La dictadura castrista prohíbe a Berta Soler salir de Cuba

El Gobierno ha impedido este martes salir del país a Berta Soler, ...

OEA aprueba celebrar su Asamblea en Ciudad de México entre el 19 y 21 junio

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó hoy por consenso celebrar su ...

El chavismo pide al Supremo anular el apoyo del Parlamento a la Carta Democrática

El bloque parlamentario del chavismo solicitó el miércoles al Tribunal Supremo de ...

El ministro de Defensa vincula el ataque en Londres al ‘terrorismo islamista’

El ministro británico de Defensa, Michael Fallon, dijo el jueves que el ...

Senado chileno apoia proposta de suspensão da Venezuela na OEA

O senado do Chile apoiou nesta quarta-feira a proposta de suspender a Ve...

Artigos: Latinoamérica Fidelochavista
Dos por uno PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 20 de Febrero de 2014 01:03

por Cecilia Valenzuela.-

Maduro

(El Comercio) Que Maduro “integre ya un gobierno de Salvación Nacional, incluyendo a Capriles, para salvar al país de una guerra civil”. Dijo el viernes último a través de CNN, Heinz Dieterich, un sociólogo marxista nacido en Alemania Oriental, pero radicado hace muchos años en México.  Asesor e inspirador de Hugo Chávez, es el creador de la frase y la filosofía del “Socialismo del Siglo XXI”.

A estas alturas, y por decir lo menos, las palabras de Dieterich son la versión utópica de su propia teoría; ante la grave situación que vive Venezuela, Dieterich queda como un intelectual candoroso que cree que detrás de Maduro están solo sus limitaciones intelectuales, su falta de liderazgo; su vileza.

“Se invita a Capriles y se le ofrece institucionalmente su participación, un negocio. La política es negocio, hacer alianzas según intereses. Un sector del gobierno (de Maduro) necesita hacer una maduración para hacer esta oferta” sostiene Dieterich desde su puesto de investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana en Ciudad de México.

Acaso ignora que detrás del chavismo, encabezado ahora por Maduro, está la cúpula militar cubana, sus negocios y sus propios intereses. ¿Acaso no sabe que “La Revolución” que ahora maneja Raúl Castro no podría continuar sin los  miles de barriles de petróleo que Cuba recibe de Venezuela?

Cada vez es más evidente que quien manda en Caracas es el G2, el servicio de inteligencia cubano, y los dirigentes del Comité Central del Departamento América. Son ellos los que han ordenado la persecución contra la prensa venezolana, y contra la extranjera. Son ellos los que mantienen restringida la libertad de movimiento en ese país.

Es la impunidad a la que los cubanos están acostumbrados, la que le hizo pensar al asesor político del canciller Elías Jaua, que podía torcer y manipular el blando comunicado emitido por UNASUR, sin que la comunidad internacional se diera cuenta.

Para analizar la posición de un régimen como el de Maduro, hay que analizar sus objetivos. Aun izquierdistas como Dieterich saben que el “Socialismo del Siglo XXI” ya  no es más que una frase. Una utopía sin salida económica ni social.

De la sobrevivencia del régimen de Maduro depende la salida negociada y airosa de la camarilla de comunistas cubanos que manejan la Isla mientras se roban las empresas dedicadas al turismo, a la construcción, a la industria de la caña, del tabaco, pero sobre todo a la fabricación de armas. El asalto, al estilo postsoviético, que hace años vienen planeando.

Si cae Maduro, en cambio, caerá también la cúpula militar cubana y quizá, el resto de latinoamericanos nos podamos librar de sus militares sueltos en plaza, traficando con las armas, los aparatos de espionaje, y el entrenamiento que como ex agentes puedan proporcionar.

La caída del régimen dictatorial de Maduro podría acortar los plazos para la caída de la dictadura de los Castro. La resistencia de los venezolanos podría terminar de salvar a los cubanos y al resto de América Latina. Nos liberarían de las mafias de ex agentes de inteligencia que saldrían al mercado del crimen si permitimos que el castrismo se recicle en la impunidad.

Tomado del BLOG DE MONTANER

 
Siempre daré la cara PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 18 de Febrero de 2014 18:58

Por Leopoldo López.-

“Quiero agradecer todos los mensajes de apoyo, críticas y sugerencias que he recibido. Los he leído todos y cada uno. Todos los recibo con humildad.

(El Universal. Venezuela)-. Como lo anuncié, lo ratifico. Voy a seguir en las calles. Acompañando a un pueblo que clama por un cambio. Por eso he decidido convocarlos este martes 18 de febrero a marchar hasta el Ministerio de Interior y Justicia. Allí parece estar hoy quien controla el poder en Venezuela. Allí esta la represión y es el símbolo de la opresión. Allá debemos ir y estaré en primera fila, para pedir cosas muy concretas.

Primero, que el Estado reconozca que es el responsable de los infames asesinatos de los estudiantes. Hay miles de pruebas de que es así. Segundo, que se libere a todos los que continúan ilegalmente privados de libertad.Tercero, que cese la persecución, las desapariciones y las torturas. Cuarto, que se desarme a los colectivos que actúan bajo el amparo de un Estado que está en la obligación de defender y proteger a los venezolanos.

También iré a dar la cara como he dicho. No tengo nada que temer, ni esconder. La verdad está con nosotros y sé que estamos del lado correcto de la historia. A los que quieran acompañarme en esta caminata, les pido que lo hagamos como siempre lo hemos hecho: de manera totalmente pacífica y les pido a todos que vayamos de blanco, porque nuestra bandera es la paz.

El Estado está obligado a proteger y brindar seguridad a esa marcha, pero de igual forma, solicitaremos acompañamiento diplomático, de la Iglesia y de medios de comunicación nacional e internacional para que sean veedores.

A quien quiera acompañarme, les pediré que lo hagan hasta determinado punto. Luego iré solo. No voy a permitir que sean expuestos mis compatriotas. Entregaré, en nombre de todos, las exigencias planteadas. Ustedes son dueños de su futuro. Vamos a reclamarlo. Estamos del lado correcto de la historia, estamos del lado de la justicia, estamos del lado de la verdad. Fuerza y fe”.

Tomado de INFOLATAM

Leopoldo López

Leopoldo López

barra horizontal
Leopoldo López (29 de abril de 1971) es el Coordinador Nacional de Voluntad Popular. En el 2000 Leopoldo fue electo Alcalde de Chacao (el corazón geográfico, comercial y cultural de Caracas) con 51% de los votos y reelecto en el 2004 con 81% de los votos. Ganó el premio de Transparencia Internacional en el 2007 y de nuevo en el 2008, como la Municipalidad más transparente y eficiente de Venezuela. En 2008 Leopoldo lideraba todas las encuestas para asumir la Alcaldía Mayor de la ciudad de Caracas. A pesar de tener más del 65% de intención de voto, fue inconstitucionalmente inhabilitado para postularse a cualquier cargo de elección popular, sin tener ningún cargo penal en su contra ni haber sido jamás juzgado ante ningún tribunal. El 16 de septiembre de 2011 la Corte ordenó la restitución inmediata de sus derechos políticos, decisión que acata el Consejo Nacional Electoral. Esto le permitió el 1 de noviembre de ese mismo año, inscribirse en las elecciones primarias convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática para el 12 de febrero de 2012. Leopoldo posee una Maestría en Políticas Publicas de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard (1994-1996), y se graduó Cum Laude de la Universidad de Kenyon donde en el 2007 recibió un Doctorado Honoris Causa en Leyes por el reconocimiento a su trabajo como joven líder político en Venezuela.

 
La Oposición ante el Socialismo del Siglo XXI PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 14 de Febrero de 2014 18:31

Por Pedro Corzo.-

La oposición venezolana enfrenta un reto muy difícil, porque oponerse a un gobierno, sin importar sus características es harto complicado, porque los que detentan el poder cuentan con los numerosos recursos del estado para defenderse de los actos de quienes quieren sacarlos del gobierno.

Por otra parte sin excluir la importancia de los electores que respaldan la autoridad vigente, siempre hay un núcleo duro que por su proximidad al gobierno está comprometido en su defensa, porque ese status quo representa sus valores o intereses, factores que con mucha frecuencia  afectan negativamente a la nación y como secuela a la población, incluyendo los electores antes mencionados.

En consecuencia enfrentar un régimen despótico con respaldo popular y amparado en una seudolegalidad,  es infinitamente más complicado, porque las acciones legales en contra de la autocracia pueden dejar de serlo y el opositor, por voluntad del gobierno, se convierte  en un transgresor de la ley que termina en prisión, lo que a fin de cuentas  favorece al gobierno.

Venezuela fue el primer país del hemisferio en el que  se impuso a través del voto un régimen que usando recursos legales, modificó las leyes e instituciones del país para exclusivo beneficio del ejecutivo.

Las propuestas contaron con respaldo popular y con un notable apoyo en la clase dirigente, empresarios, intelectuales y profesionales, porque atacaban problemas reales del país que muchos ciudadanos deseaban resolver.

Hubo ciudadanos que disintieron, que se percataron de los objetivos reales del nuevo brujo, pero su prédica no fue escuchada y el país apoyo una nueva carta magna que daba oportunidad a una especie de refundación de la nación al tener que elegir nuevos poderes públicos sobre igualmente nuevos paradigmas legales.

La muerte de Hugo Chávez no afectó el fortalecimiento del régimen, porque aunque está enfrentando graves problemas, no es consecuencia de una labor efectiva de parte de la oposición, sino por la ineficiencia y la corrupción existente en la clase dirigente del gobierno.

El sucesor de Chávez , Nicolás Maduro, un hombre con menos talento que su predecesor y con mucho menos arraigo popular ha logrado mantener la unidad de todas las facciones que sustentan su gobierno, y como colofón, los esfuerzos de la oposición de restarle legitimidad a su mandato han fracasado porque su imagen como gobernante legal de Venezuela se ha consolidado ante gobiernos extranjeros y  entre sectores de la oposición que hasta hace muy poco lo acusaban de haber atropellado el estado de derecho al asumir la primera magistratura del país.

Por todo lo antes expuesto la oposición venezolana está a la vanguardia en la lucha contra el Socialismo del Siglo XXI, porque no hay experiencias previas, al menos en América Latina, de cómo combatir una dictadura de terciopelo que está ahogando  a la ciudadanía.

El régimen cubano es una dictadura sin matices, pero el  de Venezuela aparenta que los ciudadanos pueden disentir, protestar y manifestarse como lo estime conveniente en el marco legal existente,  pero lo que sucede es que las posibilidades de protestar se reducen hasta desaparecer porque las fuerzas represivas amparadas en un poder judicial sometido al ejecutivo, actúan en base a lo que la autoridad superior les dicte sin violar la legitimidad que el gobierno se auto concede.

Sin dudas son los venezolanos los que marcaran pautas en cómo enfrentar el despotismo electoral, por lo que de hecho el país se ha convertido en un campo experimental en la lucha legal y no violenta contra el Socialismo del Siglo XXI.

Los sectores de la oposición entre los que subyacen diferentes puntos de vistas políticos y en consecuencia intereses distinto, están obligados a concertar proyectos y actuaciones que no permitan al gobierno su ilegalización, pero tampoco puede hacer concesiones que la desdibujen y los lleve a perder su identidad.

Lo peor que podría pasar con el tipo de oposición que se está practicando en Venezuela, transparente y legal, es que sus líderes pierdan la confianza de la población, que los electores que se oponen al régimen, pierdan las esperanzas y desistan de participar en la reivindicación de sus derechos conculcados.

La diversidad en la unidad es imprescindible. La lucha no violenta implica usar las leyes para la demanda de los derechos.  Recurrir a los derechos que otorga la constitución nacional en lo que atañe a actuar contra el gobierno sin violentar el estado, es una prerrogativa que implica riesgos, que los lideres deben estar dispuestos a correr

Si la oposición venezolana logra instrumentar una estrategia exitosa contra el despotismo que reina en su país, será un precedente valido que puede servir con las variantes del caso, a los sectores que en otras naciones enfrenten dentro los márgenes legales el Socialismo del Siglo XXI.



Pedro Corzo

Periodista

 
Venezuela. El odio como factor de lucha PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 18 de Enero de 2014 14:01

Por Pedro Corzo.-

Todos los sectores de la sociedad venezolana desde hace años están reclamando acciones punitivas contra los delincuentes sin que las autoridades les hubieran prestado la menor atención, hasta que lamentablemente tuvo que producirse un homicidio de relieve internacional para que el presidente Nicolás Maduro reconociera lo grave de la situación y convocara a una reunión en la que propuso una lucha conjunta contra el crimen, más la ejecución de un plan de pacificación.

El presidente Maduro y el ministro del Interior, Miguel Rodríguez, declararon que la inseguridad era también responsabilidad de todos los ciudadanos, un decir que sirve para socializar la culpa  y diluye el compromiso del gobierno en una actividad de su incumbencia, por eso estuvo muy acertado Gonzalo Himiob del Foro Penal Venezolano, cuando dijo “La seguridad es una competencia exclusiva y excluyente del Poder".

Durante todos sus gobiernos el desaparecido presidente Hugo Chávez, de quien Maduro fue el más estrecho colaborador,   restó importancia a la espiral de violencia criminal que vivía el país, y hasta se podría decir que la incentivaba cuando dijo en varias ocasiones que las diferencias sociales eran la causa de la delincuencia, una afirmación que estimula la lucha de clases y genera resentimiento, en el mejor de los casos, entre los sectores más desposeídos y los pudientes.

Estas declaraciones de Chávez fueron reiteradas recientemente por Elvis Amoroso, presidente de la Comisión de Política Interior de la Asamblea legislativa de Venezuela, cuando afirmó que la delincuencia fue originada por el sistema capitalista que atropelló y destrozó  a los jóvenes desde el punto de vista social, y agregó que si se busca la causa fundamental de la delincuencia esta se encuentra en el pasado.

El odio como factor de lucha, como dijera Ernesto Guevara.

La violencia, tanto bajo Chávez como de Maduro, al igual que las prebendas o favores del oficialismo tanto a partidarios como funcionarios gubernamentales,  han sido herramientas útiles para generar en el país una situación de caos e inestabilidad que puede conducir  a un sector de la sociedad, a una desesperanza de futuro que solo beneficia a los que detentan el poder.

Varios son los factores que inciden directamente en el incremento de la criminalidad, que las autoridades han permitido crecer y fortalecer aparentemente con fines de facilitar el control político, en estos últimos quince anos.

Uno de ellos es el abuso de palabra, la descalificación moral, la intimidación y las agresiones físicas  a quienes disienten del gobierno. Exhortar al saqueo de los bienes de quienes no son leales al gobierno, es incitar a la violación de los derechos de los otros y crear condiciones para actos de mayor violencia.

También la impunidad ha sido un incentivo para los delincuentes. Hay informes que mientras en el país aumentan los homicidios disminuyen las detenciones, y de los pocos criminales que son capturados, el 91 por ciento es puesto en libertad, según la ONG, El Observador Venezolano de Violencia.

Provea, otra organización no gubernamental pero orientada a la educación y a los derechos humanos expuso en un informe, “la impunidad es una de las mayores fallas del sistema de administración de justicia en el país, ya que la no investigación y sanción a los responsables de violaciones a los derechos humanos favorece la persistencia de las violaciones” y agrega, persisten las ejecuciones, torturas, desapariciones forzadas, y violencia en las cárceles.

Otro factor, tal vez el más importante, es la fragilidad del estado de derecho. Las autoridades actúan al margen de sus propias leyes y decretan otras que violan derechos naturales como el de la propiedad, lo que sirve de ejemplo para aquellos que consideran que el control de la violencia es fuente de derechos.

En consecuencias no se puede descartar que el incremento excesivo de la criminalidad en Venezuela haya sido una estrategia de gobierno.

En las actuales condiciones que enfrenta el país, una ofensiva contra la criminalidad demandara medidas severas para llevar el orden a la sociedad, lo que evidentemente repercutirá en la restricción de los derechos ciudadanos, con la particularidad que como  régimen despótico, cuando lo considere conveniente situara fuera de la ley a la oposición política.

Regímenes como el venezolano que gustan presentarse al mundo como gobiernos legítimos tienen que amparar  sus acciones represivas como si fuesen reclamos de la población contra quienes representan una amenaza, por lo que se les hace  necesario convencer a los ciudadanos de que sus vidas y bienes están amenazados y así conducirlos a requerir del Gobierno, medidas restrictivas que en el momento adecuado pueden ser utilizadas para cercenar sus derechos.



Pedro Corzo

Periodista

 
Las cataratas ideológicas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 14 de Enero de 2014 10:18

Por Carlos Alberto Montaner.-

(Infolatam).- Los costarricenses y los salvadoreños acudirán próximamente a las urnas. En ambos casos lo que está en juego no es la administración del gobierno, sino el modelo del Estado. En los dos países existen candidatos antisistema, verdaderos dinamiteros políticos, con algunas posibilidades de triunfar.

Los dos políticos son marxistas, o vecinos de ese viejo y desacreditado disparate, indiferentes a la realidad, convencidos de las virtudes del colectivismo, de la planificación centralizada, y de la superioridad moral y práctica del Estado para dirigir a la sociedad, producir, asignar recursos, y repartir la riqueza, pese a la catastrófica experiencia del “socialismo real”.

 

Jose María Villata, candidato del Fente Amplio en Costa Rica Fotografia Mario Rojas/La Nacion

Realmente, es sorprendente que los dos personajes no entiendan las ventajas de la democracia liberal, combinada con la existencia de la propiedad privada y el mercado, como fórmula para generar riquezas, fomentar enormes sectores de clases medias, y sacar de la pobreza a los más necesitados. Es como si las convicciones políticas les hubieran creado unas cataratas ideológicas que les impiden examinar la realidad objetivamente.

Es muy sencillo revisar el Índice de Desarrollo Humano que todos los años publica Naciones Unidas, y comprobar que los veinticinco países más prósperos y felices del planeta, aquellos a los que acuden en masa los trabajadores del Tercer Mundo en busca de un mejor destino, son, precisamente, naciones en las que prevalecen las libertades económicas y políticas, aunadas a los principios con que surgieron nuestras repúblicas.

 

Salvador Sanchez Ceren candidato de FMLN de El Salvador

Pueden ser repúblicas presidencialistas o monarquías parlamentarias, países diminutos o enormes, pero todos comparten los mismos valores y tienen similares características institucionales: democracia plural, respeto por los derechos humanos, cambio peri[odico de las autoridades mediante elecciones libres, división de poderes, igualdad ante la ley, meritocracia, rendición de cuentas, respeto por la propiedad privada, mercado, competencia, y una suerte de principio de subsidiariedad.

En esas naciones, hoy, tras más de cien años de experiencia, saben que el Estado sólo debe convertirse en agente económico, y siempre con carácter provisional, en los pocos ámbitos en que la sociedad civil no sea capaz de actuar. Casi todos coinciden en que los ciudadanos no deben vivir del Estado, sino al revés: es el Estado el que existe gracias al esfuerzo de los ciudadanos.

Esa fórmula, la democracia liberal, la más exitosa que ha conocido la historia, además, le otorga a la sociedad civil la posibilidad de exigirles a los funcionarios que cumplan con su deber, siempre subordinados a la ley, porque son servidores públicos. Se les paga para que obedezcan a la sociedad de acuerdo con las reglas aprobadas, no para que la manden a su antojo.

Es posible que los dos candidatos ultrarradicales, el tico y el salvadoreño, defiendan sus propuestas políticas afirmando que en sus países ese modelo no ha dado los mismos resultados que en las veinticinco naciones de marras, pero no hay la menor duda de que la culpa no es del modelo, que ha funcionado en todas las latitudes y en todas las culturas, sino de quienes lo han implementado torpe o limitadamente.

Lo que se necesita en América Latina son buenos reformistas democráticos y no malos dinamiteros. Ya sabemos lo que ha sucedido cuando los malos dinamiteros de la izquierda y la derecha han experimentado con el fascismo, el militarismo, el comunismo, las terceras vías, o esa amalgama autoritaria a la que llaman Socialismo del Siglo XXI. Ojalá que ticos y salvadoreños no caigan en ese abismo insondable. Luego es muy doloroso escapar de este miserable agujero.

Tomado de INFOLATAM

 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 10 de 46