'No jueguen con el hambre': Llueven las críticas a un ex espía cubano por pedir ideas para detener l

El ex espía cubano Ramón Labañino, vicepresidente de la Asociación de Economistas ...

“El Pollo” Carvajal reveló las operaciones de un cofundador de Podemos para cobrar dinero del régime

Hugo “el Pollo” Carvajal, ex jefe de la Inteligencia y Contrainteligencia del ...

Vladimir Putin, acorralado en su propia amenaza: invadir a Ucrania o perder toda su credibilidad

La crisis de Ucrania es un laberinto al que el presidente ruso ...

Morre Olavo de Carvalho: guru do bolsonarismo disse que covid era 'historinha de terror'

Diagnosticado com covid dias antes de morrer, o escritor e ideólogo da ...

Artigos: Mundo
La segunda muerte de Bin Laden PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 08 de Mayo de 2011 18:13

Por Jorge Hernández Fonseca

La segunda muerte de Bin Laden --ésta reciente-- a manos de un comando estadounidense que hizo estallar su cerebro con un plomo fabricado en un taller norteamericano --quien sabe si cerca de lugar donde ordenó asesinar miles de hombres, mujeres y niños inocentes-- decreta, desde mi personal punto de vista, el entierro definitivo de la ideología que Bin Laden preconizaba contra occidente. Ningún ciudadano occidental que no profesara el islamismo se unió a Al Qaeda, porque los valores que esa organización terrorista pretendía implantar contradicen los valores que han permitido a occidente el grado de libertad y desarrollo actual.


La segunda muerte de Bin Laden

Jorge Hernández Fonseca

8 de Mayo de 2011

Terminó una cacería que comenzó hace casi diez años. Estados Unidos --herido en lo profundo de su sociedad civil-- ajustició finalmente al hombre que, por odio fundamentalista, mandó a matar más de 3 mil hombres, mujeres y niños inocentes en los fatídicos acontecimientos que se sucedieron el 11 de Septiembre del 2001 en Norteamérica y que provocaron dos sangrientas guerras que duran hasta hoy.

El conflicto terrorista liderado por Bin Laden contra Estados Unidos tiene una base netamente religiosa, aunque se intente decir lo contrario para atenuar el impacto. El terrorista saudita fundó una organización militar internacional conformada exclusivamente por musulmanes (aunque hay en su seno muchos musulmanes no árabes, no hay un solo cristiano, hebreo o budista en Al Qaeda) para librar lo que la religión musulmana llama de “yihad”, que no es más que una “guerra santa” de origen religioso. Más que contra EUA, el odio que destiló Bin Laden y su organización era contra los valores que representa la Civilización Occidental. Por eso Al Qaeda también atacó países de Europa, como parte de su plan para recuperar el “califato de Córdoba”, implantado en la Edad Media temprana durante la expansión musulmana, para reimplantar allí el fundamentalismo religioso –otra vez-- precisamente en la cuna de la Civilización Occidental.

La muerte violenta de Bin Laden (tan violenta como sus actos contra Occidente) tiene varias dimensiones: La faceta relacionada con el descabezamiento de su organización terrorista, que se valora de poco peso relativo ahora, en función de que ya Al Qaeda actúa más como células independientes que como una organización monolítica. Tiene la dimensión simbólica, que sin dudas asesta un golpe demoledor a la estructura semiótica de la lucha del islamismo extremista contra la cultura occidental de los “infieles”, que basó sus ataques precisamente en los elementos más simbólicos de Occidente. Y tiene también la dimensión “justicia”, relacionada con la deuda que Bin Laden tenía con Occidente en general --y con EUA en particular-- sobre cuya conciencia pesaban más de 4 mil inocentes asesinados en EUA, Europa, Asia y África.

El contexto actual sin embargo, en el que Bin Laden fue eliminado recientemente dista mucho de las circunstancias existentes cuando el 11 de Septiembre de 2001. El terrorismo de Bin Laden se centró en combatir valores occidentales considerados por él y sus seguidores como sacrilegios, propio de “infieles” y que implicaban el alejamiento de aquella religión que las cerradas sociedades musulmanas imponen de manera radical a sus ciudadanos y donde el culto religioso forma parte indisoluble de la sociedad civil, de la política y de la vida militar. Según esta concepción, la religión está por encima del hombre, de la sociedad y del estado.

Bin Laden se equivocó doblemente al iniciar su “guerra santa” contra los valores occidentales: Se equivocó en primer lugar porque la historia europea demuestra que el fundamentalismo religioso, sea este de origen cristiano (como lo fue el fundamentalismo cristiano durante la Edad Media europea con su “santa --otra vez ‘santa’-- inquisición”), o sea éste de origen musulmán, como el preconizado por Bin Laden. Ambos son estadios primarios de una religión en vías de modernizarse con los valores universales del iluminismo progresista: separación de la religión por un lado y la sociedad civil por otro (laicismo), democracia, libertad, igualdad y fraternidad.

Se equivocó en segundo lugar porque en vez de tratar imponer a Occidente --a sangre y fuego-- los viejos valores fundamentalistas de la religión musulmana, ha sido el avance ideológico de esa religión lo que ahora se impone en esas sociedades (tunecina, egipcia, yemenita, siria y un largo etcétera) abrazando algún tipo de “iluminismo musulmán” que separe la sociedad civil de la religiosa --actualmente fundidas-- y absorba los valores universales de libertad de conciencia, libertad social e igualdad para sus mujeres y democracia política para todos.

Las revoluciones que ahora se suceden en incontenible catarata en Túnez, Egipto, Libia, Siria, Irán, Yemen, Emiratos Árabes, Marruecos, Argelia, entre otros países musulmanes, que incluye (o incluirá futuramente) a todas las sociedades musulmanas --sean árabes o no-- demuestra que la historia nunca marcha hacia peores épocas, como preconizaba erróneamente Bin Laden, sino que avanza hacia el progreso ideológico, el crecimiento, la libertad y la democracia.

Las primaveras libertarias a las que asistimos en el mundo musulmán (es en el mundo musulmán y no en el mundo árabe solamente, porque los reclamos llegaron con fuerza a Irán, que no es un país árabe, es un país persa) son el equivalente al iluminismo occidental del Renacimiento, y significa el despertar de la cerrada sociedad musulmana a los valores que 5 siglos antes adoptó occidente, creando su cultura de desarrollo actual, en la cual la religión juega un papel importante, pero no se impone al ser humano, centro del iluminismo.

Las revoluciones del mundo musulmán son la demostración más patente de que la juventud de los países oprimidos por una ideología religiosa --que ahorca homosexuales y lapida mujeres-- está en franco retroceso. Son los jóvenes los que claman por valores adoptados antes por la cultura occidental (no porque occidente es mejor o peor, sino porque el iluminismo creó, basado en la libertad de conciencia individual, la ciencia y la tecnología, herramientas insustituibles en la lucha del hombre en su medio, lo que se constituye en un valor universal, casi antropológico).

La primavera musulmana a la que asistimos actualmente es realmente la derrota de las ideas retrógradas defendida por Bin Laden y se constituyó sin dudas en su muerte ideológica. Muerte decretada por la misma juventud que supuestamente debería seguirlo en su cruzada contra los valores del mundo occidental, pero que en realidad ahora son reclamados a gritos, sangre y fuego, en las calles de El Cairo, Argel y Damasco, entre otras tantas ciudades musulmanas.

Esta primera muerte de Bin Laden y su ideología no fue preparada por la CIA o el Pentágono. Fue cocinada con el mismo condimento intelectual con fue cocido el iluminismo occidental 5 siglos atrás y seguramente culminará con el triunfo de las posiciones progresistas en las sociedades musulmanas ahora oprimidas por principios rechazados de plano por su juventud.

No se trata de la derrota de la religión islámica. Se trata de la derrota del fundamentalismo musulmán que envía hombres bombas a asesinar otros hombres inocentes, mujeres y niños, para convertirse en una religión verdaderamente de paz, progreso y bienestar, muy lejos de la opresión que significa la aplicación de leyes medievales que lapidan ahorcan y mutilan. Es el mismo proceso que 5 siglos atrás sufriera el fundamentalismo cristiano a manos del iluminismo.

La segunda muerte de Bin Laden --ésta reciente-- a manos de un comando estadounidense que hizo estallar su cerebro con un plomo fabricado en un taller norteamericano --quien sabe si cerca de lugar donde ordenó asesinar miles de hombres, mujeres y niños inocentes-- decreta, desde mi personal punto de vista, el entierro definitivo de la ideología que Bin Laden preconizaba contra occidente. Ningún ciudadano occidental que no profesara el islamismo se unió a Al Qaeda, porque los valores que esa organización terrorista pretendía implantar contradicen los valores que han permitido a occidente el grado de libertad y desarrollo actual.

Si la muerte de Bin Laden hubiera ocurrido diez años antes, asociada al inicio de la guerra que EUA inició en Afganistán, es posible que el sentimiento de justicia en occidente hubiera sido más pleno, porque la barbarie que provocó estaba más presente. Sin embargo, entonces no estaba maduro el sentimiento de la juventud musulmana abrazando los valores universales del iluminismo, que previamente habían sido adoptados en el mundo occidental 5 siglos antes, pero que en realidad son propios de la naturaleza humana: la libertad de conciencia individual que ahora el mundo musulmán reclama en sus calles. Su muerte entonces hubiera enviado a la juventud musulmana un mensaje simbólico equivocado, asociado a un “martirologio heroico” y quién sabe si este despertar musulmán actual a los valores iluministas hubiera sido retardado.

La segunda muerte de Bin Laden cierra de manera definitiva una era en la cual el fundamentalismo religioso musulmán se resistía a desaparecer --insistiendo en los métodos terroristas-- y tira del escenario un personaje sangriento, ya derrotado ideológicamente precisamente por la juventud musulmana a la que antes convocara, pero que podría en vida proyectarse de manera brutal contra el imperfecto mundo occidental, que además de contener los mecanismos pacíficos e intelectuales para su continuo desarrollo y perfeccionamiento, hemos visto también que contiene, por suerte para todos, los medios efectivos para su defensa.

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

 
El significado de la captura y muerte de Bin Laden PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 07 de Mayo de 2011 12:19

Por Sergio Bitar

En Washington se puede apreciar y entender mejor el tremendo impacto en  los norteamericanos de la captura y muerte de Ben Laden.  Que el propio presidente Obama lo señalara  a sus ciudadanos un domingo a las 11:30 de la noche,  fue un acontecimiento sin precedente. ¿Por qué tal impacto?  Porque el significado de este hecho es el equivalente al triunfo, aunque sea  simbólico, en  una guerra.

La guerra contra el terrorismo, declarada en 2001, luego del  ataque a Nueva York y Washington, y la muerte de tres mil personas inocentes, abrió una década traumática para Estados Unidos. Durante casi diez años, con todo su poder, no pudo localizar a quien organizó o inspiró ese ataque. Se embarcó en la invasión a Afganistán, donde supuestamente se escondía Ben Laden,  persiguió gente por el mundo entero, abrió Guantánamo como prisión, desafiando al mundo y a su propia tradición y normas legales,  modifico la cultura y las practicas de seguridad en el planeta.

Aprovechando  el  manto  de  impunidad que proveía este ataque aberrante, Bush invadió Irak, con el pretexto de la existencia  armas de destrucción masiva y, en su defecto, para instalar y promover la democracia. Y los resultados han sido pobres.

La desaparición de Ben Laden traerá  alivio a los deudos, que se agruparon de inmediato en las zonas donde murieron sus familiares y para quienes se cierra un ciclo,  dará satisfacción a la gran mayoría de los norteamericanos y creará mayor confianza en la gestión de su  gobierno. Y también  habrá otras consecuencias nacionales e internacionales: el riesgo de represalia de una organización como Al Qaeda, que seguirá actuando y cuya capacidad de infligir golpes es desconocida; un eventual deterioro de las relaciones con Pakistán; la critica a una acción de Estados Unidos en territorio de otros países.

Lo esencial, sin embargo, es el significado más profundo de este acontecimiento para el pueblo norteamericano. A mediano y largo plazo los efectos pueden ser positivos para Estados Unidos.

Por  un buen tiempo se ha venido advirtiendo que la llamada guerra contra el terrorismo es un concepto difuso, con un enemigo disperso que opera en las sombras y que ha desviado la atención de Estados Unidos de los temas fundamentales de su futuro. Creo que los nuevos hechos pueden poner término a la estrategia de “guerra contra el terrorismo”,  y dar  respaldo a una nueva orientación  de la seguridad nacional, para encarar  los nuevos y enormes desafíos.

Estados Unidos se halla  acechado por deudas ingentes, guerras inconclusas y costosísimas, en vidas y dinero, crisis económica provocada por el cuasi colapso de su sistema financiero, su educación y su infraestructura se encuentran debilitadas y  amenazado su poderío económico por la competencia de nuevas naciones, como China.

Se pueden crear ahora circunstancias favorables  para Obama. En los últimos años se ha gestado una aguda polarización política en Estados Unidos que ha paralizado muchas de sus  iniciativas para superar las dificultades que  se ciernen sobre su país. Ahora Obama podría lograr mayor racionalidad, en un debate interno que sorprende a un extranjero por su superficialidad, y acometer aquellas tareas  necesarias para afianzar la base económica, tecnológica y la competitividad de la economía de Estados Unidos que, en definitiva, es la que sostiene su influencia internacional.

Washington, 2 de mayo 2011
Infolatam

 
La enfermiza indecisión del Consejo de Seguridad¨ PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Jueves, 05 de Mayo de 2011 21:32
Por DARSI FERRER 

Hay una cuota significativa de cinismo que ronda con frecuencia las decisiones del
Consejo de Seguridad de la ONU. Su incapacidad para condenar los asesinatos masivos
que está cometiendo el régimen de Bachar al-Assad en las calles y plazas de las
ciudades sirias, muestra muchas similitudes a los titubeos que permitieron que el
dictador libio, Muammar al-Gaddafi, recuperara la iniciativa, permitiéndole
consolidar una guerra civil empantanada hasta ahora.
¿Qué imaginan los representantes de los países que integran el Consejo de Seguridad?
¿Qué hay que dejar solos a esos disparejos contendientes en Siria, para que arreglen
sus diferencias sin injerencia extranjera y con estricto apego a la soberanía
nacional? ¿Acaso intuyen que alguno se va a cansar y optará por abandonar el
conflicto: el régimen dictatorial de al-Assad con sus tanques y fusiles de asalto o
el indefenso pueblo sirio que está poniendo los centenares de muertos?
Es una situación que apunta a una sola dirección. El régimen de Damasco y sus
compinches no van a cejar en la aplicación de medidas criminales para aplastar toda
manifestación o reclamo devenido de las multitudes populares que exigen libertades y
la apertura a un sistema democrático.
El silencio cómplice de la comunidad internacional, la falta de consenso para
adoptar una condena firme ante las matanzas ordenadas por al-Assad y el devaneo
diplomático, sólo conduce a un callejón sin salida, además de animar a los genocidas
que disparan contra su propio pueblo o reprimen de modo indiscriminado a sus
opositores.
Una condena unánime del mundo civilizado es más que urgente. Y mucho más las medidas
diplomáticas y sobre todo económicas, que hagan presión efectiva sobre esta cúpula
de asesinos que dirigen por sus fueros el país sirio. Ningún argumento político de
representantes diplomáticos sobre la conveniencia o no de la caída del régimen sirio
y la supuesta desestabilización que provocaría en la región, amén de tener
exageradamente en cuenta el disgusto del impresentable régimen iraní, es algo válido
ante la represión y asesinatos impunes de una población martirizada y vejada desde
hace décadas.
Otra vez se hace necesario recordar que los regímenes dictatoriales viven muy
pendientes de cómo se manifiesta la comunidad internacional con alguno de ellos
cuando cometen sus fechorías. Y actúan en consecuencia, ante la unánime condena o la
desavenencia pasillera,  con temor histérico o envalentonamiento psicópata. 
En lo que le toca a los cubanos, el régimen de los Castro, recién reverdecido en un
cónclave gerontocrático más que frustrante para las esperanzas y anhelos de la
población, también observa con atención las dubitaciones de los que deben ser
celosos y responsables en el Consejo de Seguridad. Acostumbrados a las bravatas y a
la brutalidad, la cúpula gobernante oculta cuidadosamente sus temores y fragilidad
ante una futura y directa condena de ese Consejo de la ONU, tomando como referencia
el caso de que en algún momento se vean necesitados de actuar salvajemente contra
una población lanzada a las calles en reclamo de sus derechos, al igual que lo hace
en estos momentos su amigo, el dictador sirio.
La actitud indecisa del Consejo de Seguridad y de otros importantes actores
políticos internacionales, como el bloque de las 27 naciones de la Unión Europea,
ante hechos injustificables de masacres de civiles como los que ocurren en Siria,
debe de cesar de una buena vez. Los pueblos sometidos por dictaduras se están
sacudiendo de su letargo y se muestran decididos a transformar el futuro de sus
naciones con sus propias  manos, a un costo indecible en sangre, represión y
sufrimientos.  Y eso no puede ser obviado con desaciertos diplomáticos o
conveniencias de realpolitik.
Última actualización el Jueves, 05 de Mayo de 2011 21:45
 
La solución del conflicto libio PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 03 de Mayo de 2011 19:50
Por DARSI FERRER 

A dos meses de iniciada la guerra civil en Libia, y asediado por las fuerzas aéreas
de la OTAN, ¿por qué el dictador Muamar al-Gadafi no disminuye su empuje ofensivo?
Sus fuerzas blindadas han sufrido ataques demoledores, sus depósitos de armas han
sido bombardeados, ¿cómo puede mantener ese nivel de ofensiva constante? ¿Cómo
garantiza el dinero para pagar los cientos de miles diarios que debe entregarle a
sus mercenarios y soldados leales para que continúen combatiendo a los rebeldes y
matando y aterrorizando a los civiles? Se hace evidente que hay que cortarle al
genocida de Gadafi  las líneas de suministro de armas, hombres y dinero. 
La amplitud del territorio libio no es un obstáculo insalvable para la vigilancia
constante de los medios militares modernos. Un satélite militar geoestacionario o la
utilización de aviones AWAC pueden cubrir el vasto espacio desértico del sur y el
este. De paso, también podrían servir para vigilar cualquier acción desesperada de
Gadafi, una vez que se vea sin salida, que busque destruir los conductos de agua que
viajan desde  los gigantescos depósitos prehistóricos subterráneos de la frontera
con Chad hasta las ciudades costeras. Esta última acción sería, al igual que hiciera
Hitler reteniendo en el sitio a la población de Berlín ante el arrollador avance
soviético en 1945, un intento más de hacer sufrir y hasta liquidar a su propio
pueblo.
No hay pruebas que lo demuestren, pero informaciones occidentales han comunicado que
Argelia, por igual gobernada por una cúpula militar decadente en forma absoluta y
rígida desde hace años, es el candidato más idóneo por proximidad para que se
descubra como fuente principal  de suministro al desesperado régimen de Gadafi. Los
miembros de la nomenclatura argelina son los menos interesados en tener un vecino
tan próximo donde gobierne un sistema democrático y abierto a Occidente. La
contaminación libertaria les llegaría de sopetón, filtrada por la porosa frontera,
como ocurriera con la propia Libia tras la triunfante revolución popular egipcia de
principios de año.
Los líderes de la coalición de la OTAN deben valorar la necesidad de considerar
objetivos militares a todos los funcionarios y militares que acompañen a Gadafi en
su enfrentamiento y masacre del pueblo, así como sus residencias y riquezas
acumuladas. Así lo exige una responsabilidad criminal sin excusa. Por tanto, esos
oscuros personajes al aliarse con un sangriento dictador contra su pueblo deben
asumir el costo de sus despreciables acciones. 
La experiencia de la conclusión de la guerra en Yugoslavia y de la represión serbia
contra los albaneses kosovares lo indicó claramente. A la alta jerarquía del régimen
serbio no le importaba que el pueblo sufriera la destrucción de objetivos
estratégicos vitales como centrales eléctricas, puentes, etc., bajo los ataques
aéreos de la OTAN. Sólo cuando la cúpula en torno a Slobodan Milosevic comenzó a
recibir  bombardeos quirúrgicos en sus fastuosas residencias y palacios, lo que puso
en peligro directo sus vidas y la riqueza que amasaran con su colaboración, fue
cuando el régimen serbio propuso la inmediata rendición.
Del otro lado del mundo, la dictadura militar cubana también se siente directamente
aludida con la represión al régimen libio. La élite en el poder percibe como un
peligro real cualquier ofensiva diplomática o militar que busque dar término a otra
dictadura. Así que, ante la amenaza del advenimiento de la democracia en la nación
norafricana, es más que probable que los oxidados lazos del anciano régimen militar
cubano con sus cúmbilas libios se haya puesto en funcionamiento. La hipertrofiada
red de inteligencia criolla debe haber recibido la orden urgente de ponerse las
pilas y con sus fuentes de información e influencia internacional ayudar a Gadafi y
a cuanto otro régimen totalitario esté pasando por semejante contingencia. Las
diferencias culturales, religiosas o de matiz político no son obstáculo para ello.
Lobos de una misma camada, a fin de cuentas sus gastados sistemas son relapsos al
virus terminal de la libertad. 

La Habana, Cuba. 3 de mayo de 2011.
Observatorio de Análisis Político, afiliado a la plataforma Consenso Cívico.
 
Mercados Financieros PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 08 de Abril de 2011 12:06

Por JOE GUTIÉRREZ

Las bolsas de valores Americanas cerraron el primer trimestre del 2011, no solo en positivo, pero también, con las ganancias más fuertes desde el famoso año 1999. El mes de Marzo fue aun más impresionante que los primeros dos, debido a la volatilidad elevada a razón de eventos geopolíticas y desastres naturales en Japón. Después de una severa caída, con duración de días al mediado del mes, los índices principales repuntaron completamente, recuperando sus precios de Febrero.

 

Históricamente, altas y bajas en las acciones de las empresas mayores del país han sido muy buen indicador de la dirección de la economía domestica en general. Los últimos seis-siete meses da esperanza que igual se esta repitiendo ahora. Desde que el jefe de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, hablo sobre la posibilidad de aumentar las compras de bonos del Tesoro, en un proceso conocido como relajamiento cuantitativo al fin del verano año pasado, los resultados por activos de alto riesgo (renta variable), superaron sus promedios anuales en solo los últimos cuatro meses del 2010.

 

Un repaso de esos meses cruciales, y visto en retrospectiva, un punto de inflexión, da ver que la primera preocupación del banco central en ese instante era la caída de la economía, ya débil, hacia una deflación (estilo japonesa). Adelantando la película al presente, se ve una seria de preocupaciones muy diferentes. En breve, las alzas del petróleo (de $80 a $105), y posible efecto en un futuro, a corto y largo plazo, es parte del debate empezando de realizarse en los comentarios públicos sobre la política monetaria de la Fed. Por delante, la próxima reunión se tomara a cabo 26 – 27 de Abril.

 

La pregunta primordial: cuando será necesario levantar las tasas de interés de su nivel extraordinariamente bajas hacia un promedio más representante de una economía que se ha normalizado. En respuesta, tomaría la vista siguiente, que la lucha se colmará en el cuarto trimestre de este año, o el comienzo del 2012 (antes empezar el próximo ciclo de elecciones presidenciales en los EE.UU.). Dicho esto, una subida de las tasas de interés es un proceso, y una vez comenzada tomara quizás el año entero del 2012, al 2013, para llegar a una posición neutral dentro de la política monetaria de la Fed.

 

Actualmente, el tema de más nerviosismo para los mercados financieros es la perspectiva del crudo, y el impacto de la inflación en el consumidor. Al comienzo del segundo trimestre del 2011, los precios se encuentran en sus máximos desde el 2008. Dicho esto, el patrón actual no es idéntico a entonces y creo que tendrá dificultad superando resistencia cerca de $115 (el record, $145, Julio del 2008). Las razones por la opinión tienen que ver con la perspectiva para el valor del Dólar Americano, tanto como una confluencia entre inventario y demanda por el petróleo.

 

Un porcentaje, quizás un diez por ciento, del aumento del precio del barril es la percepción que se pueda (en un futuro cercano) ver una disminución y disrupción en el Medio Oriente del flujo, y através, un aumento del riesgo político. Posible si es, pero probable, no es, esa eventualidad. En contraste a lo ocurrido en el 2008, el OPEP, con Arabia Saudita al liderazgo, indica tener en exceso de cinco millones de barriles diarios en su inventario. Solo una reducción de esa cifra los próximos meses, a menos de dos millones de barriles diarios, cambiaria la perspectiva. Nota de cierre: históricamente, la tendencia y patrón del petróleo, es de realizar sus precios máximos dentro los meses de Marzo a Mayo.

2 de Abril, 2011

 
«InicioPrev21222324252627282930PróximoFin»

Página 27 de 45