respeto a los derechos humanos mientras existan quienes, en la Isla o en el extranjero, continuen asistiendo a las convocatorias del odio con gritos de “Fidel, Fidel”, en lugar de “Cuba, Cuba”, o vociferando “Socialismo o Muerte”, en lugar de “Cuba  y Vida”... de ese modo, seguiremos frente a la tapia de un callejón sin salida, que nuestra bella tierra natal no merece.

 

Y mientras existan cubanos en el exilio que arremetan –al estilo de los mítines de repudio y brigadas de acción rápida castristas— contra quienes no sustentan la misma opinión hacia la salida del conflicto cubano, estaremos condenados a vivir en la trampa en que hemos caído del castrismo y el anticastrismo, como las dos únicas fuerzas políticas con posibilidades de decidir sobre los destinos de la nación cubana, sin lograr, a fin de cuentas, que la Isla emerja hacia la democracia y la prosperidad.

 

A Guillermo Cabrera Infante la Europa izquierdista le gritó: “vete para Miami” ; ahora, tal vez otros me griten a mí  “regresa para Cuba”...  Pero quien me ama, como nadie puede hacerlo, quienes aún me quieren, también me gritan desde la Isla:

 

No vengas ahora (...)

Huye.

Hay días malos, días que crecen

en un charco de lágrimas.

Escóndete en tu cuarto y cierra la puerta

y haz un nudo en la llave

y mírate desnuda en el espejo, como

en un charco de lágrimas (6).

 

Además, existen otros gritos de advertencia, escritos a través de la historia de Literatura y de los testimonios del destierro: “Es peligroso dejar el país de uno, pero es más peligroso volver a él, porque entonces tus compatriotas, si pueden, te clavarán un cuchillo en el corazón”. Sobre estas palabras de James Joyce, dice Guillermo Cabrera Infante en Mea Cuba: “Como en otras ocasiones las hago mías: sólo le añado una sabiduría moderna. Donde Jota Jota pone corazón yo podría decir espalda”.

Guillermo, si tú también puedes escucharme, desde algún punto del Universo, te aseguro que todo es aún peor que lo dicho por ti o por  James Joyce, porque, a fin de cuentas, poco se diferencia en ese sentido quedarse en el exilio o irse para Cuba: te dan una puñalada trapera en cualquier lugar donde te encuentres. Así, como te cierran la puertas de salida o entrada a Cuba, también en el exilio te dan portazos frente a tu propia cara, sean de izquierda, derecha, centro, ultras...que no son lo mismo, pero resultan igual.

 

Afirman que Alejo Carpentier dijo: “Asilarme en Francia? ¡Idiota! ¡Como si yo no supiera que el escritor que se pelea con la izquierda está perdido!”. En realidad, fue Carpentier quien se perdió a sí mismo en su alianza izquierdista. Y sabiéndolo. Porque el hombre que escribió El que siglo de las luces prueba su pleno conocimiento de lo que también sucedía y sucedería en Cuba. Pues yo, Alejo, dentro de la Isla Castrada, la Isla del Diablo, la Isla Prisión, como quieran llamarla, me pelié con la izquierda y sus ultras. Y no estoy perdida. Ni me pierdo. Y ahora, en el exilio, me peleo con cualquiera...y mi alma está más a salvo que nunca:

 

Si de pronto nos encontramos desnudos, es necesario tener el coraje de contemplarse en el espejo tal como uno es” (7).

 

Pero, ¿qué cubano no quiere volver a Cuba, algún día? ¿Cómo yo no voy a querer ir a Cuba?  Allá –como dice Buena Fe— donde “un beso simple y cierto” me espera...Deseos no me faltan, nunca me han faltado, de abordar  un avión para ir a mi país y abrazar a mi hija –tras seis años sin hacerlo— y a mi segundo nieto, que sólo conozco por fotos; visitar a mis colegas del periodismo independiente –Álida, Miriam, Luis Cino, otros— y a los amigos de antes que continúan siéndolo. Pero yo ni siquiera puedo ir a Cuba de incógnito, como Oriana Fallaci iba a su amada Italia. Porque entre Italia y Cuba existe una diferencia abismal. En Cuba nadie entra de incógnito: tanto es el control, el estado de sitio permanente, de vigilancia, sobre los ciudadanos en una sociedad totalitaria, como la cubana.

 

Aclaro: No tengo miedo de ir a Cuba, aunque tampoco menosprecio los tremendos riesgos que correría, pero mis colegas y conciudadanos están allá, presos o trabajando bajo peligro, amenaza y tensión, desde hace muchos años. Mientras, en el exterior se aplauden, premian y destacan los “pañitos tibios”, los vedetismos, la última onda...que pueden ser bienvenidos, siempre que en realidad se opongan a la dictadura, como un elemento más, secundario, pero nunca convirtiéndolos en el centro –porquen no lo son—, en lo espectacular, relegando u olvidando a quienes corren riesgos mayores o sufren prisión.

 

Tanta superficialidad política y humana, espanta. Con todo, escucho la advertencia de Blas Otero, de James Joyce, de Cabrera Infante y del mismísimo Pitágoras: Nunca regreses. Así que sigo mi viaje, a mi manera, como cantaba el gran Frank Sinatra... y como Dios me trajo al mundo:

 

Desnuda, sola, indefensa,

para intentar de nuevo

el nacimiento (8)

 

El renacimiento, la metanoia, el cambio que yo, los cubanos, Cuba, precisamos con urgencia. Con todo esto y más, no me ubico al lado de nadie. Sólo estoy al lado de Cuba. Prefiero mantenerme independiente, autónoma, libre, aunque pague un precio muy alto. ¿Qué importa otro más?

 

Adiós a la Gran Escena. Quienes se pregunten “¿por qué?”, sólo tiene ojos para leer.

 

Iria González-Rodiles

Bangkok, 9 de diciembre del 2009.

 

 

BIBLIOGRAFIA:

(*) Adrien Pasquali (Suiza, 1958).

(1) Le Poisson-Scorpion. Nicolas Bouvier (Suiza, 1929-1998).

(2) Retrato, Antonio Machado (España, 1875-1939)

(3) El Zahir, Paulo Coelho (Brasil, 1947).

(4) Suceso así remoto, Ángel Escobar (Cuba, Guantánamo, Marzo 3, 1957-Febrero, 1997).

(5) Donde el corazón te lleve, Susanna Tamaro. (Italia, Trieste, 1957).

(6) En un charco, Blas Otero, (Bilbao, Marzo15, 1916-Madrid, Junio 29, 1979).

(7) Donde el corazón te lleve, Susanna Tamaro. (Italia, Trieste, 1957).

(8) Óleo, Waldo Leyva (Cuba, Las Villas, 1943).

Fonte: Identificada en el texto

http://www.cubalibredigital.com

 
Moratinos es el velo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:25

por Luis Tornés Aguililla

Se habla en Europa de 1 300 millones de dólares.

 

Tal sería la suma que, desde hace rato, Raúl Castro y cofradía no devuelven a los empresarios españoles que operan en Cuba porque, técnicamente hablando, la dictadura cubana necesita ese dinero para intentar respirar en medio de la actual castástrofe financiera internacional.

 

Esta vez, no se trata solamente de la maldad sádica del régimen sino de una realidad objetiva y visible con toda claridad en el nivel de represión contra la población cubana en general.

 

El espectro represivo del temeroso gobierno se menea entre los puñetazos dados en plena calle hasta el arresto del pobre pescador clandestino en la bahía de Nuevitas, sin olvidar las recientes maniobras de las fuerzas armadas haciendo gala de un material bélico digno del medioevo.

 

El problema de aquella tropa habanera es no perder el control del país porque fundamentalmente saben dos cosas : que, hoy por hoy, penden como piltrafas a merced del primer disgusto coordinado de la juventud cubana y que es muy corto el trecho que separa el Capitolio de la Roca Tarpiana….

 

En semejantes lances está atrapado el gobierno español que, de Felipe González a Zapatero organizó y animó el regreso de España a la « siempre fiel » con aquella llana ilusión del tendero gallego al poner pie en Cuba antes de que llegaran  los americanos.

 

Fuera de la Unión Europea, son los Estados los que garantizan las inversiones en caso de descalabro político mayor en el país donde las empresas de la Unión hayan realizado dichas operaciones. Tal fue el caso en Irak, donde los franceses lo perdieron todo a raíz de la última guerra. El Estado galo pagó la factura.

 

En Cuba, el garante de los intereses financieros de los empresarios españoles es el Estado español.

 

En 2008, Zapatero mandó a Cuba a José Blanco, entonces n° 2 del PSOE y actual Ministro de Fomento, con la importante misión de sosegar los nervios de los empresarios españoles que hoy andan pidiéndole a Dios que a Raúl le dé una perreta cubana y los expulse « del indomable territorio nacional en las próximas 48 horas, etc » ( si fuere posible con golpes o insultos) para así poder plantarse en La Moncloa y decirle al inefable Zapatero :  ¡ venga la pasta ! pero, justamente, eso es lo que el gobierno español quiere evitar porque si tuviese que pagar a las empresas españolas lo que hipotéticamente éstas perderían en Cuba, entonces estamos hablando de un dinero que la Madre Patria no tiene ni aunque volvieren a Sevilla las siempre esperadas naos de las Indias Occidentales.

 

Los más de doscientos presos políticos en Cuba y el terror habido o por haber no provocarán en el gobierno español absolutamente ninguna reacción porque más allá del compadrazgo de ciertos españoles con la jerarquía cubana, hay una realidad financiera de alto vuelo, en la cual, Moratinos es el velo.

Fonte: Identificada en el texto

http://www.cubalibredigital.com

 
¿ESTALLARÁ CUBA COMO LO HA HECHO IRÁN? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 21:21


Jorge Hernández Fonseca

21 de Junio de 2009

 

¿Quién iba a imaginar que una sociedad tan cerrada como la iraní, teocrática y dictatorial, iba a estallar con a intensidad que estamos presenciando? Nadie podría imaginar que dentro de Irán --como sucede también dentro de Cuba-- la población estuviera mayoritariamente inconforme con las disposiciones limitantes impuestas por la cúpula gobernante. ¡Estábamos equivocados!

 

Aunque las ideologías que mueven a los regímenes iraní y cubano son diametralmente opuestas, hay un cordón umbilical que los une: el control dictatorial del poder, a través de un cuerpo élite represivo y policial. No importa que en Irán la cúpula gobernante haya ideado un sistema donde supuestamente se pudieran elegir libremente los políticos gobernantes. Siempre que hay dictadura (teocrática, o de partido único) los resultados electorales son controlados.

 

Ya había sucedido algo similar en el Irak de Saddam Hussein, que poco antes de su derrocada por los norteamericanos se había hecho elegir por el 99% de los votos en una pantomima de elección de partido único. En el caso de Cuba, el anciano dictador nunca tuvo esas pretensiones e implantó un sistema electoral indirecto, donde los principales cargos son “designados a dedo” por el partido, con lo que evita el riesgo que corren hoy los Ayatolas.

 

Es evidente la fragilidad del sistema dictatorial iraní al permitir el potencial acceso al poder político (incluso, siendo este poder parcial) de personas ajenas a la cúpula religiosa dominante. El candidato derrotado en las elecciones iraníes ha dado batalla al más alto nivel y ha arrasado consigo una parcela no despreciable de la población oprimida. Esta debilidad no existe en Cuba, donde los postulados, todos, obedecen a los intereses de la cúpula gobernante.

 

No obstante las diferencias entre los sistemas implantados en Irán y Cuba, la chispa para la explosión popular cubana pudiera devenir, no de un líder político fuera de la cúpula religiosa queriendo eliminar la absurda teocracia impuesta --como sucede hoy en Irán-- sino de un líder improvisado (civil o militar) que surgiría de las terribles condiciones por las que la dictadura quiere someter al sufrido pueblo cubano, a partir de las inéditas situaciones extremas por las que la dictadura castrista pretende castigar a todo el país durante el verano venidero.

 

Ya la dictadura ha dado muestras de una posible salida interna a la rebelión popular incentivando una estampida balsera (el reciente desembarco frente a la Oficina de Intereses de EUA en la Habana, es un ensayo) potenciado por las evidentes muestras de debilidad que el gobierno de Obama (comprometido electoralmente con el fin de las guerras) ha venido demostrando en los casos de Corea del Norte primero e Irán ahora (permitiendo lo impermisible) debilidad que los generales de Raúl tendrán en cuenta para sus decisiones.

 

¿Actuará Obama militarmente ante un éxodo balsero cubano incentivado (no por los generales de Raúl, sino por los hombres de Fidel para torpedear las relaciones Raúl-Obama)? Según lo que se deduce de las posiciones de Obama en conflictos más serios y peligrosos en Asia, con Corea del Norte y en el Medio Oriente, titubeante ante el fraude de Ahmadinejad, no lo hará.

 

En este hipotético caso, el peligro para la dictadura no vendría de su enemigo del norte, sino del liderazgo (civil o militar) que pudiera surgir dentro de la isla --que como en Irán-- podría enfrentar los cuerpos represivos de la dictadura de la manera que sólo sabe hacer un pueblo cansado de tantas limitaciones, afrentas y humillaciones, insurgiéndose contra sus verdugos.

 

Igual que el pueblo está luchando en Irán con dosis de heroísmo, pudiéramos despertarnos un día con una revuelta similar en la isla --de proporciones inimaginables-- que haría estallar finalmente la pesadilla castrista que se ha abatido artificialmente sobre toda la Nación cubana.

 

 
CASTRO VS. OBAMA: LA BATALLA EQUIVOCADA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 21:29


Jorge Hernández Fonseca

25 de Abril de 2009

 

Tal y como se anunciaba, y antes de completarse los primeros 100 días de la administración de Barack Obama frente de los destinos Norteamérica, se ha producido el esperado encontronazo entre el flamante presidente y la dictadura más antigua del Continente, mientras los cubanos observamos (sin participar) el desarrollo de una lucha que debería haber sido nuestra.

 

Después de un inicio favorable a Obama, quien antes de la Cumbre de las Américas dio un golpe de efecto que paralizó al contrario --liberando viajes y envíos de dinero de los cubano-americanos-- la disputa ha comenzado a emparejarse. De hecho, Castro tiene numerosos aliados (entre los incondicionales y los condicionales) en toda América Latina, que le ayudaron a asimilar este primer golpe y a convencer a Obama --y a la opinión pública-- de que no era “justo” que Estados Unidos esperase un gesto de reciprocidad de parte del dictador cubano.

 

En realidad, Castro respondió casi de inmediato al gesto de Obama, pero como de costumbre, de manera retórica, con tres reflexiones en menos de 24 horas. Fue un Castro inconexo y lamentable, que no había hallado todavía el camino de la riposta efectiva. En su primer escrito habló del embargo; en su segundo artículo habló de la ley del ajuste cubano y ya en la tercera reflexión contra la OEA halló por fin el camino más conveniente, haciendo el papel de víctima que lo ha caracterizado contra Estados Unidos y que tan buen resultado le ha dado.

 

En medio del enfrentamiento virtual apareció Raúl visiblemente descompuesto (no se sabe bien por qué) y expresó de manera enérgica (y casi convincente) que Cuba estaba dispuesta a discutir “de todo”, como acostumbra la propaganda castrista a decir que hay en Cuba, es decir, ‘de nada’. En respuesta salió a la palestra Hillary Clinton a congratularse por la oferta raulista y casi a sentar las bases de lo que sería el inicio de la distensión entre Cuba y EUA. Craso error.

 

La retorica castrista fue derivando hacia temas que separaban (en vez de aproximar) a los contendientes, desmintiendo lo dicho por Raúl (“donde dijo digo, tenía que haberse interpretado Diego”). Castro aprovechó para alfiletear a Hugo Chávez, cuando describió las “posiciones abyectas” de “algunos” de los “dirigentes” en el trato con Obama en la Cumbre. El dictador no soportó el espíritu genuflexo de Chávez, que literalmente se derritió cuando Obama se dirigió personalmente a él para estrechar su mano. Este momento, y el regalito que Chávez le ofreció adicionalmente en público a Obama, deben haber sido tragos amargos para el dictador cubano.

 

Para dar una señal inequívoca, Castro ensalzó en una de sus reflexiones nada menos que a Daniel Ortega, el jefe de estado más gris que tomó asiento en la Cumbre, el que, justificando el tiempo adicional que tomó de otros jefes de estado hablando, argumentó que “había tenido que esperar mucho tiempo en su avión antes de desembarcar, pasando un calor insoportable”. Ortega fue posteriormente recibido por los hermanos Castro como ‘la estrella de la Cumbre’ y habló hasta por los codos en la TV cubana donde criticó duramente a Chávez sin mencionarlo.

 

La dictadura también hizo circular rumores de comentarios de Rafael Correa diciéndole a uno de sus colega del ALBA que Chávez “lo iba a dejar sólo”, “como lo había dejado a él en el grupo de Río reunido en República Dominicana cuando ambos enfrentaban a Uribe, con el cual había corrido Chávez a abrazarse”.

 

La pusilanimidad de Chávez pudiera causar un cisma en el ALBA, en momentos que su chequera no soporta más compensar con dinero su total incompetencia. Lo que para Castro significa un drama, para Obama se constituye en un triunfo resonante frente a sus enemigos jurados en la región, que tendrán que recomponer sus relaciones internas ahora afectadas.

 

Castro por su parte, desmintiendo a Raúl, criticando a Obama y alfileteando a Chávez, se ha erigido en una torre inaccesible en el área, solamente avalado por Daniel Ortega. Peligroso papel está jugando el dictador cubano en momentos que EUA pudiera acercarse adicionalmente a Venezuela, de la cual depende económicamente la dictadura cubana, a pesar de los pesares y del derretimiento del gorila de Barinas con el presidente norteamericano.

 

Obama por su parte, retornando de la Cumbre ha pasado a dedicar su tiempo a asuntos más importantes para EUA, al igual que su Secretaria de Estado, dejando ambos un poco de lado el drama interno del ALBA con el surto pasional de Chávez hacia Obama. Castro ha continuado tocando la misma tecla (después que la encontró) de manera retórica, dejando a Raúl en posición incómoda al decirle en otras palabras “cada vez que te dejo solo, la haces”.

 

Obama desde luego que calculó mal a Castro. Ahora comienza a aprender lo que ya saben los anteriores 10 presidentes de los Estados Unidos. De haber tenido Castro similar espíritu que Chávez, ya se hubiera rendido a los pies de Obama, pero es otro el caso. No obstante, y a pesar del apoyo que la posición castrista tiene en América Latina, no hay argumentos nuevos contra EUA en las frenéticas y sucesivas (diarias) ‘reflexiones’ de Castro. El dictador cubano no hará el próximo gesto como sería lógico esperar, y Obama lo permitirá a instancias de Lula da Silva y comparsa, pero no hay argumentos adicionales en sus ‘reflexiones’ para el inmovilismo castrista después del primer paso unilateral dado por Obama, ni siquiera actuar sobre la leonina tasa de cambio del dólar en Cuba, que le hacer perder 20% de su valor de manera arbitraria.

 

Aparentemente, la meta de la dictadura ahora es conseguir en EUA la autorización de viajes de los norteamericanos a la isla, aspecto parcialmente encaminado en el Congreso. De esa manera la dictadura conseguiría su verdadero objetivo, que representa una inyección económica importante en momentos difíciles y le permite a Obama no polemizar directamente con los hermanos Castro, dejando los mecanismos congresionales actuar a favor del dictador cubano. Así las cosas, los artículos diarios del dictador han derivado hacia otros asuntos.

 

Ha terminado el primer gran encontronazo de la administración Obama con la dictadura castrista. Tres grandes preguntas quedan sin embargo en el aire: ¿hará Cuba por su parte un gesto, aunque sea mínimo --no retórico-- que demuestre a los ojos de Latinoamérica que realmente desea mejorar sus relaciones con Estados Unidos?; ¿habrá gestos unilaterales adicionales por parte de Obama y sus hombres, fuera del esperado acuerdo congresional respecto a los viajes de ciudadanos norteamericanos a la isla?; ¿hasta cuando Latinoamérica continuará dando crédito gratuito a la dictadura, olvidando la opresión adicional que este crédito implica en la yugular del sufrido pueblo cubano?

 

Comenzaré por la pregunta final. Para la Latinoamérica actual, el problema cubano se reduce al diferendo Cuba-Estados Unidos, lo cual fue confirmado en Trinidad Tobago con la posición asumida por Obama. Aparentemente no hay problemas en Cuba fuera del diferendo con Norteamérica y este punto solamente Obama puede colocarlo de nuevo en el contexto correcto. Estados Unidos, en lugar de situar la problemática que sufre la población de la isla como siendo la causa principal de todos los problemas, se ha limitado a discutir sobre los temas conflictivos de las relaciones comunes, como si la dictadura implantada en la isla, seguida de la confiscación sin compensaciones de todos los bienes y servicios cubanos y norteamericanos hace 50 años no fuera la causa real del embargo, del exilio cubano, sus viajes, sus remesas, la inmigración ilegal, sin llegar a tocar aspectos subyacentes más profundos (y reales) como el apoyo y financiamiento a la subversión regional que costó tantas vidas en los “años de plomo”.

 

Respecto a las otras dos preguntas. Cuba no hará (no se lo exige nadie, ni siquiera EUA) gestos que no estén enmarcados nítidamente dentro de sus intereses dictatoriales. De nuevo tendrá que ser Obama el hombre de los gestos hacia la isla que lo critica y condena, animado por sectores de su partido comprometidos con Castro por un lado y por la Latinoamérica de Lula da Silva por otro, que ha dejado a los cubanos solos a su suerte ante una tiranía que los desprecia, y que no han sabido recomponer su lucha a través de una institución representativa.

 

El actor principal del drama que acabamos de analizar es el pueblo de dentro y fuera de la isla y ha sido el único que no ha sido tenido en cuenta por ninguno de los contendientes. Por un lado, Obama no tiene porqué representar el pueblo de un país que no es el suyo; por otro lado, los intereses que cuida el dictador cubano son los asociados a su esquema de opresión, de manera que lo único que pudiera balancear este contrapunto dual ajeno a los cubanos, sería la aparición de una institución representativa de la oposición cubana de dentro y fuera de la isla.

 

La batalla analizada sin embargo está en sus inicios, pero cualquiera de ambos contendientes que la gane, no representará necesariamente la victoria del pueblo cubano contra la dictadura. Por eso, es importante comprender que estamos ante la batalla equivocada. La batalla real de los cubanos de dentro y fuera de la isla es en contra la dictadura que lo oprime, tenga o no diferencias con los EUA, piense Lula da Silva como piense, se derrita Chávez o no con Obama.

 

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Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 21:35

Jorge Hernández Fonseca

14 de Abril de 2009

 

Estados Unidos ha hecho su primera jugada, como es natural, moviendo simples peones. Es un juego aguardado por más de 50 años. Algunos ingenuos hablan de “mano tendida” al inicio esperado y lógico de la partida. El dictador cubano, cumpliendo su rol ante el tablero, anuncia que “no quiere limosnas”. Nada es verdad, fuera de que se ha iniciado un juego estratégico entre Cuba y EUA con el objetivo único en ambos casos de “darle jaque mate al rey contrario”.

 

La “apertura” norteamericana tiene como marco la Cumbre de las Américas, donde la dictadura no participa, pero a la que sus “amigos” del área han prometido llevar “artillería pesada”. Este inicio de juego sin embargo, desarma parcialmente la beligerancia anunciada porque en el tablero se esperan respuestas adecuadas a las jugadas del adversario y ahora los ojos ya no están puestos en la ‘inercia estadounidense’, sino en el endémico inmovilismo interno cubano.

 

El dictador mayor ha escrito su “reflexión” como respuesta al primer paso de Obama, pero se espera su acción de “apertura”, porque su retorica ha sido excesivamente basada en el derecho que cree tener de dejar al contrario “sin Reina” en el tablero del juego que se inicia. Esa es precisamente la utilidad del embargo estadounidense. Para los que pedían el levantamiento unilateral de esta importante (para este momento) arma, ahora comprenderán su utilidad.

 

Para los cubanos de ambas orillas es un juego casi propio. Pero en realidad se escenifica sin que ninguno de los contendientes represente con sus jugadas los intereses de la Nación Cubana. La dictadura pugna por sobrevivir a la embestida pacífica del gigante del norte. Estados Unidos está velando por su propios intereses, cosa natural, pero no es por Cuba que lo hace. El pueblo cubano por la parte que le toca no se siente representado en un juego tan largo, teniendo necesidades tan elementales y básicas, que ya deberían estar resueltas.

 

El bando que apoya la dictadura insiste en dividir. El día anterior a la Cumbre de las Américas ha convocado en la capital del ALBA a los seguidores de la variante radical, para ponerse de acuerdo contra Obama, como si el resto de los actores en Latinoamérica no contaran para nada en la estrategia que se lleva adelante respecto a la isla y su dictadura de más de 50 años.

 

Cuba sin dudas estará presente en las discusiones de la Cumbre. La mayoría de los países dará el beneplácito a EUA por su jugada inicial de distención, en el plano precisamente que se esperaba. Nadie hablará de la respuesta pendiente de la isla, pero en el silencio estará precisamente la gran expectativa. Todos estarán esperando la jugada de “apertura” cubana.

 

Chávez ha dicho que Raúl estará en Venezuela para la reunión del ALCA, un día antes de la Cumbre (¿disponible?). El primer ministro de Trinidad Tobago invitó por su parte a que Raúl visitara Puerto España “cuando bien lo entienda” (extraña invitación para extraños tiempos). ¿Será que se planea un encuentro entre Obama y Raúl? Sería una óptima jugada, pero en este caso de ambos contendientes. Ella sin embargo favorecería más a Obama que a Raúl, pero de la misma pudiera salir una continuidad del juego con más conocimiento de causas para ambos.

 

La dictadura no tiene otra opción que aceptar el viaje de sus conciudadanos desde EUA, incluso por razones económicas, aunque impondrá sus reglas. ¿Habrá respuesta relevante de los hermanos Castro a esta primera jugada de Obama? Lo sabremos pronto por el movimiento de Raúl en Sudamérica en fase con la Cumbre de las Américas, sobre todo, si hay contacto (público o privado, por teléfono o personalmente) entre Raúl y Obama, o quizá entre sus representantes personales. Lo anterior parece derivarse de la reflexión castrista, y para ello han trabajado tanto Lula da Silva como los congresistas negros norteamericanos. Pronto sabremos.

 

El juego está comenzando, y contrariamente a lo que siempre se dice, las emociones han comenzado desde el inicio. ¡Imaginen lo que se nos reserva para los finales!

 

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