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Artigos: Latinoamérica Democrática
Rehaciendo las relaciones Brasil-Estados Unidos, otra vez PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 25 de Marzo de 2015 11:53

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Por Peter Hakim.-

Los gobiernos de Brasil y Estados Unidos parecen cada vez más empeñados en aliviar las tensiones actuales en su problemática relación, y en construir unas relaciones más estrechas y productivas. Están hablando ya de cuando podría ser posible reprogramar la visita de Estado de la presidenta Dilma Rousseff a Washington, prevista para octubre de 2013, pero cancelada después de la revelación del espionaje masivo de EE.UU. a Brasil, por Edward Snowden.

La presidenta de Brasil, y la mayoría de sus consejeros, están al parecer convencidos de que unas mejores relaciones son vitales para la reactivación económica de la nación y para un éxito de largo plazo (y listos para dejar atrás el asunto Snowden). El interés de Estados Unidos en rehacer unas mejores relaciones bilaterales fue claramente señalado por la presencia del Vicepresidente Biden en la inauguración del nuevo mandato de Dilma, su segunda visita a Brasil en seis meses.

Los dos gobiernos, sin embargo, han sido tímidos en sus mutuas propuestas. Ambos tienen que dar pasos un poco más audaces. Deben aprender algo de los progresos realizados en las relaciones entre India y Estados Unidos en los últimos doce años, cuando una relación a veces distante y a veces contradictoria se convierte en una valiosa asociación en varios temas de alta prioridad.

El ejemplo de la negociacion con la India

A pesar de que los desacuerdos continúan perturbando la diplomacia Washington-Nueva Delhi, la India es ahora crucial para la estrategia militar, política y económica de Estados unidos en Asia. En 1998, Washington impuso airadamente duras sanciones a la India por la deflagración de un arma nuclear. Pero hoy en día, EE.UU. acepta plenamente el status de India como potencia nuclear, es el mayor proveedor de equipos militares del país, y ofrece la última tecnología para su programa nuclear civil.

No es el fondo de los acuerdos entre Estados Unidos y la India, sino los procesos de negociación y aplicación lo que debería ser de interés:

En primer lugar, los negociadores estadounidenses e indios se enfocaron hacia los temas que dividen los dos países. No los resolvieron todos, pero fueron capaces de poder forjar compromisos sobre muchos y hacer avances sobre los demás. En segundo lugar, muy conscientes de sus intereses comunes, los dos países se tornaron profundamente comprometidos, no con posiciones específicas, sino con lograr que las negociaciones funcionasen para llegar a un término exitoso. Ambos hicieron concesiones políticamente difíciles.

En tercer lugar, no dejaron que los problemas no relacionados, – incluso con carga política- interfiriesen en la implementación del acuerdo; por ejemplo, la muy publicitada detención en Nueva York de un diplomático indio o los punzantes desacuerdos entre Estados Unidos y la India en las conversaciones de la OMC.

Para EE.UU. y Brasil, los asuntos económicos bilaterales son la única base realista para la cooperación a largo plazo. Los funcionarios brasileños saben que necesitan el mercado, el capital de inversión y la transferencia de tecnología de Estados Unidos para la recuperación y un crecimiento sostenido de la economía de Brasil. El comercio entre Estados Unidos y Brasil ha crecido sustancialmente en los últimos años, incluso ahora que China es el principal socio comercial de Brasil.

Brasil, sin embargo, todavía sólo representa el dos por ciento del comercio total de EE.UU. en comparación con el aproximadamente 15 por ciento de México. Es cierto que Brasil no está en el umbral de los EE.UU., pero tampoco China, que vende tanto a los consumidores estadounidenses como México. Con políticas adecuadas y acuerdos bilaterales Brasil debería ser capaz de duplicar o triplicar sus exportaciones a EE.UU., que son en su mayoría productos manufacturados, y no ventas de commodities como las que exporta a China. Brasil debería igualmente ser capaz de aumentar en forma considerable su inversión desde los EE.UU., y de lograr ir mucho más allá respecto a la transferencia de ciencia y tecnología de Estados Unidos.

Y una y otra vez EE.UU. ha demostrado su interés en unas relaciones económicas más sólidas con Brasil. Prácticamente durante los últimos dos decenios todos los presidentes de Estados Unidos han visitado Brasil y puesto énfasis el comercio. Obama llevó a todo su Gabinete económico con él y 50 ejecutivos de las principales corporaciones. Los inversores de EE.UU. son conscientes de los enormes recursos y del inmenso mercado interno de Brasil y reconocen también el valor de su estabilidad política; además, sus pacíficas relaciones con el vecindario sudamericano también son valoradas.

El Gobierno de Estados Unidos también es consciente de la importancia de mejorar las relaciones políticas con Brasil. EE.UU. necesita la ayuda de Brasil para perseguir una agenda significativa en América Latina. Brasil, por ejemplo, sería una contribución vital para las relaciones entre EEUU y Cuba, ayudando a Cuba a través de lo que seguro será un difícil período de transición.

Las necesarias  reformas de Brasil

Dilma economía BrasilNo se producirán fácilmente los cambios necesariosen Brasil  para reforzar el comercio entre ambos países. Brasil es un país que ha seguido demasiado tiempo unas políticas económicas fuertemente nacionalistas y estatalistas, que ahora se enfrenta a una economía próxima a la recesión. La buena noticia es, sin embargo, que estos cambios también resolverían muchos de los desafíos internos y críticos de Brasil, que ya están en la agenda del equipo económico de Dilma. En ella se incluyen reformas para abrir los mercados de Brasil, reduciendo los aranceles y frenando los subsidios y ventajas de contratación para las empresas nacionales.

Debería hacerse más fácil vender a, y comprar en Brasil mediante la mejora de las instalaciones portuarias y la infraestructura de transporte en general. Hacer más fácil el entorno empresarial de Brasil es especialmente importante, reformando los lentos y complejos sistemas impositivos y de regulación y los arcaicos códigos laborales. Llevar las reformas a cabo requerirá habilidades políticas y compromiso más que pericia económica.

Washington tendrá también que hacer cambios y concesiones. Los subsidios agrícolas y las tarifas de Estados Unidos tendrán que bajar, algunos sustancialmente. La transferencia de tecnología, tal vez incluso a la industria nuclear de Brasil, debe estimularse y simplificarse. EE.UU. y Brasil juntos necesitan resolver los conflictos de larga data sobre la propiedad intelectual. EE.UU. también podría ser más acogedor con la activa participación de Brasil en diversos temas globales.

El restablecimiento de la visita oficial de la presidente Dilma a Washington podría contribuir de diversas maneras a la construcción de un nuevo entendimiento entre Brasil y los EE.UU.. Sin embargo, no debe ser programada prematuramente. Ambos gobiernos deben acordar un programa que incorpore los temas importantes que separan a los dos países, y comenzar a identificar lo que se debe hacer para resolverlos antes de que los dos presidentes se sientan a hablar. Brasil y  EE.UU. deben decidir qué resultados quieren antes de la visita y deben diseñar un programa y una agenda para llevarlos a cabo.

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La OEA, entre Insulza y Almagro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 23 de Marzo de 2015 19:49

Por Pedro Corzo.-

La decadencia de la Organización de Estados Americanos que se viene apreciando desde hace varios años, se acentuó a partir de qué José Miguel Insulza, 2005, ocupó su Secretaría General.

La primera elección de Insulza fue particularmente reñida. El ex canciller mexicano Luis Derbez, fue un fuerte contrincante y hubo que efectuar varias votaciones, sin embargo en su aspiración para un segundo mandato, 2010, no tuvo candidatos en contra.

Esta situación se repitió recientemente. Luis Almagro, ex canciller uruguayo, fue en realidad designado y no elegido. La Asamblea General no tenía alternativas, una vez más para tan importante posición había un solo aspirante.

Los países miembros de la OEA deberían alarmarse pues en un continente en el que la mayoría de los líderes políticos se caracterizan por su voracidad al poder, se postulan para cualquier cargo y si acceden acuden a todos los recursos para perpetuarse, solo una persona aspiró a una posición de alta figuración y mucha influencia.

Evidentemente hay muchas dudas sobre cuál puede ser el futuro de una organización que enfrenta serios problemas internos y que esta apresada en la influencia de gobiernos como los de Venezuela, Ecuador y Nicaragua, y paradójicamente por el influjo de un régimen que no forma parte de la organización pero que tiene asociados a su interior, el cubano.

Es una realidad que rol de la OEA como mediador y facilitador de soluciones ha ido perdiendo relevancia y que su Comisión Interamericana de Derechos Humanos, atacada numerosas veces por el presidente ecuatoriano Rafael Correa, también ha sido afectada al retirar su membrecía el régimen de Nicolás Maduro

Pero retornando a la administración de Insulza en los diez años que dirigió la OEA se apreció su inclinación a favor de los regímenes que formaban parte de la Alianza Bolivariana de las Américas, ALBA, o que coincidían estratégica, ideológica y políticamente con las propuestas de esa entidad.

Insulza pasó por alto las múltiples agresiones de Hugo Chávez a Colombia y su respaldo a las narcoguerrillas de las FARC. No puso reparos a Chávez cuando fortaleció su dictadura institucional, ni cuando fundó la Unión de Naciones Suramericanas, UNASUR, o la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, una organización que es contraria a la integración continental y a los valores que inspiran a la OEA, ya que su cometido principal es excluir de la formación a Estados Unidos y Canadá.

Insulza ha rechazado aplicar a Venezuela la Carta Democrática Interamericana, a pesar de la represión del régimen de Nicolás Maduro contra sus adversarios políticos y la sociedad civil, planteando que ese país tiene el derecho de resolver sus problemas internos sin injerencias externas, una conducta totalmente diferente a la que asumió en el 2009, cuando la crisis interna de Honduras. 

La Organización de Estados Americanos tiene como objetivo fundamental fortalecer la paz y la seguridad, consolidar la democracia e impulsar el respeto a los derechos humanos en el hemisferio, entre otros compromisos, pero Insulza no promovió esos valores, su trabajo siempre estuvo a favor de los autócratas que desgobiernan el hemisferio, a la vez que lideró las gestiones para que la dictadura cubana reingresara al organismo sin tener que efectuar cambios institucionales que permitan que en la isla reine la democracia.

El legado de Insulza es nefasto. Le faltó liderazgo y voluntad para trabajar por la democracia, lamentablemente la mayor parte del tiempo de su ejecutoria, independientemente a su militancia política, transcurrió intentando ser el candidato de todos, sin importarle en realidad el fortalecimiento de la democracia y los derechos humanos en el hemisferio.


Luis Almagro en su nueva condición de Secretario General deberá trabajar fuertemente para que la OEA recupere el prestigio y la influencia perdida, y para lograrlo, deberá caminar por una cuerda floja que de fallarle, le precipitará a los brazos de autocracias institucionalizadas, por demás, depredadoras y carnívoras, o de gobernantes demócratas que salvo contadas excepciones, están lejos de actuar a favor de la democracia y los derechos humanos a escala hemisférica.

Como gestor de la política hemisférica el ex canciller uruguayo tiene al menos dos retos grandes que enfrentar.


La dictadura cubana de la que dijo querer insertar en el organismo, sin antes haber expresado su opinión sobre la situación de los derechos humanos en ese país y sin reclamar al totalitarismo insular elecciones plurales, secretas y observadas internacionalmente. En este aspecto sigue la ruta políticamente correcta de la mayoría de los políticos del continente.

El otro desafío es Venezuela. Mediar entre la autocracia chavista y la oposición democrática es muy difícil, y si pretende cumplir su promesa de defender los principios internacionales y garantizar el funcionamiento de la democracia, enfrentara tantos problemas como Hércules para cumplir sus 12 hazañas.


Pedro Corzo (*) Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
@PedroCorzo43

*.-Periodista y Director del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo

Última actualización el Lunes, 23 de Marzo de 2015 19:50
 
Las calles PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 18 de Marzo de 2015 11:21

Por Aecio Neves.-

Hay momentos en la vida de un país en que el alma de la nación parece inquietarse y desbordarse, creando identidades que nos ayudan a recordar que no somos un conjunto de individuos inmersos en problemas y desafíos personales sino un pueblo que tiene mucho en común.

(Artículo publicado en Folha de Sao Paulo. Brasil).- Ayer fue un momento así. En la que la individualidad dio paso a la colectividad. Un día del que debemos estar orgullosos.

Curiosamente, hace exactamente 30 años, Brasil vivía otro momento de fuerte identidad colectiva. En otro 15 de marzo debería haber sido la posesión del primer presidente civil y de la oposición después de 20 años de dictadura. El calvario personal de Tancredo, paradójicamente, ayudó en la creación y el fortalecimiento de los lazos colectivos.

En aquella época, justo antes de la muerte del presidente, circulaba en el país una anécdota diciendo que una enfermera estaba en la habitación con Tancredo cuando comenzó a oír el ruido de la multitud que se había congregado en la puerta del hospital, en oraciones y homenajes. ¿Qué es ese ruido? , preguntó. Es la gente, presidente, la gente es todo lo que hay abajo, dijo. ¿Y qué hace la gente aquí? Vienen a despedirse, presidente. Oye, ¿Hija y dónde está yendo el pueblo?, preguntó el presidente.

La delicadeza de esta escena ficticia, pero que combina bien con el espíritu de Tancredo, viene a la mente de vez en cuando. No podemos olvidar nunca que, en medio del legítimo sentimiento legítimo de indignación y protesta, existe una especie de agresividad y radicalización del entorno político que importa sólo a aquellos que carecen de argumentos, a los responsables de colapso del país.

La estrategia del PT ha sido clara. Para ocultar el verdadero alcance de la insatisfacción popular, trata de convertir a todos los críticos del gobierno en partidarios de un golpe de Estado o de la destitución de la presidente. Quieren convencer a Brasil de que las manifestaciones espontáneas, populares, nacidas en el corazón de millones de brasileños, en realidad son acciones astutas preparadas por los partidos políticos. No lo son. Actúan así para no enfrentarse a la realidad de que el gobierno debe una explicación a los millones de brasileños. Lo hacen para tratar de entorpecer el debate sobre temas que no interesan al partido.

Las calles están ocupadas por diferentes reivindicaciones y por la indignación con la corrupción, pero también contra la hipocresía del discurso de parte de los dirigentes del país que, por conveniencia, y contradictoriamente, hoy repudian posiciones defendían ayer.

Las manifestaciones de este domingo, que superaron todas las expectativas, no se refieren al pasado ni a los resultados de las elecciones. Hablan del futuro. Y, por eso, preocupan tanto al gobierno.

 
Los tiempos políticos y judiciales se aceleran en Argentina PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 16 de Febrero de 2015 11:41

Por CARLOS MALAMUD.-

El asesinato del fiscal Alberto Nisman desató una tormenta política de inusitadas consecuencias. Podía no haber sido así, pero la pésima gestión de la crisis por Cristina Fernández y sus allegados ha terminado por poner patas arriba a todo el país. Y todo indica que esta dinámica no acabará pronto. En una abigarrada sucesión de acontecimientos iniciada la luctuosa tarde del 18 de enero se encadenaron otros que provocaron nuevos puntos de fricción. Aquí destaca la convocatoria de una “marcha del silencio” con ocasión de cumplirse un mes del atentado y la imputación contra la presidente, su ministro de Exteriores y algunos otros personajes de la trama iraní.

El problema para el gobierno, especialmente para el peronismo, y más para los gobernadores e intendentes (alcaldes) que ponen en juego sus cargos en las próximas elecciones, es que cuánto más dure las crisis más importante será el golpe y sus consecuencias electorales. De ahí el desconcierto y una cierta sensación de malhumor creciente en las filas peronistas tradicionales con el proyecto “cristinista”, cada vez más polarizador.

La sucesión de errores comenzó con la contradenuncia de las acusaciones de Nisman. De haberlas encajado democráticamente y con un cierto fair play el precio a pagar no hubiera sido tan alto. Tras la muerte del fiscal comenzaron los mensajes en Facebook y los discursos contradictorios que sólo buscaban realzar el papel victimista del gobierno, que habría recibido “un cadáver sobre la mesa”, según Cristina FernándezDe confirmarse los rumores de que Nisman fue ejecutado por agentes iraníes con respaldo local, la conducta presidencial sería más incomprensible, producto de su omnipotencia y de su incomprensión de cómo funciona el mundo.

La convocatoria por numerosos fiscales y otros sectores de la judicatura de una marcha de protesta por el asesinato de Nisman puso en pie de guerra al gobierno, especialmente a sus sectores más duros. Desde entonces se ha intensificado el discurso antinómico. En un acto en Casa Rosada la semana pasada, Fernándezseñaló: “Nosotros somos el amor; ellos, el odio. Nosotros nos quedamos con el canto y la alegría; a ellos les dejamos el silencio”. Por supuesto, no aclaró quienes son ellos, pero para ilustrar sus intenciones remachó: “Vamos a seguir pregonando la unidad de los argentinos”. Grupos afines a su conducción reforzaron la idea con consignas como “el silencio no es salud” u otras más provocativas y descalificadoras.

Su círculo íntimo buscó deslegitimar a los fiscales y jueces convocantes señalándoles vínculos con narcotraficantes, ser encubridores o cómplices de la dictadura y raptores de bebés, o proteger a las tramas más oscuras de los servicios secretos. Inclusive se acusó a los promotores y a todos quienes concurran a la marcha de apoyar un “golpismo suave”, relacionándolos con los sectores más antidemocráticos. El discurso antagónico se intensificó tras conocerse la imputación del fiscal Gerardo Pollicita contra la presidente. Así, Fernández insistió, otra vez desde su cuenta de Facebook: “¿Saben qué? El odio, el agravio, la infamia, la calumnia se los dejamos a ellos”.

En relación con esta campaña gubernamental y a las descalificaciones presentes en las acusaciones oficialistas, Jorge Fernández Díaz señaló: “Sólo un movimiento esencialmente autoritario puede propugnar que una marcha de silencio es un acto de golpismo. Si marchás por el esclarecimiento de un crimen, sos un destituyente; si te preocupa la República, sos de derecha; si pensás que hasta un presidente puede ser juzgado, sos un desestabilizador, y si advertís sobre el atraso cambiario, sos un devaluacionista”.

Esta idea del creciente autoritarismo gubernamental hace pensar en la necesidad de una nueva transición democrática en Argentina. En los casi 12 años de gobiernos kirchneristas el retroceso institucional ha sido importante. El copamiento del estado y del gobierno por los más próximos a la presidente ha hecho retroceder años la objetividad y la neutralidad de buena parte de las instituciones. Se tiende a que no haya diferencias ente gobierno y estado y que el parlamento y la justicia respondan al ejecutivo.

El nerviosismo en las filas gubernamentales aumentan a partir de lo que algunos analistas, como Joaquín Morales Solá, describen como “rebelión judicial”. Ésta consiste, sencillamente, en que jueces y fiscales se animan a avanzar en procesos que en el pasado no tenían respuestas o, si las había, eran negativas o avanzaban a paso sumamente lento.

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Probablemente el respaldo a Randazzo sea lo más parecido a un tiro en los pies recibido por los candidatos del peronismo oficial.

De momento las encuestas tampoco deparanbuenas noticias para el gobierno. La imagen de la presidente sigue cayendo, aunque todavía tiene margen para recuperarse. A esto se suma el apoyo de Fernández a uno de los precandidatos kirchneristas, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en detrimento del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, mucho mejor posicionado en los sondeos. Probablemente el respaldo a Randazzo sea lo más parecido a un tiro en los pies recibido por los candidatos del peronismo oficial.

También la oposición ha comenzado a moverse, aunque en diversas direcciones, a veces contradictorias. Por un lado, el dirigente socialista de Santa Fe, Hermes Binner, ha roto la coalición de centro-izquierda con la UCR (Unión Cívica Radical). Por el otro, el gobernador de Córdoba,José Manuel de la Sota, ha convocado a toda la oposición a unirse en la segunda vuelta contra un candidato oficialista.

La presidente Fernández ha sido imputada. Su paso a procesada no es sencillo y depende de la voluntad de un juez que no necesariamente coincide con las apreciaciones del fiscal. De momento éste ha solicitado una gran cantidad de diligencias que, de aprobarse, dilatarán los tiempos procesales y podría llegarse a las elecciones presidenciales sin grandes novedades. Pero hay otros casos abiertos que pueden aumentar la tensión, como el procesamiento por corrupción contra el vicepresidente Amado Boudou o el juicio por lavado de dinero en el que está sumamente comprometido Máximo Kirchner.

Con un intenso calendario electoral por delante (las elecciones provinciales se celebrarán de forma progresiva) y con una coyuntura como la actual, es normal que se aceleren los tiempos políticos. También los judiciales, al ser imposible la reelección de Fernández. En tanto el gobierno continúe cometiendo errores de bulto todo le serámás difícil. El futuro puede ser cada vez más complicado para todos aquellos que venían defendiendo la figura de “Cristina eterna”.

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Siete temas a tener en cuenta en América Latina en 2015 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 08 de Enero de 2015 12:20

Por Carlos Malamud.-

El año 2015 promete ser de gran en interés en América Latina. De entre todos los temas a tener en cuenta he priorizado siete, que son los siguientes:

1) La coyuntura económica y sus repercusiones políticas: cerrado el ciclo de crecimiento continuo del precio de las commodities, y en medio de un entorno internacional poco favorable, habrá que seguir muy de cerca la evolución de los distintos países latinoamericanos.

Si bien no estamos en la época de la “lotería de mercancías”, como definió Carlos Díaz Alejandro la dramática situación regional tras la crisis de 1930, el comportamiento de cada país seguirá su propio rumbo. Y éste dependerá no sólo de la naturaleza de los bienes exportados, y hoy los países productores de hidrocarburos la están pasando muy mal, sino también de la calidad de las políticas públicas, especialmente económicas, de los últimos cinco/diez años.

Los menores ingresos fiscales afectarán la labor de los gobiernos peor gestionados y esto repercutirá negativamente en el plano de la política. No sólo porque algunas de las expectativas de las clases medias emergentes no podrán seguir siendo satisfechas, sino también porque el apoyo electoral de los partidos en el poder comenzará a ser amenazado, como ya se ha visto en algunos elecciones de 2014.

2) Las relaciones Cuba – EEUU: tras el anuncio del restablecimiento de las relaciones entre los dos países quedan todavía por despejar numerosas incógnitas, muchas de las cuales podrán tener respuesta a lo largo de 2015. ¿Participará la sociedad civil cubana en la Cumbre de las Américas? ¿Volverá Cuba a la OEA? ¿Será capaz Raúl Castro de impulsar las reformas necesarias, no sólo económicas sino también políticas para permitir un relajamiento del embargo y, eventualmente, su cese? La represión sufrida por los opositores a comienzo del año no es una buena señal, aunque estuviera dirigida a los sectores más retrógrados del gobierno cubano.

3) La crisis de Venezuela y el futuro político del chavismo: tanto la situación económica, agravada por la baja pronunciada de los precios del petróleo, como la política se están deteriorando de manera acelerada. El gobierno de Nicolás Maduro debe afrontar una serie de reformas profundas, pero hasta ahora no se han visto movimientos claros en esa dirección. En un año con unas elecciones parlamentarias cruciales, la gobernabilidad del país y el futuro del chavismo como movimiento político estarán en juego.

4) El proceso de paz en Colombia: tras el secuestro y posterior liberación del general Alzate todo indica que las negociaciones que se mantienen en La Habana entre el gobierno colombiano y las FARC podrían acelerarse. El deseo del presidente Santos es cerrar un acuerdo a lo largo de este año. Y si bien los estímulos para lograrlo son altos, también lo son los obstáculos existentes que afectan a ambas partes.

Es indudable que un cierre positivo de las negociaciones sería de una gran importancia para el país, pero también lo es que la opinión pública, como muestran de forma repetida todas las encuestas, no estaría dispuesta a aceptar cualquier cosa. De ahí las limitaciones gubernamentales a la hora de hacer concesiones al principal grupo guerrillero que sigue operando en el país.

5) Las elecciones presidenciales en Argentina: en octubre próximo se celebrará la primera vuelta de unos comicios decisivos para conocer el futuro del proyecto kirchnerista. De momento todas las opciones están abiertas, comenzando por un no imposible triunfo del candidato oficialista Daniel Scioli, en el caso de que Cristina Fernández finalmente decidiera apoyarlo. Si bien es verdad que con las actuales candidaturas las pulsiones más autoritarias y populistas del kirchnerismo se atenuarían, no sería lo mismo para el futuro democrático del país contar con un nuevo presidente peronista que con uno no peronista.

6) México y las reformas del presidente Peña Nieto: cuando todo parecía indicar que 2015 sería el año triunfal de Enrique Peña Nieto, la masacre de 43 normalistas en Iguala puso al país patas arriba. Inclusive muchos apostaron por un fuerte incremento de la inestabilidad política y el fracaso del gobierno del PRI. Con el comienzo del nuevo año parece que el presidente ha recobrado parte de la iniciativa perdida. Por eso, las elecciones de julio próximo (diputados, gobernadores y un sinnúmero de cargos locales, con cerca de 2.100 cargos en juego) serán vitales para conocer el rumbo que siga el país y el futuro de las reformas.

7) Brasil y el segundo gobierno de Dilma Rousseff: el pasado 1º de enero la actual presidente comenzó su segundo mandato, en una coyuntura que exige del gobierno medidas duras y contundentes. Pese a la amplia coalición política que respalda al Ejecutivo en manos del PT los peajes que exigirán los diputados y senadores oficialista no serán fáciles de pagar.

A esto se suma el papel que quiera jugar Lula da Silva, interesado en volver al palacio de Planalto dentro de cuatro años. ¿Serán capaces Dilma Rousseff y su ministro de Economía Joaquim Levy de impulsar las reformas que el país requiere para volver al crecimiento fuerte y sostenido de años anteriores? Uno de los principales problemas es que esto implica la apertura de Brasil y una mayor inserción con el mundo globalizado, algo complicado en el entorno político actual.

La agenda política y económica de América Latina en el año que acaba de comenzar tiene una gran abundancia de temas, muchos tanto o más importantes que los siete aquí mencionados. Como toda selección ésta es arbitraria y deja de lado cuestiones como el porvenir de las reformas impulsadas por la Nueva Mayoría de Michelle Bachelet, las elecciones presidenciales en Guatemala, un país bajo la amenaza constante del narcotráfico o el futuro de la integración regional y de algunas de sus instituciones, como Mercosur, la CELAC o la Alianza del Pacífico. Todas, incluso las no mencionadas tendrán gran interés y seguimiento informativo y de muchas de ellas, con seguridad, me ocuparé a lo largo de 2015.

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