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Cuba


¿Por qué me irrita la muerte de Laura Pollán, cofundadora y cabeza visible de las Damas de Blanco, en el hospital Calixto García de La Habana? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 18 de Octubre de 2011 21:07

Por Martín Guevara

Me pregunto acerca de la razón que acalla a las gargantas más prestas a gritar en pos de cualquier víctima de un abuso, el más mínimo sonido a favor de quienes quieren vivir sus vidas de forma diferente que la marcada por el establishment en la isla de Cuba, donde aún hoy se considera asociación ilícita y traición, el hecho e juntarse a opinar en favor de otro gobierno, a favor de un cambio de rumbo en la dirigencia.

 

¿Y por qué razón me siento tan presto a opinar sobre el asunto cuando en mi vida cotidiana me muestro muy desconfiado de todo lo que provenga de la política? Y es que es un asunto de la más elemental justicia, no de política. Jamás podré entender, que cualquier persona pero aún menos un intelectual, preste su valioso apoyo al más que justo y feliz fenómeno de los indignados, cuando estos se pueden no solo manifestar, sino ocupar la plaza principal de su país durante meses sin incidentes, y no sean capaces siquiera de condenar el encarcelamiento por años de personas, cuyo delito ha sido pensar y opinar acerca de una alternativa al poder. Sin soñar jamás siquiera, tomar la plaza de la revolución por ejemplo, para acampar con sus reclamos durante meses, y gritarle a los dirigentes de la revolución sus ideas. Ni mucho menos.

 

Sé que quizás cuando las tornas cambien podremos ver pavonearse en el poder a los actuales oprimidos, si alguna vez acceden a hacer lo mismo que hacen aquellos de los que renegaron, seguro me encontraré entre quienes los consideraran renovables.

Pero mientras tanto y al resguardo de tales sospechas, intelectuales como Yoani Sánchez, o luchadoras como la maestra Pollán, no me causan sino una gran admiración, ya que conozco lo impenetrable del sistema al que osaron oponerse, y que de a poco va humillando su testa, como el toro embanderillado frente al torero, pero que dará muchas coces y cornadas antes de sucumbir.

 

Y si ordenas levantar el pie que pisa al último oprimido, debajo encontrarás a una mujer. No me sorprende que ambas sean mujeres.

 

Algunos, incluso de entre las diferentes organizaciones de madres, abuelas, esposas de represaliados en el mundo, explican que una ventaja del machismo es que a la mujer la respetan más en el momento de decidir si ejercer la violencia sobre ellas, que a un hombre.

 

Tal vez incluso alguna llegue a creer a pies puntillas esa explicación.

 

Pero en su mayoría es más una muestra del buen gusto y respeto, del que suelen hacer gala  las personas de bien, en casi todo lo que hacen en sus vidas.

 

Tonterías, las mínimas.

 

Parece haber un modo de valor femenino, uterino, diferente al del hombre, la mujer es mucho más dura y valiente, porque es más optimista, casi por antonomasia, su realismo místico no tiene nada que ver, con el escapismo de que son acusadas en las conversaciones domésticas;  más bien parecen sintonizadas con una realidad imperceptible para la mayoría de los varones, para la masculinidad, que está en el más allá, en el futuro, gracias al mundo de sabiduría innata , que les dota el estar preparadas para la procreación.

 

El valor del hombre está siempre más relacionado con la perspectiva de la muerte, con el fracaso de la contienda, que con las verdaderas posibilidades de éxito.

 

Es frecuente escuchar decir acerca de las mujeres, que no se sabe donde llevan la cabeza; pero amigos,  acaban de descubrir donde: la tienen justo sobre los hombros. A nosotros, el solo hecho pensar en esa posibilidad, nos aterra y consigue enloquecernos.

 

Y pareciera ser que lanzarse emitiendo un alarido, a incrustarse contra la hoja de una bayoneta, conformase un acto de valor superior a detenerse y decir,  por aquí no señores, es mejor abandonar el plan, demos la vuelta.

 

La calma y el valor que se precisan, para ser arrojado sin llegar a ser temerario, es enorme.

 

Y si bien es cierto que  golpear una mujer públicamente resulta más difícil de explicar por los represores que atizar a un portador de testosterona, en cualquier plaza, también los es que la impertinencia, el ninguneo, y la falta de respeto a que se ven sometidas a diario las mujeres que demuestran mayor valor o inteligencia que el común de los hombres,  es muy aguda.

 

Para los que saben lo que es haber vivido o vivir,  en una sociedad de las pésimamente mal llamadas socialistas, saben que el desgaste por calumnias, difamación, es incomparable a cualquier otro sistema existente.

 

Cuentan con efectivos para estar constantemente encima de la víctima, con el vecindario abducido por la propaganda a su favor, profiriendo  gritos, improperios, insultos, y en ocasiones hasta propinando golpes, en las mismas puertas de sus propias casas.

Bajo sus faldas, implorando el amor de sus úteros, el calor de sus vulvas,  y el perdón a la cobardía.

 

Como expresara Yoani, una de las facetas más importantes, de las mayores pérdidas con la muerte de esta mujer luchadora, es su tesón frente a una sociedad conducida por los caprichos de los pelos en el pecho, desde hace siglos, con un histriónico desprecio misógino a cualquier cualidad femenina.

 

El machismo exacerbado es el amor perverso del hombre al hombre, el miedo a la feminidad ajena, pero el terror a la expresión de la propia; ¡Yo la tengo más grande! es una expresión de deseo que solo deja ver una  admiración sacralizante por el falo mayor, y parece representar  un deseo oculto, aunque no demasiado bien disimulado, propio de las congregaciones recontra hombrunamente machistas. Esas en el fondo temen a Yoani y a Pollán, más que por sus proclamas, por ese valor femenino, meditado, ese arrojo que nunca es usado en vano, y que cuando se presenta, irremediablemente anuncia como las golondrinas, un cambio de estación.

Tomado de IBFOBAE

Publicado originalmente con el titulo Parte del Aire,  en el blog del autor.

Fuente: Blog de Martín Guevara
Martín Guevara es argentino, pero se crió en Cuba donde su familia se refugió huyendo de la dictadura de Videla (1976-1983). Desilusionado por el castrismo que dejó un país arrasado, hoy vive en España. Está escribiendo un libro sobre la situación en la isla y sobre su célebre tío, Ernesto Che Guevara
Última actualización el Miércoles, 19 de Octubre de 2011 18:25
 
La Dama y el Gladiolo. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 18 de Octubre de 2011 18:25

Por Pedro Corzo

 

Sin dudas que los vecinos de Laura Pollan, se quedaron muy impresionados cuando se percataron del arrojo y la constancia de aquella discreta maestra de escuela que fue capaz de asumir un liderazgo muy particular cuando su esposo, Héctor Maseda, fue a prisión.

 

Su solidaridad y coraje para demandar los derechos de su marido primero y de los compañeros de este después, debieron haber provocado una conmoción en quienes la conocían,  porque Laura no se circunscribió al respaldo moral y material que la mayoría de las esposas y madres cubanas han prestado a sus familiares en prisión.

 

Laura entendió que La mejor forma de enfrentar la cárcel y el aislamiento ciudadano que provoca la represión social contra todo el qué enfrenta el sistema cubano, era unirse por el amor y el compromiso contraído, con el ser querido encarcelado.

 

Su casa se transformo en un cuartel de la libertad, no para conspirar, sino para compartir cartas, noticias de los maridos y familiares en prisión, las riquezas espirituales de todos y las miserias materiales en las que la dictadura ha sumido el país.

 

Ella entendió necesario que la solidaridad debía ser activa para demostrar la crueldad de régimen, y a la vez decirles públicamente a aquellos que no querían ver y escuchar, que eran cómplices por omisión o participación de una injusticia.

 

Laura con la asistencia de otras mujeres muy notables, Berta Soler y Yolanda Huerga, entre otras, tuvo la habilidad de nuclear en torno a un proyecto de solidaridad humana, asociado a un compromiso ético, y en un crudo entorno represivo, un símbolo,

 

Las Damas de Blanco, que ha sido el más eficiente de los instrumentos cívicos en la denuncia de la crueldad extrema del totalitarismo cubano.

 

Ese grupo de mujeres que Laura inspiró, la mayoría no se conocían y solo tenían en común que SUS esposos y familiares habían sido arrestados en la Primavera Negra del 2003, em un constante batallar por sus derechos, trascendieron el suceso que había motivado su fundación.

 

La oleada represiva del 2003 y el fusilamiento de tres jóvenes causó al régimen de los Castro, serios daños en la opinión pública internacional, pero la constitución de lãs Damas de Blanco y su gesta continua y diáfana, le ha impuesto al ciudadano La certeza que tras los muros del castrismo se puede resistir y demandar los derechos que le han sido conculcados. El legado de Pollan es invaluable a partir del momento que decidió ejercer su magisterio en las calles de La Habana, junto a sus compañeras, enfrentando las diabólicas turbas del castrismo sólo con un gladiolo rosado.

 

La brutalidad represiva nunca la intimidó. En las calles, durante sus caminatas por la Quinta Avenida  u otras vías capitalinas, su dignidad enfrentaba la vesania de los esbirros que la atacaban.

 

Junto a sus compañeras hizo gala de un coraje firme, tanto en la iglesia de Santa Rita o en su casa, las veces que ésta fue rodeada por hombres y mujeres que como lobos, al grito de "Machetes que son poquitas", querían devorar a las valientes mujeres como si fueran corderos.

 

Aun en los momentos más críticos, en los que la represión mostraba su rostro más brutal, no perdió su hablar pausado. Sin gritos y aspavientos, sólo con la consistencia de sus palabras, trasmitía una serenidad que unida a la firmeza de sus convicciones enseñaba que si los derechos no eran reconocidos por las autoridades, era un deber demandarlos. Esa conducta y magisterio la han situado en la posición de honor que ya ocupa  en la historia de Cuba.

 

Laura impulsó un inédito diálogo entre la Iglesia Católica Cubana y la dictadura. Logró que decenas de presos fueran liberados por medio de una relación inédita entre el gobierno y la iglesia.

 

Más allá de las muchas interrogantes que deja la enfermedad y  muerte de Laura Pollan solo queda la conclusión que su deceso únicamente favorece a la dictadura. Otro enigma es su sepelio. Breve, rápido, una cremación expedita.

 

La muerte de Laura fue seguida por una ola de arrestos en varias ciudades cubanas. La dictadura reconocía el peligro que representaba aun después de ser cadáver. Estaban conscientes que la mujer había desaparecido, pero que para la oposición surgia un nuevo referente, otro valor ético sobre el cual continuar sus demandas.

 

La obra de la Dama Del Gladiolo, es un hito en este largo proceso de lucha contra el totalitarismo, por eso ha dejado una huella muy particular en nuestra historia contemporánea, específicamente en lo que concierne a la lucha por la demanda de los derechos ciudadanos bajo el totalitarismo.

 

Pedro Corzo

Periodista de Radio

Marti.

 

Última actualización el Martes, 18 de Octubre de 2011 18:42
 
La inexplicable muerte de Laura Pollán PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 16 de Octubre de 2011 20:41

Por HUBER MATOS ARALUCE

El valiente padre José Félix de la Iglesia Santa Rita estuvo allí,  pero no llegó nadie del arzobispado. La única representación diplomática presente fue la de los Estados Unidos.  Joaquín Montserrat, de la oficina de intereses de USA en La Habana,  le llevó un ramo de flores.  Una diplomática que lo acompañó, con sentido práctico y una excusa,  llevó comida porque sabía que las mujeres allí presentes llevaban muchas horas de ayuno involuntario.

 

La embajada de España estuvo ausente.  Los gobiernos latinoamericanos han guardado silencio.  El vicepresidente colombiano Angelino Garzón, de visita en La Habana, estaba muy ocupado denunciando el “bloqueo” de los Estados Unidos y feliz de codearse con los socios de la tiranía.

 

La muerte de Laura Pollán merece investigarse; pero los corresponsales de la prensa extranjera en Cuba no llegaron a indagar qué había pasado. Patricia Janiot de CNN dio  la noticia,  pero por lo menos no validó que el fallecimiento fuera por complicaciones infecciosas. Quien haya informado como normal esta tragedia no hizo su tarea o le hace el juego a los culpables.

 

Para evitar que su cuerpo se velara en la antigua funeraria Rivero, que tiene todas las condiciones, el régimen simplemente la dejó sin electricidad.  Tuvieron que ir a la funeraria nacional, donde los empleados estatales se negaron a cambiar de ropa a la difunta, tarea que - como un privilegio - asumió el presbítero Ricardo Medina Salabarria,* quien estuvo a cargo de los oficios religiosos.

 

Como era de esperar, en la funeraria nacional les asignaron un lugar incómodo y caluroso.  El velorio fue a la carrera, solo dispusieron de poco más de una hora.   En una ciudad donde para cremar un cuerpo hay que ponerse en lista de espera, el régimen se encargó de que fuera de inmediato.  La cremación desaparece evidencias.

 

Orlando Zapata Tamayo también tuvo una muerte inexplicable.  No es posible que un preso pierda la vida en una huelga de hambre cuando los recursos médicos están disponibles para hidratarlo y alimentarlo aun contra su voluntad.  Lo asesinaron. Otra muerte extraña fue la de José Wilfredo Soto en Santa Clara, una golpiza en un parque, un arresto violento y unos días después, según la dictadura, el opositor falleció de muerte natural. También Camilo Cienfuegos desapareció sin dejar rastros.

 

En este país, cuyo gobierno se ufana de ser una “potencia médica”, es bien raro que alguien tan importante como Laura, pierda la vida tan rápidamente.   Ahora resulta que hasta el dengue tuvo que ver.  Extraño, porque en La Habana no está muriendo nadie por dengue.  Extraño, porque los médicos hicieron creer que Laura había mejorado.  De pronto, un paro cardiaco, un velorio instantáneo y una cremación inmediata.   En altas hora de la noche, cuando casi no hay gente.

 

Las últimas agresiones contra Laura y sus valientes mujeres fueron una declaración de guerra total.  Para la tiranía, Laura Pollán había crecido demasiado. Cuando ella declaró que el respeto a los derechos humanos en Cuba era parte fundamental de la agenda de las Damas de Blanco, el régimen entendió la dimensión del reto.  Ya no eran solo las Damas de Blanco de la Habana.  El CID se había encargado de organizar Damas de Blanco de apoyo en Pinar del Río y Oriente, en Camagüey se daban los primeros pasos.  Cuando salió de prisión Daniel Ferrer, organizó en Oriente su refuerzo.  Otras organizaciones empezaban a sumarse.

 

Fue  un noche extraña y dolorosa.  Aquel ramo de flores de los estadounidenses fue a hacerles compañía a dos más: el de sus valientes y leales compañeras de las Damas de Blanco y el de los hombres y mujeres del CID que siempre creyeron en ella.  Laura siempre vivirá en la lucha de los cubanos por su libertad.

 

*Ricardo Medina es Secretario de Asistencia a Presos Políticos y miembro del Comité Ejecutivo Nacional del partido Cuba Independiente y Democrática.

Última actualización el Lunes, 17 de Octubre de 2011 18:34
 
De las Damas de Blanco y otra Damas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 16 de Octubre de 2011 15:49

Por Luis G. Infante

Cuando las Damas de Blanco comenzaron su apasionada gestión por la libertad de sus seres queridos, muchos pensaban - me incluyo- que esa gestión no pasaría más allá que en obtener la liberación de quienes el régimen comunista los habían arrebatado de sus hogares.

Algunos pensaban - me incluyo - que aunque loable sus esfuerzos, no pasaba de ser una actitud exclusivista, para no llamarla egoista, ya que antes del arresto de sus esposos no se habían manifestado, al menos públicamente. Contribuyó a esa percepeción, el hecho que algunas de ellas, luego  que fueran liberados sus familiares por diferentes razones antes de la participación comprometida de la iglesia católica en los últimos destierros de prisoneros, se distancieron de ese movimento  feminista -nada criticable- y se dedicaron a recomponer sus vidas abandonando a aquellas que fueran sus compañeras de infortunio y que aún continuaban en sus esfuerzos.

Después que fueran liberados los últimos de la redada del 2003, muchos pensaron que el movimiento feminista se desintegraría, ya que la mayoría de ellas viajaron al exterior con sus esposos.  Pero lo maravilloso y grandioso estaba por venir, puesto que las que se quedaron, ya con sus seres queridos a su vera, entonces magnificaron su gestión, lo que a mis ojos las eleva a la categoria de gloriosas.

Las  Damas de Blanco tenían dos opciones, o se conformaban y daban por un logro la libertad de sus compañeros y desaparecían del escenario de la lucha cívicas en Cuba; o se crecían como lo estan haciendo y se incorporaban a la vanguardia de las reinvindicaciones sociales y de los Derechos Humanos, para no calificarla de  políticas. Y lo más significativo es que lograran con su estoica actitud, que otras mujeres, como Damas de Apoyo, y se incorporaran a sus esfuerzos. Y ya abiertamente han declarado que están aceptando a todas las que quieran sumarse a este bello ejemplo cívico. Estas mujeres de blanco han servido de inspiración a otras mujeres a asumir actitudes de retos como en el Capitolio, en el mercado de Cuatro Caminos y a lo largo y ancho de la República.

Las ultimas declaraciones y decisiones de estas bravas mujeres, como en todas las luchas patrias, como antes lo hicieron otras, apuntan a que la tiranía tendrá  a unas formidables contendientes y tendrá que manejar la situación con mucho cuidado. No podrán por mucho tiempo continuar agrediendo y reprimiendo brutalmente a mujeres indefensas.

Le llegará su turno a los hombres para sumarse, ante el ejemplo de otros hombres que ya se manifiestan a través de la Resistencia y del Frente Nacional de Resistencia Cívica y

Desobediencia Civil Orlando Zapata y es de esperar que no les fallen, porque es cobardía la indolencia y observar desde las aceras como las mujeres del pueblo son agredidas, maltratadas y abusadas. Desde el exterior nuestro compromiso es apoyarlas.

Atención, las mujeres están en la calle.

Luis G. Infante PP#34028

Miami, septiembre 20/2011

 
EL ASESINATO DE LAURA POLLÁN PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 16 de Octubre de 2011 11:07

Por Zoe Valdés.-

Cuba tiene hoy la causa más verdadera y profunda para indignarse, la del asesinato de Laura Pollán, líder de Las Damas de Blanco, Premio Sajarov

Sábado, Octubre 15, 2011

Esta madrugada mientras me preparaba para tomar el tren pensaba que los cubanos tenemos hoy la causa más verdadera y profunda para indignarnos, el asesinato premeditado, durante más de siete años, de la líder de las Damas de Blanco, Laura Pollán. No sólo han abusado de ella y de las demás, también las han torturado física y psicológicamente, y podemos sospechar, que en el peor estilo castrocomunista, algún virus mortal fue inoculado en el cuerpo de esta luchadora por la libertad, además de que quién sabe lo que ha podido suceder en el extrañísimo desenvolvimiento de su enfermedad. ¿Valdría de algo un parte médico y un acta de defunción entregado de manos de los médicos intimidados por la dictadura, o posiblemente miembros gustosos de ella, a los que no les importa la ética médica, pero sí antes que nada obedecer sin remilgos de mancharse las

manos de sangre? No, no me valen; me importa un comino cualquier informe que venga de un hospital castrista, desgraciadamente en Cuba no existen clínicas ni consultas ni hospitales privados, todo, absolutamente todo, está controlado por el mayor enemigo del pueblo y de los enfermos: el régimen.

A Laura Pollán la asesinaron, día a día, segundo a segundo. Ella no ha sido la única. La primera de esos asesinatos recientes fue Gloria Sigler Amaya. El segundo, Orlando ZapatTamayo.
Hubo otros muchos antes, pero los más recientes son ellos. ¿O es que tenemos la memoria corta y somos ciegos? ¿Cuántos videos no han sido divulgados en internet en donde podemos apreciar cómo han ido cruelmente acabando con la existencia de estas personas?

¿Debemos esperar por la protesta de Silvio Rodríguez, de algún otro músico cubano? ¿Cantará finalmente en las calles Pablo Milanés su canción dedicada a las Damas de Blanco? ¿Escribirá Sting una canción similar a la que dedicó a las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina? ¿Ha enviado algún mensaje de solidaridad o un gemido siquiera alguna de esas madres argentinas? ¿Algún presidente habrá hecho algo parecido? ¿Qué escritor latinoamericano o europeo ha dicho algo? ¿Dónde anda Susan Sarandón con su tetámen compasivo sólo apuntando piadosa al espía terrorista? ¿Y los demás, dónde? Brillan por su ausencia. Estamos solos, aislados, y entre las garras de una las dictaduras más cruentas del planeta.

Conocí a Laura Pollán desde antes de que le tocara ser Dama de Blanco, pero ya ella y su esposo habían ingresado las filas de la disidencia. Le agradeceré toda la vida que fuera hasta el último minuto la enfermera de cabecera de Poncito, mi querido amigo, el hijo del pintor Fidelio Ponce de León, pintor él también, y disidente. No sólo fue la enfermera, se comportó como una madre, y todo eso lo supe, no a través de ella, sino por terceros amigos. Cuando Héctor Maseda cayó preso en la Primavera Negra del 2003, y que entonces ella se hiciera Dama de Blanco y co-creara el movimiento, empezamos a comunicarnos bastante más seguido. Hablábamos telefónicamente de la disidencia, de los proyectos de las Damas de Blanco, e intercambiábamos opiniones. Siempre que le pedí una carta de agradecimiento, dirigida a alguien que había hecho o haría algo por ellas, sin falta, la recibía el mismo día que lo prometía, lo mismo fuera dirigida a un presidente como a un profesor de un liceo en Francia al que le habíamos pedido que hablara de Cuba y de las Damas de Blanco.

Laura Pollán era una líder, se fue haciendo líder a fuerza de padecimiento, pero sobre todo era una mujer de un gran valor y entereza. A veces me permitía darle un consejo, y ella lo acogía con extrema atención, nunca dejó de responder un email mío, y para colmo tenía un sentido de humor de una gran justeza y fineza. Fue ella quien en múltiples ocasiones calmó mi apasionado carácter, y me hizo comprender que las Furias no eran buenas consejeras, y eso sin querer meterme el pie, sin imponerme ningún criterio, oía mis críticas y a veces me daba la razón y exponía sus criterios, en otras ocasiones la oía respirar con dificultad, y me confiaba con pesar que los lejanos viajes a la prisión la tumbaban en una cama, sin vida apenas, para rogarme enseguida que no dijera nada a nadie. Nunca dije nada a nadie, nunca violé esa mínima complicidad que establecimos. Como buena líder pienso que se comportó del mismo modo con todo el mundo, nos hizo sentir a todos privilegiados de su confianza, y lidió con todos nosotros con igual y envidiable paciencia, y por eso triunfó en su propósito: ella, a mi juicio, fue una de las pocas que conseguía unir a varios sectores de la disidencia, y cuidado no haya sido la única.

La triste noticia de su muerte la recibí ayer por Martha Beatriz Roque, otra disidente, otra líder a la que Laura respetaba, porque me lo dijo, y la firmeza de Martha Beatriz se quebró por unos imperceptibles segundos cuando anunció el fallecimiento. Ni llantén, ni espectáculo, ni apropiación del cadáver, puesto que Laura tiene familia, hija y marido. Martha dio la noticia sin ningún tipo de alharaca y cumplió con su deber de opositora y de compañera. Es de agradecer. Y es de agradecer porque así era también Laura, sus testimonios concisos, calmados, ensordecidos por los escándalos que le armaban los esbirros de la dictadura frente a su casa, dan fe de su serenidad, claridad y buena educación. Laura Pollán, al igual que el resto del grupo de las Damas de Blanco, también cometía errores, como todos, pero creo que ha sido en los últimos años, el único grupo capaz de unir de manera entrañable y pacífica a la opinión pública internacional, y si no lo consiguieron -o no lo han conseguido todavía, porque esto no se queda aquí- con el pueblo cubano, no es culpa de ellas, es la de ese pueblo.

Mi crítica siempre fue dirigida a la relación de las Damas de Blanco con la iglesia castrista y la ingenuidad ante algunos falsos disidentes, a su dependencia del Cardenal Ortega y Alamino, aún después que sus maridos fueron liberados, lo que antes estaba más que justificado. Sin embargo, poco a poco las Damas fueron ganando en independencia, y el último llamado de Laura Pollán al pueblo cubano, al día siguiente de la violenta represión a la que fueron sometidas, justo el Día de la Merced, comprueba cuánto había comprendido ella cuán solos estamos, y que lo único que nos queda es dirigirnos al pueblo. Copio un fragmento del email que le envié felicitándola:

“Querida Laura…, quiero felicitarte personalmente por lo que lograron este 24 de septiembre. En primer lugar, tus palabras, las que cito en mi blog, en la cabecera, han sido extraordinarias. Encuentro muy inteligente que te dirijas al pueblo, como lo hiciste, espontáneamente, me gustó mucho que dijeras que ustedes eran la seguridad del pueblo, eso llegará hondo. Creo que siempre que tengan la oportunidad de hablarle a la televisión y a la radio del mundo, tanto tú como Berta, deben dirigirse directamente al pueblo, diciendo que ustedes sólo quieren su seguridad, su libertad, y que en Cuba se viva en paz, en libertad, en democracia, eso rebotará… “

Ha sido el único email del que no recibí respuesta, poco después supe que había enfermado, pero jamás imaginé que sería de gravedad y de muerte.

Toda esta vasta introducción para decirles que lo que nos queda a los cubanos, tal como ya sabía Laura Pollán, es solamente la acción por parte de nosotros mismos, que no debemos esperar nada de nadie, y que habrá entonces que indignarse y aglutinar al pueblo de a pie para que desafíen al régimen en las calles, de manera pacífica, con gladiolos en las manos. No nos queda más que
eso ya.

Y si bien me cuesta solidarizarme con los indignados de camisetitas recochinas del Che, si que me indigno junto a los que hoy piden justicia, mejorías sociales, trabajo, salarios decentes, libertad y vida. Los cubanos, desde hace más de 52 años, poseen estos argumentos y otros más poderosos para indignarse de verdad y que nuestra indignación sea reconocida y apoyada por los presidentes de las naciones del mundo, y por el mundo entero, porque son muchos años ya de ignorar el sufrimiento del pueblo cubano, esclavizado y sojuzgado.

Yoani Sánchez pidió hoy que los cubanos se indignaran; estoy con ella, y ojalá ella y su grupo decidan indignarse, ser los primeros como mismo fue la primera en anunciar la muerte de Laura Pollán en twitter, ojalá consigan liderar al pueblo en las calles, junto a las Damas de Blanco y que se unan los militares decentes, los que saben que un país debe ser defendido por sus fuerzas armadas y no reprimido y abandonardo por ellas, ni contribuyendo a asesinar a los ciudadanos valientes como lo han hecho hasta ahora. Desde el exilio, estoy segura, que la movilización sería mayor.

Espero que tengamos suficiente memoria para recordar toda la vida y mucho más a personas como Laura Pollán, como Gloria Sigler Amaya, como Orlando Zapata Tamayo, y tantos otros, porque es un ejercicio necesario que nos mejoraría mucho, aunque como saben no espero nada ni creo en nada ni en nadie, porque lo peor que hemos hecho los cubanos es inventar y colocar en un pedestal a un falso ídolo, y de falsos ídolos y de dioses nalgudos ya deberíamos estar hartos.

Dicho esto, creo en el élan vital que le insufla la muerte a la vida, creo en la fuerza del Espíritu Santo, que es el verdadero dilema de la iglesia católica: ¿Cuál es el sexo del espíritu santo? ¿Hombre, mujer, híbrido, mariquita? De ninguna manera mujer ni mariquita para la iglesia, por supuesto.

La fuerza de Laura Pollán, sin querer endiosar ni idealizar a nadie, y reconociendo sus virtudes y defectos, era precisamente la de una fuerza espiritual insuflada de eso que se nombra cultura, de sus lecturas, y de su conocimiento de la historia, que en ella, lejos de ser pedantería, sucedía de
la forma más natural, legítima y sabia posible.

Hoy más que nunca me queda claro que el Espíritu Santo está de nuestra parte, el libertario, el sincero, el real. Sin ningún tipo de oscurantismo ni perversión religiosa, sino desde el sentido martiano y lezamiano, desde la libertad y la vida, desde la tormentosa soledad de nuestros pensadores y escritores, desde ese Monte de Lydia Cabrera que cobijó a los esclavos africanos reconociéndole sus mitos y leyendas, y de Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Carlos Victoria, Reinaldo Bragado Bretaña, recordando a los grandes que hicieron de nuestro país una tierra digna, dentro, y desde su exilio, hasta personas tan capaces y sensibles como Laura Pollán.

El pueblo cubano tiene que despertar. Cuba entera deberá despertar e indignarse. Entonces será cuando el mundo comprenda que los cubanos somos también seres humanos, que sentimos, discernimos, amamos, y aspiramos a vivir como el resto de la humanidad, libres y en paz.

Hoy llegué temprano al Salón del Libro, pero antes de entrar compré gladiolos en la florería más cercana; en silencio puse uno en cada mesa. Lo hice en nombre de esa mujer, que además de Dama de Blanco fue profesora de literatura, amante de la poesía y del arte. Gracias, Laura Pollán, Dama de Blanco, mujer verdadera.

Zoé Valdés.

(http://zoevaldes.net/2011/10/15/cuba-tiene-hoy-la-causa-mas-verdadera-y-profunda-para-indignarse-la-del-asesinato-de-laura-pollan-lider-de-las-damas-de-blanco-premio-sajarov/ )

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