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Artigos: Cuba
Silvio, el”Che” de la Trova PDF Imprimir E-mail
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Sábado, 03 de Abril de 2010 12:46

Por PEDRO CORZO

Silvio Rodríguez ha sido un icono de la revolución cubana, solo comparado a Ernesto Guevara y el propio Fidel Castro. Si se fuera a seleccionar un artista para simbolizar la revolución, nueve de cada diez cubanos dirían sin poner reparos que ese dudoso honor le corresponde a este trovador de notable talento que entregó su alma al diablo del castrismo.

No cabe dudas que una cercana rival sería Alicia Alonso, pero Silvio por practicar un arte más popular, que llega más directamente al pueblo y en consecuencia se presta a una mayor politización, obtendría la victoria. Otro canta autor notable es Pablo Milanes, el resto de los creadores del castrismo independientemente a su vocación de servicio a la dictadura, han logrado cierto relieve por la conjunción del talento y la inversión política y económica que la dictadura hizo en ellos.

Valdría la pena un día investigar cuanto se ha gastado el castrismo en promover figuras nacionales y extranjeras. Cuantos festivales, libros, conferencias, seminarios, viajes, instituciones culturales de diferentes tipos y conciertos, entre otras actividades, ha auspiciado el estado mecenas cubano que al final de cuentas le cobra bien caro la obediencia a los artistas que distingue.

Silvio y Pablo Rodríguez han sido parte sustancial de la historia del arte cubanos, pero también de la política, en todos estos años. El talento de uno y el otro  le fue muy útil al castrismo. Fueron los arquetipos de una juventud que se identificaba con el nuevo orden. La irreverencia siempre prudente, como la que se aprecia en ¡Ojala!, siempre fue excusada. Ellos le cantaban a la utopia, al hombre nuevo, al nuevo mundo que se forjaría en la isla del doctor Castro.

En los tiempos duros. Cuando la censura se impuso y muchos artistas conocieron el exilio, la cárcel y hasta la muerte por defender sus convicciones, estos virtuosos de la trova en el mejor de los casos practicaron un silencio cómplice, o explicito en el caso de Rodríguez, que aceptó ser diputado a una Asamblea Nacional, que él, mejor que muchos, sabia que no representaba al pueblo.

La ternura de la poesía de ambos y las melodías de sus composiciones eran propicias por igual para un  primer beso, una guardia en una trinchera con el fango hasta el cuello o empuñar el fusil para ejecutar un enemigo. El arte de los dos se prestaba mágicamente para engalanar la épica revolucionaria, en particular para hacer hervir la sangre a aquellos que están siempre dispuestos a soñar, aunque para ello haya que matar al cordero.

La Nueva Trova marcó un hito en la historia de Cuba, y en la del mundo de habla hispana. Silvio y Pablo, por mucho tiempo ambos perdieron el apellido consecuencia de la inmensa simpatía que le profesaban en la isla y fuera de ella, recorrieron el mundo con un mensaje de amor, justicia y paz, mientras en la isla de los dos, esos sentimientos y conceptos estaban ausentes.

Con el tiempo la figura de los dos trovadores se agotó en el terruño que les vio nacer. Sus admiradores, que siempre les asociaron al proceso, se percataron que todos envejecían, pero no de igual manera. Silvio y Pablo se enriquecieron, vestían y viajaban, poseían bienes con los que sus compatriotas no podían soñar y junto a sus antiguos patrocinadores seguían defendiendo un modelo político fracasado que solo había funcionado para quienes detentaban el poder, o para quienes estaban dispuestos, a la sombra de la miserable vida de los otros, brillar hasta el fin de los tiempos.

Silvio Rodríguez, regresando al titulo de estos apuntes, ha sido una especie de Ernesto Guevara en lo que respecta a la promoción de la cultura del castrismo en el exterior.

Si el guerrillero argentino-cubano personifica la violencia revolucionaria, el odio como maquina selectiva para matar y es la bandera de aquellos que quieren el cambio sin saber donde les conduce, el talentoso juglar, particularmente en Hispanoamérica, ha sido la figura artística de Cuba que mas identifican con la revolución, no porque su público lo haya querido, sino porque él se ha prestado a dar la imagen de un artista comprometido con la justicia y la igualdad que supuestamente existen en la isla.

Silvio y Pablo han sido artistas plenamente identificados con la dictadura. El presente es consecuencia del pasado que ellos ayudaron a construir. Lo que ocurre hoy, también sucedió ayer. Los vecinos de Dachau y Treblinka afirmaban que ellos nunca vieron el humo ni sintieron el olor a carne quemada, pero los campos estaban allí, y lo que ha sucedido en Cuba durante cincuenta y un años ha estado a la vista y los oídos de estos notables trovadores, que a pesar de la sensibilidad que les caracteriza, no han escuchado el clamor del silencio que aplasta a sus compatriotas desde hace mucho tiempo.



Pedro Corzo

Última actualización el Sábado, 03 de Abril de 2010 12:48
 
CRUJE EL MURO DE CAÑA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Sábado, 03 de Abril de 2010 11:43

Por JOAQUÍN VILLALOBOS

Fidel Castro se preparó para enfrentar una invasión estadounidense, derrotar rebeliones contrarrevolucionarias, evadir atentados contra su vida y resistir al embargo estadounidense, pero no se preparó para pelear contra hombres dispuestos a dar la vida en una huelga de hambre; ni para enfrentar a un puñado de mujeres que protestarían pacíficamente, ni para lidiar con grupos musicales que, con el más subversivo de los mensajes, le cantarían a centenares de miles de cubanos "que la normalidad no es pecado".

Fidel basó su defensa estratégica en mantenerse como víctima. La belicosidad del exilio de Miami y de los Gobiernos estadounidenses han sido en esto su principal soporte. Pero ahora no puede culpar al imperialismo por el heroísmo de los opositores, ni pelearse contra las ganas de bailar de los cubanos luego de haberlos hastiado con medio siglo de consignas políticas.

Para un sector de la izquierda, Cuba es una especie de baluarte moral del continente, un Vaticano revolucionario. Muchos líderes de centro izquierda latinoamericanos no se atreven a cuestionar al régimen, por el miedo a blasfemar. Sin embargo, la revolución es ahora victimaria y está siendo moralmente derrotada por sus víctimas. La posición de Fidel estuvo justificada durante un tiempo, pero en política no hay santos y Fidel Castro es ahora, en sentido estricto, el único dictador del continente. Chávez y otros son aprendices.

El futuro del régimen cubano es el tema más crucial en la agenda política latinoamericana. Su final, además de problemas de seguridad y migratorios, podría desencadenar un efecto dominó sobre las izquierdas populistas y extremistas que modificaría seriamente el mapa político regional. Sin embargo, muy pocos se atreven a hablar de su final porque consideran débil a la oposición, muy fuerte al régimen o temen que Fidel viva cien años y que los cambios no comiencen hasta su muerte, como ocurrió con Franco. Pero la España franquista no estaba en bancarrota, la oposición fue poco visible en casi toda la Europa del Este y más fuerte era la Unión Soviética y, sin embargo, se acabó.

En Cuba el cambio depende de tres relojes que están en cuenta regresiva: el biológico de Fidel, el del cambio generacional y el del aguante social de los cubanos. El problema no es cuánto más vivan Fidel y Raúl, sino cuánto más pueden conservar el poder en medio de la peor crisis económica y social del régimen y en el momento de menor fortaleza física de ellos. Cuando acabó la cooperación de la ex Unión Soviética, se desataron protestas que Fidel todavía pudo controlar facilitando la salida de miles de balseros en 1994. En el escenario actual tendrían tres caminos: expulsar gente como siempre han hecho, reprimir o reformar. Pero expulsar no tiene ahora justificación; reprimir terminaría dividiendo al Ejército y Fidel se ha opuesto a los intentos reformistas de Raúl.

La octogenaria vieja guardia amarró todo en torno al caudillo y no construyó institucionalidad. Justificando las destituciones de Pérez Roque y Lage, Fidel Castro escribió: "La miel del poder, por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones...". La meritocracia cubana se fundó religiosamente en la lealtad a la jerarquía, en la fe en la doctrina y en el culto al sacrificio para expiar el pecado original de la ambición. Esto abrió las puertas a la simulación, la hipocresía y el oportunismo y se las cerró al debate, la inteligencia y la eficiencia. La generación que luchó y la que no luchó quedaron separadas; los guerrilleros de la Sierra Maestra se convirtieron en sabios sin importar si estaban educados y los jóvenes que educó la revolución, pero que no hicieron sacrificios, quedaron bajo sospecha. Los profesionales formados en los últimos 50 años son peones del sistema, y no importa que los científicos ganen una miseria y anden en bicicleta. La educación masiva fue una meta propagandística sin relación con la economía, la movilidad social y el acceso al poder. La vieja guardia aplastó a los jóvenes que educó y por ello existen prostitutas que son doctoras o ingenieras. En Cuba lo que la gente dice no es lo que la gente piensa. La apatía es rechazo popular y la simulación, una práctica normal entre los dirigentes con menos de 60 años. Es obvio que hay oposición dentro del partido y del Gobierno, y que la cohesión es pura ficción. La fragilidad es tal que así como pueden sobrevivir un tiempo más, también pueden derrumbarse mañana. El régimen cubano ya no tiene ninguna salida estratégica: o se reforma o muere.

Joaquín Villalobos, ex guerrillero salvadoreño, es consultor para la resolución de conflictos.

Última actualización el Sábado, 03 de Abril de 2010 11:47
 
EL FINAL SE ACERCA PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Miércoles, 31 de Marzo de 2010 10:28

Por: MARZO FERNÁNDEZ

Leyendo cada dia el periódico Granma, se percibe la grave crísis que está padeciendo nuestro país, tanto en lo poliíico como en lo económico.  El aparato productivo se encuentra totalmente desarticulado, las noticias son desalentadoras, problemas y dificultades en la producción pecuaria, falta de materiales para la reconstrucción de  viviendas. un sinnumeros de problemas sin solución en el corto plazo.

Transcurridos estos 3 años y medios bajo el mandato de Raúl han sido sencillamente los peores en mucho tiempo. El modelo se agotó. La venta de sueños de grandeza, se acabó, en su lugar una amarga pesadilla que no tiene  final. La politica norteamericana hacia Cuba se limita, a los  siguientes puntos:
Evitar al máximo un exodo masivo; trabajar al maximo para garantizar una transicion pacifica
evitando cualquier derramamiento de sangre; contribuir con el gobierno cubano con la ventas de alimentos; facilidades en el envio de dinero etc. etc., con el objetivo de minimizar un estallido social. La gran preocupacion de que los servicios de inteligencia cubanos, se puedan convertir en una mafia similar a la rusa o en un cartel similar a los que operan en México.

Lo más importante para la solución del problema cubano la salida de los Castro del poder y de Cuba, no está entre las prioridades políticas del gobierno norteamericano.  Sabemos, de distintas consultas que se ha efectuado entre distintos gobiernos para garantizarles una salida
decorosa y segura a los Castro y todas han sido infructuosas, nadie quiere cargar en estos momentos con el muerto.  El mundo se les esta volviendo muy pequeno a los hermanos Castro.
Historicamente el gobierno cubano ha tenido elaborado su plan B, en especial después de la caída estrepitosa del campo socialista, de un modelo que se pensaba era irreversible.  Los lugares de escape estaban cuidadosamente seleccionados, con todas las condiciones creadas. Esto lo conoíamos perfectamente.

En España todo estaba listo, en especiíico en Galicias,  fincas aledanas a propiedades familiares, el apoyo incondicional de Fraga, con la anuencia del gobierno central. Hoy las condiciones han cambiado, Moratinos,  el gran  benefactor del gobierno cubano que llegó en un gesto sin precedentes  entregar a Raúl en bandeja de plata las cabezas de Lage y Pérez Roque. Hecho totalmente confirmado. No cuenta con el poder y la capacidad de  maniobra para garantizar una residencia en España a los hermanos Castro. Otras opciones, como la finca de 500 hectáreas, aledana a la propiedad de García Marquez, en Monterrey, México, registrada en el estado de Nuevo León a nombre de la Empresa Treviso [de origen cubano] radicada en Panamá. No cuentan con un Salinas de Gottari, dispuesto a brindar garantías absolutas.

También se han descartado. el castillo comprado en Austria a un costo de 14 millones de dólares por el Banco cubano radicado en Londrés, con la cobertura de ser  utilizado como oficinas por el hijo de Fidel, en su carácter de representante ante la Comisión de Energia Atómica radicada en ese pais. La finca de Nueva Delhi [India} comprada por medidas de seguridad en 1978 para el alojamiento de Castro durante la celebración de la Cumbre de los Países No Alineados celebrada en ese país, en la que ha permanecido durante años una guarnición de más de 25 hombres, comandada por el capitán Corcho. Hoy no cuenta con el apoyo oficial para respaldar la estancia de Castro en ese pais.

Recientemente se hicieron muchas conjeturas, y esto no nos consta, de que Max Marambio y el Grupo Santa Ana habían comprado grandes extensiones de tierra en Chile para las familias de los Castro. Se pusieron fatales con la salida de Michelet y de los socialistas  del poder en se país sudamericano.De Venezuela ni hablar Chavez se encuentra en una crísis permantente, y Lula solo le queda un ano en el poder. En la medida que se facilite la salida del país de los Castro, empiezará a despejarse el panorama cubano.

En mi Opinion, el final de los Castro, sera similar al de los nazís, en una colonia en medio de la Patagonia, o en la selva amazónica, alejados del mundo que ellos quisieron destruir cuando llenaron a Cuba de ojivas nucleares.

Miami, Florida, USA.
Última actualización el Miércoles, 31 de Marzo de 2010 10:30
 
CUBA: LOS PELIGROS DEL EPÍLOGO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Fuente indicada en la materia   
Martes, 30 de Marzo de 2010 02:22


Por JORGE HERNÁNDEZ FONSECA

 

A nadie ya le quedan dudas de lo cerca del final de la dictadura que ha oprimido a Cuba en los últimos 51 años. Los acontecimientos recientes señalan inequívocamente el camino de la libertad, de la mano de jóvenes blogueras, de héroes albañiles y de Damas de Blanco.

 

No obstante lo anterior, hay peligros asechando en la compleja senda que conduce a la derrota de la dictadura. El contexto actual, insertado en un panorama irregular, llama a los cubanos a la reflexión con los planes de naciones supuestamente “amigas” --Estados Unidos y España– países tradicionalmente influyentes en la política exterior cubana, cuando de destrabar el camino a la democracia se trata, durante al probable apelo a la ayuda solidaria para el triunfo.

 

En realidad, la situación interna se ha tornado irrespirable políticamente para la dictadura, aunque todavía no ha habido un desbalance militar. Tradicionales defensores del “paripé” fidelista, como Pablo Milanés y Silvio Rodríguez, son cada vez más directos en sus críticas.

 

Sin embargo, es la presión externa la que más mella está haciendo ahora en la costra defensiva dictatorial. Ya nadie cree en la “revolución cubana” y el derrumbe de su castillo de naipes se ha hecho sentir de norte a sur y de este a oeste. Es el fin de un largo y terrible camino, recorrido por una camarilla que acabó con el país, creando una República de mentiras y jineteras.

 

Hay cuatro indicios fuertes que nos señalan los peligros potenciales que se avecinan. En primer lugar, el alerta que nos lanzara hace pocos días Lech Walesa, cuando expresó que “EUA pretende convertir a Cuba en un museo del marxismo”. La aseveración toma como base la inacción de EUA en los últimos veinte años, dejando a la dictadura “morir en su propia salsa”.

 

El segundo indicio vino de parte del influyente senador John Kerry, cortando la ayuda norteamericana a la disidencia cubana, precisamente cuando más la necesita. El tercer indicio lo dio el propio presidente Obama al proclamar, demasiado tardíamente (quizá a partir de presiones de la familia Estefan) y usando un portavoz (no personalmente) para “regañar” a los hermanos Castro, que le respondieron en un tono paternal, más amistoso que hostil.

 

En cuarto lugar y no menos importante que los anteriores, la terca posición de España en el contexto europeo insistiendo en una política de acercamiento a la dictadura, a pesar de la bárbara represión de los últimos días. Otros indicios menos importantes, pero en la misma dirección de los anteriores, es la posición del Brasil de Lula da Silva favorable a la dictadura castrista (por ser una dictadura de “otros”, porque la de él no le gustó nada) y la tibia posición de Latinoamérica (Uribe, Calderón, Alan García) y un largo etcétera de “solidarios con Fidel”.

 

¿Qué significan estos indicios? Cuando Walesa dice que EUA quiere convertir en un museo del marxismo la isla, nos está diciendo que Estados Unidos no moverá un dedo para que la dictadura cubana se derrumbe. Ya lo hubiera hecho Clinton en su época y no lo hizo; ya lo hubiera hecho Bush en su época y no lo hizo y lógicamente, no lo hará Obama, que manda a terceros a “amonestar” a la dictadura cubana por “portarse mal”, mientras coordina con Kerry para detener el tibio apoyo a los patriotas cubanos, “no vaya a ser que aquello se caiga”.

 

Es triste reconocerlo. El miedo norteamericano a una estampida balsera repleta de chulos y jineteras, delincuentes de alta catadura recién liberados de las cárceles cubanas y enviados como “regalo de griego” de la dictadura cubana, mezclado con personas de poco empuje emprendedor, educados para no trabajar, se materializaría como la pesadilla que tanto temen los norteamericanos dentro de su país cuando falten “las manos fuertes” de Fidel y Raúl.

 

Por otro lado, los estrategas de Washington ya han elaborado un “escenario” futuro con Raúl en el poder, a la muerte de Fidel, en el que piensan preparar a la sociedad cubana para evitar la “mexicanización” de la isla (pensando en el narcotráfico y la violencia que reina en México) de manera a alejar de sus costas esa plaga que pudiera posarse sobre una Cuba post Castro.

 

En el contexto actual --todos sospechamos que la administración Obama está negociando tras bambalinas con la dictadura cubana para prevenir lo antes dicho-- los cubanos debemos de analizar la conveniencia de esta solución (buena para EUA) si también lo es para nuestro país.

 

Con relación a España, hay más elementos para saber exactamente lo que pasa por la cabeza de los empresarios y políticos españoles que explotan nuestras riquezas con permiso de la dictadura y en complicidad con la misma. España simplemente tomó partido directo por la dictadura, para defender una solución que no implique la salida del gobierno de Raúl Castro (o un sucesor “socialista”) en aras de no perder (porque sí que los perdería) todos sus privilegios.

 

Visto así, el panorama continúa siendo de ‘fin de régimen’, pero con la filosofía ‘lampedúsica’ de “hacer cambios para que todo continúe igual”. Enfrentamos un hecho real: los dos países más influyentes (históricamente) en la política exterior cubana, confluyen en bendecir una solución que no implique desmantelar la dictadura de los hermanos Castro. EUA porque teme un “vacío de poder” con su consiguiente estampida balsera hacia sus costas; y España para no perder (de nuevo) la isla que desde el Siglo XIX adoran como su paraíso de mulatas en América.

 

Argumentos para dar una solución negociada al ‘problema cubano’ llevándolo por el camino que conviene a Estados Unidos y España, existen en demasía; razonamientos que Raúl seguramente ‘comprendería’, después de la muerte de Fidel. Quedaríamos los cubanos a merced de soluciones que satisfacen intereses foráneos --y lo peor-- con los “hombres fuertes” de Fidel y Raúl al frente del gobierno, para evitar la estampida balsera por un lado y la permanencia de los intereses españoles por otro.

 

Adicionalmente a todo esto, los cubanos no hemos sabido (o no hemos podido) estructurar una alternativa confiable de poder a los ojos del mundo. La participación masiva nunca vista en las manifestaciones recientes de Miami, Los Ángeles, Nueva York y Chicago, se han conseguido por iniciativa de la sociedad civil y no por la convocatoria de representantes políticos del exilio.

 

¿Estamos condenados a un nuevo “Tratado de París” después de más de 100 años? ¿No somos capaces los cubanos de tomar nuestros propios destinos, sin ser peleles de intereses foráneos? Tres escenarios posibles se expondrán a seguir:

 

Primero: Hay un golpe de estado interno, por alguna de las ramas de las fuerzas armadas cubanas, con vistas a erradicar la dictadura e implantar un sistema democrático. Esta posibilidad es factible debido a la evidencia del fracaso ideológico, político y moral de la dictadura y pudiera ser la única solución desde dentro. En esta solución hay variantes.

 

Segundo: Fidel muere y Raúl negocia con EUA para permanecer en el poder, mientras transige en hacer cambios en la economía para mejorar la vida de los cubanos y abre a la participación política en municipios y provincias. También se abren variantes en este caso.

 

Tercero: A la muerte de Raúl, después de muerto Fidel, estalla la guerra civil en la isla, lo que implica la intervención de tropas extranjeras en el conflicto.

 

El único escenario conveniente a los intereses cubanos sería el primero, que permitiría una negociación del nuevo gobierno con las potencias extranjeras, imponiendo condiciones y dando garantías, siempre nacidas del sentimiento nacional. Cualquiera de las otras variantes (más posibles que la primera) los cubanos siempre iremos a remolque de las decisiones foráneas

 

Nunca imaginé que ver el fin de la dictadura tan próximo, implicaría en tanto pesar.

 

http://www.cubalibredigital.com

29 DE mARZO DE 2010

Última actualización el Martes, 30 de Marzo de 2010 02:24
 
Los Lobos y Carneros del Castrismo PDF Imprimir E-mail
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Martes, 30 de Marzo de 2010 02:18

Por PEDRO CORZO

Las atrocidades cometidas contra las Damas de Blanco y su grupo de apoyo en La Habana, durante este séptimo aniversario de la Primavera Negra, es una infamia que se viene repitiendo desde los primeros días de enero de 1959, porque para el régimen y sus partidarios las calles son de Fidel y las cárceles y la muerte  para los opositores.

El castrismo y sus métodos han sobrevivido en parte por la debilidad moral de un amplio sector de la sociedad, una mayoría silenciosa que aunque consciente de lo injusto y el fracaso del proyecto, acata sus mandatos o finge aceptarlos.

Entre ellos se encuentran los que prefieren no ver ni escuchar. Los que cumplen el oficio de sordos y ciegos. No importa lo que sucede en la casa vecina, lo que le ocurrió al amigo de la infancia, al compañero de trabajo o al familiar. No actúan en su contra, pueden hasta compadecerse, pero se distancian con un lapidario “se lo buscó”.

Pero no hay dudas que la columna vertebral del despotismo insular son sus fuerzas armadas. Los cuerpos armados sirvieron en las guerras mercenarias, exportaron la subversión imperialista que patrocinó el castrismo por décadas y en su momento sustituyeron a las elites del ministerio del Interior, que en la opinión de muchos era el principal  sostén del régimen.  Ambas fuerzas se han complementado y el resultado han sido décadas de terror, miseria y opresión.

De esta ecuación no se pueden excluir los funcionarios. Los que implementan las políticas administrativas del gobierno, estructuran las relaciones internacionales en base al chantaje y el soborno, y la nomenclatura intelectual que  arropa con talento asalariado las acciones más vergonzosas de la jerarquía. Entre estos últimos se destacan los que integran el aparato de propaganda del régimen, periodistas, escritores y artistas, que con sus inventivas confunden e intimidan a una parte de la población y desinforman al mundo exterior.

También están los cómplices con rostros, los que respaldan la dictadura a sangre y fuego. Hacen el trabajo sucio. Atemorizan, usan la violencia. Represores de oficio. Esbirros de corazón. Imparten las órdenes e interpretan a la perfección la voluntad de sus superiores,  y si estas no llegan a tiempo, no dudan en aplicar la fuerza para la que están entrenados. Morder, desgarrar es su vocación de fe.

Pero lo que más repercute en el control absoluto de la sociedad cubana, por su capacidad de intimidación, son las turbas divinas de la opresión. Sin ser un pilar fundamental, atemorizan a los ciudadanos y ejercen influencia en la opinión pública mundial.  Ellos han asumido la doble moral como práctica de vida. En esa sumisión activa, gritan, predican, vejan y hasta matan para lograr sobrevivir sin rasguño alguno la opresión que también les agobia, continuando así  una existencia de corral que  les equipara a carneros, pero con colmillos de lobos.

Esos cómplices anónimos, esa multitud sin identidad, que cambia de sujetos según las circunstancias, la localidad y el tiempo, pero que siempre esta dispuesta a aplastar y destruir a todo aquel que defiende su derechos de vivir a su manera y de rendirle culto y obra a sus convicciones, son quienes visten al régimen con una legitimidad que no es genuina porque es consecuencia del miedo colectivo, de un oportunismo ramplón que concluye que es mejor ser victimario que victima. Aguantar a cualquier precio es su consigna, al igual que aquellos que no lo hagan, deben ser execrado porque rompen el equilibrio de la sumisión.

Esa masa anónima, de número variable, de rostros comunes, con el compromiso de hacer miserable la vida de los otros, es la carne, músculo y hueso del totalitarismo. Ellos son mas importantes para la imagen pública del régimen que el burócrata que administra, que los oficiales que comandan las tropas, coordinan la represión o dirigen una prisión. Sin ellos  no estarían Fidel y Raúl Castro, Ramiro Valdés o Ramón Machado Ventura.  Esa masa mezquina mata físyca y moralmente. Para ellos no hay fronteras en el abuso. Esa es la principal herencia del totalitarismo cubano.

Pedro Corzo

Última actualización el Martes, 30 de Marzo de 2010 02:21
 
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