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Artigos: Mundo
No es error, es estrategia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 18 de Enero de 2010 15:55

 

Por MANUEL VÁZQUEZ PORTAL

La política no es pasional. Juega con las pasiones. Las enrumba. Las usa. Sabe con qué elementos se exacerban y con cuáles se apaciguan. La masa es para ella –no importa la tendencia: derecha, izquierda, centro- un juguete inconsciente al que se debe saber cómo darle cuerda.

No hay política mejor diseñada que aquella que se sustenta en las reacciones pasionales ajenas y multitudinarias. Cierto simbolismo, cierta morbosidad y cierta dosis de promesas reafirmatorias, son ingredientes intrínsecos de un bien montado andamiaje político para manipular las pasiones. Y ello se elabora antes de los sucesos por los que se aguarda, con los resultados previstos.

Los políticos no juegan al azar, elaboran una estrategia para alcanzar sus fines. Hay que sospechar de las jugadas obvias, de lo que nos puede, a simple vista, parecer un error porque puede resultar una trampa, sobre todo, si estamos deseosos de que ocurra aquello hacia donde nos inducen.

Bajo esos preceptos elementales –la política es más compleja aún- me gustaría echarle una ojeada a las relaciones Cuba-Unión Europea y el debate alrededor de la posición común, todo ello teniendo muy en cuenta el papel del gobierno socialista español y su jefe de relaciones exteriores.

El gobierno de La Habana no tiene el menor interés de dialogar. Sus posiciones son insostenibles en el mundo de hoy, y lo sabe; del mismo modo en que sabe que cualquier conversación, medianamente decente, lo conduciría al reajuste y cambio de esas posiciones que durante cincuenta años le han sido eficaces y rentables.

No aceptará diálogo, pero le resulta demasiado pedestre, demasiado ramplón para su medio siglo de experiencia política, postularlo de ese modo. Entonces tiene que inducir al error ajeno mostrando un supuesto error propio.

Para tal jugada necesita un portavoz. Elige al canciller español Miguel Ángel Moratinos, quien más por intereses económicos de su gobierno que por verdadera filiación política, es el adecuado para sostener, con cierto grado de credibilidad, que Cuba está dispuesta a dialogar.

Moratinos lo hace gustoso durante largo tiempo, mientras se empolla la presidencia temporal de la Unión Europea por parte de España. No olvida el gobierno cubano que la decisión final sobre la posición común se toma de manera plural por los 27 miembros del bloque y que la unanimidad es conditio sine qua non, cuenta por lo menos con el rechazo de República Checa y Polonia, por lo que la gestión de España está, de antemano, condenada al fracaso, pero no es conveniente a corto y mediano plazo que así se vea.

Cuando el esperado diálogo pudiera celebrarse, se comete el supuesto error para que las culpas del fracaso no recaigan sobre las gestiones de su vocero -a quien necesitará más adelante- ni sobre su disposición de dialogar -porque seguirá, también supuestamente, abierto a las conversaciones- sino sobre una intromisión en asuntos internos de la nación que no puede admitir.

De ahí que al primer sospechoso de injerencia que llegue al país, se le acuse de oscuras truculencias a favor de la disidencia interna, y se le expulse del país, hecho que, a no dudarlo, será noticia que pondrá en juego las pasiones y desatará todo un berenjenal de opiniones que hará visible y creíble el error elaborado con minuciosidad para que así se fuera.

La estrategia es no dialogar pero mostrar que se está dispuesto al diálogo. De ahí que se induzca al error real con un supuesto error. Expulsar de Cuba al eurodiputado Luis Yañez-Barnuevo, un dirigente histórico del Partido Socialista Obrero Español, no fue un error, es una estrategia ensayada innúmeras veces. El objetivo, sencillísimo, ganar tiempo para una gerontocracia incapaz de resolver los problemas económicos, políticos y sociales que ha creado durante cinco décadas y por los cuales no quiere rendir cuentas ante ningún tribunal, sabe que sólo la muerte en el poder los libraría de la condena, y por ello asumen la consigna de: Après moi, le déluge, que importa lo que digan las pasiones desbocadas si el fin se alcanza.

Para las pretensiones de acercamiento del presidente Barack Obama, la misma receta: se arresta y acusa de espía al contratista Alan Gross, quien repartía computadoras y teléfonos móviles en la isla, y luego verán a qué acuerdo llegan, pero siempre en la prudente distancia que necesitan los viejos guerrilleros para morir en el poder.

Fuente: http://www.tintainfelizmierdaflorida.blogspot.com/

CAMPAÑA CUBANA POR LA LIBERTAD DE LOS PRISIONEROS POLÍTICOS
"Acuérdate de los presos como si tú también lo estuvieras".
Hebreos 13-3

PAYO LIBRE

Última actualización el Jueves, 21 de Enero de 2010 11:23
 
De la devastación a la esperanza PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 17 de Enero de 2010 11:27

Por JOSÉ MIGUEL INSULZA

Hace sólo unos pocos días era posible conocer informes positivos sobre Haití. Se hablaba de estabilidad política, las empresas volvían a invertir aportando nuevos trabajos y se percibía un muy bien fundado optimismo hacia el futuro. Por ello la tragedia no pudo haber llegado en peor momento. El terremoto y su mortal impacto no sólo afectan todo lo que se había alcanzado, sino que además proyectan su daño hacia el futuro.

Los retos que enfrentan el presidente René Préval y su gobierno han sido dramáticamente redefinidos. Debe seguir procurando mantener la estabilidad política y el crecimiento económico de su país, pero ahora, además, debe buscar aliviar el dolor de su pueblo y reconstruir todo lo devastado.

La comunidad internacional ha desplegado una poderosa respuesta, proporcionando ayuda a corto plazo. La comunidad interamericana de naciones -los Estados Unidos, Canadá, las naciones del Caribe y América Latina- han proporcionado valiosa asistencia. Los Estados Unidos han desplegado equipos de búsqueda y rescate, movilizado múltiples agencias y se han comprometido a aportar 100 millones de dólares en ayuda a la recuperación.

Este esfuerzo debe continuar para enfrentar las preocupaciones humanitarias y económicas que la nación abordará en el futuro. La ayuda internacional será esencial para apoyar las bases estructurales e institucionales que conducen al desarrollo económico y social a largo plazo. Pero para ser efectivo, dicho apoyo debe estar coordinado.

La Organización de los Estados Americanos (OEA) se reunió horas después del terremoto para discutir la coordinación de esfuerzos de búsqueda y rescate, intercambiar información, promover donaciones y considerar maneras de estimular la recuperación. Además, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Fundación Panamericana para el Desarrollo (FUPAD) y la Junta Interamericana de Defensa activaron el Mecanismo Interamericano de Respuesta para ayudar a encarar el desastre.

Otras acciones bilaterales también ayudarán. La decisión del gobierno de los Estados Unidos de interrumpir las deportaciones de inmigrantes indocumentados haitianos y concederles un estatus de protección temporal es un paso positivo para la recuperación de Haití.

Será de una gran ayuda adicional, ya que permitirá mantener el flujo de recursos financieros y de alimentos que se necesitan desesperadamente. Los haitianos en el exterior enviaron alrededor de 1.870 millones de dólares a su país el año pasado (un 35 por ciento del producto interno bruto del país), por lo que Haití sin duda se beneficiará de un acto de apoyo como ese, al mismo tiempo simbólico y sustantivo.

El tiempo para actuar de manera colectiva y sostenida a largo plazo es ahora. Aunque cueste imaginarlo, fracasar en ese esfuerzo puede tener consecuencias aún mayores que las provocadas por el terremoto en materia social, política y de seguridad.

El gobierno de Haití, sus legisladores, el sector privado, la sociedad y la diáspora (con el apoyo de la comunidad internacional) deben transformar las consecuencias catastróficas de este desastre en la oportunidad de construcción de un marco sostenible para el desarrollo futuro de Haití.

* Secretario General de la OEA

José Miguel Insulza *

Última actualización el Domingo, 17 de Enero de 2010 11:30
 
Cómo crear empleos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 17 de Enero de 2010 11:13

Por CARLOS ALBERTO MONTANER

Dice Obama que quiere fomentar la creación de empleos. Cree que la recesión no termina, realmente, mientras casi la totalidad de la población activa no encuentre cómo ganarse la vida. En Estados Unidos el desempleo anda por el 10%. En España ese porcentaje se duplica y el gobierno de Zapatero se hunde paulatinamente, como si estuviera en una tembladera. Los dos, Obama y Zapatero, piensan utilizar el gasto público para estimular la economía. George W. Bush lo había hecho antes, enviando a los norteamericanos un cheque de 200 dólares, medida que estaba más cerca de la demagogia populista que de una política económica seria. Todo eso es lamentable.

Hace unos cuarenta años, un candidato venezolano a la presidencia prometió durante su campaña que crearía miles de empleos a poco de llegar al poder. Dicho y hecho: dictó un decreto mediante el cual obligaba a contratar a una persona para que apretara los botones en todos los ascensores del país. La sociedad aplaudió agradecida sin advertir que eso equivalía a crear falsos empleos, quiero decir, trabajos innecesarios que no aumentan la producción de riquezas ni mejoran la productividad. Poco después, volvió a la carga: obligó a que en los baños públicos hubiera siempre un encargado de limpieza. Otras decenas de miles de puestos de trabajo fueron creados con un chasquido de los dedos.

El mundo está lleno de ejemplos parecidos. En Andalucía, en el sur de España, se les paga a unos desempleados para que barran los parques, en lo que parece ser un curioso traslado de polvo de un sitio a otro. En Argentina, se subsidia a los ``piqueteros'' para que no armen trifulcas o para que las organicen contra los adversarios del gobierno. Tanto en Estados Unidos como en la Unión Europea se les entrega grandes sumas de dinero público a ciertos empresarios agrícolas o ganaderos para que produzcan menos, como si la función del gobierno fuera mantener altos algunos precios.

Todo eso suele ser contraproducente. Para mantener el desempleo a niveles bajos, como sucede en Suiza, donde continúan por debajo del 4.5%, la única fórmula es contar con miles de empresas eficientes que compiten agónicamente y se esfuerzan en producir cada vez más utilizando cada vez menos recursos, es decir, aumentando la productividad y generando beneficios que les permiten ahorrar, invertir y crecer, lo que se transforma en nuevas oportunidades laborales.

Si un Estado quiere contribuir a reducir o liquidar el desempleo debe estimular la competencia, eliminarles obstáculos, reducir los impuestos, facilitarles la contratación, lo que también quiere decir abaratar los despidos, para que resulte factible expandirse en los ciclos favorables sin desaparecer cuando llega la hora de las vacas flacas.

Y si realmente desea que aumenten los salarios, el camino es fomentar la creación de empresas en el ámbito privado, lo que muy bien puede incluir las cooperativas u otras formas de propiedad colectiva, pero no en el sector público, porque ya sabemos a dónde conduce el Estado-empresario: a una cloaca de corrupción, dispendio y atraso técnico.

uienes todavía piensan que este modo de actuación convierte al Estado en cómplice del ``capital'' en detrimento del ``trabajo'', aún permanecen encharcados en las peligrosas supersticiones de la lucha de clases. El asunto es muy sencillo: en una sociedad sana todos los adultos deben colaborar con su propia manutención y con las responsabilidades colectivas, y eso sólo se puede lograr si desempeñan una tarea que genere o contribuya de algún modo a producir ganancias. (Un policía o un juez, por ejemplo, no crean beneficios directamente, pero sin las tareas que ellos desarrollan seguramente las empresas no podrían funcionar).

Desgraciadamente, para cualquier gobierno lo más fácil, y lo que más votos produce, es repartir dinero y asignar privilegios, operación a la que casi nadie se opone por un rasgo fatal de este tipo de acción: quienes se benefician (los que reciben) tienen nombre, apellido y rostro conocido, pero quienes se perjudican (el resto que paga la factura) es una masa difusa de contribuyentes que ni siquiera percibe que le están metiendo la mano en el bolsillo. Son víctimas inocentes que pagan con sus impuestos, o con inflación (que es un impuesto oculto) las maniobras clientelistas de los políticos de turno. Es muy difícil ponerle fin a esa perversa forma de empobrecer a los pueblos.

www.firmaspress.com

(C) Firmas Press

 

Última actualización el Jueves, 21 de Enero de 2010 11:24
 
Cero + cero = cero PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 16 de Enero de 2010 20:58

Por LUIS TORNÉS AGUILILLA.

Lo que ocurría en Haití antes del terremoto y lo que ocurrirá allí en los próximos años, nos imponen una evidencia : para que la nación haitiana se levante algún día costará mucho, con o sin ayuda internacional.

 

Desde hace dos siglos, el mundo presencia la imposible constitución  de un Estado rector en el seno de los haitianos, un pueblo simbólicamente mayor que, aun llevando en sí el orgullo y dignidad que la historia de las Américas le otorga, nunca ha dispuesto de un mínimo vital que le sirva de estribo para su inclusión en el  concierto universal.

 

Con facilidad imaginamos los resultados que acarrea  una población de nueve millones de personas en un territorio tan  pequeño donde la mariguana, la cocaína, el SIDA, el analfabetismo y la violencia rural y urbana empujan violentamente a Haití a una tutela de facto a manos de la comunidad internacional porque sencillamente no puede ser de otro modo : la nación haitiana existe pero Haití se ha convertido en una quimera espeluznante donde  reina la ley de la jungla .

 

Haga usted su Revolución, destruya el aparato productivo del país, viole todas la leyes de la economía, decrete que lo que vale es la pureza, ya sea racial o política y, al cabo de cierto tiempo verá usted el resultado apocalíptico que obtiene.

 

Y como me es imposible dejar de hablar de Cuba, le recuerdo al amable lector que unas personas enfermas en un hospital habanero acaban de morir de frío y dicen que también que de hambre. De confirmarse ese drama, ello sería la prueba  tajante de que el sentido de humanidad que se respira hoy en la isla de Cuba está en vías de haitianización porque a la luz de la historia ( aunque nos cueste trabajo aceptarlo ) el proceso estructural haitiano es exactamente el mismo que Cuba ha seguido en sus últimos 50 años.

 

Ahora, todas las buenas voluntades se precipitarán para ayudar ante el sufrimiento inmediato de los haitianos pero una vez que haya pasado el primer impacto psicológico y que los muertos hayan sido enterrados bien sabemos que nada cambiará porque ¡ cero más cero es igual a cero !.


16 de enero de 2010.

Lección del día :  « sachons évaluer le souffle du boulet qui passe »*.

 

 

 

 

 

 

* Sepamos interpretar el soplo del cañonazo al pasar.

Última actualización el Sábado, 16 de Enero de 2010 21:00
 
EL PROGRESO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 12 de Enero de 2010 23:38
Por JOSÉ M. BURGOS S.

Desafortunadamente, la indiferencia de los poderosos hacia los débiles ha sido una constante desde que el mundo es mundo.
Siempre la maldad se ha impuesto. Las cadenas de televisión, las emisoras de radio, los periódicos y las revistas, destacan los acontecimientos malos, los cuales, desafortunadamente, son los que más producen. Todos los días leemos en los periódicos y escuchamos en la emisoras y en la televisión noticias trágicas: guerras, asesinatos, robos, abusos contra mujeres, niños y ancianos incapaces de defenderse. Por lo tanto, no es falso afirmar que se lucran con el dolor.
Esta es la triste realidad, mientras las tecnología avanza a pasos nunca antes vistos, la mayoría de los seres humanos se robotizan y sólo piensan en incrementar sus fortunas dejando de lado los valores éticos.
Es cierto que hemos avanzado a pasos gigantescos en adelantos tecnológicos, pero ese "progreso" nos ha deshumanizado llegando a extremos tales, que la comunicación de persona a persona, ha pasado a un segundo plano. Ahora nos comunicamos con nuestros amigos a través de teléfonos celulares o de e-mails.
Los jóvenes de hoy se encierran en sus habitaciones a "chatear" con sus "amigos cibernéticos" o a hablar por el celular. Las pláticas familiares son cosa del pasado.

El mundo sigue "progresando" a la par con la violencia y la indiferencia. Oír en las noticias que mataron en la ciudad a cinco personas, nos parece parte de la rutina diaria. Leer en el periódico que mataron en un país distante a cien o más personas, también.
¿Hacia dónde nos llevará el progreso?
José M. Burgos S.
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Miami, Florida 33183
305-388-2062
Última actualización el Jueves, 21 de Enero de 2010 11:24
 
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