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Artigos: Latinoamérica Democrática
Los tiempos políticos y judiciales se aceleran en Argentina PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 16 de Febrero de 2015 11:41

Por CARLOS MALAMUD.-

El asesinato del fiscal Alberto Nisman desató una tormenta política de inusitadas consecuencias. Podía no haber sido así, pero la pésima gestión de la crisis por Cristina Fernández y sus allegados ha terminado por poner patas arriba a todo el país. Y todo indica que esta dinámica no acabará pronto. En una abigarrada sucesión de acontecimientos iniciada la luctuosa tarde del 18 de enero se encadenaron otros que provocaron nuevos puntos de fricción. Aquí destaca la convocatoria de una “marcha del silencio” con ocasión de cumplirse un mes del atentado y la imputación contra la presidente, su ministro de Exteriores y algunos otros personajes de la trama iraní.

El problema para el gobierno, especialmente para el peronismo, y más para los gobernadores e intendentes (alcaldes) que ponen en juego sus cargos en las próximas elecciones, es que cuánto más dure las crisis más importante será el golpe y sus consecuencias electorales. De ahí el desconcierto y una cierta sensación de malhumor creciente en las filas peronistas tradicionales con el proyecto “cristinista”, cada vez más polarizador.

La sucesión de errores comenzó con la contradenuncia de las acusaciones de Nisman. De haberlas encajado democráticamente y con un cierto fair play el precio a pagar no hubiera sido tan alto. Tras la muerte del fiscal comenzaron los mensajes en Facebook y los discursos contradictorios que sólo buscaban realzar el papel victimista del gobierno, que habría recibido “un cadáver sobre la mesa”, según Cristina FernándezDe confirmarse los rumores de que Nisman fue ejecutado por agentes iraníes con respaldo local, la conducta presidencial sería más incomprensible, producto de su omnipotencia y de su incomprensión de cómo funciona el mundo.

La convocatoria por numerosos fiscales y otros sectores de la judicatura de una marcha de protesta por el asesinato de Nisman puso en pie de guerra al gobierno, especialmente a sus sectores más duros. Desde entonces se ha intensificado el discurso antinómico. En un acto en Casa Rosada la semana pasada, Fernándezseñaló: “Nosotros somos el amor; ellos, el odio. Nosotros nos quedamos con el canto y la alegría; a ellos les dejamos el silencio”. Por supuesto, no aclaró quienes son ellos, pero para ilustrar sus intenciones remachó: “Vamos a seguir pregonando la unidad de los argentinos”. Grupos afines a su conducción reforzaron la idea con consignas como “el silencio no es salud” u otras más provocativas y descalificadoras.

Su círculo íntimo buscó deslegitimar a los fiscales y jueces convocantes señalándoles vínculos con narcotraficantes, ser encubridores o cómplices de la dictadura y raptores de bebés, o proteger a las tramas más oscuras de los servicios secretos. Inclusive se acusó a los promotores y a todos quienes concurran a la marcha de apoyar un “golpismo suave”, relacionándolos con los sectores más antidemocráticos. El discurso antagónico se intensificó tras conocerse la imputación del fiscal Gerardo Pollicita contra la presidente. Así, Fernández insistió, otra vez desde su cuenta de Facebook: “¿Saben qué? El odio, el agravio, la infamia, la calumnia se los dejamos a ellos”.

En relación con esta campaña gubernamental y a las descalificaciones presentes en las acusaciones oficialistas, Jorge Fernández Díaz señaló: “Sólo un movimiento esencialmente autoritario puede propugnar que una marcha de silencio es un acto de golpismo. Si marchás por el esclarecimiento de un crimen, sos un destituyente; si te preocupa la República, sos de derecha; si pensás que hasta un presidente puede ser juzgado, sos un desestabilizador, y si advertís sobre el atraso cambiario, sos un devaluacionista”.

Esta idea del creciente autoritarismo gubernamental hace pensar en la necesidad de una nueva transición democrática en Argentina. En los casi 12 años de gobiernos kirchneristas el retroceso institucional ha sido importante. El copamiento del estado y del gobierno por los más próximos a la presidente ha hecho retroceder años la objetividad y la neutralidad de buena parte de las instituciones. Se tiende a que no haya diferencias ente gobierno y estado y que el parlamento y la justicia respondan al ejecutivo.

El nerviosismo en las filas gubernamentales aumentan a partir de lo que algunos analistas, como Joaquín Morales Solá, describen como “rebelión judicial”. Ésta consiste, sencillamente, en que jueces y fiscales se animan a avanzar en procesos que en el pasado no tenían respuestas o, si las había, eran negativas o avanzaban a paso sumamente lento.

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Probablemente el respaldo a Randazzo sea lo más parecido a un tiro en los pies recibido por los candidatos del peronismo oficial.

De momento las encuestas tampoco deparanbuenas noticias para el gobierno. La imagen de la presidente sigue cayendo, aunque todavía tiene margen para recuperarse. A esto se suma el apoyo de Fernández a uno de los precandidatos kirchneristas, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, en detrimento del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, mucho mejor posicionado en los sondeos. Probablemente el respaldo a Randazzo sea lo más parecido a un tiro en los pies recibido por los candidatos del peronismo oficial.

También la oposición ha comenzado a moverse, aunque en diversas direcciones, a veces contradictorias. Por un lado, el dirigente socialista de Santa Fe, Hermes Binner, ha roto la coalición de centro-izquierda con la UCR (Unión Cívica Radical). Por el otro, el gobernador de Córdoba,José Manuel de la Sota, ha convocado a toda la oposición a unirse en la segunda vuelta contra un candidato oficialista.

La presidente Fernández ha sido imputada. Su paso a procesada no es sencillo y depende de la voluntad de un juez que no necesariamente coincide con las apreciaciones del fiscal. De momento éste ha solicitado una gran cantidad de diligencias que, de aprobarse, dilatarán los tiempos procesales y podría llegarse a las elecciones presidenciales sin grandes novedades. Pero hay otros casos abiertos que pueden aumentar la tensión, como el procesamiento por corrupción contra el vicepresidente Amado Boudou o el juicio por lavado de dinero en el que está sumamente comprometido Máximo Kirchner.

Con un intenso calendario electoral por delante (las elecciones provinciales se celebrarán de forma progresiva) y con una coyuntura como la actual, es normal que se aceleren los tiempos políticos. También los judiciales, al ser imposible la reelección de Fernández. En tanto el gobierno continúe cometiendo errores de bulto todo le serámás difícil. El futuro puede ser cada vez más complicado para todos aquellos que venían defendiendo la figura de “Cristina eterna”.

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Siete temas a tener en cuenta en América Latina en 2015 PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 08 de Enero de 2015 12:20

Por Carlos Malamud.-

El año 2015 promete ser de gran en interés en América Latina. De entre todos los temas a tener en cuenta he priorizado siete, que son los siguientes:

1) La coyuntura económica y sus repercusiones políticas: cerrado el ciclo de crecimiento continuo del precio de las commodities, y en medio de un entorno internacional poco favorable, habrá que seguir muy de cerca la evolución de los distintos países latinoamericanos.

Si bien no estamos en la época de la “lotería de mercancías”, como definió Carlos Díaz Alejandro la dramática situación regional tras la crisis de 1930, el comportamiento de cada país seguirá su propio rumbo. Y éste dependerá no sólo de la naturaleza de los bienes exportados, y hoy los países productores de hidrocarburos la están pasando muy mal, sino también de la calidad de las políticas públicas, especialmente económicas, de los últimos cinco/diez años.

Los menores ingresos fiscales afectarán la labor de los gobiernos peor gestionados y esto repercutirá negativamente en el plano de la política. No sólo porque algunas de las expectativas de las clases medias emergentes no podrán seguir siendo satisfechas, sino también porque el apoyo electoral de los partidos en el poder comenzará a ser amenazado, como ya se ha visto en algunos elecciones de 2014.

2) Las relaciones Cuba – EEUU: tras el anuncio del restablecimiento de las relaciones entre los dos países quedan todavía por despejar numerosas incógnitas, muchas de las cuales podrán tener respuesta a lo largo de 2015. ¿Participará la sociedad civil cubana en la Cumbre de las Américas? ¿Volverá Cuba a la OEA? ¿Será capaz Raúl Castro de impulsar las reformas necesarias, no sólo económicas sino también políticas para permitir un relajamiento del embargo y, eventualmente, su cese? La represión sufrida por los opositores a comienzo del año no es una buena señal, aunque estuviera dirigida a los sectores más retrógrados del gobierno cubano.

3) La crisis de Venezuela y el futuro político del chavismo: tanto la situación económica, agravada por la baja pronunciada de los precios del petróleo, como la política se están deteriorando de manera acelerada. El gobierno de Nicolás Maduro debe afrontar una serie de reformas profundas, pero hasta ahora no se han visto movimientos claros en esa dirección. En un año con unas elecciones parlamentarias cruciales, la gobernabilidad del país y el futuro del chavismo como movimiento político estarán en juego.

4) El proceso de paz en Colombia: tras el secuestro y posterior liberación del general Alzate todo indica que las negociaciones que se mantienen en La Habana entre el gobierno colombiano y las FARC podrían acelerarse. El deseo del presidente Santos es cerrar un acuerdo a lo largo de este año. Y si bien los estímulos para lograrlo son altos, también lo son los obstáculos existentes que afectan a ambas partes.

Es indudable que un cierre positivo de las negociaciones sería de una gran importancia para el país, pero también lo es que la opinión pública, como muestran de forma repetida todas las encuestas, no estaría dispuesta a aceptar cualquier cosa. De ahí las limitaciones gubernamentales a la hora de hacer concesiones al principal grupo guerrillero que sigue operando en el país.

5) Las elecciones presidenciales en Argentina: en octubre próximo se celebrará la primera vuelta de unos comicios decisivos para conocer el futuro del proyecto kirchnerista. De momento todas las opciones están abiertas, comenzando por un no imposible triunfo del candidato oficialista Daniel Scioli, en el caso de que Cristina Fernández finalmente decidiera apoyarlo. Si bien es verdad que con las actuales candidaturas las pulsiones más autoritarias y populistas del kirchnerismo se atenuarían, no sería lo mismo para el futuro democrático del país contar con un nuevo presidente peronista que con uno no peronista.

6) México y las reformas del presidente Peña Nieto: cuando todo parecía indicar que 2015 sería el año triunfal de Enrique Peña Nieto, la masacre de 43 normalistas en Iguala puso al país patas arriba. Inclusive muchos apostaron por un fuerte incremento de la inestabilidad política y el fracaso del gobierno del PRI. Con el comienzo del nuevo año parece que el presidente ha recobrado parte de la iniciativa perdida. Por eso, las elecciones de julio próximo (diputados, gobernadores y un sinnúmero de cargos locales, con cerca de 2.100 cargos en juego) serán vitales para conocer el rumbo que siga el país y el futuro de las reformas.

7) Brasil y el segundo gobierno de Dilma Rousseff: el pasado 1º de enero la actual presidente comenzó su segundo mandato, en una coyuntura que exige del gobierno medidas duras y contundentes. Pese a la amplia coalición política que respalda al Ejecutivo en manos del PT los peajes que exigirán los diputados y senadores oficialista no serán fáciles de pagar.

A esto se suma el papel que quiera jugar Lula da Silva, interesado en volver al palacio de Planalto dentro de cuatro años. ¿Serán capaces Dilma Rousseff y su ministro de Economía Joaquim Levy de impulsar las reformas que el país requiere para volver al crecimiento fuerte y sostenido de años anteriores? Uno de los principales problemas es que esto implica la apertura de Brasil y una mayor inserción con el mundo globalizado, algo complicado en el entorno político actual.

La agenda política y económica de América Latina en el año que acaba de comenzar tiene una gran abundancia de temas, muchos tanto o más importantes que los siete aquí mencionados. Como toda selección ésta es arbitraria y deja de lado cuestiones como el porvenir de las reformas impulsadas por la Nueva Mayoría de Michelle Bachelet, las elecciones presidenciales en Guatemala, un país bajo la amenaza constante del narcotráfico o el futuro de la integración regional y de algunas de sus instituciones, como Mercosur, la CELAC o la Alianza del Pacífico. Todas, incluso las no mencionadas tendrán gran interés y seguimiento informativo y de muchas de ellas, con seguridad, me ocuparé a lo largo de 2015.

INFOLATAM

 
El error de negociar con las FARC PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 17 de Noviembre de 2014 12:44

Por Alvaro Uribe Vélez.-

Preocupa que la paz se considere irreversible porque el Estado se ha puesto de igual a igual con el terrorismo, los generales son equiparados políticamente con sus asesinos y la tesis dominante de los acuerdos es la visión totalitaria, bien disimulada, del castrochavismo.

(Álvaro Uribe /El Mundo. España) Nuestra democracia, con cuatro años de interrupción durante el siglo anterior, ha sido la más extensa de Iberoamérica. Incluso en el Frente Nacional ocupó sus espacios el Partido Comunista como las demás expresiones ideológicas. Los actores violentos han procedido no como alzados en armas contra una dictadura sino como verdugos contra la comunidad y el Estado de Derecho. Por eso no hablamos de conflicto ni de insurgentes sino de narcoterrorismo.

A continuación, las discrepancias que mis compañeros del Centro Democrático y mi persona hemos tenido con el proceso que se adelanta:

- El Gobierno no exigió el cese unilateral de actividades criminales, lo cual ha costado muchas vidas de soldados, policías, civiles y también una especie de inmolación inútil de guerrilleros. Hoy es más difícil obtener esta necesaria condición porque el protagonismo político y un relativo fortalecimiento del terrorismo parecerían alejarlo de aceptar el cese unilateral;

- Es notorio el incremento de la inseguridad, con subregistro y ocultamiento nacional e internacional de acciones violentas, además de expansiones de control territorial criminal en áreas urbanas y rurales. Se ha perdido la voluntad ciudadana de denuncia y ha crecido el sometimiento al poder terrorista, que extorsiona, impone horarios viales, ordena cultivar coca e indica qué se puede sembrar;

- Las Fuerzas Armadas, a pesar de su histórico comportamiento republicano, denotan desmotivación. A este sentimiento concurren factores como la igualación de los soldados y policías con el terrorismo, en lo jurídico que los nivela como victimarios y condiciona su solución judicial a un previo acuerdo con el terrorismo; en lo político cambió la palabra seguridad por la denominación de guerra. Lo peor, en el discurso gubernamental de protección a la sociedad civil se autoriza tácitamente el atentado contra soldados y policías, que el Gobierno califica como contendientes de guerra;

- Las ofertas de impunidad y elegibilidad a responsables de atrocidades, que la Corte Constitucional, la Procuraduría y la fiscal de la Corte Penal Internacional han advertido e intentan precaver. Colombia, país de normalidad democrática, no debería ser objeto de justicia transicional, sin embargo, aceptamos amnistía e indulto para guerrilleros rasos, como también su elegibilidad política. En relación con responsables de delitos atroces, compartimos la reducción de sentencias pero no la ausencia de pena privativa de la libertad;

- Objeciones a los acuerdos publicados. La agenda nacional no se debe discutir con el terrorismo. ¿Qué puede pensar un muchacho que hace parte de una banda criminal cuando ve llegar a Romaña a La Habana -el peor secuestrador que haya conocido el mundo- para discutir la agenda del País?

La iniciativa privada queda gravemente arriesgada en los acuerdos con la FARC.

Los acuerdos entre el Gobierno y la FARC son permisivos con los cultivos de droga; indulgentes con el narcotráfico, que indultan al presentarlo como relaciones en función de la rebelión; no exigentes de entrega de armas; omisivos para obligar a los terroristas a proceder como victimarios y entregar recursos y bienes, que provienen del delito, para reparar a las víctimas.

Sin pretender anticipar el impacto y la cobertura de los acuerdos definitivos que llegasen a firmar, nos preocupan los mecanismos de ratificación posibles, que tendrían el riesgo común de la presión del terrorismo armado a la ciudadanía. El Referendo y la Consulta Popular, si bien son diferentes porque el primero propone reformar las normas y la segunda es de alcance indicativo, tienen el vicio de poder coincidir con otra elección, tal y como fue aprobado en reciente cambio de jurisprudencia sobre el referendo. Preguntar por la noble palabra paz, en una nación martirizada, con el agravante de coincidir con otra elección, es impulsar a un salto emocional, que al afectar el discernimiento sobre los temas, desviaría la razón de ser de los instrumentos de participación directa.

Hay voces que expresan que una Asamblea Constituyente, limitada para otros temas, pero libre para aprobar, improbar o modificar los acuerdos, con todas las garantías de deliberación, tomaría decisiones en salvaguardia de los valores democráticos de Colombia, ofrecería espacio de discusión y podría ser un camino siempre y cuando el grupo terrorista hubiera ya entregado las armas y por ende no existiera riesgo de presión armada a electores ni a constituyentes.

Si el grupo terrorista FARC asesina a compatriotas indígenas porque les retiran vallas publicitarias de sus territorios, ¡qué podremos esperar de acudir a procesos electorales para pronunciarnos sobre los intereses del grupo armado!

Es fundamental parar la violencia con un cese unilateral y verificable de actividades criminales por parte de las FARC. Hablar de cese bilateral seria otro grave sacrificio de la institucionalidad y un nuevo paso para reducir a los militares y policías a la cárcel y ubicar al terrorismo en el poder. Es nocivo que el Gobierno coloque a los generales de interlocutores directos del terrorismo.

Dos fines debería buscar este proceso: la garantía de No Repetición de la Violencia para las presentes y futuras generaciones y el respeto a la totalidad de los valores democráticos.

Esta no es una discusión sobre prejuicios doctrinarios, al contrario, lo es sobre la imagen viva de hechos, como los 14.674 secuestros de FARC entre 1998 y 2003, el asesinato de sus rehenes, con premeditación y anuncio previo, tal como ocurrió con los diputados vallecaucanos, el gobernador Guillermo Gaviria, el exministro Gilberto Echeverri y sus compañeros de cautiverio. Esta discusión, en lugar de ser de doctrina política de salón, debe ser sobre la realidad de un grupo terrorista que ha secuestrado, vía reclutamiento, a miles de menores (67% de sus integrantes).

Queremos la paz, en muchos hay dolores de familia y en todos de patria, no padecemos inhibiciones que nos impidan el perdón, pensamos que la justicia es necesaria como regla comunitaria y compartimos la convicción de defender, de verdad, sin actitud vergonzante, sin timideces, sin dobleces, a la iniciativa económica privada, incluyente, como función social, pero insustituible.

INFOLATAM/EL MUNDO; ESPAÑA

 
Colombia. Los agricultores de las FARC PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 10 de Noviembre de 2014 13:46

Por Pedro Corzo.-

Aproximaciones a la Agenda de La Habana es un profundo ensayo del analista antioqueño Horacio Puerta Calad, quien con sólidos argumentos rechaza que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia se erijan en representantes de los campesinos de ese país y que el presidente Juan Manuel Santos los haya aceptado como tales.

Puerta Calad refuta con fundamentos que las FARC sean una organización pro campesina que busca resolver los problemas del agro nacional. Insiste que a los insurgentes solo les interesa controlar políticamente el país para imponer un modelo de gobierno fallido, cuyo único éxito estriba en su capacidad para conculcar los derechos fundamentales de los ciudadanos.

El ensayista expone que uno de los factores que determinó el fracaso de los gobiernos de corte soviético de Europa oriental, fue la imposición del colectivismo en la agricultura, por lo que no tiene sentido que si las FARC se auto reconocen marxistas, el presidente Santos haya aceptado como primer punto de la agenda el "problema agrario", como si la organización fuera la representante del campesinado nacional.

El trabajo de Puerta motiva a la investigación. Averiguar quiénes son y han sido jefes de las FARC. Sí en realidad esta fuerza irregular vinculada al narcotráfico y con un prontuario de acciones terroristas, puede autoproclamarse representante de los campesinos, o si son enemigos de la democracia que han tomado como bandera las injusticias sociales para imponer un sistema que en vez de solucionarlas, las agudiza.

Pedro Antonio Marín, que procedía de las autodefensas campesinas liberales, fue, reseña Puerta Calad, a partir de la constitución de las FARC, el primero en demostrar que el objetivo del grupo insurgente no era una reforma agraria, sino "imponerle a Colombia un gobierno totalitario de extrema izquierda, tipo Cuba."

Sobre la identidad campesina de las FARC es razonable tener grandes dudas. La mayoría de sus líderes son profesionales universitarios o citadinos. Guardan un gran parecido con los procesos insurreccionales que encarnaron las reivindicaciones de la clase trabajadora como bandera, cuando lo que hicieron al acceder al poder, fue imponer regímenes despóticos que junto a la miseria generada, degradó al individuo.

Por ejemplo, Guillermo León Sáenz, alias Alfonso Cano, jefe de las FARC tras la muerte de "Tirofijo", provenía de una familia de la clase alta de Bogotá. Estudió antropología y fue dirigente del partido Comunista de Colombia.

Otra personalidad destacada de la guerrilla fue Luis Edgar Silva, alias Raúl Reyes. Concejal y miembros del Comité Central del Partido Comunista. Residió varios años en países del bloque soviético. Sus viajes a Europa durante las negociaciones de paz, que auspició el presidente Andrés Pastrana, le dieron mucha notoriedad, porque contrastaban con las acciones terroristas de quienes aseguraban defender a los campesino, mientras colocaba minas antipersonales donde los lugareños laboraban.

Pero veamos quienes dirigen en el presente las FARC y en consecuencia los diálogos en La Habana y siguen usando, como dice Puerta Calad, el tema agrario como bandera en su accionar violento.

Rodrigo Londoño Echeverri, alias "Timochenco", máximo jefe de las FARC es médico cardiólogo que estudió en la Unión Soviética y se especializó en cirugía en La Habana y recibió preparación militar en la Yugoslavia de Tito, sin dudas un coctel muy tóxico para cualquier proyecto democrático.

Otro constructor del futuro es Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez. Estudió derecho en la extinta Unión Soviética, mientras su colega Milton de Jesús Toncel Redondo, alias Joaquín Gómez, estudiaba ingeniera agrícola en el mismo país.

Un cuarto líder es el médico, Jaime Alberto Parra, alias Mauricio Jaramillo, quien atendía personalmente a Tirofijo. Este individuo inició sus estudios de medicina en Colombia, los terminó en Cuba y se especializó en la URSS.

Jorge Torres Victoria, alias Pablo Catatumbo, es otro dirigente de las FARC que viajó a Moscú para prepararse políticamente, está sindicado de ser el organizador de las rutas para distribuir la droga que maneja la guerrilla.

Otro miembro del secretariado de las FARC en sumarse a las conversaciones que se producen la capital cubana es Félix Antonio Muñoz Lazcano, alias Pastor Alape, el hombre que sustituyó en la dirigencia a Víctor Julio Suarez, alias el Mono Jojoy, posiblemente uno de los dirigentes de las FARC más preocupado por el desarrollo agrario de Colombia, ya que a su muerte, según la fiscalía de esa nación, había usurpado 17 predios rurales en el departamento de Caquetá evaluados en unos 10 millones de dólares, las propiedades eran administradas por testaferros que controlaba el latifundista Jojoy.

Evidentemente el tema agrario preocupa al alto mando de las FARC, pero no por los campesinos, sino por las tierras que ocuparon violentamente, que en un genuino proceso de paz tendrían que devolver a sus legítimos dueños.





Pedro Corzo

Periodista
 
Brasil: razones para el triunfo de Dilma Rousseff y sus consecuencias PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 28 de Octubre de 2014 11:34

Por Peter Hakim.-

La primera mujer presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), ha sido elegida para un segundo mandato fundamentalmente porque realizó una campaña más eficaz que su oponente, el ex gobernador de Minas Gerais, Aecio Neves, del Partido Socialdemócrata (PSDB). Ella había comenzado con una base más amplia de votantes, que fue capaz de mantener en casi en su totalidad. Aecio partió con una considerable mayoría de votantes de alto nievel de ingresos y Dilma arrastró a los votantes de bajos ingresos con un margen similar, mientras que la parte media del espectro se dividió casi a partes iguales. Dilma triunfó porque el 40 por ciento de la población de Brasil es pobre o casi pobre, mientras que menos del 30 % gana lo suficiente como para pertenecer a los estratos superiores del país.

(Infolatam).-Muchos – en particular los partidarios de Aecio – consideran la campaña presidencial de este año como la más dura de los últimos tiempos. Ha sido principalmente una campaña negativa, con gran cantidad de verdades parciales, mentiras descaradas y ataques personales. Esto, sin embargo, es la norma a la que se ha llegado en las elecciones de Estados Unidos, por lo que no fue especialmente impactante para el autor que esto escribe.

La presidenta y sus asesores eran sensibles al hecho de que los índices de aprobación eran bajos,  el rechazo de los votantes era alto y que Dilma era vulnerable por muchas razones, entre ellos por los retos de una economía estancada, por el aumento de los precios y un alto nivel de escándalos de corrupción. Además, Dilma tenía pocas novedades o cambios drásticos que ofrecer a los votantes. Así que el único camino claro para obtener la victoria era tener éxito en socavar a la oposición, cosa que hizo con gran habilidad, – aunque no siempre con civismo- , e intentar defender lo mejor posible la mediocre gestión del país bajo su liderazgo. Tuvo suerte al contar con la asistencia de su predecesor y mentor, el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, el político más popular de Brasil, y con la eficiente maquinaria del Partido de los Trabajadores para movilizar al electorado.

La campaña de Dilma tenía el mensaje más fácil de transmitir. Y ella lo transmitió mejor que su oponente, con una mayor disciplina y un menor número de meteduras de pata. La esencia de lo que tenía que decir a los brasileños era:  “usted está hoy mejor de lo que estaba hace doce años, gracias a nosotros (es decir, Dilma misma, Lula y el PT). Y vamos a seguir trabajando duro para usted. No confíe su futuro a cualquier otra persona. Eso pondría sus logros y su futuro en riesgo”.

El trabajo de Aecio ha sido mucho más duro. Tenía que convencer a los votantes de que Dilma era responsable de la recesión económica de Brasil, y de que él tenía las ideas, la experiencia y la capacidad para renovar el crecimiento y mantener la inflación bajo control – sin dejar por ello de expandir la extraordinaria red de programas sociales del país. Una de las dificultades era convencer a muchos votantes de que ciertamente la economía tenía serios problemas. Sí, es cierto que el crecimiento había caído a casi cero, pero estaba por encima del dos por ciento en la mayoría de las áreas más pobres del país (donde viven la mayoría de los votantes de Dilma). El desempleo en Brasil está en un mínimo histórico y la inflación no es superior a la prevista.

La tarea de Aecio era aún más difícil por la necesidad de criticar frontalmente a Dilma sin menospreciar a Lula, adorado por todo el mundo, que había dirigido el gobierno durante ocho años antes de escoger a Dilma como su sucesora. Peor aún, el apoyo a Dilma apareció inalterable a pesar de la noticia de primera plana sobre el escándalo de corrupción masiva en Pertrobras,  de la que se benefició a su partido. Dilma trató de contrarrestar el escándalo acusando a su rival y su partido PSDB de varios episodios de corrupción y culpando al gobierno del PSDB de Sao Paulo de no hacer frente a la extrema escasez de agua en ese Estado, provocada por la sequía. Pero ha podido ocurrir simplemente que los votantes brasileños cínicamente hayan visto la corrupción como una parte inevitable de la política y crean que todos los políticos y los partidos están involucrados.

MINAS GERAIS (BRASIL), 26/10/2014.- EFE/ Paulo Fonseca

Tal vez un error de campaña aún más grave fue el esfuerzo de Aecio para lanzarse a sí mismo el agente del cambio. MINAS GERAIS (BRASIL), 26/10/2014.- EFE/ Paulo Fonseca

El hecho de que, según las encuestas, Dilma haya incrementado su intencion de voto durante el ultimo mes en todos los niveles de ingresos y no sólo entre sus votantes de base, – la parte mas baja de la pirámide de ingresos- , sugiere que la eficacia de la campaña de Aecio no cumplió las expectativas. Hubo errores en su campaña; al reaccionar a la defensiva a los ataques y con la auto-identificación de sí mismo como una víctima de Dilma, apareció débil, tal vez no muy preparado para los rigores de la presidencia. Se refirió a Dilma con términos a menudo denigrantes para las mujeres, lo que pudo llevar a un aumento significativo de los votos femeninos hacia ella.

Tal vez un error de campaña aún más grave fue el esfuerzo de Aecio para lanzarse a sí mismo el agente del cambio. En primer lugar, nunca dejó claro de qué manera los cambios que proponía cambiarían Brasil y la vida de los brasileños. Y se olvidó tener en cuenta que mientras que el cambio podría atraer a muchos que estaban descontentos con los servicios en crisis, los reveses económicos y la corrupción generalizada, muchos otros, -como los que habían salido de la pobreza por primera vez-, estaban asustados ante la perspectiva de un cambio de dirección. Dilma recalcó que la idea de cambio de Aecio suponía un retorno al pasado, recortes en el bienestar y en los salarios sociales, y un giro de la riqueza de Brasil de nuevo hacia los banqueros, abogados y otras personas del grupo superior de la escala de ingresos.

No eran tantas las diferencias programáticas entre Dilma y Aecio

Mientras que los brasileños fueron tratados con una amarga campaña combativa que enfatizó las diferencias entre los candidatos y sus visiones de Brasil, el hecho es que las propuestas y agendas de las dos partes coincidieron casi en la mayoría de los temas. Las dos partes no estaban divididas por diferencias ideológicas fundamentales. Ambas están comprometidas con una baja inflación y un mayor crecimiento. Ambas ven la necesidad de un papel activo tanto para el gobierno y el sector privado, para la inversión extranjera, y la expansión del comercio en todo el mundo. No se discute sobre la amplitud del gobierno. Ambos quieren un gobierno activo que tenga un papel inteligente en el desarrollo económico y social. El crecimiento, la estabilidad, el empleo y la protección social son los objetivos de ambos partidos.

Sí; Dilma prefiere más bien una economía dirigida por el gobierno, mientras que Aecio pide un papel más importante para los mercados. A pesar de que ambos quieren frenar la inflación, Dilma dice que quería hacerlo de manera más gradual, Aecio más rápidamente. Ninguno propuso desmantelar o reducir la compleja red de servicios sociales y los logros que Brasil ha desarrollado. Ambos señalaron su continua expansión. Aunque Dilma, siguiendo el ejemplo de Lula, haya expresado el compromiso de las relaciones Sur-Sur, dentro de América Latina y con África y Asia – y específicamente con el grupo Brics de  las cinco economías emergentes clave (que, junto a Brasil, incluyen a China, Rusia, India y Sudáfrica). Sin embargo el hecho es que, durante los doce años de gobierno del PT, Brasil ha mantenido un admirable y diverso conjunto de socios comerciales. Hoy la mayor parte del comercio de Brasil se realiza con grandes naciones comerciales de todo el mundo y ha crecido de manera constante.

China es el principal socio comercial de Brasil, hoy en día, lo que representa alrededor del 16% del comercio internacional del país.  EE.UU. está en segundo lugar, con cerca del 12% del comercio de Brasil, mientras que los 28 países de la Unión Europea tienen un 20% del total, sólo un poco más que las otras naciones latinoamericanas. Es falso sugerir que Brasil ha rechazado el comercio con los países ricos del mundo para ejercer el comercio con las naciones más pobres. Además, aparte de China, Brasil no ha generado lazos económicos con los otros países BRIC.

Votacion a la presidencia de Brasil por Estados. 26 octubre 2014 (Grafico Folha de Sao Paulo)

Votacion a la presidencia de Brasil por Estados. 26 octubre 2014 (Grafico Folha de Sao Paulo)

Vistas desde la distancia, las diferencias políticas e ideológicas entre los partidos PT y PSBD parecen pequeñas, comparables a la división dentro del Partido laborista británico entre Tercera vía de Blair y el izquierdismo más tradicional. Un conocido columnista brasileño sugirió que la campaña llegó a ser tan agresiva y amarga, precisamente porque había tan poco que separase a las dos partes. Y dada la amplia convergencia de las plataformas de los partidos, los votantes en Brasil se quedaron con el partido y el candidato que mejor conocían y con el que se identificaban. Como se ha señalado, las preferencias de voto estaban fuertemente relacionadas con el nivel de ingresos, el nivel de educación, y el lugar de residencia (las regiones más pobres del Nordeste y del Norte votaron abrumadoramente a Dilma, mientras que Sao Paulo y otras zonas más ricas en el Sur y Centro del país votaron por Aecio).

Así que, ¿qué significan las elecciones de Brasil? Lo que hay ahora es un alto grado de incertidumbre y especulación acerca de lo que va a traer un segundo gobierno de Dilma. La comunidad empresarial de Brasil (que apoyó fuertemente Aecio, como se había previsto) ha desarrollado dos escenarios para la economía brasileña: uno supone que Dilma prosiga el mismo camino económico que tuvo en su primer mandato; el segundo pretende suponer un gobierno Dilma que busque seguir un curso económico más ortodoxo, similar al propuesto por Aecio.

¿Y qué va a pasar ahora?

Muchos de sus partidarios desean claramente un alto grado de continuidad. Quieren mantener lo que ellos creen que aportaron Lula y Dilma: el pleno empleo con salarios razonables y ajustados periódicamente, además de subsidios en efectivo suficientes para mantener a las familias por encima del umbral de la pobreza. Pero muchos otros, en particular los votantes de Aecio, procedentes de grupos de altos ingresos, se preocupan porque la continuidad significa un prolongado estancamiento económico y una inflación alta y persistente, así como la corrupción generalizada.

Dilma, economista cualificada, es sin duda consciente de que la economía brasileña está en serios problemas y que se requieren medidas urgentes para evitar un mayor deterioro en varios aspectos. Como política,  sabe además que el deterioro tendrá un alto potencial político capaz de socavar su autoridad y disminuir su apoyo. La pregunta sin respuesta es cómo va a hacer frente a estos desafíos. ¿Podrá seguir lo que parecen ser sus instintos naturales y volver a las aportaciones de gasto público y la inversión para reactivar la economía, con sus consiguientes riesgos de aumento de la inflación y el crecimiento de la deuda? ¿O mirará hacia enfoques más ortodoxos, incluyendo un ajuste fiscal serio (tanto impuesto y gasto) y una serie de reformas microeconómicas pendientes para abrir la economía, eliminar las barreras comerciales, atraer la inversión extranjera y aumentar la competitividad de la nación?

En las próximas semanas vamos a tener la primera indicación de su probable rumbo económico – cuando se designe al Ministro de Finanzas. El hecho de que Dilma se haya comprometido a sustituir el actual Ministro ya es visto positivamente por las comunidades empresariales y financieras. Pero será difícil que ella coincida con la elección de Aecio para el puesto, Arminio Fraga, un economista formado en US, que fue el jefe del Banco Central bajo el gobierno del presidente Cardoso.

Pero podría acercarse. Un ministro de finanzas bien elegido enviaría pronta señal de gran alcance para los inversores nacionales e internacionales. Y más todavía si se ve reforzado por los nombramientos en otros ministerios cruciales, como agricultura, comercio e industria, y energía. Todo ello daría seguridad a los socios económicos más importantes de Brasil en todo el mundo – incluyendo EE.UU, Europa, China, Japón, y muchas naciones latinoamericanas. Entre otras razones, porque se acabaría con la especulación de que Brasil lleva la misma dirección que Argentina y Venezuela.

Quedan muchas preguntas sin respuesta sobre otros aspectos, no económicos, de la política exterior. Por ejemplo, ¿cuánto va a dedicar Dilma para tratar de reparar la relación con los EE.UU. que fue gravemente dañada por las declaraciones Snowden y sigue languideciendo? ¿Cómo hará Brasil, seriamente, para seguir la iniciativa puesta en marcha por Chile para estrechar lazos entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico? ¿Va a encontrar la manera de liberarse de las restricciones del Mercosur y buscar Brasil, por si mismo, un acuerdo con Europa? ¿Continuará Brasil con un papel activo y la influencia expansiva en los asuntos mundiales o va a girar más bien hacia sus relaciones y liderazgo regionales? ¿Qué temas de fondo tendrán prioridad a nivel regional y mundial? ¿Asumirá la propia Dilma un papel más asertivo?

Ninguna de estas preguntas se plantearon o respondieron durante la campaña, que no puso prácticamente de manera efectiva ninguna atención a los asuntos exteriores. Además, un nuevo equipo de política exterior será creado a principios del próximo año, incluyendo los nuevos ministros en Itamarty, Defensa y nuevos embajadores en los EE.UU. y en la ONU. En la mayoría de los casos, las decisiones políticas no dependerán de Brasil solamente, sino que dependerán de las decisiones y reacciones de los otros países. Por ejemplo, Brasil no gana mucho con su actual enfrentamiento hacia los EE.UU. y probablemente le gustaría relacionarse de forma más productiva con Washington – pero eso requerirá algunos cambios y concesiones por parte de los EE.UU. Un pronto esfuerzo para reprogramar la visita de Estado que se canceló previamente merece la pena, pero ambos países tendrán que acordar el calendario y la agenda.

El hecho es que con la reelección de Dilma es improbable que Brasil cambie mucho. Brasil rara vez cambia de rumbo de forma rápida. Contrariamente a lo que creen muchos que se opusieron a su elección, Dilma no conducirá Brasil al desastre económico y social. Pero nadie debe esperar un rápido retorno a un modelo sólido de crecimiento de la actividad económica.

INFOLATAM

Última actualización el Viernes, 31 de Octubre de 2014 10:23
 
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