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Cuba


Foro de Sao Paulo: La Internacional castrocomunista PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 28 de Julio de 2019 12:10

Por JULIO M. SHILING.- 

La Unión Soviética (URSS) no inventó el comunismo, pero sí fue el primer Estado moderno en implementar "exitosamente" este sistema. La versión del socialismo/comunismo que sobrevivió la guerra entre las facciones de las internacionales del siglo XIX fue la pseudocientífica que confeccionaron Karl Marx y Friedrich Engels.

Nicolás Maduro

Epistemológicamente, ésta era un ensamblaje compuesto de fragmentos de la filosofía alemana (Hegel, Feuerbach), la economía política inglesa (Locke, Smith, Ricardo), el socialismo francés (Babeuf, Fourier, Saint-Simon, Proudhon, Rousseau) y todo este contenido yacía dentro de una morada positivista (Comte) que consecuentemente, emplearían una coordinación económica fiel a los preceptos socialistas (centralizada, planificación, medios productivos/distributivos en manos gubernamentales).

Última actualización el Sábado, 03 de Agosto de 2019 20:34
 
“Olvidos” de Díaz-Canel en su primer discurso de legatario PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 28 de Julio de 2019 12:03

Miguel Díaz-Canel

Por ALBERTO MÉNDEZ CASTELLÓ.- 

Culpando al embargo estadounidense por las carencias que sufren los cubanos, Miguel Díaz-Canel, presidente del Consejo de Estado, pronunció su primer discurso por el 26 de julio, fecha que recuerda el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba en 1953, y con la que Fidel Castro reemplazó en los años 60 la celebración de Nochebuena y Navidad en Cuba.

Antes de Díaz-Canel, los discursos por el 26 de julio solo habían sido pronunciados por los hermanos Fidel y Raúl Castro, o por sus segundos al mando, los comandantes Ramiro Valdés y José Machado Ventura.

Ahora Díaz-Canel dio gracias a Raúl Castro y a Ramiro Valdés y a todos los asaltantes, por “la confianza”, por el ejemplo y “por el legado”.

Cabe preguntarse: ¿A cuál “legado” se refiere Díaz-Canel? ¿Se refiere a la dejación de un país en ruina económica, moral y cívica que le ha hecho Raúl Castro, designándolo a él su sustituto al mando de un régimen totalitario con las prebendas de lo que Milovan Djilas llamó la nueva clase?

Durante poco más de 36 minutos, trayendo citas poéticas concordantes al discurso político enaltecedor de estos 60 años de castrismo, Díaz-Canel pretendió reseñar los 117 años de historia de la República de Cuba con ejemplos sublimados, rebajando el quehacer nacional de 1902 a 1958, a cuando algunos vendieron tierras a seis dólares la hectárea, o, a las propiedades ilícitas del presidente de facto Fulgencio Batista y de otros.

Podríamos decir a Díaz-Canel que las siete obras consideradas maravillas de la de la ingeniería civil cubana fueron proyectadas y construidas antes de 1959, porque, aunque a duras penas el castrismo concluyó en diciembre de 1965 el viaducto La Farola, el proyecto de esa obra data del 10 de octubre de 1947.

Para demostrar la necesidad de la reforma agraria en Cuba y la miseria en que vivía el campesino cubano, Díaz-Canel mencionó en su discurso la investigación sociológica realizada en 1957 por la Agrupación Católica Universitaria (ACU), citando al doctor José Ignacio Lasaga cuando dijo:

“En todos mis recorridos por Europa, América y África, pocas veces encontré campesinos que vivieran más miserablemente que el trabajador agrícola cubano”.

Según la encuesta de la ACU en 1957, el trabajador agrícola cubano, con una familia promedio de seis personas a su abrigo, ganaba al año 548.75 pesos, entiéndase dólares con el valor de la época.

De esos trabajadores agrícolas, que en 1957 eran unos 350 mil, en una población rural de dos millones 100 mil personas, el 34% de la población cubana, obtenía 190 millones de pesos (dólares), esto es, el 10% de los ingresos nacionales. El 60.35% vivía en casas de madera, techo de guano y piso de tierra. El 88.50% consumía agua de pozos y 0.30% tomaba el agua directamente de los ríos. Sólo el 4% de los campesinos entrevistados por ACU mencionó “la carne como alimento integrante de su ración habitual”. Sin otras fuentes de proteínas de origen animal consumidas frecuentemente, la investigación demostró que la población rural cubana se nutría fundamentalmente de arroz, frijoles y viandas.

Bien. Groso modo, según la ACU, esa era la situación de la población rural cubana en 1957. Pasados 62 años, de ellos 60 con administración castrista y “reforma agraria” …  ¿Cuál es la realidad del campesinado cubano?

Primero que todo, habrá que preguntar a Raúl Castro y a Ramiro Valdés, los asaltantes y legadores con mando real, y a Díaz-Canel, el legatario del poder, si permitirán, como permitió el gobierno de facto de Fulgencio Batista a la ACU, que encuestadores independientes, sean católicos o de cualquier otra denominación religiosa o no religiosa o la conjunción de personas plurales, sin intromisión del gobierno comunista, hagan una investigación sociológica en el campo cubano, siguiendo la misma línea de investigación seguida por los pesquisidores de la Agrupación Católica Universitaria.

Con una investigación así, los “olvidos” de Díaz-Canel, en su primer discurso de legatario de los asaltantes al cuartel Moncada, serían traídos a su memoria y a la de todos los olvidadizos de inmediato.

Los olvidadizos a conveniencias verían que, si antes el 4% de la población rural cubana consumía habitualmente carne de res, ahora es el 0% la que consume esa proteína. Y los frijoles, no todos pueden comerlo, porque ahora cuestan, en moneda nacional entre 10 y 11 pesos la libra. El arroz, agotadas las cinco libras racionadas para el mes, puede ser un lujo a cuatro pesos la libra en el mercado liberado o… una agonía para adquirirlo entre la muchedumbre en cola.

Los desmemoriados por prebendas mirarían como mientras ellos exportan a cuenta de la nación cubana acero y cemento, los cubanos no sólo del campo, sino de cualquier lugar, se ven precisados a reconstruir sus casas llevadas por los huracanes con tablas de palma, como los campesinos en 1957.

Y, si en 1957 el 0.30% de la población rural sólo era la que tomaba el agua directamente de los ríos, esos que pretenden mirar a otro lado debían ver que, en Cuba, de los más de 11 millones de habitantes, una cifra alarmante ingiere aguas impuras, no directamente de los ríos, porque propiamente ríos en Cuba ya no hay, sino zanjas de aguas negras y acueductos ineficientes.

Y de salarios ni hablar: el trabajador agrícola cubano promedio, en 2019, yendo las cosas bien, gana al año el valor del salario de 1957, esto es, 548.75 pesos convertibles, (CUC) entiéndase dólares, algo así como 45.72 CUC mensual, o mil 143 pesos.

Señores legatarios de los asaltantes al cuartel Moncada… Viviendo ustedes en las casas de los antiguos millonarios cubanos, disfrutando de todo lo humano y lo divino mientras hacen que gente sin comida ni techo les aplaudan promesas mil veces repetidas y nunca cumplidas, digan… ¿De cuál revolución ustedes hablan?

CUBANET

Última actualización el Sábado, 03 de Agosto de 2019 14:58
 
El tamaño de la cubanidad PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 27 de Julio de 2019 12:09

Por ANDRÉS REYNALDO.-

Abel Prieto no será el rostro de la cultura cubana. Pero sí es su penúltima o antepenúltima palabra. La primera, ya se sabe, es de Raúl Castro.

Como que en la Cuba oficial y semioficial nadie habla, canta, filma, viaja o escribe sin estar autorizado (aunque de cuando en cuando alguno se finge independiente), no paso por alto el ímpetu y despliegue de citas con que Prieto la ha emprendido de pronto contra Guillermo Cabrera Infante.

En un artículo publicado el 18 de julio en Granma, Prieto empieza celebrando la consagración de la obra de Fernando Ortiz como Patrimonio de la Nación. Luego, pasa a comparar la cubanidad de Ortiz con la de Cabrera Infante. Prieto cita a Elías Entralgo para establecer que Ortiz es un egregio representante de la "cubanía progresiva" y Cabrera Infante lo es de la "cubanía estacionaria". De Entralgo, destacado colaborador de aquella famosa Universidad del Aire (1932-1952), ¿podrá decirse que en el aire las compuso?

Al cabo, pareciera que el artículo no va tanto por elevar a Ortiz como por despeñar a Cabrera Infante. Sin transición, sin una cervecita dialéctica que nos ayude a soportar la canícula de su selva epistemológica, Prieto nos dice que Cabrera Infante, "cubanísimo en su narrativa, en su pirotecnia lingüística" es "francamente anexionista de alma y pensamiento". Acto seguido, estampa en el expediente del novelista un cuño con una frase de Ortiz: "cubanidad castrada".

Otras citas de Ortiz, dentro y fuera de contexto, le sirven a Prieto para inhabilitar a Cabrera Infante. Veamos este fragmento: "No es suficiente, insiste Ortiz, 'tener en Cuba la cuna, la nación, la vida y el porte'. Falta algo más: 'son precisas la conciencia de ser cubano y la voluntad de quererlo ser'. Y diferencia 'la cubanidad, condición genérica de cubano, y la cubanía plena, sentida, consciente y deseada'". Innecesario aclarar que la cubanía plena, sentida, consciente y deseada implica un compromiso revolucionario, incluso con carácter retroactivo, cuya certificación de autenticidad queda en manos de las autoridades castristas. La cubanía, al igual que la calle, es de Fidel.

Esta es una de nuestras taras intelectuales, agravada por la dictadura. La elaboración en abstracto sobre una esencia nacional sin otro alcance más allá de la frase. Mucho porte y poca sustancia. De este modo, seguimos hablando de la nacionalidad en el siglo XXI con un marco conceptual que ya era pobre a fines del XIX. En algunos casos notables, los fraseadores desconocen el país y/o se acomodan, digamos, a una suerte de iluminada pereza. Nadie se extrañe de que al final la policía termine parándote, en la calle o la eternidad, a ver quién tiene la cubanidad más larga.

Como ministro de Cultura, Prieto implementó la política del cambio-fraude. Con éxito, debe admitirse. Cada vez son menos los creadores de la Isla que van a la cárcel o recurren al escándalo político. Y cada vez son más los que llevan su jaula a cuestas donde quiera que vayan, con tal de que los dejen salir y entrar a su antojo. Porque no hay nada como salir, posar de heterodoxo y moderado, soltar una pullita contra el embargo y otra pullita contra el exilio, reunir unos chavitos por aquí y una pacotilla por allá, salir a pasear en el yate de algún millonario dialoguero y entrar a vivir como un personaje de carne y hueso entre los fantasmas de un pueblo en ruinas.

De todo esto, Cabrera Infante fue la antítesis. En vida y obra. Pasó hambre, se le quebrantó la salud, fue sistemáticamente ninguneado y difamado por la izquierda en cualquier tierra que pisara, pero nunca se le agachó a la dictadura. Si vamos a hablar de su obra, ¿hay otra que revele a Cuba y los cubanos con la misma sostenida calidad, con la misma claridad, con la misma originalidad de estilo, con la misma desenfadada lucidez? Se entiende entonces que la lógica totalitaria decrete su expulsión del panteón nacional. Hay que organizarle un acto de repudio con Martí a la cabeza. Es un anexionista. Para colmo, tiene la cubanidad chiquita.

Imposible pasar por alto el artículo de Prieto. No como testimonio fiscal el día en que todo se venga abajo. Los censores siempre sobreviven. Pero habrá que hacer la crónica, habrá que recordar la triste historia de cómo el adocenamiento, el miedo, la banalidad, la pompa y la agresiva guanajería del castrismo, apoyado en su tradición afín, siguen arrastrando nuestra cultura (¿a dónde si no?) hacia el punto cero.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Miércoles, 31 de Julio de 2019 04:26
 
El intrusismo profesional de Díaz-Canel PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 23 de Julio de 2019 04:16

 

Miguel Díaz-Canel Cuba cultura economía

Por ORLANDO FREIRE SANTANA.- 

Las autoridades cubanas, sobre todo las relacionadas con el sector de la cultura, se destacan sobremanera en el combate contra el intrusismo profesional. En ese sentido sobresale la promulgación del controversial Decreto 349, que impide la contratación de artistas no formados en las escuelas de arte gubernamentales.

Sin embargo, y como es lógico suponer, ese Decreto no se aplica cuando son los miembros de la nomenclatura quienes incursionan en temáticas para las cuales no fueron formados profesionalmente. El propio Miguel Díaz-Canel Bermúdez, graduado de ingeniería eléctrica, descuella como un asiduo practicante del intrusismo profesional, en especial al tratar de sentar pautas en la teoría económica.

Durante su discurso en la clausura de la más reciente sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y como parte de su arenga en pro de la sustitución de importaciones, el mandatario expresó que “Importar acomoda y se transforma en un vicio que mata la iniciativa”.

Si los gobernantes aspiraran a un país autárquico, o sea, cerrado totalmente al comercio internacional, tendría cierto sentido la enemistad oficialista hacia las importaciones. Pero no sucede así, pues ellos quieren exportar cada día más. Es decir, pretenden vender y no comprar. ¿Qué pasaría entonces si todas las naciones hicieran suyo el discurso del señor Díaz-Canel? Se acabaría el comercio internacional, ya que nadie desearía comprar nada.

La situación se complica cuando advertimos que este sinsentido enarbolado por el Presidente no es simplemente una opción táctica, sino que, al parecer, asume ribetes estratégicos.  No se renuncia a las importaciones como consecuencia de  la difícil situación de las finanzas externas del país. La expresión de Díaz-Canel en la Asamblea Nacional indica que la batalla contra las importaciones es a muerte.

Cerrar la economía a las importaciones afecta en primer término a los consumidores, quienes sufren escaseces y desabastecimientos debido a la muy probable imposibilidad de la industria nacional —situación agravada en el caso de Cuba— de satisfacer la demanda total de la población. Las naciones que brindan un mayor nivel de vida a sus ciudadanos son, en su gran mayoría, aquellas que abren su economía a los mejores bienes provenientes del exterior.  En nuestros días resulta paradigmático el caso de China, empeñada en mejorar la calidad de vida de su pueblo, y por tanto organizando ferias internacionales que promuevan las importaciones.

El señor Díaz-Canel debía de comprender que el problema no consiste en limitar las importaciones, sino en tratar de aumentar las exportaciones. Porque si nuestros rubros exportables  aportaran los ingresos adecuados, la isla podría importar sin preocupaciones todo lo que resulte más costoso e inviable producir en el país. Le aconsejamos que consulte las estadísticas anteriores a 1960. En aquellos tiempos, sobre todo en los años cincuenta, los comercios cubanos estaban invadidos, para beneplácito de los consumidores,  de productos de primera calidad, buena parte de ellos de procedencia estadounidense. Y casi siempre la isla reportaba un superávit en su balanza comercial. Ello era así por la potencialidad de nuestras exportaciones, con especial destaque para el azúcar y el tabaco.

Ahora, en cambio, estamos condenados a convivir con las tarimas y los anaqueles semivacíos. Todo a causa de la endeblez de los rubros y sectores que generan ingresos en divisas —recordar que el turismo, una de las locomotoras de la economía, empezó con mal paso el 2019—,  y también por las convicciones teóricas del “economista” Miguel Díaz-Canel Bermúdez.

CUBANET

Última actualización el Domingo, 28 de Julio de 2019 20:12
 
Una cultura envenenada PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 20 de Julio de 2019 11:54

Por ANDRÉS REYNALDO.- 

Alexandria Ocasio-Cortez es algo menos transitorio que una tendencia. Algo más transformador que un movimiento. Es una cultura.

Aquellos que tenemos hijos entre los 20 y los 30 años podemos dar un vivo testimonio. AOC, iniciales que han devenido en una franquicia del progresismo, es el producto de un sistema de educación abandonado a la indiferencia de los republicanos y a las manipulaciones de los demócratas. Ambos, sobre todo los demócratas de centro, han comenzado a recoger su cosecha.

Punto focal en la formación de estos jóvenes es su posición ante la autoridad. En la rebelión de AOC y otras tres bisoñas congresistas contra la estrategia centrista de la líder de la Cámara, Nancy Pelosi, las ideas son lo de menos. De hecho, un rasgo distintivo es la ausencia de un coherente código intelectual. Lo suyo no es un discurso elaborado en torno a una filosofía, como los comunistas de antaño, sino una selección de talking points ecologistas, marxistas, budistas, nazis, astrológicos, cristianos... En fin, todo lo que venga a mano para atacar a Estados Unidos en particular y a la civilización occidental en general.

Una diferencia fundamental en la formación de esta generación es su actitud ante la autoridad. Crecidos bajo un estándar social que concede al niño y al adolescente una excepcional autonomía frente a padres, maestros y autoridades, pudieron saltarse los límites impuestos por la tradición, la validación del mérito y la convivencia civil. Las consecuencias derivadas de la indisciplina, la pereza y el hedonismo encontraron justificación en las adversas circunstancias sociales, las diversidades étnicas y de género, la inestabilidad de los hogares y las susceptibilidades íntimas.

Algunos tuvieron la suerte de contar con padres capaces de crear un ambiente de inteligente guía, así como maestros dispuestos a superar la mediocridad y la tendenciosidad de los currículos y las restricciones de la corrección política. Aún así, esos jóvenes se ven compulsados a declinar costumbres, conocimientos y sentido común en aras de la aceptación social. Se reirán contigo de AOC en la cena del domingo, pero no lo harán en el comedor de su universidad.

Estos son algunos aspectos que definen a la generación AOC:

  • El convencimiento de que Estados Unidos es una potencia imperialista que provoca guerras y pobreza con tal de saquear los recursos de otros países: el petróleo de Iraq, los plátanos en Guatemala, etc. Esto implica el desconocimiento de los norteamericanos en la lucha contra el fascismo y el comunismo, al igual que sus esfuerzos por promover la democracia en el mundo.
  • Ignorancia acerca de los crímenes y características del comunismo.
  • Ignorancia acerca del conflicto israelí-palestino. Predomina la visión de Israel como un poder opresor comparable en ocasiones al de los nazis.
  • Ignorancia acerca de las amenazas contra Estados Unidos por parte de Irán, China, Rusia, el terrorismo, la inmigración indiscriminada. AOC ha pedido que sea desmantelada la Agencia de Seguridad Nacional.
  • La noción de que las desigualdades sociales en Estados Unidos se deben principalmente al dominio económico y cultural del "hombre blanco", que oprime a las mujeres y las minorías étnicas.
  • La noción de que el Estado debe redistribuir la riqueza a fin de lograr una sociedad igualitaria. Recordemos que el Nuevo Acuerdo Verde (New Green Deal) propuesto por los progresistas establece un salario fijo aun para las personas que no quieran trabajar.
  • La noción de que el Estado debe regular la cultura y el entretenimiento a fin de evitar una incorrecta caracterización de las minorías, la apropiación cultural y de género, al igual que la exaltación del machismo, la xenofobia, la transfobia y otras fobias propias del "hombre blanco".

Esta es la generación que heredará la tierra. Futuros jueces que desprecian la Constitución, futuros maestros que queman las banderas, futuros soldados que detestan su patria. Una generación que carece de compromiso con el debate incluso en sus propias filas.

Maureen Dowd, una de las más prestigiosas voces liberales, escribió la semana pasada enThe New York Times:

"Los progresistas actúan como si cualquiera que se atreve a discrepar de ellos fuera malo. No equivocado, sino malo, culpable de alguna deficiencia humana, de alguna impureza que es un mal moral, lo cual justifica su veneno".

Yo, de momento, no veo el antídoto.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 28 de Julio de 2019 12:29
 
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