Oscar Elías Biscet recibe el Premio al Liderazgo Internacional en Washington

El Instituto de Liderazgo Hispano del Congreso (CHLI) entregó este miércoles el ...

El Senado aprueba la reincorporación política de las FARC

El Senado colombiano aprobó este miércoles en último debate el acto legislativo de ...

Venezuela anuncia su salida de la OEA

La canciller Delcy Rodríguez anunció este miércoles que Venezuela se retirará de ...

Trump propone una rebaja de impuestos a todos los estamentos de la sociedad norteamericana

El secretario del Tesoro de EE UU, Steve Mnuchin, anunció este miércoles ...

Venezuela: sobe para 27 o número de mortos em protestos

O Ministério Público da Venezuela confirmou, nesta quarta-feira, a morte de mais ...

Artigos: Latinoamérica Democrática
Argentina y el Pensamiento Nacional PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 13 de Junio de 2014 15:18

Por Pedro Corzo.-

Los líderes populistas tienden a prometer la solución de todos los problemas del país que gobiernan  o aspiran a gobernar, sin entrar a considerar si cuentan con las posibilidades materiales y el conocimiento necesario para poder realizar sus proyectos.
El populismo se caracteriza por el voluntarismo de sus líderes, por lo que quizás fue un dirigente populista el que inspiró la expresión “de buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández es uno de esos dirigentes de grandes ideas que tienden a negar el sentido común y violar el derecho de los demás, en particular los de aquellos que han logrado desarrollar proyectos sin sinecuras gubernamentales.
Fernández ha cabalgado y compartido proyectos hemisféricos con los apocalípticos jinetes de la Alianza Bolivariana de las Américas, ha sido solidaria con sus pares de Cuba, Venezuela,  ha apoyado sin reparos a todos los despostas del continente, y al interior de su país ha impulsado la crispación política y social con gran esmero. 
Por ejemplo Argentina lidera el ranking de países de Latinoamérica donde hay una mayor percepción del aumento de la corrupción en los últimos dos años, según el Barómetro Global de la Corrupción de Transparencia Internacional. La inseguridad ciudadana ha motivado que varios supuestos delincuentes hayan sido “linchados”.
El propio vicepresidente  Amado Boudou, un protegido de la mandataria,  está enfrentando un proceso judicial por corrupción aunque él afirma ser inocente.
Desde que el difunto presidente Néstor Kirchner llegó al poder, la familia presidencial multiplicó su fortuna, de 1,5 millones de dólares, según declaraciones patrimoniales en el 2003, a 11,1 millones de dólares, en el 2008. No cabe duda que algunos gobernantes a pesar de que se les paga para dirigir los destinos de la nación, tienen tiempo para hacer inversiones que dejan impresionantes ganancias.
La mandataria también ha procurado “democratizar” el Poder Judicial de su país, una propuesta que fue rechazada por una de las principales fuerzas de la oposición en el Parlamento, la Unión Cívica Radical y también hasta entre los peronistas que son antikirchnerista, un diputado al Congreso, Gustavo Ferrari,  declaró al respecto "un nuevo y lamentable avance del Ejecutivo sobre la independencia y autonomía del Poder Judicial".
La democratización de la justicia de la presidente solo pretendía situar bajo su control a los jueces y tribunales, y lograr sentencias que favorecieran sus intereses, muy parecido a lo que ocurre en los países donde priman las dictaduras institucionales, ejemplificadas, en Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia.
Uno de sus objetivos prioritarios fue controlar los medios de comunicación, durante un acto en la periferia de Buenos Aires en Octubre del 2010, expresó "a veces pienso si no sería también importante nacionalizar, no estatizar, que se entienda bien, los medios de comunicación, que adquieran conciencia nacional y defiendan los intereses del país, no los del gobierno".
Un año antes había promulgado una nueva Ley de Medios Audiovisuales  que fue rechazada por diferentes grupos multimedia y particularmente por la Sociedad Interamericana de Prensa.
Fernández acusó a los medios de ocultar información, de publicar exclusivamente lo que se ajustaba a sus intereses. Su gobierno tiene conflictos con varios medios, en particular el Grupo Clarín, al extremo que al mejor estilo chavista caducó la licencia de una de sus empresas e intento confiscarle la fábrica de papel periódico.

Pero evidentemente la propuesta más notable del gobierno de Cristina Fernández es la creación dentro del Ministerio de Cultura de una Secretaría de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, una chabacanería similar al Viceministerio “para la Suprema Felicidad Social del Pueblo” de Nicolás Maduro.

La entidad estará dirigida por Ricardo Forster, un intelectual que defienden las políticas del kirchnerismo, un intento como apuntan analista argentinos, se aproxima al ministerio de Propaganda e Información que dirigía en la Alemania hitleriana Joseph Goebbels.

El objetivo declarado, el real lo dejamos a la imaginación tomando como base las acciones de gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kitchner, es según el propio Foster "diseñar, coordinar e instrumentar una usina de pensamiento nacional, ajustado a los lineamientos que fije la Secretaría”, para "generar instancias de diálogo y debate sobre temas contemporáneos, promoviendo nuevas corrientes de pensamiento, que hagan partícipe a toda la ciudadanía".

En realidad todo parece indicar que las enseñanzas de George Orwel han germinado en Argentina y que en breve contaran con un pequeño hermano que dirigirá los destinos de cada ciudadano bajo la orientación de la Gran Hermana, Cristina Fernández.

Cierto que el mandato de Fernández llega a su final, que su popularidad es baja y su intento de reelección fracaso, pero esta herencia es peligrosa y forma parte de las tentaciones totalitarias como escribiera Jean Francois Revel..



Pedro Corzo

Periodista

 
Universidades, inversión extranjera y crecimiento económico en América Latina PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 08 de Junio de 2014 12:00

Por Carlos Malamud.-

La semana pasada se han conocido algunas cifras y datos importantes sobre el presente y el futuro de América Latina. Por un lado la CEPAL publicó su Informe “La inversión extranjera directa en América Latina y el Caribe 2013″ , que da cuenta de la evolución de los flujos recibidos por los distintos países de la región a lo largo del año pasado.

Por el otro, la consultora londinense Quacquarelli Symonds publicó su ranking de universidades latinoamericanas, más conocido como el QS Latin American University Rankings 2014, que vuelve a ratificar el predominio brasileño entre los mejores centros regionales.

Respecto al estudio de QS del año anterior, comentado en estas mismas páginas, hay pocas novedades, aunque algunas relevantes.

De todas ellas cabe señalar que se afianza la mayor presencia brasileña entre las diez universidades regionales mejor evaluadas: seis (dos empatan en la décima posición) son de ese origen, frente a dos de Chile y México respectivamente y una de Colombia. Sin embargo, se da la circunstancia de que la Universidad de Sao Paulo (USP) fue desplazada del primer puesto por la Universidad Católica de Chile.

También se confirma el deterioro creciente de la universidad pública argentina. La Universidad de Buenos Aires (UBA) ha caído al puesto 19 desde el 11 que ostentaba el año pasado. Esto obliga a reflexionar sobre el alto grado de politización de las universidades públicas en algunos países de la región, así como, y muy especialmente, del pronunciado declive argentino.

Es obvio que la política debe tener un lugar importante en la vida universitaria, comenzando por ser un obligado objeto de estudio, reflexión y análisis para todos aquellos que se dedican a las ciencias sociales y humanas. Pero convertir a las altas casas de estudio en trincheras partidarias y complemento del accionar de gobiernos o partidos de oposición es una cuestión diferente. Otra cosa son las recientes movilizaciones estudiantiles, que con agendas bien distintas han tenido un impacto considerable en Brasil, Chile o Venezuela.

A la hora de considerar la composición nacional de las 300 mejores universidades del continente hay que tener presente la dimensión geográfica y demográfica, el tamaño de su economía y también las políticas públicas orientadas a la educación superior. Así, Brasil cuenta con 78 universidades (tenía 81 en 2013), México 49 (50), Colombia 41 (42), Argentina 34 (30), Chile 31 (30) y Perú 16 (17).

Por su parte el informe de la CEPAL recuerda que los seis países latinoamericanos que más inversión extranjera recibieron fueron (por este orden) Brasil, México, Chile, Colombia, Perú y Argentina. Ahora bien, no todos tuvieron un comportamiento similar, ya que mientras México a lo largo de 2013 conoció un importante incremento en los flujos remitidos desde el exterior (debido básicamente a la compra de la cervecería Modelo), Chile sufrió un descenso del 29%, Argentina del 25% y Perú del 17%.

Si bien en ambos casos tenemos a los mismos seis países es evidente que no se pueden extraer correlaciones válidas entre los mismos, ya que responden a procesos y cuestiones muy distintas. Al mismo tiempo es en este grupo donde se juega buena parte del futuro de la región, pero mientras unos lo hacen bastante mejor que la media, hay otros que no lo hacen tan bien. En fechas recientes Colombia superó a Argentina como la tercera economía de América Latina, un dato que se ve reflejado tanto en la mayor presencia de las universidades colombianas en el ranking de QS como en la cantidad de inversión extranjera directa (IED) recibida por uno y otro.

Pero si las naciones latinoamericanas quieren afrontar el futuro con las mejores posibilidades, deben incrementar de forma clara su productividad. Esto implica una mayor apertura al exterior y, sobre todo, una permanente optimización de su capital humano. Y es aquí donde el papel de las universidades resulta determinante, como muestra la puesta en marcha de algunos programas de futuro. Tal es el caso del brasileño “Ciencia sin fronteras” o de la política universitaria y de promoción científica de Ecuador. Si bien se trata de medidas de lenta maduración no hay dudas de que éste es el camino, una ruta que debe convertirse en política de estado con el fin de evitar los golpes de péndulo que algunas alternancias de gobierno producen en ciertos países de la región.

INFOLATAM

 
Los dos errores de Juan Manuel Santos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tomado de INFOBAE   
Sábado, 31 de Mayo de 2014 21:26

Por Carlos Alberto Montaner.-

El 15 de junio los colombianos volverán a las urnas para escoger al presidente en segunda vuelta. Estos comicios trascienden las fronteras de Colombia e interesan en toda América Latina.

En la vecina Venezuela, por ejemplo, Nicolás Maduro cruza los  dedos para que Juan Manuel Santos, aunque no tenga nada de comunista, permanezca en el poder. Al fin y al cabo, fue él, Santos, quien declaró que Chávez, pese a las diferencias, era su “nuevo mejor amigo”, mientras Zuluaga y su mentor Álvaro Uribe no dejan de calificar al chavismo y al socialismo del Siglo XXI como un peligroso enemigo de las libertades.

Según la encuesta de Cifras y Conceptos, divulgada por Radio Caracol, el presidente Juan Manuel Santos y el opositor Oscar Iván Zuluaga están empatados. Un dato asombroso que demuestra el desgaste de Santos, quien llegara al poder en el 2010 con el 70% de los votos y se convirtiera en el mandatario con mayor respaldo electoral de la historia del país.

¿Quién triunfará, en definitiva, en estas elecciones? La primera vuelta la ganó, como se sabe, el economista Óscar Iván Zuluaga, con casi el 30% de los votos y cuatrocientos cincuenta mil sufragios de ventaja. Las encuestas le daban cinco o seis puntos menos. En segundo lugar quedó el actual presidente Juan Manuel Santos con apenas 25. Los sondeos pronosticaban que se acercaría al 30. Curiosamente, se invirtieron los resultados previstos.

¿Qué sucedió? A mi juicio, Santos cometió dos errores fatales que están a punto de costarle la presidencia, a menos que logre darle un enérgico vuelco a la campaña.

Primer error, enfrentarse a Álvaro Uribe. Santos sabe, y lo reconoció mil veces públicamente, que le debía su triunfo electoral al expresidente Uribe y a su inmensa popularidad. Entonces y hoy, Uribe es el único líder político capaz de movilizar a una zona notable de la sociedad colombiana.

Aunque Zuluaga es el adversario oficial de Santos, para los electores, inconscientemente, la competencia es entre Santos y Uribe. En el 2010 los colombianos votaron masivamente por Santos frente a Antanas Mockus,  convencidos de que continuaría la obra de gobierno de su predecesor.

En realidad, votaban por Uribe contra Mockus, por medio de Santos, puesto que don Álvaro no podía presentarse a un tercer mandato. Ahora probablemente votarán por Zuluaga contra Santos por considerar que éste es el representante del uribismo.

Segundo error, apostar todo su capital político a los diálogos de paz con las FARC. En el 2014 se cumplió medio siglo de la creación de las FARC.

Los colombianos, con razón, suelen decir que la violencia es un modo de vida al que estas narcoguerrillas comunistas se han acostumbrado.

Difícilmente podrán abandonarlo para reinsertase en la apacible vida de los colombianos respetuosos de la ley. Uno no se imagina al finado Mono Jojoy vendiendo seguros o administrando una cafetería.

Lo que suele ignorarse es la otra cara del mismo fenómeno: para el conjunto de la sociedad colombiana ese cruel enfrentamiento es un problema crónico, con el que también se han acostumbrado a convivir, pero sin abandonar la idea de derrotar a unos enemigos despiadados que les han hecho cosas espantosas. Las FARC sólo tienen el apoyo del 3% de la población.

De ahí surge la enorme popularidad de Uribe. No es por su carisma, rasgo de la personalidad que nadie consigue definir. Viene de que arrinconó a las narcoguerrillas, se enfrentó a Hugo Chávez en el plano internacional, retomó el control de las carreteras, el ejército liquidó a algunos de los cabecillas más notorios, y el número de insurgentes pasó de veinte mil a menos de siete mil, devolviéndole a la ciudadanía la fe en la victoria militar contra un enemigo al que no quieren perdonar, sino derrotar, o, al menos, pactar con él cuando declare unilateralmente el cese al fuego, entregue las armas y se someta a los tribunales.

En tiempos de Uribe, por primera vez en muchos años, los colombianos se sintieron orgullosos de un Estado que parecía capaz de lograr la victoria. Santos, que nunca fue más popular que cuando actuaba como Ministro de Defensa de Uribe y acabó con la vida del cabecilla Raúl Reyes, ha querido pasar a la historia como el presidente que logró la paz a cualquier costo.

No es exactamente eso lo que desea la mayoría de sus compatriotas. Quieren la paz, pero no a cualquier precio.

Última actualización el Sábado, 31 de Mayo de 2014 21:27
 
Presidentas por comisión PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 30 de Mayo de 2014 12:00

Por Pedro Corzo-

Sin dudas que los mandatarios argentinos fueron los pioneros en una práctica que parece extenderse a todo el continente,  consistente en promover a sus esposas como candidatas presidenciales con el único objetivo, al menos así lo esperan, de perpetuarse en el poder.

Cuando en Latinoamérica la presencia femenina en la política era prácticamente nula, Eva Perón en Argentina, competía en influencia y poderío con el presidente, su esposo Juan Domingo Perón.

Argentina, en un continente donde los militares sino gobernaban tenían un predominio determinante en la vida pública de los países,  reafirmó tener la vanguardia en el protagonismo femenino cuando María Estela Martinez de Perón, también fue esposa de Perón, fue electa vicepresidenta, asumiendo la primera magistratura a la muerte del líder del movimiento Justicialista.

Durante varias décadas las mujeres argentinas estuvieron lejos del poder político pero a partir del 2003, cuando resulta electo presidente Néstor Kirchner, su esposa, la actual mandataria Cristina Fernández, asumió un protagonismo que se incrementó con los años.

En el 2007 fue elegida presidenta, en lo que la mayoría de los observadores coincidían en calificar de maniobra del matrimonio presidencial para alternarse en el poder por tiempo indefinido, pero ese probable proyecto se quebró con la muerte de su esposo.

En el 2011 fue reelegida, pero independiente a los muchos fracasos acumulados por Fernández durante su mandato, un tercer periodo demandaría una reforma constitucional muy costosa en términos políticos.

En el pasado los caciques políticos cuando querían lavar la cara del despotismo que personificaban, buscaban testaferros que interpretaban a la perfección sus intereses, un ejemplo clásico lo fue Osvaldo Dórticos Torrado un verdadero títere de Fidel Castro

Hay más ejemplos. La dinastía Somoza en Nicaragua y  Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, militares que gustaban poner a civiles en la presidencia cuando la realidad ellos controlaba el poder.

En la actualidad los mandatarios que buscan gobernar por tiempo indefinido prefieren usar a sus esposas como comodines presidenciales, independiente a que algunas posean iguales condiciones y hasta superiores a las de sus maridos para dirigir los destinos del país.

Una muestra de que el ejemplo argentino tiene seguidores, aunque hasta ahora sin éxitos, se puede apreciar en la siguiente relación.

Antes de la exitosa candidatura de Cristina Fernández a la presidencia de Argentina, fue muy comentada la posibilidad que la esposa del ex presidente mexicano Vicente Fox, Martha Sahagún, aspirara a la primera magistratura de Mexico.

El ex presidente de Guatemala, Alvaro Colom, trato de imponer la candidatura de su esposa Sandra Torres Casanova, licenciada en comunicaciones y con una maestría en Política Pública, a la presidencia, a pesar que la constitución que el mandatario juro obedecer lo prohibía.

El matrimonio presidencial en un intento extremo de burlar la Carta Magna acordó un divorcio de mutuo acuerdo.

En Santo Domingo, Margarita Cedeño, cuya popularidad se incrementó gracias a los millonarios programas asistenciales que dirigió su despacho en los ocho años de gobierno de su esposo Leonel Fernández,  también aspiró a ser candidata a la presidencia. Cedeño es vicepresidenta de Santo Domingo y su esposo ha sido tres veces presidente del país.

Manuel Zelaya el depuesto mandatario hondureño, se procuró el respaldo de todas las fuerzas que se agrupan en el oscuro cuadro del Socialismo del Siglo XXI para que su esposa, Xiomara Castro de Zelaya,  accediera a la presidencia, por su parte el saliente mandatario panameño,  Ricardo Martinelli, hizo que su esposa, Marta Linares, fuera candidata a la vicepresidencia junto al derrotado candidato de su partido José Domingo Aria.

Perú es otro país donde al parecer mandatarios y ex presidentes recurren a personas muy allegadas para seguir gobernando, aunque hay que reconocer que en ese país las mujeres tienen sus propias consideraciones políticas más allá de los dictados del cónyuge o el padre.

Keiko Fujimori intentó acceder a la presidencia de Perú, y aunque es una firme defensora de su padre, no parece ser una de esas personas que pueden manipularse, otra mujer, también peruana, que aparenta tener sus propios proyectos es Nadine Heredia,  esposa del presidente Ollanta Humala, y co fundadora del partido de gobierno, quien ha sido criticada en múltiples ocasiones por no ajustarse al papel de Primera Dama.

Es evidente que América ha cambiado en numerosos aspectos y uno de ellos, entre los más relevantes, esta que varias mujeres por elección popular y lejos de la influencia de sus esposos u otros familiares han llegado a ocupar las primeras magistraturas de sus países, si Cristina Fernández llego al poder gracias a la dispensa de su esposo, Michelle Bachelet, Chile, por solo poner un ejemplo,  ha sido presidenta de su país en dos ocasiones por sus condiciones y no por padrinazgo.



Pedro Corzo

Periodista

 
Costa Rica: Un Gobierno inédito PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 24 de Mayo de 2014 00:55

Por Constantino Urcuyo.-

El pasado ocho de mayo tomó posesión como cuadragésimo séptimo presidente de Costa Rica Luis Guillermo Solis Rivera. Por primera vez en más de sesenta años asume el Poder Ejecutivo un presidente que no proviene de los partidos tradicionales. El nuevo presidente surge del Partido Acción Ciudadana, escisión de centro izquierda del Partido Liberación Nacional (PLN).

El bipartidismo ha sido sustituido por un multipartidismo diverso que incluye desde remanentes del viejo partido comunista (17% de la votación presidencial y ocho escaños) hasta los seguidores del libertarianismo. Esta diversidad partidaria se refleja en una Asamblea Legislativa fragmentada donde ningún partido alcanza la mayoría de 29 votos en un parlamento de 57 diputados, el partido de Solís alcanza únicamente 13 escaños.

La fragmentación en nueve formaciones partidarias obliga a un permanente juego de alianzas, la primera de estas cristalizada el 1 mayo para la elección del Directorio de la Asamblea Legislativa, gracias a la unión de los votos del partido de gobierno (PAC) con los del izquierdista Frente Amplio (FA) y los votos socialcristianos (PUSC). Sin embargo, la durabilidad de esta coalición pareciera efímera, dada las diferencias político ideológicas entre los socios.

Luis Guillermo Solís llega a la presidencia apoyado por el 78% de los votos en la segunda vuelta electoral, su mandato es fuerte, pero se enfrenta a un parlamento dominado por fuerzas contrarias; la negociación permanente, en torno a proyectos de signo variado, será la tónica de su gobierno.

El PAC llega al gobierno con poca experiencia en el manejo de la administración pública y con un gabinete integrado por personalidades con buena formación académica, pero con escasa experiencia política práctica, tendrán que aprender haciendo. El gobierno de los profesores enfrenta el reto de la ejecución, más allá de los conceptos.

El presidente Solís llega al gobierno empujado por una fuerte marejada de cambio contra el continuismo del PLN, afincado en el Poder Ejecutivo por ocho años. El gran desafío consistirá en definir en concreto las múltiples facetas de ese deseo transformador, proveniente de sectores sociales muy diversos (ambientalistas, sindicatos, movimientos gay, capas medias)

El presidente entrante se ha definido como socialdemócrata: “…creo en una economía de mercado y creo en un Estado que regula, un Estado fuerte que interviene y que hace que el mercado no se coma su propia cola y termine monopolizando en detrimento de la voluntad del mayor número”.

Esta visión político ideológica fue reiterada en su discurso inaugural, al criticar:  “…una economía sustentada en un modelo que genera crecimiento, pero que al mismo tiempo, y paradójicamente, concentra la riqueza en pocas manos, creando condiciones de desigualdad y pobreza ajenas a la visión de bienestar…”.

Después de décadas de política económica centrada en la apertura hacia el exterior, la promoción de las exportaciones y la atracción de la inversión extranjera, el mandatario anuncia un nuevo énfasis en el mercado interno, particularmente la agricultura.

El combate contra el déficit fiscal, cercano al 6% del PIB, ocupará de inmediato su atención, buscando el control de la evasión fiscal, aunque no el aumento inmediato de los impuestos.

En lo concerniente a la política internacional, Solís ha mantenido el distanciamiento con Nicaragua, originado en conflictos fronterizos y que será dirimido por la Corte de la Haya el año próximo.

Solis, historiador y especialista en relaciones internacionales, ha manifestado que mantendrá las tradicionales y cordiales relaciones con los EEUU, aunque ha señalado su oposición a la militarización de la lucha contra el narcotráfico. Con respecto a la participación en la Alianza para el Pacífico, tras un entusiasmo inicial, ha dado un retroceso, a instancias de industriales costarricenses, temerosos de la competencia.

La presidencia del CELAC, a cargo de Costa Rica, ha sido vista como una oportunidad para estrechar los lazos hacia el sur.

En política interna, el presidente Solís ha anunciado un viraje hacia una concepción más participativa de la democracia, un esfuerzo por la transparencia y lucha contra la corrupción, así como una reorientación de la política económica hacia objetivos de redistribución sin descartar la promoción del crecimiento.

La ausencia de mayoría legislativa obligará a la búsqueda de acciones administrativas para el logro de sus objetivos, así como a un esfuerzo continuo por lograr alianzas parlamentarias en torno a proyectos específicos.

Diversos temas ocupan la agenda legislativa, entre ellos la banca de desarrollo, las leyes de contingencia eléctrica, la reparación de la red de carreteras, la modernización del puerto del Atlántico, la reorganización de las instituciones de la seguridad social y las contrataciones con empresas chinas para la construcción de una carretera y la modernización de la refinería.

Esta variada agenda lo obligará a cambiar de aliados con frecuencia y pondrá bajo tensión permanente sus relaciones con la mayoría de ellos.

El panorama social luce complicado, pues en los últimos años han aumentado las acciones colectivas de protesta social y Solís ha heredado una huelga de educadores al inicio de su mandato. Parte del apoyo social a su candidatura provino de los sectores sindicales, alianza que será puesta a prueba en julio cuando empiece la negociación salarial para los empleados del sector público y privado.

Aumentos desmedidos crearán fricciones con los empresarios y aumentarán el déficit fiscal. Aumentos raquíticos amenazarían con romper la alianza con los sindicatos que se han referido al nuevo presidente como un gobierno amistoso.

Las resistencias del aparato burocrático, la condición de minoría legislativa y la reducida experiencia política de su gabinete constituyen serios obstáculos para la tarea de gobierno, aunque el presidente cuenta con un amplio capital político electoral que le otorga espacio suficiente para iniciar sus tareas.

INFOLATAM

 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 10 de 52