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Artigos: Cuba
El crimen de Siria y el castigo estadounidense PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 09 de Abril de 2017 12:05

Por CARLOS ALBERTO MONTANER.-

Donald Trump dijo que lo estremecieron las imágenes de esos "niños hermosos" destrozados por el gas sarín esparcido por la aviación del dictador sirio Bashar al-Assad. Por eso, afirmó, ordenó el lanzamiento de 59 misiles contra la base de donde habían despegado los aviones. Desde el fin de la Primera Guerra Mundial está prohibido el uso de esas crueles armas químicas.

Me parece bien el castigo. La gente, incluso la peor gente, tiene que aprender que sus acciones tienen consecuencias. La crueldad de Assad merecía la muy grave sanción de los tomahawks. Estos misiles cargan unos 450 kilos de explosivos y cuestan, cada uno, aproximadamente 1.600.000 dólares. La operación le costó a EEUU, unos 100 millones de dólares y devastó la base aérea siria.

Dejó 59 cráteres, 20 aviones destruidos y unas instalaciones minuciosamente aniquiladas, aunque previamente los militares norteamericanos les avisaron a los rusos y a los sirios lo que se proponían llevar a cabo. Esta vez la guerra avisada dejó seis soldados muertos. Sin las llamadas hubieran sido muchos más. El objetivo no era matar enemigos, sino proyectar cierta imagen.

Para Donald Trump también fue un episodio de aprendizaje. Aprendió que el presidente de EEUU tiene que tomar decisiones en las que todas las opciones son malas. Para alguien acostumbrado al toma y daca de los negocios, supuestamente experto en recibir algo sustancial por lo que entrega, debió ser extraño tirar 100 millones de dólares por la borda (nunca mejor dicho) sin la esperanza de recibir a cambio otra cosa que las críticas agudas de algún sector afectado.

Si debilitaba a Assad, favorecía a ISIS y a Al Qaeda, los encarnizados enemigos de EEUU. Si se inhibía, como predicaba antes de llegar a la Casa Blanca, beneficiaba a la dictadura de Assad, a Irán y a Rusia, mientras se tensaban y perjudicaban las relaciones con Turquía, un aliado en la OTAN, y con Arabia Saudita, un incómodo amigo, despótico y errático, pero valioso suministrador de petróleo y gran comprador de productos americanos, incluidos costosos equipos militares.

Puesto en la misma tesitura, Obama prefirió pagar el precio de no actuar contra Assad, pese a haber declarado que la utilización de armas químicas era una "línea roja". Seguramente la advertencia era una fanfarronada destinada a tratar de impedir que las usara. Algo así como el bluff al que recurren los jugadores de póker. Sólo que, cuando se descubre la mentira, los enemigos saben que el jugador es débil y se envalentonan.

Probablemente Obama no ignoraba que Eisenhower pasó ocho años de tranquilidad relativa en la presidencia de EEUU recurriendo el bluff de estar dispuesto a utilizar las armas nucleares contra cualquiera que retara el poderío americano. Cuando se retiró, se supo que había utilizado un farol —traducción de bluff—que le había salido maravillosamente bien. A Obama, en cambio, no lo creyeron. Al fin y al cabo no era un general victorioso sino un inexperto Premio Nobel de la Paz.

Los sirios y, sobre todo, los rusos, estaban poniendo a prueba a Donald Trump. No necesitaban el bombardeo con armas químicas para lograr el objetivo de someter a los enemigos de Assad. Lo estaban logrando con armas convencionales. Pero la jugada les salió mal.

Al margen de las imágenes terribles de los niños asesinados, la primera motivación de Trump fue enviar el mensaje de que con él en la Casa Blanca no se puede jugar. Él no era Obama. Por eso, 24 horas antes de desatar la furia de los misiles, tuiteó, injustamente, que la culpa del uso de las armas químicas la tenía el presidente anterior por no haber actuado con contundencia tras haber trazado la imaginaria línea roja ignorada por los sirios. Era el primer síntoma de que habría respuesta.

¿Y ahora qué va a pasar? Sin duda, como dijo Netanyahu, los iraníes y los norcoreanos van a poner sus barbas en remojo. Ya saben que Donald Trump dispara desde la cintura. Solo que eso también trae serias consecuencias. La política el arte de escoger la opción menos mala. El problema es que casi nunca sabemos cuál es esa maldita opción.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Jueves, 13 de Abril de 2017 12:06
 
José Martí, el hombre que amó a la patria de Lincoln PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Jueves, 18 de Mayo de 2017 10:54

 

Por: Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos.- Este 19 de mayo los cubanos recordamos el 122 aniversario de la caída en combate de José Martí, el hombre que se ganó el calificativo de Apóstol no solo por la entereza de su entrega a la causa de la nación cubana, sino por sus virtudes espirituales y éticas que lo aproximan a aquellos primeros seguidores del cristianismo, algunos de ellos mártires, a los que se les llamó apóstoles.

Resulta lamentable que su figura y su enseñanza sean utilizadas de manera tergiversada por los encargados de dirigir los designios de los cubanos de la isla. Decir una vez más que no fue un socialista sería caer en la fórmula reiterativa que pretende salvarlo de las garras de los verdaderos monstruos, aquellos que en su afán de apoderarse de su colosal imagen quisieron presentarlo cual sagrado talismán de las doctrinas proclamadas por Marx, continuadas por Lenin y asumidas en Cuba por Fidel Castro.

Ya sabemos que no lo fue, y de haber sido un socialista, tendríamos que reconocerlo y aceptarlo ante la excelsitud de su obra en pos de la amada patria; pero tenemos suficientes elementos para refutar cualquier intento de aproximación a las tendencias socialistas, y aun más, tenemos la evidencia escrita de que no solo estuvo al margen de este sistema; sino que se pronunció contra él.

Desde su tiempo fue capaz de predecir con profética mirada los peligros del gran mal de la humanidad para el siglo venidero. Su valoración sobre un texto de Herbert Spencer llamado La esclavitud futura ha sido determinante para conocer su criterio sobre esta tendencia sociopolítica. “Herbert Spencer quiere enseñar cómo se va, por la excesiva protección a los pobres, a un estado socialista que sería a poco un estado corrompido, y luego un estado tiránico”, escribió Martí hacia el final del siglo XIX, cuando aun no se había extendido como sistema dominante por parte de Europa y Asia.

Con esta opinión – y muchas más que se pueden encontrar dispersas en su inmensa obra- no hay posibilidad de declararlo aliado y defensor de aquel sistema, que según su propia caracterización, es tiránico y corrupto, por lo que los comunistas cubanos tuvieron que acudir a otros recursos en su intento de aproximar al ejemplar héroe de Dos Ríos con el líder de la revolución cubana y con el proceso transformador que se iniciaba en toda la nación.

El infinito odio del tirano Fidel Castro hacia los Estados Unidos – no solo hacia sus gobiernos, líderes, mandatarios y políticos; sino a todo lo relacionado con el “enemigo del norte”, incluida la forma de vestir, el tipo de música, su literatura, etc. – hizo que se adueñara de algunas frases escritas y pronunciadas por Martí, las que hacen referencia a ciertas imperfecciones del sistema político estadounidense en el tiempo en que vivió en esta nación, y que como periodista ejemplar y fiel cronista de su tiempo supo criticar de manera imparcial, como lo hiciera también con el socialismo que describió Spencer en su libro.

Quizás la frase que se ha llegado a estereotipar con mayor énfasis es la que aparece en la carta que Martí dirigió a Manuel Mercado, conocida como Testamento Político. Es aquí donde dice: “Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”, lo que ha sido manipulado por los teóricos socialistas cubanos, quienes sacaron la frase de su contexto histórico – el más grave error que se puede cometer al hacer cualquier análisis exegético de un texto-  para prolongar ese “monstruo” por más de un siglo y hacerlo coincidir con los sucesos del presente, una vez sacado de la contextualidad, con la caracterización que hiciera el Apóstol en 1895.

Hemos de analizar el por qué Martí se refirió al gobierno norteamericano de su tiempo de esa manera. En la propia carta explica que Eugenio Bryson, corresponsal del Herald, le contó acerca de un sindicato yanqui “con garantía de las aduanas, harto empeñadas con los rapaces bancos españoles, para que quede asidero a los del Norte; —incapacitado afortunadamente, por su entrabada y compleja constitución política, para emprender o apoyar la idea como obra de gobierno”-. Pero lo más extraordinario del documento es que el propio reportero le confesó que durante sus conversaciones con Martínez Campos, supo las determinaciones del gobierno español para entenderse con los Estados Unidos “a rendir la Isla a los cubanos”, de ahí la idea del monstruo, si es que sabemos lo que significaba para el héroe cubano la libertad de su patria, por la que se inmoló en gesto emancipador al inicio de la contienda del noventa y cinco.

Por supuesto que los encargados de tergiversar la enseñanza del más extraordinario de los cubanos tomaron la frase – que ya alcanzó la celebridad entresacada de su realidad- y omitieron los verdaderos motivos por los que Martí, con una justificada preocupación ante el peligro inminente de posibilidades de anexionismo, se pronunciara contra lo que consideró “la anexión de los pueblos de nuestra América”.

Su firmeza política y sus ansias de ver a su patria libre del colonialismo español, pero no dependiendo para su desarrollo de otras naciones, en este caso Estados Unidos, le llevaron a pronunciarse contra aquellos que en su tiempo fueron partidarios de un anexionismo. La consulta del documento Vindicación de Cuba nos permitirá conocer los detalles de su postura política en este sentido, pero no solo esto, sino que en sus páginas escribió: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”, lo que oculta el oficialismo cubano manteniendo un silencio sepulcral de esta primera parte de sus palabras, y en cambio sobredimensionan la idea de haber vivido en el monstruo.

No obstante, e independientemente a la frase que se ha tratado de imponer fuera de su contexto y adaptada a las actuales circunstancias, José Martí, además de haber escrito que amó a la patria de Lincoln, elogió a varios presidentes norteamericanos, dedicó sendos escritos que exaltan a importantes figuras de la ciencia, la religión, la historia, la filosofía y la política de esta nación, entre los que se destacan: Washington, de quien dijo: “miraba por la unión de los Estados como hubiera mirado por la de sus hijos”; Franklin, quien según Martí, sus defectos no podían “deslucir la majestad de su intelecto y la ternura y pureza con que amó a su patria”, Webster, en quien “fue natural y constante lo grandioso” y Lincoln a quien llamó “el leñador de ojos piadosos”.

A esto jamás se hace referencia en Cuba ante el temor de que surja la duda y la incertidumbre en las generaciones de cubanos posteriores a 1959, los que crecieron bajo el adoctrinamiento de un José Martí que dejaba de ser Apóstol por la cercanía del calificativo a la idea de lo religioso, que proclamaron antiimperialista, y experimentaron poder situarlo en los cánones del socialismo, del ateísmo y del marxismo-leninismo, en lo que fracasaron ante las fuertes evidencias que demuestran lo contrario.

Haber vivido en “las entrañas del monstruo” fue verdaderamente inspirador para José Martí, lo que no destacan los medios oficialistas cubanos empeñados en hacer prevalecer absurdas ideas que han acomodado a su conveniencia. La inmensa mayoría de sus ensayos, discursos y escritos periodísticos, fueron escritos en esta tierra que lo acogió, y le permitió ser reconocido como una de las figuras más influyentes de su tiempo, tanto en el terreno social y político, como en lo literario y lo filosófico.  Aquí pasó la mayor parte de su vida, y lejos de haberse sentido deprimido, decepcionado y eclipsado, encontró el medio que le inspirara para entregarnos sus enseñanzas, llevadas a un nivel de perfección y a tan elevado sentido de profundidad como pocos en el mundo de las letras hispanoamericanas han podido hacerlo.

Que se refirió a un norte revuelto y brutal, a un monstruo, y a un sentido expansionista, es cierto: ocultarlo sería caer en el mismo plano de los comunistas cubanos; pero hacer una exaltación más allá del tiempo y lugar, esto es, sacarlo de su contextualidad histórica, constituye una tergiversación de la bendita enseñanza del Apóstol, lo que han estado haciendo aquellos que adueñándose de la palabra del más genuino de los cubanos de todos los tiempos le han manipulado, y lo peor, presentan esa imagen ante el mundo como si fuera la verdadera, a los que hemos de enfrentar agregando que  también escribió que amaba a la patria de Lincoln, en la que desarrolló la mayor parte de su genial obra.

 
¿Dónde está el pudor de los gobernantes cubanos? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 06 de Mayo de 2017 10:51

Por ORLANDO FREIRE SANTANA.- 

El pudor es ese sentimiento sano, anunciante de decencia, de honradez, que muchas veces nos lleva a reconocer los méritos del prójimo aunque no simpaticemos con él, o en ocasiones nos conmina a permanecer callados y no censurar una tarea que somos incapaces de acometer.

Por supuesto que el pudor suele también impedir que las personas o instituciones se apropien de celebraciones que no les pertenecen. Y he aquí, precisamente, donde no hallamos ni una pizca de pudor en los gobernantes cubanos.

Cada 10 de diciembre, por ejemplo, las autoridades montan un show para "festejar" el Día Internacional de los Derechos Humanos. Reúnen a un grupo de pioneros en un parque a entonar canciones progubernamentales, o instalan una tribuna abierta donde dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y otras organizaciones juveniles apéndices del Partido Comunista (PCC), pregonan a los cuatro vientos que en Cuba se garantizan los derechos socioeconómicos (a la vida, al trabajo, a la educación).

Pero, por otra parte, centenares de agentes de la Seguridad del Estado son lanzados a las calles ese mismo día con el objetivo de reprimir a cualquier persona que salga a demandar los derechos de asociación, la libertad de prensa, de reunión, así como otras libertades individuales reconocidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Así las cosas, este 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Prensa, fuimos testigos de un acontecimiento que frisa los contornos de la desvergüenza. En vez de hacer silencio, por pudor, la maquinaria del poder en la Isla decidió celebrar la fecha, y para ello otorgó la Distinción Félix Elmuza, de la oficialista Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), a dos "personalidades" muy vinculadas con el trabajo de la prensa en Cuba durante los últimos años.

Uno de los homenajeados fue, ni más ni menos, el señor Rolando Alfonso Borges —"Alfonsito", como le decía Fidel Castro—, quien durante más de 20 años estuvo al frente del Departamento Ideológico del Comité Central del PCC. Es decir, que Alfonsito era el hombre que les decía a los directores de los diferentes medios de prensa cubanos, qué se podía y qué no se podía publicar.

Aunque parezca increíble, en el Día de la Libertad de Prensa, los gobernantes cubanos condecoraron al censor por excelencia, probablemente la persona que más odiaba el libre flujo de la información.

Según publicó el periódico Granma en su edición del jueves 4 de mayo, el señor Alfonso Borges, emocionado tras recibir la distinción, afirmó que "el periodismo en Cuba se realiza con el apoyo del pueblo y de las instituciones, con la garantía de que en 58 años de Revolución no ha sido asesinado, desaparecido o torturado ningún periodista por el ejercicio de su profesión".

Claro, el señor Alfonsito no podía aguar la fiesta de la UPEC mencionando a los periodistas independientes que son hostigados constantemente por el Gobierno, o los medios de prensa digitales cuyas páginas web están bloqueadas para que el ciudadano de a pie no pueda acceder a ellas, ni recordar el alto número de periodistas que fueron encarcelados durante la Primavera Negra de 2003.

Después de esta farsa, algunos opinan que, de existir el Premio Nobel de la Paz post mortem, las autoridades cubanas podrían postular para esa distinción al comandante Manuel Piñeiro "Barbarroja", el mismo que organizó la violencia y las guerrillas en América Latina en su condición de jefe del Departamento de América del Comité Central del PCC.

Al parecer, el pudor de los gobernantes cubanos era verde y fue a parar a un potrero repleto de chivos.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Jueves, 11 de Mayo de 2017 10:32
 
LA CONFRONTACION DE PACO : PEDRO CORZO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 10 de Mayo de 2017 10:47

Por Santiago Cardenas.-

En la tarde noche del miércoles 3 de mayo asistimos  en el nuevo paritorio democrático de 4000 Flagler St. al nacimiento de Confrontación el hijo biológico , vivo, de Pedro Corzo porque entre el papel y la tinta , la obra  transpira un hálito , palpita un corazón  y tiene un semen vital impregnado de valor y dolor. Éstos son  los  atributos de tantos testimonios patrióticos meticulosamente recojidos por el autor y sus colaboradores durante aproximadamente un decenio.

Corzo ,  el escritor mas conspicuo  de la generación C en el exilio ,  tiene la urgencia de  un legado ; de aquí la primera muestra  de esta confrontación  entre la temprana contrarevolución , en los inicios de la in volución cubana , y los comunistas  que aplastaron la democracia.

"Éste es un libro para leer ",  dijo el presentador Angel de Fana .  Aquí despuntan desde el comandante Huber Matos  y el Macho Martín Pérez  hasta Porfrio Ramírez (las únicas tres fotos  del libro) y otros muchos  conocidos o casi anónimos que adversaron pobres, pero valientemente al castrismo con  un  trasfondo común : el exilio, las circulares ,la Montaña y el  Presidio Político.

Pedrito es una personalidad  irrepetible donde  confluyen la erudición popular  autodidacta en sus escritos, el sufrimiento en la rebelión y la ecuanimidad en el perdón, con una vocación  profunda y  obsesiva  para  la memoria histórica."Primero : no olvidar ; segundo: dejar testimonio escrito y visual". Este es su motto.

Si  pretende un vademecum , como él dijo,  o a un compendium magistral   tenemos que aspirar a un orden  meticuloso , limpio ,explícito y accesible en las próximas entregas. Las summas desde Santo Tomás  son  mas  productivas cuando se introducen en ellas comentarios y apreciaciones del autor. Esta summa teleológica  de  Pedro Paco Corzo la merece.

Amén Así sea. Así será.

Dr Santiago Cárdenas, mayo del 2017

 
¿Por qué Nicolás Maduro se saca de la manga una nueva Constitución? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 07 de Mayo de 2017 12:36

NIcaragua Venezuela Ortega Maduro

Por CARLOS A. MONTANER.- 

Tiene cuatro objetivos seguramente recomendados por los fogueados operadores políticos cubanos.
·      Ganar tiempo.
·      Terminar con las manifestaciones de rechazo en las calles de todo el país.
·       Fragmentar a la oposición entre pactistas e insurgentes.
·      Refundar el Estado para eliminar todos los vestigios de democracia liberal enquistados en la Constitución de 1999.
Maduro cree que necesita tiempo para mejorar su imagen. Sigue cayendo en todas las encuestas. La última, la de Hercon, apenas le confiere un 10,9% de respaldo popular. El dato es importante, pero no determina quién mandará. Cuando Lenin se hizo con el poder en el Imperio Ruso apenas contaba con 50,000 militantes duros para una población de más de ciento treinta millones. Los mencheviques cuadruplicaban ese número. Lenin los barrió. Maduro sueña, además, con que un golpe de suerte (una guerra contra Irán, por ejemplo) aumente los precios del barril de petróleo a más de 100 dólares.

Las protestas callejeras han durado demasiado y los jóvenes opositores se envalentonan en lugar de acobardarse. Llevan más de un mes en las calles. Las de la “primavera árabe” fueron más breves y triunfaron. Los venezolanos ya van por 35 muertos y los muchachos han aprendido a luchar contra los carros de combate. Entre los cócteles Molotov y los botes de pintura para “cegar” los vidrios blindados de las tanquetas, ya saben cómo enfrentarse a esos mortíferos enemigos. Tal vez lo aprendieron, sin saberlo, de la antisoviética revuelta húngara de 1956.

Las protestas callejeras han durado demasiado y los jóvenes opositores se envalentonan en lugar de acobardarse

Maduro (y los expertos cubanos) saben que para ellos es vital que la oposición no se una. La infiltran. Siembran calumnias. Dispersan rumores. Construyen falsos líderes. Las redes sociales, que sirven para congregar a los opositores, también son útiles para disgregarlos. La contrainteligencia posee agentes muy diestros en esas labores. Trabajan incansablemente. Cuentan con unidades especiales dedicadas a estos menesteres. Controlar a las sociedades es un arte nauseabundo que ellos conocen. No saben cómo producir bienes y servicios, y mucho menos administrar decentemente, pero conjugan como nadie los verbos “dominar” y “castigar”.

El Estado se funda o refunda con una Constitución. La ley de leyes puede ser la expresión de la soberanía popular o el instrumento del grupo dominante. La de 1999 incluía elementos contradictorios, como la separación de poderes o ese artículo 350 que admite la rebelión cuando el gobierno vulnera los principios democráticos. Todo esto es muy peligroso para Maduro. Para establecer un régimen realmente socialista el chavismo tiene que liquidar ese texto.

Pero tampoco puede decir a las claras cuál es su propósito. El modelo es la Constitución estalinista de 1936. Deben introducir, como en la vigente, derechos económicos (trabajo, vivienda digna, alimentación adecuada y otros cantos de sirena), junto a las libertades fundamentales que todos conocemos (reunión, expresión etcétera). Pero con una salvedad clave: “cualquier legislación o conducta estarán subordinadas” a los fines del Estado socialista, a la revolución, a los principios bolivarianos o a la fórmula deliberadamente vaga que se les ocurra. Ese es el lenguaje. Mientras más vaporoso, mejor será para los jueces militantes que tendrán que aplastar a los ciudadanos bajo el peso de sentencias draconianas.

¿Cómo pueden los chavistas imponer esas normas con un 80% del país en contra? A otra escala, ya lo hicieron en 1999. Sacaron el 52% de los votos e instalaron al 95% de los constituyentistas

¿Cómo pueden los chavistas imponer esas normas con un 80% del país en contra? A otra escala, ya lo hicieron en 1999. Sacaron el 52% de los votos e instalaron al 95% de los constituyentistas. Maduro se propone imponer a la mayor parte de los redactores obviando el sufragio universal y sustituyéndolo por la selección corporativista. Elegirán a dedo a los representantes del “campesinado”, del “proletariado” y de las otras invenciones que necesiten. En la España fascista del franquismo, las “Cortes”, como se le llamaba al Parlamento, estaban integradas por tercios: el familiar, el sindical y el municipal. Y no tenían la facultad de legislar libremente, sino se limitaban a refrendar las normas pautadas en los Consejos de Ministros presididos por el Caudillo. A ese mecanismo expedito y antiliberal le llamaban “democracia orgánica”.

Es probable que la oposición esta vez no caiga en la trampa de acudir a una consulta en la que las cartas están marcadas por el chavismo. Con ese CNE y con ese sistema judicial no hay posibilidad de unos comicios honrados. El Estado chavista es una máquina para delinquir, para robar, para traficar en drogas. Maduro no está dispuesto a entregar el poder bajo ninguna circunstancia. “Los cubanos” no se lo permitirían. Raúl Castro se propone pelear hasta el último chavista. Para la dictadura de La Habana también es de vida o muerte.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Martes, 09 de Mayo de 2017 10:49
 
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