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Cuba


Rafael Correa, recetario para un desastre PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 03 de Enero de 2010 17:23

Por CARLOS ALBERTO MONTANER

Rafael Correa, el presidente de Ecuador, acaba de publicar un libro. Lo llamó Ecuador: de Banana Republic a la No República. Supone que el país, bajo su mando, dejó de ser una república bananera, gobernada arbitrariamente en beneficio de una oligarquía deshonesta y del capital extranjero, para convertirse en otra cosa que no es, tampoco, una república tradicional con su separación y equilibrio de poderes, su constitución neutral y sus instituciones abiertas que propician los cambios suavemente al amparo tranquilo del Estado de Derecho.

En la solapa del libro Correa aporta sus notables credenciales académicas y declara su filiación ideológica. Dice ser un seguidor de la doctrina social de la Iglesia y de la hoy muy de-

sacreditada teología de la liberación. Pero es en el texto, compuesto por artículos previamente publicados, donde encontramos las claves de su visión de los problemas de Ecuador. Es ahí donde comparece una abultada lista de malos a los que fustiga junto a los buenos a los que cita elogiosamente.

La lista de los villanos es muy extensa: prácticamente todos los presidentes que lo precedieron en el poder, los organismos internacionales de crédito, ``la nefasta burocracia internacional y sus corifeos'', el mercado y ``la mano invisible'' que lo guía, el Consenso de Washington, la independencia del Banco Central, la dolarización del país, el comercio libre internacional (el ALCA), la privatización, lo que llama ``la larga y triste noche neoliberal'', las concesiones de los servicios a la empresa privada y la ``tercerización'' o contratación a terceros para evitar cargas fiscales o presiones sindicales. En la página 64 manifiesta una intención que me parece encomiable: ``Liberar al Estado de los grupos de poder que lo controlan''.

Sus héroes son el Estado, la teoría de la dependencia, la planificación, el gasto público, el dirigismo desarrollista, una moneda nacional que sirva para encajar las crisis y compensar la improductividad del país, Raúl Prebisch, J. M. Keynes, James Petras --un disparatado economista marxista radical--, las protecciones arancelarias para desarrollar la industria nacional, cierta conveniente inflación y hasta Facundo Cabral y Eduardo Galeano, como para poner cierta nota folclórica a un texto que es semiacadémico.

El libro tiene algunos errores impropios de un economista formado en Estados Unidos como, por ejemplo, afirmar que el gobierno de F. D. Roosevelt revocó el patrón oro en 1933, algo que sucedió, realmente, durante la administración de Richard Nixon varias décadas más tarde. Roosevelt lo que hizo fue devaluar el dólar con relación al oro: de 20 dólares la onza a 35, medida que, en su momento, fue considerada por muchas personas como una violación de los derechos de propiedad.

Estamos, pues, ante un gobernante que posee cierta visión ideológica perfectamente calificable como estatista (``tercermundista'', le llamaba Carlos Rangel), acompañada por una acendrada desconfianza en la economía de mercado y en las intenciones de las grandes democracias desarrolladas. Lamentablemente, a esta equivocada forma de entender cómo debe gobernarse, cuarenta veces fracasada en América Latina a lo largo del siglo XX, se une un temperamento claramente autoritario, según su propio hermano, y la perniciosa arrogancia intelectual de quien no conoce la duda y se mantiene indiferente ante una realidad que desmiente constantemente las premisas de las que parte.

Si, de acuerdo con el análisis de Correa, la clase política ecuatoriana es totalmente venal e ignorante, y está rodeada por un ejército de funcionarios indolentes, ¿por qué cree que el Estado va a solucionar los problemas de la sociedad mejor que la sociedad civil? Si el sector público ecuatoriano es un minucioso desastre y su propio gobierno naufraga en medio de la corrupción y la ineficacia (según también opina su hermano) y ni siquiera pudo prever el anunciado colapso de la distribución de energía eléctrica, ¿qué le hace pensar que dándole más poder y entregándole más recursos ese Estado va a hacer mejor su trabajo?

En lugar de mirar hacia Venezuela, que es el modelo perfecto de cómo no debe gobernarse a una sociedad, el señor Correa debería observar cuidadosamente el tipo de Estado que los chilenos han construido a partir de los años ochenta, y luego, inteligentemente, han conservado y profundizado los posteriores cuatro gobiernos de la democracia, como hará el que salga electo en las próximas elecciones. Es verdad que los chilenos hacen lo contrario de lo que Correa prescribe, pero parece aconsejable imitar los ejemplos exitosos, no los fallidos.

Al final de su libro, Correa cita a dos economistas que, probablemente, no ha leído o, peor aún, no ha entendido, Ronald Coase y Douglas North, y asume con ellos que la prosperidad, el desarrollo y la estabilidad dependen de la calidad de las instituciones y del carácter predecible de las reglas. Exactamente lo opuesto a lo que hace su gobierno. Eso se llama cultivar la esquizofrenia intelectual.

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Última actualización el Domingo, 03 de Enero de 2010 17:34
 
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Domingo, 03 de Enero de 2010 17:20

Por RAUL RIVERO

Madrid -- En Madrid, bajo un recado de frío, lluvia y alguna nieve porfiada que llega a España, puedo saber que la semana pasada se robaron en La Habana un teléfono público. Y que en la cárcel de Boniato, en Santiago de Cuba, se ahorcó en su celda de castigo, un muchacho que se llamaba Lenin Pérez.

Son noticias de una realidad, de una parte del latido de la vida en la Cuba profunda. Esa existencia que discurre al margen de la crónica de la televisión oficial en la que aparecen las mismas papas y los plátanos verdes, salvajes y abundantes, en los planes especiales de utilería como los discursos, las reuniones y los llamados al combate y a apretarse el cinturón mientras se cierran, con mano firme, los cinturones de seguridad de los Mercedes Benz.

Las notas de la calle, las del suicido y el teléfono arrancado de la pared las escribe la periodista Aini Martín, en el riesgo y la precariedad del periodismo independiente. La otra es pura crónica social que paga la gente para que los jefes se crean que los cubanos se lo creen, cuando unos y otros saben que no se lo cree nadie, pero que si se deja de fingir que se cree se pueden quedar ciegos los pozos.

Ellos, los reporteros de la sociedad marginada, los cronistas de un país que estuvo oculto bajo las montañas temblorosas de la propaganda, son los que le dan a conocer el pulso real del país, por encima de la información tramitada por unos mecanismos descubiertos ya, y petrificados en los museos. Observados ahora con el mismo desdén con que el mundo civilizado conoció los resortes de la gangarria del nazismo.

Son los comunicadores independientes --algunos de los cuales llevan más de una década en ese trabajo-- quienes permiten que se sepa, día a día, lo que pasa con la vida de los presos políticos. De allí sale el inventario de arbitrariedades, el plano general de la ruina del país que la burocracia local y una cofradía multicolor de extranjeros trata de disimular, de disfrazar como si el planeta Tierra fuera el mismo que fue el siglo pasado.

Las decenas de periodistas que informan sin mandatos desde Cuba son hombres y mujeres que decidieron un día escribir la verdad. No conozco a ninguno que aspire a ser heroico. Conozco a muchos que se hicieron libres por cuenta propia y comenzaron a trabajar con modestia y tenacidad en condiciones muy difíciles y allí están, en las calles, con sus libretas de notas llenas de apuntes de las pequeñas historias de la vida.

Hablo de reporteros de toda la nación. De cubanos que informan y opinan, gente de todas las edades y de origen diverso que escriben en un mundo en el que hay 136 periodistas en prisión (24 de ellos en Cuba), bajo el fuego cruzado de los represores y de los insultadores profesionales que hacen maromas por terrones de azúcar o por el puro placer de la cabriola.

El periodismo independiente --sus profesionales-- con sus reportes y sus piezas diarias nos ayuda a recordar con respeto y decencia a los periodistas y escritores que esperarán el año 2010 en las cárceles de Cuba. Estos son algunos nombres: Ricardo González Alfonso, Normando Hernández, Rolando Arroyo, Regis Iglesias, Héctor Maseda, Adolfo Fernández Saíz, Pedro Argüelles Morán y Jorge Luis García Paneque.

Los que están presos y los que siguen en las ciudades y en el campo con la policía a unos metros de sus sombras, sacaron a la superficie --y mantienen en un plano visible--, la Cuba que necesita enterrar los discos de los himnos de guerra. Esas piezas se rallaron y suenan fuera de revolución. Los conflictos verdaderos tienen otros escenarios en progreso. Y allí ya están acreditados los enviados especiales.

 

Última actualización el Domingo, 03 de Enero de 2010 17:32
 
Cuba 2010: Año sin nombre PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 03 de Enero de 2010 11:53
Reunión de la Asamblea Nacional de Cuba.
Contrario a la tradición de bautizar cada año con un lema que simbolice el plan a seguir, el 2010 sólo será el año 52 de la revolución. Sin más nombre.
(Martí Noticias, P. Alfonso) -

El anuncio, hecho ante la Asamblea Nacional por Raúl Castro la pasada semana, es un reflejo de la incertidumbre que espera a los cubanos en 2010; a quienes el gobierno ha pedido que se aprieten más el cinto mientras aprieta las tuercas de la represión política.

Los cubanos se preguntan por qué 2010 será el año 52 de la revolución si acaban de celebrar el 50 aniversario. La curiosidad es tanta que el órgano oficial del Partido Comunista publicó el miércoles 30 su explicación.

"Para esclarecer esas inquietudes debemos decir que el nombre utilizado es correcto, pues efectivamente a partir de este Primero de Enero nuestro proceso revolucionario comenzará a vivir el año 52 de su existencia, aunque el cumpleaños cerrado lo celebre en igual fecha del 2011… Esta lógica indica que en el transcurso del 2010 estamos en el Año 52 de la Revolución", aseguró Granma.

Disquisiciones teóricas aparte, Raúl Castro hizo dos advertencias básicas para el 2010: Dijo que será un año "difícil" y que no está dispuesto a correr riesgos de "improvisación" al introducir cambios. La tarea principal del gobierno será reanimar la moribunda economía del país.

"Una hazaña podría considerarse revitalizar una economía como la cubana", afirmó el último número del semanario económico Opciones, que se edita en La Haban, en un extenso artículo dedicado a las perspectivas económicas de 2010.

Las expectativas oficiales fueron esta vez más modestas que en años pasados. Para 2010 se propone 1,9 % de crecimiento económico, anunció el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, al presentar el Plan Económico y Social y la Ley del Presupuesto del Estado para 2010 ante la Asamblea Nacional.

Los cuatro pilares que sostienen la endeble economía cubana seguirán siendo las exportaciones de níquel, de servicios médicos, las remesas del exterior y el turismo.

El objetivo económico apunta a reducir la importación de alimentos y ajustar los gastos; para lograrlo será necesario aumentar la producción agropecuaria y alcanzar mayor eficiencia empresarial.

"El problema es que para eso el factor humano es imprescindible y con una productividad de apenas 1.1% y un exceso de trabajadores en plantilla, la solución no es fácil", afirmó a Martí Noticias, Mario González Corzo, profesor de Economía de Lehman College en New York.

Corzo, quien se ha especializado en el estudio de la economía cubana, asegura que el reto principal del gobierno es el mercado laboral, porque los resultados demuestran que los estímulos salariales y los planes de incentivar la producción han sido insuficientes.

Mario González Corzo, profesor de Economía de Lehman College en New York.

El propio Raúl Castro reconoció en días pasados que uno de los problemas más difíciles que enfrenta el gobierno es "la resistencia pasiva de los cuadros intermedios".

A pesar de que el pasado mes de junio entró en vigor una ley que permite, por primera vez, trabajar a estudiantes de bachillerato y universitarios y autoriza el pluriempleo sólo unos 50,000 trabajadores tenían más de un empleo a finales de año.

"A seis meses de aplicado ese instrumento esa cifra resulta realmente discreta", comentó el noticiero de la televisión oficial.

El viceministro de Trabajo y Seguridad Social, José Barreiro, dijo a la televisión que el 97 por ciento de las personas que se acogieron al pluriempleo están vinculadas a la docencia. Alegó que la cifra es aún baja debido a que hay un "exceso de fuerza laboral" en algunas esferas que impide ampliar las ofertas de trabajo.

Con una población de cinco millones de personas económicamente activas, la tasa de desocupación del 2009 fue del 1,7 por ciento, según cifras oficiales.

"Es una contradicción evidente citar cifras de casi pleno empleo y al mismo tiempo reconocer que hay un exceso de fuerza laboral", afirmó González Corzo. "El mensaje es claro: el gobierno tendrá que reubicar ese exceso de fuerza laboral hacia sectores que más lo necesiten y eso se llama agricultura, producción de alimentos", añadió.

El 2010 verá un retorno a los métodos de economía planificada. Está previsto que para marzo que el Consejo de Ministros apruebe el plan 2011-2015.

Esa planificación incluye un elemento novedoso. La Asamblea Nacional aprobó descentralizar las finanzas, con lo cual las empresas estatales tendrán que autofinanciarse.

Dicho de otra manera, las empresas ineficientes se verían obligadas a fusionarse o sencillamente desaparecer.

"Eso también tiene repercutirá en el mercado laboral, pues toda fusión implica exceso de mano de obra que casi seguro será reubicada en la agricultura, la gran prioridad del 2010", indicó González Corzo.

En el terreno de la política interna el gobierno ha trazado una línea que no permitirá sobrepasar a sus opositores: cero expresiones publicas de protesta. La consigna de "la calle es de la revolución", aplicada en 2009 con el hostigamiento y la represión a los opositores y activistas de derechos humanos, será la constante en el nuevo año.

"Otra de las prioridades en este año ha sido continuar el proceso de fortalecimiento de la institucionalidad en el país. Los órganos superiores del Partido, Estado y Gobierno sesionan periódicamente y se colegian las decisiones principales", dijo Raúl Castro ante la Asamblea Nacional.

Vista general de la sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular (parlamento), a la que asistió el presidente Raúl Castro, en la Habana (Cuba).

Por lo pronto "el fortalecimiento de la institucionalidad" no parece incluir al máximo órgano del Partido. El Congreso del Partido Comunista de Cuba, que fija los alineamientos políticos y económicos del país, seguirá esperando en el 2010 un mejor momento para su celebración.

El VI Congreso, cuya convocatoria se anunció para la segunda mitad de 2009, fue pospuesto de nuevo, esta vez sin fecha determinada. La sorpresiva decisión, fue anunciada por Raúl Castro el pasado 29 de julio durante el VII Pleno del Partido, alegando que "este no puede ser un evento más" ya que "son cosas muy serias las que estamos analizando".

"Primero se impone concluir la preparación del Partido, después analizar con la población en su conjunto y sólo realizar el Congreso cuando ese gran proceso haya terminado", dijo Raúl. "Lo más probable es que, por ley de la vida, sea el último que encabece la dirección histórica de la Revolución", agregó.

Alcibíades Hidalgo, ex- miembro del Comité Central, quien fuera Jefe de Despacho de Raúl Castro considera que esa decisión obedece a dos razones fundamentales.

"Raúl Castro se toma en serio todo ese andamiaje partidista, yo creo que él es un convencido de que el Partido puede sustituir en un futuro a los dirigentes históricos de la revolución", afirmó.

El último Congreso del Partido se realizó hace doce años, a pesar de que sus estatutos establecen que deben celebrarse cada cuatro años. Esa reunión, explican los estatutos, "examina y señala las vías para la solución de los problemas más importantes de la construcción del socialismo y aprueba los lineamientos y programas estratégicos para el desarrollo económico, social y cultural de la nación".

"Dentro de las condiciones actuales no hay posibilidades de celebrar un Congreso porque el gobierno no tiene un plan integral a largo plazo para enfrentar los problemas, las decisiones se toman casi día a día", indicó Hidalgo. "El proyecto actual es de sobrevivencia", subrayó.

Última actualización el Domingo, 03 de Enero de 2010 12:01
 
Cuba en el limbo y el error de Obama (1) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 01 de Enero de 2010 18:03

Por HUBER MATOS ARALUCE.

San José, Costa Rica.

La política de la administración de Barack Obama hacia Cuba ha fracasado. Después de más un año de iniciar una apertura hacia el castrismo, no ha habido de parte de la tiranía disposición a colaborar hacia un entendimiento.  Como la  Era de Acuario[i], la de Obama con nuestro país no ha llegado a ninguna parte y para Washington Cuba ha quedado en el limbo, o tal vez eso nos quieren hacer creer.

Durante su campaña política, Barack Obama manifestó su intención de dar un giro total a la política exterior de los Estados Unidos. En un debate con los demás aspirantes a la nominación del Partido Demócrata, Obama  planteó que con el fin de iniciar un dialogo, él se reuniría sin condiciones con dictadores con los cuales los Estados Unidos tenían conflictos. Hilary Clinton inmediatamente le refutó diciéndole que eso beneficiaría a priori a los tiranos.

Con esa declaración, en el caso de Cuba Obama anunciaba el fin de la política que “expertos académicos” de izquierda criticaron siempre como una estrategia de “confrontación,” responsable de la conducta agresiva del castrismo contra los Estados Unidos.  También esa estrategia fue objeto de crítica permanente por parte del periodismo político que ha sustituido al periodismo informativo en ese país y en el mundo.

Para todos ellos la “confrontación” había impedido el acomodo civilizado entre Washington y “La Habana”.  Además, era la causa de la actitud recalcitrante del régimen castrista contra los Estados Unidos y la  que justificaba un estado de paranoia permanente en el gobierno en Cuba, que a su vez lo inducia a reaccionar represivamente contra  cualquier manifestación de oposición en la isla.

Una vez presidente, Obama puso en práctica la prometida política de apertura y conciliación hacia el castrismo que provocó una ola de elogios  y expectativas entre los críticos de la inoperante y oxidada estrategia de “confrontación”.  En todas partes se aplaudió el inicio del  inminente e inevitable cambio en las relaciones de ambos gobiernos. Apertura que abriría el camino a una era de transformaciones en Cuba que harían  posible su eventual transición hacia la democracia.

Como parte de la nueva visión Obama había prometido eliminar de inmediato las restricciones de viajes de los cubanos a la isla, estos serian una especie de embajadores de la libertad; así como derogar las restricciones de envíos de dinero a la isla.  Acciones que una vez puestas en práctica en el 2009, le garantizaron al régimen castrista un aumento de ingresos de cientos de millones dólares. Para una tiranía que sobrevive con dificultad por la subvención chavista, esos ingresos adicionales representan una tabla de salvación.  No obstante, Obama aseguraba a que el embargo se levantaría cuando se diera libertad a los presos políticos y se respetaran los derechos humanos.

Para muchos la política anunciada por Obama descansaba en supuestos imaginarios, de cómo se comportaría el castrismo ante gestos conciliatorios del gobierno de los Estados Unidos.  Era una especie de “whishful thinking” (pensamientos deseados) que había adquirido el nivel de certeza que las posiciones ideológicas a sus visiones de la realidad.  Washington debió haber previsto un escenario menos optimista.

Un año después el panorama es diferente.  Los presagios y las profecías de la nueva era con Cuba, que también compartía un sector “conciliador” de la oposición democrática cubana, han quedado en el limbo.  Obama no solo acepta que las expectativas fueron prematuras sino parece que el presidente estadounidense ha dado un giro enigmático en su visión del futuro de Cuba.

Con una publicación del diario español El País comenzamos a desentrañar el secretismo con que Washington y la tiranía han manejado sus relaciones.  En esta publicación se evidencia mensajes entre Raúl Castro y Obama sobre los cambios en Cuba.

Continuará….

 

 


[i] La Era de Acuario traerá consigo una edad de hermanamiento universal arraigada en la razón, donde será posible solucionar los problemas sociales de una forma justa y equitativa, y con mayores oportunidades para la mejora intelectual y espiritual.

 

Última actualización el Miércoles, 06 de Enero de 2010 01:10
 
LLAMAMIENTO DE HUBER MATOS "AL PUEBLO DE CUBA" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 01 de Enero de 2010 17:50

Al pueblo de Cuba.

“Nuestra lucha es contra el temor que nos divide a unos de otros; y que nos separa a todos de la libertad y del progreso”

Compatriotas, la libertad y la democracia de Cuba no son un ideal sin horizonte, sino una realidad sin retroceso. Igual que otros acontecimientos importantes de nuestra historia, éste será el resultado de factores que, madurando en el tiempo y en espera de las circunstancias propicias, abrirán el camino a una nueva era en la vida de los cubanos.

Última actualización el Viernes, 15 de Enero de 2010 01:41
 
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