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Cuba


Cuba: el régimen le está inyectando vapor a la caldera social PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 23 de Junio de 2020 23:40

Por ROBERTO ÁLVAREZ QUIÑONES.- 

El general Raúl Castro y la cúpula dictatorial que él encabeza, en vez de tomar urgentes medidas aperturistas para solucionar o aliviar la gravísima crisis socioeconómica que asfixia a los cubanos, solo se preocupan por afianzar el modelo de capitalismo militar de Estado, corporativo y de tintes facistoides, para afincar el neocastrismo que quieren dejar instalado antes de que los "históricos" salgan de escena por razones biológicas.

Raúl Castro y la olla de presión cubana.

Para ello dan pasos de tipo institucional y constitucional, como el Decreto Ley 370 para controlar el "potro salvaje" de internet —según la definición de Ramiro Valdés—, así como el Decreto Ley 349 o Ley Mordaza, y otros ya vigentes, o que vendrán hasta llegar a 27 en total, según ya han anunciado.

Última actualización el Lunes, 29 de Junio de 2020 23:56
 
Cuba en compás de espera PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 23 de Junio de 2020 03:52

Concepto De Las Generaciones De Viejos Y Jovenes Hombres Imagen de ...

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

En Cuba hoy hay dos compases de espera. El compás de espera de Raúl y los “viejos”, esperando que Trump pierda las elecciones, y el compás de espera del pueblo cubano y los dirigentes nuevos, esperando la muerte de Raúl. Si Trump pierde las elecciones, el continuismo triunfará y habrá inmovilismo. Si fallece Raúl Castro, se destraba el nudo más importante para la economía de mercado.

Cuba en compás de espera

Jorge Hernández Fonseca

21 de Junio de 2020

La Cuba post Coronavirus se enfrentará a los cambios provenientes del cambio generacional en la dirección de la dictadura comunista. En la Cuba castrista, el primer cambio importante en la cúpula gobernante no fue generacional. Fidel Castro se enfermó sin condiciones de gobernar y su hermano Raúl Castro lo sustituyó de forma provisional, lo que permitió una transición muy suave del mando de Fidel hacia Raúl, proceso que duró años sin mayores contratiempos, aunque se notó en el país un cambio de métodos y de medidas específicas de gobierno.

En la Unión Soviética por ejemplo, el cambio de Stalin a Lenin trajo una fuerte lucha por el poder en la cúpula, que se dirimió con Stalin gobernando y Trotski en el exilio. A la muerte de Stalin, Kruchev mando a fusilar al jefe de la policía política y mano derecha de Stalin, Beria. Al tiempo, tiraron la momia de Stalin del mausoleo. Al salir Kruchev, fue denostado y condenado al anonimato y así sucesivamente hasta que Gorbachov hizo la ruptura definitiva con el marxismo.

En Cuba las cosas van por similar camino, y es de esperar cambios importantes a la muerte de Raúl, y con él, la desaparición de los “viejos” compañeros de los hermanos Castro. Esta ruptura se haría por partes, teniendo la economía con primer campo de cambios, básicamente hacia el esquema chino, porque la situación económica es muy grave. Por ello, en Cuba hoy hay dos compases de espera. El compás de espera de Raúl y los “viejos”, esperando que Trump pierda las elecciones, y el compás de espera del pueblo cubano y los dirigentes nuevos, esperando la muerte de Raúl. Si Trump pierde las elecciones, el continuismo triunfará y habrá inmovilismo. Si fallece Raúl Castro, se destraba el nudo más importante para la economía de mercado.

Mi deseo personal --y es el deseo de la abrumadora mayoría de los cubanos de dentro y fuera de la isla-- es la derrota total de la dictadura política, derramando libertades, no sólo en la economía. Sin embargo hay factores que como analista debo exponer y es que la situación específica cubana tiende, según se analiza, a una liberación por partes, yendo primero a liberarse la economía y posteriormente, poco a poco, ganar las libertades políticas y sociales.

La misión de la Unión Europea que negoció en Cuba la liberación de José Daniel Ferrer, dijo públicamente que había negociado “con una parte del gobierno” dejando entrever la división entre los “viejos” y los “nuevos”. Esa división no es solamente por edades, sino sobre todo, por la voluntad de aplicar la economía de mercado para paliar la deplorable situación económica que tiene la isla, agravada por la epidemia de Coronavirus y el inmovilismo estatal de los viejos.

Como se sabe, ha habido conversaciones entre EUA y la dictadura raulista, sobre todo en el tema Venezuela, donde EUA insiste en tirar el “factor cubano” de esa ecuación, porque sabe que toda la estrategia de permanencia de Maduro en el poder, cuenta con “materia gris” de los laboratorios políticos cubanos, además de tener el control del aparato de contrainteligencia, que ha mantenido al madurismo gobernando estos últimos anos, después de la muerte de Chávez.

En estas conversaciones, muy probablemente EUA le ha hecho saber a los “nuevos” gobernantes cubanos, de las ventajas económicas de una salida de Venezuela yendo a la economía de mercado, similar a lo hecho en China primero y Viet Nam después. Las dudas --y de ahí el compás de espera-- se resolverán con el resultado electoral de Noviembre en EUA.

Artículos de este autor pueden ser encontrados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Miércoles, 01 de Julio de 2020 01:02
 
La bolsa (negra) y la vida PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 20 de Junio de 2020 23:52

 

The Bolsa Negra / Fernando Damaso – Translating Cuba

Por FRANCISCO ALMAGRO DOMÍNGUEZ.- 

Es bien conocido que el sistema socialista de corte estalinista no puede funcionar sin el comodín de la corrupción y el robo. La historia, madre y maestra, nos cuenta que, en los países de mayor desarrollo del otrora campo socialista, Alemania, Checoslovaquia, Hungría o la misma Unión Soviética, la llamada "bolsa negra", economía sumergida o cualquier otro epíteto delator, era una suerte de buffer, de tampón: la manera en que la reacción marxista económica se mantenía en frágil equilibrio.

También que, como toda sustancia equilibrante, tan pronto la negritud mercantilista sobrepasó cierto nivel —más del 40 % de la economía total— inclinó la débil proporción de solutos y disolventes hacia otra cualidad: el capitalismo. Dotada de una improductividad congénita, la economía planificada y la estatización de los servicios hace que emerjan competidores de las más disimiles actividades y pelajes.

Los bolsones negros son como agujeros negros económicos donde se concentra toda la energía de quienes quieren producir y no los dejan, o quienes nada producen, pero igual los deben dejar. El desgobierno debe permitirlos porque gracias a esa masa oscura el ciudadano común sobrevive. De no ser por el colapso gravitatorio del sistema socialista, en muchas ocasiones no habría pasta de dientes, ajos ni camisa de mangas largas que ponerse.

Lo sabe bien el desgobierno: hay que darle un chance a la masa elevada y densa que gravita, imperceptible, en la improductividad y de la que nadie puede escapar, a veces ni la luz del mejor comunista. Seres humanos al fin, aunque deshumanizadores en su práctica real, los dirigentes comunistas también gustan de tener buen aliento y a la vez comer ajo, o ir a la fiesta de graduación de sus hijos con una camisa de vestir.

El por qué en estos días arrecia en Cuba la persecución de quienes han mantenido, en buena medida, a flote el escorado barco del socialismo insular tiene varias explicaciones, la mayoría de índole sociológica. Inspectores y policías saben bien que los decomisos no alcanzan para alimentar una cuadra, reparar una pequeña unidad de taxis municipales. Lo importante es el hecho. El golpe psicológico: hay que enseñar los instrumentos. Y a la usanza medieval, las confesiones en público deben atemorizar a los siervos de la gleba: esto te sucederá si escondes y vendes lo que pertenece solo al Señor.

El retroceso histórico que es el socialismo-feudal o totalitarismo feudalista comienza a romperse cuando quienes tienen el poder, y lo ejercen con asfixiante verticalidad, son incapaces de repartir, con cierta decencia, la miseria que producen de manera natural. Cuando, sin la astucia ni el blasón de la guerra, los herederos del poder se olvidan de conjugar el verbo resolver: tu resuelves, yo resuelvo y así todos resolvemos.

Es simple clase de historia. En el instante que los siervos, agobiados, se apropien de una buena cantidad de los granos y los animales que deben entregar al dueño-de-todo, y los comercialicen fuera de sus predios, estarán enfrentando a un mayoral llamado Estado, y habrán retado a muerte los dogmas de una Iglesia conocida como Partido Comunista.

Desgraciadamente, a la ejecución pública de los acaparadores, de los neocapitalistas, asiste la masa con vítores y aplausos cuando las cabezas ruedan a la cesta; olvidan al decapitado por el cual sus hijos pudieron tomar sopa de pollo el día que hervían de fiebre. Para la masa, los que cuelgan, los descabezados, son los únicos culpables. Si ellos mueren o son encerrados en las mazmorras, habrá fiesta, pan y vino de sobra para todos.

Pero aun faltando alguien a quien culpar, afuera siempre hay un chivo esperando por culpas: el vecino exitoso, un antiguo amigo, el que hizo bien las cosas. La envidia es el combustible para quemar las más bajas pasiones; hacer que el hambriento vea en un refrigerador clandestino la carne que no comerá mientras viva; en un almacén privado los repuestos del automóvil que se pudre en el patio, premio por haber entregado su saber en tierras ajenas.

El peligro de la nueva ofensiva contrarrevolucionaria es que la Isla está a un tantico así del estallido social. Si al cubano sin ruedas le quitan el hombre-de-los-huevos, el que trae la oncita de café para amanecer, y quien de madrugada en la panadería le deja caer la librita de harina para hacer sus pizas, la fórmula socialista se desplazara, inevitablemente, hacia un Maleconazo de grandes proporciones.

De modo inverso, si frente a la galopante improductividad el régimen permite crecer los agujeros negros, la ecuación sociofeudalista dará pasos acelerados hacia una sociedad de mercado. Lo que sucede ahora en esa plantación llamada Cuba es muy grave. El régimen no puede ganar-ganar. Solo es posible ganar perdiendo algo. O ceder poder para negociar después.

Pero ni eso quieren. Es fácil advertirlo en la ofensiva contra la economía sumergida, y la retórica antiyanqui, desaforadamente mentirosa, risible si no fuera por la manera poco profesional en que se desarrolla. Hay familiares en la Isla muy preocupados por los de acá: en Estados Unidos no hay carne de res, reina el caos en hospitales y calles, y asesinan afroamericanos en masa como en tiempos de Charles Lynch (SIC).

Las generaciones de señores sociofeudalistas insulares anteriores no enfrentaron el desafío de una improductividad tan generalizada, que no les prestaran ni un quilo, la absoluta dependencia de un socio a punto de fenecer. Tampoco tuvieron un enemigo infalible como internet, ni una pandemia paralizante. Eran capaces de hacer fintas, de parecer listos, de hablar con simulada humildad. No usaban muletillas, gerundios, prosopopeyas. Sus consignas eran originales, nada de continuidades.

La gente comía de la bolsa, bien negra, y ellos, los mandantes, decían que era blanca, bien blanca, impoluta. Y la masa se lo creía. Pero esta vez es diferente. Aunque los herederos del desastre quieran ignorarlo, el pueblo cubano sabe hoy que en la bolsa negra le va la vida.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Sábado, 27 de Junio de 2020 01:12
 
Un retorno al centralismo no es lo que necesita la economía PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 18 de Junio de 2020 04:35

La ministra expuso en su intervención algunas de las medidas generales adoptadas por su departamento. (Mesa Redonda/Captura)

Por ELÍAS AMOR.-

En la Mesa Redonda, Meisi Bolaños expuso las medidas de su departamento, en relación con el retorno a la normalidad de Finanzas y Precios, indicando además que se mantendrán durante las tres fases de recuperación del covid-19.

No lo tiene fácil la ministra, sobre todo, cuando empieza afirmando que desde el comienzo de la crisis, Cuba fue uno de los países que concibió "el respaldo financiero para la sostenibilidad de la economía durante la pandemia". Ya empezamos manipulando los datos. La ministra debería reconocer que no puede ser de otro modo, ya que el modelo económico y social atribuye al estado comunista más del 75% del PIB. Si en Cuba existiera un sector privado potente y competitivo como en el resto de países del mundo, el reparto de los costes de la crisis podría haber tenido un peso menosr sobre las arcas del Estado y no sería necesario ese "respaldo financiero" de raíz totalitaria al que se refiere la ministra y con el que, tal vez, anda buscando un "apoyo popular" a algo que está obsoleto, y debe cambiar.

La ministra expuso en su intervención algunas de las medidas generales adoptadas por su departamento:

Lo que la ministra no dijo es que ese aumento quedaría compensado con el descenso en los sectores de la industria y servicios, por lo que todo tiene su origen en la menor llegada de petróleo procedente de Venezuela

En primer lugar, el mantenimiento e incremento de las medidas para el ahorro energético. Un auténtico drama para la población, que ha recibido no pocas consignas al respecto, sobre la necesidad de "apagar la luz" en momentos en que la estancia en las casas, por el confinamiento, provoca una mayor necesidad de consumo de electricidad. Lo que la ministra no dijo es que ese aumento quedaría compensado con el descenso en los sectores de la industria y servicios (paralizados por la pandemia) por lo que todo tiene su origen en la menor llegada de petróleo procedente de Venezuela. Esto, por supuesto, ni se mencionó.

En segundo lugar, informó de la continuidad en vigor de las medidas de cobertura de las pérdidas producidas en el sistema empresarial, asociadas al covid-19. Aclarar que esto no representa nada nuevo, ya que se financia con cargo al Estado. En concreto, la medida es solo aplicable a las empresas estatales que deberán cubrir las pérdidas con una "presunta reserva determinada por la empresa para casos de desastre". ¿Alguien sabe qué es esto? ¿Tal vez un suplemento de la cuenta de explotación que otorga el dueño, el Estado? En cualquier caso, estas "reservas" en el caso de Cuba deben salir del mismo sitio, el presupuesto estatal, y las cuentas públicas no se pueden dedicar a todo. La ministra en cierto modo lo reconoció al señalar que si las "reservas" no son suficientes, las empresas solicitarían al sistema de finanzas una evaluación y ayuda. Es decir, más dinero del Estado.

En tercer lugar, y pese a que las empresas están paralizadas, la ministra indicó que se "mantiene la evaluación en el sector empresarial en casos excepcionales del aplazamiento del pago de los impuestos, sin intereses moratorios". Dicho en otro modo, que estas ayudas, que deberían extenderse a todas las empresas, estatales y no estatales, se aplicarán solo a quienes superen unos determinados criterios que, en el caso de Cuba, como no puede ser de otro modo, acabarán siendo "políticos". Tiempo al tiempo.

En cuarto, la ministra anunció que se mantiene vigente la bonificación del impuesto sobre utilidad del 25%. La pregunta es la misma, ¿a quién se pretende engañar? ¿de qué utilidades habla la ministra? ¿es consciente la ministra que este año, por sus características, las empresas no van a obtener beneficios y la mayoría entrarán en pérdidas? ¿A quién se quiere convencer con ese mensaje de las "bonificaciones" sobre algo que no va a existir? La realidad es que las deterioradas empresas estatales cubanas van a tardar largo tiempo en recuperar niveles de utilidad precedentes y que esta bonificación acabara siendo banal.

¿Es consciente la ministra que este año, por sus características, las empresas no van a obtener beneficios y la mayoría entrarán en pérdidas?

En quinto lugar anunció que "la contención del gasto en el sistema empresarial también estará vigente según el nivel de actividad afectado" lo que indica, una vez más, un tratamiento asimétrico y diferenciado de los ajustes presupuestarios que se tendrán que realizar para que el déficit estatal no se encarame a cifras insostenibles. Como siempre, los criterios políticos determinarán dónde se contendrá el gasto empresarial, y ya se verán las consecuencias que se derivan de ello.

En sexto lugar, se amplía el tamaño del agujero del presupuesto, al anunciar que los "gastos en que incurran determinadas empresas por las tareas asignadas para enfrentar el covid-19, serán resarcidos siempre que la empresa sea de capital 100% cubano". Un ejemplo más que evidente que el sector no estatal, salvo algunas cooperativas, queda fuera de este sistema, pero como novedad se podrá aprovechar estas ayudas por las empresas gestionadas por el capital extranjero. En cualquier caso, estas ayudas se dirigirán hacia el ineficiente sector empresarial interno, que pertenecen al estado comunista.

En séptimo, la ministra hizo una referencia a la permanencia de la "atención diferenciada a los contribuyentes que son adultos mayores, una medida que continuará funcionando para la posteridad". Las bajas pensiones que cobran los jubilados cubanos suponen que esta medida tenga un claro contenido demagógico y de escaso alcance económico. El uso de medios electrónicos por este sector social limita la vigencia de este tipo de medidas.

La ministra igualmente expuso las medidas de carácter tributario y presupuestario:

En primer lugar, se mantiene la exención en el pago del impuesto sobre los ingresos personales ni la contribución especial a la seguridad social, en las garantías salariales a los trabajadores durante la 1ª y 2ª fase. No hace falta que se insista en la fuerte reducción de ingresos para el Estado que tiene esta medida. Por eso, los tributos volverán en la 3ª fase, en la que ya no se pagan garantías salariales.

Junto a ello, la financiación del presupuesto a las entidades (como el turismo, la cultura) de la garantía salarial continuará en la 1ª fase y se suspenderá a partir de la 2ª y 3ª fase cuando ya será asumido por la entidad a la que pertenecen. Este diseño financiero se considera ineficiente, porque se debería repartir en cada una de las fases, pero como en Cuba todo tiene su origen en el presupuesto estatal, lo único que merece ser destacado es la enorme presión que estos gastos van a ejercer sobre las cuentas públicas y la economía nacional.

Con referencia al sector no estatal y trabajadores por cuenta propia, se anuncia el aplazamiento del pago del impuesto sobre el ingreso personal en la 1ª fase

En segundo lugar, y con referencia al sector no estatal y trabajadores por cuenta propia, se anuncia el aplazamiento del pago del impuesto sobre el ingreso personal en la 1ª fase, en tanto que en la 2ª y 3ª se vuelven a reestablecer los pagos aplazados y corrientes, y se establece una bonificación del 5% para quien realice el pago en los primeros 60 días (realmente muy escasa para un pronto pago).

De igual modo, se dará un plazo de hasta 6 meses a partir de la activación de estos pagos para que las personas naturales puedan pagar sus obligaciones tributarias que deberán efectuarse en todo caso, ya que no hay exoneración de impuestos, sino aplazamientos. Es evidente que la necesidad de recaudar ingresos se convierte en una urgencia para el Estado, pero con esta medida no tendrá éxito, porque el sistema socio-laboral no va a reaccionar de forma inmediata a la salida de la crisis. Cabe suponer un descenso de los ingresos.

En tercero, una medida que hará entrar en déficit a los consejos de Administración municipales, que son, en general, el ámbito estatal más eficiente en la economía cubana. Pues bien, a los consejos se les obliga a reducir hasta un 50% las cuotas tributarias de las actividades por cuenta propia afectadas por la covid-19 durante la 1ª y 2ª fase, y se reiniciará una etapa de evaluación de dichas actividades por las afectaciones de cada etapa. En la 3ª fase habrá una adecuación de las cuotas tributarias de los trabajadores por cuenta propia en determinadas actividades. Este tipo de decisiones, aplicadas de forma general y uniforme, tienden al fracaso, ya que ni todo el territorio nacional es homogéneo, ni la estructura económica del trabajo por cuenta propia presenta las mismas características operativas.

Por último, no por ello menos importante, la ministra abordó el tema de los precios que, según explicó, "ha sido un tema puntual donde se ha escuchado mucho a la población". No ha debido entender entonces el barullo porque las medidas adoptadas tienen poco que ver con lo que quiere la gente.

Tal y como anticipamos, en su momento, a resultas de los aumentos salariales en el sector estatal del pasado año, el Gobierno comunista acudió a medidas de topar precios con el objetivo, según dijo la ministra, de "garantizar la capacidad adquisitiva de los trabajadores".

Conocido es que este tipo de medidas distorsionan el funcionamiento de los precios en función de demanda y oferta, de modo que en vez de aumentar la capacidad adquisitiva, lo que acaban provocando es desabastecimiento estructural de mercancías, que es lo que acabó ocurriendo. Más aún, cuando, según la ministra, "por determinadas razones ha sido necesarias" sin detallar cuáles, se tuvo que "mantener las medidas regulatorias de los precios".

Una vez más, el ministerio de Bolaños ha querido actuar en sustitución del mercado, interviniendo en la formación de precios. Hay que advertir que el diseño planteado en esta ocasión, va a ocasionar muchos más problemas en las próximas semanas y meses.

¿Por qué acudir a mercados locales cuando se podrían obtener los beneficios de las economías de escala del mercado nacional?

¿A quién se le puede ocurrir partir de un diseño, en la primera fase, según el cual las producciones locales tendrán establecidos los precios mayoristas por las administraciones locales para garantizar la producción de alimentos, el incentivo de las minindustrias y del desarrollo local?¿Por qué acudir a mercados locales cuando se podrían obtener los beneficios de las economías de escala del mercado nacional?

Si el precio mayorista se establece en función de producciones locales, siempre será más elevado, porque se atiende a menor cantidad de consumidores, que si el precio se establece a nivel regional o nacional, permitiendo a los productores aumentar la oferta. Decisiones de este calibre solo pueden estar justificadas por motivos ideológicos de diseño de un sistema económico y social obsoleto.

Mayor preocupación provoca el anuncio de la ministra que durante la segunda fase se "presentará la actualización de la política de precios del país" conectada con la política fiscal que lleve a la eficiencia, hecho con el cual entraríamos en la 3ª fase. ¿Precios relacionados con la política fiscal?¿Dónde se ha estipulado esta relación perversa?

Los precios dependen de la demanda y oferta, de las expectativas de productores y demandantes, de sus gustos, preferencias, de sus niveles de ingreso, pero las consideraciones de la política fiscal, ¿en qué lugar se incluyen? Además, la ministra debería saber que el objetivo de eficiencia no se puede lograr con la política fiscal, que está para otras cosas (equidad, distribución, etc), pero la eficiencia va por otro camino distinto. A lo mejor estamos ante otra "potencial premio nobel de economía". Vaya usted a saber.

En todo caso este diseño de precios, mayoristas formados a nivel local y minoristas regulados e intervenidos, va a suponer muchos problemas para los cubanos. No se tiene en cuenta el proceso de formación de precios del productor lo que incide en su rentabilidad, y lo que es peor, se sigue limitando el derecho a la libre elección de los consumidores, lo que acarrea desajustes estructurales entre oferta y demanda. El mayorista no puede establecer precios sin información del mercado minorista y viceversa. La interacción de los mercados es esencial para el logro de eficiencia en la asignación de recursos. Por medio de estas decisiones, el ministerio entorpece los procesos naturales de la economía. Si los precios minoristas de regulan y "congelan" de manera indefinida, los productores dejarán de tener interés en dedicarse a los mismos, y el racionamiento será obligatorio.

Se habló de la supresión del cobro presencial de los servicios de electricidad, agua y gas de forma, tarea que volverá a partir de la 2ª fase. Es increíble que en Cuba todavía estos servicios no se paguen en cuenta bancaria

El resto de la intervención se dedicó a hablar de las multas, que lógicamente se mantienen dentro de la lógica castrista de "orden y disciplina". También se refirió a las medidas relacionadas con el seguro y los trámites presenciales para los mismos. De igual modo, se habló de la supresión del cobro presencial de los servicios de electricidad, agua y gas de forma, tarea que volverá a partir de la 2ª fase. Es increíble que en Cuba todavía estos servicios no se paguen en cuenta bancaria. Por último habló de incentivos para que los contribuyentes paguen sus impuestos a la Onat por vía online y al respecto indicó que se potenciará la recepción y respuesta a las quejas y consultas de la población a través de la vía digital.

A modo de resumen, el plan de medidas propuesto por la ministra en materia de Finanzas y precios supone que el régimen de La Habana ha aprovechado la crisis del covid-19 para reforzar el control comunista de la economía, a la vez que se somete al trabajo por cuenta propia a más dependencia del Estado y eliminando cualquier elemento de liberalización de la economía, tan necesarios. Un retorno a la normalidad comunista que no es lo que necesita la economía cubana.

14 Y MEDIO

Última actualización el Jueves, 25 de Junio de 2020 05:26
 
Último día: Conteo regresivo para llegar a ninguna parte PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 16 de Junio de 2020 23:53

La mano blanca de la luna: La espiral, la serpiente, la oca

Por YOANI SÁNCHEZ.-

En la televisión dicen que Cuba se encamina hacia la reapertura, curiosa palabra para un país con tantas fronteras políticas y tantos diques económicos. "Si ellos lo dicen, algo sabrán", me comenta un vecino que a fuerza de pasar necesidades ahora encomienda sus esperanzas a que "de este hueco solo podemos salir, ya no se puede caer más".

Hace unos días anunciaron que pronto estaremos en la fase uno de la desescalada y siento que ha pasado una eternidad desde el primer caso de covid-19 en la Isla.

Aunque la pandemia sigue rondando nuestras vidas, la mayoría de la gente que encuentro en la calle ya ha puesto fin a cualquier tipo de confinamiento y las aceras de mi barrio vuelven a estar llenas de vecinos que van o vienen buscando algo de comida para comprar. La cercana avenida Rancho Boyeros que en las primeras semanas tras la suspensión del transporte público estaba desierta, ahora ruge desde temprano por el tráfico de vehículos, muchos con el cartel " Vía libre - Coronavirus".

Aunque el Ministerio de Salud Pública ha dado cifras bajas de contagio por covid-19 en los últimos días, los cubanos intuyen que más allá de la enfermedad, el pico de la crisis económica falta por llegar. Septiembre, con su vuelta a las escuelas de miles de estudiantes parece ser el momento en que la curva de las necesidades escalará. Tras meses sin turismo, con dificultades para moverse entre una provincia y otra, con muchos negocios privados a media máquina y hasta el mercado informal duramente golpeado, ese primer día de clases será un reto para muchas familias.

"Si ahora tuve que pagar 10 CUC por un paquete de detergente ¿Cuánto costará cuando la gente tenga que lavar cada día los uniformes de sus hijos?", reflexiona una amiga que me aconseja prepararme para "el verano más duro de las últimas dos décadas". Ni siquiera el anuncio de que se restablecerá el turismo nacional y que quizás con la baja en la llegada de extranjeros los cubanos puedan acceder a ofertas recreativas más económicas le provoca entusiasmo a mi amiga. "¿A quién se le ocurre ir a un hotel a gastarse el poco dinerito que tiene?".

Es curioso que en muchas de las frases que escucho se percibe como si la vida hubiera tomado forma de una línea que baja

Los contrastes también brotan. Un amigo que vive en Batabanó me ha llamado para contarme que lleva varios días comiendo prácticamente "langostas y camarones" porque desde el pueblo pesquero al sur de La Habana, que tradicionalmente ha nutrido de mariscos al mercado negro de la capital, ahora los comerciantes no pueden sacar el producto debido a los cortes del transporte y al reforzamiento de la vigilancia en las carreteras. "No hay arroz, ni jabón, ni aceite pero la langosta no falta", ironiza.

Aunque tales manjares podrían verse como una señal de lujo en una mesa cubana, mi amigo sabe que su actual abundancia es una mala señal. "Este pueblo vive de esto porque nosotros abastecemos no solo a La Habana, sino también a todas las paladares y casas privadas de Viñales, Soroa y de las zonas turísticas de Artemisa, Pinar del Río y Mayabeque", añade. "Si en esos lugares la economía se hunde, aquí llegamos al subsuelo".

Es curioso que en muchas de las frases que escucho se percibe como si la vida hubiera tomado forma de una línea que baja cuando de acceso a recursos, bienestar o esperanzas se trata y sube dramáticamente cuando se mide la crisis, la escasez y la incertidumbre. Una curva pronunciada que, para aplanarla, se necesitan decisiones osadas y urgentes que el oficialismo, sin embargo, dilata.

Mi amigo ha tomado una decisión. "Nada más que abran me voy, aquí no me coge un segundo Período Especial". En conteo regresivo para la escapada están miles de cubanos ahora mismo, parados detrás de otra línea, esa que los separa del afuera.

14 Y MEDIO

Última actualización el Martes, 23 de Junio de 2020 04:00
 
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