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Artigos: Cuba
CUBA: SOBRE LA TENENCIA DE ARMAS ILEGALES PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 03 de Febrero de 2010 15:18

Por MARZO FERNÁNDEZ

No puedo estar dando opiniones serias sobre todo lo que me pasa por delante. Sin embargo, dada la importancia que para mi tiene el tema, me decido a dar mi opinión sobre el mismo. Los delincuentes en Cuba, nunca han sido muy adictos a la tenencia de armas de fuego, la ejecucion de un delito portando un arma de fuego; los acerca mucho a la pena máxima, el fusilamiento. Los delicuentes lo saben muy bien, porque esto es lo que ha sucedido
en los ultimos 50 años. Incluso, hasta en las salidas ilegales del país, se evita la tenencia de armas de fuego, esto puede maximizar la sentencia en casos de ser capturados. Para los delicuentes comunes lo máximo a utilizar en un hecho delictivo es un arma blanca, un cuchillo y en ultima instancia un machetín. Hasta ahí.
¿A qué obedece realmente esta medida?

Durante muchos años, los militares cubanos, los miembros del Ministerio del Interior, los dirigentes de alto nivel; se dedicaron a coleccionar armas de fuego, se conservaban en algunos caso como trofeos de la lucha en la Sierra Maestra, de la Invasión de Girón, se apropiaban para su tenencia personal, de los cargamentos de armas ocupados en la lucha del Escambray. Incluso se traían del extranjero ocupadas en las guerras de Angola, Somalia
etc. Todos los fieles servidores del régimen, eran depositarios de grandes cantidades de armas.

Incluso se llevaron a Cuba grandes cantidades de armas ligeras abandonadas por las tropas nortemericanas en Viet Nam.

El Ministerio del Interior era depositario de grandes cantidades de armas, fundamentalmente de origen norteamericano, en gigantescos almacenes, en la zona del cotorro en La Habana.

Estas armas eran la fuente para ayudar a la lucha revolucionaria en el mundo entero. Todas las armas eran de origen norteamericano. Incluso, fueron suministradas a los terroristas colombianos, en el intercambio por drogas.

Se puede afirmar, que muchas de las armas que se han utilizado de forma clandestina para subvertir el orden en America Latina han salido de estos almacenes.

Durante muchos años, el coronel Luscindo del Rosal, fue jefe de armamento del Ministerio del Interior, en extremo esplendido, se caracterizaba por regalar armas de colección y de alto valor, al entorno en que se desmpeñaba. Le fascinaba congraciarse con los jefes obsequiando armas de la cual era custodio. Era la vía más expedita de ganar adeptos y lograr apoyo en los ascensos y recomendaciones. Esta política se practicó durante muchos años.

Despues vinieron las Causas 1 y 2, los que otrora fueron fieles servidores del régimen, se convirtieron en sus peores enemigos, siendo sancionados algunos al fusilamiento y otros a largas condenas de cárcel. Las medidas represivas no se limitaron a las encausados se hicieron extensivas a sus subalternos más cercanos, inclusos amigos y familiares.

Hoy el país se encuentra, con la salida temporal del poder de Fidel, en una renovación total de los mandos militares se han sustituido los jefes de los 3 ejércitos, incluso a los estados mayores en su totalidad.

Raúl Castro sabe perfectamente, que muchos de estos excombatientes, que públicamente siguen mostrando lealtad al régimen, en su entorno privado están resentidos y frustrados y para evitar que en "un juego de dominó " se le ocurra a algunos de ellos organizar un atentado o un hecho sangriento es mejor "desarmarlos a todos sin excepción".


Jesús Marzo Fernández, Analista de La Nueva Cuba. Economista cubano, fue Secretario de la Comisión de Divisas del Grupo de Alimentación del Consejo de Ministros de Cuba.

Última actualización el Miércoles, 03 de Febrero de 2010 15:37
 
JUAN FORMEL Y LOS “VAN VAN” EN MIAMI. UN ENFOQUE PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 02 de Febrero de 2010 10:10

Poe JORGE HERNÁNDEZ FONSECA

Acaba de escenificarse en un céntrico teatro de Miami, la presentación de Juan Formel con su orquesta “Los Van Van”, precedida de una polémica en torno a su papel, ahora, en la capital del exilio histórico cubano. Es claro que los exiliados tienen derecho a manifestarse de la manera que lo hicieron, cuando se trata del director de una importante orquesta de la isla, que quedó comprometido al firmar una carta de apoyo –por cobardía o convicción-- a los fusilamientos de tres jóvenes cubanos que no habían cometido delito ninguno para merecer la pena la muerte.

 

Junto a Formel padre, el exilio tuvo que engullir su hijito, ahora director “hereditario” de la orquesta. Asesino convicto y confeso de una anciana indefensa en Cuba, Formel hijo es el prototipo del “hombre nuevo” del comunismo cubano. Hace y deshace en la isla sin que le suceda nada, como corresponde a los hijos de los que hoy oprimen nuestra querida patria.

 

Son razones de peso. No obstante lo anterior, hay aspectos en lo sucedido que me gustaría analizar. En primer lugar, nadie duda que la falta de divisas frescas en los cofres de la dictadura es el motivo originario de esta presentación de artistas de la isla en EUA. En segundo lugar, hay mucho de provocación contra el exilio histórico, en el hecho de decidir presentarse precisamente en Miami, lo que justifica la animadversión de sus líderes contra la orquesta.

 

Sin embargo, esos dos factores no son --ni únicos ni definitorios-- analizados desde el punto de vista de los músicos implicados y de la grave situación económica, moral y social, porque la que atraviesa la isla hoy. La situación general en Cuba no solamente es mala para la dictadura, que carece de divisas y de apoyo. Es complicada adicionalmente para los residentes de la isla --para todos-- músicos y no músicos. Por eso me gustaría ponderar las causas y consecuencias de lo sucedido en esta semana en Miami a la luz de un enfoque más amplio y abarcador.

 

Juan Formel no sólo tiene un hijo asesino. Tiene también una hija viviendo en Miami. Quizá ella se considera “emigrante” y no exilada, pero eso no resta en nada al hecho que las autoridades comunistas cubanas la consideren una “gusana de Miami”. El hecho que Formel la hiciera subir al escenario, diciendo que él también era “víctima de la división familiar” y que se “encomendara a Dios” para agradecerle el permitir esa unión con ella, es sintomático de un momento especial.

 

Es el momento especial que viven todos los que residen en la isla. Tanto Formel como el resto de los cubanos comprometidos con los crímenes de los hermanos Castro, probablemente hayan decidido comenzar su exorcismo que los redima del pasado. Formel no es una excepción. No sólo hizo subir al escenario a su hija, también saludó públicamente a dos importantes músicos cubanos “quedados”; hizo subir al escenario a un ex integrante, fundador de su orquesta, también “quedado” en Miami; dijo que “era de aquí y de allá”; había dicho en entrevista con la prensa que estaría dispuesto a cantar con Willy Chirino y con Gloria Estefan y que abogará por la presencia en la Habana de músicos del exilio. No es poca cosa en Cuba.

 

Claro que todo pudiera no pasar de una estrategia para garantizar la necesidad que tiene la dictadura de que sus artistas sean aceptados en Estados Unidos. Pero también pudiera ser que, en el interior de cada cubano, haya llegado el límite del fingimiento (sin que esto exima sus culpas anteriores, todos tienen un límite) máxime cuando la dictadura se desgaja a pedazos sin ofrecer nada a quienes mantengan la actitud que siempre el dictador ha exigido a sus incondicionales y cuando todos saben que a la muerte de Fidel, todo puede suceder.

 

Hasta hoy todas las acciones en Cuba han sido precedidas de “órdenes superiores”. La sociedad civil no existe, fuera del reducido grupo de opositores vigilados hasta la saciedad. Pero la fuerza sociológica es más poderosa que la coacción mantenida indefinidamente, hasta que el dique ser rompe, aún sin estrépitos, a través de pequeñas acciones contestatarias de reafirmación, antes prohibidas y auto censuradas, que ven la luz como destellos inocentes, cuando en realidad surgen de lo profundo del cansancio y la desidia por la falta de sensatez propia.

 

Es difícil esperar una reacción violenta de parte de la sociedad civil cubana. Sin embargo, pequeños gestos de protesta auto reprimidos antes, surgen ahora como descubrimientos, como verdaderos hallados, que se asumen como un exorcismo necesario a la auto reafirmación. La sociedad civil en Cuba ha comenzado a tratar de hacer su voluntad “por fuera”, como se hace todo en la isla, muestra de lo cual pudiera ser esta reacción inexplicable de Formel en Miami.

 

El enfoque anterior no da ni tira razones a Formel para su proceder anterior. Lo que señala --de estar en lo cierto-- es el camino de reblandecimiento de una buena parte de la minoritaria población cubana que aún apoya la dictadura, que ha comenzado a pensar con su cabeza propia y no con las consignas sin sentido a que eran obligados a seguir ciegamente. Es la aparición en la zona consciente del pensamiento positivo de todos los cubanos, relativo a los verdaderos valores que tenemos sobre la Nación, la patria, el exilio y el fracaso de la revolución.

 

 

Artículos de este autor pueden ser consultados en http://www.cubalibredigital.com

Última actualización el Martes, 02 de Febrero de 2010 10:22
 
LAS BRIGADAS JHONSON PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Lunes, 01 de Febrero de 2010 01:10

Por PEDRO CORZO

Este calificativo no identificaba una fuerza especial del gobierno de Estados Unidos, entrenada, preparada y avituallada para actuar contra el régimen cubano. No fue que se gestara durante el gobierno del presidente Lyndon B. Johnson otra expedición contra la dictadura de los Castro, en la que Washington había depositado tanta confianza que la había identificado con el nombre de quien presidía la nación en aquel momento.

Las Brigadas Johnson, no fueron otro producto de la Guerra Fría,  y menos aun una consecuencia del diferendo que existe entre Estados Unidos y Cuba desde hace más de medio siglo, fue una decisión del régimen cubano que se corresponde plenamente con la violación sistemática y permanente de los derechos de sus ciudadanos.

En 1965 en una de sus acostumbradas provocaciones, pero que confirmaba que era el amo y señor de Cuba,  Fidel Castro dijo que abriría un pequeño puerto pesquero en el norte de la provincia de Matanzas que recibiría embarcaciones en las que podrían salir los cubanos que así lo desearan. El reto fue aceptado y en menos de una semana una doscientas embarcaciones anclaban en Camarioca  para recoger a los cubanos que desesperaban por abandonar la isla.

El festín duro poco más de un mes, al cabo de los cuales Washington y La Habana acordaron un puente aéreo entre Varadero y Miami que sacaba como promedio de la isla unas 3,500 personas mensuales y que cuando concluyó en 1973 había transportado hacia Estados Unidos más de doscientas cincuenta y cinco mil personas.

Aquellos denominados “Vuelos de la Libertad”, también conocido como el “Puente Aéreo”, fueron paradójicamente la base sobre la que la dictadura estableció las Brigadas Johnson, un sistema de esclavitud que se extendió por años y que violentó los derechos de forma directa o indirecta a cientos de miles de cubanos.

Las Brigadas Johnson estaban integradas por hombres y mujeres solteros, o jefes de familia, que habían expresado su deseo de salir de Cuba y que habían cumplido ante las autoridades los trámites pertinentes. Los familiares que quedaban en las casas perdían sus empleos regulares y padecían en no pocas ocasiones el ostracismo de familias y amigos que no querían ser asociados con un traidor. Hubo muchos que siguieron siendo fieles al amor familiar y a la amistad, pero es imposible negar que el miedo venció y transformó los buenos sentimientos de muchas personas.

Como es conocido el gobierno de los Castro, aun lo hace, siempre se ha reservado el derecho de conceder o nó la salida a sus ciudadanos, pero también la facultad de imponerles la penalidad que considerara pertinente a los que califica de traidores a la Patria. Una de esas penalidades eran los mítines de repudio, aquellas personas después de años de trabajar como esclavos, el día que les era permitido abandonar el país, sufrían un acto de repudio en el que decenas de personas agolpadas en la puerta de la casa vejaban, ofendían y en muchos casos agredían de obra a los que partían. Siempre con la anuencia de las autoridades que le permitían a sus partidarios todos los excesos.

Entre aquellos hombres y mujeres -a las brigadas de trabajo integradas por mujeres que esperaban abandonar el país en muchos lugares el pueblos las llamaba las “Brigadas Jacquelin”- estaba representada toda la sociedad cubana de la época. Profesionales, obreros, campesinos, amas de casa, estudiantes. Eran obligados a trabajar en faenas ajenas a sus funciones habituales, en su mayoría en labores agrícolas en jornadas que promediaban 14 o 16 horas diarias.

Estos individuos eran alojados obligatoriamente en barracones que se encontraban en pésimas condiciones sanitarias. Vigilados y controlados a cambio de que le reconocieran el derecho de salir del país, cumplían un castigo que fluctuaba entre los tres y cinco años.

Los alimentos eran pocos y malos. El trabajo duro, pero en cierta medida preparó a aquellas personas para enfrentar las vicisitudes de una vida en una sociedad diferente, con lengua distinta y con grandes posibilidades de no poder, por lo menos por un periodo de tiempo, trabajar en lo que estaban preparados. Se les concedía un permiso cada trece días de trabajo continuó, Solo entonces les era permitido reunirse con los familiares que no habían sido castigados.

Los que por algún motivo, casi siempre por padecer alguna enfermedad severa o tener una edad avanzada, no eran enviados a trabajar en el campo, eran asignados a recoger basura, limpiar calles o trabajar en los cementerios. No era difícil encontrarse un locutor radial o un abogado de sepulturero. Los médicos podían ser enviados al campo o simplemente ubicados en algún lugar lejano de su casa y familia, a realizar funciones para la que estaban sobre calificado.

En el momento de la salida eran confiscados los bienes de todos los miembros de la familia. Autos, casas, muebles, joyas y dinero. Los ahorros bancarios tenían que ser los mismos del día de la presentación de los documentos de salida, si ese dinero no estaba en el banco debía reponerse o la persona no podría abandonar el país. Los autos, si alguien tenía, se debía entregar en perfectas condiciones. Los varones entre 15 a 26 años no podían dejar el país. No pocos funcionarios y profesionales después de haber estado castigado por años en el momento de la salida eran informados que se les prohibía ese derecho porque el gobierno consideraba que eso afectaba la seguridad de la revolución.

Los famosos Vuelos de la Libertad, fueron costeados en su totalidad por Estados Unidos y cancelados por el régimen de Cuba, duraron ocho años pero las Brigadas Johnson le sobrevivieron. Muchos meses después de terminados los vuelos, miles de personas continuaban trabajando en labores ajenas a su profesión y cuando dejaron esas tareas por el convencimiento de que no podrían salir del país, siguieron estigmatizados y con sus derechos disminuidos en un país que no reconoce los derechos de sus propios partidarios.

Pedro Corzo

Última actualización el Lunes, 01 de Febrero de 2010 01:13
 
(Final) Cuba en el limbo y el error de Obama PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 31 de Enero de 2010 14:11

Por HUBER MATOS ARALUCE

La auténtica interlocución con el régimen cubano

Lo más sorprendente de la revelación del embajador de España en Costa Rica, Arturo Reig, indicando que Washington y Madrid están considerando la eliminación de la “Posición Común” de la Unión Europea, es que en ningún momento el Departamento de Estado de los Estados Unidos, ni su Secretario de Estado Adjunto para Latinoamérica, Arturo Valenzuela, han mencionado que entre Madrid y Washington se haya estado discutiendo o se haya llegado a un consenso para descartar la “Posición Común”, como plantea el embajador.  Estamos seguros de que el embajador Reig no ha inventado lo que ha escrito, tiene que haber sido informado oficialmente por Madrid o se lo comunicaron a título personal.

Otro aspecto que no deja de ser un tanto enigmático es que el embajador define a la nueva relación que propone España, como “una autentica interlocución” con el castrismo.  Lo que el embajador Reig define como auténtico, parece ser diferente al dialogo “profundo”, forma en que ha definido Moratinos la relación entre Madrid y La Habana durante los siete años de gobierno socialista de España.

En cuanto a la “Posición Común”, Moratinos argumenta que ésta impone al gobierno de Cuba condiciones para mejorar sus relaciones.  Según él, ese condicionamiento no funciona, lo que tendrá éxito es un acuerdo por el cual “jurídicamente”, el gobierno castrista se compromete con la Unión Europea a mejorar la situación de los derechos humanos en Cuba.  Todo esto parece haberlo sacado Moratinos, como un mago de un sombrero, y pretende venderlo como la última y brillante creación de la política exterior española respecto a Cuba.

En todo caso, este “nuevo” acuerdo con el que España pretende que se sustituya la “Posición Común” de la Unión Europea, no puede pasar por alto la clausula de respeto a los derechos humanos que rige las relaciones de la Unión Europea con todos los demás países desde 1996.

Todo lo anterior nos obliga a algunas observaciones:

 

1)     ¿Por qué razón el “dialogo profundo” que ha llevado a cabo el gobierno del Partido Socialista Obrero Español durante años con la tiranía castrista no fue efectivo y ahora se espera que una interlocución auténtica lo sea?  ¿Acaso un juego semántico hará la diferencia?

 

2)     ¿Cómo se va a alcanzar un acuerdo jurídicamente vinculante entre la Unión Europea y un régimen tiránico en Cuba, que se ha negado por medio siglo a negociar absolutamente nada que tenga que ver con sus sistema político interno?

 

3)     ¿Por qué España, que es la que propone una auténtica interlocución y ese acuerdo jurídico con el castrismo, no demuestra con hechos que su relación bilateral con la tiranía ha traído beneficios en el mejoramiento de los derechos humanos del pueblo cubano?

 

El gobierno español no puede dar respuesta lógica ni persuasiva a estos cuestionamientos. Por el contrario, mientras el Presidente Rodríguez Zapatero dice que con Cuba hay que tener una política exigente, su Ministro de Relaciones y su embajador en Costa Rica hablan otro idioma.  La realidad de las relaciones entre el castrismo y el gobierno español no parecen ser tan promisorias. Por meses la tiranía ha retenido arbitrariamente la repatriación de cientos de millones de dólares de ganancias de empresas españolas en Cuba y recientemente, no permitió el ingreso a Cuba de un parlamentario socialista que viajando con su esposa, llegaron de vacaciones a la isla. 

Ante la inconsistencia de la posición del gobierno socialista de España y ante la oposición de países miembros de la Unión Europea y del Partido Popular español a cambiar la “Posición Común” respecto a Cuba, el gobierno de Rodríguez Zapatero trata de salvar la cara diciendo que si lo sigue pretendiendo, pero que ahora  no es una prioridad, como lo fue hasta hace poco tiempo.

Obama y Zapatero parecen tener más de una coincidencia en su visión del mundo y en su enfoque hacia Cuba.  Mientras Zapatero se equivocó y creyó que podía llegar a un acuerdo con los terroristas de la ETA, Obama creyó que él podía llegar a un acuerdo con el castrismo, un régimen que su propio gobierno tiene en la lista de promotores del terrorismo. Ambos presidentes coincidieron con Hugo Chávez que había que devolverle la presidencia a Zelaya en Honduras, pasando por alto que Zelaya había violado la constitución hondureña y que era un estrecho aliado del autócrata venezolano Hugo Chávez y del dictador Fidel Castro.

Como hemos documentado, la coincidencia respecto a Cuba también parece ir más allá de lo que conocemos. Washington no solo se ha servido del gobierno español como intermediario ante la tiranía castrista, sino que ha discutido secretamente con Madrid un cambio de la política de la Unión Europea respecto a Cuba.

Como para España en sus relaciones con Cuba, la prioridad son los negocios por encima del respeto a los derechos humanos, esta asociación entre Obama y Zapatero sobre  cómo tratar con el castrismo es en extremo preocupante. A los intereses comerciales españoles les sirve una dictadura en Cuba, en lugar de un estado de derecho donde las empresas españolas no podrían explotar a los trabajadores cubanos como lo hacen en el presente. A los intereses comerciales estadounidenses les será igualmente útil un trato con el castrismo.

La política de “pasos y conciliación” de Obama ha fracasado y en lugar de aliarse con Madrid para insistir en ese error con otro nombre, el gobierno de Obama debía poner las cartas sobre la mesa, admitir su equivocación y reformular una nueva estrategia hacia Cuba. La cortina de humo diciendo que la cuestión de Cuba hay que tomarla con calma es síntoma de desconcierto o confabulación.  Pretenden dejar a Cuba en el limbo o esperan las condiciones para pactar con el castrismo.

 

San José, Costa Rica

Última actualización el Domingo, 31 de Enero de 2010 14:14
 
De que van, van PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Domingo, 31 de Enero de 2010 14:06

Por PAQUITO D'RIVERA

Aprincipio de los ochentas, acabadito de llegar a Nueva York, una amiga me contó que los judíos rusos protestaron en grande contra la presentación del Ballet Bolshoi en Lincoln Center. Le prendieron fuego a unos tanques de basura, y durante la función soltaron un montón de guayabitos que aterrorizaron a las señoras copetudas que asistían al Ballet asiduamente. ¡El arte no tiene que ver con la política!, argumentaban las ocambas balletómanas, cuyas familias --ni ellas, obviamente-- habían sufrido jamás el Gulag en que se congelaban miles de disidentes soviéticos, mientras ellas disfrutaban del arte danzario a miles de millas de distancia.

Otro bateo similar dieron los refugiados chinos, cuando el viejo Bush declaró la tierra de Mao ``nación más favorecida'', y como a los artistas siempre los usan de tropa de choque, mandaron por delante a la Opera de Pekín al Kennedy Center de Washington. Los jerarcas chinos son represivísimos, y por eso mismo, y por segunda vez en menos de un año, acabo de declinar una jugosa oferta de conciertos auspiciada por la Audi en Pekín. Escaparme de una jaula para meterme en otra sería poco consecuente, me parece a mí.

En 1985, Bob Dylan, Bono, Ringo Starr, Bruce Springsteen y otras luminarias del pop se reunieron para grabar el video Ain't Gonna Play Sun City (No tocaré en la Ciudad del Sol), una especie de canción protesta contra el apartheid, que exhortaba a negarse a tocar en aquella zona de casinos en Sudáfrica. Una gran mayoría de los músicos internacionalmente reconocidos se mantuvieron fuera de ese país. Frank Sinatra se atrevió a cantar en Sun City y las críticas le llovieron por todos lados.

En ese tiempo, Paul Simon tuvo también la infausta idea de volar a Johannesburgo, y dicen que a su regreso, un grupo de estos artistas y sus fans le dieron un tremendísimo ``mitin de repudio'' en el aeropuerto al autor de Bridge Over Troubled Water. Y eso que el pobre tipo se fue a tocar con Ladysmith Black Mambazo y un piquete de músicos negros disidentes a Soweto, que si se mete en la zona de los blanquitos billetosos de Sun City, capaz que lo arrastren por todo Manhattan. Y yo los entiendo, pues en su momento, aquellas fueron maneras de rebelarse contra tanta injusticia, lo mismo para la izquierda que pa' la derecha.

Esta vez, después de 10 años de ausencia (pero no de olvido), Juan Formell y sus Van Van se presentan en Miami, y los exiliados, como es de esperarse, ya les tienen preparado su showcito multitudinario en la entrada del James L. Knight Center.

Una década atrás, Roger Hernández, brillante periodista del New York Post, comentó: Ain't Gonna Play Sun City no derrumbó sólo al régimen racista en Sudáfrica, pero la canción complementaba la iniciativa de la ONU de prevenir todo tipo de acercamiento cultural, académico, deportivo, comercial o diplomático con el país africano. Esta campaña internacional de aislamiento fue el arma más potente al servicio de Nelson Mandela, y la medida ayudó muchísimo en acabar con el apartheid. Pero por alguna razón, el mismo principio no se aplica cuando se trata de la Cuba de Castro. La ONU quiere que el embargo sea levantado y los rockeros no se juntan para demandar el fin del abuso contra los derechos humanos cometidos sistemáticamente por el gobierno cubano. Los americanos amantes de la música no vacilan en apoyar entusiastamente a Los Van Van, una banda que, en más de 30 años de existencia, no ha tenido nada malo que decir acerca de un gobierno que desde 1959 ha aplastado todo tipo de libertades. Y cuando los cubanoamericanos protestan su presencia en sus predios, estos no son vistos como gente peleando por la libertad de su tierra natal, sino como una banda de trogloditas de extrema derecha a favor de la censura.

Yo me alegro de no estar allí, Juanito, ni dentro ni fuera, pero como te estimo, me acongoja tu caso, pues tanto la valentía y la libertad como la complicidad y el disimulo tienen sus precios; y de que los exiliados van a recordarte esos altísimos precios no lo dudes, porque todo parece indicar que esos sí que de que van, van.

Músico cubano exiliado.

 

Última actualización el Domingo, 31 de Enero de 2010 14:14
 
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