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Artigos: Latinoamérica Fidelochavista
Resultado electoral en Venezuela y el ajedrez castrista PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 07 de Diciembre de 2015 13:30

Por Jorge Hernández Fonseca.-

El no por esperado, sorprendente resultado electoral venezolano puede tener una explicación bastante simple si constatamos que eso implica la salida del panorama político venezolano de Diosdado Cabello, el mayor enemigo de Nicolás Maduro y por tanto de los hermanos Castro.


Resultado electoral en Venezuela y el ajedrez castrista

Jorge Hernández Fonseca

12 de Diciembre de 2015

El no por esperado, sorprendente resultado electoral venezolano puede tener una explicación bastante simple si constatamos que eso implica la salida del panorama político venezolano de Diosdado Cabello, el mayor enemigo de Nicolás Maduro y por tanto de los hermanos Castro.

Una posibilidad del cambio de actitud hacia el proceso electoral del presidente Maduro pudiera ser una orden desde la Habana con vistas a resolver, con el triunfo de la oposición, dos aspectos que preocupan a los Castro: el poder actual del presidente de la Asamblea legislativa venezolana, Diosdado Cabello, enemigo de Cuba y por tanto de Maduro; y en segundo lugar, esquivar el golpe internacional que implicaría darle base legal a la propuesta del presidente electo de Argentina Mauricio Macri para aplicar la cláusula democrática contra Venezuela.

Los últimos días antes de las elecciones fuimos testigos de un cambio radical de la posición de Nicolás Maduro respecto al proceso electoral. De mensajes originales de violencia para de salir a las calles, pasó a una actitud de disculpar sus palabras diciendo que “había sido mal interpretado” y que el gobierno aceptaría los resultados. Recibió a los (antes enemigos) expresidentes latinoamericanos en el palacio de gobierno (mandados --sin éxito-- a expulsar de Venezuela por Cabello); permitió la votación de Leopoldo López, entre otros cambios evidentes de postura, que solamente se explican si existiera una orden desde la Habana en tal sentido.

La política es un ajedrez complejo. Es claro que la victoria de la oposición en estas elecciones parlamentarias es también una derrota para Nicolás Maduro, pero no cabe dudas que el principal derrotado es Diosdado Cabello y ese objetivo es altamente jerarquizado por la Habana y será muy bien recibido por Maduro. Desde luego que ya la Habana prepara como enfrentar una asamblea legislativa opositora, hasta porque Maduro tiene otros 3 años en la presidencia, tiempo suficiente –desde el punto de vista cubano-- para neutralizarla, ganado ahora tiempo.

Aventurando una hipótesis, la orientación cubana de aceptar la voluntad popular en Venezuela, pudiera estar la actual relación Cuba-EUA y una posible negociación para que la Habana influyera en Caracas en ese sentido, con vistas a iniciar un deshielo de Caracas con Washington sin tirar ni a Maduro ni a los Castro del poder pero tirando a Cabello del panorama político venezolano. Contra Cabello pesa la acusación de ser jefe del narcotráfico en Venezuela y ya vimos la solución que dio la Habana a esas acusaciones contra generales cubanos antes.

Todavía es muy temprano para hacer conjeturas con un grado de exactitud razonable, pero la constatación de un triunfo opositor aceptado de buena gana por el presidente Maduro --el mismo que antes había hablado de “masacres” si esto sucedía-- merece una profundización adicional que solo decir “se cumplió con la voluntad popular”, cuando sabemos que para los hermanos Castro no existe razón que no sea el velar siempre por la defensa de sus intereses.

Así, la victoria de la oposición venezolana podría haber sido impulsada por la división en el seno del oficialismo y de los ánimos cubanos de deshacerse de un enemigo muy peligroso.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

 
Elecciones venezolanas: David contra Goliat PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 30 de Noviembre de 2015 11:42

tintori capriles

Por Carlos Malamud.- 

Es tal la disparidad de fuerzas entre la oposición y el gobierno frente a las próximas elecciones venezolanas que la referencia a la figura bíblica resulta inevitable. Algunos más afectos a las metáforas deportivas podrían señalar que la cancha está inclinada, y mucho, en un determinado sentido. De todos modos, se aborde el problema por donde se aborde la conclusión acaba siendo siempre la misma.

(Infolatam).- Esto vale para algunas cuestiones claves como la financiación de las campañas, la neutralidad del estado y sus instituciones, el acceso igualitario a los medios públicos de comunicación, la transparencia del proceso, la independencia de las autoridades electorales o cualquier otro punto que se quiera tomar en consideración.

La violencia progubernamental se ha convertido en una constante de la realidad electoral. El asesinato del dirigente opositor Luis Manuel Díaz es sólo una muestra más de la impunidad con la que muchos grupos operan a la sombra del poder. Tras su lamentable muerte comenzaron las rutinas oficialistas preestablecidas: acusar a la oposición, a la oligarquía y al imperialismo de la violencia política o denigrar a la víctima hasta convertirlo en victimario y en el responsable directo de su mala suerte.

El objetivo gubernamental con tales conductas no es sólo proteger a los verdaderos responsables, los colectivos armados, generalmente motorizados, también se busca amedrentar a la oposición. Desde las altas instancias del gobierno o de la Asamblea Nacional se lanzan las peores invectivas y amenazas contra los dirigentes opositores, siendo Lilian Tintori, la mujer de Leopoldo López, uno de sus blancos favoritos.

Como dijo Nicolás Maduro antes de las elecciones argentinas en un tono claramente amenazador en alusión a la oposición venezolana y su posible triunfo: “Ustedes pónganse a rezar, oligarcas de la derecha, porque la revolución triunfe el 6 de diciembre. Pónganse a rezar, desde ya, para que haya paz, tranquilidad, y ustedes se quitan eso de encima, porque si no, nos vamos pa’ la calle. Y en la calle nosotros somos candela con burundanga. ¿Oyeron? Mejor estamos aquí tranquilitos, gobernando pa’l pueblo y todos felices: pensiones pa’ los viejitos, viviendas pa’l pueblo, educación pública y la revolución avanzando. ¿Verdad?… Fin del capítulo de terror… Perdonen”.

Si desde dentro la presión es brutal, las complicidades externas no son menores. Frente al anuncio de Mauricio Macri de aplicar la cláusula democrática de Mercosur, la respuesta de Rafael Correa expresa claramente un estado de opinión fuertemente asentado en América Latina: “Es muy preocupante. Es claramente una interferencia en los asuntos internos de Venezuela”. Agregó que en Venezuela existe una democracia y un proyecto político “que se ha cansado de ganar elecciones”. “Que hay perseguidos políticos (…) demuéstrenlo! También lo dicen de Ecuador”.

Puede ser que el proyecto político bolivariano, como dice Correa, “se haya cansado de ganar elecciones”, pero la lógica democrática supone también perderlas, y eso es precisamente lo que no contemplan ni quieren contemplar ni Correa ni Maduro. No pueden admitir el rechazo del pueblo porque en su “relato” ellos son la encarnación del pueblo. De todos modos, eso no les habilita para llamar a la insurrección más allá de sus fronteras. ¿Si pretender aplicar la cláusula democrático es “injerencismo”, qué sentido tienen estas palabras de Maduro?: “Sé lo que les digo: el pueblo argentino está listo para luchar [contra Macri]”.

La derrota electoral del kirchnerismo muestra la gran paradoja de los forjadores de la “Patria Grande”, que sólo adquiere sentido si sus impulsores la piensan de un modo bolivariano. Caso contrario la manida unidad carece de significado. Las discrepancias chirrían en esta concepción tan singular. Por eso será interesante comprobar las notorias ausencias que podrán verse el 10 de diciembre en Buenos Aires durante la toma de posesión de Mauricio Macri. Los otrora tan viajeros Maduro, Correa, Morales, Ortega y Castro con toda probabilidad se queden en casa, demostrando una vez más que su discurso de respeto a las decisiones populares es totalmente incoherente.

Brasil y Uruguay dudan si seguir a Macri, apoyado por Paraguay, a la hora de aplicar la cláusula democrática de Mercosur, buscando vías intermedias que sean menos duras para Maduro y sus seguidores. Brasil y Uruguay dudan si seguir a Macri, apoyado por Paraguay, a la hora de aplicar la cláusula democrática de Mercosur, buscando vías intermedias que sean menos duras para Maduro y sus seguidores. El riesgo es que su actitud convalida la violencia creciente que sacude a Venezuela. Ésa es la gran responsabilidad de los mandatarios latinoamericanos que han minusvalorado sistemáticamente las implicaciones de la crisis venezolana, dando alas a una represión insoportable.

Unas preguntas frecuentes frente a este escenario de violencia que muchos se formulan son: ¿qué salida tiene Venezuela?, ¿cuán violenta será?, ¿cómo se recompondrá un tejido social duramente golpeado por tantos años de experimento chavista? Anta la falta de canales adecuados para la participación política de las mayorías y minorías, ante la falta de instituciones y la vulneración permanente de las leyes y de la propia Constitución bolivariana, el temor a una violencia desbordada crece cada día. Cuando Maduro llama a un gobierno cívico – militar para defender la revolución en caso de una derrota electoral está apostando por un autogolpe inconstitucional. De repente todo lo que Chávez y Maduro dijeron sobre los “golpes” en Honduras y Paraguay parece un misterio del pasado.

Cada vez más el gobierno bolivariano parece cercado por su propia realidad. Sus dificultades internas son crecientes, y no sólo en los campos políticos y económicos. En el frente externo las firmes tomas de postura de Macri y de Luis Almagro fueron respondidas con descalificaciones rayanas en la escatología y la violencia por parte de Maduro, Diosdado Cabello y otros personajes de menor nivel. Actuando cada vez más como una fiera acorralada las reacciones pueden ser imprevisibles y descontroladas. Es hora de que todos aquellos que dicen sentirse muy concernidos por lo que ocurre en Venezuela, como Dilma Rousseff y Michelle Bachelet, se impliquen seriamente para evitar inútiles derramamientos de sangre que, de producirse, tendrán efectos negativos sobre todo el continente.

Última actualización el Miércoles, 02 de Diciembre de 2015 13:58
 
El inocultable declive del populismo latinoamericano PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tomado de INFOBAE   
Jueves, 05 de Noviembre de 2015 12:55

Por Julio María Sanguinetti

La (mal) llamada “ola progresista” parece estar llegando a su fin. Terminado el ciclo de prosperidad importada, que alimentó un populismo incapaz de realizaciones duraderas, las sociedades de la región están dando claras señales de hartazgo.

La elección argentina ha sido un campanazo. Ha quedado claro que la sociedad argentina no soporta más el estilo de gobierno de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner. Sus 46 cadenas mediáticas en lo que va del año, su retórica agresiva, su constante división de la sociedad, su arbitrariedad sin límites para agraviar adversarios políticos llega a su fin. Su candidato, un hombre moderado a quien se resignó pese a que no lo quería, la ha salvado de una hecatombe, pero la derrota en la poderosa provincia de Buenos Aires —el mayor distrito electoral del país— caracteriza un inocultable declive. Por cierto, la elección presidencial no está aún definida, pero cualquiera que gane sabe que tiene que modificar ese estilo y, en lo sustancial, muchas de esas políticas resultantes de una visión conspirativa que hacía de la Argentina la víctima aparente de las peores conspiraciones universales.

En Brasil la crisis se sigue profundizando y las revelaciones sobre la corrupción del Partido de los Trabajadores y la fuerza que comandó Lula da Silva estos años no tienen precedentes en la historia de la potencia del norte. A sólo un año de su nuevo Gobierno, Dilma Rousseff ve tambalear su permanencia.

La situación de Venezuela, por su parte, es también dramática. Los líderes opositores arbitrariamente presos, los medios de comunicación sometidos, la economía en un descalabro inédito en un país con un mínimo de desarrollo y la corrupción instalada en el Gobierno, exhiben un panorama realmente crítico.

Todo indica que estos Gobiernos que caracterizaron la última década tienden a desaparecer. Se beneficiaron de la fantástica bonanza de precios internacionales que nos llegó a partir de 2003 y la resultancia fue el despilfarro y la corrupción. Incluso para nosotros, en Uruguay, ha sido muy penosa esa amistad que hemos cultivado con ellos. Su antiyanquismo primitivo y sus economías intervenidas a discreción desde el Gobierno nos han llevado a un Mercosur estancado y a la frustración de procesos de apertura como lo fueron el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos o, últimamente, la negociación del TISA. O sea que no ha sido inocua para Uruguay la presencia populista. Es más, todavía resulta inexplicable la proclamada amistad del Frente Amplio con el kirchnerismo, como si este no nos hubiera maltratado desde el mismo Gobierno de su fundador.

Han empezado a soplar vientos de cambios en el Atlántico latinoamericano. Nuestra lentitud de movimientos se hace exasperante cuando la región del Pacífico se mueve al compás de una globalización que observamos desde lejos, como si nos fuera ajena. Todo es una insinuación, por ahora, pero la magnitud del deterioro en esos procesos políticos y económicos nos lleva a pensar que el rumbo tendrá que virar. Desde los Gobiernos o desde una realidad que puede llevarse todo por delante. También nos llegará a nosotros, cuando vemos a un Frente Amplio sin rumbo y con un clima de desasosiego en sus cuadros políticos, revelador de un ostensible estado de agotamiento.

Son las primeras luces, pero ya se están anunciando mejores tiempos.

Última actualización el Jueves, 05 de Noviembre de 2015 12:59
 
El cierre de la frontera con Colombia y las elecciones del 6-D PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 31 de Agosto de 2015 11:56

Image result for El cierre de la frontera con Colombia y las elecciones del 6-D

Por Luis V. León.- 

“El cierre de frontera de Venezuela con Colombia y la deportación de colombianos ilegales en Venezuela intenta crear un tema estrambótico de campaña electoral. Y puede funcionar.

(Prodavinci. Venezuela)-. Lo primero que se debe saber es que, en este momento, es imposible saber qué impacto ha tenido la medida en cuanto a apoyo popular o a rechazo al gobierno de Nicolás Maduro. Tampoco se puede saber si ha compensado las pronunciadas caídas de popularidad previas, pero la dirección que toman puede terminar siendo favorable.

Sobre todo si separamos en el análisis los temas vinculados con la legalidad, la solidaridad, la economía y la política, porque los efectos del decreto no son los mismos en materia social, económica o política. Es un error caer en la visión simplista de quien mete todo en un mismo saco, así que vayamos por partes.

En los aspectos legales, el gobierno venezolano tiene el derecho y la obligación de actuar contra el contrabando y de deportar a los inmigrantes que estén en situación de ilegalidad. Y, precisamente, en eso se escuda. Pero, puesto en dos platos, si usted se pregunta si cerrar la frontera tiene un impacto sobre el control de contrabando o de la inmigración ilegal, la respuesta es simple: no.

En el aspecto económico, cerrar la frontera no detiene el contrabando, porque en nuestro país los estímulos para el contrabando se mantienen intactos. Una medida como ésta encarece los productos y obliga a las personas a buscar mecanismos diferentes, pero no lo detendrá mientras siga siendo negocio. Ahora, el impacto económico del cierre de frontera para ambos países sí es demoledor. Y, además, afecta las economías regionales: las poblaciones de frontera tienen un altísimo nivel de dependencia de las transacciones entre ellos, tanto legales como ilegales.

Y en el aspecto social, el decreto de emergencia tiene los impactos más duros, más crueles y más difíciles de procesar. Empecemos por decir que el cierre de la frontera aísla y afecta a personas cuya vida cotidiana se lleva a cabo en el paso de frontera. Incluso, hay impactos familiares ocasionados por separaciones vinculadas con el cierre de frontera y con la deportación. Y por muy cuidadoso que digan que fue el proceso de deportación, es difícil separar la acción física del Estado venezolano de las violaciones a los Derechos Humanos.

Una medida masiva de deportación deteriora indefectiblemente las relaciones con el país vecino, que se siente agredido. Pero ni éste ni ninguno de los análisis económicos o sociales que usted pueda leer tocan el centro del problema: todo esto se trata de un asunto político.

Y un posible punto de partida para afirmarlo es que los problemas que hoy el gobierno venezolano está atacando existen desde hace mucho, mucho tiempo, pero han decidido abordarlos de manera exagerada y en campaña.

Considere lo siguiente: el gobierno arranca esa campaña con una brecha superior a los 20 puntos en contra y una gran presión política que los obliga a hacer lo que sea necesario para evitar una derrota electoral. Algo más: tome en cuenta que ninguna acción económica populista de las clásicas los ayudaría de manera relevante, porque en este momento la crisis es descomunal. El típico aumento de gasto público que el chavismo ha hecho antes de cada campaña hoy sólo aumentaría la presión inflacionaria y la escasez, pero además su impacto en votos sería mínimo.

En resumen: ésta es una campaña en la que buscar acciones estrambóticas que agiten el escenario local se convierte en una necesidad inminente para el oficialismo. Así que, dentro de este marco, el gobierno va a fabricar culpables de la crisis y distractores del debate económico, todo con una sola intención: evadir los costos políticos.

La acción en frontera cumple todos los requisitos para lo que se llama “un issue atractivo” de campaña. Y el gobierno y no lo va a desaprovechar. Por ejemplo: con el cierre de la frontera, el Ejecutivo Nacional puede resaltar su tesis de que la culpa del desabastecimiento es de los contrabandistas y bachaqueros.

Es obvio que el origen del desabastecimiento no está ni en los contrabandistas ni en los bachaqueros, sino en las distorsiones económicas. También es obvio que los bachaqueros y los contrabandistas son una consecuencia de la crisis y no una causa de la crisis. Pero, en términos políticos, para las masas lo que existe es lo que se ve. Y en estos momentos lo que todos vemos es contrabandistas y bachaqueros, porque el gobierno ha decidido mostrarlos.

Entonces, cuando el Gobierno cierra la frontera con Colombia lo que intenta es mandar un mensaje: “No dejaremos que otros se lleven la comida que te estamos subsidiando a ti”, y así concentran el debate donde tienen un mayor margen de maniobra, alejándose de la inflación y la escasez, donde el gobierno no tiene cómo responder.

La radicalización del discurso sobre contrabando e inmigración ilegal, además, refuerza la construcción de enemigos externos. Y el tema de la deportación dividirá, pero le da al gobierno la opción de convertirse en un aparente “defensor de la soberanía” y así aprovechar las potencias del nacionalismo exacerbado y el chauvinismo.

Es decir: las acciones en frontera no detienen el contrabando, no aumentan la producción ni generan confianza en el país… pero ponen el debate donde al gobierno le conviene. Mientras tanto, las acciones políticas de rechazo que toman los líderes colombianos en su país son positivas para ellos allá y también son útiles para Maduro aquí.

Es imposible no conmoverse con lo que están sufriendo las familias que han sido obligadas a abandonar nuestro país. A ellos hay que considerarlos como unas nuevas víctimas de las mismas causas que hacen que (más allá de los debates políticos y los distractores artificiales generados para servir de campaña) la gente salga a comprar leche y no la encuentre… y de que si la encuentra no puede pagarla.

Lo evidente es que en Venezuela es necesario un cambio inmediato en las políticas económicas. Evadir esa verdad ya está a punto de enfrentarnos contra un país hermano. ¿Cuál debe ser el mensaje correcto? Decirle no al contrabando, no al bachaqueo, pero entender que no son las causas de la crisis. Decirle sí a la producción, sí a la inversión privada, pero no a la corrupción”.

INFOLATAM

Última actualización el Martes, 22 de Septiembre de 2015 11:16
 
Ecuador: de líder a Presidente PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 28 de Junio de 2015 11:37

Por SIMON PACHANO.-

(Infolatam).- En la mañana habló Rafael Correa, en la noche lo hizo el presidente de la República. El aliento a la confrontación, la iracundia, los insultos, las palabras desbordas y el tono airado del primero contrastaron con el llamado al diálogo, la tranquilidad, el lenguaje moderado y el tono pausado del segundo. El tema tratado era uno solo: las leyes económicas recientemente propuestas y la reacción que estas provocaron en la ciudadanía.

El primero ratificó su inquebrantable decisión de no dar un solo paso atrás, de no cambiar una palabra ni una coma. El segundo comunicó su decisión de retirar los proyectos de ley. Habían pasado apenas ocho horas entre las dos intervenciones, tiempo suficiente para que Rafael Correa cruzara su pecho con la banda presidencial y cambiara radicalmente de posición.

Independientemente de los motivos –entre los que seguramente se contará una sutil insinuación de la curia sobre el ambiente que encontrará el papa-, lo cierto es que ese cambio entraña algo más que una expresión de esquizofrenia política. A lo largo de los ocho años que lleva a la cabeza del gobierno, Rafael Correa jamás había dado un paso hacia atrás.

Por el contrario, siempre reivindicó su derecho a imponer sus decisiones, sin debate, sin búsqueda de acuerdos. Era una estrategia de hechos consumados, que rendía los frutos esperados porque no encontraba obstáculos en los débiles y fragmentados grupos de oposición ni en una ciudadanía adormecida por la bonanza económica. En definitiva, podía darse el gusto de gobernar sin hacer política.

El discurso del lunes en la mañana fue la continuación de esa visión. El de la noche fue el de su bautizo en la política, entendida ésta como lo que es, un camino zigzagueante que está definido por el intercambio con otros actores. Sin embargo, al especificar que el retiro de los proyectos de ley es solamente temporal y al defenderlos con los mismos argumentos que irritaron a los manifestantes callejeros, se pudo ver que le resultará muy difícil, si no imposible, conducirse por esa ruta.

Es muy probable que se trate de un paso táctico motivado por la necesidad de asegurar la visita papal y sacar provecho político de ella. Pero, si es así y si vuelve a presentar los proyectos, la reacción podrá ser aun mayor a la observada en la semana anterior.

Como balance final queda el alto el costo político que debió pagar Rafael Correa. Su retroceso –sin ministros fusibles que puedan pagar las consecuencias- demostró que sin bonanza económica y con leyes que tocan los bolsillos no existen líderes invencibles. Las bajas expectativas económicas para los próximos meses llevan a sostener que se profundizará esa erosión del liderazgo y que tendrá poco espacio para mantener el estilo que le aseguró éxitos. Tampoco su conversión en Presidente le asegurará mantener los niveles de apoyo que ha tenido hasta ahora, porque ese giro no concuerda con su trayectoria ni con la imagen que la ciudadanía creó –y apoyo casi religiosamente- durante poco menos de una década.

INFOLATAM

 
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