Granma ejecuta el linchamiento moral de Ariel Ruiz Urquiola por su valiente alegato en Ginebra

La participación del biólogo y activista cubano Ariel Ruiz Urquiola en el 44º ...

Brasil autorizó ensayos de una vacuna contra el COVID-19 producida por una empresa china

Brasil, epicentro latinoamericano de la pandemia, aprobó los ensayos de la potencial ...

Juan Guaidó se reunió con parlamentarios regionales y aseguró que la comunidad internacional “no val

El presidente de la Asamblea Nacional y mandatario encargado de Venezuela, Juan ...

Sunetra Gupta, epidemióloga de Oxford: “La cuarentena no es una respuesta solidaria porque hay muchí

Sunetra Gupta es un personaje que se resiste a las clasificaciones. Nació ...

Bolsonaro almoça com embaixador americano para comemorar independência dos EUA e elogia discurso de

O presidente Jair Bolsonaro repetiu o gesto feito no ano anterior e ...

Cuba


Decretos para el desastre PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 15 de Octubre de 2010 12:12

Por VICENTE ECHERRI

El 13 de octubre de 1960, hace exactamente medio siglo en el momento en que esto escribo, se promulgaron en Cuba las leyes Nos. 890 y 891 mediante las cuales el Estado revolucionario --arguyendo utilidad pública e interés nacional-- expropiaba forzosamente todas las grandes empresas industriales, comerciales y bancarias del país. Poco más de un año antes, con la primera ley de reforma agraria, se habían ``nacionalizado'' las haciendas y, ya en 1960, la Ley No. 851 del 16 de julio legalizaba la incautación de las principales compañías norteamericanas. Las leyes de octubre, que afectaban fundamentalmente a personas y entidades nacionales, venían a culminar la incautación masiva de la gran propiedad. A partir de entonces, el medro legítimo, motor de cualquier sociedad sana, habría de ser en Cuba una ficción.

Aunque Castro no llevaba dos años en el poder y aún no había declarado oficialmente el ``carácter socialista de la revolución'', los decretos del Consejo de Ministros (que usurpaba las funciones del poder legislativo) mostraban un inconfundible sesgo totalitario, al tiempo que inauguraban la ruina de la economía cubana: un proceso de depauperación que, sin solución de continuidad y con acentuado declive, llega hasta el día de hoy. Si quisiera precisarse el momento exacto del quiebre de esa economía --que había mostrado un cierto índice de pujanza en la década que antecede a la revolución--, tendríamos que apuntar a ese 13 de octubre en que un despotismo entusiasta termina de apoderarse de los grandes bienes del país y, en respuesta a ello, los empresarios --sin los cuales no puede funcionar la economía-- hacen sus maletas y se van. Todo lo que vino después fue secuela.

El castrismo se ha esforzado a lo largo de todo este tiempo en querer demostrar que la nacionalización masiva de las grandes empresas (después le tocaría su turno a las medianas y a las pequeñas, a las cuales la propia ley 890 prometía amparar) era un acto de soberanía respaldado por el derecho internacional y, en ese empeño, llega incluso a citar un fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos de 1964 (Banco Nacional de Cuba vs Sabbatino) en que la máxima instancia judicial norteamericana parece favorecer a Cuba en base a la doctrina del ``acto de Estado''. Si bien el derecho internacional reconoce la prerrogativa de un Estado soberano de confiscar propiedades (extranjeras y nacionales) para fines de utilidad pública, esto siempre se contempla --y es así de sentido común-- como una medida excepcional y en casos particulares. La sola idea de que un Estado pueda confiscar la totalidad de las empresas que medran en su territorio (a la que, por el contrario, es su obligación proteger) y pretenda justificarlo como un acto ajustado a derecho es una grosera aberración legal, aberración que el régimen de Castro ha tenido la desfachatez de defender.

Pero si la libertad de las personas (y no sólo de las que se vieron directamente afectadas por estos abusivos decretos) sufrió un profundo menoscabo con las confiscaciones de hace 50 años, el perjuicio mayor recaería sobre la economía. Al decapitar a toda una clase empresarial --una de las más inteligentes e industriosas de América Latina-- y sustituirla por gerentes improvisados e ineptos (entre los que se destacaba el Che Guevara, acaso el líder de más probada ineptitud de cuantos produjo la revolución castrista), el comunismo cubano cometió un error capital que, por otra parte, al igual que el escorpión de la fábula, no podía dejar de cometer porque estaba en su naturaleza. Y, tal como ha sucedido dondequiera que se haya ensayado este sistema, el resultado fue estancamiento, ineficiencia, bajo rendimiento o cese absoluto de la producción, burocracia, ausentismo laboral, creciente deterioro de la calidad de productos y servicios y, finalmente, quiebra.

A la distancia de medio siglo, el panorama de la economía cubana es desolador. De las empresas que aparecieron listadas en el número de la Gaceta Oficial del 13 de octubre de 1960 como objeto de la rapiña oficial, la mayoría no existe y las pocas sobrevivientes son unos fantasmas haraposos. Cuba está infinitamente más pobre y endeudada de lo que se encontraba entonces, con una población que vive en condiciones mucho peores --peor alimentada y peor vestida--, reducida casi a niveles de subsistencia, con uno de los índices salariales más bajos del mundo y víctima de un pavoroso déficit de viviendas; un país donde todo está podrido o en vías de corromperse: casas y empresas, instituciones y personas, moral y medio ambiente, y del cual ha desertado la esperanza.

Cuando se habla de la catástrofe del castrismo --y se apuntan las causas de su fracaso-- es pertinente insistir en que no pudo haber sido de otra manera, porque sin libertad de lucro y sin una clase empresarial ninguna economía es viable. En ese contexto, el embargo comercial de Estados Unidos puede haber hecho alguna mella en la economía cubana, pero resulta insignificante si se le compara con la agresión directa generada por la acción estatal que tiene sus hitos en estas expropiaciones masivas de octubre de 1960 y en las de los meses que le anteceden, cuando unos aprendices de brujo, empeñados en un proyecto absurdo, se adueñaron con codiciosa arrogancia de lo que nunca aprenderían a manejar.



Read more: http://www.elnuevoherald.com/2010/10/14/819468/vicente-echerri-decretos-para.html#ixzz12QdDsigK
 
PORFIRIO “EL NEGRO” RAMIREZ PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 12 de Octubre de 2010 13:59

Por ROBERTO JIMENEZ

 

La historia de Porfirio Ramirez es la historia de su pueblo  Nace en 1933, cuando una generación de jóvenes cubanos hacía que la República se vistiera de largo y estrenara pasos propios.  Allá en la finca “San José” del pueblo Antón Díaz, provincia de Las Villas- en cuya casita vivió toda su vida- se empinó desde el surco el gigante que habría de continuar la obra de “la generación del treinta” , contribuyendo a mantener la integridad de la patria y el histórico afán de libertad y justicia del pueblo cubano.  Creció en el campo, en el juega por primera vez y en el suda bajo el rigor de los trabajos agrícolas.

 

Comienza sus estudios en la escuela rural de Antón Díaz.  Los continúa en la vecina ciudad de Santa Clara, hasta graduarse de la Escuela Profesional de Comercio, donde es nombrado profesor siendo muy joven.

 

Siempre trabajando para costearse sus estudios de alumno brillante, ingresa en la recién creada Universidad Central de Las Villas.  Estaba involucrado de lleno en la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.  Su condición de líder natural y su temeridad lo señalan demasiado entre las fuerzas represivas urbanas.  Se alza en armas en las montañas villareñas con la Organización Auténtica.

 

En 1959 la revolución triunfante es el marco de las grandes esperanzas del pueblo.  Porfirio, ahora con grados de capitán y rodeado de una aureola de leyenda, saca personalmente de la cárcel a cuantos sabe que han sido detenidos injustamente.  Regresa a la vida civil y a la universidad, donde despliega una intensísima actividad por hacer del joven centro docente uno de máxima calificación académica, a la vez que comprometido estrechamente con su comunidad.  Trabaja como Contador del Gobierno Provincial.  Es elegido abrumadoramente a los más altos cargos de la Asociación de Alumnos de la Facultad de Ciencias Comerciales, donde está a punto de graduarse, y de la Federación Estudiantil Universitaria, de la que fue presidente hasta sus últimos momentos.

 

Dirigente honesto y parco en palabras, enemigo de la demagogia, es un convencido de las ideas civilistas y democráticas.  Lo caracterizan su sencillez, y su sonrisa franca para todos.

 

Su popularidad trasciende el recinto universitario provincial y se proyecta nacionalmente.  Está entregado de lleno a la restauración de la democracia en una Cuba que quiere sea cada vez más justa.  Pronto va creciendo su inconformidad ante la traición que se vislumbra y el creciente avance del totalitarismo.

 

El 23 de agosto de 1960, de la mano de su hermano, “El Niño” Ramírez, regresa a las montañas del Escambray, que durante anos serían escenario de una de las mas heroicas gestas liberadoras de nuestro pueblo, increíble epopeya librada por los más humildes hijos de la patria, que hicieron derroche de valor y sacrificio frente a la más brutal y masiva represión que recuerda nuestra historia, financiada y dirigida por la Unión Soviética.

Porfirio es hecho prisionero.  El 12 de Octubre, mientras en las calles de Santa Clara se reprimen manifestaciones juveniles, en el campamento militar “Leoncio Vidal” de la ciudad es sometido a una atropellada farsa de juicio que terminó sin dictarse sentencia; cruel engaño, porque habían decidido fusilarlo, como lo hicieron esa noche,  pero temían a la reacción popular.

 

Porfirio Ramírez entregó su vida y su sonrisa y entró en la historia de Cuba engendrando el futuro. Para sus verdugos fue una trampa, porque su soberbia y su fanatismo los cegaron, y al ametrallarlo, tan cobarde y apresuradamente -le temían en su inconfesable admiración por él- se hicieron reos de su propia torpeza.

 

Aquella noche del crimen sin nombre,  en el campamento militar de  La Campana, cerca de Santa Clara, se inmortalizó la figura del joven presidente de la Universidad Central “Marta Abreu” de Las Villas.

 

Aquel 12 de Octubre marcó un hito  en la lucha del pueblo cubano frente a la barbarie comunista, entonces incipiente.

 

Junto a Porfirio cayeron también Plinio Prieto, Sinesio Walsh, Angel Rodríguez del Sol y José Palomino Colón, todos también patriotas íntegros de legendario valor.

 

Han pasado cincuentas años...  Los responsables del crimen deben saber que no pudieron matar a sus víctimas. Se suicidaron los verdugos y sus cómplices,  y su causa ha muerto.

 

Aquellos cinco héroes viven en la incansable lucha de su pueblo.

 

Roberto Jiménez

 
Den Xiaoping Castro (II) PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 09 de Octubre de 2010 22:18

Por HUBER MATOS ARALUCE

Cuando Raúl Castro se sintió heredero y comenzó a criticar el legado de su hermano Fidel, creó expectativas que no ha podido ni remotamente cumplir en cuatro años.  La explicación que dan muchos de sus críticos y también quienes lo defienden es que fue el enfermo dictador quien lo frenó. Es una explicación sencilla y en consecuencia atractiva, pero no necesariamente correcta. Ha servido más para excusar a Raúl que para entender lo sucedido en todo este tiempo.

 

Un análisis de este período demuestra que, en su afán obsesivo por asegurarse el poder, Raúl pasó por alto la gravedad y complejidad de la crisis interna y supuso que se desarrollaría en un escenario internacional muy optimista.  Por ambos errores está pagando un alto precio.

 

Comencemos por el principio.  Inmediatamente después de la gravedad de Fidel Castro, Raúl comenzó a colocar a sus incondicionales donde pudo.   Quería consolidarse y cobrarle algunas cuentas pendientes a la gente que no le hicieron caso cuando eran protegidos de Fidel.  No se preocupó por la capacidad de sus adeptos; escogió individuos que no cuestionaran su sucesión.

 

Tuvo la ventaja de que un grupo de la nomenclatura, pequeño pero importante, necesitaba con urgencia un sucesor legítimo.  Estaban temerosos ante la posible muerte de Fidel.  Con un criterio equivalente al de las dinastías, para ellos el heredero tenía que ser un Castro; no les importaba que Raúl no fuera de su agrado y que no tuviera los atributos demagógicos de su predecesor.  No podían correr riesgos.  La frase del General Ramiro Valdés: “Raúl es el cancerbero de la revolución” lo decía todo. La revolución eran ellos y sus privilegios; necesitaban un perro guardián.

 

Temían la reacción del pueblo ante la desaparición de Fidel.  El temor era lógico; nunca habían pensado con cabeza propia.  Fidel lo decidía todo y aunque poco a poco algunos de ellos habían estado haciendo tienda aparte y enriqueciéndose, la estabilidad del régimen había sido la tarea de Fidel, maestro en represión.  Sin su presencia o la de un sustituto “legítimo” todos corrían peligro.

 

Raúl pensó que una vez consolidado en el poder podía dirigir al país como a un ejército. Creyó que llamando a todos los abuelos incondicionales de su “Segundo Frente” en la Sierra Maestra, más a quienes por conveniencia se le habían plegado, podía manejar un país ingobernable.  Una grave equivocación.

 

También subestimó y tergiversó las esperanzas de los viejos miembros del Partido Comunista que estaban convencidos de la urgente necesidad de un cambio de rumbo para evitar la crisis que ellos veían venir. Esperanzas compartidas por un sector de la población y de la nomenclatura.

 

Xiaoping Castro vio como un peligro los deseos de cambio de estos “reformistas”.  Hizo todo lo contrario al auténtico Deng Xiaoping en China.  En lugar de mantener en reserva o usar a estos dirigentes que eran quienes tenían alguna credibilidad entre los cubanos, Raúl los purgó y los castigó.  Los percibió como competidores, aunque en realidad no lo eran, no porque no quisieran sino porque no tenían ningún poder real que los apoyara.

 

Raúl defenestró a Carlos Lage, a Felipe Pérez Roque y a docenas de individuos que representaban una esperanza para la burocracia frustrada, para los militantes del Partido Comunista y para la población.  Lage y Pérez Roque Fueron acusados por comentarios negativos acerca de los hermanos Castro ante un funcionario del servicio de inteligencia español.  Esto no era una conspiración sino una aspiración. Ellos esperaban ser nombrados para dirigir los cambios cuando Fidel muriera. Raúl seguiría controlando el aparato militar y represivo; en una dictadura ahí es donde reside el poder.

 

El miedo y la ignorancia de Raúl fueron determinantes.  Desalentó esta forma a unos mandos medios que perdieron la fe, y desde entonces no le han respondido. Incluso decepcionó a posibles aliados en el exterior.

 

Continuará…

 

 

Última actualización el Domingo, 10 de Octubre de 2010 01:22
 
LOS CAMBIOS DE RAÚL: UN ANÁLISIS PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 09 de Octubre de 2010 14:42

Por JORGE HERNÁNDEZ FONSECA

 

La particular situación de cambios que se vive en Cuba en estos momentos, motivada por lo perentorio que resulta un movimiento visible de la dictadura castrista en sentido de tratar de paliar la deteriorada situación a la que ha llevado la aplicación ortodoxa de los ideales comunistas en la isla, ha motivado diversos análisis sobre lo adecuado de las medidas que comienzan a tomarse en el sentido de flexibilizar la dura vida de los cubanos dentro de su país.

 

No cabe dudas que Raúl está consciente de la necesidad de un cambio de rumbo. El dictador mayor ensayó una frase, en una entrevista, que resume la opinión unánime de la cúpula gobernante: ‘el sistema cubano no funciona’. El problema sin embargo es que la gerontocracia gobernante cree que el fracaso no se debe a causas achacables al marxismo, sino que son errores tácticos, bien intencionados, cometidos en el difícil camino de la justicia social.

 

Se conjetura sobre la adopción por parte de Raúl del llamado “modelo chino”. No cabe dudas que el movimiento que ha iniciado Raúl tiene como base los mismos objetivos que ya tuvo la cúpula gobernante china cuando inició sus cambios, años atrás: preservar el poder político en manos del partido comunista, mientras hacía cambios en el área económica. Esa es la clave.

 

Para el análisis de los anunciados cambios económicos en Cuba es importante tener en cuenta el grado y la profundidad de estos cambios. En China, como se sabe, hubo una apertura casi irrestricta al capitalismo de mercado en la economía, incluso hoy se considera que “los empresarios son clases sociales tan revolucionarias como los obreros”. En Cuba no se ha llegado a este punto, que en China fue producto de años de experiencia con el marcado.

 

Según la economía clásica --aceptada por “griegos y troyanos”-- existen tres grandes sectores en toda economía: el sector primario, conformado por actividades que explotan los recursos naturales, como agricultura, minería, pesca, entre otros; el sector secundario, compuesto por la producción fabril industrial básicamente; y el sector terciario, consistente en el intercambio (compra-venta) de bienes y servicios, conformando el llamado mercado.

 

En China, los cambios en la economía afectaron los tres sectores económicos, habiendo una mayor participación del estado en los sectores primarios, casi siempre conformados por empresas de capital abierto, donde el capital privado tiene cabida. A pesar de regulado, el mercado chino es dirigido por la oferta y la demanda y funciona como en un país capitalista.

 

En el caso cubano, no se planea hablar de capitalismo de mercado, aunque se comienzan a tomar las medidas más drásticas propias de este sistema. Se ha planeado despedir, en la mejor práctica capitalista, a más de un millón de cubanos (en la primera fase serán 500 mil) para los cuales se ha ampliado la gama de autorizaciones, ya existentes, con la esperanza de que el 25% de la masa laboral cubana se reubique sola, al mejor estilo de Poncio Pilatos. Raúl eligió “lo peor de los dos mundos”: despidos capitalistas y producción socialista, (es decir, poca).

 

Muy pocas, entre las casi 200 “actividades por cuenta propia” que se pondrán en práctica, son actividades del sector primario (con excepción de la agricultura, que se ha planeado para que sea del tipo “familiar”) y ninguna del sector secundario, lo que significa que sin grandes empresas agrícolas o pecuarias, sin empresas de producción industrial --reservadas al estado-- el futuro económico cubano continuará siendo de baja e ineficiente explotación de los recursos naturales (como hasta hoy) y la producción industrial seguirá su curso errático de carestías.

 

Es sabida la línea discriminatoria que el castrismo ha seguido en todos los sectores de la economía cubana antes de los cambios de Raúl, caracterizados por el permiso de entrada de capitales extranjeros a explotar, tanto actividades primarias (petróleo, minería, entre otros), como actividades secundarias (fábricas de beneficio de frutas, leche, etc.). Siendo así, cabe la pregunta. ¿Por qué no se autoriza capital cubano en estas actividades económicas asociados a los actuales cambios de Raúl? Una ambigüedad por ejemplo que el “modelo chino” no tiene.

 

Siendo la apertura de Raúl restricta a servicios menores (zapateros, payasos, peluqueros, etc.) queda claro que la voluntad del régimen se restringe a abrir un campo provisional de oficios subalternos, imaginando que el estado socialista podrá así “dedicarse a su verdadera vocación de productor de ‘cosas’ importantes”, para en el futuro intentar --como ya lo ha intentado antes varias veces-- absorber los “desdichados” que hoy son despedidos de sus puestos de trabajo.

 

Hay en los cambios de Raúl un claro objetivo de tratar de aumentar la “eficiencia socialista” (si es que en el socialismo se puede hablar de eficiencia, fuera de la policía política) en la equivocada suposición de que los problemas cubanos no son causados por la aplicación práctica de los postulados marxistas, sino por un excesivo paternalismo anterior con el empleo.

 

Para Raúl y sus asesores no resulta clara la idea de que, en la economía de un país deben participar todas las células individuales (personas) que componen la sociedad, actuando como empreendedores, según la capacidad empresarial e iniciativa individual de cada cual y no solamente como simples comandados, actuando en labores menores, de poca relevancia.

 

Ninguna sociedad socialista consiguió nunca (la cubana mucho menos) ningún logro cercano a los logros individuales que consiguieron personalidades empreendedoras del mundo libre que disfrutaron de la libertad económica que el mundo de mercado facilita, como Henry Ford, Bill Gates, Nelson Rockfeller, entre otros, que cambiaron con su trabajo la historia del mundo y que impulsaron sectores de la economía que hoy dominan la sociedad contemporánea. Cualquiera de estos empreendedores, de haber nacido en la antigua Unión Soviética --o en Cuba-- se hubieran frustrado ante las limitaciones al ser humano que impone el socialismo comunista.

 

No hay --ni habrá en la Cuba de Fidel y Raúl-- cambio de enfoques, ni siquiera en la economía, fuera de la ya conocida discriminación de sus conciudadanos, aduciendo que ellos no quieren hacer lo que “el partido determina”, en el sentido de producir bienes y servicios cual esclavos. En la política, por supuesto, ni siquiera se habla de cambios. Habrá dictadura siempre.

 

Recientemente el dictador cubano se expresó de la siguiente forma ante una pregunta: “el capitalismo no hay que construirlo, es natural; lo que hay que construir es el socialismo”. Esta frase implica la necesidad de un “cierto adoctrinamiento” para que los hombres trabajen cual robots, largas horas y por amor al arte, sin la intención antropológica de mejorar individual y familiarmente, dejando esa “deficiencia capitalista” solamente a unos pocos jefes del partido comprometidos, que tienen en sus manos el libre albedrío individual que niegan a “las masas”.

9 de Octubre de 2010

 

 

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

 

 
Apóstol de la violencia PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 08 de Octubre de 2010 20:06

Por PEDRO CORZO

Es difícil entender cómo en un período histórico en el que la violencia es repudiada, existan ``pacifistas'' que elaboren apologías de Ernesto Guevara, un individuo que independientemente de doctrinas e ideologías fue uno de los teóricos más consecuentes que tuvo la violencia en una de las etapas más convulsas del siglo XX.

Su identificación con una de las personalidades más despiadadas de la historia moderna, la hace notar en una carta que dirigió desde Costa Rica a su tía Beatriz en diciembre de 1953: ``En El Paso tuve la oportunidad de pasar por los dominios de la United Fruit convenciéndome una vez más de lo terrible que son esos pulpos capitalistas. He jurado ante una estampa del viejo y llorado camarada Stalin, no descansar hasta ver aniquilados estos pulpos capitalistas''.

El individuo que algunos pretenden presentar como justiciero y de profundo espíritu cristiano, escribió a su madre desde una prisión mexicana lo siguiente: ``No soy Cristo ni un filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo. Lucho por las cosas en las que creo con todas las armas de que dispongo y trato de dejar muerto al otro para que no me claven en ninguna cruz o en ninguna otra cosa''.

Miguel Sánchez, ``El Coreano'', uno de los que entrenó a los expedicionarios del Granma en México, conoció a Ernesto Guevara. Refiere que era una persona aislada, poco sociable y muy cruel con los animales. Cuenta que atrapaba gatas embarazadas para hacer experimentos médicos y que cuando terminaba con los felinos los introducía en un saco que lanzaba violentamente contra el piso.

No sólo los gatos tenían problemas con Guevara. En la Sierra Maestra le dijo a uno de sus subalternos: ``Félix, ese perro no da un aullido más, tú te encargarás de hacerlo. Ahórcalo. No puede volver a ladrar''.

Otro aspecto de su carácter violento y en cierto sentido sádico, se aprecia en una carta que dirigió a Hilda Gadea el 28 de enero de 1957: ``Querida vieja: Aquí en la selva cubana, vivo y sediento de sangre, escribo estas ardientes líneas inspiradas en Martí. Como un soldado de verdad, al menos estoy sucio y harapiento, escribo esta carta sobre un plato de hojalata, con un arma a mi lado y algo nuevo, un cigarro en la boca''.

Esta sed no demoró en saciarla. Según expone Jon Anderson en su libro Ché, varias fuentes cubanas describieron cómo asesinó a Eutimio Guerra, un supuesto delator. Refiere Anderson: ``El Ché se adelantó para matar a Eutimio cuando resultó evidente que nadie tomaría la iniciativa. Esto al parecer incluye a Fidel, que tras la orden de matar a Eutimio sin indicar quién debía cumplirla, se alejó para guarecerse de la lluvia''.

Su conducta con los militares del antiguo régimen fue todavía más cruel. Procedió a ejecuciones sin procesos judiciales y sin garantías procesales. Afirma Jaime Costa que el responsable de los fusilamientos en la ciudad de Santa Clara fue Guevara y no Ramiro Valdés.

La Cabaña, su primer mando después del triunfo insurreccional, fue el bastión militar donde más ex militares y colaboradores del régimen derrocado fueron ejecutados. Según la periodista Hart Phillips, del New York Times, unos ``400 en los dos primeros meses''; y testimonios del periodista Tetlon del London Daily Telegraph ``en ocasiones funcionaban cuatro tribunales simultáneamente, sin abogados ni testigos de descargos, llegando a juzgarse, contemplando la pena capital, hasta 80 personas en juicios colectivos''.

uevara era vengativo, no olvidaba las ofensas pero sólo las cobraba cuando estaba seguro de ganarlas sin consecuencias. Varios oficiales del ejército rebelde certifican sus diferencias con el también comandantes Jesús Carrera. Después del triunfo de la insurrección, Carreras fue acosado por más de dos años hasta que fue involucrado en la conspiración del también comandante William Morgan, y fusilados los dos.

El individuo que algunos, por diferentes motivos, pretenden mostrar como un hombre de paz, fue uno de los artífices de colocar al mundo al borde la guerra nuclear cuando junto a Raúl Castro y en nombre de Fidel, negoció con Nikita Jruschov la instalación de cohetes balísticos con capacidad nuclear en Cuba, voluntad de destrucción que ratificó cuando le dijo en La Habana a Sam Russel, corresponsal en Cuba del periódico socialista inglés London Daily Worker: ``Si los misiles hubiesen permanecido en Cuba, nosotros los habríamos usado contra el propio corazón de los Estados Unidos, incluyendo la ciudad de Nueva York''.



Read more: http://www.elnuevoherald.com/2010/10/08/816115/pedro-corzo-apostol-de-la-violencia.html#ixzz11ndRZvEu

Última actualización el Viernes, 08 de Octubre de 2010 20:11
 
«InicioPrev311312313314315316317318319320PróximoFin»

Página 320 de 374

Los comunismos

Indicado en la materia

Por REINALDO ESCOBAR.- La primera vez que busqué el significado de la palabra comunismo lo hice en un pequeño diccionario de bolsillo que tenía mi madre. Para mi sorpresa, detrás de lo...

Cuba, la dictadura jefe del castrochavis

Indicado en la materia

Por Carlos Sánchez Berzain.-  Los procesos de sedición, conspiración y violencia, que agravados o con pretexto de la pandemia del coronavirus se producen en casi todos los países de la región, ...

Dejar a la Revolución a cargo de todo

Indicado en la materia

Por GERÓNIMO GARCÍA.-  La reciente polémica provocada por la cantante Danay Suárez, al compartir en Facebook un post en el que se comparaban los argumentos de los pedófilos para explicar sus prácticas, co...

Cuba en compás de espera

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  En Cuba hoy hay dos compases de espera. El compás de espera de Raúl y los “viejos”, esperando que Trump pierda las elecciones, y el compás de es...

El Black Lives Matter ¿contra los cubano

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Los cubanos respetamos al movimiento negro norteamericano. Pero sepan que las injusticias cometidas contra Uds., de ninguna manera pueden significar que vengan a Miami a cometer injusticias cont...

Crisis política en Brasil: ¿Hay peligro

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  La respuesta a la pregunta sobre el peligro de la izquierda en las próximas elecciones queda respondida, no hay peligro. La izquierda en Brasil es fuerte, pero no...

La economía cubana (y el castrismo) en c

Indicado en la materia

Por Jorge Hernández Fonseca.-  Demás estaría decir que es precisamente ahora el momento de mayor debilidad del castrismo en los más de sesenta años de opresión. Cualquier chispa podría hacer saltar po...