Movimiento Inesperado: Muere el general cubano Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, jefe del conglo

El general de división Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, jefe del conglomerado militar GAESA, murió ...

Gustavo Pietro, elegido presidente de Colombia, se reune con sectores politicos en general

El pasado 19 de junio Gustavo Petro fue elegido como el presidente ...

El ELN y la Fuerza Armada van por la guerrilla venezolana FBL/FPLN, que quedó en medio de la disputa

Las Fuerzas Bolivarianas de Liberación/ Fuerzas Patrióticas de Liberación Nacional (FBL/FPLN) es ...

Invasión rusa EN VIVO: Ucrania confirmó la llegada de una nueva partida de ayuda militar estadounide

El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, aseguró ...

Bolsonaro diz que Fachin 'deveria se declarar suspeito' à frente do TSE

O presidente Jair Bolsonaro (PL) voltou a criticar a segurança do sistema eleitoral ...

Artigos: Mundo
El film documental que compromete al Kremlin PDF Imprimir E-mail
Jueves, 15 de Diciembre de 2011 10:27

Por Amy Knight

Nadie esperaba que a Rusia Unida -el partido dominante del primer ministro Vladimir Putin- le fuera tan bien en las elecciones legislativas del domingo pasado como le había ido en elecciones anteriores. De hecho, el Kremlin estaba tan nervioso ante la posibilidad de que Rusia Unida perdiera escaños en la Duma que lanzó a sus fiscales en contra de la respetada organización independiente de monitoreo electoral Golos (hace unos días le impusieron una multa de mil dólares por violaciones procesales) y los observadores occidentales ahora dicen que la votación no fue "ni libre ni justa". Aun así, es asombroso el grado de deterioro de Rusia Unida: el domingo pasado atrajo poco menos de 50 por ciento del voto, muy por debajo del más de 64 por ciento que obtuvo en 2007.

 

Hay muchas razones que explican la creciente desilusión con el sistema de Putin, entre ellas la forma en que Putin anunciara hace unos meses que el actual presidente Dmitri Medvedev se haría a un lado en las elecciones presidenciales de marzo de 2012, para que él pudiera contender básicamente sin oposición. Pero entre los ciudadanos rusos parece estar creciendo también la conciencia de que el Kremlin no hace nada para detener la corrupción generalizada y de que su propio comportamiento muchas veces está al margen de la ley. Para entender la gravedad del problema, los observadores harían bien en mirar el provocativo documental del cineasta alemán Cyril Tuschi, acerca del encarcelado oligarca ruso Mijaíl Khodorkovsky, que empezó a exhibirse en Rusia y en los Estados Unidos pocos días antes de la elección.

 

Por su forma de presentar al protagonista, su enjuiciamiento y encarcelamiento en 2003, Khodorkovsky constituye un sombrío recordatorio de las caprichosas formas en que la dirigencia rusa se ha enriquecido a expensas del ruso ordinario. Es también una exposición reveladora de la forma en que el Kremlin ha manipulado continuamente el sistema legal para servir a sus propósitos. Tuschi me dijo en una entrevista que el momento del estreno de la película en Rusia, en vísperas de las elecciones legislativas, había sido una coincidencia. (El había concebido originalmente la película como un drama ficticio sobre el conflicto entre Khodorkovsky y Putin.) Pero al parecer, el Kremlin vio las cosas de otra manera. Aunque muchos cines importantes de Rusia aceptaron en un principio proyectar Khodorkovsky, muchos se echaron para atrás posteriormente, según se dice debido a las presiones de las autoridades rusas.

 

Es fácil entender por qué el Kremlin quiere limitar la exhibición de la cinta. Las partes más interesantes se refieren a las relaciones de Khodorkovsky con Putin y la caída en desgracia que parece haber precipitado su arresto. Como jefe de la gigantesca compañía petrolera Yukos y uno de los contribuyentes más importantes del país, Khodorkovsky se reunía regularmente con Putin desde que éste asumió la presidencia en 2000. Se dice que los dos hombres se llevaban bien, hasta que Khodorkovsky violó la regla sagrada que Putin aplica a los oligarcas: mantenerse apartados de la política. Cuando se acercaban las elecciones legislativas en diciembre de 2003, Khodorkovsky aparentemente decidió que el sistema necesita sangre nueva y empezó a financiar partidos políticos de la oposición.

 

También cometió el grave error de enfrentarse a Putin en el tema tabú de la corrupción. La película representa el ahora célebre intercambio en febrero de 2003, durante una reunión anual televisada de Putin con los oligarcas en el Kremlin. Khodorkovsky se atrevió a decirle a Putin: "Nosotros (los oligarcas y el Kremlin) iniciamos el proceso de corrupción así que podemos ponerle fin". Precisó que la corrupción en compañías propiedad del Estado se calculaba en 30.000 millones de dólares. Eso equivalía a acusar al Kremlin y, por implicación, al propio Putin de encubrimiento.

 

Putin mantuvo el control de sí mismo (después de todo, sabía que estaba en televisión) pero fue escalofriante la expresión de su rostro al recordarle a Khodorkovsky que su compañía, Yukos, había tenido problemas con las autoridades fiscales. Ocho meses después, el magnate sería arrestado por cargos falsos de evasión fiscal y ha estado en prisión desde entonces, junto con su ex socio en Yukos, Platon Lebedev.

 

Como pone de relieve la película, para 2003 Khodorkovsky había empezado a hacer viajes frecuentes a Estados Unidos, para fomentar las inversiones en Yukos de compañías petroleras occidentales, cosa que el Kremlin veía con malos ojos. Altos funcionarios del Kremlin, en especial Igor Sechin, asistente de Putin, estaban ansiosos por arrebatarle la compañía. Así que eso constituyó un incentivo adicional para que Putin mandara arrestar a Khodorkovsky en octubre de 2003. Pero el hecho de que el Kremlin lo haya mantenido tras las rejas desde entonces, a él y a Lebedev, indica que Putin tiene una vendetta personal contra Khodorkovsky. En diciembre del año pasado, Khodorkovsky y Lebedev fueron condenados por otros cargos (también totalmente infundados) de supuesto desfalco, y sus sentencias se extendieron hasta 2016.

 

Claro, la corrupción en los altos niveles del Estado de la que se habla en el documental Khodorkovsky no empezó con Putin, sino que fue una realidad generalizada en los gobiernos post-soviéticos que lo precedieron. Como reconoce Tuschi, es bastante turbio el ascenso del propio Khodorkovsky, que de graduado del Instituto Mendelev de Química y Tecnología en 1986 se convirtió en el hombre de menos de 40 años de edad más rico del mundo en 2003. Su éxito inicial tuvo que ver con las relaciones políticas que hizo como activista estudiantil destacado en el Komsomol (la Unión Comunista de la Juventud), que se convirtieron en el vehículo del espíritu de pequeña empresa fomentado por las políticas de perestroika de Mijail Gorbachov antes del colapso de la Unión Soviética, a fines de 1991. Él inició un negocio para importar tecnología de computación y logró acumular el capital necesario para establecer Menatep, uno de los primeros bancos privados de Rusia, en 1989. El banco tuvo un éxito enorme, gracias al hecho de que muchos ministerios y agencias rusos depositaban ahí sus fondos, hasta que en 1998 se derrumbó el rublo ruso, provocando la quiebra de Menatep.

 

Pero en 1995, Khodorkovsky ya había adquirido Yukos, con fondos de Menatep y las alianzas que había cultivado en el Kremlin. Esa adquisición la hizo en una controvertida subasta de la que se excluyó a todos los competidores. El pagó 300 millones de dólares por una compañía que, de acuerdo con una fuente mencionada en la película, había sido valuada en 6.000 millones de dólares seis meses antes. La decisión de entregarle Yukos a Khodorkovsky, aunque fue aprobada por Yeltsin, fue tomada por Anatoly Chubais, el arquitecto del ahora desacreditado programa de "créditos por acciones", que también ofreció acuerdos comerciales enormemente preferenciales a otros financieros selectos, como Boris Berezovsky y Mijail Poltoranin. Los funcionarios del Kremlin, como deja en claro la cinta, se beneficiaron en grande de estos acuerdos para privatizar las propiedades públicas en los años noventa, sin que la venta de Yukos fuera la excepción. Recibían comisiones substanciales de las ganancias de los oligarcas, mientras que el ruso común y corriente no vio ningún beneficio de esas ventas de remate.

 

Al aprovechar el caótico e ilegal proceso de privatización para su ganancia personal, Khodorkovsky hizo lo que estaban haciendo todos los demás oligarcas. Pero, a diferencia del resto, él nunca adoptó el hábito de alardear de su riqueza llegando en su jet personal a los centros de esquí o a las playas del Caribe, ni comprando enormes mansiones vacacionales en el extranjero. Aún más, alrededor de 2000, el año en que Putin fue elegido presidente por primera vez, al parecer Khodorkovsky decidió que era hora de convertirse en modelo de empresario y ciudadano ruso. Empezó a actuar en el ámbito de la filantropía, estableciendo la Fundación Rusia Abierta, que apoyaba los intercambios culturales, los campamentos de verano, los centros de capacitación de Internet y un pensionado, entre otras actividades educativas. También reformó sus prácticas comerciales al darse cuenta de que hacer de Yukos una empresa más transparente y establecer una mejor administración corporativa, le permitiría atraer la inversión extranjera.

 

Pero en el Kremlin de Putin no hubo aprecio por el tipo de reformas de Khodorkovsky. Lo más sorprendente es que, aun con Khodorkovsky tras las rejas, el Kremlin parece que lo sigue considerando una amenaza continua. Poco después de que él y Lebedev perdieron su apelación contra su nueva condena, en mayo de 2011, yo analicé la posibilidad, planteada por numerosos observadores rusos, de que el presidente Medvedev impulsara su libertad condicional. Pero ahora que Medvedev declinó aspirar a un segundo mandato, esa posibilidad ya no existe. Recientemente fue estudiada y rechazada la solicitud de libertad condicional de Lebedev. A Khodorkovsky, detenido actualmente en el campo correccional número 7, una colonia de trabajo en la región de Karelia (fronteriza con Finlandia), le devolvieron la solicitud sin siquiera haberla estudiado.

 

El comentarista político ruso Andrei Piontkovsky especulaba hace poco que, una vez que Putin fuera elegido en marzo (a pesar de las cifras de esta semana en las legislativas, ése es un resultado casi seguro), él podría considerar la posibilidad de indultar a Khodorkovsky, con la condición de que se fuera de Rusia. Pero esa oferta es improbable, dado que Putin ha acusado públicamente a Khodorkovsky de ladrón e incluso de asesino. En todo caso, es dudoso también que Khodorkovsky la aceptara. En 2003, él sabía de su inminente arresto pero, a diferencia de otros oligarcas, cuando se enfrentó a las presiones del Kremlin, él decidió quedarse en Rusia en lugar de huir al extranjero. Hace unos meses, él declaró que no recomendaba el exilio "por varias razones, pero también porque yo no me cuento entre los emigrantes".

 

A fin de cuentas, el destino de Khodorkovsky, como el de Lebedev, dependerá de si Putin puede mantenerse como dirigente indisputable del país por los siguientes seis o quizá doce años, posiblemente ante el declive económico de Rusia. La votación del domingo quizá haga que ésta sea una cuestión más apremiante pero Putin y sus seguidores todavía conservan un firme control del poder. Los otros tres partidos que están representados en la Duma y que se beneficiaron de la pérdida de votos de Rusia Unida por lo general votan en la misma línea que el Kremlin. A la verdadera oposición democrática, como la del Partido Popular de la Libertad, dirigido por Boris Nemtsov, y otros críticos acerbos del Kremlin, se les negó el registro para las elecciones.

 

A pesar del restringido público que ha tenido hasta ahora, Khodorkovsky tendrá un impacto en aquellos que logren verla. En opinión de muchos rusos comunes, Khodorkovsky es un empresario inescrupuloso al igual que los demás oligarcas. Pero como señalaba recientemente Arseny Roginsky, presidente de la asociación de derechos humanos Memorial, después de su arresto "quedó muy claro que el gobierno no logró crear una imagen de Khodorkovsky como la de un capitalista parasitario y enemigo del hombre común". Lo que es más importante, desde su prisión, Khodorkovsky sigue presentando argumentos de fuerza sobre la corrupción y la manipulación del sistema político, prácticas de las que Putin y sus allegados dependen ahora más que nunca para mantener su control del poder.

 

Después de una proyección especial la semana pasada, con la asistencia de destacados personajes de la cultura y la oposición política, Nemtsov entre ellos, el novelista Boris Akunin sentenció: "Mientras Khodorkovsky esté en prisión, nadie en este país estará libre."

(Distribuido por The New York Times Syndicate)

 
El mundo debe ser reorganizado PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 06 de Diciembre de 2011 19:30

Por Fernando Henrique Cardoso

Ante los horrores de la Segunda Guerra Mundial, los vencedores se dispusieron a crear la Organización de Naciones Unidas (ONU) y otras instituciones internacionales para impedir las grandes conflagraciones y regular, dentro de lo posible, los temas de interés general. Algunos de esos temas son el comercio, con la Organización Mundial de Comercio, y los desequilibrios financieros globales y la ayuda a los países endeudados, con el Fondo Monetario Internacional. También se crearon otras para promover el desarrollo (el Banco Mundial) y para remediar las cuestiones básicas de los pueblos en materia de salud (la Organización Mundial de la Salud) y de educación (la Unesco).

Aunque todavía lejos del ideal, es innegable que esas organizaciones han logrado ciertos progresos. En por lo menos un punto muy importante la ONU salió victoriosa: a pesar de la guerra fría, no se dio ningún choque directo entre Estados Unidos y la Unión Soviética. En el período de la posguerra fría tampoco se ven riesgos de confrontación militar entre China y las potencias occidentales.

Sin embargo, ocurre que ya pasó más de medio siglo desde la creación de la ONU y los fundamentos económicos y políticos del orden mundial se han transformado enormemente.

Por lo menos cuatro hechos significativos imponen una revisión de esas instituciones internacionales: el fin de la Unión Soviética, la increíble expansión económica de China, la reaparición del mundo islámico en la escena internacional y la emergencia de nuevos polos de poder económico y político en el mundo (no solamente los BRIC - Brasil, Rusia, India, China - sino también Turquía, Irán, Sudáfrica, Corea del Sur, entre otros países asiáticos). Y no olvidemos que Japón y Alemania, que no tienen un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, se han colocado en la cumbre de la economía mundial.

En el mundo occidental, la transformación de mayor significado fue la construcción de la Unión Europea, por su alcance político y civilizatorio. Ese movimiento unificador fue consecuencia del mismo impulso que llevó a la formación de la ONU: cansadas de pelear, Alemania y Francia se convirtieron en el sostén de la Comunidad Europea, conjunto de naciones cuyas relaciones deben basarse en la solidaridad entre la Europa más rica y la más pobre, en un acuerdo supranacional que busque la paz cimentada en la prosperidad común.

Considerados en conjunto, los acontecimientos político-económicos de la posguerra mundial fueron capaces de sustituir la guerra con la lucha por mejores posiciones en la producción, en el comercio y en las finanzas mundiales. Los conflictos retrocedieron al ámbito regional y, en muchos casos, tuvieron, después del hundimiento de la Unión Soviética y los ideales comunistas, más fundamentos culturales y religiosos que propiamente económicos.

Las transformaciones en el sistema productivo de los últimos 40 años, con una serie de avances tecnológicos, permitieron una expansión económica a escala global sin guerras ni anexiones territoriales. La actual globalización, sin embargo, difiere de la anterior expansión capitalista, denominada generalmente como imperialismo, en que ésta imponía el poder de los Estados con ejércitos, guerras y ocupaciones coloniales.

¿Qué modificaciones sobrevendrán del cuadro de poder que se va esbozando en el mundo, sumado a la crisis financiera iniciada en 2007 y que perdura a la fecha? Una cosa parece cierta: el predominio de Occidente se ve disputado por la emergencia de factores económicos, demográficos e incluso culturales sino-céntricos o, mejor dicho, 'asiático-céntricos. Está reabierto el camino al extremo oriente.

El francés Dominique Moïsi, analista político de la escena internacional, ha insistido en una tesis, expuesta en el libro La geopolítica de la emoción (Anchor Books, New York, 2010). En un artículo reciente (publicado por el Project Syndicate), él mostró que Estados Unidos está tratando de adaptarse a lo que llama el ''siglo de Asia", formando una comunidad económica con los países de ese continente.

Desde los años '90, algunos países emergentes, como el mismo Brasil, se han ido aproximando a China y a Asia en general, siendo que, en nuestro caso, las relaciones con Japón son más antiguas y ya fueron más estrechas. Los países africanos, sin ser ''economías emergentes", del mismo modo se vinculan cada vez más con China como exportadores de materias primas, tendencia seguida por varios países de América Latina. Con las consecuencias económicas de la crisis financiera actual, es natural que se refuerce la tendencia a depender de Asia. Europa se ha escapado de ella, aunque no haya sido capaz de tomar decisiones que pongan fin a la debacle económico-financiera allí.

Viejas tensiones han vuelto a exaltar los corazones europeos. Berlín quiere mantenerse en la ortodoxia financiera; no acepta que el Banco Central Europeo les preste a las tesorerías nacionales; teme que los electores reaccionen negativamente a la ayuda otorgada a países que, desde su punto de vista, no supieron ser previsores. Por eso se niega a emitir bonos salvadores a cambio de títulos de deuda de los bancos y países europeos. Es como si, de alguna manera, volviéramos al lenguaje de la guerra. En algunos países europeos ocurrió la quiebra de la política: en cuanto los pueblos protestan indignados, los "mercados" reaccionan y consiguen imponer primer ministros, tal es la desmoralización de los partidos y de la clase dirigente.

En este panorama, es urgente que aparezcan líderes globales del calibre de los que lograron crear la ONU y sus diferentes organizaciones, y de los que construyeron la vieja-nueva Europa. Los gobiernos estadounidenses ya erraron mucho al no percibir el significado del mundo árabe e islámico y tratar de imponerle su estilo de democracia, cuando ellos mismos se debatían en dificultades económicas y políticas.

El mundo entero paga el precio de la expansión del terrorismo y de la casi imposibilidad de mantener unidas las diversas comunidades religiosas, culturales y nacionales bajo el dominio de un mismo Estado. Cayó Irak pero no llegó la paz. Afganistán padece entre la corrupción y los señores de la guerra y del opio. En Libia, una intervención que tenía propósitos humanitarios recorrió el camino de las atrocidades y por ahí vamos, sin mencionar las áreas más candentes, como Palestina e Israel, Irán y Pakistán.

Con realismo, pero sin perder de vista los ideales universales diseñados en 1945, es urgente que las potencias dominantes reconozcan las nuevas realidades e inviten a su mesa a los que tienen voz y voto en el mundo.

Ojalá que Moïsi tenga razón y que los dirigentes estadounidenses estén construyendo las bases para unas relaciones estables, de paz, prosperidad y respeto a los derechos humanos con Asia, sin ambicionar difundir ahí su ideología política ni, mucho menos, aceptar la generalización del modelo chino.

Fernando Henrique Cardoso fue presidente del Brasil de 1995 a 2003

(Traducido por Jorge L. Gutierrez)

© 2011 Agencia O Globo

(Distribuido por The New York Times Syndicate)

Última actualización el Martes, 06 de Diciembre de 2011 19:33
 
Siria: ¿Assad se queda o se va? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 05 de Diciembre de 2011 22:14

Por HUBER MATOS ARALUCE.-

 

Siria está al borde de una guerra civil. Después de haber rechazado los cambios que el pueblo le pidió, la mayoría de los sirios quieren deshacerse del dictador Bashar al-Assad.



Aunque las protestas en Siria son parte la dinámica democrática que transforma la vida política en la zona, este conflicto tiene una dimensión estratégica que no tenían Túnez, Yemen o Libia. Ni lo tuvo Egipto a pesar de que en su momento se trató defender al Egipto de Hosni Mubarak como el bastión irremplazable contra Irán.



Bashar al-Assad no parece haber entendido sus vulnerabilidades. Ha demostrado una escasísima visión para comprender que las tiene en tres niveles: El nacional, el regional y el estratégico.



En su entorno nacional Assad no entendió:



a) Que la continuidad e intensidad de las manifestaciones populares en su contra se alimentaban de la propia violencia con que las reprimía. Tuvo la oportunidad de negociar pero no la aprovechó.



b) Que su país no tiene recursos propios para un conflicto prolongado y que no es seguro que Irán se los proporcione.



c) Que la clase empresarial tal vez no lo respaldaría en cualquier circunstancia. Las sanciones económicas impuestas por la Liga Árabe, por Europa y por los Estados Unidos pueden cambiar esa situación.



En el plano regional no entendió que:



a) Los pueblos de la zona están sensibilizados por la primavera árabe. Lo que sucedía en Siria afectaba la estabilidad de otros gobiernos de la región. Mantenerse al margen de una campaña de represión desmedida  en ese país no era una opción inteligente para algunos de ellos.



b) Un gobierno de una minoría religiosa agrediendo brutalmente, día tras día, a una oposición compuesta mayoritariamente por musulmanes sunís era una provocación directa a Arabia Saudita.



c) Las posible reacción negativa de Turquía. Romper con su gran socio comercial y en cierta forma un aliado político ha sido un error inexplicable.



d) Para todos los países de la región el conflicto entre Irán e Israel es un peligro. La posibilidad de que en el futuro implique armamento atómico sería aun más grave. Así como el problema que representaría para todos un Irán nuclear. Para la mayoría de ellos este es el momento de aprovechar y tratar de cortar las alas a Irán.



e) Por las acciones de Siria en el Líbano y por su permanente amenaza contra Israel hay actores, entre ellos el estado judío, que no perderían la ocasión para cobrar cuentas pendientes.



f) La próxima retirada de las tropas estadounidenses de Iraq es un factor de intranquilidad adicional en la zona.  Esta acción aumentará la preocupante influencia de Irán.



En el entorno estratégico:



a) En el conflicto entre Europa y los Estados Unidos con Irán, Siria, el mejor aliado de Irán, es el eslabón débil. Las potencias occidentales no iban a perder la oportunidad de golpear a Siria para debilitar a Irán.  Es parte de la presión para obligar a Irán a archivar su desarrollo nuclear.



b) Los Estados Unidos han llegado a la conclusión de que a largo plazo la verdadera arma contra el terrorismo son los gobiernos democráticos. No pueden y no van a permanecer inactivos ante cualquier oportunidad que se les presente de contribuir a derribar un régimen dictatorial que apoye el terrorismo.



c) Ni Europa ni los Estados Unidos necesitaban presencia física en la región para castigar a Siria. Con sanciones comerciales contra Irán y apoyando y presionado a los vecinos sería suficiente. Además, en ese plano estratégico Turquía podía aprovechar la oportunidad de ejercer su poder e influencia en la zona.



d) El apoyo de Rusia a su gobierno será limitado. Aunque Siria sea un mercado importante para los rusos y Tartus en Siria sea su única base naval en el exterior, los rusos lo abandonarán cuando les convenga. Exactamente como hicieron con Gadafi en Libia.



El conflicto en Siria puede prolongarse porque Assad tiene sectores internos que lo respaldan. La clase empresarial, el ejército, la minoría Alahuita o nusayrí, y la mayoría de los dos y millones y medio de cristianos. Los que se han enriquecido bajo su protección y todos aquellos que temen un futuro gobierno musulmán.



Sin embargo, el exceso de brutalidad de Assad y su estupidez política lo han puesto en una situación muy vulnerable. Por estas razones, entre ¿Assad se queda o se va? pareciera que Assad se va. A menos que Rusia o Irán se arriesguen a defenderlo, o el dictador sirio acepte compromisos.

 
Una visión particular sobre la Crisis Europea PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 30 de Noviembre de 2011 10:12

Por Jorge Hernández Fonseca

Si alguna razón existió para que socialismo fracasara en el Mundo, fue porque es un sistema artificialmente creado sobre razonamientos voluntaristas, supuestamente ‘justicieros’. Europa Unida es algo parecido: en el papel se destaca por ser una excelente idea, igual que su moneda única, pero… ¿es natural que los diversos países, con su cultura milenaria, con sus costumbres diferentes, tengan que cambiarlo todo para obedecer los ‘números’ que les dicta Berlín?

 

Una visión particular sobre la Crisis Europea

Jorge Hernández Fonseca

 

28 de Noviembre de 2011

 

Creo que no es posible hacer un análisis adecuado de lo que sucede hoy en Europa sin aventurarse a un análisis histórico de lo sucedido en el Viejo Continente desde que los europeos comenzaron a tener uso de razón. La civilización occidental tuvo su cuna en la parte europea de una Grecia Imperial y expansionista, que en la época impuso la guerra a sus vecinos para dominarlos. Es la misma Grecia de hoy, a la que desde Berlín le ordenaron tirar un Primer Ministro electo democráticamente, para colocar otro designado a dedo. Le siguió la Roma de un Imperio que hizo época, y que también entonces hizo la guerra al Continente, pero con destino similar el griego, le fue ordenado tirar su gobernante, para poner uno “designado”.

 

Tratándose de Europa, no es posible sustraerse en este análisis al tema del dominio.

 

Por el camino del dominio, las guerras y la ambición de crear imperios, casi todos los países europeos han andado, casi sin excepciones. Desde la Francia de Napoleón a la España de Carlos V, pasando por Austria, Hungría, Portugal, España, Bélgica, Inglaterra y Alemania. Pocos países escaparon al ansia de dominación de forma expedita usando la guerra.

 

Desde siempre, las tropas de los diversos ejércitos europeos han sido la más directa forma de dominación, con las que formaron un ramillete de súbditos involuntarios allende los mares. El colonialismo pasó y dio lugar a un tipo más sutil de dominación, el control económico, proyectado por potencias emergentes que no necesitan de ejércitos para hacer su voluntad.

 

El colofón de la última guerra europea (la Segunda Guerra Mundial) terminó con las ambiciones de un Adolfo Hitler pretendiendo dominar a sus vecinos. Lo que no pudo hacer “el Fuher” el siglo pasado, con el apoyo del pueblo alemán y un formidable ejército bien armado, lo acaba de hacer Ángela Merkel sin disparar un tiro: poner y quitar gobernantes en las principales capitales europeas para que hagan lo que ella dice. Es la misma Europa de la dominación, ahora sin guerra.

 

Personalmente no puedo sustraerme a pensar en dominación cuando suceden cosas tan extrañas, justificándolas con pretextos dudosos. Por ejemplo, si los griegos llegan al conceso social de que deben jubilarse a los 55 años (o menos), no creo correcto que sean los alemanes los que digan que “no es posible”. Los griegos de Alejandro Magno dominaron el mundo y se jubilaban entonces cuando su sociedad lo decidía, no “los otros”. Otro ejemplo, los españoles siempre han dormido la siesta y no debe ser Berlín quien les imponga otra cosa. Cuando dominaron el Mundo conocido --incluyendo a la propia Alemania-- ya lo hacían. Es decir, los mecanismos de cada país, sólo ese país, con su cultura y consenso, puede cambiarlo.

 

Si alguna razón existió para que socialismo fracasara en el Mundo, fue porque es un sistema artificialmente creado sobre razonamientos voluntaristas, supuestamente ‘justicieros’. Europa Unida es algo parecido: en el papel se destaca por ser una excelente idea, igual que su moneda única, pero… ¿es natural que los diversos países, con su cultura milenaria, con sus costumbres diferentes, tengan que cambiarlo todo para obedecer los ‘números’ que les dicta Berlín?

 

Alemania lo hace así y es un país notable, rico, con una cultura y una indiosincracia que le permite acomodarse al sistema actual automáticamente. Otros países seguramente no lo harán de la misma manera, entre ellos Francia, y no por eso están equivocados. Existen mecanismos automáticos de auto control, y no son necesariamente las órdenes terminantes desde Berlín

 

El sistema capitalista de mercado se destaca sobre el socialismo voluntarístico porque que los mecanismos de regulación del sistema capitalista son naturales, ‘automáticos’: si los griegos quieren jubilarse temprano y su economía no produce lo suficiente para mantener esa costumbre, automáticamente se van quedando más pobres, su moneda va valiendo cada vez menos, hasta que se toman medidas para resolver el desbalance y vuelven a normalizarse.

 

No es diciendo desde una capital europea lo que debe hacerse, como la Europa Unida va a consolidarse. En el Viejo Continente se hablan varias lenguas, hay culturas muy disímiles, formas de ver la vida diferente, todo lo cual es muy valioso y debe ser respetado si es que se entiende que con la unión todos van a ganar y nadie va a ser ‘dominado’ por un país que no es el suyo.

 

Lo que sucede en Europa es muy serio, no sólo para los europeos, sino para todo un Mundo globalizado. Cada país que emergió con fronteras aceptadas debe ser respetado. Si desea unirse en sociedad con otros países, deben ser respetadas sus costumbres, culturas y un largo etcétera, que probablemente incluya la necesidad de tener su propia moneda, como fusible económico y financiero para los excesos que vengan a acontecer dentro de sus fronteras.

 

Alemania es hoy un país admirable, como lo fue antes Grecia con su Imperio, e Italia con el Mundo Romano de más de 5 siglos. Futuramente, no sabemos si los procedimientos que hoy son el centro de la cultura de inicios del siglo XXI --y que Alemania lidera-- lo continuarán siendo dentro de 500 años. Por eso es importante respetar las individualidades de cada país, incluso dentro de una alianza donde cada nación se beneficie, porque hay demasiado en juego.

 

Claro que no veo como un error una Europa Unida. Lo que analizo es la necesidad del respeto a las individualidades nacionales. Fue un error craso someter a países de culturas diversas a la disciplina rígida de una Alemania desarrollada. Hay soluciones, no tan radicales (como la eliminación de las monedas de todos los países miembros) que hubieran posibilitado consecuencias positivas similares en las áreas financieras y económicas. La moneda única, que el papel se veía tan bien, ha resultado ser una utopía que ha llevado a Europa a la crisis.

 

No tengo como no ver la situación actual --con un Berlín dando las cartas en toda Europa sin que nadie se ruborice-- y no compararla con la Europa del Mundo Romano, nombrando y sustituyendo los gobernantes de las otras naciones; o un Napoleón Bonaparte decidiendo quién debe gobernar en su nombre en ‘otros’ países. Si se quiere una Europa Unida, es necesario una Alemania Europea, o una Francia Europea y no una Europa Alemana o Francesa, como ya se ha dicho.

 

Si producto del desbalance financiero, el pueblo alemán se resiste a financiar países menos rigurosos, en eso tienen toda la razón. El problema no está en que ahora Alemania financie el desastre de “los otros”. El problema es de sus políticos. Si los dirigentes alemanes impusieron un riguroso sistema fiscal, financiero y de control de la moneda, que implicaba “dar las cartas” desde Berlín (quien paga manda) y no impusieron en paralelo los controles que impidieran el desastre fiscal actual --entre tantos países de culturas y costumbres diversas-- como hasta ahora los políticos de Berlín ha mandado --y lo continúan haciendo-- simplemente les ha llegado la hora de pagar.

 

 

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

 

Última actualización el Miércoles, 30 de Noviembre de 2011 10:14
 
El declive del liderazgo de EUA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 23 de Noviembre de 2011 08:52

Por

La batalla del déficit marca el declive del liderazgo de Estados Unidos

Los doce congresistas que en la noche del lunes comunicaron su fracaso en llegar a un acuerdo para la reducción pactada del déficit nacional firmaron también un nuevo capítulo del acta de defunción del liderazgo de Estados Unidos. Su impotencia no es más que la confesión de la propia impotencia de este país de actuar como faro universal en el momento en que más se le necesita.

Pocas veces a lo largo de la historia el mundo ha requerido con tanta urgencia de un líder robusto y confiable que le saque de este tiempo de zozobra e incertidumbre. La ausencia de una consistente dirección política en Europa y la proliferación de liderazgos regionales que aportan tantos elementos de innovación como de inquietud y dispersión, son argumentos sobre la necesidad de un punto de referencia en Occidente en torno al que construir esta nueva época. Su vitalidad tecnológica y su fuerza militar hacen pensar que EE UU es el llamado a serlo. Pero su clase política, sumida en la misma mediocridad que domina en otros países, se confiesa incapaz de responder a ese desafío.

La última prueba es la ruptura de la negociación sobre el déficit. La trascendencia de ese fracaso no tiene tanto que ver con sus consecuencias económicas y políticas, aún siendo éstas muy importantes, sino con el mensaje que se proyecta de que, como en cualquier otra nación de más modestas miras, los intereses políticos inmediatos, la lucha ideológica y el miedo a las reformas profundas prevalecen aquí sobre la visión ambiciosa y cosmopolita que le corresponde a un líder. Demócratas y republicanos están pensando en cómo salvar la cabeza en 2012, no en la crisis europea ni en la competencia con China.

El supercomité parlamentario se había constituido este verano con un gran propósito: reducir de forma significativa el déficit y la deuda norteamericana para despejar así la principal amenaza que se cierne sobre el futuro de esta economía. De haberlo conseguido, se habría transmitido al mundo entero una gran sensación de alivio. La solidez de la economía norteamericana está garantizada y con ello, en algún momento, también lo estará la nuestra, podrían haber pensado millones de ciudadanos europeos, además de inversores y empresarios.

Pero conseguir eso exigía grandes sacrificios. Era necesario reordenar todo el sistema. Había que reformar la Seguridad Social, el Medicare y el Medicaid, los principales programas sociales del país y los principales causantes del déficit. Y era necesario también elevar los impuestos hasta un nivel acorde con las necesidades reales, no con las fantasías neoliberales heredadas de George Bush. Son sacrificios que solo están a la altura de políticos que sean capaces de arriesgar su carrera para situar a su nación en la senda precisa para asegurar su supervivencia. EE UU carece hoy de esos políticos y el resultado es el fracaso que se formalizó el lunes. Algunas consecuencias son inmediatas. Los Bolsa ha llegado ya al nivel de pérdidas en el año. EE UU puede ver rebajada de nuevo la calificación de su deuda. A partir de 2013 habrá que recortar 600.000 millones de dólares de forma indiscriminada de todas las agencias del Gobierno. En esa misma fecha, habrá que descontar una cantidad similar del presupuesto del Pentágono, lo que obligará a eliminar programas de armamento, cerrar bases y retirar fuerzas militares que, en última instancia, equivale a reducir el poder militar norteamericano.

Pero lo más grave del fracaso del supercomité no es eso. Lo más grave es que la solución de los problemas de fondo de la economía norteamericana —su déficit y su dependencia financiera de China— se posterga y EE UU deja paulatinamente de ser, como fue durante todo el siglo pasado, el aliado fiable que nos saca de los apuros.

Este fracaso es la confirmación de otros fracasos también, entre ellos el de la misión reformadora de Barack Obama. Ya todo se aplaza hasta las próximas elecciones. Ya todos tienen la mente en noviembre de 2012. Una encuesta de Quinnipiac afirma que un 44% de los estadounidenses culpa a los republicanos de lo ocurrido, frente a un 38% que responsabiliza a los demócratas. Parece una justa interpretación del obstruccionismo practicado por la oposición durante meses. Pero es un triste consuelo para los demócratas, que tampoco han tenido el valor para liderar con la voluntad transformadora que los tiempos exigen.

Última actualización el Miércoles, 30 de Noviembre de 2011 10:09
 
«InicioPrev21222324252627282930PróximoFin»

Página 22 de 45