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Moratinos es el velo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 18:25

por Luis Tornés Aguililla

Se habla en Europa de 1 300 millones de dólares.

 

Tal sería la suma que, desde hace rato, Raúl Castro y cofradía no devuelven a los empresarios españoles que operan en Cuba porque, técnicamente hablando, la dictadura cubana necesita ese dinero para intentar respirar en medio de la actual castástrofe financiera internacional.

 

Esta vez, no se trata solamente de la maldad sádica del régimen sino de una realidad objetiva y visible con toda claridad en el nivel de represión contra la población cubana en general.

 

El espectro represivo del temeroso gobierno se menea entre los puñetazos dados en plena calle hasta el arresto del pobre pescador clandestino en la bahía de Nuevitas, sin olvidar las recientes maniobras de las fuerzas armadas haciendo gala de un material bélico digno del medioevo.

 

El problema de aquella tropa habanera es no perder el control del país porque fundamentalmente saben dos cosas : que, hoy por hoy, penden como piltrafas a merced del primer disgusto coordinado de la juventud cubana y que es muy corto el trecho que separa el Capitolio de la Roca Tarpiana….

 

En semejantes lances está atrapado el gobierno español que, de Felipe González a Zapatero organizó y animó el regreso de España a la « siempre fiel » con aquella llana ilusión del tendero gallego al poner pie en Cuba antes de que llegaran  los americanos.

 

Fuera de la Unión Europea, son los Estados los que garantizan las inversiones en caso de descalabro político mayor en el país donde las empresas de la Unión hayan realizado dichas operaciones. Tal fue el caso en Irak, donde los franceses lo perdieron todo a raíz de la última guerra. El Estado galo pagó la factura.

 

En Cuba, el garante de los intereses financieros de los empresarios españoles es el Estado español.

 

En 2008, Zapatero mandó a Cuba a José Blanco, entonces n° 2 del PSOE y actual Ministro de Fomento, con la importante misión de sosegar los nervios de los empresarios españoles que hoy andan pidiéndole a Dios que a Raúl le dé una perreta cubana y los expulse « del indomable territorio nacional en las próximas 48 horas, etc » ( si fuere posible con golpes o insultos) para así poder plantarse en La Moncloa y decirle al inefable Zapatero :  ¡ venga la pasta ! pero, justamente, eso es lo que el gobierno español quiere evitar porque si tuviese que pagar a las empresas españolas lo que hipotéticamente éstas perderían en Cuba, entonces estamos hablando de un dinero que la Madre Patria no tiene ni aunque volvieren a Sevilla las siempre esperadas naos de las Indias Occidentales.

 

Los más de doscientos presos políticos en Cuba y el terror habido o por haber no provocarán en el gobierno español absolutamente ninguna reacción porque más allá del compadrazgo de ciertos españoles con la jerarquía cubana, hay una realidad financiera de alto vuelo, en la cual, Moratinos es el velo.

Fonte: Identificada en el texto

http://www.cubalibredigital.com

 
¿ESTALLARÁ CUBA COMO LO HA HECHO IRÁN? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 21:21


Jorge Hernández Fonseca

21 de Junio de 2009

 

¿Quién iba a imaginar que una sociedad tan cerrada como la iraní, teocrática y dictatorial, iba a estallar con a intensidad que estamos presenciando? Nadie podría imaginar que dentro de Irán --como sucede también dentro de Cuba-- la población estuviera mayoritariamente inconforme con las disposiciones limitantes impuestas por la cúpula gobernante. ¡Estábamos equivocados!

 

Aunque las ideologías que mueven a los regímenes iraní y cubano son diametralmente opuestas, hay un cordón umbilical que los une: el control dictatorial del poder, a través de un cuerpo élite represivo y policial. No importa que en Irán la cúpula gobernante haya ideado un sistema donde supuestamente se pudieran elegir libremente los políticos gobernantes. Siempre que hay dictadura (teocrática, o de partido único) los resultados electorales son controlados.

 

Ya había sucedido algo similar en el Irak de Saddam Hussein, que poco antes de su derrocada por los norteamericanos se había hecho elegir por el 99% de los votos en una pantomima de elección de partido único. En el caso de Cuba, el anciano dictador nunca tuvo esas pretensiones e implantó un sistema electoral indirecto, donde los principales cargos son “designados a dedo” por el partido, con lo que evita el riesgo que corren hoy los Ayatolas.

 

Es evidente la fragilidad del sistema dictatorial iraní al permitir el potencial acceso al poder político (incluso, siendo este poder parcial) de personas ajenas a la cúpula religiosa dominante. El candidato derrotado en las elecciones iraníes ha dado batalla al más alto nivel y ha arrasado consigo una parcela no despreciable de la población oprimida. Esta debilidad no existe en Cuba, donde los postulados, todos, obedecen a los intereses de la cúpula gobernante.

 

No obstante las diferencias entre los sistemas implantados en Irán y Cuba, la chispa para la explosión popular cubana pudiera devenir, no de un líder político fuera de la cúpula religiosa queriendo eliminar la absurda teocracia impuesta --como sucede hoy en Irán-- sino de un líder improvisado (civil o militar) que surgiría de las terribles condiciones por las que la dictadura quiere someter al sufrido pueblo cubano, a partir de las inéditas situaciones extremas por las que la dictadura castrista pretende castigar a todo el país durante el verano venidero.

 

Ya la dictadura ha dado muestras de una posible salida interna a la rebelión popular incentivando una estampida balsera (el reciente desembarco frente a la Oficina de Intereses de EUA en la Habana, es un ensayo) potenciado por las evidentes muestras de debilidad que el gobierno de Obama (comprometido electoralmente con el fin de las guerras) ha venido demostrando en los casos de Corea del Norte primero e Irán ahora (permitiendo lo impermisible) debilidad que los generales de Raúl tendrán en cuenta para sus decisiones.

 

¿Actuará Obama militarmente ante un éxodo balsero cubano incentivado (no por los generales de Raúl, sino por los hombres de Fidel para torpedear las relaciones Raúl-Obama)? Según lo que se deduce de las posiciones de Obama en conflictos más serios y peligrosos en Asia, con Corea del Norte y en el Medio Oriente, titubeante ante el fraude de Ahmadinejad, no lo hará.

 

En este hipotético caso, el peligro para la dictadura no vendría de su enemigo del norte, sino del liderazgo (civil o militar) que pudiera surgir dentro de la isla --que como en Irán-- podría enfrentar los cuerpos represivos de la dictadura de la manera que sólo sabe hacer un pueblo cansado de tantas limitaciones, afrentas y humillaciones, insurgiéndose contra sus verdugos.

 

Igual que el pueblo está luchando en Irán con dosis de heroísmo, pudiéramos despertarnos un día con una revuelta similar en la isla --de proporciones inimaginables-- que haría estallar finalmente la pesadilla castrista que se ha abatido artificialmente sobre toda la Nación cubana.

 

 
CASTRO VS. OBAMA: LA BATALLA EQUIVOCADA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 21:29


Jorge Hernández Fonseca

25 de Abril de 2009

 

Tal y como se anunciaba, y antes de completarse los primeros 100 días de la administración de Barack Obama frente de los destinos Norteamérica, se ha producido el esperado encontronazo entre el flamante presidente y la dictadura más antigua del Continente, mientras los cubanos observamos (sin participar) el desarrollo de una lucha que debería haber sido nuestra.

 

Después de un inicio favorable a Obama, quien antes de la Cumbre de las Américas dio un golpe de efecto que paralizó al contrario --liberando viajes y envíos de dinero de los cubano-americanos-- la disputa ha comenzado a emparejarse. De hecho, Castro tiene numerosos aliados (entre los incondicionales y los condicionales) en toda América Latina, que le ayudaron a asimilar este primer golpe y a convencer a Obama --y a la opinión pública-- de que no era “justo” que Estados Unidos esperase un gesto de reciprocidad de parte del dictador cubano.

 

En realidad, Castro respondió casi de inmediato al gesto de Obama, pero como de costumbre, de manera retórica, con tres reflexiones en menos de 24 horas. Fue un Castro inconexo y lamentable, que no había hallado todavía el camino de la riposta efectiva. En su primer escrito habló del embargo; en su segundo artículo habló de la ley del ajuste cubano y ya en la tercera reflexión contra la OEA halló por fin el camino más conveniente, haciendo el papel de víctima que lo ha caracterizado contra Estados Unidos y que tan buen resultado le ha dado.

 

En medio del enfrentamiento virtual apareció Raúl visiblemente descompuesto (no se sabe bien por qué) y expresó de manera enérgica (y casi convincente) que Cuba estaba dispuesta a discutir “de todo”, como acostumbra la propaganda castrista a decir que hay en Cuba, es decir, ‘de nada’. En respuesta salió a la palestra Hillary Clinton a congratularse por la oferta raulista y casi a sentar las bases de lo que sería el inicio de la distensión entre Cuba y EUA. Craso error.

 

La retorica castrista fue derivando hacia temas que separaban (en vez de aproximar) a los contendientes, desmintiendo lo dicho por Raúl (“donde dijo digo, tenía que haberse interpretado Diego”). Castro aprovechó para alfiletear a Hugo Chávez, cuando describió las “posiciones abyectas” de “algunos” de los “dirigentes” en el trato con Obama en la Cumbre. El dictador no soportó el espíritu genuflexo de Chávez, que literalmente se derritió cuando Obama se dirigió personalmente a él para estrechar su mano. Este momento, y el regalito que Chávez le ofreció adicionalmente en público a Obama, deben haber sido tragos amargos para el dictador cubano.

 

Para dar una señal inequívoca, Castro ensalzó en una de sus reflexiones nada menos que a Daniel Ortega, el jefe de estado más gris que tomó asiento en la Cumbre, el que, justificando el tiempo adicional que tomó de otros jefes de estado hablando, argumentó que “había tenido que esperar mucho tiempo en su avión antes de desembarcar, pasando un calor insoportable”. Ortega fue posteriormente recibido por los hermanos Castro como ‘la estrella de la Cumbre’ y habló hasta por los codos en la TV cubana donde criticó duramente a Chávez sin mencionarlo.

 

La dictadura también hizo circular rumores de comentarios de Rafael Correa diciéndole a uno de sus colega del ALBA que Chávez “lo iba a dejar sólo”, “como lo había dejado a él en el grupo de Río reunido en República Dominicana cuando ambos enfrentaban a Uribe, con el cual había corrido Chávez a abrazarse”.

 

La pusilanimidad de Chávez pudiera causar un cisma en el ALBA, en momentos que su chequera no soporta más compensar con dinero su total incompetencia. Lo que para Castro significa un drama, para Obama se constituye en un triunfo resonante frente a sus enemigos jurados en la región, que tendrán que recomponer sus relaciones internas ahora afectadas.

 

Castro por su parte, desmintiendo a Raúl, criticando a Obama y alfileteando a Chávez, se ha erigido en una torre inaccesible en el área, solamente avalado por Daniel Ortega. Peligroso papel está jugando el dictador cubano en momentos que EUA pudiera acercarse adicionalmente a Venezuela, de la cual depende económicamente la dictadura cubana, a pesar de los pesares y del derretimiento del gorila de Barinas con el presidente norteamericano.

 

Obama por su parte, retornando de la Cumbre ha pasado a dedicar su tiempo a asuntos más importantes para EUA, al igual que su Secretaria de Estado, dejando ambos un poco de lado el drama interno del ALBA con el surto pasional de Chávez hacia Obama. Castro ha continuado tocando la misma tecla (después que la encontró) de manera retórica, dejando a Raúl en posición incómoda al decirle en otras palabras “cada vez que te dejo solo, la haces”.

 

Obama desde luego que calculó mal a Castro. Ahora comienza a aprender lo que ya saben los anteriores 10 presidentes de los Estados Unidos. De haber tenido Castro similar espíritu que Chávez, ya se hubiera rendido a los pies de Obama, pero es otro el caso. No obstante, y a pesar del apoyo que la posición castrista tiene en América Latina, no hay argumentos nuevos contra EUA en las frenéticas y sucesivas (diarias) ‘reflexiones’ de Castro. El dictador cubano no hará el próximo gesto como sería lógico esperar, y Obama lo permitirá a instancias de Lula da Silva y comparsa, pero no hay argumentos adicionales en sus ‘reflexiones’ para el inmovilismo castrista después del primer paso unilateral dado por Obama, ni siquiera actuar sobre la leonina tasa de cambio del dólar en Cuba, que le hacer perder 20% de su valor de manera arbitraria.

 

Aparentemente, la meta de la dictadura ahora es conseguir en EUA la autorización de viajes de los norteamericanos a la isla, aspecto parcialmente encaminado en el Congreso. De esa manera la dictadura conseguiría su verdadero objetivo, que representa una inyección económica importante en momentos difíciles y le permite a Obama no polemizar directamente con los hermanos Castro, dejando los mecanismos congresionales actuar a favor del dictador cubano. Así las cosas, los artículos diarios del dictador han derivado hacia otros asuntos.

 

Ha terminado el primer gran encontronazo de la administración Obama con la dictadura castrista. Tres grandes preguntas quedan sin embargo en el aire: ¿hará Cuba por su parte un gesto, aunque sea mínimo --no retórico-- que demuestre a los ojos de Latinoamérica que realmente desea mejorar sus relaciones con Estados Unidos?; ¿habrá gestos unilaterales adicionales por parte de Obama y sus hombres, fuera del esperado acuerdo congresional respecto a los viajes de ciudadanos norteamericanos a la isla?; ¿hasta cuando Latinoamérica continuará dando crédito gratuito a la dictadura, olvidando la opresión adicional que este crédito implica en la yugular del sufrido pueblo cubano?

 

Comenzaré por la pregunta final. Para la Latinoamérica actual, el problema cubano se reduce al diferendo Cuba-Estados Unidos, lo cual fue confirmado en Trinidad Tobago con la posición asumida por Obama. Aparentemente no hay problemas en Cuba fuera del diferendo con Norteamérica y este punto solamente Obama puede colocarlo de nuevo en el contexto correcto. Estados Unidos, en lugar de situar la problemática que sufre la población de la isla como siendo la causa principal de todos los problemas, se ha limitado a discutir sobre los temas conflictivos de las relaciones comunes, como si la dictadura implantada en la isla, seguida de la confiscación sin compensaciones de todos los bienes y servicios cubanos y norteamericanos hace 50 años no fuera la causa real del embargo, del exilio cubano, sus viajes, sus remesas, la inmigración ilegal, sin llegar a tocar aspectos subyacentes más profundos (y reales) como el apoyo y financiamiento a la subversión regional que costó tantas vidas en los “años de plomo”.

 

Respecto a las otras dos preguntas. Cuba no hará (no se lo exige nadie, ni siquiera EUA) gestos que no estén enmarcados nítidamente dentro de sus intereses dictatoriales. De nuevo tendrá que ser Obama el hombre de los gestos hacia la isla que lo critica y condena, animado por sectores de su partido comprometidos con Castro por un lado y por la Latinoamérica de Lula da Silva por otro, que ha dejado a los cubanos solos a su suerte ante una tiranía que los desprecia, y que no han sabido recomponer su lucha a través de una institución representativa.

 

El actor principal del drama que acabamos de analizar es el pueblo de dentro y fuera de la isla y ha sido el único que no ha sido tenido en cuenta por ninguno de los contendientes. Por un lado, Obama no tiene porqué representar el pueblo de un país que no es el suyo; por otro lado, los intereses que cuida el dictador cubano son los asociados a su esquema de opresión, de manera que lo único que pudiera balancear este contrapunto dual ajeno a los cubanos, sería la aparición de una institución representativa de la oposición cubana de dentro y fuera de la isla.

 

La batalla analizada sin embargo está en sus inicios, pero cualquiera de ambos contendientes que la gane, no representará necesariamente la victoria del pueblo cubano contra la dictadura. Por eso, es importante comprender que estamos ante la batalla equivocada. La batalla real de los cubanos de dentro y fuera de la isla es en contra la dictadura que lo oprime, tenga o no diferencias con los EUA, piense Lula da Silva como piense, se derrita Chávez o no con Obama.

 

Artículos de este autor pueden leerse en http://www.cubalibredigital.com

 

 
EL AJEDREZ CUBA ESTADOS UNIDOS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 21:35

Jorge Hernández Fonseca

14 de Abril de 2009

 

Estados Unidos ha hecho su primera jugada, como es natural, moviendo simples peones. Es un juego aguardado por más de 50 años. Algunos ingenuos hablan de “mano tendida” al inicio esperado y lógico de la partida. El dictador cubano, cumpliendo su rol ante el tablero, anuncia que “no quiere limosnas”. Nada es verdad, fuera de que se ha iniciado un juego estratégico entre Cuba y EUA con el objetivo único en ambos casos de “darle jaque mate al rey contrario”.

 

La “apertura” norteamericana tiene como marco la Cumbre de las Américas, donde la dictadura no participa, pero a la que sus “amigos” del área han prometido llevar “artillería pesada”. Este inicio de juego sin embargo, desarma parcialmente la beligerancia anunciada porque en el tablero se esperan respuestas adecuadas a las jugadas del adversario y ahora los ojos ya no están puestos en la ‘inercia estadounidense’, sino en el endémico inmovilismo interno cubano.

 

El dictador mayor ha escrito su “reflexión” como respuesta al primer paso de Obama, pero se espera su acción de “apertura”, porque su retorica ha sido excesivamente basada en el derecho que cree tener de dejar al contrario “sin Reina” en el tablero del juego que se inicia. Esa es precisamente la utilidad del embargo estadounidense. Para los que pedían el levantamiento unilateral de esta importante (para este momento) arma, ahora comprenderán su utilidad.

 

Para los cubanos de ambas orillas es un juego casi propio. Pero en realidad se escenifica sin que ninguno de los contendientes represente con sus jugadas los intereses de la Nación Cubana. La dictadura pugna por sobrevivir a la embestida pacífica del gigante del norte. Estados Unidos está velando por su propios intereses, cosa natural, pero no es por Cuba que lo hace. El pueblo cubano por la parte que le toca no se siente representado en un juego tan largo, teniendo necesidades tan elementales y básicas, que ya deberían estar resueltas.

 

El bando que apoya la dictadura insiste en dividir. El día anterior a la Cumbre de las Américas ha convocado en la capital del ALBA a los seguidores de la variante radical, para ponerse de acuerdo contra Obama, como si el resto de los actores en Latinoamérica no contaran para nada en la estrategia que se lleva adelante respecto a la isla y su dictadura de más de 50 años.

 

Cuba sin dudas estará presente en las discusiones de la Cumbre. La mayoría de los países dará el beneplácito a EUA por su jugada inicial de distención, en el plano precisamente que se esperaba. Nadie hablará de la respuesta pendiente de la isla, pero en el silencio estará precisamente la gran expectativa. Todos estarán esperando la jugada de “apertura” cubana.

 

Chávez ha dicho que Raúl estará en Venezuela para la reunión del ALCA, un día antes de la Cumbre (¿disponible?). El primer ministro de Trinidad Tobago invitó por su parte a que Raúl visitara Puerto España “cuando bien lo entienda” (extraña invitación para extraños tiempos). ¿Será que se planea un encuentro entre Obama y Raúl? Sería una óptima jugada, pero en este caso de ambos contendientes. Ella sin embargo favorecería más a Obama que a Raúl, pero de la misma pudiera salir una continuidad del juego con más conocimiento de causas para ambos.

 

La dictadura no tiene otra opción que aceptar el viaje de sus conciudadanos desde EUA, incluso por razones económicas, aunque impondrá sus reglas. ¿Habrá respuesta relevante de los hermanos Castro a esta primera jugada de Obama? Lo sabremos pronto por el movimiento de Raúl en Sudamérica en fase con la Cumbre de las Américas, sobre todo, si hay contacto (público o privado, por teléfono o personalmente) entre Raúl y Obama, o quizá entre sus representantes personales. Lo anterior parece derivarse de la reflexión castrista, y para ello han trabajado tanto Lula da Silva como los congresistas negros norteamericanos. Pronto sabremos.

 

El juego está comenzando, y contrariamente a lo que siempre se dice, las emociones han comenzado desde el inicio. ¡Imaginen lo que se nos reserva para los finales!

 

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GAZA, INICIO DE UN CONFLICTO DE MAYORES PROPORCIONES PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 20 de Diciembre de 2009 21:42

Jorge Hernández Fonseca

10 de Enero de 2009

 

El nuevo año se estrenó con un importante conflicto internacional que derivó en una nueva y cruenta guerra entre israelíes y palestinos, como si los problemas económicos que afectan a ambos, junto al resto del mundo, fueran pocos. La facción extremista palestina Hamás, adueñada de la franja de Gaza tras expulsar al legítimo gobierno palestino mediante un golpe de estado, insistió en lanzar cohetes contra la población civil de Israel al final de una tregua inestable, provocando que el estado judío lanzara una desproporcionada ofensiva contra el territorio de Gaza, provocando una guerra que ya causa cientos de muertos y miles de heridos.

 

No es mi propósito tomar partido del diferendo ni analizar los aspectos tácticos de esta guerra. Veo la misma como el episodio inicial de un posicionamiento estratégico de Israel en el Medio Oriente frente a las potencias del área, especialmente Irán, que ha amenazado con destruirlo.

 

Los cohetes lanzados por los militantes de Hamás desde Gaza y que según la versión de Israel es causa de su riposta, parecen más una provocación premeditada con el objetivo de obligar precisamente al ejército judío a usar la fuerza. Esta provocación no parece provenir del territorio palestino, pobre y sin recursos, el que probablemente está siendo usado como carne de cañón por algún tercero, interesado en que Israel se manche de sangre, precisamente en estos momentos.

 

El grupo Hamás es una organización extremista sunitas (como Al Qaeda), por tanto, está lejos del radio de acción y mando de los ayatolas de Irán, de ideología chiita. Sin embargo, los iraníes han enviado ayuda monetaria abundante a Hamás, así como le han suministrado armamento y muy probablemente asesoría militar, o bien directamente, o bien a través de militantes del grupo libanés extremista Hezbolah, ese sí, chiita, previamente entrenados en Irán.

 

Siria es otro país árabe sunita, enemigo jurado de Israel en un área más cercana y que también apoya del grupo palestino Hamás, aunque su ideología sea más civilista que religiosa, Como tiene ocupado por Israel una buena parte de su territorio, no ha querido iniciar conversaciones directas de paz con el estado judío. Siria guarda un fuerte rencor porque recientemente la fuerza aérea judía bombardeó las instalaciones donde preparaba un programa nuclear secreto, lo que probablemente haya disparado el vector de venganza, apoyando y armando a Hamás.

 

De manera que, Siria e Irán son los posibles estrategas intelectuales de la provocación que Hamás ha hecho a Israel, arrastrándolo a la guerra. Sin embargo, en Israel existe un objetivo mayor que la simple destrucción de Hamás. Israel enfrenta en estos momentos una situación que puede cambiar radicalmente su futuro: la posibilidad de que Irán termine construyendo su bomba atómica y ese objetivo llevará a Israel a envolverse en una guerra mucho más dura contra los iraníes, que en estos momentos lo que más necesitan es ganar tiempo.

 

Adicionalmente y para completar el panorama internacional de contexto de esta guerra de Israel contra Hamás, ahora existe en Estados Unidos una posición débil respecto a los conflictos mundiales por varias razones: en primer lugar, la administración actual está totalmente agotada y sin posibilidades de proyectar un plan estratégico para el Medio Oriente, porque le queda una semana de vida. En segundo lugar, el presidente entrante enfrenta un panorama interno inédito en la vida económica y política norteamericana y deberá concentrar esfuerzos en la solución del problema doméstico antes de entrar a analizar las interioridades del problema Israelí-palestino.

 

En este complejo cuadro, el actor que más se beneficia con esta guerra en Gaza es Irán por lo que debe haber sido este país el estratega principal que ha ocasionado el conflicto. Lo ha hecho usando sus relaciones con Siria (fueron socios en la última guerra de Israel contra Hezbolah en el Líbano) o lo ha programado directamente interactuando con Hamás, usando la influencia que le ha dado su apoyo con armas, dinero y probablemente asesores militares.

 

El objetivo estratégico iraní es evidente. Por un lado desgasta a Israel ante la opinión pública mundial con una guerra dentro de la ciudad, lo que naturalmente causa muchas bajas civiles, sobre todo mujeres y niños y por otro, piensa que distrae al estado judío en un conflicto que le haría ganar tiempo, que es lo que Irán más necesita. Adicionalmente, enfrenta a la nueva administración de EUA ante un hecho consumado lejos de sus fronteras, testando la capacidad de la flamante administración norteamericana de continuar el apoyo estratégico que siempre dio a Israel, de parte de un hombre con pasado musulmán y que según se sabe, detesta la guerra.

 

El objetivo estratégico de Israel dentro de este complejo panorama es su subsistencia como país y en eso el estado judío no ha ahorrado medios ni recursos para lograrlo. El peligro de Israel no es en absoluto Hamás, es la probabilidad que de alguna manera Irán consiga fabricar la bomba atómica en la que trabaja febrilmente. Por otro lado, para los dirigentes israelíes no está clara la posición que tendrá el presidente electo de EUA Barack Obama respecto a Irán. Los estrategas judíos deben tener muchas dudas respecto a la anunciada táctica de conversaciones que durante la campaña electoral Obama dijo que aplicaría con Irán. No hay dudas que la guerra actual de Israel contra Hamás forma parte de un enfoque para “limpiar su terreno próximo”, en caso que Israel tenga que actuar solo contra Irán, lo que sin dudas hará.

 

No es posible hacer un análisis de lo que sucede en el área sin posicionarse en la piel de los dirigentes de Israel. La mayoría de sus vecinos los quiere ver destruidos. Irán no se cansa de pregonar que desaparecerá de la faz de la tierra y el grupo Hamás siquiera reconoce el derecho de ese estado a tener vida propia. Con esas premisas --estando o no de acuerdo con el proceder israelí-- es que se deben analizar las causas y consecuencias de este conflicto.

 

La desproporción del ataque israelí a Gaza obedece a la convicción que detrás de Hamás están Irán y Siria y que cuando haya que iniciar acciones militares contra los iraníes para detener su programa atómico (ya Israel bombardeó el programa nuclear del Irak de Saddam Hussein en los años 80 y bombardeó Siria recientemente) y no hay dudas que lo hará contra Irán, si la política del nuevo presidente norteamericano con Irán no es la adecuada a los intereses de Israel.

 

Adicionalmente, hay que recordar que Israel llevó a cabo también una ofensiva --similar a la actual-- pero contra la infraestructura de Hezbolah en el Líbano, y aunque la misma no fue muy exitosa militarmente, si debilitó las instalaciones de esta organización terrorista libanesa, que se prepara ahora para cuando Irán decida “desaparecer del mapa” a Israel, atacarlo por el flanco norte. No hay dudas que el actual ataque israelí a Gaza es una reedición mejorada de lo hecho antes en el Líbano. Lo que Israel quiere evitar son las sorpresas desagradables por su frontera con Gaza y por eso y casi como un entrenamiento, ha “mordido el anzuelo” preparado por Irán.

 

Así las cosas, Obama encontrará un panorama internacional que lo obliga a decidir si su política hacia Irán es de mano dura, o si dejará que Israel resuelva solo el problema del programa nuclear iraní. Lo que para EUA es analizar la futura convivencia con otra potencia nuclear lejana --en este caso Irán-- para Israel el algo que tiene que ver con su subsistencia y su futuro. Israel con su guerra en Gaza pone a punto sus sistemas de localización, bombardeo y precisión de los mismos, para cuando llegue el momento de bombardear las instalaciones nucleares iraníes. Además, debilitando a Hamás, evita tener sorpresas desagradables en su flanco sur.

 

Desgraciadamente, esta guerra contra Hamás apunta más al preludio de un conflicto de mayores proporciones en el Medio Oriente envolviendo potencias regionales, Israel, Irán y Siria, cuya materialización dependerá mucho de las decisiones de la diplomacia exterior de EUA con Irán e Israel en el futuro inmediato. Un intento de mediación estadounidense con Irán, como pretenden los ayatolas --y Obama ha anunciado-- provocará sin dudas el bombardeo de Israel a las instalaciones nucleares iraníes. Por otro lado, del resultado y la efectividad de la actual guerra israelí en Gaza, dependerá que tanto Siria como Hezbolah tomen la decisión de atacar a Israel cuando este bombardee las instalaciones nucleares iraníes, mostrando además al flamante equipo de Obama su eficiencia militar dentro de su determinación de subsistencia.

 

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