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Artigos: Latinoamérica Fidelochavista
Venezuela: ¿Golpe de generales o golpe institucional? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 30 de Marzo de 2014 11:44

Por Maria Teresa Romero,-

El gobierno de Nicolás Maduro anuncia un nuevo intento de golpe de Estado en Venezuela y, como siempre, sin pruebas ni evidencias. Fue este martes 25 de marzo durante el encuentro con la Comisión de cancilleres de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que el presidente de Venezuela informó sobre la captura de tres generales de la aviación que pretendían alzar a la fuerza aérea venezolana.

Aparte de dar los nombres de los conspiradores, la única explicación dada hasta ahora a los venezolanos y a la misión de UNASUR que se encuentra en el país para “acompañar, apoyar y asesorar” en un posible diálogo político entre el Gobierno y la fuerzas democráticas opositoras, es que la captura de los generales fue producto “de la poderosa moral de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), quienes denunciaron que se les convocó a un golpe de Estado”, aseguró Maduro, al tiempo que informó que estos militares “tenían contacto con los sectores más violentos de la oposición”.

Luego de tantísimas denuncias de intentos golpistas de militares y/o civiles que los dos gobiernos del chavismo han hecho durante 15 años en el poder, la opinión pública nacional e internacional tienden a tomar con cautela, a dudar, de esta nueva denuncia gubernamental.

En todo caso, lo que sí es notable y cada vez más preocupante es el atentado a la constitución, normativas e instituciones de la República Bolivariana de Venezuela por parte del gobierno de Nicolás Maduro.

Ha tenido especial impacto la destitución, este 24 de marzo, de María Corina Machado, la diputada opositora electa con mayor número de votos en el actual Parlamento, por haber aceptado ser representante alterna de Panamá ante la OEA el pasado 21 de marzo.

Esta expulsión claramente inconstitucional fue anunciada por quien ejerce ilegalmente el cargo de diputado y presidente de la actual Directiva del Parlamento, Diosdado Cabello, ya que es militar activo al haber sido reincorporado en diciembre pasado a la Fuerza Armada y ascendido a capitán del ejército por el presidente Maduro. El artículo 330 de la Constitución reza que “Los o las integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad tienen derecho al sufragio de conformidad con la ley, sin que les esté permitido optar a cargo de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político”.

El capitán Cabello y el resto de la directiva parlamentaria – quienes además no tienen facultad constitucional ni para destituir a otro diputado ni para acusarlo en forma subjetiva de “Traición a la Patria”- se amparó en el artículo 191 de la constitución venezolana, que prohíbe a los diputados detentar otro cargo simultáneo con la legislatura y aceptar reconocimientos de gobiernos extranjeros, para la destitución de Machado.

Sin embargo, el artículo constitucional citado por Cabello no se aplica en este caso porque la diputada solo fue acreditada por Panamá ante la OEA para que pudiera exponer a los representantes de los países miembros los masivos casos de violaciones de los derechos humanos por del régimen madurista. Esta es una práctica que tiene antecedentes en la organización. en 2009, por ejemplo, el ex presidente Hugo Chávez cedió su silla en la OEA a Patricia Rodas, canciller del ex presidente de Honduras Manuel Zelaya.

Como éste, otros dos casos recientes evidencian la fragrante usurpación a la voluntad popular, la persecución política a la oposición venezolana, y la violación a la Constitución de 1999 por parte del gobierno de Nicolás Maduro y los actuales representantes de los poderes públicos. Se trata los casos de los alcaldes de San Cristóbal (Estado Tàchira), Daniel Ceballos, y de San Diego (Estado Carabobo), Enzo Scarano, a quienes la Sala Constitucional –abiertamente politizad a favor del gobierno- del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) los destituyó de sus cargos y les mandó a apresar por supuestamente no haber cumplido las órdenes que le giró la instancia judicial para actuar contra las barricadas que estudiantes y opositores han levantado en sus municipios para protestar contra el gobierno.

A la vez, al dirigente de Voluntad Popular, Leopoldo López, preso ilegalmente desde hace más de un mes, también le han negado las pruebas a la defensa en el juicio.

Como bien han señalado los defensores de estos alcaldes y otros expertos juristas, la Sala del TSJ violó todos los derechos de los hoy ex alcaldes opositores: sus derechos a la defensa, al debido proceso, a acceder a un tribunal ya que en esos juicios express se les condenó por desacato, desconociendo la voluntad popular expresada en las elecciones municipales de diciembre de 2013 y la autonomía de los municipios. La Sala Constitucional actuó como un tribunal penal sin tener atribuciones para ello y su decisión afectó de manera irreversible (no puede ser apelada) a un cargo electo por medio del voto popular. El madurismo, en fin, está usando al TSJ para descabezar la disidencia política en Venezuela.

Estos golpes institucionales, estas ofensivas que se suman a los muertos, apresados y torturados de las últimas semanas, no hacen sino echarle fuego a la ola de protestas que no cesa por más represión ejercida por los cuerpos militares, policiales y de inteligencia del Estado, así como por los “colectivos” armados prochavistas que actúan conjuntamente con los organismos de seguridad. No hacen sino aumentar la situación de ingobernabilidad, caos y anarquía en el país. ¿Es eso lo que quiere el gobierno de Maduro con el fin de cerrar el círculo dictatorial aunque continúe hablando de paz y diálogo nacional?

Después de todo, sabe que la oposición no tiene el poder militar que él ha acumulado y que la comunidad democrática apenas ejercerá unas cuantas sanciones más simbólicas que reales.

INFOLATAM

 
La hora de Diosdado PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 22 de Marzo de 2014 12:01
Por ARGELIA RÍOS.-

La crisis lo ha revelado en toda su amplia dimensión: mientras los estudiantes e indignados ensayan en la calle su versión de la desobediencia civil, puertas adentro del oficialismo, se desarrolla lo que también parece una rebelión. Silenciosa, pero igual de agria, la insubordinación endógena luce cada vez más nítida, aunque ella esté escenificándose tras bambalinas. El mutismo en que se encuentran hundidas muchas de las voces de la revolución describe su incertidumbre ante el rudo barajo que Diosdado Cabello intenta producir puertas adentro del proceso, donde se mueve con salvaje determinación para reivindicarse, una y otra vez, como el verdadero jefe de "la sucesión" y de la lucha contra "la guerrilla" opositora.

No sería correcto señalar que Maduro es el bueno de esta historia saturada de intrigas palaciegas: siendo el consentido de los Castro, no caben dudas acerca de su indiscutible rol dentro del teatro represivo que hoy se desarrolla en Venezuela. Los relatos que se cuentan para hacerle ver como la cabeza de los "moderados" dentro de la disputa, son muy poco creíbles, a pesar de que, en efecto, su contrincante destila una evidente superioridad en el plano de los comportamientos más crueles. Maduro y Diosdado son, en realidad, dos caras de una misma moneda, aún cuando cada cual se reserve su propia brutal metodología para "salvar el legado" del Chávez.

Lo que sí es perfectamente aceptable, entre los tantos incidentes que estarían ocurriendo dentro del campo revolucionario, es lo que los episodios en sí mismos desnudan: Maduro administra una herencia que Diosdado y sus milicos consideran mal habida; una herencia en cuya adjudicación Chávez se habría equivocado, al desestimar al componente febrerista del que Diosdado sería, si hubiere habido un testamento justo, el indiscutible sujeto clave... Del forcejeo -expresado en una ristra de desacatos públicos contra Maduro- queda en evidencia que "los hijos" del comandante conforman un cardumen de pirañas feroces, en el cual la convivencia siempre estará comprometida.

Las protestas han desenmascarado la profundidad de los desencuentros dentro del oficialismo; un conflicto que debe ser muy agudo, a juzgar por el mutismo de buena parte de los cuadros del PSUV y de la alianza patriótica. Todos ellos callan -en plan de "cuide" o de miedo- porque saben que la evolución de la disputa puede derivar en algo grueso y diferente. Tratar a la oposición como a una guerrilla alzada en armas traerá graves consecuencias. Pero Diosdado cree que su hora está llegando, e impugna el testamento de Chávez, actuando con la ira de Zeus frente a Prometeo... La trama de este ajuste de cuentas no pinta bien para Maduro y mucho menos para el país.

Funete EL UNIVERSAL; CARACAS; VENEZUELA

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Por qué perdió Rafael Correa PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tomado de INFOBAE   
Domingo, 02 de Marzo de 2014 14:12

Por Carlos Alberto Montaner.-


Volvió a suceder. La derrota del presidente ecuatoriano Rafael Correa en las elecciones municipales del 23 de febrero no es un caso aislado. Es posible que el Socialismo del Siglo XXI, sus vecinos ideológicos, y el circuito del ALBA estén de capa caída.

Hay una cierta fatiga con el lenguaje tontiloco del chavismo. El péndulo se mueve en la otra dirección. El espectáculo venezolano, con los sangrientos atropellos de Maduro contra estudiantes desarmados, es demasiado repugnante.

Antes le sucedió a Cristina Fernández en Argentina, a Manuel Zelaya en Honduras (quien sacrificó a su mujer  Xiomara Castro en las elecciones), a José María Villalta en Costa Rica, a López Obrador en México y a Aníbal Carrillo en Paraguay. Ese polvoriento discurso estatista, hecho de quejas y confrontaciones, ya no suele convencer, aunque todavía conserva su atractivo en algunos parajes indiferentes ante la experiencia.

Son síntomas típicos de las sociedades con tendencias autodestructivas que practican alegremente la extraña costumbre de hacerse el harakiri. Es muy probable, por ejemplo, que una variante extrema del chavismo triunfe en El Salvador, donde el comunista Salvador Sánchez Cerén, ex guerrillero de línea dura, encabeza las encuestas para los comicios del próximo 9 de marzo, lo que augura una época de conflictos, turbulencias y retroceso económico en el país más pequeño de América Latina.

En todo caso, Correa, el gobernante que más tiempo ha ocupado la casa presidencial de manera continuada en la historia de Ecuador, y el que más ha hecho crecer el gasto público aprovechándose de la bonanza petrolera, perdió 9 de las 10 ciudades más pobladas del país y la mayor parte de las prefecturas, como allá se les llama a las provincias. Entre las ciudades están Quito, la capital; Guayaquil, el corazón económico; y Cuenca, la tercera gran urbe del país. Eso es un mazazo electoral.

¿Por qué Correa perdió esas elecciones, al margen de la tendencia latinoamericana actual a desplazar al chavismo de las casas de gobierno? Casi todo el mundo le reconoce que ha hecho infraestructuras importantes, que se ha esforzado por mejorar la educación, y que ha tenido el coraje de enfrentarse al sindicato de maestros, a los ambientalistas y a los indigenistas cuando le ha tocado defender el interés general de los ecuatorianos. Eso no lo discuten.

El problema es su carácter autoritario, su incapacidad para encajar las críticas, su trato áspero con quienes le contradicen, incluida una joven periodista que le hizo una pregunta incómoda en una rueda de prensa y la humilló públicamente llamándola “gordita horrorosa”. ¿Qué manera es ésa de tratar a una dama?

Correa debe tener unos niveles estratosféricos de cortisol, la hormona del berrinche, del mal genio. (¿Por qué no le examinan las suprarrenales a ese hombre? A lo mejor es una cuestión sencilla de botica). Como Salvador Dalí, que todos los días se levantaba muy feliz de ser Salvador Dalí, Rafael Correa amanece tremendamente satisfecho de ser quién es, y no puede admitir que un caricaturista le gaste una broma o un articulista, con razón o sin ella, lo critique.

En lugar de comportarse como un servidor público, seleccionado para cumplir y hacer cumplir las leyes, como corresponde a un ordenamiento republicano, Correa se jacta públicamente de desobedecer las reglas del Consejo Electoral y del Parlamento, porque le parecen “obsoletas”. ¿Por qué el ciudadano de a pie tiene que someterse a las leyes y el presidente está exento de esa obligación?

Ya Correa explicó que, como había sido elegido Presidente, era, al mismo tiempo, el jefe del Poder Judicial y del Legislativo, de toda la nación. O sea, el déspota ilustrado, dueño de las instituciones, el tirano benévolo de la razón y el orden, que imponía su buen juicio en beneficio del pueblo, como aquellos monarcas del antiguo régimen felizmente desplazados por la democracia liberal tras las revoluciones del siglo XIX.

Correa terminará su mandato en el 2017. Si no rectifica acabará siendo tremendamente impopular. Ya se le ve la oreja al lobo. Sería una pena.

 
Dos por uno PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 20 de Febrero de 2014 01:03

por Cecilia Valenzuela.-

Maduro

(El Comercio) Que Maduro “integre ya un gobierno de Salvación Nacional, incluyendo a Capriles, para salvar al país de una guerra civil”. Dijo el viernes último a través de CNN, Heinz Dieterich, un sociólogo marxista nacido en Alemania Oriental, pero radicado hace muchos años en México.  Asesor e inspirador de Hugo Chávez, es el creador de la frase y la filosofía del “Socialismo del Siglo XXI”.

A estas alturas, y por decir lo menos, las palabras de Dieterich son la versión utópica de su propia teoría; ante la grave situación que vive Venezuela, Dieterich queda como un intelectual candoroso que cree que detrás de Maduro están solo sus limitaciones intelectuales, su falta de liderazgo; su vileza.

“Se invita a Capriles y se le ofrece institucionalmente su participación, un negocio. La política es negocio, hacer alianzas según intereses. Un sector del gobierno (de Maduro) necesita hacer una maduración para hacer esta oferta” sostiene Dieterich desde su puesto de investigador en la Universidad Autónoma Metropolitana en Ciudad de México.

Acaso ignora que detrás del chavismo, encabezado ahora por Maduro, está la cúpula militar cubana, sus negocios y sus propios intereses. ¿Acaso no sabe que “La Revolución” que ahora maneja Raúl Castro no podría continuar sin los  miles de barriles de petróleo que Cuba recibe de Venezuela?

Cada vez es más evidente que quien manda en Caracas es el G2, el servicio de inteligencia cubano, y los dirigentes del Comité Central del Departamento América. Son ellos los que han ordenado la persecución contra la prensa venezolana, y contra la extranjera. Son ellos los que mantienen restringida la libertad de movimiento en ese país.

Es la impunidad a la que los cubanos están acostumbrados, la que le hizo pensar al asesor político del canciller Elías Jaua, que podía torcer y manipular el blando comunicado emitido por UNASUR, sin que la comunidad internacional se diera cuenta.

Para analizar la posición de un régimen como el de Maduro, hay que analizar sus objetivos. Aun izquierdistas como Dieterich saben que el “Socialismo del Siglo XXI” ya  no es más que una frase. Una utopía sin salida económica ni social.

De la sobrevivencia del régimen de Maduro depende la salida negociada y airosa de la camarilla de comunistas cubanos que manejan la Isla mientras se roban las empresas dedicadas al turismo, a la construcción, a la industria de la caña, del tabaco, pero sobre todo a la fabricación de armas. El asalto, al estilo postsoviético, que hace años vienen planeando.

Si cae Maduro, en cambio, caerá también la cúpula militar cubana y quizá, el resto de latinoamericanos nos podamos librar de sus militares sueltos en plaza, traficando con las armas, los aparatos de espionaje, y el entrenamiento que como ex agentes puedan proporcionar.

La caída del régimen dictatorial de Maduro podría acortar los plazos para la caída de la dictadura de los Castro. La resistencia de los venezolanos podría terminar de salvar a los cubanos y al resto de América Latina. Nos liberarían de las mafias de ex agentes de inteligencia que saldrían al mercado del crimen si permitimos que el castrismo se recicle en la impunidad.

Tomado del BLOG DE MONTANER

 
Siempre daré la cara PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 18 de Febrero de 2014 18:58

Por Leopoldo López.-

“Quiero agradecer todos los mensajes de apoyo, críticas y sugerencias que he recibido. Los he leído todos y cada uno. Todos los recibo con humildad.

(El Universal. Venezuela)-. Como lo anuncié, lo ratifico. Voy a seguir en las calles. Acompañando a un pueblo que clama por un cambio. Por eso he decidido convocarlos este martes 18 de febrero a marchar hasta el Ministerio de Interior y Justicia. Allí parece estar hoy quien controla el poder en Venezuela. Allí esta la represión y es el símbolo de la opresión. Allá debemos ir y estaré en primera fila, para pedir cosas muy concretas.

Primero, que el Estado reconozca que es el responsable de los infames asesinatos de los estudiantes. Hay miles de pruebas de que es así. Segundo, que se libere a todos los que continúan ilegalmente privados de libertad.Tercero, que cese la persecución, las desapariciones y las torturas. Cuarto, que se desarme a los colectivos que actúan bajo el amparo de un Estado que está en la obligación de defender y proteger a los venezolanos.

También iré a dar la cara como he dicho. No tengo nada que temer, ni esconder. La verdad está con nosotros y sé que estamos del lado correcto de la historia. A los que quieran acompañarme en esta caminata, les pido que lo hagamos como siempre lo hemos hecho: de manera totalmente pacífica y les pido a todos que vayamos de blanco, porque nuestra bandera es la paz.

El Estado está obligado a proteger y brindar seguridad a esa marcha, pero de igual forma, solicitaremos acompañamiento diplomático, de la Iglesia y de medios de comunicación nacional e internacional para que sean veedores.

A quien quiera acompañarme, les pediré que lo hagan hasta determinado punto. Luego iré solo. No voy a permitir que sean expuestos mis compatriotas. Entregaré, en nombre de todos, las exigencias planteadas. Ustedes son dueños de su futuro. Vamos a reclamarlo. Estamos del lado correcto de la historia, estamos del lado de la justicia, estamos del lado de la verdad. Fuerza y fe”.

Tomado de INFOLATAM

Leopoldo López

Leopoldo López

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Leopoldo López (29 de abril de 1971) es el Coordinador Nacional de Voluntad Popular. En el 2000 Leopoldo fue electo Alcalde de Chacao (el corazón geográfico, comercial y cultural de Caracas) con 51% de los votos y reelecto en el 2004 con 81% de los votos. Ganó el premio de Transparencia Internacional en el 2007 y de nuevo en el 2008, como la Municipalidad más transparente y eficiente de Venezuela. En 2008 Leopoldo lideraba todas las encuestas para asumir la Alcaldía Mayor de la ciudad de Caracas. A pesar de tener más del 65% de intención de voto, fue inconstitucionalmente inhabilitado para postularse a cualquier cargo de elección popular, sin tener ningún cargo penal en su contra ni haber sido jamás juzgado ante ningún tribunal. El 16 de septiembre de 2011 la Corte ordenó la restitución inmediata de sus derechos políticos, decisión que acata el Consejo Nacional Electoral. Esto le permitió el 1 de noviembre de ese mismo año, inscribirse en las elecciones primarias convocadas por la Mesa de la Unidad Democrática para el 12 de febrero de 2012. Leopoldo posee una Maestría en Políticas Publicas de la Escuela Kennedy de Gobierno de la Universidad de Harvard (1994-1996), y se graduó Cum Laude de la Universidad de Kenyon donde en el 2007 recibió un Doctorado Honoris Causa en Leyes por el reconocimiento a su trabajo como joven líder político en Venezuela.

 
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