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Artigos: Cuba
¿Quiénes, cómo y cuándo vamos a construir el socialismo? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 30 de Diciembre de 2016 12:26

Por FRANCISCO ALMAGRO DOMÍNGUEZ.- 

Un viejo chiste cuenta que a un difunto le ofrecen el infierno en sus dos versiones: socialista y capitalista. Contra toda lógica, escoge la condenación socialista, despreciando el infierno de mercado donde, supuestamente, habría menos sufrimiento. A la pregunta de por qué tan rara elección, el finado responde: "En el infierno capitalista todo funciona: el combustible, los fósforos, el tipo que debe quemarte. Pero en el socialista si hay petróleo no hay fósforos, y si hay combustible y chispa no ha venido a trabajar el que debe prender el fuego… en fin, nunca te pueden quemar".

La broma vino a mi mente tras leer los informes en la clausura del VIII Periodo Ordinario de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular en la VIII Legislatura, en el Palacio de Convenciones, el 27 de diciembre de 2016. En una secuencia de intervenciones que pudiesen desmenuzarse en sus intrínsecas y muy visibles contradicciones, las informaciones de los Ministerios de Economía y Planificación y de Finanzas y Precios tratan del más o el menos de los fósforos y el petróleo, poco del hombre que debe encender el fuego.

Así, Ricardo Cabrisas Ruiz, vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Economía y Planificación tiene una frase de una falta de originalidad antológica: "somos de la opinión que tendremos una solución definitiva a estos ya tradicionales déficits en nuestros planes, solo si producimos más mercancías y servicios, tanto para el mercado nacional como para el externo y reducimos los gastos en todo lo que sea posible". Al estilo más propio de Tres Patines que del experimentado oficial de inteligencia y diplomático Cabrisas, concluye: "El plan que presentamos hoy a esta Asamblea es tenso y no sin riesgos, con gestiones en marcha aún pendientes de definición, pero estimamos que lo podemos cumplir".

La intervención de Lina Pedraza, ministra de Finanzas y Precios es titulada por Juventud Rebelde como "La exigencia del deber y el control, allí, en cada puesto de trabajo". En su informe, esta frase que parece no haber sido suficientemente entendida en toda su implicación futura: "la inversión extranjera continúa siendo muy baja en su participación respecto a la inversión total, representando solo el 6,5% del Plan… no se logra que la inversión extranjera desempeñe un papel fundamental en el desarrollo económico del país, según el Lineamiento 78".

A pesar de eso, las comisiones de Asuntos Económicos y Asuntos Constitucionales y Jurídicos, refrendaron como positivos ambos informes y para sellarlos con frases harían las delicias del mejor Cantinflas, por ininteligible, promulgan: "El proyecto que se presenta, expresa los avances programados en el proceso de perfeccionamiento del Sistema de Administración Financiera del Estado en correspondencia con el pronunciamiento de esta Asamblea Nacional, el mismo está compatibilizado con los niveles de actividad planteados en el Plan de la economía y garantiza la sostenibilidad de las políticas públicas que se aplican en la actualización del modelo económico. Se planifica a partir del incremento de la eficiencia empresarial, en el uso de los inventarios como fuentes del plan y su mayor control y gestión".

El caso cubano era sui géneris hasta la llegada de Venezuela, quien emula ser peor ejemplo porque allí no se sabe ni qué sistema gobierna. Nuestra idiosincrasia latina, aderezada con esa brisa de suave tropicalidad, tiende al choteo, a la falta de profundidad que muy bien describió Jorge Mañach. A ello se suma el tradicional irrespeto por las instituciones y la idolatría del caudillo, típico rasgo del continente socialmente inmaduro que habitamos. Nos volvemos mansos e improductivos en ambientes de excesivo control, de institucionalidad programática, de la misma manera que somos creativos y luchadores en ambientes de libertad y de oportunidades.

No era necesario —aunque fue muy sano— que Obama lo dijera en la misma Habana: "En una economía global, impulsada por las ideas y la información, el mayor recurso de un país es su gente. En Estados Unidos, tenemos un claro monumento a lo que el pueblo cubano es capaz de construir: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en los cuentapropistas, las cooperativas, los autos antiguos que todavía ruedan… El cubano inventa del aire".

Los documentos y aprobaciones unánimes de la Asamblea Nacional pueden ser recortados y pegados en diciembre del 2006, 1996, o 1976. Tienen la virtud de la no obsolescencia, de no tener fecha de caducidad. Y los nombres de los ministros podrían ser cambiados por Humberto PérezJosé Luis Rodríguez o  Francisco Soberón.

No se trata de que el modelo socialista de economía planificada sea el fracaso que ha demostrado ser en todo lugar y toda época, por inoperante, anticientífico e inaplicable. Es que es inhumano. No tiene en cuenta la naturaleza cambiante y particular de cada cultura, de cada sociedad. El hombre está pensado para el modelo, y no el modelo para el hombre.

Y ese parece ser el mayor fracaso. No solo que no haya fósforos o petróleo, sino que el hombre que debe prender el fuego no existe, no ha existido, ni existirá porque no es esa la naturaleza humana. A pesar de eso, el presidente cubano ha alertado en la Asamblea Nacional de que "no vamos ni iremos al capitalismo, eso está totalmente descartado". Ante esa máxima, cualquier cubano de a pie diría okey, pero por fin… ¿quiénes, cómo y cuándo vamos a construir el socialismo?

DIAIRO DE CUBA

Última actualización el Viernes, 06 de Enero de 2017 12:29
 
Steiners cubanos PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 01 de Enero de 2017 12:37

Por JOSÉ PRATS SARIOL.- 

Reafirmé mi certeza de que no todo lo que George Steiner escribía eran nueces cuando leí el artículo de hace años de Mario Vargas Llosa contra sus "inepcias" —así las llama el Nobel peruano—. Acabo de releerlo a propósito de ciertos intelectuales cubanos —no solo oficialistas, como Pedro de la Hoz, musicólogo que ejerce de inquisidor cultural—, que resbalan con la misma cáscara que les hace creerse duchos en casi todo: aptos para disertar "profesionalmente" sobre economía política y abstraccionismo, antropología y música concreta, historia y poesía, arte narrativo y filosofía...

Lectura para "nuevos cultos" —definición que tomo de las caracterizaciones de  los "nuevos ricos"—, cierto ensayo-conferencia del profesor inglés irritó al novelista del Boom, aunque le concede algún piropo para limar el filo de sus críticas contra la ilusión del sabelotodo.  Igual nos pasa —mutatis mutandis— con algunos intelectuales cubanos —sean oficialistas o insubordinados—; aunque quizás en el caso de los exiliados se prefiera el silencio, para evitar acusaciones de provocar "fuego amigo". O por algo tan sencillo como que los autores son tan "buena gente" que a uno le da pena...

Y no se trata —desde luego— de casos patológicos como el del difunto Fidel Castro, siempre dispuesto a descargar —¿reflexionar?— sobre los más disímiles temas y personajes cubanos o no, culturales o no. Imposición que debió servirnos como antídoto —por contraste— para que ningún intelectual rodara peligrosamente a la definición de diplomático que diera un iconoclasta italiano: "El diplomático es un caballero capaz de hablar animadamente dos minutos sobre cualquier tema. Dos minutos. Tres resulta calamitoso".

Vargas Llosa no edulcora su juicio de valor contra el  infundado catastrofismo de Steiner. Desde el primer párrafo discrepa del afamado políglota judío nacido en Francia, aunque elogia lo estimulante que a veces resulta. Dice: "Pero, desde hace algún tiempo, tengo la sospecha de que comienza a sucumbir a esa tentación en la que suelen caer grandes talentos, la del facilismo frívolo, o aptitud para demostrar, con una prosa elegante y lo que parece sólida erudición, cualquier cosa, incluso algunas inepcias".

No puedo evitar pensar en que ese sayo —¿el "síndrome Steiner"?— le sirve a cubanos que conozco, sin la justificación de que la abrumadora mayoría de los políticos no tienen ningún pudor en opinar sobre cualquier cosa...

Porque desde luego que derecho nos sobra para opinar hasta sobre los aguacates de Catalina de Güines o las narconovelas; lo que no profesionalmente, lo que no desde el  buen o regular prestigio ganado en nuestros respectivos ámbitos. Porque doy por cierto que no nos gusta confundir al público no especializado, caer ocasionalmente en el facilismo frívolo, en inepcias transitorias, como he padecido en historiadores metidos a críticos literarios, periodistas que en programas televisivos hablan más que sus invitados, demógrafos metiendo la cuchareta en pronósticos sobre Cuba...

Recientemente llegué a escribir una crítica sobre una comedia de Alexis ValdésOficialmente gay— que vi representada en un teatro de Miami. Antes de enviarla para publicar tuve el pudor de llamarme al orden, decirme que no soy crítico teatral. La borré enseguida de mi ordenador, apenas conversé después con uno de los actores, Orlando Casín, pero ya como simple espectador...

Ahora que la brutal trivialidad mediática tiene como norma entrevistar a cantantes, actores y deportistas para que opinen hasta sobre la galaxia Andrómeda, con más razón debe evitarse saltar hacia precipicios exegéticos sin paracaídas. De ahí el alto nivel de exigencia que debe primar, sobre todo con aquellos que por su prestigio tienen una mayor responsabilidad.

Por eso el autor de La casa verde arremete contra "la artillería estadística que dispara Steiner" al vaticinar la muerte de la literatura, y de ahí la burla al invocar a Casandra. Le critica el "airecillo superior y socarrón", su "alegre masoquismo", la "innecesaria truculencia", la "delirante provocación" que olvida denunciar la subcultura con que se nos bombardea a diario, "de una estupidez vertiginosa"; y de la que indirectamente forma parte la frivolidad de hablar sin ton ni son sobre temas que uno no domina, disfrazado de intelectual omnisciente y gastando fama adquirida en otros menesteres.

Supongo que el brillante autor de Grammars of Creation recibiera la advertencia del talentoso novelista de La guerra del fin del mundo, bajo la certeza de que la crítica a veces ayuda más que el aplauso. Así quisiera que  se reciba la mía, porque algo de verdad está en la advertencia. Donde sí no hay nada que buscar  es en el "facilismo frívolo".

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Viernes, 06 de Enero de 2017 12:27
 
La Segunda Guerra Fría PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 25 de Diciembre de 2016 13:39

Por Carlos Alberto Montaner.- 

MIAMI, Estados Unidos.- Hace exactamente un cuarto de siglo desapareció la Unión Soviética. La hecatombe ocurrió el 25 de diciembre de 1991. Fue la consecuencia directa del previo y fallido golpe de agosto de ese año. Vladimir Putin cree que se trata de la peor desgracia que le ha sucedido a su país, pero entonces la mayor parte de los rusos lo percibió como algo conveniente.

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Lo recuerdo nítidamente. Por aquellas fechas yo visitaba Moscú con cierta frecuencia para participar en actos académicos encaminados a discutir la conveniencia de terminar con el costoso subsidio al belicoso satélite cubano.

Última actualización el Martes, 03 de Enero de 2017 11:22
 
Más cerca de Goebbels que de Marx PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 27 de Diciembre de 2016 13:00

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Por FABIO RAFAEL FIALLO.- 

La muerte de Fidel Castro desencadenó sentimientos encontrados a nivel mundial. Entre ellos una andanada de loas por parte de representantes y acólitos de la izquierda autobautizada "revolucionaria" a la memoria de su fenecido ídolo.

Como de costumbre, en sus declaraciones estos últimos hicieron caso omiso del abominable saldo de crímenes (encarcelamientos, torturas, asesinatos, atropellos y otras violaciones de los derechos humanos más elementales) que Fidel Castro dejó a su largo paso por el poder. Ignoraron, además, el desastre económico del experimento castrista, que solo a base de una ayuda astronómica prodigada, primero por la Unión Soviética, y luego por la ahora exangüe Venezuela chavista, ha logrado subsistir.

Pretendiendo justificar su obnubilación, los "revolucionarios" sacaron a relucir los cacareados "logros de la revolución" en el campo de la salud y de la educación, así como en materia de igualdad. Tales "logros" se han convertido en lo que, en un documentado artículo publicado en DIARIO DE CUBA, Roberto Álvarez Quiñones llama "el mito mejor vendido por Fidel".

La triste realidad es que las supuestas "conquistas sociales de la Revolución" son un burdo mito y no pasan el cedazo de un análisis objetivo e imparcial.

Pues si la educación en Cuba es digna de encomio, ¿por qué la Isla no descuella en ninguna clasificación de las universidades de América Latina y del mundo? ¿Cómo pueden ser idóneos los servicios médicos cuando los hospitales del país se encuentran en un estado deplorable y obtener medicinas se ha convertido en una odisea para la mayoría de los cubanos?

Si en verdad la igualdad existe, ¿por qué tantas cubanas y tantos cubanos con diplomas universitarios, o incluso menores de edad, tienen que recurrir a la prostitución para poder subsistir? Tan es así que Fidel Castro se atrevió a afirmar que "las prostitutas cubanas son las más cultas del mundo".

Mientras eso ocurre, la casta gobernante vive en condiciones de opulencia que el cubano de a pie no puede ni siquiera vislumbrar.

En lo que respecta a la equidad de género, ¿podría alguien pronunciar, como plantea la escritora Wendy Guerra, el nombre de alguna ministra cubana? ¿Acaso es una casualidad que, actualmente, la cubana de mayor resonancia dentro del régimen no es otra que Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual y, sobre todo, hija del Presidente Raúl Castro? Como apunta Laritza Diversent, del Centro de Información Legal Cubalex, "¿qué se puede esperar de instituciones que no tienen reparos en golpear salvajemente y en público a mujeres como las Damas de Blanco?".

Si realmente la igualdad racial se ha concretizado, ¿por qué la BBC Mundo llega a la conclusión de que los cubanos afrodescendientes "tienen inferiores puestos de trabajo, reciben menos ingresos, viven en las peores viviendas y son mayoría en las cárceles y una minoría en las universidades"?

La falaz defensa del régimen cubano por parte de la izquierda antidemocrática y los portales procastristas nos retrotrae a la época del nazismo, cuyo jefe de propaganda, Joseph Goebbels, en un célebre artículo publicado en enero de 1939 con el título "¿Qué quiere realmente Estados Unidos?" (Was will eigentlich Amerika), afirmaba jactanciosamente que, gracias al nazismo, Alemania "no solo ha abolido el desempleo, sino que incluso tiene hoy escasez de mano de obra", al mismo tiempo que "América del Norte tiene entre 11 y 12 millones de parados".

La propaganda nazi esgrimía, pues, la creación de empleos para justificar o al menos tratar de ocultar los crímenes del nazismo. La propaganda castrista, por su parte, enarbola los desvencijados servicios sociales del Estado y los falsos logros en materia de igualdad para tratar de acallar las críticas a la privación absoluta de libertades públicas que por más de medio siglo ha impuesto la dictadura fidelista.

En el precitado artículo, Goebbels declara igualmente: "El nacional-socialismo es la idea política y la visión del mundo que hoy guía a Alemania. Lo afirma toda la nación alemana. Criticar al nacional-socialismo equivale, pues, a criticar al pueblo alemán en su totalidad".

Los amanuenses del castrismo reaccionan de la misma manera que Goebbels: tildan de "ataque a Cuba" cualquier crítica al régimen castrista y proclaman que "Cuba no está sola", como si el régimen criminal que gobierna la Isla pudiese confundirse con la nación y el pueblo de Martí.

Por otra parte, así como en su artículo Goebbels niega que "el nacional-socialismo sea una dictadura", los procastristas aducen que el de Cuba no es un régimen dictatorial y añaden que el pueblo cubano ha simplemente escogido un modelo de democracia diferente al multipartidismo.

Si así fuese, ¿por qué no se les permite a los cubanos expresar libremente, en las urnas, esa supuesta predilección? ¿Por qué el régimen condenó a largos años de prisión a los patrocinadores del Proyecto Varela, el cual, en conformidad con la Constitución del país, proponía consultar al pueblo sobre la forma de gobierno que deseaba instaurar?

Al actuar de esa manera, el régimen trata a sus ciudadanos como si fuesen niños, incapaces de razonar y decidir por sí mismos, a través del libre debate y de elecciones transparentes, el destino que desean para su país.

Y para que la similitud sea completa, tanto Goebbels como los propagandistas del castrismo estigmatizan a todo un grupo, acusándolo de ser el causante de las críticas provenientes del exterior contra el régimen vigente.

Para Goebbels, "la opinión pública americana, influenciada por los judíos, está tratando de interferir en un grado intolerable en la política doméstica de Alemania". Para la izquierda procastrista, son los "gusanos" de la Florida quienes inducen a la prensa y al Congreso de Estados Unidos a adoptar una actitud crítica con respecto al régimen de La Habana.

El alegato de Goebbels, lo sabemos hoy, de nada sirvió para enmascarar la naturaleza genocida y criminal del Tercer Reich. Como de nada servirán las loas al castrismo para ocultar los estragos económicos, sociales, y sobre todo humanos, causados por el socialismo cubano.

Lo curioso del caso es que, para seguir postrados ante el castrismo, los autodenominados "revolucionarios" de América Latina y del mundo le dan la espalda al postulado fundamental del edificio teórico de su profeta Karl Marx, a saber: es la economía la que determina la viabilidad o no de un sistema político y social y, por ende, la capacidad de dicho sistema a imponerse y prevalecer.

En efecto, si Marx abogó por el socialismo, fue porque entendía que el capitalismo había agotado su potencial de desarrollo y pensaba que el control estatal de la economía, con miras a instaurar la sociedad sin clases, estaba en capacidad de desarrollar, mejor que el capitalismo, lo que llamó las "fuerzas productivas", es decir, la base material y tecnológica de la sociedad.

Por más que los epígonos de Marx se las pasen anunciando la crisis final del capitalismo, es este sistema el que sigue dictando el progreso material y tecnológico del mundo, mientras que el socialismo fracasa en todos y cada uno de los países en que llega a ser impuesto.

Por ello, si fueran consecuentes con la premisa básica del marxismo —es decir, que la robustez económica es el factor determinante de la supervivencia y eventual superioridad de un sistema social— los "revolucionarios" reconocerían el fracaso del socialismo y abandonarían su servil alienación ante el castrismo y sus líderes.

Por calcar los métodos de propaganda del nazismo en vez de extraer las consecuencias lógicas del postulado básico del marxismo sobre el papel fundamental que desempeña la economía, puede decirse que la izquierda pro castrista está más cerca de Joseph Goebbels que de Karl Marx.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Lunes, 02 de Enero de 2017 11:06
 
Raúl Castro se viste “de morado” PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 29 de Diciembre de 2016 13:50

El general presidente cubano, Raúl Castro acompañado por Miguel Díaz Canel, vicepresidente, el primero de mayo. (Archivo)

Por REINALDO ESCOBAR.- 

Un chiste popular indaga sobre el color del tren que llega con retraso a la estación. La respuesta es un juego de palabras: “de morado”. Raúl Castro se ha vestido justo de ese tono en relación a sus obligaciones para fin de año. El retraso en cumplir ciertos compromisos amenaza la imagen de puntual y pragmático que ha querido labrarse el General Presidente.

El pleno del Comité Central del Partido programado para este diciembre aún no tiene fecha. La cita partidista debe aprobar la esperada Conceptualización del modelo económico y social, además del Plan de desarrollo económico hasta 2030, pero apenas le quedan cinco días para cumplir con lo prometido.

Una llamada telefónica al Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) aclara pocas dudas. La secretaria de Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado al frente del Departamento de Educación, Ciencia y Deporte, confirma a 14ymedio que “no han puesto fecha” para la cita pendiente.

La secretaria de Olga Lidia Tapia Iglesias, miembro del Secretariado al frente del Departamento de Educación, Ciencia y Deporte, confirma a 14ymedio que “no han puesto fecha” para de la cita pendientes

Ambos documentos fueron debatidos por la militancia del PCC y la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), además de la dirección de organizaciones de masa y gremiales. La prensa oficial enfatizó en ese momento la masiva conformidad con los textos presentados, aunque reportó varias propuestas de modificaciones y adiciones.

Especial revuelo ocasionó el punto 104 de la Conceptualización en el que se reafirma una idea planteada en los Lineamientos del PCC. El cubo de agua fría para los empresarios locales se concentra en que “no se permite la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales o jurídicas no estatales”. Una propuesta que debería ser aceptada o rebatida este diciembre.

De incumplirse la realización del pleno, la seriedad que Raúl Castro ha querido imprimirle a sus actos oficiales sufriría un duro golpe. Obligaría también a justificar públicamente la informalidad. El ciclón Matthew, la sorpresiva elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y el fallecimiento de Fidel Castro, podrían estar entre las excusas oficiales.

A diciembre le quedan tantos días como dedos a una mano. Al menos dos de ellos serán usados en la próxima sesión convocada para la Asamblea Nacional del Poder Popular. Dada la tradicional confusión de roles entre el Gobierno, el Parlamento y el Partido, quizás en las sesiones con los diputados se informe sobre la fecha del cónclave partidista.

Pero si no ocurre antes de que finalice el año, Raúl Castro necesitará mostrar una explicación muy convincente.

14 Y MEDIO

Última actualización el Lunes, 02 de Enero de 2017 11:03
 
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