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Sábado, 26 de Junio de 2010 13:11

Por ORLANDO JOSÉ BRUZUAL

Hace poco Patricia Janiot, una periodista del CNN le hizo una entrevista relámpago al presidente Hugo Chávez y una de sus preguntas fue, cómo él veía al país en estos diez últimos años de su revolución bolivariana.

Además de que el Presidente habló de reducción de pobreza el cual es totalmente falso, también dijo que hoy más que nunca en Venezuela se vive una verdadera democracia cosa que también es incierta.

Haciendo una reflexión sobre este asunto, decidí investigar un poco sobre el tema de la democracia, y comencé a formularme preguntas como; ¿qué entiende el presidente Chávez por democracia? ¿Acaso el presidente y sus asesores confunden igualdad social con libertad de un pueblo? ¿Puede un golpista convertirse en un demócrata? ¿Dónde radica el poder, en su líder o en cada uno de los poderes de ciudadanos?

Para poder dar respuesta he revisado varias ideas de democracia hechas por varios pensadores entre ellos la del hoy fallecido jurista y filósofo nacido en Austria, Hans Kelsen, quien escribió "De la esencia y valor de la democracia (1920)". En su ensayo Kelsen se opone a los sistemas presidenciales rígidos que controlan todos los espacios políticos de una nación. También el autor menciona que es importante la inserción de los partidos políticos a la vida nacional ya que ayuda a la democratización del sistema, cosa que no está ocurriendo en la Venezuela de Chávez.

Hoy día se podría decir que las teorías de Hans son aplicables al caso Venezuela donde no existen igualdades de poderes y el Estado es controlado por una sola persona quien toma todas las decisiones.

Para que exista una democracia, el que hoy manda como líder, debe obedecer como ciudadano el día del mañana. Democracia es ejercer el sufragio sin temor a que pueda ser agredido. Es igual oportunidades para los partidos políticos. Es igualdad de opiniones sin ser detenido o ajusticiado. Democracia es un ideal que solo florece cuando existe una sana relación entre pueblo y los distintos poderes. En las democracias se protegen a todos. No existe apartheid de grupos. Democracia es emancipación.

Una vez más me atrevería a decir que el Presidente se equivocó nuevamente al decir que en Venezuela hay plena democracia, y por más que él trate de engañar a la opinión pública internacional, el mundo globalizado no es tonto y entienden que en Venezuela las libertades están siendo destruidas por su revolución. Los poderes y micropoderes del Estado están siendo absorbidos por su gobierno burgués y autócrata quienes utilizan mascarillas de demócratas para seguir saqueando nuestras riquezas. La comunidad internacional ya sabe que Chávez está actuando fuera de las ideas democráticas como lo menciona Hans Kelsen.

Sr. Presidente no siga engañando al pueblo, democracia no es dictadura.

Última actualización el Sábado, 26 de Junio de 2010 13:13
 
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Domingo, 13 de Junio de 2010 15:28

Por LUIS VIVENTE LEÓN

Hoy las fuerzas de gobierno y oposición están equilibradas en votos potenciales

La popularidad de Chávez es una función de variables positivas y negativas, cuyo efecto neto mueve el índice dependiendo de las más fuertes.

La megatendencia reciente ha sido negativa, una vez que dejó el nivel de los 70 puntos del 2006, para oscilar entre dos y tres decenas por debajo. Pero esa caída no ha sido lineal sino llena de subidas y bajadas, donde los picos, cada vez menos fuertes, ocurren en campaña electoral.

En febrero 2009, Chávez había llegado a su nivel más bajo desde el 2004 (42%). No obstante, logra recuperar terrenos recientemente, debido a una intensa comunicación de masas y a la construcción de chivos expiatorios, con los que intenta liberarse de su responsabilidad sobre los principales problemas del país.

Apunta con rifle. No anuncia la expropiación como concepto ideológico (que en efecto existe) sino como una solución específica al acaparamiento o a la explotación laboral de algunos actores que sataniza, con lo que intenta convertir esto en una "acción liberadora del pueblo". La radicalización no es la ruta que ha usado en campañas previas y, aunque le funcionó hasta inicios de mayo, no sabemos qué pasará después de los eventos recientes, al cruzar dos fronteras peligrosas. La primera es el pase de la revolución a un nuevo nivel de control propietario del Estado sobre los factores de producción. ¿Por qué esto es peligroso? Fácil, porque por esa vía la economía camina inexorablemente a la misma situación que la comida en los contenedores de PDVAL.

La segunda frontera es el ataque a Polar, la empresa de mayor prestigio en la historia del país, con una espectacular relación con la gente y sus trabajadores. No se puede convencer a las masas creando historias sobre "acciones especulativas" de quien ha estado positivamente por años en la casa y en la vida de esa población. No es tan simple calificar de "explotadora" a Polar, cuando sus obreros y empleados se restean masivamente y sin pestañear para defender lo que han sido años de estabilidad laboral y trato inmejorable, que convierte a esta empresa en la gran aspiración de los trabajadores de todo el país, comenzando por los públicos.

Es inadecuado decir que el ataque a Polar aumenta la popularidad del Presidente. Simplemente, el ataque ocurre cuando Chávez había crecido en campaña. La pregunta es si seguirá haciéndolo, caminando hacia ese barranco.

Hoy las fuerzas de gobierno y oposición están equilibradas en votos potenciales. Sus diferencias son en términos de la ubicación de esos apoyos. La oposición en las grandes ciudades y el Gobierno en el interior, de donde no vienen los votos pero sí más diputados. Ese sesgo hace a Chávez favorito para la AN, aunque no necesariamente en el número de votos. Si bien habrá probablemente mayoría de diputados chavistas por el sesgo de distribución, los votos medirán la fuerza real de cada bloque hacia las elecciones del 2012 y no creo que atacar al símbolo empresarial más importante del país y enfrentar a sus trabajadores y consumidores, mientras se deja dañar comida importada por el Gobierno, sea una buena idea.

Sí, hay un pico electoral favorable a Chávez y era predecible. No, no es suficiente aún para romper la megatendencia negativa a futuro y menos si decide avanzar en esa frontera minada. Sí, es posible que los chivos expiatorios le ayuden a desviar la atención. No, no es Polar un candidato a chivo por su histórica conexión con la gente y sus trabajadores. Es más bien un candidato a despertar el rechazo de los venezolanos al ataque a la empresa privada, con la que los venezolanos sienten 80% de conexión. Sí, la economía se deteriorará mucho más. No, no es posible seguir echándole la culpa a terceros, cuando es obvio quien controla el país y éste, tarde o temprano, será responsabilizado... de lo que es responsable.

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Última actualización el Domingo, 13 de Junio de 2010 15:30
 
Venezuela nuevamente "olvidada" por OEA PDF Imprimir E-mail
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Jueves, 10 de Junio de 2010 11:23

Por IGNACIO J. ÁLVAREZ

La Asamblea General de la OEA que acaba de concluir en Lima no discutió ni emitió pronunciamiento respecto al reciente informe especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre la situación de la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

Se trata de un problema estructural de la OEA. Los pronunciamientos y decisiones de la CIDH y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos no son objeto de consideración apropiada por los órganos políticos de la organización. Tal situación tiene un impacto negativo en la efectividad del sistema interamericano de derechos humanos y en la credibilidad de la OEA.

De acuerdo a la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la CIDH se encuentra facultada para elaborar los informes especiales que considere convenientes para el desempeño de sus funciones. A diferencia de su informe anual, que recibe al menos una consideración formal por el Consejo Permanente de la OEA y una presentación ritual a la Asamblea General, los informes especiales de la CIDH por lo general no son presentados, y menos discutidos, en los foros políticos de la OEA.

La Asamblea General es el máximo órgano de la OEA. Se reúne de manera ordinaria una vez al año, y se esperaría que en ella fuesen considerados los asuntos más importantes ocurridos recientemente en la región. Hace pocos meses la CIDH hizo público su informe especial sobre Venezuela, y concluyó que el Gobierno viola la libertad de expresión; que inhabilita políticamente a candidatos antes de las elecciones; que desconoce los resultados de procesos electorales adversos; que se restringen los derechos políticos a quienes mantienen una línea crítica contra el gobierno y se les somete a represalias, intimidación, persecución judicial y cárcel en algunos casos; que "la falta de independencia y autonomía del Poder Judicial frente al poder político constituye uno de los puntos más débiles de la democracia venezolana", y que la vigencia de los derechos humanos se encuentra seriamente limitada.

Tal informe, emitido por un importante órgano de la OEA, tuvo enorme repercusión nacional e internacional y, sin embargo, la Asamblea General de la OEA miró a un costado, revelando una vez más que la situación de la democracia y los derechos humanos en Venezuela no es prioridad para los órganos políticos de la organización.

Lamentablemente, las inaceptables y recurrentes omisiones de tales órganos políticos respecto a la situación venezolana justifican con creces el desencanto nacional con la organización y la pérdida de respeto y credibilidad que la OEA sufre en nuestro país.

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Última actualización el Jueves, 10 de Junio de 2010 11:25
 
La necrofilia ideológica PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 06 de Junio de 2010 17:43

Por MOISÉS NAÍM

La necrofilia es la atracción sexual por cadáveres. La necrofilia ideológica es el amor ciego por ideas muertas. Resulta que esta patología es más común en su vertiente política que en la sexual. Encienda su televisión esta noche y le apuesto que verá a algún político apasionadamente enamorado de ideas que ya han sido probadas y han fracasado. O defendiendo creencias cuya falsedad ha quedado demostrada con evidencias incontrovertibles.

Hay líderes que veneran ideas que ya se probaron, con trágicas secuelas de atraso y corrupción

Como todas, esta patología tiene casos más leves, y hasta cómicos, y otros más extremos y peligrosos. Tomemos a los seguidores de Mao, por ejemplo. "El comunismo es el sistema más completo, progresivo, revolucionario y racional en la historia de la humanidad... Solo el sistema ideológico y social comunista está lleno de juventud y vitalidad", escribía Mao Zedong en su célebre Libro Rojo. Durante más de medio siglo, la Revolución Cultural entusiasmó a millones de seguidores en todo el mundo. Ya conocemos los resultados. El Partido Comunista Chino emitió en 1981 su diagnóstico final sobre la gestión de Mao: "Cometió errores de enorme magnitud y larga duración (...) y lejos de hacer un análisis acertado de muchos problemas, confundió lo correcto con lo incorrecto y al pueblo con el enemigo. En esto se centra su tragedia". Unos 55 millones de chinos pagaron con su vida los "errores" de Mao. En vista de todo esto, cabría suponer que el maoísmo es una ideología muerta. Pues no.

Mientras China repudia a Mao y alcanza éxitos que él jamás imaginó, en otros países siguen surgiendo políticos que se enamoran con fervor suicida del maoísmo.

En Nepal, por ejemplo, hace tan solo dos años el Partido Maoísta consiguió los votos para tener gran peso en el Parlamento y llegó a controlar temporalmente el poder. En India, a finales de 2004, se anunció la creación del Partido Comunista (maoísta) como resultado de la fusión de tres agrupaciones políticas con un objetivo común: derrocar al Gobierno. Con presencia en 20 de los 28 Estados indios y el control de zonas ricas en minerales, donde la extorsión a las empresas les brinda 300 millones de dólares al año, los maoístas se han convertido en una importante fuerza política y militar. Manmohan Singh, el primer ministro, los considera "la principal amenaza para la seguridad interna". En Perú, Sendero Luminoso, otro movimiento maoísta que le costó a ese país decenas de miles de muertos y que se creía extinguido, ha vuelto a reaparecer de la mano de los traficantes de cocaína.

Pero no es solo el maoísmo. Hay líderes que veneran ideas económicas que ya se probaron en sus propios países, con trágicas secuelas de atraso, miseria y corrupción. En Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, por ejemplo, es sabido que los funcionarios bien formados y capaces de desempeñar su trabajo con eficiencia y honestidad son muy escasos. Sin embargo, los presidentes de esos países están enamorados de un modelo que supone la existencia de una superabundancia de empleados públicos probos y competentes. Y cada vez que nacionalizan empresas, las ponen en manos de burócratas que no tienen ni la más remota idea de cómo gestionarlas y que las acaban haciendo naufragar, alimentando el círculo de destrucción de riqueza y pobreza crónica. Su amor por las ideas muertas es más poderoso que las pruebas que les llegan a diario de cómo ese amor le está haciendo daño a su país.

La necrofilia ideológica no solo afecta a las izquierdas. También es fácil encontrarla entre los fundamentalistas del libre mercado. Ni siquiera el cataclismo económico que estamos viviendo les hace cuestionar su convicción de que los mercados son eficientes, tienden naturalmente al equilibrio y que, por ello, la intervención de los Gobiernos para estabilizar las economías es innecesaria o contraproducente. O que los bancos pueden autorregularse y no requieren de mayor control estatal o que, por sí solo, el mercado generará los incentivos necesarios para proteger el medio ambiente.

La economía no es el único terreno fértil para la necrofilia ideológica. Basta recordar a los políticos que niegan la validez de la teoría de la evolución biológica y luchan por limitar la enseñanza del darwinismo en las escuelas, o a los defensores de la mutilación genital femenina o del uso del burka para apreciar cuán esparcida e intensa es la pasión por ciertas malas ideas.

El amor es ciego y el amor por ideologías que además ayudan a mantenerse en el poder no es solo ciego, sino también muy conveniente. En el fondo, los necrófilos políticos aman más el poder que las ideas con las que manipulan a sus ingenuos seguidores.

06/06/2010

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Última actualización el Domingo, 06 de Junio de 2010 17:58
 
De Noriega a Chávez PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 06 de Junio de 2010 12:35

Por OSCAR HAZA

Invité a Rafael Poleo hace algún tiempo a mi casa para mostrarle los videos que conservo de mi época como corresponsal de guerra de la crisis panameña que derrocó al general Manuel Antonio Noriega. Quedó pasmado con las similitudes que vio entre los procesos del país istmeño y su querida Venezuela.

Noriega nació en medio de la pobreza en Chiriquí, fronterizo con Costa Rica. Chávez en Barinas, también en medio de una pobreza alimentada por la lejanía y la soledad que impone el llano.

Un Noriega que empezó su carrera como policía de tránsito y un Chávez que atendía las fiestas en los cuarteles y administraba una cafetería, nos muestran los niveles académicos y jerárquicos de dos guardias que hicieron del resentimiento su combustible para el ascenso vertical.

Panamá y Venezuela fueron para Estados Unidos dos países estratégicos, el primero por el canal y el segundo por sus reservas petroleras. Por esas poderosas razones era imposible en el marco de la guerra fría salir del carril de la potencia hegemónica. Ahí estuvo el error de cálculo de Noriega, pensó que vendiendo información a todos sobreviviría cuando Washington lo llamara a contar sobre sus manejos en el submundo del narcotráfico, en la guerra de Centroamérica y en su relación con Cuba.

Panamá era, y sigue siendo hoy, una nación integrada de manera inamovible a Estados Unidos, así lo quiere y lo concibe el pueblo panameño.

El rompimiento inicial de Noriega con los sectores de izquierda dentro del gobierno y de los grupos militares que se habían enriquecido con los cubanos y los carteles colombianos, se vio fortalecido con la caída en desgracia de dos protectores de Noriega, Oliver North y John Poindexter. Tony se dio cuenta de que el fin estaba cerca. Aun así, quería aparentar que todo estaba bajo su control. Horas antes de la invasión, me contó su asesor de prensa internacional, Luis Manuel Martínez, que Fidel Castro en persona llamó a Noriega y le dijo: ``Tony, nuestros servicios de inteligencia nos informan que cada minuto despega un avión de las bases de Fort Benning y de Fort Braga, eso quiere decir que las divisiones aerotransportadas 82 y 101 iniciaron una invasión contra Panamá``. Respuesta de Noriega: ``Fidel, eso es para asustarme, yo conozco mejor que tú a los gringos''. Fin de la conversación y fin de Noriega.

En el caso de Chávez, pocos piensan que habrá una invasión contra Venezuela, los tiempos son otros y Washington no necesita una intervención directa para salir de Chávez. El teniente coronel llanero sabe que no podrá contra Roma, le teme al encausamiento al estilo Noriega o Pinochet, miedo que no sentía el panameño por ignorante. El desconocimiento de Chávez es de otro tipo, cree que Venezuela es una potencia en embrión, se cree un enviado de de la Providencia, está convencido de que contará con miles de internacionalistas que defenderán su revolución bolivariana. Lo mismo decía Noriega de los Machos de Monte de Veraguas. Pero Noriega no peleó y Chávez tampoco peleará.

Otras marcadas diferencias entre los dos personajes radica en su modus operandi. Chávez cerró Radio Caracas Televisión y no envió al exilio a Marcel Granier; Noriega no cerró el diario La Prensa pero mandó a Miami a Roberto Eisenmann, su propietario. El venezolano encarceló a sus antiguos compañeros de armas desafectos; el panameño los fusiló de manera sumaria. Hugo interviene los negocios de lo que él llama la oligarquía. Tony incendió la mansión Dante, uno de los negocios emblemáticos de los Eisenmann. Chávez llama a sus opositores, escuálidos. Noriega bautizó a los suyos como rabiblancos.

¿Por qué escribo hoy sobre estos dos personajes que por muy diferentes razones continúan ocupando titulares? Quizá porque como una mueca de la historia el fin de ambos será el mismo, Noriega y Chávez son los émulos de Francisco de Miranda, no de Bolívar y mucho menos de Fidel Castro.



Read more: http://www.elnuevoherald.com/2010/06/06/736134/oscar-haza-de-noriega-a-chavez.html#ixzz0q4l8DBgm
Última actualización el Domingo, 06 de Junio de 2010 12:37
 
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