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Artigos: Cuba
Cuba: tres generaciones inútilmente sacrificadas PDF Imprimir E-mail
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Lunes, 28 de Diciembre de 2009 11:09

Por CARLOS ALBERTO MONTANER

Puedo escribir los textos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: la revolución cubana va a cumplir 51 años, pésimamente dirigida por los hermanos Castro, y no se avizora el menor síntoma de cambio, alivio o rectificación. El gobierno insiste en el disparatado curso de la planificación centralizada, los planes quinquenales, el colectivismo, la burocracia indolente que todo lo controla, el palo y tentetieso contra cualquiera que desafine en el coro, bajo la autoridad de un partido único guiado por Fidel, el líder amado, y por su hermano Raúl, porque, para colmo, ahora hay que practicar la bigamia cortesana y amar a dos líderes repulsivos simultáneamente.

Fidel y Raúl llegaron al poder sin ninguna experiencia de gobierno hace medio siglo, pero no han logrado aprender nada. Todo un récord. Hoy son dos ancianitos puntillosamente incompetentes, que han agravado hasta el sadismo los cinco elementos básicos que le dan sentido y forma material a cualquier sociedad moderna: alimentación, agua potable, vivienda, transporte y comunicaciones. Si hubiera un premio a la incapacidad gerencial habría que dárselo a estos dos personajes.

Raúl acaba de decir que en el 2009 las exportaciones cayeron un 23%, las importaciones un 37 y las inversiones un 16. Pero esos son números vacíos. Aquí va un dato que es un reflejo más elocuente del panorama general: en el 2009 el país produce la misma cantidad de azúcar que en 1902, cuando no había tractores, electricidad o camiones. En 1902 existían un millón y medio de cubanos que se movilizaban a lomo de caballo. Hoy hay once que ya ni siquiera tienen caballos. El país se hunde por la improductividad tremenda de un sistema que no ha funcionado bien en ninguna latitud, pero que en Cuba ha alcanzado la más profunda sima imaginable.

Esto es importante tenerlo en cuenta para entender el estado anímico de la sociedad cubana: las tres primeras generaciones de la república (1902 a 1958), en medio de crisis económicas --incluida la del 29-- desórdenes, corrupción y periodos dictatoriales, progresó constante y notablemente hasta colocarse en el pelotón de vanguardia de América Latina. Cada una de esas generaciones vivió mejor que la anterior. En cambio, las tres generaciones posteriores que sólo han conocido la dictadura comunista (1959 a 2009) han tenido la experiencia contraria: cada una de ellas ha vivido peor que la precedente. Por eso los cubanos sólo piensan en emigrar: los Castro les enseñaron la cruel lección de que el futuro siempre será más negro, pobre y desagradable que el miserable presente que padecen.

Prueba al canto: una encuesta secreta realizada hace unos meses por el Partido Comunista en la Universidad de La Habana (un universo de 30,000 personas supuestamente simpatizantes del régimen) arrojó unos resultados devastadores: las tres cuartas partes de los estudiantes, profesores y administradores deseaban ardientemente la erradicación del sistema y su sustitución por un modo racional de organizar la convivencia. Los Castro, en lugar de admitir la evidencia, se limitaron a echar al rector, como si el pobre tipo fuera el causante del rechazo que provoca el prolongado disparate revolucionario.

¿Cómo va a terminar este fallido proceso político? Sin duda, con la demolición de esa disparatada forma de gobernar. El sistema comunista tiene muy pocos partidarios reales en el país. Hay, sí, gente que aplaude o que se presta a apalear adversarios en pogromos orquestados por la policía política, pero ya son contadas las personas con convicciones marxistas, persuadidas de que ese modo cruel de estabular a la sociedad algún día les traerá la felicidad a los cubanos.

¿Cuándo va a ocurrir esto? Como todos sabemos, hay que acogerse a la vieja fórmula española con que la oposición democrática, incapaz de arrebatarle el poder a la dictadura o de cambiar sustancialmente el sistema, se resignó a esperar por la muerte de Francisco Franco: la melancólica ``solución biológica''. Primero, Fidel (83) debe tener la esperada cortesía de morirse, y luego Raúl (78), siempre un buen discípulo, debe seguirle los pasos educadamente.

aúl, es verdad, intenta consolidar el PC con sus incondicionales para tratar de perpetuar el sistema, pero esa estratagema no funcionará. A ellos, a los Castro, los obedecen por miedo y por la inercia propia de estas largas tiranías --como ocurría en la España de Franco o en la República Dominicana de Trujillo--, pero una vez que desaparece el sultán, o los sultanes, comienzan a aflorar los verdaderos deseos de la inmensa mayoría: enterrar de una vez esta etapa de violencia e irracionalidad que han padecido los cubanos por más de medio siglo.

www.firmaspress.com

Última actualización el Lunes, 28 de Diciembre de 2009 11:22
 
DE LA TRICONTINENTAL AL ALBA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 25 de Diciembre de 2009 16:30
Por Pedro Corzo.

Las pretensiones de Hugo Chávez y Fidel Castro, a pesar de los fracasos que el dictador cubano cosechó en su proyecto imperialista de instaurar regímenes despóticos en el continente americano, se mantiene vigente. Las estrategias han sido adecuadas a los tiempos. Los colores y discursos corresponden al siglo XXI, pero los fines son los mismos que impulsaron a Stalin y Hitler.

La Primera Conferencia Tricontinental de los Pueblos de Africa, Asia y América Latina, que se celebró en La Habana en enero de 1966, reunió a más de 70 países con unos 500 delegados: partidos políticos, movimientos violentos que actuaban en la clandestinidad, grupos guerrilleros y unos pocos gobiernos que usaban el discurso de la justicia social para exterminar los derechos sociales y políticos de sus ciudadanos.

De este encuentro de organizaciones que se oponían al capitalismo y a la democracia, en su mayoría identificados con el pensamiento marxista, surgió la OSPAAAL.

El principal arquitecto de aquel encuentro y su mayor beneficiario fue Fidel Castro, aunque en un evento que no tenía precedentes en este continente participó de manera notable Mehdi Ben Barka, un dirigente marroquí asesinado en París.

Los objetivos de los promotores eran prestar ayuda a los denominados movimientos de liberación nacional, con particular énfasis en el palestino, incrementar la lucha armada en los tres continentes y prestar un irrestricto apoyo al régimen cubano. El plan incluía luchar contra las bases militares extranjeras y la política de segregación racial. Mientras se condenaba el uso de la armas nucleares, el país sede, Cuba, cuatro años antes había sido el principal promotor de que la Unión Soviética instalara por primera vez armas nucleares en un país del tercer mundo.

En realidad los organizadores pretendían imponer en sus respectivos países un estado autoritario identificado con una ideología común. Ben Barka, meses antes de la conferencia en La Habana, declaró que ``las dos corrientes de la revolución mundial estarán allí representadas: la corriente surgida con la revolución de octubre y la de la revolución nacional liberadora''. El modelo de la titulada revolución nacionalista era Cuba y el arquetipo del líder de ese tipo de proceso era Fidel Castro.

Cuarenta y tres años después La Habana vuelve a ser sede de un foro que con estrategias diferentes persigue los mismos objetivos: instaurar regímenes contrarios a la democracia y los derechos humanos.

La Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América es un engendro castrochavista que busca la toma del poder con fórmulas remozadas, tomando como fundamento el fracaso de las estrategias del pasado.

El indigenismo ha sustituido en gran medida la lucha de clases, la violencia guerrillera o terrorista ha sido relevada por el caos y la desestabilización que generan manifestaciones públicas que practican una violencia de intensidad variable, que puede acentuarse o disminuir según los progresos del proyecto.

Ya no se trata de llegar al poder por medio de la insurrección, cuyo uso está descartado por conveniencia, sino por la anarquía. El desconcierto del pueblo y la clase dirigente facilita el acceso de un líder que aparentará gobernar en comunión con el resto de los poderes públicos. Un césar que gusta de elecciones controladas, de leyes hechas a su voluntad y del baño de la multitud que respalda su proyecto. En fin, un Chávez.

 

Fonte: El Nuevo Herald

http:www.elherald.com

Última actualización el Viernes, 25 de Diciembre de 2009 16:32
 
Nombramientos y capilla ardiente PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Viernes, 25 de Diciembre de 2009 12:39

Por Luis Tornés Aguililla.

 

Quizá, con el nombramiento de Ramiro Valdés como vicepresidente del Consejo de Estado, al fin brote en Cuba ese momento en que ya no será posible que sigamos arropados en la  monstruosa conformidad del autoengaño porque mientras más pasa el tiempo, resulta más evidente la certeza de que ninguno de esos señores ( nombrados a dedo ) habrá tenido jamás la intención de encaminar el país hacia un contexto democrático; por una razón simple : ellos saben que no sobrevivirían en Cuba una vez que los oficiales superiores empiecen a hablar y que los archivos y memorias se empiecen a publicar por internet en un alud sin plazos ni remilgos editoriales que terminará tragándoselos como el sapo a la mosca.

 

Los pontífices del régimen cubano no liberan a sus rehenes políticos porque intuyen – creo que con mucha razón -  que en la primera señal interpretada por la gente como un gesto de debilidad, el pueblo les caerá encima como la sarna al perro al mismo tiempo que la fragilidad económica en que se encuentra el país, les prohibirá cualquier intento de contrariar la dialéctica de la miseria creada por ellos mismos . En una palabra : están perdidos.

 

Cuba ha llegado a un punto de « masa crítica » en que los militares y miembros intermedios del sistema entienden la inutilidad de dar crédito a una banda de viejos cuyos únicos objetivos son  salvar sus pellejos y, de ser posible, sus fortunas.

 

No sólo se trata de la deuda exterior cubana o del robo a los empresarios extranjeros que invirtieron en Cuba sino de la total parálisis del aparato productivo de un país que vivió, primeramente a merced de la URSS y ahora aguantado como un náufrago al petróleo del bufón de Miraflores cuyas bondades hacia Cuba no están grabadas en el mármol si miramos bien la situación política en Venezuela.

 

La represión que organice el vicepresidente Valdés agregada a la indigencia general no auguran nada bueno para los próximos meses.

 

¿ Qué informaciones tiene Raúl Castro sobre lo que podría ocurrir en Venezuela y Colombia como para que, prudentemente, haya nombrado vicepresidente al represor por excelencia que, a la vez, es  uno de los hombres que más ha odiado en su vida ? .

 

¡ Fo !, hay hedor a capilla ardiente y vaya usted a saber quién pondrá el muerto.

Últimos días del año 2009.

 
ESPEJO DE IMPACIENCIA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Jueves, 24 de Diciembre de 2009 23:36

Por VICENTE ECHERRI

La Navidad nos trae este año el regocijo añadido del vigésimo aniversario del fin del régimen comunista en Rumanía y, en particular, de la ejecución sumaria, ejemplar e indigna (como merece todo déspota) de Nicolae Ceausescu, tirano por casi un cuarto de siglo, y de Elena, su mujer y cómplice principal de sus desmanes. Sólo cuatro días antes, cuando convocara a una inmensa manifestación en la plaza frente al monstruoso palacio estalinista que había hecho levantar como monumento a su soberbia, Ceausescu se creía invulnerable, inmune al virus de la libertad que había barrido, en pocos meses, al podrido orden totalitario en Europa oriental. Pero esa tarde del 21 de diciembre de 1989, en cuestión de minutos, la muchedumbre dejó de aplaudir y empezó a chiflarle y él se acobardó. Los oprimidos vieron su miedo y fueron por su sangre. El tirano pudo escapar al linchamiento, sólo para ser fusilado sin decoro cuatro días después, en la Navidad que inauguraba un nuevo tiempo.

Varios historiadores y cronistas han recogido los últimos momentos de la insolente pareja que avasalló sin medida a sus compatriotas, que les impuso horrendas privaciones para satisfacer sus planes absurdos y megalomaníacos y que no vaciló nunca en asesinar o encarcelar a sus opositores. Arrestados en una escuela militar, Ceausescu y su mujer eran de pronto un par de ancianos ateridos que no podían entender que sus vidas hubieran dado un vuelco tan dramático, ni aceptar la realidad que se había plantado ante ellos ni que, de la cumbre del poder absoluto, se hubieran convertido, súbitamente, en unos nadies a quienes despachaba un tribunal improvisado.

El final fue expedito, como siempre debe ser en estos casos (no el dilatado, costoso y, por momentos ridículo, proceso de Saddam Hussein), de la manera en que Winston Churchill había recomendado que debía ser la ejecución de Hitler en caso de encontrarlo con vida: mera formalidad para comunicarles, a quienes ya se habían puesto al margen del derecho, que la sociedad los eliminaba echándoles encima, además, todos los crímenes de una era, que eso de bueno tiene la tiranía: concentra tanto el poder como la culpa.

Confieso que me gustan el ritmo y las escenas de este proceso: el líder depuesto de un régimen espurio que se niega a reconocer, por ilegal, al tribunal que lo juzga y lo condena; la humillación de que les aten las manos con unas toscas cuerdas; la sorpresa --otra más, al salir al patio y ver el pelotón formado-- de que la muerte es inminente. El viejo comunista, queriendo conservar alguna dignidad, ha empezado a cantar las primeras frases de La internacional y su mujer, más atenta a lo que está a punto de ocurrir, le advierte: ``cállate, Nicu. Mira, nos van a matar como perros''. Los paracaidistas que integran el pelotón tienen instrucciones de no disparar a la cabeza del dictador para que pueda ser reconocido en las fotos. Ni siquiera les conceden la ceremonia del fusilamiento tradicional. Luego de alinearlos contra la pared, los soldados retroceden seis pasos y abren fuego. Algunas fuentes dicen que los reos intentaron huir y que fueron cazados como patos.

No hay que ser rumano para sentirse gratificado por este final, con el que concluye una época atroz y empieza el renacer --no obstante vacilante y precario-- de una nación. En el ajusticiamiento de un tirano está siempre en ciernes --como prefiguración, conjuro o anticipo-- la muerte violenta de todos los demás, de todos los que aún quedan vivos y en el poder. Aunque termine por morir en su cama, el tirano debe ser visto siempre como un candidato a la ejecución o al asesinato político; alguien a quien no hace falta juzgar porque su propia ejecutoria lo condena; en consecuencia, no necesita de jueces, sólo precisa de un verdugo.

n Cuba, donde la tiranía personal pasa del medio siglo, el único cambio reciente que ésta revela es el haberse hecho bicéfala: un mandante al que los males del cuerpo han obligado a la reclusión y otro que presta su cara y su voz (bastante repulsivas, por demás) para seguir repitiendo lo que el primero le dicta en la sombra. Las ilusiones que, ingenuamente, algunos se llegaron a hacer con la presidencia de Raúl Castro han quedado sobradamente desmentidas, tanto por sus discursos como por todas las acciones y medidas de un régimen que no renuncia a su carácter represivo, pese a que se hunde día a día en la ineficacia y en la ruina. Los que vayan a hacer justicia, sólo tendrían, al igual que en Rumanía, que duplicar la ejecución. Entre los hermanos Castro no hay distinción alguna, si exceptuamos que Raúl tiene un solo ano, y Fidel tiene dos.

Echerri 2009

Tomado de www.elherald.com
www.cubalibredigital.com
 

Última actualización el Viernes, 25 de Diciembre de 2009 12:44
 
La resistencia pasiva PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Jueves, 24 de Diciembre de 2009 00:48

Por Fernando Ravsberg BBC Mundo

Esta navidad trajo a los cubanos un cambio que transformará sus vidas.

El gobierno acaba de descentralizar las finanzas, con lo que muchas de las empresas ineficientes podrían desaparecer si no son capaces de autofinanciarse.
Hasta ahora el país funcionaba con la política del "gran saco", en el que todos metían sus utilidades y pedían luego de acuerdo a sus necesidades. El Estado, como gran administrador, repartía según una lista de prioridades, políticas, sociales e incluso económicas.

Este mecanismo adolece de muchos inconvenientes pero el peor de todos es que apuntala a las empresas ineficientes con los dividendos que aportan los sectores verdaderamente rentables. A pesar de esto la llaman "economía planificada".

El Parlamento aprobó por unanimidad (lo cual no sorprendió a nadie) una reorganización en la que los sectores que producen más divisas -níquel, turismo, tabaco, biotecnología, etc- podrán reinvertir los beneficios en el desarrollo su actividad.
Aunque el excedente será entregado al Estado, el nuevo mecanismo les permitirá operar sin tantos sustos. Es que en ocasiones, después de meter cientos de millones en el "gran saco", no encuentran los miles que necesitan para pagar a sus proveedores.

El dinero desaparece subvencionando empresas no rentables para evitar su quiebra. Estas viven como parásitos, son las que aportan poco y nada al presupuesto y después retiran todo el dinero que les hace falta para seguir produciendo...pérdidas.

Un empleado de una gran fábrica, totalmente ineficiente, me contó que además "inflan" sus gastos para poder extraer más dinero. De todas formas, en estas "economías planificadas" los costos no parecen ser demasiado importantes.

Nadie me supo decir el valor de la Operación Milagro, que le devolvió la vista a casi 2 millones de personas en América Latina y la dirección de la Escuela Latinoamericana de Medicina tampoco sabe cuánto le cuesta al país sus 10 mil alumnos extranjeros.

Podríamos pensar que el humanismo no les permite sacar cuentas de los gastos en Salud Pública pero el problema es más general. Recién llegado a Cuba aluciné en una fábrica de plásticos donde invertían $ 1,15 para producir $1.

El pasado año visitamos otra empresa que produce techos livianos de cemento y poliespuma para los damnificados de los ciclones. La jefa económica no sabe cuál es el costo del metro cuadrado pero dice que "por lógica" tiene que ser más barato que el concreto.

Otro directivo me explica que lo importante es resolver la necesidad del pueblo. Le respondo que podrían existir techos más baratos pero no me hace mucho caso. Se sienten "cruzados" levantando casas a los que las perdieron, ¡qué importa el costo!.


Claro que a veces si importa, sobre todo para no pasarlo mal por gusto. Durante décadas los cubanos bebieron café mezclado con chícharos para ahorrar. Hasta que un día alguien consultó los costos y descubrió que ese grano es más caro que el café.

En el nuevo sistema financiero las empresas que no dispongan de suficiente capital para operar tendrán que pedir préstamos bancarios y devolver después el dinero. "Las que no puedan pagar se fusionarán", me dijo un diputado muy ligado al tema.

Estas "fusiones" implican una reducción de puestos de trabajo y por ende mayor desocupación. Sin embargo, un economista me aseguró que resulta más barato pagar seguros de desempleo indefinidos que mantener abiertas empresas improductivas.

No dudo que la cuenta sea exacta pero eso no soluciona el problema social derivado. Es que un trabajador cubano no vive solo de su salario, sus ingresos se completan con lo que se lleva de la empresa para vender en el mercado negro.

Si los mandan para sus casas, incluso recibiendo el salario, les será imposible subsistir. Para evitar que estas personas deriven en el delito será imprescindible flexibilizar el modelo, abriendo nuevas espacios y posibilidades laborales.

Raúl Castro dijo en el Parlamento que "la actualización" del modelo económico debía realizarse sin "apresuramiento" y "con un enfoque integral". Muchos cubanos coinciden con él en que los cambios van lentos pero dudan de que se desarrollen de forma "integral".

Mientras desaparecen subvenciones y gratuidades, el 75% de los trabajadores continúan sufriendo los Topes Salariales, las licencias para trabajo por cuenta propia se dan con cuentagotas y las cooperativas obreras no salen del cajón de los proyectos.

El propio Presidente reconoció que uno de los problemas más difíciles que enfrenta es "la resistencia pasiva de los cuadros intermedios". Seguramente es cierto, pero es difícil que pueda restarle poder a esa burocracia sin transformar el modelo que la creó y la alimenta desde hace décadas.

Última actualización el Jueves, 24 de Diciembre de 2009 17:32
 
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