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Artigos: Cuba
Agilizar los trámites de la inversión extranjera en Cuba no es suficiente PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 04 de Agosto de 2018 01:12

Por ELÍAS AMOR.- 

Para que la inversión internacional llegue a Cuba, donde existen posibilidades reales de hacer buenos negocios, hay que girar en 180 grados el modelo diseñado por el régimen y, desde luego, alinear la política de captación con la de otros países de la zona que compiten con Cuba por atraer el inversor foráneo, con propuestas atractivas e inteligentes.

La prensa oficialista cubana ha dedicado extensos reportajes a las nuevas normas jurídicaspublicadas en la Gaceta Oficial Extraordinarianúmero 38, un decreto y tres resoluciones, que tienen como objetivo acelerar los procesos de negociación y presentación de los proyectos de inversión extranjera. Preocupados por el parón inversor, que continúa sin alcanzar las cifras previstas en la Ley 118 y en los llamados Lineamientos, los dirigentes comunistas se lanzan a introducir una serie de reformas en los textos legales y administrativos para intentar que el capital extranjero llegue a la Isla.

Se equivocan. No es este el problema principal que frena la inversión multinacional en la Isla. Por supuesto que la burocracia es un aspecto a tener en cuenta, pero no es el más importante. Ni siquiera el único. Eliminar un estudio de factibilidad y flexibilizar los pasos en la confección de un expediente de inversión puede ser útil, pero no es el origen de la escasa atención del capital extranjero por la economía comunista cubana.

Tampoco va a servir de mucho el galimatías de que "los negociadores tengan que presentar desde el inicio los aportes del capital social de las partes, o que se reformen las bases metodológicas de la negociación hacia indicadores sectoriales, los requisitos del estudio de impacto ambiental y el informe final que se presente a los comités evaluadores".

Lo venimos diciendo desde hace tiempo. Para que la inversión internacional llegue a Cuba, donde existen posibilidades reales de hacer buenos negocios, hay que girar en 180 grados el modelo diseñado por el régimen y, desde luego, alinear la política de captación con la de otros países de la zona que compiten con Cuba por atraer el inversor foráneo, con propuestas atractivas e inteligentes.

Es el caso reciente de Puerto Rico, cuyo gobernador Roselló quiere atraer a esa isla a profesionales que teletrabajan a nivel mundial, ofreciendo un espacio tranquilo y de alta calidad de vida para que realicen su actividad. Una idea magnífica porque el futuro del comercio mundial está en los servicios, la creatividad y el diseño, y apostar por estos profesionales es acertado. En Cuba, los dirigentes comunistas siguen pensando en las Zonas de Desarrollo Especial de mediados de los años 80 del siglo pasado.

En Cuba, la burocracia comunista, empeñada en respetar los documentos, los lineamientos y las directrices del partido único al que sirve, no se da cuenta de estos cambios en la economía mundial ni tampoco se prepara, con acierto, para afrontar los retos de la cuarta revolución industrial en curso. Si realmente desean que la inversión extranjera sea una fuente importante para el desarrollo del país, algo tendrán que hacer, porque la línea que han llevado en los últimos años no ha dado buenos resultados, ni está bien centrada, ni cumple con los objetivos.

Entonces, ¿qué tiene que hacerse? La respuesta a esta pregunta es sencilla: todo lo contrario de lo hecho hasta ahora. Por ejemplo, la cartera de oportunidades ha mostrado, desde su creación, que no interesa a los inversores extranjeros, que desean colocar su dinero allí donde más les interesa, y no donde una burocracia organizada de partido único les imponga el destino. La cartera está muerta.

Hay que revisar en profundidad todos los aspectos relativos a las relaciones laborales. Los empresarios extranjeros se quejan de la falta de empleo cualificado en la Isla. Los "logros" de la educación cubana han ido por un camino distinto a las competencias que hacen a los trabajadores productivos para las empresas. De nada sirve derogar alguna resolución publicada hace cuatro años que servía de poco para regular el marco laboral, si la nueva no ayuda a mejorar las condiciones de contratación, recompensa, promoción y cualificación de los trabajadores.

Los empresarios extranjeros, cuando abrazan un proyecto y lo ponen en marcha, tienden a preocuparse menos por las indemnizaciones a los empleados, ya que su objetivo es sacar adelante el proyecto, nunca cerrarlo. Salvo que le obliguen las autoridades. Otra cuestión a tener en cuenta.

Es muy bonito proclamar que "la inversión extranjera en Cuba desea lograr un desarrollo sostenible, acceder a nuevos mercados, insertar productos y servicios cubanos en cadenas internacionales de valor y generar otros efectos positivos hacia su industria doméstica". Como enunciado está bien, pero la pregunta es: ¿se corresponde el mismo con la especialización de la economía y las tendencias de futuro en el comercio mundial? Pensar como se hace en los "lineamientos" comunistas en crear sectores estratégicos en la economía cubana es algo que con la inversión extranjera costará difícil de lograr.¿Es acaso un campo de golf o un embarcadero de cruceros una actividad estratégica?

Varios puntos que frenan la inversión extranjera

Los problemas de fondo relacionados con la inversión extranjera, los que realmente frenan su desarrollo, se encuentran en, primer lugar, en el bajo crecimiento de la economía, una media del 1,7% entre 2011 y 2016, que es menos de la mitad de la registrada en América Latina, por encima del 4%. El capital extranjero busca economías dinámicas y en crecimiento.

En segundo lugar, la baja capacidad adquisitiva de la población con salarios nominales de los más bajos del mundo y mercados de consumo desabastecidos por culpa de políticas de precios topados y racionamientos, tampoco es aliciente para un empresario extranjero al que obligan a fabricar para el mercado interno.

En tercero, la dualidad monetaria que se mantiene en el tiempo, es otro freno a las inversiones extranjeras, porque exige unos esfuerzos de contabilidad y de captación de recursos que acaba dificultando el proceso de repatriación de beneficios a las casas centrales.

En cuarto lugar, se destaca como importante la ausencia de un mercado interno financiero, donde el sistema bancario opera como una correa de trasmisión del poder estatal, y no existe ahorro ni crédito, y los tipos de interés no se regulan por las fuerzas del mercado, limita la participación del capital extranjero que no encuentra contrapartes dispuestas a poner su financiación en los proyectos.

Además, y no por ello menos importante, las limitaciones que tienen los empresarios extranjeros para desarrollar sus iniciativas con los cubanos, como por ejemplo, los arrendatarios de tierras o los trabajadores por cuenta propia. Estas prohibiciones legales frenan notablemente las acciones del capital extranjero que, además, impiden a los sectores más productivos de la economía crecer y aumentar su dimensión.

Si a todo ello se añade la facultad expropiatoria y confiscatoria del Estado que rige en la Constitución, o el declarado modelo de Estado socialista, en el que la propiedad estatal predomina sobre la privada, y la planificación central de la economía, de inspiración estalinista, es el modelo económico, nada que decir respecto de los temores y dudas que todo ello puede provocar en el inversor extranjero, que no desea perder su dinero ni que nadie le diga lo que tiene que hacer.

Sinceramente, creo que Déborah Rivas Saavedra, directora general de Inversión Extranjera, del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX) debe reflexionar sobre todas estas cosas. Le vale.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Domingo, 12 de Agosto de 2018 01:03
 
Las trampas de la reforma constitucional PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 02 de Agosto de 2018 02:54

Desde este martes está a la venta el proyecto de reforma de la Constitución cubana. (EFE/Ernesto Mastrascusa)

Por Miariam Celeya.- 

La lectura de los 224 artículos del proyecto constitucional confirma la intención del Gobierno de apuntalar y actualizar su propia legitimidad a través de las modificaciones efectuadas a la Carta Magna.

El segundo objetivo busca la anulación de cualquier posibilidad presente y futura de cuestionamiento al sistema político "socialista" ilegítimamente establecido, con el Partido Comunista (único) como "fuerza dirigente y superior de la sociedad y del Estado" a la vanguardia –ahora con el epíteto de "fidelista" incorporado–, lo cual por sí mismo contradice cualquier alarde democrático de la Constitución.

La tercera intención consiste en retocar el marco jurídico para adecuarlo en alguna medida al lenguaje del siglo XXI y ofrecer una camaleónica respuesta a los requerimientos y críticas que en materia de derechos se han estado produciendo contra Cuba en numerosos foros de organismos internacionales.

Como era de esperarse, se mantiene el imperio legal autocrático que imposibilita a los gobernados regular, modificar o suprimir en su condición de ciudadanos los desafueros del Poder

Como era de esperarse, se mantiene el imperio legal autocrático que imposibilita a los gobernados regular, modificar o suprimir en su condición de ciudadanos los desafueros del Poder. Dicha anomalía jurídica subsistirá camuflada bajo términos antes demonizados por corresponder a principios liberales de la "decadente sociedad capitalista" que ahora quedarán sacralizados incluso desde el propio preámbulo de la Ley de leyes. Así lo demuestra la introducción del "nuevo" concepto de Estado socialista de derecho, democrático, independiente y soberano, declarado en el artículo 1 del capítulo I (Principios Fundamentales de la Nación).

Este artículo reafirma la malformación congénita que caracteriza a la Constitución vigente al establecer que Cuba "tiene como objetivos esenciales el disfrute de la libertad política, la equidad, la justicia e igualdad social" derechos que, sin embargo, son abolidos por la obligatoriedad e irreversibilidad del socialismo como sistema político refrendado en el artículo 3, que no reconoce el pluripartidismo, y por el suprapoder que otorga el artículo 5 al Partido Comunista, cuyas atribuciones son incontestables.

Más adelante, el artículo 39 insiste en que "el Estado cubano garantiza a la persona el goce y el ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos, en correspondencia con el principio de progresividad y sin discriminación", cuando en realidad el proyecto de Constitución –si bien penaliza la discriminación por cuestiones de género, raza y credos religiosos– ratifica sin disimulos la existente por ideas políticas diferentes a las pautadas por el Poder.

Así lo vuelve a remachar el artículo 224, que declara que "en ningún caso resultan reformables los pronunciamientos sobre la irrevocabilidad del socialismo y el sistema político y social establecidos en el artículo 3".

Entre los principales tratados internacionales de derechos humanos se encuentran el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ninguno de los cuales ha sido ratificado por Cuba

Otro detalle del artículo 39 es esta perla que enmascara otra sutil trampa jurídica: "Los derechos y deberes reconocidos en esta Constitución se interpretan de conformidad con los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Cuba". Pero sucede que entre los principales tratados internacionales de derechos humanos se encuentran el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, ninguno de los cuales ha sido ratificado por Cuba.

Si bien dentro del Título IV (Derechos, Deberes y Garantías) se dedica todo el capítulo III a los Derechos Sociales, Económicos y Culturales, los derechos Civiles y Políticos no reciben un tratamiento equivalente. Esto responde, seguramente, a que esa es una parcela absolutamente privada del Partido Comunista.

El reconocimiento a la propiedad privada, término que apenas se menciona en el texto para señalar que es una de las cinco "formas de propiedad" reconocidas en el artículo 21, es una de las flamantes novedades que se han privilegiado con la atención de los medios de información extranjeros en las últimas semanas. En este punto habría que otorgar una mención al innegable talento de la dictadura para crear suspenso, encandilar a la prensa foránea e introducir falsas expectativas de aperturas y cambios democráticos que, en la realidad, solo refuerzan el poder omnímodo de la casta gobernante.

Las formas de propiedad permitidas en el proyecto son: socialista, en la cual el pícaro Estado actúa como propietario "en representación y beneficio de todo el pueblo"; la cooperativa, según lo concibe el propio Estado-Partido-Gobierno; la mixta, que combina dos o más formas de propiedad; la de las organizaciones políticas, de masas y sociales, que constituye una verdadera incógnita y sin dudas un pesado lastre para el erario público; la privada, que "se ejerce sobre determinados medios de producción" y por último, la personal, que "se ejerce sobre los bienes que sin constituir medios de producción contribuyen a la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de su titular", y que dicho en términos tan ambiguos podría incluir al mismo nivel tanto la vivienda y el automóvil, como el televisor o el desodorante que cada quien usa. Que así de profundos son los cambios.

Desde luego, no podían faltar las amenazas a toda manifestación de disidencia permeando el espíritu de una reforma constitucional "forjada por el pueblo para dar continuidad a la Revolución y al socialismo"

Desde luego, no podían faltar las amenazas a toda manifestación de disidencia permeando el espíritu de una reforma constitucional "forjada por el pueblo para dar continuidad a la Revolución y al socialismo". El texto es aún más explícito cuando asevera que "los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios (...) cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución". Entre lo que se debe "combatir" está "la ciberguerra" (Artículo 16), como una especie de dedito admonitorio que señala al periodismo independiente y al alternativo, y que en el fondo constituye un inconfesable reconocimiento al avance de estas formas de comunicación de la mano de las tecnologías de la información que se van colando en la Isla, a despecho de los controles y la censura estatal.

La profusión de artículos del proyecto, la diversidad y complejidad de los temas y lo pedestre de su redacción impiden un análisis completo de una sola vez. Con toda seguridad, cada párrafo es digno de comentarios que no se pueden abordar en un espacio tan limitado como una columna de opinión.

Si en algo se puede coincidir esta vez con los amos de la plantación, autores del engendro legalista, es con un fragmento de enunciado que reza así: "Los cubanos debemos estar conscientes del compromiso que implica, para las generaciones presentes y futuras, la nueva Constitución de la República". Probablemente sea lo más cierto de todo el proyecto. Porque si bien de la "consulta popular" no cabe esperar sorpresas, los cubanos tendrán la oportunidad de decir No en las urnas y hacer valer su rechazo a una dictadura que, ya desde antes de aprender a blindarse con triquiñuelas legalistas, había despojado a los cubanos de su dignidad y sus derechos. Ahora intenta arrebatarnos también las últimas esperanzas, pero no necesariamente tendría que ser "más de lo mismo". Aquiescencia o rebeldía: ésa es la verdadera cuestión, y no la decide el Gobierno, sino el voto. ¿Iremos a por ello?

14 Y MEDIO

Última actualización el Viernes, 10 de Agosto de 2018 01:25
 
UN COMENTARIO SOBRE LA NUEVA CONSTITUCIÓN QUE SE DISCUTE EN CUBA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 31 de Julio de 2018 08:07

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Por Raúl Fernández Rivero.- 

Es cierto sin duda, que muchos supuestos cambios  son solamente la oficialización de aprobaciones, reales o supuestas, realizadas por Raúl Castro al renunciar Fidel a la absoluta dirección del partido y del país.


UN COMENTARIO SOBRE LA NUEVA CONSTITUCIÓN QUE SE DISCUTE EN CUBA.

Raúl Fernández Rivero

La nueva constitución es, en cierto sentido, un nuevo comienzo. De los 224 artículos del documento actual, 113 han sido modificados, con 87 agregados y 11 eliminados.

Más es cierto sin duda, que muchos supuestos cambios  son solamente la oficialización de aprobaciones, reales o supuestas, realizadas por Raúl Castro al renunciar Fidel a la absoluta dirección del partido y del país.

Hay ya en el país unos 600.000 cubanos que ya laboran como cuenta propistas. De enero a octubre de 2017, Cuba recibió más de $ 2 mil millones en inversión extranjera directa. En teoría, toda ésta actividad era ilegal, ya que la constitución de 1976 prohibió la propiedad privada.  *datos de The Economics.

Los ajustes a la estructura del gobierno son más sustantivos, pero también reflejan concesiones a la realidad. Raúl ya había anunciado una regla según la cual los futuros presidentes y otros cargos de elección deben tener entre 35 y 60 años cuando se postulen,  reduciendo a dos mandatos de cinco años su ejecutoria. Los poderes del presidente se dividirán con un primer ministro,  las provincias obtendrán gobiernos regionales, con gobernadores elegidos por la Asamblea Nacional, desapareciendo la Asambleas Provinciales del Poder Popular y concentrándose la administración en los Municipios con Intendentes nombrados por los concejales  electos.

Todos estos cambios descentralizan y distribuyen el poder, reforzando la transición de una dictadura construida alrededor de un hombre fuerte a una basada en el poder compartido entre los funcionarios del partido. Todo el grupo de mayores de 60 que actualmente ocupa cargos de importancia en las FF.AA y en los ministerios o incluso dentro del Partido, quedan excluidos de ocupar cargos de dirigencia administrativa o funcional en los órganos de poder. Los Jefes de las FF.AA, generales de Cuerpo de Ejército y Divisionales, son mayores de 60 años,  semejante caso encontramos con muchos miembros del Comité Central del Partido y el Buró Político.

Las reformas económicas de Raúl han encontrado problemas. Debido a un sistema bancario subdesarrollado, la mayoría de las transacciones son en efectivo, lo que dificulta la recaudación de impuestos.

La duplicidad del cambio, a pesar de los esfuerzos y llamados de Raúl Castro para terminar con la doble moneda, no ha podido ejecutarse. Y esto es una carga que Cuba está obligada a solucionar.

Los empresarios no pueden obtener capital, lo que hace que los que tienen acceso a las remesas del exterior sean más ricos que el resto.

Y se mantiene el monopolio estatal en los mercados mayoristas, que  obliga a las personas y las empresas a competir para comprar un conjunto limitado de bienes. O arbitrariamente beneficia a algún amigo o familiar de los encargados de estos centros, cuando no una específica directiva, que ordene despachar sólo a los más pequeños.  Eso impide que las empresas obtengan economías de escala y las obliga a ingresar al mercado negro.

El gobierno es temeroso  en cuanto a liberar al sector privado.

A diferencia de los chinos que afirman que ser rico no es malo y se relacionan con facilidad con los que han llegado a millonarios,  los cubanos pretenden controlar el nivel que alcancen sus emprendedores. Solo una semana antes de la votación parlamentaria sobre la constitución,  se emitió un nuevo conjunto de regulaciones sobre cuentapropistas. Nuevas reglas mantienen prohibiciones en la venta de servicios a extranjeros, particularmente irritantes para programadores y diseñadores web, y en importaciones comerciales. Sin embargo se hacen de la vista gorda en casos concretos que pueden ser post controlados. Se concentran en evitar que los ya poseedores de licencias de operación no obtengan nuevas en otros rubros, ni establezcan “sucursales”.

Pero es evidente que se sacarán de encima, actividades que para el Estado es difícil operar y que, o son pequeñas o requieren de cierta experticia, que se sale de los controles oficiales.

Además, en su temor a generar nuevos  “ricos” se impide a los actuales poseedores de licencias, obtener nuevas autorizaciones, incluso en otros rubros. Y se prohíbe tener una cadena de actividades,  por ejemplo un salón de belleza, con spa, y una venta de bisutería, aunque estén relacionadas.

No se permite que los restaurantes reciban más de 50 clientes a la vez, o tengan más de 12 mesas por establecimiento de comidas. Y establece un plan de impuestos que hace que la contratación de más de 20 trabajadores sea prohibitivamente costosa. * estás cifras son variables

Pero hay un cambio –al menos teóricamente- en lo que respecta a la empresa privada,  pues se reconoce como legal la propiedad privada de medios de producción o comercialización.  Reservándose el Estado las Empresas estratégicas, y con alguna referencia a que se pueda considerar “estratégica” alguna actividad relacionada con una empresa calificada como tal.

El secretismo primó en la redacción y discusión de ésta propuesta de Constitución

Homero Acosta Álvarez, secretario del Consejo de Estado en Cuba, declaró: “El Proyecto es el resultado de la labor iniciada por un Grupo de Trabajo, presidido por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, que creó el Buró Político el 13 de mayo del 2013, y se corresponde con las Bases Legislativas aprobadas al respecto por ese propio órgano el 29 de junio del 2014”.           Es decir esta elaboración empezó hace 5 años y hace sólo unos meses que Raúl notificó la creación de un grupo de representantes de todos los estratos de la Sociedad para redactarlo y sin duda alguna el grupo inicial no es igual al que después se hizo público.

Lamentablemente la prensa internacional ofrece como noticia tres aspectos: se elimina de la Constitución la palabra comunismo como meta final, se deja abierta la posibilidad del matrimonio entre personas del mismo sexo y se permite la propiedad privada. Que naturalmente serán aprobados. El Gobierno permitió una protesta de los grupos evangélicos contra el matrimonio homosexual, pero no hay duda que esa aprobación será recogida de alguna forma. Es un compromiso que la hija de Castro ha concretado con Org.  Internacionales. A los que no dejan manifestarse son a los que piden mayor participación y discusión en los demás aspectos de la nueva constitución. Ni de broma pasará.

Otro tema que es de importancia y no se ha explicitado es que en Cuba no existe contrapesos al poder de facto del PCC  y a las instituciones políticas y administrativas de sistema estatal cubano. No es un estado que se atenga a la ley, sino que la viola, o aprovecha las ausencias y la multiplicidad de normas para no rendir cuenta de sus atropellos y mucho menos indemnizar las confiscaciones ilegales y/o no sometidas al debido proceso. Mientras ésta dislocación jurídica exista es muy apresurado pensar en aperturas.

En realidad, salvo las lógicas críticas a la falta de libertades, Cuba propone asumir los compromisos que ha firmado con organizaciones de DDHH. Si lo cumple o no está por ver. Y además Cuba NO ha firmado todas las convenciones de este tipo.

Por el momento el régimen Cubano se preocupa de que su “apretura” sirva de base de un ingreso mayor de turistas y pueda aprovecharse de los inversores que, apoyándose en la nueva constitución, puedan eludir sanciones de sus países respectivos e invertir en Cuba. Como muestra está en los planes detallados actuales la construcción –ya comenzada- de 2590 nuevas habitaciones hoteleras. Lo que resalta con el conocido dato de que la reconstrucción de las viviendas destruidas por los dos últimos huracanes no ha sido completada ni se ve en los presupuestos.

Por último es de señalar que los críticos resaltan que no exista la posibilidad de que los ciudadanos puedan querellarse por un incumplimiento de los artículos de la tal Constitución, puesto que esa posibilidad no existe en el ordenamiento Jurídico Cubano.


Saludos Raúl Fernández Rivero

Última actualización el Sábado, 04 de Agosto de 2018 01:38
 
Algunos Apuntes sobre Marxismo, Castrismo y Gramscismo PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 07 de Noviembre de 2016 11:09

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Por Jorge Hernández Fonseca.- 

El marxismo en Cuba fracasó en la economía y en la sociedad, que ya no cree más en la “revolución”. Además, el marxismo no es sólo aplicar sus postulados directos, también carga con sus consecuencias. Así, vive en la esencia de una dictadura de partido único, en el odio de las turbas que golpean mujeres indefensas, que arbitrariamente encarcelan y condenan sin pruebas personas inocentes, en el terrorismo de estado que aplican contra su propio pueblo y en la violencia social que se vive dentro de la isla, sin presente y sin futuro.

Última actualización el Lunes, 14 de Noviembre de 2016 11:17
 
Llegó la hora de defender las libertades PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 20 de Agosto de 2018 12:42

El Tribunal Supremo de Justicia venezolano en el exilio condenó a 18 años de cárcel a Nicolás Maduro. (EFE)

Por Carlos Alberto Montaner.-

El Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) venezolano condenó a 18 años de cárcel a Nicolás Maduro. Magnífico. Tendrá que cumplirlos en Ramo Verde. Excelente. Allí recluyó a Leopoldo López y a otros enemigos políticos. Además, deberá abonar una multa de 25 millones de dólares y resarcir al Estado con 35 mil millones como consecuencia de coimas y sobreprecios recibidos o pagados a Odebrecht.

 

Odebrecht es un maligno y eficiente bandido brasileño. Cansado de la incapacidad para delinquir que mostraban los políticos deshonestos latinoamericanos, organizó el robo a gran escala en una docena de países (que no eran mancos, por cierto) y, tal vez, en el sur de Florida, que es la mayor cantidad de América Latina avecindada en Estados Unidos.

 

Todo eso está muy bien. El TSJ está facultado para actuar de la manera que lo hizo. Los fallos los reconocen la OEA y el Parlamento Europeo. Acusó la Fiscal General, Luisa Ortega, una conversa a la democracia con un turbio pasado de persecuciones a la que la oposición, inteligentemente, le ha dado la bienvenida, acaso porque no hay muchos venezolanos libres del pecado original chavista.

Acusó la Fiscal General, Luisa Ortega, una conversa a la democracia con un turbio pasado de persecuciones a la que la oposición, inteligentemente, le ha dado la bienvenida

Los 33 magistrados del TSJ fueron nombrados por la Asamblea Nacional, como manda la Constitución vigente. El problema es que todos han tenido que exiliarse. La Carta Magna, que Chávez calificaba como la Bicha, y aseguraba que era la mejor Constitución del planeta, no especifica dónde debe radicar el TSJ.

 

Lógicamente, si hubiera habido un terremoto en Caracas, el TSJ tendría que sesionar en otro sitio. En Venezuela ha ocurrido un terremoto político que ha arrasado con todo. Comprensiblemente, el TSJ se ha marchado a otros sitios (Colombia, Chile, USA y Panamá). Afortunadamente, existe Internet y los magistrados pueden sesionar periódicamente viéndose las caras por Skype.

 

Maduro, obviamente, se reirá de la sentencia, y dirá alguna estupidez al respecto, aunque en su fuero interno sienta escalofríos. Los mismos que se perciben cuando uno escucha a los funerarios discutir con nuestros parientes si nos velan de cuerpo presente, con gafas y maquillados, o nos creman y devuelven a la familia una caja con kilo y medio de cenizas de los huesos, tras explicarles que la carne, las vísceras y las partes blandas, incluidos los ojos, se convierten en humo.

 

Por supuesto, los 14 países del Grupo de Lima tomarán nota muy favorablemente de la sentencia del TSJ, pero eso no es suficiente. Tendrán que pasar a la acción si quieren librarse de las dictaduras del Socialismo del Siglo XXI: Venezuela, Nicaragua y Bolivia.

Maduro, obviamente, se reirá de la sentencia, y dirá alguna estupidez al respecto, aunque en su fuero interno sienta escalofríos

Deben hacerlo, por la cuenta que les tiene, dado que estas naciones tratan de hacer metástasis y conspiran con sus camaradas locales para destruir los fundamentos democráticos.

 

El Grupo de Lima debe fundar sus acciones en la Carta Democrática firmada, precisamente, en Lima, en el 2001, en una solemne convocatoria hecha por la OEA. Tiene tela por donde cortar. Esos tres regímenes, todos signatarios del acuerdo, quieren aparentar que son democráticos. Retuercen las leyes para que los caudillos permanezcan en el poder indefinidamente. Matan, encarcelan y exilian a los opositores acusándolos de terroristas.

 

Cuba dirige al grupo tras bambalinas, pero la Isla de los hermanos Castro se trata de una tiranía consolidada y (vilmente) aceptada por todos. No firmó la Carta Democrática y se ha negado a reincorporarse a la OEA, invitación que incomprensiblemente le cursó el señor Insulza.

Cuba no intenta presentarse como una democracia, sino que exhibe orgullosamente su condición de satrapía de partido único en la que los derechos individuales están sujetos a los fines últimos del Estado

Cuba no intenta presentarse como una democracia, sino que exhibe orgullosamente su condición de satrapía de partido único en la que los derechos individuales están sujetos a los fines últimos del Estado y éstos los define el Partido Comunista. No hay, pues, hipocresía ni contradicción fundamental entre la ley y la práctica. Es un bodrio estalinista y así ha sido desde hace casi 60 años. Su socialismo es del siglo XX, el que costó cien millones de muertos, y proviene directamente del leninismo.

 

¿Qué puede hacer el Grupo de Lima, exceptuado México, que vuelve a refugiarse en la parálisis de la Doctrina Estrada? Puede romper o rebajar la jerarquía de las relaciones diplomáticas. Puede explicar que las leyes y la tradición justifican el uso de la fuerza cuando se han cerrado los caminos democráticos. Puede armar a los opositores para que defiendan sus libertades. Lo que sería suicida es cruzarse de brazos.

14 Y MEDIO

Última actualización el Lunes, 27 de Agosto de 2018 13:26
 
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