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Artigos: Cuba
La Nación Cubana y la Cuba de los hermanos Castro PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 04 de Enero de 2016 11:19

Resultado de imagem para la republica de cuba

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Es importante decir que la Cuba anterior a la dictadura castrista tenía los mayores índices de desarrollo económico y social de toda la América Latina: el segundo mayor PIB por habitante; el mayor consumo de electricidad por habitante; la menor tasa de analfabetismo; el mayor volumen de periódicos diarios publicados; el mayor índice de autos por habitante; la mayor tasa de consumo de proteínas; el mayor salario medio; el mayor índice de reses por habitante; más cines que Paris y un largo etcétera que incluye haberle hecho la música al Mundo de entonces.

La intelectualidad cubana insistirá en sus valores patrios, quiéralo o no la dictadura y su aliados. El reconocimiento de cada cubano es la única fórmula para formar la Nación Cubana del futuro.

Última actualización el Martes, 12 de Enero de 2016 11:26
 
Brasil: La próxima ficha a caer PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Martes, 22 de Diciembre de 2015 14:18

Resultado de imagem para rousseff fidel castro

Por Jorge Hernández Fonseca.-

La corrupción ha sido la marca de la izquierda brasileña. Cuando gobernó Lula da Silva, Brasil se vio inmerso en el escándalo del “mensualon”, que llevó a la cárcel al ejecutivo en pleno del Partido del Trabajo, PT, de da Silva por ladrones. Lula salvó su piel gracias a muchos empresarios y políticos cómplices e influyentes, que ahora --diez años después-- están en la cárcel por los mismos delitos de corrupción, dirigidos otra vez por el mismo PT, que junto a Lula está siendo investigado.

La situación ahora es tan grave que se ha instaurado un proceso de “impeachment” contra la actual presidenta Dilma Rousseff, heredera del poder de Lula --y como su jefe-- alta dirigente del PT. Brasil ha vibrado este año con tres gigantescas manifestaciones a lo largo y ancho de su geografía pidiendo la renuncia de la presidenta, representante de un partido que quería “un país decente” y lo que ha hecho es instalar la mayor cuadrilla de bandoleros en el gobierno.

Última actualización el Jueves, 24 de Diciembre de 2015 12:51
 
De pies secos y mojados PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Sábado, 14 de Enero de 2017 11:51

Por CARLOS A. MONTANER.- 

¿Le queda alguna concesión por hacer a Barack Obama? Por lo menos una. Cuba le ha pedido encarecidamente que la víspera de abandonar la presidencia libere a la espía Ana Belén Montes, cuyas delaciones le costaron la vida a algunos agentes norteamericanos. Obama se lo está pensando.


Uno de los últimos actos de gobierno del presidente Barack Obama ha sido legitimar la repatriación a Cuba de los “pies secos”. Era una medida solicitada insistentemente por la dictadura de Raúl Castro. Obama volvió a complacerlo sin exigirle nada a cambio.

Los pies secos son los cubanos que llegaban a territorio norteamericano sin visa, ya fuera por tierra, casi siempre en los puestos fronterizos mexicanos; por mar en balsas o pequeñas embarcaciones; o por aire en aeropuertos en los que aterrizaban en tránsito, supuestamente, hacia otros países.

Los “pies mojados” –los cubanos que eran interceptados por los guardacostas en el mar– ya eran deportados desde que Bill Clinton lo decretó a mediados de los años noventa y pactó con Fidel Castro que los aceptara, a cambio de otorgar a Cuba 20,000 visas todos los años.

Por otra parte, continúa vigente, mientras el Congreso no la derogue, la Ley de Ajuste de 1966. Cualquier cubano que ingrese legalmente en Estados Unidos, al año y un día de haber entrado en el país puede solicitar la residencia.

Devolver a los cubanos que emigran por razones materiales es ignorar que la situación económica de la Isla es la consecuencia de un sistema profundamente injusto

Como la existencia de la Ley de Ajuste se debió a que Cuba se negaba a aceptar la repatriación de sus ciudadanos, y algo había que hacer con ellos para regularizar su situación, es probable que el Congreso de Estados Unidos eventualmente elimine esa legislación, en vista de que Raúl Castro ya los admite de regreso.

En todo caso, devolver a los cubanos que huyen de su país, dado que emigran por razones materiales y no porque son perseguidos políticos, es ignorar que la situación económica de la Isla es la consecuencia de un sistema profundamente injusto e improductivo impuesto a sangre y fuego a esa sociedad. En Cuba, menos los perseguidores, todos son perseguidos políticos.

Además, miles de cubanos que habían emprendido la caminata hacia la “tierra prometida” han quedado varados en las selvas de varios países latinoamericanos, ya sin esperanzas de arribar algún día a Estados Unidos. Se encuentran hoy a merced de mafias y coyotes. Muchos de ellos morirán irremediablemente.

También se anunció el fin del programa de acogida preferencial de los médicos “internacionalistas” cubanos que solicitaran la protección acogiéndose a una medida dictada por George W. Bush. La mayor parte se refugió en Colombia a la espera de que la embajada de Estados Unidos les entregue las visas, como Washington había prometido.

Estos médicos son “esclavos de bata blanca” alquilados por Cuba a otras naciones como Venezuela, Brasil, Angola o Argelia, lo que le ha ganado al régimen de la Isla el sobrenombre de “gobierno proxeneta”. La Habana se reservaba entre el 80 y el 90% de los salarios de sus “esclavos”, abonados por las naciones donde prestaban los servicios. Hasta ahora unos 8.000 han escogido la libertad.

Desde la perspectiva del régimen cubano estos profesionales tenían tres funciones: procurar grandes cantidades de divisas (una de las mayores fuentes de ingreso del Estado), servir de propaganda sobre la solidaridad de la revolución y –algunos de ellos, los “policías”– contribuir a labores de inteligencia.

Tal vez Trump restaure el programa de acogida a los médicos, basado en el reconocimiento implícito de que Cuba es un Estado enemigo

El Gobierno de George W. Bush creó el programa para contrarrestar los tres objetivos: privar de recursos a un país enemigo; neutralizar la propaganda internacionalista con las constantes deserciones; y saber exactamente lo que sucedía en las filas de la revolución, dado que los médicos que escapaban eran una fuente inagotable de información.

¿Qué hará Donald Trump a partir del 20 de enero? Probablemente –nunca se sabe con este contradictorio personaje–, no intentará restituir el privilegio de los “pies secos” cubanos, porque sería incongruente con su rechazo a los inmigrantes ilegales, pero tal vez restaure el programa de acogida a los médicos, basado en el reconocimiento implícito de que Cuba es un Estado enemigo, algo que George W. Bush y los presidentes que lo precedieron en el cargo, republicanos y demócratas, tenían muy claro.

Para los asesores de Trump, los generales y los civiles, es obvio que la Cuba de Raúl Castro es un adversario tenaz dedicado a perjudicar los intereses de Estados Unidos y como a tal lo van a tratar.

Saben que el aparato cubano de inteligencia y propaganda es el principal sostén de la Venezuela chavista y de los países del Socialismo del Siglo XXI. Tampoco ignoran que los hábiles operadores de la Dirección General de Inteligencia (DGI) cubana les han franqueado las puertas de América Latina a Irán y a los terroristas islámicos, y no olvidan los recientes envíos clandestinos de pertrechos de guerra a Norcorea o a los narcoguerrilleros de las FARC y el ELN descubiertos en un puerto colombiano.

¿Le queda alguna concesión por hacer a Barack Obama? Por lo menos una. Cuba le ha pedido encarecidamente que la víspera de abandonar la presidencia libere a la espía estadounidense Ana Belén Montes, cuyas delaciones le costaron la vida a algunos agentes norteamericanos. Obama se lo está pensando.

Última actualización el Viernes, 20 de Enero de 2017 13:06
 
La Constituyente y el ostracismo venezolano en el contexto latinoamericano PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 02 de Agosto de 2017 14:16

 

Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-

Naples. Estados Unidos. Hace poco me referí a algunos acontecimientos que sacudían a nuestra región, esa que el colosal cubano José Martí llamara  –con justicia y conocimiento de causa– “Nuestra América”.

Volver a tratar el asunto regional, pudiera parecer algo así como “llover sobre mojado”. Sin embargo, al considerar la connotación del hecho más significativo de las últimas horas resulta necesario volver al escenario latinoamericano, por cuanto, el hecho en sí que pretendo tratar y los sucesos derivados de él, han repercutido sobremanera en el entorno de estas nobles tierras.

Finalmente este domingo Nicolás Maduro en un acto de total desfachatez,  dejando a un lado opiniones internacionales y los resultados de un 98.4% de los participantes en la votación convocada por la oposición en contra de la Constituyente, fue capaz de lanzar su proyecto a “votación popular” para proceder a la elección de aquellos que formarán parte de su nuevo instrumento de poder: la Constituyente.

Varios analistas y politólogos – de los respetables-, y otros que comentan y se disgregan en lo superficial y lo imaginativo han tratado el tema, y analizado, al menos los primeros, las consecuencias que sobre el pueblo venezolano podrá traer la instauración de una serie de cambios constitucionales, esto es, un nuevo poderío sobre el poder existente, lo que deja a un lado todo vestigio democrático y le permitirá al régimen actuar a su conveniencia. (Cualquier similitud con el estilo de gobierno de la mayor de las Antillas no es pura coincidencia, como suele decirse, sino una verdadera clonación que tiene su génesis en la perversidad de Castro y su séquito más ortodoxo. Cuba es pues el modelo inspirador de la Constituyente).

Así las cosas, no volveré sobre lo mojado, ni seré reiterativo por respeto a los lectores, y mucho menos me situaré del lado de los imaginativos que tanto abundan en estos tiempos; pero si insistiré en un punto crucial que marca el acontecer de las naciones del continente: el rechazo total de la mayoría de los pueblos de “Nuestra América” a la Constituyente que impone el régimen chavista-madurista en Venezuela, lo que implica su aislamiento y un estado de ostracismo que la hace desaparecer del contexto de la región junto a sus pocos aliados: Cuba, Bolivia y Nicaragua.

Unas semanas antes de la consumación de la manipulación eleccionaria, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, durante una breve y sorpresiva visita a La Habana intentó tratar el tema venezolano con Raúl Castro, y lo hacía desde una posición firme en defensa de la democracia de la nación suramericana, y ante todo, para poner freno a la oleada represiva de las fuerzas policiales y a las múltiples muertes como consecuencia de las acciones de protesta.

Esto no funcionó, aunque el presidente Santos se ha mantenido con firmeza en su idea, por lo que el 29 de julio, a menos de 48 horas de la simulación eleccionaria de Maduro, afirmó que Colombia – país al que han llegado miles de venezolanos huyendo de la miseria y la violencia- no reconocería los resultados de la Asamblea Constituyente.  Se refirió a su origen espúreo y al oscurantismo en que se halla sumido el vecino país, y reiteró su solidaridad con su pueblo.

Al sentir del presidente colombiano se unían, aún antes de conocerse los resultados del simulacro del domingo, Perú y Argentina, cuyos presidentes se pronunciaron contra el régimen de Maduro y declararon que desconocerán los resultados de la votación en Venezuela. Kuczynski y Macri han sido enérgicos críticos de la actitud de Maduro, y de igual forma se han manifestado contra la brutal violencia existente en el país. La cancillería peruana se refirió a la violación de normas  constitucionales venezolanas y a la eliminación de la voluntad popular, lo que rompe con el orden democrático.

Chile también se ha unido a la lista de países cuyos gobiernos consideran ilegítima la elección por la Constituyente. La administración Bachelet manifestó "su profunda decepción" ante la decisión del régimen de Maduro y consideró las elecciones ilegítimas, acusando al régimen de no garantizar una verdadera votación universal y democrática, ni dar cumplimiento a los requisitos establecidos en la propia constitución vigente en el país.

Ecuador - país que está dando cambios muy positivos con su nuevo presidente, Lenín Moreno, quien considero que de manera premeditada pretende salirse de la influencia socialista- a través de su cancillería, ha publicado un breve comunicado oficial caracterizado por una sutil forma de tomar partido sin hacerse notar, con lo que esquiva un tanto las fuertes polémicas desatadas en los últimos tiempos en relación con los cambios generados por el actual mandatario, y que resultan totalmente opuestos al estilo de su predecesor Rafael Correa.

En la página del Ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador apareció con el subtítulo: “El Ecuador ratifica su apoyo a todo proceso que busque la paz en Venezuela”, una nota en la que se hace mención a la idea de la no injerencia de ciertos estados en los asuntos internos de Venezuela; aunque al mismo tiempo se proyectan en pos de apoyar y acompañar “todo proceso de diálogo que busque la paz y reconciliación”, lo que se afirma justo el mismo día de las elecciones por la Constituyente, con cuyo procedimiento no se logrará la paz, ni la reconciliación, por lo que habría que cuestionarse entonces cual es el verdadero sentido de un mensaje que elude comprometerse como para no traicionar del todo al remanente que queda de la  izquierda latinoamericana. La idea de “respeto al pueblo de Venezuela y su derecho a expresar su voluntad” hablan per se.

En cambio el destacado político Jaime Nebot, líder opositor al régimen correísta y alcalde de Guayaquil expresó que “lo que ocurre en Venezuela nada tiene que ver con las ideologías. Es un brutal e inhumano abuso de poder y una descarada violación de todo concepto democrático y civilizado. Quienes creemos en la libertad y el derecho demandamos la inmediata y pertinente acción de la comunidad internacional hasta librar a los venezolanos de la miseria y tiranía”.

Otros países del continente como México, Estados Unidos – que a través de su Departamento del Tesoro sanciona a Maduro por elecciones ilegítimas-, Canadá, Brasil, Costa Rica, Panamá y Paraguay, se han unido al no reconocimiento de los resultados de la nueva madurada, a los que se unen naciones como Noruega, España, Suiza, Reino Unido, y organismos como la Organización de Estados Americanos, OEA, y de manera particular su Secretario General, Luis Almagro, así como la Unión Europea.

Desde Cuba, cuyo régimen dictatorial ha sido la cabeza pensante de la instauración del socialismo en Venezuela, se siguen apoyando las acciones terroristas del régimen de Maduro. El Dr. Machado Ventura, durante su intervención por el 26 de julio, se encargaba de atacar al gobierno norteamericano por su injerencia en Venezuela; sin embargo guardó silencio respecto al centenar de muertos por las fuerzas policiales durante las acciones de protesta que por más de tres meses tienen lugar en el país.

La Cancillería boliviana acaba de emitir un comunicado en el que se pide a la comunidad internacional el reconocimiento del proceso constituyente en Venezuela, mientras que el presidente Evo Morales ha escrito – es preferible que escriba y que no hable, dada su pésima dicción y limitadas posibilidades expresivas-  en Twitter: “Venezuela es la punta de lanza contra el imperio. La soberanía y dignidad están en la conciencia del pueblo y en el poder de la democracia”, lo que sugiere su grado de incapacidad y sus errores conceptuales en relación con lo que significa democracia, dignidad y soberanía.

Desde Nicaragua, el dictador Daniel Ortega, llamó por teléfono a su colega en las andanzas socialistas para felicitarlo por la "histórica" votación para elegir una Asamblea Nacional Constituyente (ANC), según las últimas declaraciones  del Gobierno en Managua. Para Ortega ha sido una “victoria de todos”, lo que también refleja, además del desconocimiento del contexto político regional, el grado de enajenación en el que viven los pocos remanentes de la izquierda latinoamericana.

¿Quiénes son esos “todos” que han triunfado según Ortega? Nicaragua, Bolivia y Cuba - además de Venezuela que tiene sus días contados-, las únicas naciones, cuyos gobiernos totalitaristas, apartados del contexto de Latinoamérica, han preferido hundirse en el ocaso del perdido socialismo del siglo XXI antes de abrirse al mundo a través de la democracia.

 
Revolución y suicidio PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Miércoles, 07 de Febrero de 2018 08:27

Por FRANCISCO ALMAGRO DOMÍNGUEZ.- 

El suicidio siempre será un golpe al corazón y el alma de los seres humanos. Una pregunta sin respuesta. Una incógnita cuyas causas son tan individuales como insondables. Solo la persona humana tiene absoluta conciencia de vida. Ponerle fin voluntariamente no solo pudiera ser el mayor de los absurdos, sino se prestaría también a una infinidad de elucubraciones y teorías conspirativas.

De algún modo, las revoluciones también suelen ser suicidios sociales. La teoría de los cambios cualitativos, las condiciones objetivas y las subjetivas, no explican en su totalidad por qué una sociedad se autodestruye; todas sus instituciones y su pasado —lavado con sangre— son echadas en una hoguera, para empezar una supuesta nueva y mejor vida de la cual, con frecuencia, no se tiene ni idea de cómo podría ser.

Gracias a nuestra tradición y cultura judeocristiana, el suicidio suele verse en nuestras sociedades conservadoras como una muestra de debilidad, de renuncia. Tal interpretación tiene fundamento teológico en que dar la vida y la muerte no corresponde al individuo, sino a un ser superior. En otras culturas como la asiática, en específico la japonesa, el harakiri es una muerte honorable; en otras, internarse en la estepa o en la selva son muestras de suicidio altruista cuando se ha llegado a cierta edad.

En el caso que nos ocupa, el Occidente comunista —paradójicamente de raíces idealistas, judaica y cristiana—, la muerte por mano propia es vista como una traición. Según el canon marxista, ningún revolucionario, cuyo deber sagrado es "morir combatiendo", puede acabar con su vida si no es en condiciones de heroicidad, cuyo paradigma histórico insular es la frustrante inmolación de Calixto García. Tema delicado pues, el estudio del suicidio en Cuba hasta hace pocos años debía estar autorizado por el Ministerio de Salud Pública al máximo nivel; los datos guardados con celo por la policía política y los ideólogos del Partido Comunista.

Es por esa misma razón que el anuncio temprano del suicidio de Fidel Castro Diaz-Balart se ha prestado a un sinnúmero de interpretaciones más allá del curso, a veces inevitable, de las depresiones profundas y las psicosis graves. ¿Por qué habría el régimen de publicarlo con todas sus letras tan rápido? ¿Por qué en otras épocas "embarajar" la muerte de Haydée Santamaría, y de Osvaldo Dorticós, dos pesos pesados de la historia reciente cubana? ¿Estamos más que ante una conspiración de urdimbre mafiosa ante un cambio de paradigma en el cual los revolucionarios pueden ser débiles, homosexuales, suicidas e incluso corruptos al más alto nivel y todo debe saberlo el cubano de a pie antes que se lo digan "desde afuera"?

Puede no haber nada extraordinario en la muerte de "Fidelito". Debía haber tenido una vigilancia estricta, sin acceso a ningún arma potencialmente letal. Y debía haber recibido la mejor atención psiquiátrica en la Isla, incluyendo antidepresivos modernos, eficaces. Pero quienes saben de estas cosas dicen que el suicidio no siempre es evitable; que el dolor que produce una depresión o la mortificación de un cáncer terminal hacen que la persona humana solo encuentre alivio quitándose la vida.

Como siempre, han comenzado especulaciones en torno a este evento, desagradable y ciertamente indescifrable. De ningún modo pudiera verse la muerte del primogénito como una señal de pugna intrafamiliar, a secas. No tiene mucho sentido: la sucesión dinástica va sobre ruedas. Tampoco sabemos de la frustración con el curso de la revolución cubana. Es algo que solo la familia cercana pudiera atestiguar.

Lo más creíble es que debe haber sido demasiada carga tener sobre los hombros el fantasma de ser el primer hijo de Fidel Castro. Con las distancias del tiempo y las naturalezas,  fue tal vez la misma desazón que rondó a Yákov Dzhugashvili, primogénito de Stalin, y a Laura Marx, hija de Carlos y esposa del santiaguero Paul Lafargue, fallecidos ambos en un pacto suicida.

El verdadero suicidio de toda revolución está en el no-cambio, en su conversión, tarde o temprano, en dictadura y no en democracia. La persona, el revolucionario, lleva dentro de sí, como el Doctor Jekyll y el señor Hyde, el camino de la vida y el de la autodestrucción. Depende del personaje que alimente más.

En el caso de la revolución cubana, su marcha indeteniblehacia el suicidio está en querer ocultar sus descalabros y sus suicidas; en pretender que todo está bien cuando todo el mundo sabe que está muy mal; en seguir por los senderos del triunfalismo cuando todos ellos saben, mejor que nadie, que solo un milagro puede hacer reflotar una economía ineficiente, minusválida, parásita del exterior.

Y desde esa perspectiva, y a pesar de los pesares, el anuncio del suicidio de "Fidelito" no es una muestra de debilidad, sino de fortaleza. Los tiempos de los héroes impolutos e intrascendentes parecen ir quedando para los libros de historia, con una sola excepción, por supuesto. Muy conveniente sería empezar a seguir estos nuevos tiempos ideológicos en la Isla de la futuridad perpetua. Las "debilidades" de sus hombres ya no dicen nada acerca del proceso en marcha sino todo lo contrario.

La revolución cubana —que desde hace tiempo es más una entelequia que una realidad palpable— empieza a dejar de devorar a sus propios hijos para que ellos se devoren a sí mismos en su afán de sobrevivencia egoísta.

DIARIO DE CUBA

Última actualización el Martes, 13 de Febrero de 2018 06:44
 
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