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Artigos: Cuba
Mariela Castro, Star Wars y los ataques acústicos de La Habana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 04 de Octubre de 2017 00:45

Por Alberto Roteta Dorado.-

Mariela Castro ha evadido el polémico tema acudiendo a su ironía – que al parecer forma parte de los códigos genéticos familiares– y refugiándose en el famoso filme del realizador estadounidense George Lucas “La Guerra de las galaxias”, ha declarado que el asunto del ataque acústico es una fantasía fruto de la imaginación de ciertos sectores relacionados con la política de Estados Unidos...


Mariela Castro, Star Wars y los ataques acústicos de La Habana.

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

Naples. Estados Unidos.- Mariela Castro, la hija del actual presidente de Cuba, Raúl Castro, y de la que fuera presidenta vitalicia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), Vilma Espín, con frecuencia es motivo de ciertas polémicas en las llamadas redes sociales, y lo peor, algunos medios de prensa – ya sean sensacionalistas y superficiales o no– se han hecho eco de sus andanzas. Recordemos el incidente del caso del “moco pegao”, que se hizo famoso entre aquellos que se interesan en semejantes tonterías para los que sitios, blogs, páginas, etc., repitieron sin cesar lo que a la fuerza convirtieron en el suceso del momento.

Confieso que su presencia me resulta indiferente, al igual que el resto de los descendientes de la dinastía Castro. Considero que últimamente se le está prestando una atención que no merece, lo que lejos de perjudicarle, le proporciona cierto protagonismo a alguien que solo ocupa el trono en el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) de Cuba, a pesar de su dudosa experiencia en temas de esta naturaleza, dado su perfil de carrera universitaria más pedagógica – Licenciada en pedagogía y psicología; pero por el Instituto de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona–, que clínica; aunque la definen como sexóloga. Ya sabéis que en la Cuba comunista todo es posible, y que una “carta de presentación” con un historial en las filas de la izquierda vale más que una trayectoria académica decorosa.

No obstante a esta indiferencia que siento por la señora Castro no he podido quedarme en el silencio – que con frecuencia es sinónimo de la complicidad– ante la desfachatez con que ha tratado el delicado y controversial tema de los ataques acústicos a personal de la Embajada de Estados Unidos en Cuba, ya sean personalidades diplomáticas o familiares, fenómeno que se extiende a funcionarios canadienses, que presentaron sintomatología similar a los casos norteamericanos.

Mariela Castro ha evadido el polémico tema acudiendo a su ironía – que al parecer forma parte de los códigos genéticos familiares– y refugiándose en el famoso filme del realizador estadounidense George Lucas “La Guerra de las galaxias”, ha declarado que el asunto del ataque acústico es una fantasía fruto de la imaginación de ciertos sectores relacionados con la política de Estados Unidos, que ni en dicha película – que trata un tema de extrema ficción–  se llegó tan lejos desde el punto de vista imaginativo. “En “La guerra de las galaxias” no hubo tanta fantasía, no se les ocurrió este tipo de ataque”, ha declarado la supuesta “sexóloga”.

Imagino que la señora Castro sepa que todos los casos reportados con disminución de su audición fueron examinados por especialistas competentes de Estados Unidos, quienes comprobaron la veracidad del fenómeno; aunque no se han dado conclusiones exactas dada la variabilidad de elementos dispersos en torno al cuadro clínico y a las diferencias de las posibles formas de exposición de los casos, lo que ha limitado poder establecer el necesario nexo causa-efecto, independientemente de la fuerza de la hipótesis de un daño provocado por determinado elemento complejo y sofisticado capaz de provocar daño auditivo en los afectados, toda vez que este ha sido el denominador común de todos los examinados por expertos.

Su padre, el dictador Raúl Castro, se mostró sorprendido con la difusión del hecho. Luego, las declaraciones del régimen cubano fueron – como era de esperar– evasivas al declarar que Cuba ofrece protección extrema a todos los funcionarios extranjeros en funciones diplomáticas.

Este incidente al que la Castro Espín no le concede importancia, y lo asocia a una onírica fantasía política, pondrá fin a las incipientes relaciones establecidas entre Estados Unidos y Cuba. Estados Unidos está retirando aproximadamente un 60 por ciento de su personal diplomático de Cuba, dejando en La Habana solamente el personal de emergencia. De igual forma han advertido a los viajeros estadounidenses del peligro de viajar a un país que está atacando de manera solapada y con alta tecnología a sus funcionarios y familiares en misiones de la diplomacia.

Dudo que lo sepas Mariela, de cualquier modo, te digo que lo mejor de “La guerra de las galaxias” es su extraordinaria música creada por el genial compositor y director orquestal estadounidense John Williams, y no sus fantasías argumentales, en las que, sin duda, no aparece ningún ataque sónico, por cuanto, dichos ataques pertenecen al mundo de la realidad, y con certeza podrá comprobarse la participación directa o la complicidad de la dictadura cubana en las provocadoras acciones.

 
Estatismo mental inducido, otro de los males del comunismo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 25 de Agosto de 2017 17:49

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos.- De manera cíclica, como si se acudiera a ciertos designios cósmicos y a las influencias astrológicas, y por qué no, a la consulta de formas ancestrales pseudorreligiosas tan populares en Cuba, los gobernantes de la isla asumen ciertas posturas, y toman estrictas medidas que nos permiten poder percibir el estado de inseguridad por el que atraviesa un régimen en franca decadencia.

El temor a desaparecer en la nada para dejar un espacio vacío que con posterioridad, y por ley lógica, será asumido a modo de reemplazo inevitable, resulta patente en cada una de las acciones que los legendarios líderes históricos de la dictadura y sus seguidores emprenden con frecuencia.

De manera particular este temor se hace mucho más notorio cuando se trata de aspectos que tienen que ver con la esfera intelectual de los hombres. Al régimen le preocupa mucho más una reunión de intelectuales y librepensadores que la existencia de un grupo armado. En el primero de los casos se trata de la generación de ideas que pueden perdurar a través del tiempo y ejercer una influencia decisiva en la mente de grandes sectores poblacionales, a diferencia del segundo caso en que, lo emotivo juega un papel predominante muy por encima del intelecto, y una vez detectado el hallazgo se procede a su eliminación a través de la represión, con lo que  termina un hecho que al cabo de unas semanas será olvidado.

Por estos días no solo se arremete contra las Damas de Blanco que en su tradicional peregrinación intentan llegar a la celebración de la santa eucaristía, o contra los miembros de la UNPACU que continúan haciendo lo que pueden en la región oriental de la isla; sino que se pretende boicotear todo intento de información “subversiva”, para lo que han tomado las más estrictas medidas de control y se han lanzado a la práctica de ataques cibernéticos para impedir la entrada de información a través de Internet.

Las amenazantes palabras del vicepresidente Díaz-Canel – tan popular por estos días– en relación con el cierre definitivo del sitio web OnCuba durante una reunión del Partido Comunista de Cuba, es un ejemplo en este sentido. El diversionismo ideológico, las campañas mediáticas y los ataques ciberespaciales vuelven a centralizar la caduca retórica de los viejos comunistas de la isla, los que al parecer caen en pánico cuando creen poder ser invadidos por la información a partir de las tecnologías modernas.

Sin embargo, la perspectiva del temor de los regímenes totalitarios ante la posibilidad de que la información real del acontecer mundial llegue a los ciudadanos que mantienen bajo su dominio debe cambiar. No se trata de una supresión del temor; sino de un sutil cambio de cualidad al asumirlo.

Lo que ocurre en el mundo les llegará de cualquier modo, independientemente de las pretensiones al bloquear páginas, sitios, o cualquier otro medio o modo que, a través de Internet pueda penetrar más allá de las delimitadoras murallas prohibitivas que han logrado mantener a través de los años. Mediante el dominio y el estricto control se cometen las más atroces violaciones a las libertades individuales de los hombres, pero siempre habrá formas de poder llegar con el mensaje renovador de aquellos que tienen la posibilidad de expresarse libremente, y de tramitar formas para difundir los hechos más significativos que se intentan ocultar.

De modo que el régimen cubano debería estar al tanto, no solo de la información que inevitablemente llegará; sino de lo que pudieran hacer los hombres con esa información, y como sería asimilada por ellos. Para eso crearon las condiciones desde los primeros años del llamado proceso revolucionario cubano a través de un adoctrinamiento que condujo a las multitudes a la sumisión total, fenómeno resultante de esa condición de estatismo mental inducido, del que resultará muy difícil salir, por cuanto, presupone una total transformación de la mente humana, lo que algunos pensadores actuales han llamado la regeneración mental del hombre.

Las estáticas mentes de las grandes multitudes no están aptas para asimilar los textos de carácter analítico, es decir, aquellos que se supone, los hagan reflexionar. Es justamente un bloqueo de esa posibilidad reflexiva lo que acontece en una mayoría que ha recibido la influencia gradual y sistemática de un proceso de adoctrinamiento que los ha llevado al estatismo mental, de ahí, que la mayoría de los lectores no se detengan en este tipo de escritos, los que lamentablemente pasan “sin penas ni glorias”, para a cambio sumergirse en todo aquello que tiene que ver con el aspecto emotivo a través de las sensaciones.

Las célebres frases acerca de “no tener que estar pensando mucho”, “solo para desconectar un poco”, “no me gusta complicarme mucho”, “no me interesa tanto la política”, o “esto es demasiado complicado para mí”, son realidades innegables, y son la consecuencia directa de esa labor solapada; pero mantenida durante décadas, lo que determina los condicionamientos de la mente y su marginación a un estado de inercia, condición de la que muchas veces no se puede salir a pesar de los intentos por experimentar un cambio de actitud.

Esto justifica, en cierta medida, el por qué de la preferencia por todo aquello que se le ha denominado el amarillismo en la prensa, o en los medios, para ser más abarcadores, lo que incluye actualmente las llamadas redes sociales, que para bien o para mal, invaden el mundo, cual indetenible plaga. Resulta más llamativo para esas multitudes de mente inerte el número de víctimas de un atentado terrorista que el análisis acerca de los móviles del hecho, y de igual modo, se prefiere ver las imágenes – por muy fuertes y dolorosas que puedan ser (recordemos el aspecto emotivo al que ya hice referencia) – a través de fotos y vídeos, que leer un buen escrito que intente explicar los posibles orígenes, las consecuencias y las acciones para evitar futuros daños, o detenerse en algunas palabras reflexivas difundidas por algún líder religioso o  reformador social o político sobre el tema, es decir, aquello que debe poner a “funcionar” al intelecto, y a lo que el hombre adoctrinado le hace una resistencia inconsciente, con lo que continúa su enajenación que facilita la consumación de un círculo que promete no terminar, y que lo sigue sumergiendo cada vez con más ímpetu en estos estados de estatismo.

Los sistemas totalitaristas tienen establecidos ciertos cánones para garantizar la total sumisión de aquellos que han de vivir bajo su dominio. El adoctrinamiento a través de un sistema educacional único, al que de manera obligatoria han de acudir todos los ciudadanos desde etapas bien tempranas de sus vidas, constituye pues, una de las tantas formas de poder ejercer un poderío que contribuirá, a mediano y largo plazo, a conservar una condición de estatismo – el término es utilizado en filosofía y psicología política– a partir de una inercia mental inducida.

Manipulando la mente humana se puede lograr, no solo la obediencia que los hace ovejas sumisas, sino que las multitudes adoren a los dictadores, a los que ven como grandes héroes en el menor de los casos, pues con frecuencia les confieren un carácter semidivino y sobrenatural, lo que recuerda a los hombres-dioses de las epopeyas homéricas, esto es, los ven como dioses, que cual avatares de la Divinidad, han de ser venerados. Recordemos de manera particular los casos de Hugo Chávez, quien es adorado en ciertos sectores venezolanos bajo el nombre de San Hugo Chávez, y en el caso de Cuba, la adoración sin límites hacia Fidel Castro, el dictador más cruel del hemisferio occidental, a quien muchos, a pesar de estar inmersos en un ateísmo acérrimo lo declaran su único Dios.

De modo que no debe ser motivo de tanto temor la llegada de un caudal de información a la población cubana. Lamentablemente la mayoría no sabrá qué hacer con dicha información. El estatismo mental inducido se ha establecido, al parecer, para quedarse por un buen tiempo, aun cuando ya no estén los responsables de esta total inercia.

 
Convulsos y decisivos días para “Nuestra América”. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 26 de Julio de 2017 21:14

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos. Hacia el final del siglo XIX José Martí, el genial

cubano que más allá de las fronteras de su nación y de su tiempo, supo

interpretar el verdadero sentido de la praxis latinoamericana, con visión futura

se adelantaba a sus contemporáneos al ser capaz de vislumbrar la necesidad

de una integración regional de aquellas naciones que se extienden desde el río

Bravo hasta la Patagonia.

Nuestra América – acudiendo a la simbólica frase del hombre santo de Dos

Ríos- se estremece sobremanera en los últimos meses. Venezuela, la tierra de

Bolívar, el libertador continental que tanto admirara el propio José Martí, ocupa

con justicia el centro de atención de todos los medios de prensa, politólogos,

líderes políticos, reformadores sociales, y hombres de bien.

Una despiadada matanza por parte de las fuerzas represoras del régimen de

Nicolás Maduro ha tenido lugar durante los más de cien días de acciones de

protestas en su contra. Una valiente mujer, la doctora Luisa Ortega Díaz, Fiscal

General de Venezuela, se enfrenta al despotismo de una dictadura impuesta

por la fuerza ante su defensa de lo que considera una ruptura del orden

constitucional. El secretario general de la Organización de Estados

Americanos, Luis Almagro, se ha mantenido con firmeza en sus acciones

defensivas por la recuperación de la democracia venezolana, y denunció el

pasado miércoles, en su tercer informe sobre la crisis venezolana, una

situación de violación del orden constitucional.

La nación suramericana que otrora ocupara un lugar privilegiado por su

economía y sus riquezas naturales ha llagado a un punto crucial de su historia,

y su mandatario se encuentra en una encrucijada, que al parecer, ante su

torpeza de mente y su poco nivel de asimilación no logra interiorizar. Muchos

me preguntan – a pesar de que no es habitual que trate el tema venezolano-

acerca del final de Maduro, a lo que sin rodeos respondo: Maduro tiene sus

días contados.

Una opción sería que las cosas terminaran en un verdadero mar de sangre

originado por un enfrentamiento de una sección del propio ejército contra el

gobierno y sus fuerzas represivas, en este caso el ilegítimo presidente

resultaría eliminado de la forma en que las multitudes quisieran, y en honor a

ciertos principios éticos que hemos de respetar los que escribimos para los

medios prefiero omitir.

Algunos especulan sobre salvoconductos que lo puedan sacar del país.

¿Dónde pudiera ser admitido el despreciado ser, culpable de la muerte de más

de un centenar de personas, la mayoría muy jóvenes, en estos últimos días?

Se ha dicho muy a la ligera y sin fundamentos convincentes que en Panamá, y

otros con mayor fuerza que en Cuba; aunque las circunstancias de la nación

caribeña, cuyo régimen dictatorial guía los pasos del seguidor de Chávez, no

son propicias para dar cabida a un asesino más. Muchos de los proyectos de

Raúl Castro se pudieran ver obstaculizados con la disparatada determinación y

Castro en la fase final de su mandato no asumiría algo que no le conviene y

afectaría sus planes de supervivencia.

Las recientes declaraciones de Maduro – a solo una semana de los comicios

de la Asamblea Nacional Constituyente y luego que los líderes de la coalición

opositora Mesa de Unidad Democrática, MUD, se refirieran a las acciones de

desobediencia que emprenderían para forzarlo a retirar su proceso de la

Constituyente- acerca de estar dispuesto a llegar a un acuerdo de paz y de

iniciar un ciclo de diálogo y conversaciones, se esfumaron antes de difundirse.

Nadie le cree ya, y habría que estar muy atentos a las condiciones que pondría,

toda vez que la llamada constituyente fuera rechazada por el 98.4% de los

participantes en la votación que organizara la oposición.

Con razón Noam Chomsky, uno de los intelectuales estadounidenses de

izquierda más reconocidos del mundo, describió como desastrosa la situación

en Venezuela y criticó a los gobiernos populistas latinoamericanos de los

últimos años por haber perdido la oportunidad del desarrollo. El académico se

refirió a lo dañino del modelo económico asumido por los países

latinoamericanos de tendencia izquierdista, así como a la marcada tendencia

hacia la corrupción de dichas naciones.

Desde los fríos Andes bolivianos Evo Morales, el torpe presidente que pretende

perpetuarse en el poder – como todos los de la izquierda latinoamericana-

luego de un prolongado silencio se le ha ocurrido hacer un llamado a los

“países progresistas” de la región para relanzar su lucha. Igualmente declaró a

los medios oficialistas cubanos - durante su breve visita de trabajo a la isla- que

a Estados Unidos solo le queda como último recurso una agresión directa a

Venezuela.

Habría que preguntarle a Morales a qué se refiere por países progresistas de la

región, o si es que no sabe que ya solo quedan Nicaragua y Cuba, además de

Bolivia, dentro de la línea de izquierda, por cuanto, Venezuela está en fase de

expiración y Ecuador con su nuevo presidente se ha alejado con mucha cautela

del terrible socialismo del siglo XXI.

Inmerso en su ignorancia hizo un derroche de solidaridad con todo lo negativo

de los últimos días en el continente. Su apoyo incondicional al expresidente de

Brasil, Lula Da Silva, acusado y sentenciado por corrupción; su postura junto a

Cuba frente al cambio de política de Estados Unidos anunciado por Donald

Trump; así como sus declaraciones contra Luis Almagro por su defensa de la

causa del pueblo venezolano y su oposición al régimen de Maduro, son

elementos que demuestran el estado precario de su intelecto y su acérrimo

dogmatismo.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención en el contexto

latinoamericano fue la actitud del presidente colombiano Juan Manuel Santos al

tratar de interceder en el grave conflicto venezolano a través del dictador

cubano Raúl Castro. Los medios han afirmado que el motivo de la visita de

Santos a La Habana obedeció a convenios de colaboración entre ambos

países; sin embargo y ante la insólita idea de tratar el tema de lograr la paz en

Venezuela, con quien se supone esté dirigiendo desde Cuba los disparatados

pasos de Maduro, surge la duda del verdadero motivo de dicho viaje –

recordemos el papel mediador del régimen de La Habana durante las sendas

rondas de conversaciones para el logro de la paz en Colombia, y los posibles

beneficios de dicha intervención para la isla -.

Por otra parte, en Colombia, como parte de un acuerdo de paz con el gobierno,

el primero de septiembre próximo las Fuerzas Armadas Revolucionarias de

Colombia, FARC, lanzarán oficialmente su partido político, con lo que los

antiguos combatientes guerrilleros – promotores del terrorismo y el

narcotráfico- podrán participar en elecciones legislativas y presidenciales en

2018, algo que traerá serias consecuencias nacionales y para la región.

Así las cosas, “Nuestra América” se estremece ante hechos como estos y otros

que ya han sido muy comentados; pero no pueden omitirse. Las acusaciones

por corrupción contra Ignacio Lula Da Silva, el expresidente brasileño, los

intentos de la oposición ecuatoriana para efectuar juicio político a Jorge Glas, el

actual vicepresidente de Ecuador, al parecer involucrado seriamente en el

famoso caso Odebrecht, el inicio del III Ciclo de los Diálogos de paz entre el

Gobierno de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), del cual

Ecuador es país anfitrión, se destacan sobremanera; sin olvidar este 24 de julio

el aniversario del natalicio de Simón Bolívar, la figura cumbre de las luchas

emancipadoras de la región.

Chomsky, el teórico estadounidense citado antes, se refirió a una reacción y

una regresión continental, así como a un retorno de la izquierda al poder, con lo

que estoy en total desacuerdo. No obstante, resulta muy interesante lo que

recomienda si esto ocurriera. En este sentido considera que esa llegada al

poder sea "con fuerzas más honestas, que reconozcan la necesidad de

desarrollar una economía con bases sólidas y con la capacidad de llevar

adelante programas honestos sin robarle a la gente al mismo tiempo".

En fin, hasta los defensores de la propia línea izquierdista admiten el descrédito

de los gobernantes del llamado Socialismo del siglo XXI, sus graves

implicaciones en la corrupción continental, y el saqueo generalizado de lo que

debe ser un patrimonio para sus pobladores. Transcurren así convulsos y

decisivos días para esta, “Nuestra América”, como la definiría el más genuino

de los cubanos de todos los tiempos.

 
Las “emociones revolucionarias” de Díaz-Canel PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 15 de Agosto de 2017 12:23

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos.- Miguel Díaz-Canel, el primer vicepresidente cubano, vuelve a ser noticia. Hace unos días apareció un disparatado escrito en el que se le pretende comparar con el nuevo presidente de Ecuador, lo que luego comenté a modo de crítica - por el bien de los lectores y no porque me guste la polémica y el enfrentamiento a través de estos medios- al considerar que no existía absolutamente nada que permitiera hacer un paralelo entre ambos.

Si a estos dos escritos, sumamos la infinidad de notas, intervenciones y comentarios que han aparecido por doquier, en los que se especula acerca de su papel en el continuismo político cubano, sin duda, podemos decir que este señor, que lamentablemente ha mal utilizado su posible talento, y se ha envejecido sobremanera entre los anquilosados mandatarios hacedores de cánones dictatoriales, ha ganado una popularidad que hasta el momento jamás había tenido.

Tal vez por esto varios medios de prensa, ya sean los oficialistas cubanos o los del llamado exilio, hagan referencia a sus últimas palabras en relación a la presencia del “legado” de Fidel Castro, no solo en Venezuela, sino en parte de América Latina, lo que me permite reafirmar mi apreciación sobre ese estilo suyo demasiado fuera de lugar, por cuanto, Díaz Canel, no es precisamente uno de los ancianitos históricos – Machado Ventura, Armando Hart, Ramiro Valdés, y el propio Raúl Castro, por solo citar los más conocidos- que en sus años mozos se crearon a la fuerza la imagen mental de un socialismo que teóricamente pudo haber tenido algo que ver con las doctrinas de Marx; pero en el orden práctico estuvo siempre demasiado alejado de ese ideal que aquel que siempre estuvo en la sombra – parafraseando a Martí que dijo de Marx: “anduvo de prisa, y un tanto en la sombra”, - estableciera como paradigma.

De modo que si su accionar es como su pensamiento, aquellos que creen y hasta han formulado ciertas hipótesis de un posible cambio, por tratarse de un hombre que generacionalmente se aparta de los clásicos de la dinastía, tendrán que conformarse con solo ver una imagen menos desagradable y maligna que la del presidente actual; pero a resignarse a cargar de nuevo con la cruz del comunismo por unos cuantos años más.

Así las cosas, Díaz Canel, por motivo del onomástico del desaparecido dictador Fidel Castro, este 13 de agosto – en esta ocasión el primer aniversario de su natalicio en que no está presente, al menos físicamente, pues no dudo que su astral sombra permanezca aferrada al mundo terrenal haciendo de las suyas- afirmó que “la enseñanza y la huella de Fidel” están presentes en Venezuela.

Lo que parece ser una frase de cumplido, de esas que tanto ya han dicho las figuras legendarias a través de los años, y solo se le cambia el nombre, por ejemplo: la presencia o la huella de Maceo, de Martí, - a Céspedes nadie lo invoca a pesar de que se le sigue llamando el padre de la patria”-, de Mariana Grajales, dentro de los paradigmas de antaño, o el “mansaje imperecedero” de Vilma Espín, Celia Sánchez, Juan Almeida, entre otros, evocando a los del presente; aunque ciertamente, Díaz-Canel tiene razón en cierta medida, por cuanto, en la espantosa miseria venezolana, en la extrema represión de las fuerzas policiales del madurismo, en las violaciones de los derechos humanos, en la ilegalidad de la nueva Constituyente, y en las arbitrariedades del orden constitucional venezolano, no hay dudas, que está presente “la enseñanza y la huella de Fidel”, sin olvidar que junto a Chávez fue el impulsor del socialismo en la tierra de Bolívar, desde la cual, pretendieron expandirlo por toda América.

El vicepresidente además afirmó que: “esto lo tenemos que ver los cubanos como un orgullo, pero también lo que representa Cuba para el continente”. En este sentido es difícil tener que decirlo o escribirlo; pero en honor a la verdad, hemos de reconocer que Cuba no representa absolutamente nada para el continente, excepto que se le asocie con la malignidad de su régimen comunista, algo de lo que no podrá desprenderse tan fácilmente, aún cuando pasen décadas del necesario fin de la dictadura totalitarista que ha prevalecido por más de medio siglo.

Si Díaz-Canel realmente se cree que Cuba tiene un significado inspirador dentro del contexto continental, y específicamente en esta enorme extensión que va desde el río Bravo hasta la península de la Patagonia, y que José Martí llamara “Nuestra América”, pues sin duda, se ha contagiado con el gran mal de Fidel Castro, el delirio y la megalomanía, que en el caso del viejo comandante que ya no está, y que fuera homenajeado este día 13, alcanzaron expresiones solo comparables con las de Hitler.

Esta idea la reafirmó al expresar que la figura del mal llamado líder histórico de la revolución cubana “está presente en todos los procesos revolucionarios de los países del área”. ¿Cuáles son esos países del área en los que hay procesos revolucionarios? ¿Acaso se puede vivir en una total enajenación y desconocer que solo quedan en el contexto latinoamericano tres países de la línea puramente izquierdista, considerando, como es lógico, que el vicepresidente cubano se refiere a países socialistas o izquierdistas como Cuba? ¿Es que Díaz-Canel desconoce de la reunión urgente en Perú en la que diecisiete países de la región se opusieron de manera enérgica a las trastadas de Maduro con su Constituyente? ¿No está al tanto del acontecer político de la región entre tantas reuniones estériles a las que tendrá que asistir por obligación para cumplir con las figuras ancestrales del Comité Central del Partido Comunista de Cuba?

Pero donde me resulta demasiado difícil poder llegar a descifrar sus códices expresivos es en la siguiente afirmación: “Hoy tenemos una emoción revolucionaria que nos da muchas motivaciones y es el cumpleaños de Fidel que, aunque por primera vez no está físicamente presente, los cubanos celebramos la fecha, de una manera muy austera”.

La primera parte resulta ser una total incoherencia y redundancia. Sería interesante que Díaz Canel pudiera definirnos el significado de “emoción revolucionara”. Las emociones pueden ser inmensas, grandiosas, extraordinarias, o por el contrario, leves, discretas, sutiles; pero la expresión “emoción  revolucionaria” solo puede asociarse al limitado lenguaje y al pobre intelecto de algunos de los líderes de la izquierda latinoamericana, entre los que se destacan por sus disparatadas incongruencias Evo Morales y Nicolás Maduro, devenidos en verdaderos bufones en las redes sociales.

Si recordamos la definición de revolucionario y de revolución podrá comprenderse que no es correcta la asociación de la cualidad emoción con dicho término; pero como los “oradores” socialistas se crearon un sistema de términos, combinaciones de palabras, frases, símiles, etc., para sus continuas intervenciones ante las llamadas masas, o el pueblo – en su mayoría ignorantes y por lo tanto seguidores y alentadores de sus limitados líderes sin percatarse de sus errores gramaticales y conceptuales-, pues todo resulta familiar, aun cuando es incorrecto, o al menos, de mal gusto utilizarlo.

Por otra parte celebrar con austeridad la fecha resulta también un tanto contradictorio, independientemente de que puede hacerse una celebración con sencillez y moderación, que son significados comunes de austeridad, no así los significados filosóficos que dejaremos para otro escrito. Al referirnos al cumpleaños de alguien que ya no está entre los mortales lo correcto es decir conmemorar, recordar, evocar, etc., y dejar la celebración para algo festivo; aunque el significado de conmemorar incluye la posibilidad de una fiesta, toda vez que significa: recordar un acontecimiento histórico o a una persona destacada mediante la celebración de un acto solemne o fiesta, especialmente en la fecha en que se cumple algún aniversario.

En fin, suponiendo que se consumara la hipótesis de una continuidad en la figura de Díaz-Canel, tendremos un nuevo orador en la región que podrá competir con Maduro y Morales a través de sus “emociones revolucionarias” y de su exaltación a la imagen del que, por suerte, ya no está y fuera evocado este 13 de agosto.

 
La coherencia de la intelligentsia cubana en el exilio PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 22 de Agosto de 2017 12:50

Por Santiago Cardenas.-

La intelligentsia cubana en el exilio ha sido coherente con su pueblo. Ha adversado al marxismo y  durante seis decenios, con errores y virtudes, ha hecho propuestas  para superar el daño castropológico en la isla. Se supone con  un mínimo de compasión en los juicios , un poquitito  de amor cristiano , con  buena voluntad y siguiendo la lógica más elemental que eso es precisamente lo que tenía que hacer. Sin embargo "eso" le molesta a algunos. A los pedantes consensuados. Ver mas abajo.

La dignísima Academia de la diáspora agrupada en torno a ; o en la línea del icónico  maestro Jaime Suschliki no tiene nada que consensuar. Es una expresión natural y legítima  de su pueblo,  a quién refleja fielmente : la voz educada, grácil  y culta de los que no tienen  voz. Su parto  eutócico, sin fórceps  se hizo despacio , acudiendo no a fantasías , sino a realidades muy concretas desde  los ayes de los huérfanos y la brutalidad de las requisas  hasta los olores de las mojoneras.

No se sabe  el porqué  las víctimas del comunismo, incluyendo sus intelectuales, no  "caen " simpáticas. Recuérdese al exilio  de los rusos blancos amenazado de expulsión en París. La Academia  tory cubana, agrupada en  el ICCAS no ha sido  ni será la excepción de ese determinismo histórico,máxime cuando  con coherencia y democracia  es la  expresión culta y educada, pero intransigente,  de un pueblo sufriente al cual ha representado con facilidad por ósmosis social. La trapisondadas de los comunistas cubanos no han sido fantasías.Por eso nunca hubo necesidad de un acuerdo o consensus entre  la Academia  y su pueblo.  Fueron ,desde los mismos inicios, la misma cosa.

La  anti academia miamera -- bajo el influjo   de las barras del Saratoga,quién sabe  si de Paseo y Línea,--está  conformada por  snobistas blancos, de buena posición, con amnesia selectiva , un poco de narcisismo intelectual  y acceso fácil a la media. Pedantes que miran por encima del hombro. Pero, lo principal es su desprecio por todo lo que huela a exilio, cuando es verdadero.Sí  ; necesitan consensuarse  porque por su  fragilidad y su poca importancia   camino van del basurero de la historia.

 
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