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Artigos: Latinoamérica Fidelochavista
El petróleo, el chavismo y el ciclo perverso de la economía venezolana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 17 de Julio de 2014 13:32

Por Luis Esteban G. Manrique.-

La defenestración del ministro de Planificación venezolano, Jorge Giordani, el “padre espiritual” del modelo económico chavista y sus denuncias de la “falta de liderazgo” de Nicolás Maduro, han creado la primeras grietas en el hasta ahora monolítico Partido Socialista Unificado de Venezuela (PSUV) en vísperas de su III Congreso Nacional.

(Especial Infolatam).- Algunos analistas creen que Maduro va a aprovechar la cita para purgar a los disidentes y neutralizar el poder de Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y líder del ala militar del régimen, señalando como un indicio de esas tensiones que casi todas las propuestas de nombramientos militares por parte de Cabello han sido rechazadas.

El llamado “pacto de La Habana”, sellado tras la muerte de Hugo Chávez ante la presencia de Raúl Castro por Maduro, Cabello y Rafael Ramírez, el poderoso presidente de PDVSA, acordó crear una especie de politburó –o triunvirato– en el PSUV en el que Maduro solo sería un ‘primus inter pares’.

Pero los cubanos parecen temer ahora el vasto poder económico acumulado por Cabello y su ascendencia sobre un importante número de generales en activo. Cuando Cabello culmine su periodo frente a la AN en diciembre, pasará ser solo un diputado más, lo que le dejará en una posición vulnerable cuando se disuelva el actual triunvirato y se haga inevitable un ajuste fiscal, lo que parece inminente por la crisis económica.

Este año la inflación rozará el 70% y el PIB se contraerá un 2%, todo ello en medio del desabastecimiento, la inseguridad y la escasez de dólares para pagar las importaciones. Todo parece indicar que Maduro, que ha calificado a Giordani de “izquierdista trasnochado”, se apresta a dar un giro hacia el pragmatismo entregando las riendas de la economía a Ramírez.

Pero la transición no va ser fácil. Al reclamar “la máxima lealtad y la máxima disciplina”, el propio Maduro viene a reconocer que las intrigas comienzan a proliferar entre las filas chavistas, que ya no creen como antes en las viejas consignas.

Giordani diseñó una estructura económica basada en el intervencionismo estatal, el control de divisas, la eliminación de la independencia del banco central y de PDVSA y la asfixia del sector privado. Cualquier desviación radical de ese programa equivaldría a traicionar al legado de Chávez. Pero mantener el rumbo solo agravará la situación.

Ramírez ya ha anticipado que la corrección del modelo pasa por la unificación de los tipos de cambio –es decir, otra devaluación–, la reducción de los subsidios, incluido el de los combustibles, y la reactivación del aparato productivo reduciendo los controles y promoviendo el diálogo con los empresarios. Un nuevo sistema cambiario significará devaluar el bolívar al menos en un 40% para obtener un mejor rendimiento de los dólares que deja cada barril de crudo exportado.

Las fuentes de la corrupción

Venezuela mantiene un complicado control de cambio con tres cotizaciones oficiales y una paralela, donde el dólar más barato es casi 10 veces menor a los 70 bolívares por dólar que se paga en el mercado paralelo. Ese sistema, diseñado en teoría para prevenir la fuga de capitales, controlar la inflación y proteger a la industria local, crea infinitas oportunidades para la corrupción. Unas sólidas credenciales chavistas son una vía infalible para acceder a las divisas subsidiadas.

Pero la unificación del mercado cambiario no servirá de nada sin reducir los subsidios a los combustibles. La gasolina venezolana es la más barata del mundo. Un litro cuesta unos dos centavos de dólar. Según el propio Ramírez, el coste de esa subvención en 2013 fue de 12.562 millones de dólares, un 4% del PIB.

El llamado coste de oportunidad –es decir, la diferencia entre vender el combustible subsidiado en el mercado interno y exportarlo– oscila entre 25.000 y 32.000 millones de dólares anuales. Y eso es solo la punta del iceberg. Por su insuficiente capacidad de refino, Venezuela importa de EE UU. México y Brasil casi una tercera parte de los 320.000 barriles de gasolina que consume diariamente.

Un estudio de dos investigadores venezolanos de la Universidad de Harvard, Douglas Barrios y Ramón Morales, estima que los subsidios a los combustibles absorben más recursos del Estado que todos los programas sociales juntos (2,3% del PIB). No hay forma más regresiva de redistribuir la riqueza petrolera: el 10% de la población de mayores ingresos recibe de esos subsidios unos beneficios 13,5 veces superiores a los que capta el 10% más pobre.

Ese dispendio genera además un negocio delictivos tanto o más rentable que el narcotráfico: el contrabando de combustibles. La gasolina venezolana es 60 veces más barata que la que se vende en la mayoría de los países vecinos, una diferencia que permite márgenes de beneficio del 1.000% a los contrabandistas.

Según cifras oficiales, cada día se contrabandean unos 100.000 barriles de gasolina a Aruba, Curazao, Brasil y Colombia. La gasolina venezolana, que representa el 15% del total que consume el mercado interno colombiano, solo es un eslabón más de una cadena que abarca todo tipo de productos que Venezuela importa al tipo de cambio oficial –de 6,3 bolívares por dólar– y que vende a precios regulados.

Según algunas estimaciones, hasta el 40% de los productos que importa Venezuela se venden luego de contrabando en Colombia. La propia ministra de Exteriores colombiana, Maria Ángela Holguín, se ha mostrado “escandalizada” de que Venezuela financie el consumo de su país causando pérdidas al gobierno de Caracas de entre 6.000 y 8.000 millones de dólares anuales.

¿Quién pone el cascabel al gato?

Desde los años setenta, ningún gobierno venezolano ha querido poner el cascabel al gato. No es extraño. Las distorsiones económicas generan negocios multimillonarios para los círculos del poder económico y político. “Si el gobierno encargara solucionar el problema al Vaticano, hasta el Papa terminaría corrompiéndose”, señala con sarcasmo Morales.

Los implicados en el negocio van desde las FARC, a bandas como las de los Rastrojos y la Guardia Nacional venezolana, encargada de controlar las fronteras del país. Según Luis Vicente León, analista de la encuestadora venezolana Datanálisis, un tráfico ilegal de esas dimensiones no sería posible sin la complicidad de las autoridades estatales.

El chavismo no inventó esos mecanismos corruptos, pero sí los adoptó –y adaptó– a sus propias necesidades clientelistas. El actual precio de la gasolina se fijó en 1996, tres años antes de la llegada al poder de Chávez. En 1983 se instauró el régimen de tipos de cambio múltiple. En los años noventa, la inflación promedió el 50% anual y alcanzó el 115% en 1996. Durante la era de Chávez la inflación promedió el 22% anual.

Desde el boom petrolero de la “Venezuela saudí” de los años setenta, todos los ciclos económicos del país han seguido un guión similar: entre 1973 y 1975, 1979 y 1982 y 2003 y 2008 el petróleo subió y el gasto público se desbocó. Los dos primeros periodos acabaron con una brusca caída del precio del crudo y sendas crisis fiscales y de balanza de pagos.

Venezuela es un caso paradigmático de la “maldición del oro negro”, que Morales atribuye al uso oportunista de la riqueza petrolera, advirtiendo que Chávez dejó a Maduro la misma bomba de tiempo que Jaime Lusinchi legó a Carlos Andrés Pérez en 1989.

Ese ciclo perverso sigue siempre la misma secuencia: los petrodólares disparan las importaciones y revalúan el tipo de cambio, lo que impide el desarrollo industrial y agrícola, generando de paso una cultura rentista en la que mucha gente cree que tiene derecho a todo y que no está obligada a nada.

El chavismo no ha hecho nada para corregir esas deformaciones. Más bien las ha exacerbado. La tragedia de Venezuela radica en que si Chávez no se atrevió a corregirlas, no parece probable que nadie más pueda hacerlo.

INFOLATAM

 
Venezuela y la guerra de los escorpiones PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 06 de Julio de 2014 11:16

Por Pedro Corzo.-

El mandatario venezolano Nicolás Maduro  ya había dejado entrever en un embarazoso comentario que había problemas internos de relativa gravedad  a nivel de gobierno y partido cuando dijo “fuerzas disolventes pretenden incubarse desde dentro” y terminó “Llamo a todas las fuerzas revolucionarias de la patria y a la lealtad conmigo como Presidente, llamo a la máxima lealtad, llamo a la máxima disciplina como el pueblo, como los humildes, como los trabajadores, como las mujeres, como la juventud que jamás dudó de Chávez”.

Evidentemente ese comentario, como los que ha hecho sobre varios  dirigentes de Partido Socialista Unido de Venezuela, que disienten de sus actuaciones de gobierno, evidencian que el proyecto  enfrenta una profunda crisis de la que puede sobrevenir su fin, si los buitres de Hugo Chávez deciden enfrentarse.

Por otra parte tampoco se puede descartar que una bandada de gavilanes colorado se imponga sobre la otra, y establezca en el país un régimen, aun peor que el que vienen padeciendo los venezolanos hace quince años.

La situación generada por la destitución del ministro de Planificación,  Jorge Giordani y la reacción del ex ministro de Educación y Energía Eléctrica, Héctor Navarro a favor del primero, motivó que Navarro fuera suspendido de la directiva del partido de gobierno y pasado a un tribunal disciplinario,  lo que impulsó a ciertos sectores de la corriente chavista a comparar a Maduro con Stalin.

No obstante no se debe pasar por alto que Maduro heredó el despotismo de Hugo Chávez y que las arbitrariedades y abuso del gobernante contra la gente de su partido y del gobierno, las viene padeciendo la oposición con mucho más inflexibilidad desde que Chávez asumió el control del país y no ha cesado con el actual mandatario.

Todo parece indicar que la cúpula gobernante se prepara para una purga, una limpieza en el gobierno y el Partido, que deje fuera a los que disienten. Sin embargo, hay que tener presente que los problemas no son exclusivos de la incapacidad de Maduro, sino la acumulación de los quince años de mala administración, abusos de poder, despilfarro y corrupción que se originaron con Chávez,  en la que algunos de los denunciantes participaron u optaron por no querer ver ni escuchar como el país se hundía.

El problema de Maduro es que entre los partidarios del movimiento bolivariano hay quienes no le reconocen como un líder legitimo aunque él insista en titularse hijo del desaparecido golpista.  La disidencia del PSUV se resiste a obedecer sus arbitrariedades, como aceptaron las de su predecesor, situaciones inexplicables de la condición humana en la que pueden ser ejemplos las complicidades de Giordani y Navarro con todas las tropelías en que incurrió el líder de todos los que han conducido a Venezuela al borde del abismo.

Durante meses se ha estado especulando sobre los rivales de Maduro y quien puede ser en un momento determinado su némesis.

El favorito de muchos analistas para ese papel fue Diosdado Cabello, pero al parecer el presidente de la Asamblea Nacional respalda al mandatario porque expresó recientemente “Debemos estar preparados. Debemos defender no sólo las elecciones del PSUV, sino también hay que salir a defender la gestión del Gobierno Nicolás Maduro y el legado de Hugo Chávez”.
Entre Maduro y Cabello hay un acuerdo de conveniencia. La reestructuración del gobierno tiene como fin la conservación del poder, más allá de posiciones políticas o ideológicas. El oportunismo será lo que prevalecerá entre los gobernantes y Hugo Chávez será un referente que todos usaran según les convenga.

El que el presidente Maduro haya acusado a sus críticos de formar parte de una izquierda trasnochada deja espacios a pensar si los seguidores del chavismo, oficialistas o no, aparte de la lucha por el botín, están enfrentando una compleja crisis de identidad e intereses,  tal  y como ocurrió en Cuba en la década del 60 con la llamada micro fracción comunista, primero dentro de las ORI, Organizaciones Revolucionarias Integradas o el PURS, Partido Unido de la Revolución Socialista, curiosamente un nombre que se parece mucho al PSUV del chavismo.

Huelga apuntar que la razón y la justicia no asisten a ninguna de las partes envueltas en el diferendo,  en estos conflictos tiende a vencer quien tiene el monopolio de la fuerza, en particular el que maneja la policía política y a su vez controla el partido sobre el cual opera el gobierno, una situación que fue la que le permitió a José Stalin eliminar a sus rivales más importantes, entre ellos León Trotski y a Fidel Castro, convertirse en el siervo más fiel de Moscú por encima de las cenizas del Partido Socialista Popular,  los hasta ese momento representantes del Kremlin en Cuba.



Pedro Corzo

Periodista

 
LA CARTA Y EL CONGRESO DEL PSUV PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 25 de Junio de 2014 16:13

Por Raúl Fernández Rivero.- 

LA CARTA

Pantallas de PC, laptops y teléfonos inteligentes compiten con las páginas de la prensa en palabras acumuladas, sobre dos temas en la agitada y tensa Venezuela. Se trata de la carta hecha pública en la WEB Aporrea  de la izquierda radical Venezolana, por el hoy ex ministro Giordani y del Congreso que, envuelto en dudas, pretenden realizar los Jefes del PSUV.

Jorge Antonio Giordani Cordero, nació en República Dominicana, en una Ciudad de peloteros, San Francisco de Macorís, pero se radicó en Venezuela donde hizo carrera política.  Es un ingeniero electrónico, fascinado con los temas de planificación y la economía, que estudiaría después en Caracas y Londres, de los que más tarde fue profesor y a los que dedicó su actividad política. De origen dominicano e italiano, nacionalizado venezolano, fue Ministro del Poder Popular para la Planificación  y también de Finanzas del gobierno venezolano hasta el 17 de junio de 2014, fecha en que su despido del Gobierno fue hecho público por los actuales Jefes del Gobierno y del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Días antes de su ya esperada salida publicó una carta, que el excelente periodista y analista político Carlos Blanco calificó -con una frase que se volverá famosa- “una débil defensa y un poderoso ataque, que refleja la peste que corroe el comatoso estado del actual régimen Venezolano”.

En dicha famosa y competitiva carta (lo es nada menos que con el mundial de Fútbol que es tema de diario comentario) expone el llamado “Monje” -en referencia a su austero modo de vida- algunas duras críticas a la actual jefatura del régimen proto socialista confuso, que dice (pero no lo hace) gobernar Venezuela. Y por otra parte trata, infructuosamente, de defender sus responsabilidades en la conducción económica y política de los pasados 14 años de gobierno.

Según Carlos Blanco y Marta Colomina, columnistas dominicales del Diario El Universal de Caracas, en su carta hay grandes mentiras y unas cuantas verdades. Todos coinciden en que el “Monje” trata de limpiar su actuar y su nombre, muy mentado en el país, junto quizás al de algún cercano familiar, insistiendo en tres grandes logros del “proceso”, nombre reiterativamente adjudicado al despelote que ha sido y es el Gobierno Revolucionario Bolivariano.

El 1° de estos supuestos logros sería haber sacado a las grandes mayorías del país, del estado de “abandono” en que Históricamente las minorías oligarcas y la burguesía nacional habían mantenido a las grandes minorías, sin acceso a las fuentes generadoras del progreso social. Sin embargo, es otra la realidad. La pobreza ha aumentado y está en aumento, pues los sistemas Socialistas que intentan llegar a su fase superior “el comunismo”, generan sólo pobreza con sus acciones para hacer depender al pueblo de los subsidios oficiales, que no son para disminuir la pobreza sino para atar al ciudadano de a pie a las veleidades y órdenes del dictador marxista de turno. Este “progreso exitoso” está reflejado en datos claros que se encuentran en los documentos oficiales del propio régimen: 22% alcanza el desabastecimiento. Lo supera ampliamente la señora INFLACIÖN, con un 60% -más o menos según la fuente-,  que golpea todos los bolsillos, pero que es sin duda el impuesto más oneroso y cruel que se aplica a las clases de bajos recursos, de donde la clase media baja no logra escaparse. Únale Ud. a estos datos el desempleo, muy cuidadosamente maquillado por los centros estadísticos gubernamentales que incluyen entre los empleados a los vendedores informales, con puestos “fijos” en una calle o los que caminan entre los autos por las autopistas en medio de las “trancas” o “colas” del asfixiante tráfico caraqueño o zuliano, cuyas cifras, naturalmente, son un misterio, pero que superan con creces al adornado 6,5% que los actuales Jefazos de este “proceso” nos quieren hacer creer.

El 2° exitazo que el “monje” aduce en su defensa, es el desmontaje de la maquinaria de poder que grupos  internos y externos habían instalado, y que les permitían manejar a su favor los excedentes petroleros y la riqueza de la Nación. Esta afirmación es realmente sorprendente, puesto que más adelante en su carta el propio ex ministro se queja amargamente, de la creación de una burguesía parasitaria- conocida en Venezuela como los Boliburgueses- que a punta de negocios sucios, licitaciones amañadas, asalto descarado a las arcas de Ministerios e Instituciones oficiales han dejado al país sumido en una deuda inmensa, incrementado el desabastecimiento y provocado el grave desastre de los contenedores con alimentos podridos o medicinas y alimentos enlatados con fecha vencida. Esos nuevo “ricos” han sustituido con pericia y argucias gansteriles a cualquier grupo poderoso interno o externo. Hoy en Venezuela esos grupos de poder creados por la misma maquinaria roja-rojita, del Ministro de Energía, Presidente de Petróleos de Venezuela y Vicepresidente para el Área Económica de la República, Rafael Ramírez Carreño, han sustituido a cualquier oligarquía venezolana que haya existido.

3° En el último punto de sus éxitos, político-económicos el ex ministro Giordani se refiere a la creación de un poderoso aparato público de producción, llamado a sustituir a una empresa privada que actúa sólo con la corta visión de sus personales intereses. Parece ser que Giordani todavía no se ha enterado que su estrategia de destruir la empresa privada y sustituirla por un “poderoso aparato público de producción”, (con la manifiesta intención de hacer depender a toda la población de lo que fabrica el estado según sus intereses y gustos, maquinaciones y pretensiones de dependencia total de la población al Estado todo poderoso) solo llevó a Venezuela al desabastecimiento total, a una crisis hasta con el papel higiénico, a colas vergonzosas en cada abasto o supermercado, en farmacias y fruterías y que destruyó grandes empresas privadas de distribución o producción, que hoy ellos mismo tratan de reintegrar a sus antiguos dueños por su ineficiencia y descalabro administrativo. Esta pretensión de crear “un poderoso aparato público de producción” arrasó con la agricultura, la producción de leche y carne, de frijoles negros, de azúcar y aceite, dejándonos dependiendo de importaciones mal programadas y asaltadas por los corruptos, y más grave aún vaciando las reservas, endeudando gravemente al país, y dejando la alimentación y muchos otros renglones del diario consumo en manos de importadores inescrupulosos o del Estado ignorante e ineficaz.

En fin el Ing. Giordani y su carnal Chávez, que coincidía con él en los propósitos, pero no tenía la formación ni ideológica ni profesional y mucho menos económica para aplicarlas, llevaron a un país rico con problemas a convertirse en un país pobre con los mismos problemas o más graves aún.

Este triángulo perverso de Giordani, no sólo aprobado y apoyado, sino implementado, con la carga de su ignorancia, por Chávez, tiene como resultado un país dividido, cansado, en constante protesta y malestar, con desabastecimiento, desempleo, sufriendo la inflación más alta de América y quizás del mundo, con índices de inseguridad que han convertido al venezolano en sujeto  casi paranoide, encerrado tras las verjas y rejas de su casa, que solo piensa en cómo conseguir papel tualet, carne o leche para los niños.

DEL CULPABLE REAL

Lo que más sorprende es que todavía vemos a los aliados reales o de ocasión, acusar a Giordani de todos los males como si el Monje fuera el absoluto culpable, y no el ejecutor perverso y conocedor del propósito, aunque lo negara, el inefable golpista Chávez,  absoluto  responsable de la situación que atraviesa el país, a la que con pasos inseguros y muy poca capacidad intelectual llevó a poco a poco, con un paso atrás y tres para adelante o al revés, según la metida de pata dada.

Claro hay que reconocerle a Giordani que también dice sus verdades. Es claro que Chávez era un ignorante, al extremo de equivocarse en TV al sacar un cuenta de multiplicar o confundir a sus Ministros  al cambiar el horario nacional, entre si era media hora menos o media hora más; pero al mismo tiempo era un muy hábil personaje mediático. A quien esto escribe el término mediático no le gusta, es como decir la mitad y en Chávez no había mitades era todo o nada, en TODO. Sin duda un manipulador con carisma, y en un país donde la mayoría de la población se encuentra en los  niveles más bajos de la escala social, hay un discurso populista que siempre será efectivo y efectista. El caudillismo, magistralmente representado por Chávez, arrastra y en América Latina mucho más. El caudillo fue un predicador, que lo mismo hablaba de amor y lloraba ante las cámaras, que ofrecía grandes castigos a quien osara oponérsele, levantaba el puño izquierdo con fuerza y prometía destruir a los enemigos; poco después de jurar su amor eterno por todos los venezolanos fueran quienes fueran. Su verbo encendido, cautivaba a los pobres y sus continuas ofertas de subvenciones y ayudas, por las llamadas Misiones, muchas fracasadas o ridiculizadas, por su imposible ejecución (¿recuerdan los gallineros verticales?) conquistaron un gran número de adeptos. Los fracasos y los errores, el rechazos a las nuevas clases de ricos Boliburgueses, a los funcionarios que dramáticamente cambiaban de modo de vida y los errores inocultables, fueron disminuyendo su caudal de seguidores. Su enfermedad reveló la debilidad de su entorno. Ni Maduro,  ni ningún otro jefazo del “proceso”, pueda llenar su lugar. Y aquí Giordani insistió en algo que era práctico e inteligente: Al morir el Caudillo, era necesaria una dirección colegiada, un gobierno de acuerdo interno con responsabilidades compartidas y que diera a los disminuidos seguidores una imagen de cohesión que los entusiasmara a unirse tras el régimen que llaman cívico militar pero que realmente es cínico-militar.

Eso no sucedió y no hubo renovación de cuadros y sólo los mismos siguieron rotándose bajo la “supuesta” dirección de Maduro. Giordani afirma -y con razón- que Maduro no posee el liderazgo necesario, y  creo que la crítica es válida, pero incluso más amplia, no hay liderazgo en el régimen, solo son Jefes no líderes, y bajo un estricto concepto militar, que ha llenado los cargos de Gobierno e instituciones de militares en ejercicio o retirados.

En su carta Giordani concluye el tema afirmando: “A la luz de estos hechos surge una clara sensación de vacío de poder en la presidencia de la República”

No creo el austero Monje haya formado parte de la comilona y la fiesta de corrupción que sacude la Nación, pero su deber claro y sin ninguna duda, era denunciar esto y claramente, con nombres y apellidos. Si no lo hace, se convierte en cómplice.

EL CONGRESO

Este tema tratado con fuerza por Giordani, -me refiero a la falta de liderazgo- se transmite como por una cadena de transmisión a la Organización del Congreso del PSUV. EL Vicepresidente del partido es el capitán Diosdado Cabello (¡Fue ascendido después de muchos años de estar fuera de servicio!) También Presidente del Congreso, llamado Asamblea Nacional en Venezuela. De talante autoritario, conduce la Asamblea como un dictador africano de país segundón. Carece de habilidades oratorias y se percibe con facilidad, su mal carácter y su autoritarismo en el hablar y actuar. Pero tiene el  poder, a través de los ex golpistas de los años 90, casi todos actuales “enchufados”, es decir en términos vernáculos: conectados en línea directa con el poder y el dinero y afincados o rotándose en cargos “donde hay plata”.

Supuestamente controla  la Asamblea Nacional, pero ya están apareciendo respondones que critican abierta o solapadamente la forma en que se lleva cabo  la organización del Congreso del PSUV. De un solo manotazo Cabello ordenó más que sugirió, que no habría elección directa para los cargos ejecutivos y que solo el presidente del partido, que es Maduro, sería electo por las bases o sus delegados. Esto ha causado malestar en las bases y los dirigentes medio y altos de la organización. El documento “Línea estratégicas de acción Política”  que se atribuye al Diputado por el Estado Miranda Carlos Echezuría, hace propuestas de democratizar el partido con mucha cautela, pero queda claro en sus páginas que clama por acabar con el centralismo Stalinista de Diosdado y Ramírez. Sorprende que hayan sido nombrados por la Asamblea, como sus representantes en diversas instancias organizativas del Congreso del PSUV Freddy Bernal ex Alcalde de Caracas y crítico de la actual situación, así como Soto Rojas un comunista formado y ex guerrillero que no se calla lo que piensa. También otro que ha criticado la política económica del Régimen, Jesús Montilla está entre los escogidos. Sin duda los asambleístas del PSUV están molestos con las directrices de Cabello, que va a las reuniones del grupo del PSUV en la Asamblea, abre el acto y se marcha, dejando nada menos que a Pedro Carreño, un sujeto despreciable y poco simpático en su organización, como coordinador.

Los reclamos de mayor democracia al interior del PSUV y poder de decisión para las bases, agrupadas en Grupos de Batalla Chavistas Bolivarianos, según la nomenclatura cínico-militar del partido, son cada vez mayores, al extremo que han salido a la luz, no solo en moderados documentos sino en declaraciones mucho más fuertes de líderes de las bases, generalmente gente con real liderazgo en sus municipios o parroquias.

Los comentarios llegan a afirmaciones de que debería dejarse el Congreso para más adelante. Una lucha al interior de PSUV se está dando sin lugar a dudas, y a pesar del capital noticioso mundial del evento futbolístico que acapara los ojos del mundo, los titulares de la prensa y los muy moderados de la Televisoras, han superado la barrera del Mundial y cada vez más dan espacio a tímidas críticas que, en su constante aumento, al final del episodio deportivo serán mucho más atrevidas. Pero tanto la organización como el contenido del Congreso ni están claros ni son definitivos y en eso incluyo la fecha. Las contradicciones al Interior del PSUV no solo son por la aspiración lógica de las bases a que las autoridades sean electas democráticamente por voto directo de los delegados, y no por el aparato que los Gobernadores, muchos de ellos militares, han creado para controlar el partido en cada Estado., son también contra el poder que estos Gobernadores ejercen en toda actividad.

La crisis Venezolana lleva implícita una característica semejante al interior del régimen cínico-militar y la oposición democrática. No hay unidad no solo ideológica, sino de misión y de objetivos.

En ambos casos hay extremos y extremistas. Diferencias por el poder, el chiquito y el grande. Algunos hablan de las derechas y las izquierdas en el PSUV y sus compañeros de viaje, las pequeñas pseudo organizaciones pequeños partidos y ONG, los colectivos mucho más organizados pero sin ideología clara en su mayoría y movidos por enchufarse, y más allá el partido Comunista, de poco poder, pero mucha y buena organización.

Igual pasa en la Oposición. La MUD reúne solo los Partidos Políticos-que son bastantes- porque es claramente un brazo político de la oposición, y por eso mismo tampoco representa a todos los opositores. Muchos de ellos influenciados por las crisis de la política que, a la caída del Muro Berlinés, la Internacional Comunista trabajó incansablemente por desatar bajo la tesis: “No han colapsado los Partidos Comunistas sino la política como tal en sus organizaciones”. Está situación desarmó el sistema de partidos, surgieron miles de mini organizaciones, cuyos líderes pensaban apropiarse de los cuadros de los partidos tradicionales en plena crisis y todavía nos desenvolvemos en un gran ajiaco supuestamente democrática formado por cientos de mini organizaciones cada cual pretendiendo un liderazgo, que nunca dudo tengan , pero que está fuera de lugar y de tiempo.

El caso en resumen es obvio: El intento socialista fracasó en otro crédulo país. En la época de la riqueza petrolera con el barril a 100 papeles verdes, nos hundieron en desabastecimiento, miseria e inflación;  en pleno mundo tecnológico nos pusieron en cola para conseguir papel higiénico, y en trascendental mundo de la Información global y total, nos censuraron la prensa escrita, electrónica y hasta lo intentan con la internet, nos cerraron canales y radios, y hasta controlan el papel, no sólo el que se usa en el baño, sino también el que se usa para escribir. Y no es más que otro gran fracaso de instalación del tal sistema, cuya cuenta es bien grande. La Europa del Este quebró con la URSS a la cabeza; los chinos  y vietnamitas se mudaron al capitalismo, Cuba es un desastre buscando una salida a como sea y la que sea, Korea del Norte está nadando en hambrunas y campos de concentración y es un estado fallido.

LA CRISIS ES DE TODOS

Para nosotros es cuestión de UNIDAD. Para el PSUV es tema de UNICIDAD.

La Unidad se consigue buscando los puntos en los que coincidimos, dejando a un lado las diferencias –que no pueden ser vitales pues todos somos demócratas- pasando sobre liderazgos personales que se definirían en las elecciones posteriores a la reinstalación de un sistema democrático y que en la actualidad requiere de un actuar conjunto, un estrategia común básica, aunque ella contenga acciones diferentes. El objetivo es derrotar al sistema socialista que hay planteado por el régimen cínico-militar. Los medios pueden ser variados pero hay que agruparse, unirse porque tenemos una idea común. La oposición no puede ser la MUD y 1,000 organizaciones más. Ese fue el gran error que cometimos y aún cometemos los cubanos. Cada día aparece una nueva organización. Nunca se podrá discutir siquiera, el derecho a formar una organización, pero hay que poner por delante lo claro y cierto: Divididos no llegaremos a ningún lado, nunca derrotaremos al pseudo comunismo chavista. La Unidad no es una obligación, es un requisito de sobrevivencia, y se puede lograr entre demócratas. La MUD debe nombrar una comisión que converse con cuanta organización tenga propuestas y críticas. Y después razonar con todos, en la medida de lo posible, sobre una estrategia a seguir. Pero no pueden existir más Caciques que Indios. Nosotros como demócratas debemos dejar a un lado aspiraciones personales por conseguir el resultado patrio que ansiamos.

Pero en el PSUV la cosa es diferente, ellos necesitan para existir UNICIDAD, es decir un mando militar que ordena y una tropa cohesionada que obedezca. Y la estrategia, las políticas, las decisiones, las toma el Comité Central o su buró Político. Estas instancias las escogen los mandos actuales que no quieren, ni pueden perder el poder. No confían ni deben confiar en las bases, porque a pesar de su discurso creen firmemente que el pueblo SI se equivoca, y una equivocación en la elección de los mandos puede ser fatal. Su problema más crítico es que su Unidad interna depende de los cargos a repartir, y ya quedan muy pocos, y del dinero a regalar que disminuye velozmente.

No se puede esperar otra cosa ni de los unos ni de los otros. Ahora amigo lector analice y mire al futuro con fe y confianza, porque de cada venezolano depende el futuro, si escoges mal sufrirás por una eternidad tu error.

 

Raúl Fernández Rivero

 

Última actualización el Miércoles, 25 de Junio de 2014 16:22
 
La Unión civico-militar y la politización y poder de las fuerzas Armadas bolivarianas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 08 de Junio de 2014 12:02

Por Sonia Alda.-

Desde el inicio de las protestas antigubernamentales, iniciadas en febrero de este año, es recurrente la mención a las fuerzas armadas bolivarianas, a su protagonismo en el régimen político venezolano y a su poder. Ahora que las negociaciones entre el gobierno y la oposición se encuentran estancadas y que se ven abocadas al fracaso, a buen seguro de nuevo todas las miradas se centraran en los militares venezolanos.

Tampoco deja de mencionarse su politización. No hace mucho Teodoro Petkoff, político y periodista que, desde la izquierda, lleva años denunciando el régimen chavista, contemplaba esta cuestión escandalizado, y mas escándalo le provocaba aún las manifestaciones públicas de la institución armada sobre la adhesión y el apoyo incondicional al régimen político. No le faltaba tampoco razón al denunciarlo como anticonstitucional, pero no menciona en su artículo que también es constitucional la alianza cívico-militar.

Lo cierto es que es habitual la reiterada denuncia, casi de manera mecánica, de dicha politización, pero no lo es analizar por qué tiene lugar, cuál es su fundamentación y sobre qué se sostiene y justifica el apoyo militar al régimen fundado por Hugo Chávez en 1999. Si bien, el examen de esta cuestión es importante para considerar la solidez del apoyo militar al régimen, también lo es para entender la justificación de la extraordinaria politización corporativa de las fuerzas armadas venezolanas.

La clave se encuentra en la llamada unión cívico-militar, una alianza forjada entre las FAS y el pueblo para forjar y defender la llamada revolución socialista. La Constitución de 1999 ya introduce el concepto de corresponsabilidad civil-militar para garantizar la seguridad de la Nación. A partir de esta concepción se desarrolla el pensamiento militar bolivariano cuya base, para bloquear a sus enemigos imperialistas, es la unión cívico-militar. En esta unión, las FAS son el medio de combatir el imperialismo y la oligarquía. De manera que la tradicional relación de enemistad se convierte en colaboración para desarrollar una sociedad “verdaderamente democrática” en el ámbito político, social y económico.

La unión cívico-militar se basa en una relación de reciprocidad, mediante la cual la ciudadanía se implica en la Defensa y las FAS en el desarrollo del país, para la realización de dicha revolución. Así la corporación militar en el cumplimiento de sus obligaciones, contraídas en esa unión con el pueblo, además de la defensa exterior y de la seguridad interna, tienen asignada la participación en el desarrollo de la nación, como también expresa el mismo texto constitucional. De manera que como consecuencia con esta unión y de las misiones a partir de la misma asignadas a las FAS, éstas desbordan el ámbito meramente militar y se desenvuelven también en el civil.

La lucha antiimperialista y la revolución democrática son los elementos que justifican la unión cívico-militar, así como los roles que asumen el pueblo y el ejército. No obstante, la aportación realizada por uno y otro conduce inexorablemente a la militarización de la sociedad y a la politización de los militares. En efecto este proceso no puede trascurrir de otra manera, desde el momento en que las FAS se consideran “agentes de la revolución”. Su labor a través de su participación en el desarrollo nacional se entiende como una forma de llevar a cabo esta revolución democrática pese a los obstáculos y a la oposición existente.

En definitiva su acción está directamente implicada en la realización de un proyecto político, en el que las FAS son una pieza angular. Desde ese momento podría decirse que su politización es inevitable, pública, no disimulada y coherente con el planteamiento desarrollado. De ahí la definición de éstas como “socialistas”.

Esta politización y el sometimiento de las Fuerzas Armadas a la voluntad presidencial, al margen del parlamento y de cualquier otro mecanismo de control, ha significado un retroceso en las relaciones cívico-militares. Si bien esta dominación personal no ha sido gratuita. Para lograrlo se llevó a cabo una sistemática depuración de los opositores y la promoción de sus seguidores, en el interior de la institución, sin olvidar la sustancial mejora en su nivel de vida. Sin olvidar el protagonismo y la presencia social adquirida por los militares a través de las numerosas misiones asignadas como consecuencia de la unión cívico-militar.

En definitiva la alianza pueblo-fuerzas armadas va más allá de la cooptación personal de miembros de la cúpula militar, ya que de acuerdo al papel proporcionado a éstas últimas justifica la politización de toda la institución. Esto a priori y sin considerar la capacidad de liderazgo de Nicolás Maduro, entre otros factores, hace pensar, en principio, en la permanencia del apoyo militar a un régimen que, aunque cada vez está más cuestionado, les sigue proporcionando, gracias a la alianza cívico-militar, preeminencia, influencia y poder.

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El caso Venezuela en la OEA y los pasos de Insulza PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 06 de Junio de 2014 08:45

Por Maria Teresa Romero.-

El caso venezolano terminó siendo prioritario durante el 44º período ordinario de sesiones de la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) celebrado del martes 3 al jueves 5 de junio en la ciudad paraguaya de Asunción. Incluso, resultó más importante que el tema central de esta cita el de “Desarrollo con inclusión social”.

Fue el propio secretario general del organismo, José Miguel Insulza, quien lo puso en el tapete cuando en un foro con organizaciones no gubernamentales realizado justo antes de la Asamblea se confesó “preocupado” por la situación en Venezuela, por su “enorme división y polarización”, así como por la falta de progreso en el diálogo entre gobierno y oposición.

El exministro chileno fue más allá y en la ceremonia de apertura de la Asamblea, una de las que ha contado con mayor asistencia de cancilleres, observadores e invitados especiales, expresó que la salida a ese estancamiento del diálogo supone que ambas partes se escuchen, dejen de lado los perjuicios y hagan concesiones; al tiempo que destacaba –tal vez adelantándose a cualquier crítica venezolana al interpretar sus palabras como una presión al gobierno- la necesidad de respetar la soberanía y la no injerencia en los asuntos internos de ese país.

Claramente expresó que “la solución debe encontrarse sin presiones ni sanciones”, haciendo así referencia a las posibles sanciones que podría tomar el gobierno estadounidense de Barack Obama contra funcionarios del gobierno venezolanoincursos en delitos de corrupción y en violaciones a los derechos humanos de venezolanos, basándose en una iniciativa legislativa conjunta de los partidos Demócrata y Republicano de su país. Esta última aseveración seguramente fue lanzada antes que lo hicieran los países del sur del continente, quienes han avalado y seguido la prédica venezolana que tilda a las posibles sanciones individuales de EE.UU de intervencionistas en los asuntos internos del país.

De hecho, la más reciente reunión ministerial de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la isla de Galapagos, Ecuador, finalizó con una declaración que condena las sanciones a funcionarios chavistas-maduristas porque “vulneran el principio de no intervención en asuntos de otros Estados y afectan al proceso de diálogo entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición venezolana”. Aun cuando con ello se incurró en una aberración jurídica porque cualquier país, en ejercicio de su propia soberanía, es libre de legislar internamente sobre cualquier materia nacional e internacional. Nos gusten o no, sean beneficiosas o no al interés venezolano o al de la actual política de apaciguamiento que los gobiernos de la región mantienen hacia el régimen castro-chavista, en el caso de llevarse a la práctica esas sanciones no constituirían una violación al principio de no intervención, sino acciones unilaterales de la política exterior soberana e independiente de los EE.UU hacia Venezuela.

Precisamente, para seguir acusando al gobierno de Estados Unidos de interferir en los asuntos internos de Venezuela y asegurar que esa amenaza de sanciones es “un obstáculo” para su desarrollo, tras su asistencia a Galapagos, el canciller venezolano Elías Jaua emprendió una gira por Argelia, Rusia, Bolivia y Portugal en modo de ofensiva diplomática, la cual también llevó a la Asamblea de la OEA.

Pero en su discurso, Insulza – quien hoy culminará su última Asamblea General de la como secretario general de la OEA ya que en unos meses finaliza su gestión en el organismo-, también aprovechó para defender el rol de la OEA como foro político de las Américas, como el más institucionalizado y pertinente para ayudar en crisis y conflictos regionales. Y ello fue un mensaje directo al gobierno de Nicolás Maduro quien, como su mentor Hugo Chávez, siempre ha criticado al organismo y en marzo pasado se negó rotundamente no sólo a una reunión extraordinaria que evaluara la crisis venezolana, sino al envío de una misión de observación al país. Por el contrario, solicitó la ayuda de la UNASUR para “acompañar” el diálogo, hoy congelado, entre el gobierno y la oposición venezolana.

Para algunos observadores, esta defensa de Insulza de la OEA se debe a su interés de que, tras el fracaso de UNASUR, “el caso Venezuela” retorne a la OEA. El chileno no quiere que llegue el 26 de mayo de 2015, el último día en su oficina de Washington, DC, después de una década en el cargo como secretario general, sin que la OEA no haya hecho nada con respecto a Venezuela. Por su inacción, que él niega, ha sido muy cuestionado. No quiere salir del organismo con esa cuenta pendiente.

¿Es esto cierto? Difícil saberlo. Pero lo que sí es cierto es que de no avanzar el diálogo en nuestro país y recrudecer aún más la grave situación venezolana, la OEA tendrá que tomar cartas en el asunto le guste o no. Es la organización hemisférica que está mejor equipada jurídicamente para hacerlo, empezando por la Carta Democrática Interamericana. Los gobiernos de EE.UU, Canadá y otros países ya están presionando para que sea el bloque multilateral el primero que se mueva en caso de que nuestro país caiga al precipicio de la anarquía generalizada.

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