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Artigos: Cuba
Una mentira y unos ladrones PDF Imprimir E-mail
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Lunes, 19 de Abril de 2010 10:11
Última actualización el Lunes, 19 de Abril de 2010 10:13
 
GRANMA CONTRA SILVIO RODRÍGUEZ PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 19 de Abril de 2010 01:13

Por CARLOS ALBERTO MONTANER

Granma ha atacado dos veces a Silvio Rodríguez. Esta gente no tiene límites. La primera fue con una caricatura ambigua (podía ser, además, Pablito Milanés) en la que aludía a la traición a los intereses de los pobres, ahora que el cantautor era rico y poderoso. Pero el ataque más crítico y humillante, el más serio y peligroso, apareció el viernes y, aparentemente, iba dirigido contra mí. Se titulaba: Al agente Montaner, “ni un tantico así”. La expresión “ni un tantico así” proviene de una frase del Che Guevara sobre Estados Unidos. A los enemigos, nada. Ni una concesión. Nada.

Era un tiro por elevación. Yo aparecía como diana, pero realmente le estaban disparando a Silvio por haber tenido la iniciativa de polemizar conmigo en un tono firme, aunque educado, intentando razonar sus posiciones. Silvio había concedido “un tantico así” y lo estaban llamando al orden. No pidió permiso para empezar y continuar nuestro intercambio de cartas y a la Seguridad del Estado no le gusta esa independencia de criterio. Por eso ordenaron el fin abrupto de la discusión.

Según los esquemas del aparato, los artistas en Cuba, a cambio del sustento del Estado, que a veces acarrea gloria, fama y ciertos privilegios,  deben limitarse a repetir consignas y seguir fielmente las pautas de la dirección ideológica. No se les paga para pensar por cuenta propia y mucho menos para expresar sus dudas. Los buenos revolucionarios no dudan. Aplauden y sonríen.

El artículo, escrito por la policía y firmado por cualquiera (esta vez le tocó a un patético franco- canadiense), repite las obscenas falsedades de siempre: supuestamente soy un terrorista, un siniestro agente de la CIA, y mi malvada intención es procurar la anexión de Cuba a Estados Unidos. Últimamente me acusan de asesinar curas y no sé de qué otra absurda barbaridad. Pronto demostrarán la incuestionable presencia de mi mano peluda en el secuestro del hijo de Lindbergh.

Da igual. Ellos saben que nadie cree esas mentiras, pero el propósito de repetirlas no es exactamente tratar de  desacreditarme,  sino construir artificialmente una descalificación que me deshumanice para hacer imposible cualquier trato. El mensaje al interior de Cuba a los intelectuales y a los políticos es muy claro: los adversarios de la dictadura cubana no son personas. Son monstruos y con los monstruos no se habla, se les denigra y aplasta.

Cada día que pasa a la dictadura cubana le resulta más difícil mantener el control sobre sus intelectuales. Hace cierto tiempo varios de ellos se atrevieron a criticar abiertamente la represión de los años setenta en el mundo cultural. Centraron sus críticas (un largo y áspero intercambio de mensajes por Internet) en dos ex funcionarios que habían perdido el favor popular, Luis Pavón y Jorge “Papito” Serguera, pero todo el mundo sabía que los verdaderos culpables eran los Castro y la férrea satrapía que han instaurado.

Tras la muerte de Orlando Zapata Tamayo la cosa fue más allá: varios valiosos escritores y artistas plásticos radicados en Cuba y vinculados a la UNEAC, el organismo oficial que reúne a numerosos intelectuales, se sumaron a los demócratas de la oposición interna y externa y se atrevieron a suscribir una carta pública en la que se acusaba al gobierno de la muerte del disidente. El documento, firmado por numerosas personas de izquierda, centro y derecha, ya se acerca a las cincuenta mil firmas y puede suscribirse en: orlandozapatatamayo.blogspot.com

Tengo la certeza de que el 80% de la intelectualidad cubana quiere cambios profundos que abran los cauces de participación para que los cubanos expresen lo que realmente desean sin tener que hablar o escribir al dictado de la policía. Algunos, cuando han salido al exterior, me lo han dicho con toda claridad: están cansados de ser peones al servicio de una tiranía torpe y cruel. Se sienten mal con el país, con ellos mismos y con sus familias. No quieren seguir siendo cómplices de un régimen que detestan.

Un viejo amigo, profesor universitario en La Habana, me lo acaba de reiterar a propósito del debate con Silvio: “Sabes que tú y yo discrepamos en muchas cosas, pero me parece estupendo que discutas con Silvio. Hay que demoler este cuarto oscuro en que nos tienen encerrados. Esto ya no hay quien lo soporte”.

Sí, hay que demolerlo, pero para ello tienen que sobreponerse al miedo, como acaba de hacer Silvio por unos días, y abandonar esa penosa docilidad en la que han vivido hace ya medio siglo. Si no se atreven a ignorar a la policía política jamás podrán vivir como personas libres y responsables. Aunque Granma ladre ustedes pueden quitarse la mordaza. Este es el momento. Tienen que arriesgarse “un tantico así”.

Última actualización el Lunes, 19 de Abril de 2010 01:15
 
El extraño caso de Dayron Carbonell PDF Imprimir E-mail
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Domingo, 18 de Abril de 2010 08:42

Por HUBER MATOS ARALUCE

Un joven de 18 años de edad que se encontraba en el servicio militar obligatorio murió en Cuba por causas desconocidas, después de pasar más de un mes bajo intenso escrutinio médico, al parecer con todos los recursos disponibles.  El suceso es difícil de explicar en un país cuyo gobierno se vanagloria de ser una potencia médica.

La muerte por una enfermedad que no se puede combatir es dolorosa pero lógica. La muerte por un mal que no se puede diagnosticar o cuyo diagnóstico se oculta es otro asunto.

O en Cuba la medicina, incluso en los altos niveles no es de tan alta calidad como se cree. O el encubrimiento de la muerte de Dayron es un “secreto de estado”.

Una grabación de video hecha por la Red de Comunicadores Comunitarios a la madre de Dayron, Bárbara Ramos Vank, revela detalles preocupantes.

En el minuto 7:57 del primer video, la madre dice que su hijo fue enviado a un silo* húmedo en una unidad militar a mover unas cargas tan pesadas que tenían que cargarlas entre tres muchachos.  Que su hijo no tenía ni guantes, ni careta ni botas.  ¿Que se puede guardar en un silo militar bajo tierra que exija usar guantes,  máscara y botas?

¿Armas bacteriológicas, gases venenosos?

La madre dice que Dayron se sintió mal casi inmediatamente después de aquel momento y que otro muchacho, hijo de un militar oriental, también murió.

No hacen falta  guantes, máscaras y botas para protegerse de ratones, murciélagos y de la humedad.  Ni para mover explosivos, que no se guardan en lugares húmedos.

Durante más de un mes a  Dayron le diagnosticaron muchas cosas equivocadas y fue operado dos veces. A pesar de no ingerir alimentos, sus diarreas eran continuas, su estómago se le inflamó muchísimo y al final vomitaba lo que la madre describe como un excremento.

Cuando exigió al director del Hospital Hermanos Amejeiras el resultado de los estudios, este fue esquivo y grosero.  Le dijo que ni él sabia de que bacteria había muerto su hijo.  Su visita al Consejo de Estado no tuvo mejor recepción, ni resultados.  Finalmente le entregaron un informe que no indica la razón de la muerte.

Bárbara Ramos denuncia en los últimos diez minutos finales del segundo video que la juventud en Cuba no tiene posibilidades y está frustrada. Denuncia los privilegios y la corrupción de los funcionarios.  Asegura que ninguno de los hijos de los jerarcas ha hecho el servicio militar obligatorio, que ella no sabe que Fidelito lo hiciera.

En un momento comenta de maniobras “diabólicas” y en otro dice que en Cuba todo se resuelve acusando de contrarrevolucionario al que protesta.  Reclama que nunca había sido interceptada por la policía en la calle hasta después de la muerte de su hijo.  Lamentamos su dolor, que asegura sufrirá hasta después de su propia muerte.

San José, Costa Rica

 

*“El Silo” bajo tierra, mientras pasaba su Servicio Militar Obligatorio, en la Unidad Militar 7577 ubicada en el poblado de Managua.

NOTA: El blog de la Red de Comunicadores Comunitarios, ha puesto al descubierto la trama y el drama de este caso.  Mérito de Martha Beatriz Roque y el comunicador comunitario Yuri Valle Roca, que entrevistó a Bárbara Ramos y publicó la entrevista en el blog el pasado 8 de marzo.

 

 

Última actualización el Domingo, 18 de Abril de 2010 08:46
 
EL BOBO DE LA YUCA PDF Imprimir E-mail
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Jueves, 15 de Abril de 2010 01:43

Por JORGE HERNÁNDEZ FONSECA

Al bobo no le gustó nada esta tercera respuesta de Silvio, porque debería contestar un largo mensaje de Montaner, que el bobo lo interpretó como siendo “artillería pesada”...

Última actualización el Jueves, 15 de Abril de 2010 01:46
 
EL TIEMPO Y LA JUSTICIA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 14 de Abril de 2010 11:04





Por RAÚL FERNÁNDEZ RIVERO

“El tiempo no desaparece el dolor, solo lo esconde”

Hace unos 65 años terminó la Segunda Guerra Mundial. Una buena parte de mis congéneres no había nacido cuando este evento ocurrió y muchos menos cuando empezó.

Tienen unas cuantas ideas, más o menos ciertas, sobre ese terrible conjunto de sucesos, que abarcó Europa y Asia y dejó marcas serias en el Oriente Medio y África.

Los buenos y los malos, como en las películas, están señalados. Los malos perdieron –Hitler, Mussolini, Tojo y sus aliados- y los buenos ganaron -Roosevelt, Churchill, De Gaulle, Stalin y los suyos. Sin embargo después se conoció que los buenos no lo eran tanto, al menos alguno.

Muchas cosas se recuerdan, sobre todo aquellas objeto de llamativas películas o caricaturas mil veces reproducidas. El bigotico de Hitler, la prominente área abdominal de Goering, el sombrerito de Mussolini, el aromático tabaco de Churchill, los bigotazos de Stalin, pero para la gran mayoría de la humanidad- salvo historiadores o interesados- todo ha quedado en lo anecdótico y las películas de “guerra”. Con una gran excepción: EL HOLOCAUSTO.

Y esto ha superado el olvido no por lo anecdótico, cinematográfico o la crueldad inconcebible y sin igual que significó, sino por el esfuerzo sin par de un pueblo que no ha permitido que se olvide el horrible crimen que se cometió contra su raza, por el desvío moral y demencial de unos hombres y la tan loca aceptación de una sociedad.

Los judíos sufrieron un genocidio en toda su malvada concepción; planificado y organizado al mínimo detalle y ejecutado con precisión de reloj suizo, que dejó marcas indelebles, eternas, en miles de familias y en las devenidas generaciones de una raza tan antigua que es bíblica y que llevó la industrialización del siglo 20 al sumun de la eficiencia. El asesinato masivo en serie, cual maquinaria ensambladora.

Antier al caer la noche se encendió la "Antorcha del Recuerdo" en la Plaza del Gueto de Varsovia del Yad Vashem, que marcó el comienzo de la conmemoración del "Día del Recuerdo de los Mártires y Héroes", cuya celebración continuará a lo largo de varios días.

Por muchos años que pasen sean 65 o 190, los judíos no podían dejar que se olvidara- y no lo hecho-porque olvidarlo era trabajar para que se repitiera, para que se imitara y copiara por otros. Porque “El tiempo no desaparece el dolor, solo lo esconde”

Si dejamos de recordar lo que ha sucedido, nunca desaparecerá el dolor, solo podrá repetirse, en nosotros, nuestros descendientes u en otro pueblo. Si dejamos que el olvido nos obnubile, no nos curaremos nunca de sus efectos. Solo lograremos que los culpables escapen, que las víctimas sean aplastadas por el dolor que el tiempo solo mal esconde, y que algunos piensen que los abusos, las deportaciones, los genocidios, las violaciones masivas a los derechos humanos, las torturas, las golpizas a mujeres, en pocos años se olvidan.

Y eso es gravísimo, es peor que el abuso producido, porque se convierte, por el olvido, en costumbre de uso, sin castigo sin reproche…..es decir deja de ser delito.

Como el tiempo no cura el dolor, solo lo esconde, ¿Escondido quedará el dolor de las madres que han perdido a sus hijos a tiros contra el paredón, o rematados de un balazo en las laderas del Escambray? ¿Escondido quedará el dolor de madres, esposas y hermanas, de los desaparecidos en las prisiones o en las montañas o en el mar proceloso que rodea la Isla? ¿Escondido quedará el dolor de las madres que vieron morir poco a poco a sus hijos, como Boitel, o Zapata? Si olvidamos, ¿que pasará con el dolor de las familias deportadas de la Provincia de las Villas a inhóspitas poblaciones en el remoto Pinar del Río? ¿Se volverán pesadillas inacabables las torturas del punto X a cientos de presos cubanos? Si dejamos que los recuerdos se esfumen ¿Dónde quedará escondido el dolor de los presos encerrados en las gavetas de las cárceles Orientales?

Para que el tiempo no esconda el dolor hay que recordarlo, y más aún, como los sufridos judíos, victimas y familiares de los millones de asesinados por el holocausto fatal vergüenza de la humanidad, hay que salir a gritar sin pena ni temor el dolor inmenso del pueblo cubano, de su madres heroicas, de su hijos muertos, desaparecidos, torturados.

Que nadie olvide que los Castro I y II han llenado de dolor a un país entero. Que nadie olvide las cordilleras interminables de presos rumbo a Isla de Pinos, las inmundas celdas de castigo, la “capilla” de la cabaña y su funesto paredón. Que nadie olvide las golpizas en las requisas ni los bayonetazos del Plan de trabajo.

Los cientos de cubanos que han sido víctimas o presenciado los actos de repudio en las calles de pueblos y ciudades, los que supieron y sufrieron de los castigados en el horripilante UMAP, de la discriminación oficial a los intelectuales o artistas por su preferencia sexual, de las vergonzosas sesiones de autocritica, de los suicidios, de los horrores del hambre y las colas y el miedo y el silencio obligado…..no pueden olvidar.

Hay que recordar y hacer que se recuerde, solo así se cura el dolor de las heridas, del sufrimiento, de las pesadillas. No se puede olvidar.

Raúl Fernández Rivero



 

 

 





 

 






 

 

 

 


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Última actualización el Miércoles, 14 de Abril de 2010 11:06
 
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