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Artigos: Cuba
España y el negocio de los derechos humanos en Cuba PDF Imprimir E-mail
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Lunes, 22 de Febrero de 2010 00:35

Por HUBER MATOS ARALUCE

Con los auspicios del gobierno español se acaban de celebrar en Madrid dos actividades que, según explica el Ministro Miguel Ángel Moratinos, han servido para “consolidar la confianza y la promoción, y el respeto de los derechos humanos" en Cuba.  España ha reiterado que quiere  persuadir a la Unión Europea a cambiar su política hacia Cuba.

España sabe que no podrá lograrlo, porque varios países europeos, escépticos del régimen castrista, han expresado su oposición a suavizar aun más su política hacia Cuba.  La insistencia  española tiene otros propósitos.

Como España es uno de los socios principales de la más vieja y represiva dictadura de Latinoamérica, su actual gobierno necesita hacerle creer a los socialistas españoles que es un defensor de los derechos humanos en Cuba. Millones de televidentes, lectores de periódicos, radioescuchas y cibernautas en España y en otras latitudes, ya habrán visto los titulares anunciando el  nuevo esfuerzo español por tan loable objetivo.

Es también muy importante para España dar la impresión, en la Unión Europea, de que es en alguna forma la representante de sus ex colonias latinoamericanas.  En el caso cubano trata de hacer creer que está especialmente capacitada para entender lo que pasa en la isla. Por ejemplo, según el embajador español en Costa Rica, España es: “el país que todos los europeos reconocen como el que tiene el mejor conocimiento de la situación en Cuba.

Hasta el gobierno de los Estados Unidos se ha llegado a creer que el intermediario ideal para hablar con los Castro es Rodríguez Zapatero.  Hace unos meses el presidente Obama pidió al presidente español su mediación ante Raúl Castro para descongelar la situación entre ambos gobiernos, por cierto sin ningún éxito. Véase Cuba en el limbo y el error de Obama (2).

Con su hábil, constante e indirecta defensa de la tiranía castrista, responsabilizando a los gobiernos occidentales de practicar una política absurda hacia Cuba, España gana puntos con la dictadura de la isla.  Además del comercio, el régimen castrista ha privilegiado a los empresarios españoles con un cuasi monopolio de la industria turística de la Cuba.

Las conversaciones sobre derechos humanos entre la dictadura y el gobierno de España, en los términos favorables en que las presenta siempre Madrid, le sirven a la tiranía para demostrar a la oposición interna, a los presos, a sus familiares y al pueblo cubano que, a la hora de hablar del tema de los derechos humanos en Cuba, ninguno de ellos cuenta.

Por esta razón el gobierno español no permitió que ningún representante de la oposición democrática cubana participara en estas recientes actividades en Madrid. El mejor golpe contra un enemigo es el que lo desmoraliza, y en esto el gobierno español es un aliado ideal de la tiranía.

En Cuba los atropellos contra ciudadanos apolíticos aumentan, la represión contra la oposición democrática es incesante, las condenas a prisión son completamente injustificadas  y el trato a los presos políticos en las cárceles es brutal. El gobierno español lo sabe perfectamente. Por eso, para demostrar cuán importante es la relación entre los socialistas españoles y los castristas cubanos, de vez en cuando la tiranía le regala al gobierno español algunos presos políticos, que son exhibidos como prueba del éxito de la estrategia española hacia Cuba.

El pragmatismo español no es difícil de entender, España es uno de los socios comerciales más importantes de la dictadura cubana. Como para el gobierno de Zapatero los negocios están por encima de los principios, su conducta es completamente congruente. Es un gobierno que le hace el juego al castrismo al mismo tiempo que evita criticar a otro buen comprador, Hugo Chávez, pasando por alto que este militar autócrata está aniquilando sistemáticamente la democracia venezolana.

No hay ninguna contradicción, tampoco, en que el gobierno español retirara su embajador de Tegucigalpa y denunciara a Honduras porque sus militares, su Corte Suprema y su Congreso violaron la constitución, al tiempo que tiene magníficas relaciones diplomáticas con  la dictadura más antigua de la región y con la versión venezolana. Honduras no tiene ni petróleo ni mucho turismo; es el segundo país más pobre de Latinoamérica y por eso, y solo por eso, en lugar de guantes de seda merecía el látigo.

 

San José, Costa Rica

 

Última actualización el Lunes, 22 de Febrero de 2010 00:38
 
ESCLAVOS DEL PODER PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 20 de Febrero de 2010 01:29

Por PEDRO CORZO

Los vínculos que existen entre los gobiernos de Cuba y Venezuela no tienen precedentes en otros países del hemisferio americano, y solo es posible apreciarlos, salvando las diferencias, en las relaciones que sostuvieron Italia y Alemania en el período previó a la Segunda Guerra Mundial y durante el propio conflicto.

Adolfo Hitler sentía veneración por Benito Mussolini. El dictador alemán después de entrevistarse con su par italiano llegó a decir que El Duce era en su opinión el hombre más importante y relevante que había nacido en los últimos mil años, una subordinación que tiene muchas semejanzas con la que Hugo Chávez práctica con Fidel Castro.

Sin embargo, Mussolini sentía un profundo desprecio por Hitler, le criticaba fuertemente y hasta entre sus mas allegado calificaba al líder alemán de histérico con inclinación al homosexualismo. Hasta el presente ignoramos la opinión personal que tiene el déspota cubano sobre el caudillo venezolano. Las apariencias aparentan una amistad sólida de ambas partes, pero recordemos que las “apariencias a veces engañan”.

El germano nunca imaginó lo que sentía realmente el italiano por él y la verdad histórica es que siempre le admiró, y le prestó, durante la segunda gran guerra, un apoyo político y militar que la parte italiana nunca compensó. Sin dudas que aquella relación fue muy peculiar, ya que el Poderoso, Hitler, dependía emocionalmente de un dictador débil política y militarmente como Benito Mussolini.

Aquí encontramos otra analogía entre Fidel Castro y Hugo Chávez. Es Venezuela quien subsidia al régimen de La Habana, pero es Caracas la que parece estar sometida a la voluntad de dictador antillano. Fidel Castro y lo que él significa ha seducido al presidente venezolano de manera vergonzosa. Las referencias constantes de Chávez al dictador cubano, y el hecho de representar las acciones y decisiones de Castro como si hubieran sido ejecutados por una divinidad, demuestran su incapacidad para actuar en base a sus propios razonamientos e ideología.

La fascinación que siente Hugo Chávez ante Castro es tan enfermiza como la que padeció Adolfo Hitler en relación a Mussolini.

Alemania como consecuencia de la incapacidad de Mussolini, se vio obligada a ocupar Italia en 1943, lo que permitió al dictador conservar el poder por un breve periodo de tiempo. El Reich envío inútilmente a la península decenas de miles de toneladas de armas y grandes cantidades de combustible que nunca fueron usados por las fuerzas italianas. Mas aun, cuando El Duce fue depuesto y arrestado, Hitler ordenó un rescate digno de una película de aventuras, bajo el comando de Otto Skorzeni. Poco después le inventó en el norte de Italia, la República de Salo, una ficción que le permitió a Mussolini imaginar que seguía gobernando, pero que no le hizo cambiar el sentimiento de desprecio que sentía por su aliado nazi.

Es interesante y si se hace referencias a las semejanzas, también hay que destacar las diferencias, El Duce nunca se sometió a Hitler, de la manera en que lo hace Chávez con Castro.

Mussolini estaba consciente que para que él y su régimen sobrevivieran tenían que aceptar la arrogancia y el poder alemán, pero en el caso cubano venezolano no es así, es el régimen de La Habana y no el de Caracas el dependiente. Cuba no puede sobrevivir con sus propios recursos y necesita los subsidios de Venezuela, pero son los cubanos los que con los bienes venezolanos han hecho acto de presencia en ese país de manera hegemónica.

El gobierno de Venezuela ha permitido prácticamente una invasión de funcionarios cubanos, civiles y militares, que según los entendidos, controlan la mayor parte de la administración, y ejercen influencia y un relativo control sobre las fuerzas de seguridad pública y los organismos armados del estado.

Desde Cuba han llegado a Venezuela miles de personas, algunos especialistas o técnicos en  ciertas  ramas del conocimiento, pero la mayoría son asesores o instructores en el dudoso oficio de imponer métodos que permitan implementar en el país sudamericano un régimen con la capacidad de sobrevivencia del cubano.

El presidente Hugo Chávez, a pesar de que el régimen de La Habana solo ha sido eficiente en la consumación del control de la información y la expresión ciudadana, junto a la constitución de una fuerza política y de espionaje de excelencia, ha supeditado a la autoridad de los Castro la soberanía de su país y tomado a Cuba como modelo de gobierno a seguir.

En un esfuerzo de objetividad es muy difícil identificar cabalmente a Hugo Chávez y Fidel Castro con cualquiera de los dos déspotas fascistas, aunque repetimos que hay semejanzas entre los cuatros, pero mas allá de esas similitudes hay una verdad ajena a cualquier especulación y es que Mussolini aceptó la ingerencia alemana por el poder con que contaba ese país, pero Chávez aprueba la cubana por una subordinación a Fidel Castro que linda con la humillación. Si lo hace por devoción o conveniencia es otra pregunta que no cambia la opinión que cada uno podemos hacernos del gobernante que deshonra la espada de Bolívar.

En fin, la relación Hugo Chávez y Fidel Castro, tendrán semejanzas y diferencias a las que sostuvieron Benito Mussolini y Adolfo Hitler, pero hay una constante invariable entre estos cuatro apocalípticos jinetes, y es que gustan del Poder por encima de todo lo demás y que para conseguirlo y conservarlo, son capaces de cualquier cosa.

Última actualización el Sábado, 20 de Febrero de 2010 01:31
 
UN ALBAÑIL CONTRA FIDEL CASTRO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Jueves, 18 de Febrero de 2010 12:29

Por MAITE RICO

El estado de salud del preso político cubano Orlando Zapata, en huelga de hambre desde hace 75 días, se ha deteriorado a tal grado que las autoridades carcelarias decidieron el martes su traslado urgente desde el penal de Camagüey, en el centro del país, a un hospital de La Habana. Según la información recabada por la familia, su situación es crítica. Zapata, albañil de 42 años, es uno de los 75 disidentes detenidos en la Primavera Negra de 2003, tiene varias condenas que suman 36 años y engrosa la lista de prisioneros de conciencia de Amnistía Internacional.

El disidente había sido trasladado inicialmente desde la cárcel al hospital de Camagüey, donde estaba siendo alimentado contra su voluntad por vía intravenosa. El martes por la mañana, sin embargo, las cosas se complicaron.

"Fue todo sorpresivo. Lo sacaron en camilla, con sueros y oxígeno. No podía hablar", explica vía telefónica desde Cuba su madre, Reina Tamayo. La mujer, una campesina que vive en una aldea de Holguín, en el este del país, había llegado a Camagüey al saber que Orlando estaba peor. "Queríamos verle, tenía vómitos y fiebre, porque lleva 75 días a base de agua y tiene varios órganos afectados. Uno de los médicos le dijo a su hermana que se podía morir en cualquier momento".

Hoy Reina Tamayo intentaba encontrar, en la estación de autobuses de Camagüey, un transporte hasta la capital, a 500 kilómetros de distancia. "Yo les supliqué que me permitieran ir con él en la ambulancia, pero se negaron. La ocuparon toda con hombres armados. Ahora estoy pasando trabajos para poder ir. Pagaremos lo que no tenemos, porque estoy desesperada por llegar a La Habana".

Orlando Zapata es uno de los disidentes más castigados por el régimen castrista. Desde 2002, había sido detenido en varias ocasiones por su activismo en el campo de los derechos humanos. Su última captura se produjo el 20 de marzo de 2003, mientras participaba en un ayuno para pedir la libertad de varios compañeros, entre ellos el médico Óscar Elías Biscet. A la condena inicial a tres años por "desacato a la figura del Comandante [Fidel Castro]" se fueron agregando otras sentencias en cinco procesos judiciales sin garantías, que elevaron la condena a un total de 36 años. Desde entonces, Zapata ha estado sometido a constantes cambios de prisión, palizas y régimen de aislamiento. "Él siempre ha sido muy combativo, muy digno. Ha hecho varias huelgas de hambre y reivindica su condición de preso de conciencia", explica un compañero suyo desde La Habana.

Zapata participó también en el llamado Proyecto Varela, una iniciativa ciudadana para reformar la Constitución e impulsar la apertura democrática -y que acabó con buena parte de los activistas en prisión-. Para su promotor, Oswaldo Payá, premio Sájarov del Parlamento Europeo, el régimen "se ha ensañado con Orlando Zapata porque es negro, por su dignidad y porque mantiene la bandera de los derechos humanos". Payá ha lanzado un llamamiento de solidaridad internacional, "la misma que obtuvo la causa justa de la activista saharaui Aminatu Haidar. Las dictaduras no son ni de izquierda ni de derecha, sino dictaduras".

 

Tomado de EL PAÍS, Madrid - 17/02/2010

Última actualización el Jueves, 18 de Febrero de 2010 12:32
 
BARQUIN: EL CIUDADANO SOLDADO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 16 de Febrero de 2010 12:35

Por ALFREDO M. CEPERO

 

El Coronel Ramón Barquín y López falleció el año pasado en su patria adoptiva de Puerto Rico pero nunca dejó de amar y servir a su añorada Cuba. Y aún desde la tumba la sigue sirviendo a través de su libro “Mis Diálogos con Fidel, Raúl, Camilo y el Che”. Una narración analítica y certera sobre la forma de pensar y actuar de los principales actores de la tragedia de medio siglo que ha devastado física y moralmente a la nación cubana. El libro puede ser adquirido en la Librería Universal, en Miami, o a través de Amazon.com .

 

Conocí a Ramón Barquín a principios de 1961 en Miami cuando el coronel se desempeñaba como jefe militar del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) que dirigía el Ingeniero Manolo Ray. La organización mantenía un campo de entrenamiento militar en el pueblo de Naranja, cerca de Homestead, en la Florida y allá fuimos a parar Luís Posada y yo que, a la sazón, compartíamos un cuartucho en el desaparecido Hotel Columbia de la ciudad de Miami.

 

En el campamento nos congregamos un abigarrado destacamento de abogados como Jorge Beruff y Sila Cuervo, militares rebeldes como Pepe Perez Alamo y Pepe El Toro, estudiantes como Augusto Maxwell y Ramón Barquín hijo, y campesinos como “El Guajiro Hilario”, de quién nunca llegue a saber el apellido. Así fue como, unidos por el amor a Cuba y por nuestro propósito de contribuir a su libertad, nos integramos mas tarde a la Brigada 2506.

 

Desde un principio Barquín me inspiró simpatía, confianza y respeto. Su hablar pausado, ademanes modestos y habilidad para escuchar a los demás lo sacaban completamente del estereotipo generalizado sobre los militares. Parecía más bien un diplomático que un militar. No en balde su carrera dio un giro inesperado y lo sacó del cuartel para llevarlo a lo más altos niveles de la diplomacia como Agregado Militar de Cuba en Washington y como Vice-director del Estado Mayor Conjunto de la Junta Interamericana de Defensa, durante el gobierno de Carlos Prío Socarras.

 

Cuando se produjo el fatídico golpe de estado del 10 de marzo Barquín se encontraba en Washington y se propuso renunciar a su cargo pero fue convencido por sus amigos de que, dentro del ejército, podría ser más útil a la restauración de la democracia en Cuba. En esa labor fue descubierto el 3 de abril de 1956 en un intento de derrocar la dictadura de Fulgencio Batista que pasó a nuestra historia con el nombre de “Conspiración de los Puros”. Y puros, dignos y patrióticos fueron los esfuerzos de Barquín y una docena de oficiales que se le sumaron a lo que bien podríamos considerar como una versión adelantada de los acontecimientos que tuvieron lugar recientemente en Honduras. El caso insólito en nuestro continente de militares arriesgando la vida no para llenar sus bolsillos sino para servir a su pueblo.

En el curso de su organización de la asonada militar Barquín y sus compañeros  suscribieron un documento que pudo haber sido escrito por patriotas de la estatura moral de Carlos Manuel de Céspedes o Ignacio Agramonte. Después de estipular que su objetivo era formar un gobierno integrado por personalidades civiles y convocar a elecciones en el breve plazo de seis meses, los complotados se comprometieron a no aspirar a posiciones electivas y a presentar la renuncia de sus cargos en las fuerzas armadas. Para desgracia del pueblo cubano la conspiración fue delatada por uno de los participantes y los “puros” fueron a dar a las celdas inmundas de la Cárcel de Isla de Pinos donde cumplieron dos años y medio de privación de libertad.

 

Avanzada la tarde del primero de enero, después de la fuga del dictador, Barquín se presentó en el Campamento Militar de Columbia con el objetivo de mantener el orden y prevenir baños de sangre. Sus palabras recriminatorias al General Eulogio Cantillo merecen ser citadas: “Entiendo que ustedes, los coroneles y generales, tenían que haber derrotado a los guerrilleros fidelistas en nombre del gobierno dictatorial que sostenían, o haber derrocado al dictador en nombre del pueblo que se lo pedía; pero, desgraciadamente no hicieron ni lo uno ni lo otro,  sino lo peor: proteger la fuga de Batista”

 

En ese mismo momento, el dictador sucesor, todavía en Santiago de Cuba, ignoraba las llamadas de Barquín desde la Habana para coordinar las actividades encaminadas a una transición sin violencia. Castro, como sabemos, estaba mas interesado en la consolidación de su poder absoluto que en la paz para el pueblo de Cuba. Por el contrario, declara una huelga general y manda a toda velocidad a Camilo y al Che a tomar Columbia y la Cabaña respectivamente. Ante el hecho consumado, de un Tribunal Supremo que había reconocido a Urrutia como Presidente, la euforia de un pueblo enamorado del “ídolo” y la posibilidad de más derramamientos de sangre, Barquín entrega el mando a Camilo quien había sido nombrado Jefe del Ejército por el nuevo presidente de Cuba.

 

A partir de ese momento, se inician una serie de entrevistas y conversaciones de Barquín con los personajes que aparecen en el título de su libro. Aunque siempre se negó a caer en la trampa de ser nombrado Ministro de Defensa, Barquín puso sus conocimientos al servicio de los líderes de la revolución, principalmente Camilo, en los primeros meses del proceso revolucionario. Sin dudas, con la esperanza de amortiguar el impacto sobre el pueblo de Cuba de la ignorancia, la improvisación y la maldad de los nuevos sátrapas.

 

Y cuando fue obligado a optar entre aceptar una cartera en el gabinete o salir de Cuba Barquín aceptó un cargo diplomático con objeto de sumarse a los esfuerzos que ya se realizaban en el exterior para liberar a Cuba de su nueva dictadura. Sin dudas  tenía presente un encuentro con Fidel donde el tirano le dijo: “Con usted hay que tener mucho cuidado, porque lo van a tratar de utilizar de cabeza de la contrarrevolución”. Sus relaciones con estos delincuentes pueden ser sintetizadas diciendo que mostró cautela ante Fidel, recelo ante Raúl, desprecio hacia Guevara y una cierta simpatía hacia Camilo, a quien Barquín consideró una víctima de su ignorancia y de su admiración por Fidel Castro.

Todavía desde su tumba este cubano ejemplar nos muestra el camino hacia  la creación de una nación donde cada ciudadano asuma la responsabilidad de defender la democracia sin las muletas de falsos líderes. En este sentido, nos dice: “La historia no absolverá a Fidel, pero tenemos que ver como construimos una Cuba nueva donde nunca pueda volver a surgir otro Fidel”. Y describe el papel del ejercito en una democracia diciendo: “Sigo siendo un fervoroso creyente en que las Fuerzas Armadas de una nación tienen que responder y ser obedientes al poder civil que es representativo de la voluntad popular”.

 

Los méritos y la capacidad del Coronel Barquín como militar quedan demostrados por una trayectoria que comenzó como soldado y ascendió a cabo, sargento y oficial por estudios y méritos propios. Pero por muchos que estos sean, las cualidades morales y cívicas de Ramón Barquín son muy superiores y hacen del militar un ciudadano soldado. Un ciudadano que obedece la constitución, defiende  el estado de derechos y pone sus armas al servicio de la democracia. En fin, un ejemplo para enseñarle a nuestras futuras generaciones de militares cubanos que, como dije hace algún tiempo en uno de mis versos, “Hace falta soldados/en la mano el fusil/ y en la mente el concepto de respecto al civil/ hace falta el concepto de ser buen ciudadano/el respeto a la ley y a su guarda el soldado”.

 

Miami, Florida 2-16-2010.

Última actualización el Martes, 16 de Febrero de 2010 12:36
 
LA BARCA CUBANA Y EL ESTADO DE DERECHO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 15 de Febrero de 2010 15:56

Por HUBER MATOS ARALUCE


En su análisis “¿Hacia dónde va la barca a cubana? Una mirada al entorno económico”, Boris Moreno,  presbítero y máster en Ciencias Económicas,  plantea que le gustaría que, con el auspicio de la revista de la Arquidiócesis de la Habana: PalabraNuevaNet,  se pudiera iniciar un debate sobre las medidas que propone.  Lo felicito por su análisis de la realidad cubana y sugiero leer detenidamente su artículo.  Como no comparto algunas de sus recomendaciones, acepto su invitación a discutirlas.

Para enderezar el rumbo de Cuba, dondela desesperanza se ha expandido y el horizonte de un agravamiento de la crisis, atenazada por el entorno internacional, pudiera romper la frágil cohesión social, el Pbro. Moreno divide sus recomendaciones entre las que define como de “mínimo acceso” y otras como de “anestesia general”. Para facilitar la lectura de este artículo enumero en resumen sus propuestas.

Las de mínimo acceso:

a)  Garantías al trabajo por cuenta propia.

b) A futuro una ley que proteja la pequeña y mediana empresa.

c) “Amparo de las actividades comerciales minoristas.”

d) Ampliar el pago por resultado en la fuerza laboral.

e) A futuro “una ley de empresa, de quiebra y de desempleo.”

f) Mayores seguridades para la inversión extranjera.

g) Que el presupuesto se apegue al  principio de subsidiariedad y una contraloría.

Entre las medidas de “anestesia general” propone en primer lugar la que considera más importante: “el compromiso formal del gobierno en reconocer la capacidad de opinar de todos los ciudadanos sin que esto implique represalias de ningún tipo”. Además:

 

a)     “El cambio de la política de sustitución de importaciones por otra de promoción de exportaciones”

 

b)     Darle espacio a la banca internacional.

 

c)      “La unificación de la moneda.”

 

d)      “Una reforma empresarial …potenciando formas complementarias a la empresa estatal.”

 

 

e)     Un cambio de concepción institucional donde los ministerios pasen a ser centros de orientación y regulación en su área.

 

f)        Entrada en la isla de mecanismos internacionales que viabilicen el flujo de recursos financieros frescos.

 

g)      Privilegiar con ofertas de inversión el ingreso de capitales.

 

h)     Constitución de un mercado financiero.

 

En cuanto a las medidas propuestas como de “mínimo acceso”  creo que el régimen castrista pudiera ponerlas en práctica sin arriesgar necesariamente  su monopolio del poder.  Es más, si se hubieran implementado hace tres años, sus resultados habrían ayudado a hacer menos aguda la crisis actual y hoy el castrismo tendría un respiro; en otras palabras, la sucesión de un hermano a otro habría sido más exitosa, en detrimento de un futuro democrático y de un desarrollo económico beneficioso para todos los cubanos.  Estoy seguro de que esto no es lo que desea el Pbro. Moreno, pero por rigor lógico creo necesario señalarlo.

 

Objeto la recomendación de dar mayores seguridades a la inversión extranjera, al mismo tiempo que se propone “para futuro” una ley que proteja a la pequeña y mediana empresa.  El castrismo, consciente del fracaso de la economía estatal, ha pactado con capital extranjero para sostenerse en el poder.  Por esta razón les niega a los cubanos el  derecho a desarrollar empresas privadas, mientras privilegia la inversión extranjera en el turismo, la minería, la exploración petrolera, etc.

 

La mayoría de estos socios capitalistas son los más interesados en que la tiranía se mantenga en el poder, porque ésta les garantiza sus privilegios en la isla.  Caso típico es el de la industria del turismo y otras inversiones españolas en Cuba, y su influencia en la política procastrista del gobierno español.   El capital estadounidense es uno de los factores que ejercen mayor presión en Washington para una normalización de las relaciones entre ambos gobiernos, sin que el respeto a los derechos humanos en Cuba sea una condicionante.

 

Darle ventajas al capital extranjero sin priorizar las medidas que permitan a los cubanos la posibilidad de competir, equivale a seguir entregando nuestro país a las transnacionales y a empresarios extranjeros, socios presentes o futuros del régimen.  También  estoy convencido de que el Pbro. Moreno está muy lejos de desear una Cuba así.

 

En términos generales las recomendaciones de “mínimo acceso” no nos conducirían a un régimen democrático, sino al mantenimiento de un grupo incompetente y corrupto en el poder, que tiene toda la intención de detentarlo hasta sus últimos días y pasarlo a sus herederos como un patrimonio familiar.    Por esa vía, el actual régimen podría convertirse en una hibridocracia, definida por el politólogo Fernando Mires como el régimen dondelos enemigos de la democracia necesitan de la democracia para ocultar, en nombre de la misma democracia, a las más astutas dictaduras”: China, Vietnam, Venezuela.

 

Sobre las recomendaciones de anestesia general” el Pbro. Moreno no se hace ilusiones con la situación política actual, sino todo lo contrario, y por esta razón plantea que la medida más importante de ese segundo grupo de recomendaciones es: “el compromiso formal del gobierno en reconocer la capacidad de opinar de todos los ciudadanos sin que esto implique represalias de ningún tipo”.

 

Esa posibilidad asume  un cambio radical en la voluntad política de la dirigencia en el poder en Cuba, quienquiera que esté al mando, e independiente de la forma en que haya llegado a asumirlo. Podría ser un cambio de táctica o de pensamiento del  actual gobernante, o un cambio por herencia, o por un golpe de estado, o por el triunfo de una revuelta popular.  Si esto es  así, por voluntad de quien esté en el poder, corremos el peligro de que el respeto a las opiniones sea revertido luego por el mismo gobernante que lo permitió, o por el que le siga.  Por estas consideraciones la garantía de libertad de expresión debe estar respaldada, no por un “compromiso formal del gobierno”, sino por una constitución democrática y por un Estado de Derecho.

 

La sugerencia del “cambio de la política de sustitución de importaciones a otra de promoción de exportaciones” no puede ser más acertada.  Su argumento es que las importaciones actuales son completamente necesarias y que hay que pagarlas aumentando las exportaciones.  Esto exige un nivel de eficiencia en la economía cubana que requiere un cambio estructural total, y un cambio político capaz de estimular a la población a participar con entusiasmo en un proceso que va a rendir frutos, pero no de la noche a la mañana.  En los artículos “Cuba: agricultura y desarrollo”, “Cuba: el dinero y la comida” y “Cuba: la importancia del desarrollo agrícola” elaboro sobre el tema.

 

Otro aspecto considerado en las propuestas de Pbro. Moreno, es el de “Una reforma empresarial …potenciando las formas complementarias a la empresa estatal”.  Pienso que en el desarrollo económico sostenido, sostenible y acelerado que requiere nuestro país, la empresa privada debe ser el eje y la empresa estatal debe ser la complementaria.  El  problema a debatir es cuáles empresas estatales deben ser privatizadas, ya sea total o parcialmente, y en qué forma, y cuáles deben quedar como propiedad pública y en qué forma (entes autónomos o directamente bajo el control del Ejecutivo).  Cuanto mayor sea el porcentaje de la economía que quede en manos del Estado, ésta será menos eficiente y mayor el margen de abuso y corrupción.

 

Al mismo tiempo debemos asegurarnos de que las empresas que sean privatizadas no queden en manos del grupo en el poder o de sus socios extranjeros, ni que éstas se vayan a subastar indiscriminadamente sin que los cubanos, en particular quienes hoy viven, trabajan y sufren en la isla, tengan posibilidades de participación presente o futura.  Esto no representa un rechazo a la necesaria inversión extranjera, sino un llamado a crear mecanismos financieros y de inversión que permitan a los cubanos participar efectivamente en la propiedad de las empresas. Está pendiente un ejercicio de creatividad jurídica y económica que permita lograr ese objetivo.

 

En este aspecto debemos traer al debate el asunto de las propiedades confiscadas a estadounidenses o a cubanos.  La forma más acelerada de resolver esos derechos es la de indemnizar a los dueños originales o a sus herederos, sin excluirlos de reclamaciones judiciales como corresponde en un Estado de Derecho.  La indemnización permitiría hacer justicia en el menor tiempo posible y dar inicio al necesario despegue económico de la isla, aunque en algunos casos, técnicamente, puede ser más conveniente para el país la devolución de determinadas empresas.

 

Las propuestas del Pbro. Boris Moreno, como él aclara,  “no son conclusivas ni abarcan todo el entorno económico”, pero sin duda pueden servir como base a un debate en que dejemos de enfocarnos en los fracasos de medio siglo de estatismo totalitario y discutamos sobre el desarrollo de la Nueva República.

 

Veo en las propuestas de “anestesia general” los claros trazos de una economía de mercado insertada en un mundo globalizado y respaldada institucional y legalmente por un Estado de Derecho. Esto debe enfatizarse como condición fundamental para que “la barca cubana” pueda orientarse hacia horizontes de libertad, progreso, justicia y solidaridad que beneficien a todo el pueblo cubano.

 

San José, Costa Rica

 

 

 

Última actualización el Lunes, 15 de Febrero de 2010 15:59
 
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