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Artigos: Cuba
Los detalles objetivos de los delitos de la presidenta brasileña PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 15 de Mayo de 2016 02:02

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

La “Ley de Responsabilidad Fiscal” no permite a la presidenta tomar préstamos de bancos públicos para rellenar vacíos del presupuesto y se ha demostrado que ella los hizo. La defensa argumenta que no se han tomado tales préstamos, sino que el gobierno tuvo “atrasos” en el pago de “deudas” con los bancos públicos. Pero como esos “atrasos” fueron grandes y corregidos por intereses, entonces se configura como “prestamos”, que son prohibidos. La defensa de la presidenta argumentó que “otros presidentes lo hicieron antes”. La acusación respondió que, delitos anteriores no eximen delitos actuales.


Los detalles objetivos de los delitos de la presidenta brasileña

Jorge Hernández Fonseca

14 de Mayo de 2016

La sociedad latinoamericana --y hasta cierto punto la opinión pública mundial también-- están siendo sometidas a informaciones tendenciosas sobre las causas del proceso de impeachment que apartó a la presidenta brasileña por 6 meses, precisamente para garantizarle amplio derecho de defensa. Independientemente de que tal desinformación procede del partido de Rousseff (reacción engañosa) y de los países del ALBA, revisaré en detalles las acusaciones.

En Brasil existe una denominada “Ley de Responsabilidad Fiscal”, que objetiva limitar el juego financiero con los gastos que, en función de sus responsabilidades, incurren los alcaldes, los gobernadores y el (la) presidente(a) de la Federación brasileña. La violación de esta ley ya les ha costado la cabeza a muchos alcaldes y a algunos gobernadores. Es en base a la violación por Dilma Rousseff de esta ley, que dos renombrados juristas brasileños, Miguel Reale Junior y Janaína Concepción Paschoal, llevaron las acusaciones al Congreso.

Hay que decir que no fue el presidente del Congreso “enemigo de la presidenta”, ni ningún otro político brasileño “acusado de corrupción” (como se ha dicho de forma tendenciosa) el (o los) que formularan las acusaciones contra Rousseff. Fueron dos juristas ampliamente reconocidos por la Nación brasileña. Las acusaciones son dos: Maquillaje ilegal y con fines de engañar la opinión pública respecto al estado de las cuentas públicas, usando recursos prohibidos por la “Ley de Responsabilidad Fiscal”; y Firma de Decretos presidenciales sin autorización previa del Congreso. Ambas acusaciones violan la ley, en un caso y la Constitución en el segundo caso.

La “Ley de Responsabilidad Fiscal” no permite a la presidenta tomar prestamos de bancos públicos para rellenar vacíos del presupuesto y se ha demostrado que ella los hizo. La defensa argumenta que no se han tomado tales préstamos, sino que el gobierno tuvo “atrasos” en el pago de “deudas” con los bancos públicos. Pero como esos “atrasos” fueron grandes y corregidos por intereses, entonces se configura como “prestamos”, que son prohibidos. La defensa de la presidenta argumentó que “otros presidentes lo hicieron antes”. La acusación respondió que, delitos anteriores no eximen delitos actuales. Sobre la firma de decretos sin autorización del Congreso, la defensa afirma que no fueron sobre “dinero nuevo”, sino sobre el “dinero existente”, aunque acepta que fueron firmados decretos sin autorización del Congreso, prohibidos por el artículo 167 nada menos que de la Constitución del país, no de una ley simple.

Se respetaron además todos los tecnicismos reclamados: primero, no se consideraron las violaciones del 2014 hacia atrás y sólo se juzgó el mandato actual, a partir del 2015. No se tuvieron en cuenta aspectos relacionados con la corrupción imperante en el gobierno, que de conjunto hicieron prácticamente quebrar la principal empresa brasileña, la Petrobrás. No se tuvo en cuenta la violación de las leyes durante la elección del segundo mandato de Rousseff, donde su campana del 2014 se ejecutó con el dinero sucio de la corrupción (el jefe de la campaña de Rousseff está preso y su esposa ha denunciado el origen espurio de los fondos que eligieron a Rousseff en su 2º mandato). No se han tenido en cuenta, pero es el contexto del juzgamiento.

Si los engaños fiscales no hubieran sido usados para ocultar la calamidad de las cuentas públicas con vistas a ganar una elección presidencial en 2014, quizá no hubieran tenido repercusión. Además, juicio en el Congreso es siempre juicio político, con implicaciones.

Al castro-chavismo puede no gustarle el accionar de las Instituciones brasileñas, pero ellas acaban de dar al traste con los objetivos de convertir el gigante sudamericano en otra finca privada (como es la Cuba de los hermanos Castro) en este caso de Lula da Silva y Dilma Rousseff.

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Última actualización el Sábado, 21 de Mayo de 2016 12:24
 
Brasil y el ocaso del populismo de la izquierda latinoamericana PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 13 de Mayo de 2016 11:28

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Como buena novela brasileña, en las que se reservan las mejores escenas para los finales, ya la izquierda brasileña hizo finalmente mutis del escenario gubernamental del gigante sudamericano. Hoy, cumpliendo mandatos sucesivos de la Cámara de Diputados primero y del Senado Federal después, se le comunicó oficialmente a la presidenta Dilma Rousseff que debía apartarse de la presidencia para darle tiempo a la preparación de su defensa ante el Senado.


Hay que decir que el partido de los trabajadores (PT) de Da Silva y Rousseff sólo llegó al poder por haberse aliado (a lo largo de estos largos 14 años en el poder) al mayor partido brasileño, el partido del movimiento democrático brasileño (PMDB) de cuya separación devino en buena medida la suerte de Rousseff tanto en la Cámara como en el Senado. El partido de Rousseff nunca en Brasil fue mayoritario y después del “asalto a mano armada” que escenificó robando a manos llenas en la empresa estatal Petrobrás, no lo podrá ser en el futuro predecible.

Última actualización el Jueves, 19 de Mayo de 2016 11:09
 
¿Ha sido independiente y soberana la Cuba castrista? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Lunes, 09 de Mayo de 2016 11:37

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

Creo que precisamente una de las cualidades que menos se puede destacar del proceso en el que Cuba ha estado sumida estos últimos 58 años, es precisamente su “independencia”. Es conocido como Cuba, desde que Fidel Castro decidió “liberarse” de la influencia norteamericana en los tempranos años sesenta del siglo pasado, ha sido totalmente dependiente de, primero, la “gran” Unión Soviética --hasta su desaparición-- seguido de su dependencia de Venezuela hasta nuestros días, y ahora lucha desesperadamente por ser “mantenida” por EUA.


¿Ha sido independiente y soberana la Cuba castrista?

Jorge Hernández Fonseca

08 de Mayo de 2016

Acabo de leer un formidable artículo del amigo y compatriota Manuel Cuesta Morúa (14 y medio) tratando sobre el tema Cuba y su drama, en cual --bien al inicio-- nos sugiere que el régimen tiene como “único alcance asumible: la independencia y la soberanía externa”. Interpretada la frase como que la isla ha tenido como “alcance único” su independencia y su soberanía externa, leí el resto del artículo con dudas serias respecto a semejante frase “asumida” respecto a Cuba.

Creo que precisamente una de las cualidades que menos se puede destacar del proceso en el que Cuba ha estado sumida estos últimos 58 años, es precisamente su “independencia”. Es conocido como Cuba, desde que Fidel Castro decidió “liberarse” de la influencia norteamericana en los tempranos años sesenta del siglo pasado, ha sido totalmente dependiente de, primero, la “gran” Unión Soviética --hasta su desaparición-- seguido de su dependencia de Venezuela hasta nuestros días, y ahora lucha desesperadamente por ser “mantenida” por EUA.

Si entendemos por independencia la voluntad de ordeno y mando del dictador cubano, pudiéramos admitir semejante aseveración, pero la independencia de una Nación va más allá de la voluntad de un caudillo, transitando también por caminos económicos, que finalmente son la fuente principal de la independencia. Si a esta palabra agregamos apellido, la independencia “política” se obtiene después de tener independencia “económica”. ¿Fidel Castro se alió a la Unión Soviética por ser comunista? (como él ha dicho) o ¿se vio obligado a hacerse comunista para aliarse a la Unión Soviética? y lo que siempre ha sido, es un anti-norteamericano tenaz.

No hay que discutir mucho respecto a que Cuba nunca ha tenido independencia económica desde el arribo de Fidel Castro al poder. Siempre ha procurado tener un país “que mantenga su régimen”. Habrá opiniones diversas --muy probablemente-- si esta dependencia económica --hasta nuestros días-- le ha permitido a Cuba como país, ser independiente políticamente. En este sentido, mientras estuvo siendo mantenida por la Unión Soviética, su trabajo internacional se hizo en función de la URSS, a costa incluso de los intereses de los países no alineados. Además, abandonó su línea propia del “foco” guerrillero para someterse a totalmente Moscú.

En la actualidad se da una circunstancia especial con la Venezuela que mantiene a Cuba. Ella es subordinada a la isla por haber podido colocar en su presidencia un hombre dependiente de la Habana. Pero cuando allí mandaba Hugo Chávez, Cuba tuvo que aceptar la línea chavista de la toma del poder político por elecciones, cambiar las constituciones y entonces eternizarse en el poder, como logró hacer Chávez y los presidentes de Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Esta estrategia fue largamente rebatida por Fidel Castro, que sólo cedió ante la realidad del triunfo venezolano primero, ecuatoriano, nicaragüense y boliviano después. Tal como Chávez quiso.

En cualquier caso, la observación que se expone en este análisis sobre el artículo de Morúa (desde mi personal punto de vista, Cuba nuca ha sido más dependiente política y económicamente del exterior que en estos últimos 58 años) para nada empaña su importancia y brillantez y sólo agrega elementos adicionales para una evaluación integral de la aventura en que los hermanos Castro han sumido la Nación cubana.

Artículo de Manuel Cuesta Morúa

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Última actualización el Domingo, 15 de Mayo de 2016 12:12
 
El tardío retiro del cardenal Ortega PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Viernes, 29 de Abril de 2016 12:05

Por Jorge Hernández Fonseca.- 

La sospechosamente tardía autorización para el retiro del cardenal Ortega (renunció a su cargo hace muchísimos años) pone sobre el tapete una pregunta directa al Papa Francisco: ¿Por qué ahora?; ¿será un reconocimiento –también tardío-- de que su (la del Papa) actuación ante la Habana fue más que desastrosa, cobarde, sobre todo si se compara con la actuación de Obama?


¿Será una muestra de arrepentimiento –otra vez también tardía-- ante el pueblo de Cuba del papel colaboracionista que ha jugado el cardenal pasado a retiro? Es temprano para saber a ciencia cierta el camino seguido para, tanto la aceptación tardía de su renuncia, como para saber a ciencia cierta las pretensiones e intenciones con el nombramiento del sustituto.

Última actualización el Viernes, 06 de Mayo de 2016 11:29
 
Odebrecht y la revolución de la honradez PDF Imprimir E-mail
Escrito por Indicado en la materia   
Domingo, 12 de Febrero de 2017 12:53

Odebrecht repartió dinero profusamente “bajo la mesa”. (EFE)

Por CARLOS A. MONTANER.- 

Parece que el siglo XXI no será el de otro socialismo trasnochado, como pretendían algunos descerebrados empedernidos, sino el de la honradez, compañera imprescindible de la democracia liberal.

Me explico.

Odebrecht es el nombre de la mayor compañía de construcción de América Latina y una de las más eficientes. Lo novedoso no es que pagara sobornos millonarios en toda América, una práctica endémica en nuestra cultura, sino que ese delito se convirtiera en un escándalo internacional y llevara a la cárcel a decenas de funcionarios corruptos y a los directivos que aportaban las coimas. Eso es rarísimo.

Lo extraño es que el ingeniero Marcelo Odebrecht, heredero y cabeza de una empresa brasileña con 167.000 trabajadores, que opera en 60 países, acabara tras la reja condenado a 19 años de cárcel por haber hecho negocios fraudulentos, muchos de ellos vinculados a las trampas cometidas en la asignación de los contratos de Petrobrás, el gigante petrolero de su país.

Odebrecht repartió dinero profusamente “bajo la mesa”. En su país, en época de Lula da Siva y Dilma Rousseff, 349 millones. En la Venezuela de Chávez, 98. En la Argentina de los Kirchner, 35. En el Ecuador de Rafael Correa, 33 (más que los “socialistas del siglo XXI” son los peores pillos del siglo XXI). En Panamá, 59. En República Dominicana, 92, en Perú, 29. En Guatemala, 18. En Colombia 11 y en México algo más de 10.

Odebrecht repartió dinero profusamente “bajo la mesa”. En su país, 349 millones. En la Venezuela de Chávez, 98. En la Argentina de los Kirchner, 35

El total es de casi 800 millones de dólares entregados en sobornos a cambio de miles de millones de dólares adjudicados a la compañía por medio de contratos amañados. Coimas por las que la empresa ha aceptado pagar una multa en Estados Unidos de 3.500 millones, de los cuales casi un tercio corresponden a Braskem S.A., una enorme filial de Odebrecht dedicada a la petroquímica.

¿Por qué Marcelo Odebrecht y otros ejecutivos revelaron sus delitos? Porque hace unos años se aprobó una ley en Brasil que rebajaba las penas de los condenados si colaboraban con la justicia. No fue un súbito ataque de mala (o buena) conciencia, sino una maniobra legal para salir del infierno de las cárceles brasileñas.

De alguna manera, esta violenta sacudida ha venido en auxilio de la vapuleada democracia liberal. La idea de que todos somos iguales ante las leyes presupone que todos estamos obligados a cumplirlas, y no hay duda de que en las tres cuartas partes del planeta, incluida casi toda América Latina, ese principio no se respeta.

La impunidad con que los políticos electos o los funcionarios de más alto rango violan la ley y se convierten en millonarios, tiene al menos dos efectos devastadores en la ciudadanía. Por una punta, genera una atmósfera de cinismo total ante un método de gobierno que postula la sujeción a la ley, pero los políticos y funcionarios que lo administran practican lo contrario. Y por la otra, provoca la imitación en cascada de la corrupción. “¿Si mi jefe se enriquece ilegalmente con estos negocietes por qué yo no voy a hacer lo mismo?”.

Muchos funcionarios menores, tras las huellas del mal ejemplo de sus superiores, venden los trámites a su cargo: los burócratas cobran por gestionar asuntos que deberían ser gratis, o por agilizar pagos legítimos; los policías negocian las multas, revenden la cocaína confiscada o se colocan discretamente en las nóminas de las mafias, y así hasta el infinito.

¿Cómo extrañarse de que la mitad de la policía mexicana –250.000 personas– fuera corrupta cuando la casi totalidad de la jerarquía política de ese país incurría en hechos parecidos, pero mucho más costosos, que afectaban a una sociedad desmoralizada que acaba pechando con el sobreprecio?

Muchas sociedades están mudando la piel, en medio de grandes escándalos [y] espoleadas por jueces probos dispuestos a limpiar la sentina, caiga quien caiga

Hace años, el hermano de un notable político español acusado de un delito de tráfico de influencias se hizo famoso con una frase reveladora que obtuvo la benévola comprensión de la sociedad: “Qué pasa, ¿es que siempre van a robar los mismos?”, dijo. El problema más grave de que roben algunos impunemente es que acaba robando todo el que puede.

Uno de los mejores pensadores norteamericanos contemporáneos, Douglass North, muerto en 2015, Premio Nobel de Economía (1983) por haber demostrado la relación entre el funcionamiento de las instituciones de derecho y la prosperidad, en uno de sus últimos ensayos explicó que las naciones podían dividirse en dos grupos, uno de “acceso abierto”, relativamente pequeño, y el otro, mucho mayor, de “acceso limitado”.

Las de acceso abierto, encabezadas por Estados Unidos y seguidas paulatinamente por las 25 más exitosas, fundamentaban su funcionamiento y el éxito de los individuos en la meritocracia, el mercado y la sujeción a la ley. Las de acceso limitado, en los contactos personales y la violación de las reglas. De ahí las diferencias en los resultados entre unas y otras.

En las de acceso abierto, a la mayor parte de las personas no les molesta que Bill Gates o Warren Buffett se hayan hecho inmensamente ricos operando dentro de las normas, pero no toleran que un sujeto se beneficie de las ventajas del sistema y se enriquezca haciendo trampas. Esto no quiere decir que no haya bribones, sino que se les combate y desprecia.

En las de acceso limitado “quien tiene padrinos se bautiza”. En ellas se comete todo género de tropelías e inmundicias en medio de sociedades encharcadas en la corrupción y anestesiadas por la impunidad con que operan los “triunfadores” elegidos por el poder político, perpetuando el círculo vicioso de empresarios que se enriquecen comprando políticos y viceversa.

Esto es lo que está cambiando ante nuestros ojos. Muchas sociedades están mudando la piel y en medio de grandes escándalos pasan a trompicones del acceso limitado al abierto, espoleadas por jueces probos dispuestos a limpiar la sentina, caiga quien caiga.

La gran revolución del siglo XXI es la de la honradez. Poco a poco el relato y la práctica se irán acercando. Tomará cierto tiempo, pero sucederá. Ya está ocurriendo.

14 Y MEDIO

Última actualización el Jueves, 16 de Febrero de 2017 11:35
 
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